Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 453
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- Capítulo 453 - 453 Capítulo 453 – Papi Ya No Me Quiere 1° Parte
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453: Capítulo 453 – Papi Ya No Me Quiere (1° Parte) 453: Capítulo 453 – Papi Ya No Me Quiere (1° Parte) Editor: Nyoi-Bo Studio Yichen agitó la cabeza.
Él era claramente el que estaba herido, pero en vez de eso terminó consolándola.
―¡No te preocupes, no duele!
―¿Cómo no podría dolerte?
Déjame verlo.
Sin escuchar su protesta, ella le tomó la mano con cautela, de hecho, su codo estaba dislocado y fuera de su lugar.
Estaba tan angustiada que las puntas de sus dedos no podían dejar de temblar.
Con la voz un poco atascada en su garganta, se lamentó: ―¡Debe ser muy doloroso!
Recordando aquella aterradora escena en donde había dejado de funcionar la rueda de la fortuna y el cuerpo de Youyou colgando fuera de la cabina suspendida a varios metros del suelo, si no hubiese sido por Yichen sosteniendo su brazo con tenacidad y firmeza, ¡horribles posibilidades habrían podido ocurrirles a los dos!
La cabina estaba tan lejos del suelo que la altura era alrededor del piso 20 de un edificio.
¿Y si se hubiesen caído?Ciertamente, habrían caído al vacío hacia la muerte.
Por poco casi había perdido a los dos… Cuando se enfrentaba a una crisis no podía hacer otra cosa que mirar y dejar volar su imaginación.
Todavía era incapaz de superar aquella aterradora escena y pensaba en ello una y otra vez.
―Gracias por salvar a Youyou.
Muchas gracias.
Su gratitud hacia ese niño era sincera.
Ella sentía tanto dolor que las lágrimas se acumularon en sus ojos mientras abrazaba a los dos desaliñados niños.
Yichen se vio un poco afectado cuando se dio cuenta de que sus ojos estaban humedecidos.
Su boca se abrió de golpe, tenía el fuerte impulso de gritar aquella palabra reconfortante pero desconocida, pero al final apenas logró pronunciar unas pocas sílabas.
De hecho, él ya la estaba llamando repetidamente en su corazón.
Mami… mami… ¡Él se sentía extraño!
La mujer frente a él era claramente una extraña, sin embargo, sintió aquella mágica y especial conexión con ella, un vínculo entre una madre y un hijo.
Aunque él no había estado a su lado durante los últimos seis años, al enfrentarse a ella en ese momento, sintió una familiaridad que surgió de su interior de forma incontrolable.
Ella podía darle el calor que Mu Wanrou no podía darle.
No obstante, limitado por lo que siempre había sabido, era incapaz de gritar esa palabra con facilidad.
¡Aun así, anhelaba ansiosamente esa calidez!
La ambulancia llegó rápidamente.
Los dos niños fueron llevados en camillas y cuidadosamente cargados en la ambulancia que los esperaba.
Ella los siguió dentro del vehículo.
De camino al hospital, las enfermeras les hicieron unas cuantas pruebas.
Sentada a un costado, el corazón de Yun Shishi se estremecía ante el estado actual de los niños, y ella preguntaba constantemente sobre la condición de ellos.
Una enfermera inmediatamente la consoló con los resultados de las pruebas preliminares, que indicaban que la condición de los chicos no era grave.
Aun así, todo lo demás tendría que esperar una vez que llegaran al hospital, donde se podrían realizar exámenes más detalladasa los dos niños.
La enfermera también señaló que, a excepción de sus brazos dislocados, los dos deberían estar más o menos bien, ya que todavía tenían bastante energía.
Fue sólo entonces que Yun Shishi se calmó un poco.
Sintiéndose un poco agotado, Youyou le informó: ―Mami, Youyou está cansado.
Youyou quiere dormir un rato.
Yun Shishi sonrió mientras le acariciaba la cabeza.
―¡Sí!
Cierra los ojos y descansa.
Pronto llegaremos al hospital.
―Mami, debes decirles a los doctores que Youyou le tiene miedo al dolor, así que deben ser gentiles y no rudos conmigo ―el niño le recordó severamente.
Él se mofaba de ella hasta hacerla llorar y reír.
La enfermera sentada a su lado también se rio de ello.
―Pequeño, no te preocupes, seremos muy amable contigo.
¡No te preocupes!
―Me quito un peso de encima.
Sus cejas fruncidas se relajaron como si se hubiese quitado una carga de sus hombros.
Sus ingeniosos lamentos provocaron una vez más sonrisas de las enfermeras.
―Es tan lindo.
Se ve tan brillante y su piel es tan suave.
¡Es muy guapo!
―Sí, sí.
Cuando crezca, va a ser muy guapo.
¡Me temo que muchas chicas se quedarán hechizadas por él!
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