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Un Nuevo Mundo - Por Alaris - Capítulo 31

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Capítulo 31: Volumen 2 – Capítulo 7 – Parte 1: Culpas del pasado, Reflexión y Aceptación

Volumen 2 – Capítulo 7 – Parte 1: Culpas del pasado, Reflexión y Aceptación.

21 de abril del año 3098 – Reiki – Ciudad Espada – Taberna del gremio de aventureros 7:00 Am.

— Capitana ya es hora de desayunar… ¿Acaso llegó muy tarde anoche?… — dijo Hilda la cual estaba de pie detrás de la puerta donde la morena actualmente se quedaba.

Fein y los demás le miraban tocando la puerta ya un par de veces, sin embargo nadie salía ni respondía.

Suponía que si bien tal vez estaba cansada podría estar también entrenando en algún otro lugar pues no era la primera vez que algo así pasaba.

— Sabes… Tal vez está algo cansada… Si quieres podemos ir a comer primero y luego volver para ver si ya se despertó, incluso, podemos ir a la sala de entrenamientos a comprobar si no se encuentra allí. — comentó Fein a lo que la media-elfa negó con la cabeza.

— Ya checamos abajo Hilda, Ikali no ha bajado, no se preocupen, ustedes vayan abajo a comer antes de que se haga más tarde para la misión, revisaré primero si ella se encuentra bien antes de poder ir con ustedes… Se me hace extraño que ni siquiera haya dejado una nota o al menos avisarnos que no iba a estar en su habitación… — comentó Hilda visiblemente preocupada.

— ¿Estás segura?… — dijo Fein a su mejor amiga, la rubia le miró sonriendo y asintió.

— Si, en serio no tiene de que preocuparse… Es más que nada para estar en paz conmigo misma. — dijo Hilda al grupo, cada uno de ellos notó que la elfa estaba de cierta manera preocupada por su capitana, por lo que no le dirían nada.

El grupo asintió al comentario de la elfa y sin nada más que decir, siguieron con su camino hacia el comedor de la taberna.

La media elfa tocó una vez más intentando que la morena respondiera, pues sus compañeros ya se habían ido.

— ¿Ikali estás bien? — preguntó en voz alta sin obtener ninguna respuesta del interior.

La elfa suspiro cansada sin embargo antes de darse cuenta una voz se escuchó en su mente.

— Puedes pasar Hilda, ya he desbloqueado la puerta… — comentó la voz de Vex en su mente mientras la puerta dejaba de tener seguro.

— Vex… ¿Que paso?… ¿Por qué la capitana no responde? ¿Acaso está herida? ¿Ikali y tú se encuentran bien? — dijo Hilda entrando por la puerta mientras podía observar que varias cosas del lugar estaban en el suelo.

La media elfa dejó de caminar cuando en la cama se encontraba la pequeña IA acariciando la cabeza de la morena lentamente.

Parecía estar preocupada y visiblemente estresada, sin saber qué hacer en lo que sea que hubiera pesado.

Observó como la morena estaba visiblemente dormida aun con su ropa hecha un completo desastre, incluso se miraba húmeda.

Sin saber qué era lo que había pasado supo que algo ocurrió para que ella estuviera de esa forma.

Su mente pensó lo peor, tal vez algún campeón apareció y le atacó por la espalda, tal vez algún enemigo apareció y apenas pudo escapar.

Eran tantas cosas que pudieron haber pasado que la media elfa estaba nerviosa debido a esto, sumándole al hecho que la noche anterior había aparecido una tormenta.

— ¿Qué demonios pasó anoche? Vex… Respóndeme por favor ¿Qué pasó anoche? Ikali está hecha un desastre… — comentó Hilda seriamente a lo que el sistema suspiro en derrota.

La administradora del Mictlán sabía que no podía ocultarle nada a quien en el pasado había sido la pareja de Ikal Hedeon en más de una de sus vidas… Por lo que simplemente habló con sinceridad.

— No te preocupes Hilda… No ha pasado nada de lo que tal vez puedas estar pensando en este momento… Ella está “bien” dentro de lo que cabe físicamente al menos… Solo… Está algo agotada mentalmente por toda la información que recibió luego de haber vivido una experiencia un tanto “complicada”… — comentó Vex cansada.

Hilda observó a la morena algo triste, otra vez parecía estar pasando por varias situaciones de las que ella desconocía.

Se preguntaba porque Ikali no confiaba en ella para decirle todos sus problemas…

Su memoria empezó a fluir hacia su cabeza y en aquellos recuerdos, se miró a sí misma como una humana de cabello negro, sostenía a un joven hombre de su cabeza el cual parecía estar algo agotado, sin embargo él se apoyaba en ella sin decir una palabra.

Simplemente colocaba su cabeza entre sus pechos mientras podía sentir cómo aquel hombre estaba triste…

Era tan solo un simple recuerdo sobre una parte de su vida pasada, pero aun así era algo extraño recibir esa información en ese momento.

— Ya veo… Por eso no dices nada… — dijo en un suspiro la media elfa.

La rubia miró a Vex asintiendo a sus palabras, aunque entendía que no debía saber todo realmente se preocupaba por su compañera y amiga.

— No te preocupes Vex, lo entiendo, supongo que la reunión con el maestro del gremio fue algo complicada… — dijo Hilda.

La pequeña hada miró a la media-elfa y habló.

— Ella tuvo un colapso mental… Y yo no he podido hacer nada por ella, Ikali ha pasado por muchos cambios últimamente, no solo cambios físicos, si no también emocionales… Sus recuerdos y todo lo que es ella están haciendo que su mente se rompa poco a poco al punto que no es capaz de reconocerse a sí mismo… A este paso ella no podrá levantarse más y podría morir si su mente se destruye… — dijo Vex seriamente mirando a la elfa la cual sintió una punzada en su corazón al escuchar lo último.

Hilda se acercó a la cama para acariciar a la morena con su mano.

— No, eso no puede ser… Incluso si colapsó ella se levantará… Lo sé muy bien… Sé que ha pasado por muchas cosas, pero estará bien… Es Ikali de quién estamos hablando… La mejor guerrera de todos y una de las personas más capaces que conozco… Y también… Es alguien a la que realmente aprecié con todo mi corazón… Se que ella podrá levantarse de esto por qué ya lo hizo una vez en el pasado y sé que puede volver hacerlo, por qué ella es capaz de esto y más. — dijo Hilda sonriendo.

Vex miró a la compañera de su portadora y se preguntó porque podía confiar tanto en ella aún a pesar de verla en este estado tan lamentable.

La media-elfa se quedó en silencio mirando a la morena en la cama…

Aquellos pensamientos que había intentado quitar desde que la vio en este estado llegaron a su cabeza.

La media-elfa observó fijamente a Ikali… Incluso si ella ahora era una chica, podía ver a la persona que amaba.

Sin decir nada, Hilda se acercó a la frente de su capitana y concentró su aura en ella.

Aquella aura tan especial que la reencarnación de Iria tenía se hizo presente.

Aquel poder que cualquiera que lo viera diría que era algo “sagrado”, estaba fluyendo libremente en forma de una técnica de curación básica.

La primera técnica de curación que había aprendido por su madre y la que había entrenado tanto para que fuera algo útil.

La media-elfa acariciaba la cabeza de la pelinegra con su mano envuelta en aura calmadamente.

El hechizo de curación básica estaba fluyendo al cuerpo de la morena sin problemas haciéndolo brillar en aquel tono que solo el aura de la elfa podía mostrar.

Aunque la curación no podía ayudarla en este problema, al menos quería usar aquel efecto relajante que tenía su magia.

Al menos podría hacer que la tensión de su cuerpo desapareciera.

Tal vez no era suficiente, pero al menos le ayudaría un poco…

Sabía que el daño que su compañera presentaba era mental y emocional, por lo que incluso su magia no era capaz de curar cosas de este estilo.

No… Ella misma lo sabía, ni siquiera el poder divino que ella tenía en su interior podía curar las heridas emocionales creadas por la mente humana.

Se sentía tan frustrada de no poder ayudarle con el poder que había forjado en estos últimos meses.

Incluso desde antes, desde que aprendió a usar su magia había entrenado tanto para poder apoyar a su madre.

Incluso cuando ella había entrenado para ir de aventureras con Ikal, aquella promesa que hizo en pueblo plateado estaba en su memoria.

Ella había entrenado tanto y gracias a sus propios deseos mejoró en gran medida…

Con ayuda de Diana su propia magia de curación llegó a un nivel bastante considerable para ser solo una aventurera inicial.

Gracias a ese apoyo, ella se había vuelto una buena maga de control y soporte que perfectamente podría tener futuro en el gremio de médicos y sanadores cómo una gran santa.

Sus capacidades únicas dentro de esta rama le hicieron un gran nombré cuando curó a los soldados de la capital en su lucha contra las hormigas.

Hilda había decidido seguir a Ikal en todo momento, ya no solo por su visible enamoramiento, si no porque ella se sentía bien al estar junto a él.

Quería lograr llegar a ser una aventurera con el rango más alto, lograr la cima y llegar al nivel de una heroína era algo que ella quería hacer junto a los amigos que había hecho, junto a Fein, junto a Ikal, junto a todo su equipo.

Por eso había mejorado no solo en su magia de curación, si no también su magia de ataque para apoyar a sus amigos cómo una maga de control y soporte.

Se había dedicado tanto a mejorar que sin darse cuenta su nivel de habilidad ya era más alto de lo que era hace unos meses.

Aquella hechicera que fue su tutora en la capital estaba sorprendida del poder que la media elfa era capaz de mostrar usando incluso solo un elemento mágico.

Incluso si solo era capaz de usar un solo elemento su control sobre este supera a cualquier mago que pudiera usar dos o tres elementos mágicos, rápidamente ella se había vuelto una experta en la magia de su elemento.

Junto a la magia de curación y su control sobre la magia base, ella estaba a un nivel que pocos podrían alcanzar en solo unos cuantos meses.

Pero aun así… A pesar de llegar a este nivel, sentía que todo esto no era suficiente, ella sentía que no era suficiente para poder apoyar a la persona que más quería.

Este objetivo estaba presente desdé antes de descubrir toda la verdad… La verdad sobre quién era realmente.

Al descubrir esa verdad sus poderes y habilidades físicas habían aumentado a un punto que ya no era la misma que hace solo unos cuantos meses.

Ya no era la media elfa que tenía que ser rescatada por el héroe.

No… Ahora mismo ella era capaz de ser considerada una maga de alto nivel que podría derrotar monstruos de rango S y si a eso le sumamos su fuerza con el fragmento que había recolectado, ya era capaz de matar un monstruo de rango S+, no era algo lejos de ser real, pues incluso si no había peleado aún con uno, su poder divino había aumentado o al menos eso parecía sentir.

A pesar de ser la reencarnación de una Diosa, sentía que no era suficiente para apoyar al amor de su vida en este momento.

Hilda realmente no quería volver a pasar algo como lo que había sufrido en aquella vieja ruina donde se encontraba sellada la reina hormiga.

No quería sentirse una inútil y no poder ayudar a aquella persona que en todo momento había luchado por ella en esta y en otras vidas.

La frustración que estaba sintiendo era algo real, pero su rostro no demostraba aquellas emociones, aquel rostro frío y serio estaba mirando fijamente a la morena que se encontraba acostada.

Ahora mismo sabía que no podía dejar fluir sus emociones negativas, no podía mostrar debilidad ante nadie y mucho menos ahora que había cambiado…

Aunque entendía que había cosas que la magia simplemente no podía curar, era frustrante no poder hacer algo para sanar la mente de Ikali, no había ningún hechizo en el mundo que pudiera curar sus demonios internos.

A diferencia de antes, su mente era la de una joven de 17 años, ya no era la Diosa que había vivido tanto tiempo, ahora era una mortal y como tal las emociones que sentía no la dejaban pensar con claridad, su mente estaba confundida sobre qué hacer y cómo ayudarle en esta situación.

Sin embargo todos sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar a la pequeña hada hablarle.

— Realmente no sé qué hacer… Cómo su sistema tendría que saber que hacer, pero… Simplemente no puedo… Incluso si se que fue un colapsó no tengo nada para evitar esto… ¡¿Qué demonios puedo hacer?! — dijo Vex enfadada y confundida.

Hilda la cual estaba a su lado la miró.

Ahora que Vex había evolucionado, era diferente a como era antes, sus emociones eran más humanas y eso parecía estar preocupando de más a la pequeña hada.

La media elfa la miró fijamente y está sonrió.

— Tranquila… Todo estará bien, hay cosas que la magia no puede curar… Y ya haces muchos ayudando a Ikali como su sistema, estoy segura de que saldrá de esta. — dijo Hilda acariciando la cabeza de la administradora del Mictlán.

Usando sus ojos divinos miró a la pequeña hada, al ser una Diosa podía utilizar los ojos de Dios podía ver el mundo de una manera diferente.

Este era el poder con el que Iria había nacido, con el que fue creado.

De cierta manera, la habilidad del ojo divino era similar a la interfaz del juego de los Dioses e incluso a los ojos de Fein misma.

Frente a ella la información de Vex se hizo presente…

Los ojos de Dios, alejados del control del sistema del universo era una habilidad única.

Uno de los dones más altos que una diosa de alto rango podía obtener, pues era la misma visión que su madre la creadora podía observar y este poder fue con el que creó el sistema.

Hilda sabía está información debido a las memorias de Iria y ahora estaba usando aquel don que su cuerpo había ganado al obtener su despertar, con aquel poder podía ver el “estado” de Vex e Ikali.

Al igual que hace unos días, sus ojos no le mentían… Ikali no era la única que estaba pasando por algo complicado, Vex realmente se había transformado en algo similar a lo que su madre creó hace mucho tiempo incluso antes del propio nacimiento de este universo…

Suspirando, la peli ceniza cerró sus ojos, era consciente de que Vex había cambiado y de cierta manera se había vuelto más “humana” gracias a Ikali por lo que era incapaz de entender algunas cosas que le pasaban en ese momento.

Hilda sabía que Ikali estaba bien, a pesar de todo lo que estaba pasando, el problema reside en Vex donde actualmente era incapaz de comprender lo que eran sus emociones y sentimientos luego de su evolución… Por lo que al igual que Ikali estaba pasando por una especie de adaptación mental y física.

El estado de Ikali solo era “cansancio mental” siendo lo único que tenía… Usando su habilidad era capaz de ver el aura de la morena fluyendo por todo su cuerpo más fuerte que antes.

Incluso parecía que el rango de poder que la morena mostraba la hacía casi llegar a la cima del rango S+, no entendía bien del todo como es que su poder entendía el concepto de los rangos, aunque suponía que era igual que la visión de Ikali o la visión de Fein donde ambos tenían la capacidad de ver los rangos de poder de las personas.

Una habilidad que ella tenía en el pasado, aunque de diferente forma cuando era una diosa… Suponía que su forma humana había cambiado su forma actual de ver el mundo… No había nada de qué preocuparse por Ikali, ella estaba bien, ella era fuerte.

Con eso la media elfa sonrió y habló a la pequeña Hada que estaba preocupada viéndola, pues por alguna razón no entendía cómo ella estaba tan tranquila luego de hacer un vistazo.

— Todo está bien Vex, parece que Ikali está realmente bien, es solo el cansancio mental de los últimos días sumado a lo que pasó recientemente… Su aura está fluyendo más fuerte que antes a través de todo su cuerpo, así que parece que solo fue un pequeño susto… Lo mejor que podemos hacer es apoyarla en las cosas que a ella se le dificulte en este momento y verás que todo estará bien. — dijo la media-elfa tranquilamente.

— ¡¿Cómo puedes saber que ella realmente estará bien?! Su mente se está quebrando… Si su mente se rompe ella… Ella va a… Ella va… — intentó decir Vex en voz alta a lo que Hilda mirándola simplemente sonrió, realmente estaba preocupada y afectada.

— No es que confíe ciegamente o por que haya visto algo con mi don… La verdad es que si confío en ella lo suficiente para confiar mi vida… Pero sí confío en ella, es porque la siento capaz de lograr tantas cosas que me quedaría sin palabras para decirte todo esto… Realmente, he visto caer a Ikali en más de una ocasión desde que soy Hilda… La he visto levantarse en más de una vez mostrando los puños y dar otro golpe a aquellos que la buscan tirar… Mis memorias de una vida pasada dicen lo mismo, pues aquellas dos vidas pasadas que tuve también han visto de lo que es capaz Ikal Hedeon… — dijo Hilda sonriendo para dar una pausa mientras acariciaba la cabeza del sistema de su compañera.

— No quiero que me malentiendas… No lo digo por qué ella sea una “irregular” o por qué es la llamada “campeona de este mundo”… Yo solo sé que ella se levantará y no es algo que piense solo cómo “Iria” o cómo “Etto”… Si no que esto es algo que pienso yo misma como “Hilda”… La tonta media-elfa a la que Ikal Hedeon le salvó la vida en más de una ocasión… La simple compañera de grupo que le vio esforzarse incluso cuando las cosas parecían tan malas qué podríamos morir en cualquier momento… Así que si me preguntas… Sé que ella podrá lograr todo lo que se proponga y esto no será impedimento para que ella se levante más fuerte que antes. — dijo Hilda con sinceridad en sus palabras.

La hada le miró fijamente y la elfa siguió hablando.

— A veces realmente siento que no puedo hacer nada por ella y esto hace que me gane la frustración… Por lo que entiendo como te sientes Vex… A diferencia de ti que puedes ayudarla en muchas cosas que yo no, ahora no debes saber que hacer… Debe ser difícil para ti comprender esto y más con tu estado actual… Pero lo único que podemos hacer en momentos como este es apoyarla, este es el camino que ella decidió caminar y no puedo dejar de confiar en ella cuando aun seguimos caminando, yo “Hilda Ritcher” quiero caminar a su lado… Seguirla y estar con ella en esta vida y en cualquier otra que venga. — dijo la media-elfa mirándola recostada.

Sus ojos que se habían vuelto brillantes al usar su don, perdieron su brillo al desactivarse.

La pequeña mujer por su parte observó a la media elfa confundida pero sabía que ella no estaba mintiendo en nada de lo que decía.

— Vex… Aunque no puedas confiar en mí, intenta confiar en ella… Confía en Ikali Hedeon… ¿Lo sabes verdad?… Al final, creo que tu la conoces más que yo en este momento… Porque hay algo que los une directamente… Su propia alma… Tu eres su compañera y aquella que cambió su destino y traicionó a los Dioses y al mismo universo, un ser que al “adorarle” se volvió su “sistema”, uno que pudiera ayudarle a enfrentar al universo mismo… Para enfrentar las amenazas que vendrán en el futuro ¿No es así? Vex… — dijo Hilda sonriendo.

Vex no sabia que responder, la pequeña mujer se quedó en silencio escuchando cada palabra que salía de la boca de la media elfa.

A su mente llegaron los recuerdos de un gran vacío negro mientras cientos de “pantallas” se iluminaron por todo el lugar…

Cada una mostraba diferentes planetas y mundos, diferente información escrita en un lenguaje tan extraño que sus palabras eran simplemente incomprensibles de siquiera poder leer.

En aquel vacío que sus pequeños ojos pudieron observar se encontraba aquel que la había creado, su “padre” se encontraba mirándola mientras analizaba en cada una de las pantallas su información.

— Otra maldita decepción… — dijo sin una pizca de sentimientos en su voz.

Suspirando, aquel ser le había dado un nombre en serie como al resto de sus hermanos y hermanas, ignorándola empezó a seguir moviendo con sus ojos cada una de las pantallas, el universo entero estaba fluyendo hacia él como los datos en una computadora.

Para su padre ella era otra decepción… Otro ser imperfecto para ayudar a su madre en su propósito final.

Y sin una muestra de cariño o afectó aquel ser dictó lo que había que hacer, lo que sería para ella su propio “infierno”…

Obligada a observar un universo que llegaba a su final cada miles de millones de años…

Aquellos oscuros recuerdos de ella observando un universo oscuro y vacío fueron suprimidos por los recuerdos de la primera vez que conoció a Ikal Hedeon.

La luz roja la envolvió al ver la determinación de aquel hombre en luchar contra los Dioses en su primera vida como hombre.

Incluso si solo era un mortal, un guardián creado para proteger uno de los tantos mundos de este universo, no entendía por qué se aferraba a seguir luchando…

El era un ser que no tenía importancia y solo servía para entretener a los “Dioses”… Pero él estaba allí luchando… No se detenía en ningún momento.

Aun a pesar de todo lo que pasaba, le observó por tanto tiempo que, algo extraño ocurrió, la pequeña “interfaz” formó una conexión con aquel hombre.

Y la determinación del hombre era algo que ella había ganado, por lo que decidió seguirle por toda la eternidad.

Lágrimas salieron de los ojos de la administradora del sistema del Mictlan, Ikal era su “luz” en el vacío oscuro del universo, un ser tan cálido que incluso cuando era solo una simple interfaz él se preocupaba por ella como una compañera más…

Incluso si no era una humana, incluso si ella solo había sido creada para servir, él le había dado algo que nadie más le dio.

Una razón real de vivir.

Hilda calmaba a la pequeña mujer que lloraba mientras sus emociones fluían abiertamente.

— Lo siento… Realmente lo siento… — dijo Vex llorando abiertamente.

La media-elfa sabía que la pequeña hada apenas podía procesar todos los cambios que ella también había sufrido en su evolución, por lo que no podía culparla por preocuparse tanto por Ikali.

En cambio estaba feliz de que el amor de su vida tuviera una compañera como Vex, alguien que pudiera aconsejarle y ayudarle en esta travesía cuando ella misma no pudiera.

Hilda solo podía acariciar la pequeña cabeza del hada con una sonrisa sincera.

Los pensamientos de ambas mujeres fueron interrumpidos cuando el movimiento de la cama se escuchó, Ikali parecía haber despertado.

