Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 713

  1. Inicio
  2. Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario
  3. Capítulo 713 - 713 713
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

713: 713 El Pez Gordo detrás de Escena (1° Parte) 713: 713 El Pez Gordo detrás de Escena (1° Parte) Editor: Nyoi-Bo Studio ¿Estaría siendo amenazada?

Cuanto más lo pensaba, más miedo tenía.

Un escalofrío aterrador le subió de los dedos de los pies hasta la cabeza.

Su cara palideció en un instante y las puntas de sus dedos temblaron incontrolablemente.

Sus manos temblaban tanto que dejó caer los documentos al suelo.

Su pecho se agitaba sin parar; aparentemente, todavía estaba en estado de conmoción.

Luchando por controlar sus emociones, se agachó lentamente para recoger los papeles que estaban dispersos por el suelo.

De repente, detrás de ella llegó la voz profunda de un hombre.

—¿Conmocionada al ver estos documentos?

La abrupta voz era profunda y baja, pero cayó en sus oídos como un trueno en esa silenciosa habitación.

Ella gritó sorprendida y con los ojos bien abiertos, rápidamente giró para mirar hacia la dirección de donde provenía la voz.

Desde un rincón de la sala de reuniones, vio a un hombre vestido con un traje chino tradicional acercándose lentamente hacia ella.

El rostro, enterrado en las sombras, quedó expuesto bajo las brillantes luces de la sala.

Cada paso que daba el hombre acercándose a ella hacía que su aliento se sofocara en alarma.

Su miedo se fue disipando gradualmente.

Y en su lugar quedó cierta cautela hacia el hombre.

De pie frente a ella había un hombre desconocido, de cuarenta y tantos años.

Un traje costoso vestía su extraordinaria estatura.

Con su aura aristocrática, era elegante sin esfuerzo.

Se podía ver a simple vista que era una persona rica y respetable.

Los pasos del hombre se detuvieron.

Ella tembló con ansiedad mientras su mirada cautelosa aterrizaba en su cara.

Aunque el hombre se acercaba a la vejez, ella todavía podía ver los rastros de sus atractivos rasgos del pasado.

Hasta cierto punto, los rasgos afilados y el perfil atractivo se parecían a los de Mu Sheng.

Ella encontró su rostro algo familiar pero no podía recordarlo en ese momento.

¿Dónde había visto exactamente a ese hombre?

Tenía la sensación de que era alguien que conocía, pero no podía identificar al hombre.

Se esforzó por recordarlo, pero no sirvió de nada.

Viendo las dudas escritas en su cara, el hombre de mediana edad se rio.

Esa risa tenía el espíritu de un hombre mayor con una elevada posición.

La miró directamente, abrió la boca, y su suave voz, la que se usaba específicamente para tratar con la generación más joven, salió a raudales.

—¿Por qué?

¿No me reconoces?

Su pregunta llegó a ella.

—¡Me eres un poco familiar!

¿Quién eres tú?

—Ella entrecerró sus ojos escépticamente hacia él, manteniendo la cautela en su corazón.

Una pregunta directa y sin honoríficos.

Él frunció el ceño ante la falta de modales de ella, se burló y no respondió inmediatamente.

En vez de eso, se sentó en el sofá, se sirvió una taza de té y tomó un sorbo de ella.

Su comportamiento tranquilo y sus elegantes modales le revelaron como un hombre poderoso y con una posición en la alta sociedad.

Debido a su actitud relajada, ella se encontró en un dilema.

Se quedó impotente en su lugar, sin saber qué hacer.

Él no habló, así que ella tampoco se atrevió a hablar.

Cogió el resto de los documentos en su mano, el constante silencio la puso tan tensa que rompió en un sudor frío.

—¿Por qué estás tan nerviosa?

—El hombre levantó la cabeza, y al ver su mirada cautelosa, se rio—.

¿Soy acaso un tigre?

No te preocupes; no te voy a comer.

Siéntate.

Su cara y su voz coincidían por completo al tipo de bondad y madurez que un hombre mayor debería tener.

Comparada con él, era consciente de que su reacción había sido infantil.

Aun así, seguía existiendo cierta vacilación en su interior.

—Siéntate.

No te haré nada.

Si hubiese querido hacerte daño, habrías dejado de existir hace mucho tiempo de este mundo.

—El hombre de mediana edad le sonrió amablemente.

La última parte de sus palabras la aterrorizaron al extremo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo