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Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 502

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502: Capítulo 502 – Mu Wanrou Es La Verdadera Ladrona 502: Capítulo 502 – Mu Wanrou Es La Verdadera Ladrona Editor: Nyoi-Bo Studio ―¡Aun así, me llamaron ladrona!

Continuó cubriéndose la cara mientras lloraba desconsolada.

Parecía haber regresado a esa época en el orfanato cuando estaba rodeada de los otros niños y de sus crueles acusaciones.

Los recuerdos que había reprimido durante una década y media surgieron a través de sus muros interiores defensivos y la abrumaron.

Podía oír y ver las ensordecedoras acusaciones, los malvados chismes y las horribles caras que la rodeaban.

Acompañada de las imágenes de las duras palizas y de los humillantes regaños que había recibido, todos ellos reproduciéndose en un bucle sin fin en su mente.

La forma en que atormentaban a su corazón era como el chirrido de una cierra eléctrica.

El estrepitoso ruido blanco la estaba a punto de hacer perder la cordura.Intentaba bloquear el ruido asfixiante tapándose los oídos y gritando: ­―¡No soy una ladrona!; ¡ella fue la que me lo robó!

Eso es mío… Qin Zhou levantó la vista para ver al equipo de servicio que estaba tímidamente de pie a su lado; la sonrisa profesional en sus caras se quedó gradualmente congelada.

Se miraron los unos a los otros antes de sacudir sus cabezas y mirarlo en negación.

Ellos habían llegado momentos antes que él, por lo que naturalmente no tenían ni idea de lo que había ocurrido allí.

Para cuando llegaron a la escena, ella ya estaba murmurando para sí misma en ese estado de abatimiento.

Inclinó la cabeza para mirarla de nuevo.

Sus ojos estaban bien cerrados mientras temblaba de un terror ineludible e insuperable.

Ella se arrodilló en el suelo, se enroscó cuidadosamente y se hizo un ovillo mientras se mecía de un lado a otro con gran angustia.

Su apariencia indefensa y desperada desencadenó una inexplicable oleada de dolor dentro de su corazón.

No sabía lo que había pasado, pero al verla tan temerosa y aterrorizada, la agarró sin reservas de los hombros y la atrajo a sus brazos para consolarla.

Acarició suavemente su cabeza con la palma de su mano mientras le aseguraba gentilmente: ―Shishi, te creo.

¡No tengas miedo, estoy aquí!

Ella apretó muy fuerte los labios mientras las voces imaginarias casi destruían la última pizca de su conciencia.

Con su memoria recuperada, las voces acusadoras del pasado se habían desatado en su cabeza y la atormentaban sin cesar.

Si alguien, cualquiera, hubiese estado a su lado, le hubiese creído y defendido, en ese entonces ella no se habría sentido atrapada en aquel infierno.

Hizo todo lo posible por olvidar esas escenas de pesadilla, pero ahora con la mayoría de sus recuerdos recuperados, el miedo y el sufrimiento largamente reprimidos la aplastaron con su peso.

Él vio su mirada deprimida.Apretó sus dientes con firme resolución e intentó sacarla de aquel lugar.

Pero las piernas de ella se habían vuelto lánguidas y débiles.

Al final, tuvo que cargarla él mismo.

La condujo a su apartamento en vez de a la oficina.

Una vez que la llevó a su casa, la acostó en la cama y la cubrió con un edredón.

Defensivamente se hizo un ovillo, con un aspecto totalmente indefensa e insegura.

Suspiró con resignación, él sabía que no podía hacer mucho más.

Había intentado en vano sonsacarle alguna información durante el camino, pero ella había permanecido en posición defensiva con la cabeza gacha.

Ella no parecía escuchar sus preguntas y se mantuvo indiferente ante él.

Nunca había visto a alguien tan fuera de control.

Se sentó en el borde de la cama y suavemente le sugirió: ―Shishi, ¿por qué no descansas primero?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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