Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 640
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640: 640 Te Doy mi Mundo Entero 640: 640 Te Doy mi Mundo Entero Editor: Nyoi-Bo Studio Por un momento, ella pareció haber perdido su alma, miraba fijamente hacia delante como una marioneta sin vida.
Se resistió a sus invasivos labios y le dio una mirada vacía mientras apretaba las palabras entre los dientes: —Mu Yazhe, ¿me amas?
Su cuerpo se puso rígido momentáneamente mientras su bello rostro se congelaba.
Ella persistió en su interrogatorio.
—¿Me quieres?
Quiero saber si me tomas como tu juguete o como tu pareja.
Él no respondió.
—¡Habla!
Permaneció callado.
—Di algo; ¿te resulta difícil responder a esta pregunta?
—Su mirada se fijó con firmeza en sus oscuros ojos.
En el siguiente segundo, él la encerró y nuevamente selló con fuerza su boca con la suya.
Le tapó los labios con los suyos y la miró intensamente a los ojos.
De su garganta salió una ronca expresión: —¡Te amo!
Sus ojos mostraron un segundo de sorpresa, y luego ella se quedó congelada en el lugar.
Pensó que él permanecería en silencio hasta el final.
Escuchar esas palabras salir de su boca estaba más allá de sus pensamientos más salvaje.
—Te amo.
Repitió lentamente las palabras.
Lamiendo con su lengua la mancha sangrienta en el labio de ella, se esforzó en decir: —¡Te daré el papel que quieres!
Si eso era lo que ella quería, ¡entonces él le daría justo eso!
Ella se quedó sin palabras.
Estaba completamente asombrada.
—¡Te daré el amor legítimo que quieres!
Ella estaba aturdida por su tiránica declaración.
Un hombre tan orgulloso que cedía de esa manera era realmente increíble.
La verdad es que él era un hombre extremadamente terco.
Testarudo y tiránico.
Cuando ponía sus ojos en algo, no se rendía, no importaba que otros trataran de disuadirlo.
De la misma manera, ninguna otra mujer podía reemplazar a la mujer que él tenía en la mira.
Podía satisfacer todos los deseos de ella, excepto el de dejar su lado.
Nunca lo permitiría.
Levantó su penetrante mirada y la dirigió hacia su cara con calidez y ternura; sus cejas ya se habían relajado un poco.
—¡Puedo darte todo lo que quieras excepto que me dejes!
Aparte de eso, ¡puedo darte todo!
Ella estaba estupefacta.
Él se acercó para sentir sus labios cálidos y húmedos mientras las palabras claras y nítidas salían de los suyos.
—¡Quieres todo mi ser, así que te lo daré sólo a ti!
Ella seguía callada.
—Te lo prometo; no tocaré a ninguna otra mujer.
Tú eres la única.
Ante su silencio, él continuó: —Sólo te quiero a ti.
¿Ella habría entendido?
Su confesión parecía bastante torpe.
No había utilizado ningún tipo de lenguaje florido o dicho votos eternos como hacían otros hombres.
Cada una de sus palabras había sido contundentes e insistentes; en un tono serio, le había dicho todo eso a ella sin ningún preámbulo.
—Yun Shishi, sólo te quiero a ti.
—Mu Yazhe…
—Si quieres, puedo darte todo mi mundo.
De hecho, él le daría eso sin ningún miramiento.
Excepto permitir que me dejes, ¡puedo darte todo!
—Ahora, ¿puedo besarte?
Preguntó con su voz ronca.
Él la quería.
Realmente la quería como un loco.
Esa mujer era como un hechizo conjurado en él.
Ahora, estaba atrapado sin salida excepto a través de ella.
Ella lamió sus labios mientras su corazón recibía una profunda conmoción debido a su confesión.
Lentamente, extendió sus brazos de jade alrededor de la cintura de él.
Fue como una invitación para él.
Ella sintió como las delgadas puntas de sus dedos levantaban suavemente su barbilla.
Su perfecto rostro se acercó íntimamente.
Él bajó su cabeza, suavemente cubrió su boca con sus delgados y húmedos labios.
Su fresco aliento se quedó entre sus dientes; el refrescante aroma que era únicamente suyo la rodeó y la hipnotizó.
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