Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 764
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764: 764 Youyou en Problemas (1° Parte) 764: 764 Youyou en Problemas (1° Parte) Editor: Nyoi-Bo Studio Momentos después, la carne asada desprendía un aroma que hacía salivar.
Con sus hábiles técnicas, no se perdió de ningún detalle.
En cuanto al sabor de la comida, el chico incluso había sido estricto en poner el condimento.
La carne era de excelente calidad, junto con el condimento especial, desprendía un aroma que tenía un atractivo mortal.
Mu Yazhe se quedó estupefacto al ver sus hábiles movimientos.
El Pequeño Yichen estaba babeando mientras miraba de reojo.
Pensó satisfecho que, con tal hermano menor, no tendría que preocuparse por morir de hambre en el futuro.
Sentía que su hermano menor era realmente un tesoro, básicamente omnipotente.
¡Qué genio!
Justo cuando esos tres estaban pululando alrededor de la parrilla de la barbacoa, escucharon la voz de Yun Shishi llegar de algún lugar no muy lejano.
—¡Youyou, ven aquí rápido!
Al escuchar la llamada de su madre, el niño rápidamente retiró sus manos y dejó su puesto para correr hacia ella.
—¡Mamá, aquí voy!
—¡Yo también voy!
—Yichen lo persiguió.
El hombre miró las espaldas de los dos niños y llenó el plato con la carne que Youyou había asado.
… Yun Shishi, quien se había puesto un vestido bohemio con un sombrero para el sol en su cabeza, caminaba por la playa, descalza.
Por la noche, cuando la marea bajaba, se sentía especialmente fresco y refrescante con la fría brisa del mar.
Era increíblemente satisfactorio pasear por la playa con sus suaves y finas arenas acariciando sus dedos.
En la cesta que llevaba había muchos cangrejos de mar, caracoles y algunas hermosas conchas marinas.
Durante la marea baja, se entusiasmó paseando por la orilla y recogió algunas conchas marinas.
Para su sorpresa, además de las hermosas conchas marinas, también podía recoger muchas estrellas de mar.
No pudo evitar encontrarlo novedoso.
Youyou la seguía de cerca y cuando encontraba hermosas conchas marinas enterradas en la arena, se agachaba para recogerlas.
Mientras tanto, el Pequeño Yichen, no tenía suerte.
No vio ni un solo cangrejo, y las conchas que recogió estaban rotas.
Por un momento, se sintió un poco abatido.
—Mami, no encuentro los cangrejos de mar; ¿de dónde has sacado los tuyos?
—preguntó, curoisos.
—Mmm, los recogí en la playa.
Pero, no vayas allí.
Ella inclinó la cabeza y le advirtió.
—Cuando la marea está baja, una ola puede golpear sobre la orilla.
Es muy fácil ser arrastrado hacia el mar.
—Ajá.
—El pequeño Yichen asintió—.
¡Muy bien!
Sus agudos ojos vieron otro cangrejo varado en la orilla.
—¡Ah!
Ese es otro manjar.
—¡Lo recogeré!
—El chico se ofreció voluntariamente, doblando su cintura para recogerlo.
Ella se preocupó un poco.
—Yichen, ten cuidado; no te hagas daño en la mano.
—¿Eh?
—Las pinzas de estos cangrejos son bastante formidables.
Es realmente doloroso si te pellizcan.
¡En cambio, es mejor si lo hago yo!
Ella recordó que una vez había ido a un restaurante a comer, y al pasar por la cocina, vio la mano ensangrentada de un chef.
Su dedo quedó atrapado entre las pinzas de un cangrejo, y la criatura marina casi se lo rompió.
Sin embargo, el muchacho, no tenía miedo.
—Mami, no es nada; no te preocupes.
Este cangrejo es tan pequeño.
Además, ¡tendré mucho cuidado!
Dicho eso, se inclinó hacia adelante, sujetó cuidadosamente ambos extremos del duro caparazón del cangrejo de mar y lo levantó de la arena antes de colocarlo en la cesta.
Una sonrisa engreída apareció en su rostro.
—¿No soy increíble?
—Realmente impresionante —Ella lo alabó sonriendo.
Con su hermosa y etérea sonrisa, el chico quedó fascinado.
No recuperó sus sentidos por un tiempo.
Cuando ella vio la expresión en blanco de su hijo, se tocó su cara en confusión.
Pensó que podría tener algo en ella.
—¿Qué pasa?
—preguntó.
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