— ¡Ah!… ¡¿Qué demonios fue ese raro sueño?!… Vex… ¿A que no sabes que soñé?… ¡Soñé que estaba luchando contra un dinosaurio gigante! Era muy similar a Godzilla ¡¿Puedes creer eso?! Aunque fue una batalla complicada a decir verdad… ¡Pero gane y eso es lo que importa! — dijo la morena emocionada.

Ikali miró hacia el espejo que estaba cerca de su cama y se miró, suspirando se dio cuenta como aún tenía su ropa de ayer por lo que parecía que ni siquiera se había cambiado.

Sin embargo algo llamó su atención cuando escucho lo que parecía ser el llanto de una mujer.

De manera instintiva volteo hacia la dirección del llanto, rápidamente se dio cuenta que la persona que lloraba era la misma Vex, su actual sistema y compañera de aventuras.

La cual parecía estar siendo consolada por Hilda, la rubia se encontraba sonriéndole al escuchar todo lo que había dicho.

— Buenos días dormilona… No puedo creer que a pesar de todo sigas pensando en enfrentarte a monstruos incluso mientras duermes… — dijo Hilda con voz fría.

— ¡Esperen un momento!… ¡¿Qué demonios ha pasado aquí?! ¿Qué pasó Vex? ¿Por qué lloras? Y ¿Qué haces aquí Hilda?… Pensé que la puerta tenía llave, recuerdo haberla puesto… No me digas que… ¡¿Otra vez rompieron la puerta de mi habitación?!… — dijo Ikali a lo que Vex y Hilda se miraron confundidas por la actitud de la morena.

Ikali miró la interfaz de Vex y mostró que ya habían pasado varias horas desde que llegó a su habitación en la madrugada.

Por lo que prácticamente era ya la hora para ir al comedor, por lo que entendía que Hilda había venido por ella para ir a comer.

La pequeña hada dejó de llorar de golpe debido a esto… Y la elfa molesta habló.

— ¡¿Pero qué dices idiota?! ¡¿Acaso crees que soy tan violenta como Fein?! — dijo Hilda con algo de enfado en su mirada, mientras la morena se preguntaba si de verdad pensaba así de ella.

— ¡Lo siento!… ¡Lo siento!… Tienes razón no eres Fein pero tampoco le digas asi… Jaja… Lo que pasa es que deje la puerta con llave y pensé que tu ya sabes… Que habías roto la puerta… — dijo Ikali tocando su cabeza apenada pero fue interrumpida por la media-elfa.

— ¡Solo me preocupo por ti, tonta!… En fin, ya es hora del desayuno. — dijo Hilda para dar un suspiro agotada luego de decir todo eso.

La morena se rió, aquella sonrisa presumida estaba en su rostro como todos los días, pero antes de darse cuenta, rápidamente tomó su cabeza con un gesto de dolor haciendo que las dos mujeres la observarán.

— ¡Mierda!… Auch… Demonios así que mis memorias han vuelto… — dijo Ikali algo adolorida por la jaqueca que sintió de golpe.

Las memorias del día de ayer llegaron a su cabeza… Cada una de las cosas que había escuchado de parte de la draconiana y el maestro del gremio estaban haciéndole pasar un mal momento.

— ¡Ahora lo recuerdo!… Parece que anoche me sature por la gran cantidad de recuerdos… Demonios lo siento por preocuparte tanto Vex… — dijo Ikali sonriendo tímidamente a la pequeña mujer.

Vex quitando las lágrimas de su rostro le miró.

— ¿Estás realmente bien?… Ayer realmente no te veías muy bien después de eso… — dijo Vex tímidamente.

— ¿Eh?… Si estoy bien… Perdonen por todo, debí haberlas preocupado a ambas realmente mucho, en especial a ti Vex que me viste en mi peor momento… Lamento lo que pasó ayer y hoy… — comentó Ikali mirando a ambas a lo que la media-elfa sonrió de la misma forma que su compañera.

— Está bien… Vex y yo estábamos solo algo preocupadas por ti… En especial por todo lo que ha pasado últimamente Ikali… — dijo Hilda tranquilamente dando una pausa.

— Entendemos que no es fácil y más que nada por tú situación actual, debió haber sido difícil en un inicio adaptarte a todo esto. — dijo Hilda sonriendo.

Ikali la miró y asintió.

— Si… Pero ahora estoy mejor, así que realmente no tienen nada de qué preocuparse, parece que incluso mis memorias están mejor que antes, tal vez estoy cerca de conseguir lograr el control de este cuerpo completamente… — dijo la morena sonriendo.

La hada rio mientras se acercó a la morena y le abrazó tiernamente con sus pequeños brazos en parte de su rostro.

Sus pequeños pechos se colocaron en su rostro mientras con una mano intentaba quitarle de aquel abrazo.

— ¡Me alegro que estés bien! — dijo Vex contenta.

— Parece que hoy andas más cariñosa de lo habitual Vex… Creo qué tengo que desmayarme más seguido ¿No lo crees? Jaja… — dijo Ikali sonriendo a lo que la hada se quedó pensando en lo ocurrido.

Realmente Vex se había sentido inutil en no poder ayudarla con este problema…

No entendía cómo es que ella no podía ayudarle con ninguna de sus habilidades cómo sistema… Suspiró agotada y le miró fijamente, la sonrisa de Ikali parecía brillar a su mirada.

— ¿Estás bien Vex? — dijo Ikali preguntando a su compañera la cual simplemente la observaba.

Decidiendo hablar, la pequeña hada tomó la palabra.

— Si… Estoy bien… Lo siento mucho Ikali, creó que me he preocupado mucho últimamente… Es la primera vez que siento algo así… Ya sabes, sentirme impotente sin poder hacer nada… Yo no quería ser una inútil cómo cuando te conocí hace años en la tierra… Ahora soy tu sistema, debería poder ayudarte como en aquellas historias que leías cuando eras joven… Pero nuevamente no pude hacer nada para evitar lo que pasó… Si no fuera por que eres tú, en esa ocasión realmente todo esto pudo haber terminado realmente mal. — dijo Vex a lo que la Ikali y Hilda la miraron.

— Oye tranquila… No tienes que culparte por no poder ayudarme con esto… Para mi no eres un sistema de un videojuego… Eso es fantasía y esta es la realidad, este mundo y nosotros somos reales, suficiente haces en darme información cuando la necesito y tus habilidades para buscar información y comunicarse es muy útil y la capacidad de tener un inventario y la habilidad de un gps es sorprendente… Realmente no necesito más y también… Después de todo ya sabíamos que algo así pasaría en el futuro, el fragmento de Tezcatlipoca lo dijo, mis memorias como el dragon negro y mis memorias como la heroina de este mundo llegarian tarde o temprano… Incluso ahora es algo que ya sabíamos que pasaría. — dijo la morena sonriendo.

Vex flotando a su alrededor le miró, aunque sabía que realmente ella había sufrido parecía no culparla de nada.

— Gracias a nuestro lazo fui capaz de sentir tu dolor y el estrés del momento… Intente ayudarte pero parece que no puedo hacer nada para ayudarte con tus recuerdos… Por favor si puedo hacer algo por ti, solo pidemelo… Aunque se que no te gusta depender de mí, somos compañeras, Ikali, no olvides que puedes contar conmigo y con Hilda junto a los demás. — comentó Vex mientras la morena acariciaba la cabeza de la pequeña mujer.

— No, no tienes que disculparte, sabes que me has sido útil muchas veces, gracias a ti puedo saber tantas cosas que me ayudan realmente… Y gran parte de este problema es realmente mi culpa, me he preocupado tanto por muchas cosas desde que “llegué” a este mundo que no quiero molestar a mis compañeros… Por eso a veces no le cuento mis problemas… Al igual que yo, se que también estás cambiando y pasando por un proceso de adaptación, por lo que debió ser difícil sentir cosas que antes no podías sentir… — dijo Ikali suspirando.

— Lo siento, Vex… Yo también me disculpo por preocuparte tontamente y por que fueras capaz de sentir mis emociones… Debí pensar que nuestro enlace no es solo el de usuario y sistema… Sino, el de compañeros… No quiero dejar que cargues con todo tu sola ya que no me gusta verte cómo un objeto… O algo útil, si no como una compañera más de mi equipo, una amiga y… La interfaz que muestras está cool aún así. — comentó la morena mientras la pequeña mujer asintió tiernamente a sus palabras.

Parecía que todo estaba mejor ahora…

Una ventana de la Interfaz se mostró en los ojos de la morena, está última se sorprendió al ver como la interfaz se abrió.

Ahora en ella podía observar el estado de ánimo de las personas de este lugar, junto a ello estaba su nombre encima de él, junto al rango similar al de los monstruos de este mundo, diferente al rango que Fein era capaz de observar cómo “rango de potencial”.

Observando a Vex miró lo que la interfaz le mostraba…

Sistema del Dominio Del Mictlan – Vex – No se puede saber el rango de la administradora – Estado actual: “Emocionada” – Parece sentirse mejor por tu preocupación.

Miró hacia un lado y miró a Hilda con su habilidad de análisis, la cual se extrañó por su mirada fija en ella… Sin decir nada rápidamente la interfaz le mostró el estado actual de Hilda, algo que realmente le sorprendió ver pues en ella se podía ver un dato que en el caso de Vex no podía observar.

Hilda Ritcher – Rango de poder: S – Estado actual: “Felicidad” – “Parece que sus pensamientos están más tranquilos”.

Aunque no entendía cómo su habilidad de análisis había evolucionado de esta forma mientras dormía, realmente era algo curiosa.

Suponía que era algo producido por la gran cantidad de recuerdos que llegaron a su mente, por lo que su propia visión del mundo había cambiado.

Lo que había hecho que la habilidad de análisis de Vex se transformará en esta nueva versión, desactivando la interfaz miró a sus compañeras con una sonrisa ignorando lo que había visto.

No quería decir que estaba algo emocionada de cierta forma por la nueva mejora.

Pues si tenía que ser sincera, le recordaba a la interfaz de los personajes en los juegos rpg o simulación que jugaba cuando era un niño.

Parecía que esta función también había sido tomada de aquellos juegos y cosas que alguna vez sintió cómodo…

Tal vez a eso se refería Vex con que la interfaz se creaba a partir de la forma de ver el mundo de su portador y no directamente de algo que le fuera otorgado de esa única forma…

Pues en el caso de Fein todo provenía a partir de su ancestro aquel que llegó a este mundo con ese “don”.

Por lo que ahora su habilidad de análisis había tomado esa forma, por lo que también explicaba cómo podía ver a sus invocaciones dentro de una pantalla de “PC” y visualizar cómo se encontraban.

Una apariencia similar al juego de capturar monstruos en cápsulas para entrenarlos que más le gustaba hace años…

Por lo que si esto era así entonces esta función tendría que ser sí o sí de un juego rpg donde pudiera observar las emociones de un personaje junto a otros datos…

Sin embargo, aunque Ikali no era tan fan de este tipo de cosas, tener la capacidad de ver estas cosas gracias a su contrato con Vex era algo bastante agradable, pues como una computadora, hacía entender este mundo un poco más fácil, gracias a la ayuda que podía proporcionarle en cuanto a información.

