Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 448
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448: Capítulo 448 – ¡No Soltaré Tu Mano!
448: Capítulo 448 – ¡No Soltaré Tu Mano!
Editor: Nyoi-Bo Studio No obstante, con una mirada decidida y concentrada en su rostro, su mano se aferraba a una manilla de seguridad dentro de la cabina y la otra sostenía firmemente el brazo de Youyou.
Yichen se aferraba a su valiosa vida con ambas manos.
Sin notarlo, se había estado mordiendo el labio inferior por el esfuerzo, y aquello causó que una mancha de sangre se filtrara a través de la comisura de su boca.
Youyou intentó sujetar la puerta de la cabina con la otra mano, pero la distancia estaba fuera de su alcance, así que al final sólo pudo darse por vencido.
El tiempo pasaba.
La fuerza física de Yichen se agotaba.
Luchaba por mantener los ojos abiertos, e incluso cuando las gotas de sudor entraban en ellos y le ardían, no se atrevía a parpadear.
Al mirar a su hermano, lentamente abrió la boca.
―Youyou, me temo que no puedo aguantar mucho más.
Él sabía el límite de su fuerza.
Diez minutos era lo máximo que podría sujetarlo.
Ya era considerado un milagro que un niño como él pudiese aguantar tanto tiempo cuando ni siquiera un hombre adulto podría llegar tan lejos.
Sabía muy bien que, si aquello continuaba, su brazo perdería la sensación y podría dislocarse o incluso romperse… Youyou estaba sorprendentemente calmado, era casi espeluznante.
También era consciente de que había sido una tarea difícil haber durado por tanto tiempo y que su hermano mayor hubiese hecho todo lo posible por salvarlo sin tener en cuenta su propia seguridad.
A esas alturas, este último había llegado a su límite.
Él quería abrir su boca para decirle: ¡Si no puedes aguantar más, entonces puedes soltarme!
Así al menos, uno de ellos sobreviviría.
También quería decirle: ¡Si esta vez no puedo sobrevivir, por favor cuida a mi madre!
No obstante, antes de que pudiese decir aquello, su gemelo tranquilamente le dijo: ―Pero no te preocupes, no te soltaré.
Atónito, el hermano menor levantó la vista.
Sus ojos lentamente se desenfocaron mientras miraba torpemente a su hermano.
Con su visión borrosa y superpuesta, el Pequeño Yichen expresó un extraño cariño y una gentil expresión, lo que era tan diferente a su personalidad típicamente distante, así con naturalidad declaró: ―¡Yo soy tu hermano, te protegeré!
¡El corazón de Youyou se agitó con las palabras de su hermano!
Con una simple frase, sin preámbulos, y acompañado de un tono apacible, su hermano había expresado lo que sentía por él sinceramente.
Por lo que sus labios tranquilos y tácitos, se curvaron en una suave sonrisa.
Si incluso su hermano mayor se negaba a renunciar a él, ¡con más razón, él no podría darse por vencido!
¡No se rendiría, aunque eso significara que esa lucha fuese un esfuerzo inútil!
Cerró los ojos y trató de visualizar el interior de la cabina.
Con una idea más o menos clara en la cabeza dijo: ―Tengo un plan.
Con el ceño fruncido, Yichen rápidamente preguntó: ―¿Cuál es el plan?
―Debiese haber un cinturón de seguridad en el asiento de atrás.
¿Puedes verlo?
El gemelo mayor miró hacia atrás, y al ver el cinturón, asintió: ―¡Lo veo!
―Puede soportar al menos unos 200 kilos.
¿Puedes cogerlo?
―¡Déjame intentarlo!
―¡No lo hagas todavía!
―explicó―.
¡Es fácil dislocarte los hombros si haces fuerza con ambos al mismo tiempo!
Asustado, su hermano sólo pudo preguntar: ―Entonces ¿qué hacemos?
―Puedo agarrar tu brazo con mis dos manos; eso aliviará la carga sobre él.
¡Con ese brazo, puedes alcanzar con cuidado el cinturón de seguridad y luego usarlo para subirme!
―se detuvo después de decir aquello, pero rápidamente añadió: ―Te dislocarás el brazo sin duda alguna.
―¡Muy bien!
¡Ahora agárrate fuerte de mi brazo!
Yichen parecía ajeno a su última declaración y sólo luchaba por engancharse a esa barandilla de seguridad.
Doblando ligeramente su cuerpo, se aseguró de que su gemelo más joven pudiese agarrarse a su brazo.
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