Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 340
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340: Capítulo 340 – Propagando Rumores 340: Capítulo 340 – Propagando Rumores Editor: Nyoi-Bo Studio Yun Shishi la había dejado en un estado de estupefacción con una cara pálida por el odio y la vergüenza.
Las mujeres eran conocidas por ser criaturas vengativas.
¡Jiang Yutong juró que le devolvería aquella humillación cien veces más!
De hecho, había logrado lo que había dicho que haría.
Por lo que, al día siguiente cuando Yun Shishi entró en la sala de capacitación, instintivamente notó las miradas sospechosas y dudosas que le lanzaban.
Las penetrantes miradas que recibía la inquietaron.
Levantó la vista y pudo sentir a Jiang Yutong mirándola desde una esquina.
La mujer llevaba una mirada inescrupulosa en su rostro como si estuviera admirando su trabajo.
Los incesantes murmullos y susurros parecían haberla transportado a sus días de estudiante, cuando recibía muchas miradas llenas de odio y críticas de sus compañeras de la escuela.
Era como si estuvieran tratando de desenterrar todos los secretos que ella tenía de la cabeza a los pies.
El hombre era egoísta por naturaleza.
Cuando veían a alguien mejor que ellos, se ponían envidiosos y celosos, hasta el punto de querer la destrucción de otros.
Jiang Yutong era ese tipo de personas.
En contraste, Yun Shishi sólo anhelaba la paz.
No era codiciosa ni ambiciosa y, la mayoría de las veces prefería disfrutar del mundo en soledad.
Sobrevivir y vivir en serenidad.
Ese tipo de paz había sido su compañera constante desde el principio.
No importaba el tipo de denigración y situación a la que se enfrentara, ella era capaz de atravesar tranquilamente las dificultades.
Otros podrían ver su naturaleza pacífica como solitaria e incluso apática, pero parecía que estaba condenada a esa vida desgraciada.
No estaba destinada a tener una vida pacífica.
Trató de mantener la calma mientras se colocaba el libro de texto en el pecho y se sentaba en su puesto en el aula.
No obstante, su indiferencia sólo sirvió para invitar a más susurros y murmullos.
Parecían moscas zumbando a su alrededor, irritándola hasta el cansancio.
Levantó los ojos y miró a través de la habitación, viendo a los chismosos y a sus indiferentes caras.
Cuando vieron eso, bajaron apresuradamente sus cabezas y fruncieron los labios sin decir palabra.
Cuando miró hacia otro lado, el zumbido comenzó de nuevo, y esa vez fue increíblemente frenético y terrible.
No había que pensar mucho para adivinar quién era la culpable de todo eso.
Jiang Yutong era la única sospechosa de propagar los rumores entre sus compañeros de entrenamiento.
Esa era la razón de las miradas sospechosas y dudosas que estaba recibiendo.
Las caras de los que chismeaban a sus espaldas se transformaron y distorsionaron antes sus ojos en horribles criaturas.
No podía soportarlo más.
Empujó su escritorio, se puso de pie y exclamó: ―¿Ya han tenido suficiente?
Todos quedaron atónitos, y la sala se quedó en un silencio ensordecedor.
Nadie esperaba que una persona dócil y tranquila como ella se enfureciera.
Eso fue hasta que Jiang Yutong resopló: ―Nadie está hablando de ti.
¡No pienses demasiado en ti misma!
―Puede que tú seas sorda, pero yo no ―refutó fríamente.
La mujer se quedó sin palabra debido a su rápida réplica.
―… Aquellos que parecían fáciles de intimidar podrían no serlo.
Algunas personas podían parecer gentiles y pasivas, pero no eran fácilmente aplacadas cuando las enfrentaban.
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