Sin ella estaba segura que tardaría más en entender y tal vez no tuviera toda la información a la mano, incluso tendría que depender completamente de los objetos de almacenamiento que tiene en lugar del inventario que Vex le ofrecía.

Mirando a la pequeña Hada la morena sonrió.

— Parece que evolucionaste al punto de conocerme bien, Vex… No sabía que la interfaz podía tomar características de los juegos que jugué hace mucho tiempo… — dijo Ikali sin que la pequeña hada entendiera a qué se refería.

La pequeña hada se apenó y comento.

— Bueno… Realmente es algo que no puedo controlar… Nuestra conexión es la que permite crear las funciones que tendré… A diferencia de las funciones que tenía antes que eran dadas por el sistema del universo a través de la interfaz, mis funciones actuales nacieron a partir de nuestra conexión, tus pensamientos y lo que pensaste que sería necesario, la interfaz se creó a partir de algo que entendieras. — dijo Vex apenada por eso.

— Bueno… No es que me moleste solo que es extraño ver el mundo de esta manera, aun no logro acostumbrarme, ver el mundo desde esta visión parece fácil, pero… Siento que puedes pensar que este mundo no es real a la larga, al verlo como un “juego”. — dijo Ikali algo cansada.

La media-elfa mirando a ambas decidió hablar.

— Yo no creo que sea malo ver el mundo con esos ojos. — comentó Hilda.

Ikali la observó con duda.

— Bueno, aun no sé qué es exactamente un videojuego, pero… Este poder nació de Vex y de ti, nadie te ha dado nada y todo lo has hecho tú, inconscientemente o no, este poder es algo creado por ustedes dos, así que no tienes por qué preocuparte por ver el mundo de otra manera, puedes ver este don, como una habilidad, una herramienta y no algo que realmente influya en ti. — dijo Hilda sonriendo haciendo que ambos se miraran.

— Tienes razón, realmente de alguna o otra forma, creo que es asi como dices… Al final necesito utilizar todas las herramientas que pueda tener, aquellos que buscan mi cabeza tendrán muchas habilidades y dones, por lo que simplemente no puedo renegar de este don que he recibido, ni siquiera del géminis mismo. — dijo Ikali riendo para mirar a la media elfa.

— Eres grandiosa Hilda. — dijo sonriendo amorosamente la morena.

La morena observó a Vex, ella no tenía la culpa de nada, después de todo esto era algo creado por ellas dos.

Todo esto se creaba a partir de los recuerdos y pensamientos de ella y sus vidas pasadas, sus juegos favoritos, sus ideas del mundo, la forma de verlo y entenderlo, todo estaba plasmado en este “sistema” y fue Vex quien inconscientemente interpretó la mejor forma de que ella la entendiera.

Acariciando la cabeza de la pequeña hada Ikali hablo.

— Antes de continuar con todos estos temas… Me disculpo contigo también Hilda… Lamentó preocuparte de verdad… Parece que siempre te hago pasar por tantos problemas… — dijo Ikali riendo y esta última fue abrazada por la rubia.

— No te preocupes… Realmente me alegro de poder ayudarte… Después de todo ese es mi deber como compañera de la campeona… Y estoy feliz de estar aquí junto a ti… — dijo Hilda sonriendo mientras abrazaba fuertemente la cintura de la morena.

Ikali se sonrojo y podía verse algo nerviosa por el acto.

— Ya veo… Es bueno eso… Me alegro entonces de estar contigo también, pequeña elfa. — dijo Ikali sonriendo.

Sin que se diera cuenta Vex fue capaz de ver la misma interfaz que Ikali había visto anteriormente.

Y ambas en ese momento tenían en su estado: “Amor” en un fuerte color rosa.

La pequeña hada estaba sonriente mientras se preguntaba si pronto ellas dos podrían estar juntas como antes cuando pudieran hablar con normalidad.

Por lo que sin decir nada simplemente espero a que detuvieran aquella demostración de afectó para continuar.

— Ya que todo está resuelto… ¿Parece que es tiempo de conocer a nuestro cliente?… Aunque no sin antes ir a comer primero… El desayuno es la comida más importante después de todo y necesitamos desayunar porque desde aquí puedo oler la comida del restaurante de la taberna, huele delicioso… — dijo Ikali saliendo de aquel abrazo, mientras el olor a comida llegaba a su nariz.

Esta se levantó a punto de salir por la puerta mientras era detenida por ambas mujeres.

— ¡Espera Ikali!… — dijo Hilda deteniendo a la morena.

— Antes que nada, señorita… ¡Tienes que bañarte! Ikali, no puedes salir tan sucia y ni siquiera estas vestida apropiadamente para ir a la taberna. — dijo Vex mirando a su portadora.

— Ayer que llegaste no lo hiciste debido a que te desmayaste… Sin embargo ahora tienes que hacerlo. — comentaron a la vez ambas mujeres, atrayendo la atención de la morena.

Ikali las miró y luego se vio a sí misma, parecía que había tenido una noche algo difícil por el estado en el que su ropa se encontraba, aunque nada se había roto todo estaba mojado.

Sin decir nada, agradeció tener un cuerpo más resistente, si esto no fuera así, estaba segura que el agua de la tormenta de anoche la hubiera enfermado sin ninguna duda.

— Sí… Creo que ustedes tienen razón… Lo mejor es que me meta a bañar… Así que no tardaré solo iré a darme un baño… — comentó riendo la morena viendo el estado actual en el que estaba.

Por lo que usando su técnica “Dominio del Mictlán – Inframundo” abrió un portal hacia Nueva Gaia, con eso, la chica morena desapareció en instantes a través del portal rojo y naranja.

Al entrar a su dimensión, Vex desapareció junto con ella dejando a una Hilda agotada luego de haber tenido que contar tantas cosas a la pequeña hada…

Aun así, la elfa estaba bastante feliz de que su campeona y persona más importante pudiera seguir adelante…

Con una sonrisa simplemente se sentó en la silla esperando a que su campeona regresara de aquel lugar.

Con Ikali y Vex – Minutos después.

La morena miró el lugar adonde había llegado…

Observó la construcción que servía como una base para su grupo, camino rumbo a la segunda construcción que parecía ser una sala de baño.

Dónde había una regadera, una especie de objetos similar a una regadera, durante los últimos días que había estado aquí, sabía que era importante crear cosas que les dieran más comodidades.

Por lo que con ayuda de Vex ella había creado un pequeño refugio y en especial un buen baño en condiciones.

Al menos uno que pudiera usar una persona como ella que no estaba acostumbrada a la atención de otras personas.

Gracias a las piedras mágicas que compró en la capital había podido crear una regadera usando magia de agua y fuego.

Aunque ahora mismo no tenía muchas debido a que había usado las que tenía en los artefactos a partir de la prueba y error.

Aunque eran bastante caras, eran piedras muy útiles por lo que en el futuro le gustaría saber cómo se consiguen para ella misma buscar la forma de obtenerlas en gran cantidad.

Volviendo al tema, parecía que sus compañeros realmente estaban felices de ver que era capaz de crear, pues los objetos mágicos habían creado desde que partió de la capital habían sido útiles en algunas de sus misiones, incluso si solo eran armas saber utilizar la conversión mágica era útil…

Aunque crear una regadera parecía algo sencillo, necesitas conocer acerca de los círculos y circuitos mágicos, dos cosas que eran completamente diferentes a lo que te podrías imaginar del circuito mágico de los mundos de fantasía.

El cual era un método que ella no dominaba del todo aun, pues sólo sabía lo básico de esta rama de la magia gracias a lo aprendido con el viejo enano.

Por lo que usando su propia lógica logró crear los objetos que ahora tiene para su propio uso…

Después de todo… En su otra vida había sido programador y no uno cualquiera, sino un programador dentro del área de la física enfocada en el espacio… Por lo que al menos la lógica de los circuitos mágicos de este mundo podía entenderlo y no es así, cambiarlo.

La morena agradeció al viejo que le había enseñado sobre herrería y objetos mágicos.

Incluso si ahora mismo estaba muerto debido a que era un espía del reino enano, le hubiera gustado agradecerle por enseñarle estos conocimientos, pues era un conocimiento muy útil para alguien como ella en este mundo.

Incluso si era una materia mágica poco desarrollada, era un tema increíble que podría traer grandes avances tecnológicos a este mundo.

Por lo que realmente estaba feliz cada vez que creaba estos objetos, ya que gracias a eso podía tomarse un baño en condiciones en este momento.

Y no solo usar su magia “técnica de lavado” para lavarse y lavar su ropa.

Cómo lo hacían cuando estaban de viaje por el reino, al fin y al cabo parte de sus memorias eran la de un hombre del mundo moderno… Por lo que quitándose la ropa entró al baño sola.

De momento solo quedaba esperar que todo saliera bien…

La morena miró a su compañera mientras el agua caliente resbalaba por su cuerpo desnudo.

— De verdad que es increíble este lugar ¿No?… Honestamente no puedo creer que yo fui capaz de crear esto con una técnica incompleta en otra vida… — dijo Ikali mirando a Vex la cual asentía a sus palabras.

— Aunque no considero que tu técnica sea incompleta esto es algo que solo tú puedes hacer. — dijo Vex sonriendo mientras se colocaba encima de su cabeza.

— Si, tienes razón… Dime Vex… ¿Tú sabías que existía este lugar antes?… Ya sabes… Desde el primer momento que nos vimos cuando aún eras una interfaz… — preguntó Ikali a la pequeña administradora.

El hada flotando a su alrededor asintió.

— Bueno… Sabía que en algún punto mientras fueras progresando con el dominio de tu vieja técnica podrías desbloquear la entrada a este lugar… Siempre confié en que tus recuerdos te iban a llevar a este lugar nuevamente sin necesidad de mi ayuda, aunque es la primera vez que veo esto… Después de todo, el Ikal del pasado era capaz de entrar a este mundo pues fue el creador de esta habilidad, solo que tu mejoraste esta habilidad con ayuda del señor Hugo… Así que de cierta manera ya sabía que también eras capaz de soñar con este lugar ¿No?… Esa fue una de las razones de porque mi integración con este “mundo” fue algo más fácil desde el momento que la interfaz agrego la compatibilidad con el dominio del Mictlán gracias a nuestro contrato… Al final esto fue algo que nosotras decidimos de manera inconsciente, tú necesitabas observar esto y yo necesitaba darte herramientas que pudieras utilizar. — dijo Vex a lo que Ikali asintió a su análisis.

— Hace mucho tiempo, en mi antigua vida cuando era un humano de la tierra, soñaba con varias cosas… Soñaba viviendo la vida de Kali Hedeon la campeona de la humanidad y de las cuatro razas… Pero también, soñé con la vida del Dragon negro el guardián de la tierra… A la vez… Soñaba con este lugar… Nunca supe por qué, ni tampoco qué era este mundo debido a que no tenía los recuerdos… Pero para mí… Era la visión perfecta de un paraíso… Mi propio paraíso… Un mundo que me llevaba cuando algo malo me pasaba… Cuando soñaba con descansar… Este fue el lugar en el que después de mi muerte como el primer Ikal Hedeon aparecí en este lugar descansando por mucho tiempo hasta que era momento de reencarnar… Lo recuerdo vagamente por alguna razón… Recuerdo estar flotando en este lugar por mucho tiempo sin que nada ni nadie me perturbara, mi conciencia se había quedado guardada aquí por miles de años hasta que yo volví a reencarnar como la segunda vida, aquel soldado que era capaz de soñar con la vida de Kali, pero a la vez con la vida de Ikal. — dijo Ikali a su compañera la cual le miraba sorprendida.

— Cuando fui creciendo empecé a soñar aún más con este lugar hasta el punto de crear historias de fantasía, no sé si fue una manera de conectarme con este lugar, pero cada una de las historias eran sobre yo llegando a ese “mundo”… Honestamente nunca entendí cuál era mi conexión con este mundo e incluso hasta el día de hoy sigo preguntándome todo eso, pero son cosas de las cuales nunca obtendré respuesta… ¿Porque cada uno de mis viejos amigos me dio la capacidad de aprender sus técnicas? ¿Porque el mismo Mictlantecuhtli me enseñó los secretos de la nigromancia de los dioses y la formación de este mundo? Todo esto son cosas que realmente nunca entenderé… Sin embargo los recuerdos de su entrenamiento fue el regalo que ellos me dieron, gracias a mi conexión con ellos permitieron que el yo de este mundo obtuviera cada elemento que los representaba cuando estaban con vida, por eso realmente estoy agradecida con ellos de poder darme herramientas para luchar. — comentó Ikali a lo que Vex escuchándola decidió hablar.

— La magia… El aura, no importa cuál sea su nombre, esta energía es algo de lo cual no somos capaces de entender al 100%, incluso yo como la administradora del Mictlán, un sistema creado por nuestra conexión hay cosas que no logro comprender… Y estoy seguro de que esa es la razón por la cual la Diosa creó a mi padre para analizar su creación… ¿Por qué la magia y el aura pueden lograr cosas sorprendentes? ¿Por qué era necesario crear una versión diferente de la misma energía?… Es algo que incluso yo desconozco… “Algo” que solo la Diosa del Universo sabe… Tal vez simplemente nuestra realidad se rige por reglas que no somos capaces de comprender incluso para seres como nosotros e incluso para la Diosa del Universo tú sola existencia debe ser algo que ella no es capaz de comprender… Y al igual que el aura y la magia, lo que puedes hacer es algo que va más allá de nuestra comprensión, porque tu eres la heroína que protegerá este mundo, Ikali, la elegida por el aura y aquella que los Dioses que amaban a los mortales decidieron confiarle lo que toda una eternidad desarrollaron, su conocimiento. — dijo Vex mirando a Ikali.

La morena se quedó en silencio escuchando, Vex por su parte se colocó junto a ella.

— Incluso si yo nací a partir de la energía del universo soy solo un ser artificial creado por el sistema de este mundo… Soy energía a la cual se le dio un cuerpo físico al igual que un propósito, una conciencia en el inicio de toda la creación de la Diosa, he vivido por cientos de millones de años y llegué a ver el final de muchos mundos que se me otorgaron para observar… Logré registrar mucha información, de muchos universos antes que este… Por lo que creo que si la vida puede surgir de la magia como en mi caso… Realmente no me sorprende que seas capaz de crear un mundo como este, pues incluso yo soy capaz de evolucionar y volverme parte de él. — dijo Vex sonriendo, Ikali la observó por unos segundos hasta que tomó la palabra.

— Si… Creo que tienes razón con eso, tal vez yo sea una irregular, pero sigo siendo una humana… Y aunque siempre me cuesta adaptarme a estas cosas “mágicas”… Soy una humana… Incluso si me dicen que tengo talento para la magia, ¿Realmente es así?… Siempre soñé en mi juventud con ir de aventuras en un mundo mágico y volverme el héroe de la historia como en aquellos libros que leía en mi juventud, para el yo de ese entonces, solo eran sueños de un adolescente inmaduro… Pero ahora… El mundo que una vez soñé se había vuelto real… Me enteré de tantas cosas de mi vida durante este proceso que terminé pensando varias cosas… ¿Y si este mundo no es real? ¿Y si todo este lugar es solo una ilusión creada por aquella Diosa? Al final siempre termino pensando en esas cosas… — dijo Ikali mientras el jabón que compraron en la capital creaba burbujas al frotarlo en su cabello.

Vex por su parte le miró y empezó a reír.

Ella realmente entendía cómo se sentía eso… Después de todo ella fue capaz de observar tantos mundos creados por la misma diosa y sus hijos.

— Sabes… Realmente puedo entender ese pensamiento… Ver el mundo con estos ojos, con los ojos de un sistema te hace creer que este mundo es solo algo como un “videojuego”, como una simple ilusión creada por algo más lejos de tu control… Algo en lo que nuestras acciones y lo que provocamos terminan siendo son solo acciones predeterminadas y respuestas escritas por el creador de este lugar, por el creador de este juego… Sin embargo… Para las personas que están dentro del “juego”, este mundo es tan real y verdadero, tanto como lo eres tú para la Diosa del universo, tú y yo somos reales, las personas de este mundo y todo este lugar es real… Porque tu estas aquí, porque viviste una vida anterior en este lugar y también porque cada persona decide crear que es real Ikali. — dijo Vex mirando a la morena la cual terminaba de quitarse el jabón del cabello.

— Si… Creo que tienes razón… — dijo la morena observando el suelo y notar como el agua con el jabón caía por la rendija, al depósito de agua desechable de la construcción.

— Tienes toda la razón Vex… Da lo mismo si este planeta, si este universo o toda esta vida parece un “videojuego”… Nosotras no somos “jugadores” y la vida no es un “juego”… Sin importar que tenga cosas como “sistemas mágicos”, “magia” o “habilidades únicas” eso son solo los fenómenos que ocurren en este lugar… Nosotras somos personas que viven en este mundo… y nosotras tomamos nuestras propias decisiones sobre cada cosa que hacemos, sobre cada acto… Después de todo, tú misma lo has dicho antes… “Solo nosotros decidimos nuestro camino”. — dijo Vex sonriendo.

La morena que terminaba de bañarse la observó con un ánimo renovado.

— Es increíble que hace momentos la que estaba triste eras tú…Y ahora soy yo la tonta que piensa en tantas cosas luego de tener un colapso… Gracias Vex… Creo que me he quitado una carga de encima gracias a ti. — dijo la morena para secarse con una toalla.

— Bueno… Yo también tengo mis problemas, así como tú tienes los tuyos… Pero al final es importante comunicar estos problemas a las personas que nos aprecian, todos necesitamos apoyo, incluso tú, no importa que seas la campeona o la heroína… Todos necesitamos este apoyo. — dijo Vex girando su cabeza en dirección a la morena.

— Si… Tienes razón en eso, ahora entiendo porque Hilda se enoja conmigo cuando no le cuento las cosas que me pasan…— dijo Ikali sacando unas prendas del inventario de Vex.

Su traje de aventurera rojo vino estaba allí listo para ser portado, por lo que al igual que un día más de trabajo en la tierra, ella junto a su grupo tenía que comenzar con la nueva misión que había tomado en Reiki.

— Sabes algo Vex… Si este mundo es un videojuego o no… El “inventario” es la mejor habilidad que puedes tener… Si la hubiera tenido antes la usaría para guardar muchas cosas útiles… Tal vez me hubiera podido traer más cosas de Pueblo plateado… — dijo Ikali sonriendo haciendo que Vex empezara a reír junto a ella.

— ¡Decidete si quieres que este mundo sea un videojuego o no! — dijo Vex suspirando cansada por lo dicho por su amiga.

— Nah… Tranquila… Jaja… Estoy bien así… Creo que este mundo es lo suficientemente realista para ser “real” y también lo suficientemente fantasioso para sentirme en un “sueño”… — dijo Ikali riendo mientras su compañera sonreía con ella.

Parecía que ahora la morena había aceptado la realidad de este mundo…

Con eso dicho ambas continuaron con su día, pues la mañana por fin comenzaba para la campeona y la administradora de este mundo.

Y sin que ella lo supiera alguien más observaba desde otro plano de la realidad como la morena salió de su mundo…

— Así que has recuperado parte de tus recuerdos eh Ikal… Ya era hora déjame ver que más me puedes mostrar… —

Comedor de la taberna – 1 hora más tarde – Con Ikali y el grupo.

La comida de los platos se vaciaba con facilidad, cada pedazo de carne era cubierta con una extraña salsa que la morena le estaba colocando a cada platillo, por la forma de comer y los gestos faciales junto a sus expresiones realmente parecía transformarlo en la cosa más deliciosa que hubiera comido antes.

Sin embargo para el resto… Esto no parecía ser así…

Cada que colocaba la salsa a uno de los platos, este parecía tener una especie de aura amenazante saliendo de él… Cualquiera que mirara sentía una especie de incomodidad y miedo, al menos que claro fueras fan del picante como la morena de 2.15 metros de alto.

Sus compañeros miraban a la morena con una especie de extraño sentimiento de rareza, pues la pregunta estaba en sus mentes… ¿Porque comía si hacía ruidos que mostraban un claro desagrado en su rostro?…

— Capitana ¿Segura que le gusta este tipo de comida?… Parece que no te está gustando mucho… — comentó Fein mientras Ikali le miraba con un rostro de sorpresa del porqué decía eso.

— ¿Bromeas?… Es lo más rico que he comido en estos meses… Esta es una salsa picante genial… Incluso tenemos pico de gallo, salsa roja, incluso una rica salsa de aguacate con chiles verdes… A gran parte de este mundo les falta cultura para comer. — dijo Ikali comiendo otro trozo de comida.

— Siendo sincera jamás pensé que la comida del Imperio dragón fuera tan rica y similar a la comida de mi país… Tal vez sea nuestro próximo destino, escuche que el imperio dragón también tiene una academia mágica muy buena, tal vez sería bueno estudiar un poco en ella. — comentó Ikali a lo que Hilda sonrió.

— Bueno tiene algo de sentido después de todo, su sentido del gusto debe ser mucho más resistente al picor que el de los humanos y los elfos. —comentó la media-elfa a lo que Ikali pensó que tal vez tenía razón.

— Podría ser cierto… Iriel, tú que eres mitad demonio y semi-humana… ¿Tienen el mismo sentido del gusto que nosotros o es diferente? — comentó Ikali a lo que la mitad demonio miró al grupo.

— Bueno realmente no lo sé… Para mí el picor es algo fuerte, pero sabe rico… Aunque prefiero más los sabores dulces, a decir verdad — comentó la semi-humana mitad demonio.

— Mmm… Ya veo… Tal vez no estás tan acostumbrada al chile de todas formas el picante no era tan común por estos lados… Bien, lo único que falta son unas buenas tortillas de maíz o incluso unas de harina… En mi vida como un humano de la tierra recuerdo comerlas mucho… Ya que soy de una región donde se come mucho con este tipo de comidas… — dijo Ikali a lo que su grupo sonrió.

— ¿Oigan no creen que la capitana está algo más animada?… Incluso nos está contando cosas de su mundo de manera más natural… Realmente se ve linda de esta manera… — comentó Josh con extrañeza al grupo haciendo que Yuei junto a los demás la observaban en silencio.

— Bueno… Supongo que algo bueno debió de haber pasado anoche para que este de ese ánimo… — comentó Yuei haciendo que todos se sonrojaran por la forma en la que lo dijo.

— ¡No se hagan ideas tontas!… Tal vez últimamente ha estado confundida con todas las cosas que tiene en su cabeza… Pero tampoco es que ella haga esas cosas con cualquier persona, la última vez fue con Iriel pero fue porque lo sedujo mientras le dieron demasiado alcohol — dijo Fein en apoyo a la morena.

— Lose, lose… Era solo una broma solamente, ni Hilda actuó de esa manera jaja. — dijo Yuei riendo.

La pelinegra de 1.78m de alto se sonrojo, Hilda miró a su compañera y le sonrió.

— No te preocupes, no puedo ponerme celosa de mi mejor amiga ¿Verdad Fein?— dijo riendo a lo que Fein sonrió.

— Para nada, nunca podría enamorarme de Ikali… — dijo Fein riendo a lo que Hilda simplemente sonrió junto a ella.

— Dejen de hablar de mis necesidades personales y coman… Pero solo para aclarar… No es que tenga sexo con cualquier persona…. Segundo, realmente no puedo creer que piensen que tendría sexo con hombres… Tal vez sea una chica en este momento y mi personalidad haya cambiado un poco en esta forma, pero no siento nada de interés en los hombres… — dijo Ikali mirándolos algo enfadada, sus compañeros empezaron a reír mientras esta última suspiro en cansancio.

Josh tomando un trago a su bebida decidió preguntarle por curiosidad.

— Capitana, ahora que está de mejor humor… ¿Nos podría contar alguna historia del mundo de dónde provienes?… Realmente siempre he tenido curiosidad por que solo conocemos un poco de tu origen y que en tu mundo no existía el mana como aquí. — dijo Josh con emoción a lo que la morena le miró por unos segundos y notó como sus compañeros querían saber más cosas de su mundo.

Después de todo ella nunca les había contado más allá de su origen en su segunda vida… En especial los puntos en los que “provenía” de otro mundo, que había muerto al sacrificarse en la tercera guerra mundial y que hace mucho tiempo había tenido familia, por lo que suspirando asintió a la propuesta de sus compañeros, pues justo ahora tenía un poco más de recuerdos interesantes que tal vez podía contarles.

— Bueno… Creo que podría contarles algo… Aunque ahora mismo tengo muchos recuerdos en mi cabeza, pero tal vez tenga alguno bastante interesante para contar… A ver… Veamos… — dijo Ikali sonriendo atrayendo la atención de sus compañeros.

— Hace mucho tiempo… Cuando yo era el guardián de la tierra en mi primera vida como Ikal Hedeon… Recuerdo haber tenido un gran enfrentamiento contra una bestia reptil de enorme tamaño… Aquel ser tenía ciertos rasgos de ave y era tan grande como un edificio, En ese entonces mi madre había creado a los primeros humanos de la tierra y con ellos nací yo como su guardián, como el guardián de la tierra, fui creado para que los humanos caminaran por la tierra y empezaran a poblar el mundo que los rodeaba… Sin embargo mi madre en el proceso de dar vida al planeta creó a muchas criaturas… En ese entonces la tierra era un planeta prácticamente diferente a la que les conté, incluso su nombre era diferente, pues se llamaba igual que mi madre… Y la razón era porque la tierra misma era mi madre. — dijo Ikali sonriendo recordando a su mamá.

— Sin embargo, mi madre al haber creado a tantos seres vivos llenó aquel planeta lleno de vida, a pesar de que eso pareciera que era bueno, algunos de ellos eran violentos en contra de los humanos… Y ese ser no era la excepción a la regla… Incluso si los primeros humanos eran portadores del “mana” al igual que los humanos de este mundo, ellos no sabían usar ese poder y aquel ser al que me enfrente era tan fuerte como Wrath antes de que se volviera una guardiana del Mictlán… Tan fuerte como un monstruo de rango S o S+ — dijo la morena a sus compañeros.

— Incluso si ese ser era incapaz de usar mana debido a su poca inteligencia, era increíblemente fuerte físicamente… Tal vez por su condición como “alfa” pero eso lo hacía muy destructivo… El no era el único de su especie y al igual que él había otros como él por todo el planeta… Sin embargo ese ser era por mucho uno de los seres más fuertes de su especie al que me enfrente… Por lo que tuvimos una batalla increíble cuando yo aún no era tan fuerte y tenía solo 10 años… Y ya que eran mis primeros años como guardián la verdad es que era muy inexperto, no tenía conocimientos sobre como luchar, porque en esa época no había conocimientos sobre el arte de la guerra o la lucha, en cambio luchaba por puro instinto, aun así, con ayuda de Itztli el arma que mi madre me otorgó, logré acabar con aquella bestia en un combate y la maté de un rápido golpe en su cabeza… Fue complicado, pero logré hacerlo. — comentó Ikali mientras esta última se quedó en silencio recordando aquella vez que luchó contra un verdadero “T-rex”.

Tal vez aquella criatura no se veía como en las películas que observo en su vida como humano, pero realmente era mucho más fuerte, rápido e inteligente que cualquier bestia que hubiera visto en esas películas…

Si se lo comparara con algún otro monstruo o bestia de este mundo tendría una clasificación algo alta… Pues su resistencia era capaz de soportar perfectamente el daño de un monstruo de rango “S”… E incluso si usaban magia estaba seguro de que un t-rex podría soportarlo, por lo que un grupo de esas cosas era realmente peligroso.

Aquel recuerdo llegó a su cabeza mientras recordaba estar encima de un t-rex mientras aquel ser caminaba por el viejo mundo.

Los paisajes del viejo mundo le hacían recordar momentos de su vida pasada cuando Ikal era considerado por los antiguos humanos como el viejo rey de la tierra…

Sus ojos reflejaban una especie de tristeza mientras se preguntaba si realmente aquellas personas le perdonaban por no poder proteger el mundo.

Josh y el grupo estaban sorprendidos de lo que acababan de escuchar, el usuario de escudos miró a su capitana emocionado mientras se preguntaba la forma de aquel monstruo que derrotó.

Vex por su lado al ver el rostro de duda de los chicos decidió ayudar al grupo, gracias a que tenía la información de la tierra podría mostrarles aquel ser sin muchos problemas… Chasqueando sus dedos la administradora del Mictlán proyectó una imagen de aquel extraño animal extinto, aquel que era uno de los depredadores más fuertes del viejo mundo.

— Bueno no se diga más… Este era el monstro que Ikali se enfrentó como el dragón negro. — dijo Vex sonriendo mientras la interfaz estaba frente al grupo.

El T-rex llamado en esa época como Rex Aeter, podía ser visto como una especie de reptil con escamas y plumas, similar un t-rex de las películas de ficción pero un poco más grande superando los 15 metros con facilidad, su cuerpo estaba recubierto de plumas y escamas que eran capaces de cambiar de color para camuflarse al igual que eran capaces de transmitir energía mágica, sus brazos no eran tan pequeños como se creía, esto debido a que tenía un par de alas saliendo de ellas acompañadas de sus garras que eran de un color negro al igual que las garras de sus pies realmente se miraba muy intimidante.

Aquella bestia, aunque tenía una apariencia similar al de un T-rex era claramente diferente, no solo en la fuerza que era capaz de mostrar si no también en su capacidad para adaptarse lo que lo hacía un verdadero ápex predator, aun así… Todos en el grupo se sorprendieron al ver aquel ser que su capitana había derrotado aquella cosa y quedaron en silencio.

Hilda por su parte parecía reconocer aquel monstruo, parecía que las memorias de Iria sobre aquella bestia estaban fluyendo hacia su cabeza.

Josh suspiro agotado al ver aquel enorme monstruo.

— Enserio que eres increíble Ikali… Parece que siempre fuiste alguien muy fuerte. — comentó Josh analizando la apariencia de aquella aterradora criatura, pues con aquellos rasgos le hizo parecer a una especie de dragón con rasgos de ave bastante raro.

— Aunque viéndolo bien… No les parece que se parece aún… Drake del continente dragón… — comentó Fein al grupo.

— Bueno… Realmente nunca he visto un monstruo como este antes… — dijo Iriel a lo que el resto del grupo asintió.

— Bueno… Mi papá tenía un libro que explicaba las criaturas que habitaban en el continente dragón y aunque no había imagen, los Drake del bosque tenían rasgos similares a estos según la descripción… Aunque es extraño que exista un ser igual a ese en este mundo no… — dijo Fein a lo que Ikali miró a Vex y simplemente movió la cabeza en negación.

Sin pensar en nada más Ikali decidió hablar.

— En fin… Realmente espero que aquel chico y su pareja logren hacer mi sueño realidad… Realmente necesito que aprendan a crear tortillas en este mundo… De verdad que extraño la comida de México… Creo que sería buena idea plantar maíz en Nueva Gaia y aunque la popularidad no se expanda en este mundo sería buena idea tener para nosotros… Aunque realmente me gustaría que a ellos les fuera bien… Si se populariza el producto podría comerlo más a menudo en todos los sitios. — comentó Ikali sonriendo mientras comía más de su comida felizmente.

Todos se miraron los unos a los otros, parecía que Ikali realmente quería comer ese alimento que ellos no conocían, sin embargo estaban expectantes pues la mayoría de las cosas que Ikal conocía en lo que a comida se refería era deliciosa.

Sin darse cuenta de la situación, Josh tomó la palabra haciendo una pregunta que dejó a todos de piedra.

— Capitana, sé que no debo preguntarte estas cosas, pero… Dime… ¿Qué se siente morir?… Y ¿Qué se siente tener esas memorias? — comentó Josh a lo que Yuei pensando que había sido grosero intentó intervenir, pero fue detenida por Ikali.

— Bueno… Es una pregunta curiosa… La muerte es… Como dormir… — dijo Ikali segura de su respuesta.

Josh y los demás se quedaron en silencio al escucharla, por alguna razón era una respuesta que realmente dejaba pensando.

— Bueno… Si te soy sincera, lo único que recuerdo de cada una de mis muertes fue que mi visión se volvió oscura y aunque la gente dice que tus memorias desaparecen esto realmente no fue así para mí… No sé si realmente morí como una persona normal o realmente fue algo provocado por alguien más, pero para mí la muerte fue como perderme en la oscuridad por unos instantes… Tal vez en su caso sea diferente debido a que yo soy una irregular, una especie de ser que no es capaz de reencarnar de la misma forma que ustedes… Por lo que realmente no puedo decir que mi experiencia personal sea lo mismo para ustedes… — dijo Ikali suspirando.

— Así que la muerte para nosotros es diferente de tu caso. — dijo Fein a lo que Ikali asintió.

