Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 288

  1. Inicio
  2. Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario
  3. Capítulo 288 - 288 Capítulo 288 Insinuación
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

288: Capítulo 288: Insinuación 288: Capítulo 288: Insinuación Editor: Nyoi-Bo Studio Ella ni se inmutó por su apariencia amenazante.

Mirándole directamente a los ojos, ella lo reprendió fríamente: ―Director Mu, ¿puedo molestarte en que midas las consecuencias de tus actos?

A menos que seas una bestia, tienes que elegir un lugar apropiado para este tipo de cosas, incluso si tienes la necesidad de aparearte.

Puede que a ti no te importe, ¡pero a mí me importa mi reputación!

Puff.

Esta mujer ha comparado al presidente con una bestia en celo… Bueno, esto no es de extrañar.

Después de todo, el presidente ha estado reprimiendo sus impulsos durante mucho tiempo.

No ha tenido ninguna mujer, y su supuesta prometida es sólo de nombre.

Ha estado suprimiendo sus deseos durante tanto tiempo… El chofer estalló en incontrolables carcajadas, pero cuando vio a través del espejo retrovisor y dejó caer su mirada en el asiento trasero, vio la mirada de advertencia del hombre e, inmediatamente, se tragó su risa del miedo.

Mu Yazhe levantó los ojos, mostrando una apariencia siniestra.

―¿Me has llamado bestia?

―Bueno, ¿tienes algún tipo de problema para comprender mis palabras?

A cambio, ella preguntó en tono burlesco: ―¿Dije que eres una bestia?

Lo que dije es que sólo las bestias se aparean en cualquier momento y en cualquier lugar; ¡no especifiqué que tú fueras una!

Como si hubiera recibido un golpe, se quedó estupefacto por su irrefutable reprimenda.

Esa mujer tenía una lengua afilada.

Ella no lo expresó directamente, más bien infirió que era como una bestia a través de aquella insinuación.

¡Ni siquiera había forma de rebatirlo!

―Director Mu, provienes de una familia prestigiosa, y creo que has recibido educación superior.

¿Por lo que deduzco que conoces el significado del respeto?

Ella continuó hablando, enfadada.

―Si no lo entiendes, ¿por qué no te doy yo una lección?

El hombre levantó la ceja con desdén.

―¿Me estás dando una lección?

El chofer estalló en risas sin poder controlarlo.

No podía soportarlo más.

Sin tener con quien ventilar su disgusto después de las repetidas burlas de Yun Shishi, se lanzó contra el conductor.

―¡Lao Han!

―¡Sí, Presidente!

―¿De qué te ríes?

―¿Quién es el pequeño bastardo que se está riendo?

Lao Han, apresuradamente, fingió su perplejidad.

―Yo no, por supuesto.

¿Me he reído?

No, no lo he hecho.

―Ahora mismo, tú… Su voz era bastante tranquila, pero ocultaba dentro de él su disgusto.

―Presidente, estaba mirando hacia el vacío.

No vi ni oí nada.

El chofer era un hombre inteligente y rápidamente encontró una excusa para cubrir sus huellas.

―¡Piérdete!

―ordenó el hombre con frialdad.

Lao Han se limpió la transpiración fría de la frente, instantáneamente apagó el motor y levantó la separación que había entre los asientos del frente y los de la parte trasera del vehículo.

Con la partición del auto en su sitio, el asiento trasero estaba sellado al vacío, aislado del mundo exterior.

―¿Qué estás haciendo?

Vio al chofer salir del automóvil, mientras el hombre permanecía sentado con una mirada oscura en su rostro, haciéndola sentir asustada.

Era obvio que esa vez estaba realmente enfadado.

Ella se mordió temerosamente sus labios.

Yun Shishi, impulsivamente, le había dado una cachetada de lo furiosa que estaba, pero ahora se estaba arrepintiendo de ello profundamente.

Parecía que…¡realmente lo había enfurecido!

Se giró para abrir la puerta del auto, pero se dio cuenta de que estaba cerrada con llave.

La puerta del vehículo no se podía abrir si no era desde un dispositivo central.

Detrás de ella, él alargó su largo brazo y la tiró hacia su pecho con un tirón.

Le preguntó fríamente: ―¿Ya estás satisfecha?

―¿?

―Ahora, sólo estamos tú y yo en el coche y nadie más.

Momentáneamente, su corazón dio un salto antes de responder furiosamente: ―¿Eres realmente una bestia?

―Así es, soy una bestia.

Haciéndose del desentendido, se dirigió hacia ella y, al mismo tiempo, le llegó flotando el fresco aroma que despedía su nuca.

El olor no era diferente al suyo.

Se sintió como si hubiese sido envenenado.

Había sido envenenado por esa mujer y no había antídoto disponible.

No era suficiente para él.

No importaba cuánto había tenido, nunca era suficiente.

Nunca había anhelado a una mujer de esa manera.

Un hechizo muy potente parecía haber sido lanzado sobre él por ella, el que no podía ser removido.

Cuando el hombre se acercó a ella, su cuerpo se tensó.

Ella empujó contra su pecho mientras exclamaba, furiosa: ―¡No, no me gusta hacerlo dentro del auto!

―Pero a mí sí me gusta ―respondióél con una ceja ligeramente levantada.

―¡Se siente excitante!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo