Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 748
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748: 748 Otra Recaída 748: 748 Otra Recaída Editor: Nyoi-Bo Studio Le gustaba mucho esa sensación.
Le gustaba como su olor estaba en cada lugar de su cuerpo.
Poco a poco, no quiso detenerse sólo en un beso.
Durante los días en el hospital, él no la había tocado ni una sola vez en consideración a su lesión.
Incluso sus besos eran meros piquitos en los labios, y eso era todo.
Habían pasado unos cuantos días desde que no habían tenido ningún contacto íntimo; él extrañaba un poco su cuerpo.
Mientras el hombre besaba a su mujer, le cogió la mano y se la dirigió hacia cierto lugar que él había estado observando, como si le estuviera enviando una especie de señal secreta.
El fogoso toque que sintió en las puntas de los dedos fue tan claro incluso a través de la tela.
Ella abrió los ojos conmocionada, sólo para mirar directamente en ese par de ojos profundos de él.
En sus ojos se podía ver una lujuria difícil de disimular.
—Oye, tú…
Se sonrojó, sin saber qué decirle ni saber qué tenía exactamente en su mente.
Ese hombre…
Acababan de bajar del avión, pero él estaba…
¿Qué tan inagotable era su vitalidad?
—Además de esto, ¿puedes pensar en otra cosa?
—No —respondió con honestidad.
Ella se quedó atónita.
¡¿Cuánta confianza puede tener este tipo?!
—Mami…
Los dos adultos se asustaron al oír desde las escaleras la voz preocupada del Pequeño Yichen y de inmediato se apresuraron.
Cuando llegaron al segundo piso, vieron al niño de pie en las escaleras con Youyou en sus brazos.
Miraba a todas partes mientras el sudor le goteaba por la frente.
Su cara estaba frenética y tensa.
Al ver su llegada, su voz tenía un tono de llanto inquieto.
—¡Mamá, hermanito, él…
no sé qué le pasa, pero parece que le cuesta respirar!
Abrazaba a su hermano menor siempre con mucho cuidado.
El gemelo mayor era ligeramente más alto que el menor por una cabeza.
En sus brazos, el menor de los dos chicos se veía diminuto y ligero.
Era como si una brisa pasajera pudiera alejarlo.
Ella se sorprendió al ver a Youyou acurrucado con sus manos cubriéndose el pecho.
Por la forma en que se esforzaba por respirar y lo inusualmente enrojecido de su cara, parecía estar al borde de la asfixia.
Grandes gotas de sudor se deslizaban por su cara y goteaban en los brazos de su hermano mayor.
El mayor inclinó su cara hacia la del menor, llena de dolor.
Su culpa se intensificó y su miedo creció al verlo.
En cualquier momento, se pondría a llorar.
—Mami, mami…
Youyou débilmente gritaba por ayuda.
Sus palabras no eran dichas en voz alta; en ese momento, sólo podía respirar con la boca abierta y no podía formar una frase completa.
Mu Yazhe frunció el ceño.
Era la primera vez que veía al niño sufrir una recaída.
Era una imagen demasiado dolorosa.
A la gente normal le costaría imaginar ese tipo de dolor.
¡Debía ser insoportable ser incapaz de respirar!
Ese niño…
Él sacudió la cabeza abruptamente.
De repente recordando ese día cuando el niño estaba en el hospital, el doctor había dicho entonces: “La condición física de este niño es terrible debido a su nacimiento prematuro.
Añadiendo los insuficientes nutrientes que absorbió de su madre, el estado de su cuerpo es débil.
La mejor solución es que se someta a una cirugía, pero como todavía es muy joven, sería muy arriesgado, por lo que no es recomendable.
Mientras tanto, sólo podemos usar medicamentos para estabilizar su condición”.
La hiperventilación era la respuesta fisiológica a la ansiedad aguda.
Durante un ataque, el paciente tendría latidos acelerados, palpitaciones erráticas y sudoración profusa.
El paciente presentaría dificultades para respirar, un incremento gradual de su ritmo respiratorio, lo que daría lugar a bajas concentraciones de dióxido de carbono, ya que se liberaría constantemente.
Eso causaría alcalosis respiratoria y también otros síntomas.
Si la condición era más bien severa, podría llevar a la parálisis de los miembros e incluso entrar en shock.
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