— No sé si sea una verdad o una mentira, pero… Recuerdo algo que la Diosa me dijo hace mucho tiempo, cuando morí se supone que los mortales llegan a un lugar que se conoce como el más allá en ese lugar los mortales descansan por un tiempo para esperar su turno en la gran rueda de la reencarnación… Así que supongo que ustedes al morir reencarnaron en esa gran rueda para llegar a este mundo. — dijo Ikali haciendo que todos se miraran.

— Creo que estaba mejor sin saber… — dijo Yuei suspirando.

— Si… — dijo Josh cansado de saber tantas cosas.

La morena miró a sus compañeros y se sintió algo culpable por contestar a su pregunta, pero tampoco quería ocultar más cosas, merecían saber las cosas que ella sabía al menos si ellos quisieran saber.

— Bueno… Desconozco si eso es cierto, eso fue algo que la Diosa me dijo pero… Suponiendo que me mintió sobre mi razón de estar aquí, no me extrañaría que también fuera mentira… De todas formas contar esto no es algo que me moleste y tampoco se depriman realmente no es para tanto, la mayoría de ustedes vivirá cientos de años a comparación de Josh. — dijo riendo Ikali a lo que el grupo también.

— ¡Hey! Los humanos aquí vivimos al menos 160 años… — dijo Josh a lo que Ikali le miró.

— Lo sé Josh pero… Hilda es una media-elfa, Fein tiene sangre de elfa oscura por lo que debería vivir mucho tiempo más que tú incluso sin envejecer y … Bueno… Iriel es una semi-humana mitad demonio por lo que vivirá también mucho tiempo y Yuei es un Hobgoblin por lo que su cantidad de vida debería ser algo mayor a la promedio de un humano y en mi caso soy una campeona, por lo que incluso si soy una humana no sé hasta cuanto tiempo puedo vivir. — dijo Ikali a lo que Josh bajó la cabeza viendo que era el más próximo a morir antes que los demás.

— Capitana no sea tan mala… — dijo el usuario de escudos cansado, haciendo que todos rieran, aunque Fein se sintió algo mal al pensar en la muerte de un amigo.

— Lo siento… Creeme conmigo a tu lado viviras mucho tiempo… — dijo Ikali acariciando la cabeza del hombre.

— En fin… Contestando a tu pregunta sobre qué se siente tener estos recuerdos… Bueno… Es extraño… Cada cosa que hago en mi dia a dia, siento que ya la he hecho antes… Son como constantes “dejavus” que de repente aparecen… A veces llegan pensamientos sobre cada una de mis vidas pasadas y es algo confuso… Incluso si me a veces me considero Ikal Hedeon o Kali Hedeon realmente ya no soy ninguna de esas vidas, pues acabo desde el momento que mori… — dijo Ikali haciendo que todos se observaran confundidos por lo dicho por la morena.

Todos con la excepción de Hilda la cual entendía a lo que se refería, pues ella misma estaba pasando por el mismo caso.

— Hace un tiempo, cuando “llegue” a este mundo, pensé que había sido “transportado” a este mundo después de mi muerte… Pensé que me había ocurrido algo tan fantasioso como en aquellas obras de ciencia ficción y fantasía… Donde una persona que moría en la tierra reencarnaría o llegaría a otro mundo por arte de magia y se transformaría en el protagonista de la historia… Después de todo, la reencarnación o la llegada a otros mundos era algo popular en mis tiempos de adolescente… Incluso alguna vez llegue a leer en mi vida en la tierra… Sin embargo nunca me puse a pensar que yo ya no era aquel hombre que recordaba en mi vida anterior… Aquel soldado que había luchado por 10 años y que antes de morir en aquella explosion en la guerra se despidió de su amada familia… — dijo Ikali tomando un trago de su bebida.

La morena miró a su grupo y les sonrió.

— Pensé una y otra vez que seguía siendo el yo de la tercera guerra mundial… Que yo era la segunda vida de Ikal Hedeon y que llegue a este mundo por caprichos de una Diosa creadora que buscaba entretenerse… Pero… Cuando me transforme en “Ikali” más extraños recuerdos llegaron, incluso afectaron mi forma de ver el mundo, la forma de sentirme, la forma de pensar y de actuar, toda mi mente cambió debido a los recuerdos de mi antigua vida, en ese entonces pensé que solo había absorbido el fragmento de mi contraparte en este mundo y que esa era la razón por la que me veía de esta manera… Pero realmente solo fueron mentiras de una verdad que yo ya sabía… Desde el momento en que la Diosa del todo me dio un “nuevo cuerpo” sabía que yo ya no era la misma persona… Incluso si las memorias de mi antigua vida estaban en mi, yo ya era un nuevo ser… Era un “reencarnado”… Uno que tenía las memorias de cada una de sus vidas en la tierra y que también tenia la de su contraparte de este mundo, porque mi yo actual también es su reencarnación… Yo soy la reencarnación de cada uno de ellos… — comentó Ikali sonriendo.

Todos en el grupo estaban confundidos por lo que su capitana decía… Parecía decir que de alguna forma ella había nacido en este mundo…

Para todos ellos eso era algo imposible ¿No?… Alguien tan fuerte como Ikali debería realmente destacar desde el momento en el que nació…

Sin embargo algo no parecía cuadrar en su historia, ¿Como es que se había olvidado de todo?…

— Lo siento… Tal vez debe ser algo confuso decir todo esto… Ayer recordé varias cosas de mi pasado y el cómo realmente llegué a este planeta… — dijo Ikali a lo que el grupo le miró.

— ¿A qué te refieres capitana?… — dijo Iriel con duda mientras su corazón latía rápidamente por alguna razón que desconocía.

Todos en el lugar querían saber a lo que se refería.

— Yo nací en este mundo, 19 años atrás, justo el 28 de mayo del año del 3097… La misma fecha de mi nacimiento en cada una de mis antiguas vidas… Nací en el continente dragón en una de las ciudades del imperio, no recuerdo la ubicación exacta pero se que naci en ese continente, parece que es extraño decirlo después de tantos recuerdos que tengo de la tierra… Pero nací en este mundo como un bebe… La verdad es que realmente no llegué hace meses como pensaba en un inicio… Y la razón fue porque todo fue una mentira que mi mente causó en el momento que se completó el recordar mi última vida… No sé los motivos de esto pero… Cada uno de mis recuerdos fue sellado por la Diosa del universo, sin embargo los fragmentos de los Dioses rebeldes que estaban sellados en mi alma por mi madre en el momento de mi reencarnación desbloquearon aquellos recuerdos y durante ese tiempo me ayudaron a controlar “las memorias”… — dijo Ikali suspirando.

— Durante 19 años, cada uno de mis viejos amigos me ayudó a soportar el peso de mis memorias, pero la que la fuerza de los fragmentos estaba disminuyendo, y fue entonces que yo tuve un colapso que me hizo olvidar los recuerdos del yo de este mundo, por ello tome la vida de “Ikal Hedeon”, el soldado que acabó con la tercera guerra mundial y que llegó a este mundo… La diosa me envió a este lugar con un nuevo cuerpo… Sin embargo no era exactamente como lo esperaba, debido a que mi última memoria de ella era eso, pensé que había sido teletransportado. — comentó Ikali mirando a sus compañeros.

Cada uno de ellos se quedó en silencio mientras Ikali solo podía recordar pequeños momentos de cuando era niño…

— Al nacer como un bebe, mi alma se fusionó con el fragmento de Kali Hedeon desde el momento que fui concebido en este mundo… El fragmento se unió a mi alma y entró en un estado de reposo durante 19 años, supongo que estaba recuperándose luego de pasar por más de tres mil años vagando sin ningun proposito, fue por ello que justo ahora la habilidad del géminis se activó y me veo de esta forma, después de todo yo soy la cuarta vida, aquella que no es ni un hombre ni una mujer…Si no la fusión de cada una de mis tres vidas anteriores. — dijo Ikali mirando al grupo.

— Aunque si les soy honesta, no tengo tantos recuerdos sobre este lugar, supongo que es un precio a pagar por recuperar mis antiguos recuerdos, ahora mismo solo recuerdo que mis padres eran unos comerciantes del continente dragón… Por lo que al menos una vez al mes iban del reino dragón al continente humano a vender productos de aquellos lados… Honestamente no recuerdo nada de sus rostros o siquiera sus nombres… Pues en ese entonces yo era un niño pequeño por lo que mis memorias no eran del todo claras… Lo último que recuerdo fue que ellos murieron por monstruos en uno de sus viajes mientras iba con ellos en la fila para entrar a una ciudad humana, debido a esto, termine en uno de los orfanatos de este lugar en el sur del reino humano… — dijo Ikali recordando un poco de su pasado.

— Fui diagnosticado con la enfermedad de las magiculas por uno de los magos del reino que venían a “inspeccionar” a gente con talento mágico para reclutarlos en sus filas y enviarlos a la academia mágica… Aunque detectaron energía mágica en mi cuerpo, yo no tenía magiculas como el resto de personas por lo que era incapaz de manipular el mana con el método convencional y eso se debe a que soy un usuario de aura. — dijo Ikali suspirando.

— Aunque la magia y el aura parecen ser la misma energía, según lo que he estado analizando, los métodos del despertar de la magia son diferentes para cada uno… La existencia de las células mágicas llamadas magiculas son las que permiten el despertar convencional que se conoce en esta parte del mundo, mientras que al no tenerlas no puedes despertar de la misma manera, debido a esta condición nunca fui adoptado por ninguna familia, ni siquiera los gremios me llevaron como esclavo pues no era útil, pues aquellos que no tienen poder mágico sólo eran considerados un estorbo… — dijo Ikali suspirando.

Iriel no podía creer que su maestra y compañera era realmente alguien a la cual le habían dicho que no tenía talento alguno para la magia…

Para ella verla como un estorbo era imposible, pues la Ikali Hedeon que ella conocía había demostrado tener muchísimo talento mágico que el nombre de “genio de la magia” le quedaba corto, incluso si ella tenía más experiencia haciendo magia debido a su edad, Ikali había dominado estas energías en un corto periodo de tiempo… Uno que prácticamente cualquiera que supiera eso, lo vería como un prodigio en esta área.

— Tuve muchos pensamientos negativos en esa época, siempre pensé que este mundo me había dado la espalda, pues en un mundo donde usar magia lo es todo realmente era molesto no tener, pues nadie te respetaba y para todos los demás solo eras una basura, por años intente aprender por mi cuenta… Quise aprender a usar los métodos para dominar la energía física e incluso la energía espiritual pero ninguna de estas cosas pude encontrarlas en este reino, la magia era la principal técnica por lo que no había forma de aprender a usar las otras dos por separado al menos no en este reino… Incluso aunque entrene por mi cuenta el uso de la espada… No tenía talento, ni potencial para ser un caballero, cada una de las técnicas de este reino dependía del flujo del mana en el cuerpo por lo que era incapaz de de usarlo, incluso la forma de usar el refuerzo de la energía física dependía de haber sentido antes la magia, algo que es diferente en el uso del aura. — dijo Ikali suspirando.

— Sin embargo todo se puso peor cuando dejé de ser considerado un niño… Cuando cumplí los 15 años de edad me echaron del orfanato por que ya era considerado un adulto, el viejo que era el encargado del orfanato me corrió no sin antes darme una paliza para después desear que yo muriera en el bosque al ser solo un estorbo… Por lo que me fui de aquel pueblo en el sur y emprendí un viaje al norte rumbo a la capital, no había perdido la fe de que algún día podría usar magia como el resto de personas, por lo que entrene y seguí entrenando el uso de la espada y en intentar aprender a utilizar mi energía espiritual y física, pasaron los años y no había tenido ningún despertar mágico, sin embargo escuche historias de que había magos que podían “curar” la enfermedad de las magiculas, deje cada pueblo que me encontré en el camino y me fui a buscar a cada mago… Pensé que tal vez allí podría aprender el como solucionar el problema que mi cuerpo tenía… — dijo Ikali riendo recordando aquel momento.

— Un día mientras caminaba por la capital de este reino, me enteré que todos esas cosas eran solo rumores sin fundamentos y los magos que decían curar esta enfermedad, habían sido asesinados ya hace mucho tiempo, por lo que no había cura para la enfermedad de las magiculas… Sin embargo cuando estaba perdiendo la esperanza escuché que en pueblo plateado había un gran mago viviendo, un mago que llegó al último círculo del gremio de magos, un investigador y militar del ejército del reino humano que actualmente estaba retirado… Incluso si todo lo que había escuchado era mentira pensé que tal vez él podría ayudarme a saber porque mi cuerpo no era capaz de usar magia como los demás… — dijo Ikali mirando el plato de comida.

— Pensé que tal vez incluso si no era capaz de usar magia, al menos podría usar mi energía física o espiritual, pues había usuarios de estas energías que se dedicaban a entrenar este poder aunque eran cada vez menores debido a la poca importancia que se le da a esas energías. — dijo Ikali dando un pequeño silencio.

— Realmente quería confiar que si encontraba a ese mago podría tener una oportunidad de mejorar mi vida… A diferencia de otros afectados por la enfermedad de las magiculas que terminaban muriendo debido a la falta de poder mágico y a una corta edad, yo nunca presente este tipo de problemas, por lo que incluso si era invierno me enfrasque en buscar al señor Hugo o al menos eso pensaba… — comentó Ikali mirando a sus compañeros, los cuales estaban interesados en saber que ocurriría.

— Un día mientras dormía en mi campamento, sentí como mi cabeza dolía bastante, no sabía la razón de esto, pero parecía que había sufrido un colapso como el de ayer… Los recuerdos de una de mis vidas pasadas llegaron a mi memoria consumiendo el pasado de esta vida. — dijo Ikali suspirando.

— Mi vida era una mierda y esa era la razón por la cual me escondí detrás de aquellos recuerdos llenos de venganza, tristeza y depresión… Recordé los 10 años que pasé en la tercera guerra mundial, recordé a la Diosa del Universo, recordé mi propósito como reencarnado dado por ella… Y fue entonces que mis memorias de este mundo fueron desplazadas por mi “pasado”, por mi vida anterior… Con el tiempo fui recordando más cosas sobre el resto de mis vidas pasadas y eso fue gracias al fragmento de los Dioses rebeldes, aquellos que decidieron darme la oportunidad de recordar mis viejos recuerdos… Sin ellos seguramente no hubiera podido recordar gran parte de mi vida como “El dragon negro” ni siquiera de mi vieja vida como el soldado… Así que estoy agradecido con ellos realmente, sin embargo la verdad es que no se como pude olvidar tantas cosas que ahora recuerdo en este momento, al menos gran parte de ellas…— dijo Ikali a su grupo.

El grupo observó a la morena impresionados por la historia.

La morena tomó un trago de su bebida y decidió terminar esta historia.

— Pero debo agradecer a que gracias a todo eso fue que conocí a Hugo y pude obtener una oportunidad de aprender magia, por lo que haciendo un trato partí con el objetivo de salvar a su hija que había ido en una misión para investigar qué fue lo que pasó en uno de los pueblos cercanos… Y lo demás todo es historia que ya conocen… La verdad es que quería contarles antes de comenzar con esta misión porque ya no quiero ocultar nada de mis amigos y compañeros más cercanos. — comentó Ikali sonriendo viendo a Hilda la cual le devolvió la sonrisa.

Ninguno de sus compañeros dijo algo pero estaban realmente sorprendidos de saber toda esa historia.

Por primera vez parecía que Ikali les había contado algo desde el fondo de su corazón, tan similar al momento en el que les contó por primera vez que no era de este mundo.

— Lo siento si los hice sentir incómodos… No sabía si contarlo o no… — comentó Ikali a sus compañeros.

Hilda observó a sus amigos los cuales parecían estar nerviosos sobre qué decir, por lo que la media-elfa tomó la palabra.

— No tienes que preocuparte, seas quien seas, para nosotros sigues siendo nuestra capitana y si te soy sincera Ikali, es agradable que nos hayas contado toda la verdad sobre quién eres… Así como nosotros confiamos en ti realmente te agradecemos que no tengas la confianza de contarnos todo. — comentó Hilda sonriendo.

Fein miro la acción y decidió contar lo que pensaba.

— Lo mismo digo… No tienes que preocuparte, eso no cambia todo lo que has hecho por nosotros… A pesar de todo, me salvaste la vida en esa ocasión, incluso si tu dices que no eras del todo tu, la verdad es que siempre has sido tú… Somos compañeros de equipo Ikali, no importa si eres de la tierra o de reiki, para nosotros eres nuestra gran amiga y compañera, sin importar la forma que tomes, o sin importar si tus recuerdos están confusos… Aparte, ahora entiendo porque destacas mucho en este reino, las personas del continente dragón tienen rasgos como tú según lo que escuche de mi padre o el señor hugo… — dijo Fein, haciendo que todos le miraran.

— ¿Oh?… Es cierto… Algunos draconianos y humanos que viven en ese continente son algo morenos como tu capitana recuerdo también haberlos visto… Pensé que como eran mitad dragones ese era su tono de piel, así como los ogros… — dijo Josh a lo que Iriel le dio un pequeño golpe en la cabeza.

— Seguramente si… Cuando ocurrió la primera guerra entre humanos y el resto de las razas, la humanidad perdió un gran número de ellos… Por lo que realmente no me sorprendería que la mayoría de los humanos de piel morena o negra hayan desaparecido de esta parte del mundo, que la mayoría de ellos se refugiaron en el continente dragón tampoco me sorprende. — dijo Ikali suspirando.

— Tu hipótesis no está tan equivocada Ikali… En la primera guerra el 70% de los humanos puros fueron exterminados, las razas semi-humanas como los draconianos y semi-humanos junto a las bestias espirituales refugiaron a los humanos restantes y que con el paso del tiempo después se mezclaron con sus variantes… Por lo que el número de humanos puros disminuyó en gran medida… Así que no es de extrañar que los sobrevivientes emigraron a otras partes del mundo y solo algunas etnias se quedaron en este continente, como lo es el reino humano que formó Kali, luego de que ella se volviera la campeona de las cuatro razas. — dijo Vex a lo que todos se sorprendieron.

Pues ninguno de ellos conocía esa parte de la historia de su mundo…

— Espera un segundo… ¿A qué te refieres con que los humanos fueron exterminados?… — dijo Josh a Vex a lo que la pequeña administradora del Mictlán respondió.

— Antes del cataclismo que conocen como “la guerra de los campeones y el despertar de la bestia”… Este mundo pasó por épocas oscuras… Que sólo muy pocos seres en este mundo aún recuerdan… Este mundo en su inicio estaba solo habitado por humanos y sus variantes, aquellos humanos que Reiki dotó con un poder espiritual alto se volvieron bestias espirituales, aquellos que reiki les dotó con un gran poder físico y de adaptabilidad se volvieron semi-humanos y aquellos que dotó con la sabiduría y la fuerza los volvió dragones, cada una de sus variantes vivían en armonía y los humanos se habían expandido por todo este mundo, incluso la magia no era tan conocida como lo era hoy mismo, pues para los humanos de aquella época la magia eran dones, dones dados por la madre de este mundo, y aquellos con dones tenían la tarea de guiar a las personas… Sin embargo, en el periodo de paz, la humanidad sufrió uno de sus peores golpes… — dijo Vex seriamente haciendo que todos escucharan lo que la administradora tenía que decir.

— De grandes portales seres llegaron del cielo, aparecieron después de un gran resplandor y cientos de rayos de luz golpearon cada uno de los suelos de este lugar, fue así que cada una de las razas que habitan actualmente este mundo llegaron a cada rincón del planeta, fue una invasión de aquellas razas exterminadas por el juego de los Dioses y que la Diosa del universo les había dado la oportunidad de “revivir”, fue por ello que miraban a los demás como inferiores pues decían que la misma Diosa los había enviado para gobernar este lugar, por lo que una guerra de exterminio comenzó y cientos de humanos fueron exterminados, después de varias guerras, fue que aparecieron los campeones y es así como nos encontramos actualmente. — dijo Vex suspirando.

— Es increíble… — dijo Iriel sorprendida por todo lo que escuchaba.

— Ya veo… Así que realmente había más historia… Realmente parece que este mundo realmente tiene muchos secretos aún que contar… Ni siquiera con mis viejos recuerdos me imaginaba de todo eso… — dijo Ikali riendo.

— Fue cientos de años antes de tu nacimiento, es normal que no recuerdes nada de eso. — dijo Vex a lo que Ikali asintió.

El grupo estaba sorprendido de la historia de origen de su mundo, por lo que se preguntaba qué más había que no sabían.

Yuei miro a la morena y decidió romper el silencio.

— Bueno, no importa el pasado o lo que sea que paso… Al igual que Fein y Hilda, yo pienso lo mismo que ellas, eres nuestra capitana y también la campeona en la que mi madre creía con toda su fe… Así que no importa de donde seas o si realmente eres ella o no… Lo que importa es que a pesar de tener las memorias de tus otras vidas y la de tu pasado en este mundo aun así quieres continuar con el objetivo, si fuera tu…. Realmente no sé si hubiera soportado tener esa infancia tan mala. — dijo Yuei sonriendo a lo que Iriel asintió también emocionada al escuchar aquella historia de su capitana.

Josh por su parte se cruzó de brazos y habló.

— Hablen por ustedes… Yo si esperaba que me dijeras que realmente eras un Dios antiguo de una civilización antigua o algo por el estilo… Siempre pensé que habías llegado a este mundo desde el plano divino debido a que eras la antigua campeona… Es una decepción saber que mi capitana, no es una deidad si no una humana que reencarno ¿Tres veces… O cuatro veces?— dijo Josh con una falsa decepción en su voz.

La morena al escuchar esto empezó a reír… Aunque se preguntaba como Josh tenía tanta imaginación.

— Bueno hablando de eso en realidad mi yo de la tierra cuando era un guardián si era visto como una especie de deidad antigua… ¿Así que creo que cuenta? — dijo Ikali riendo.

— ¡Ni lo sueñes, no puedo creerte más cosas! Ikali Hedeon has superado el límite de cosas que puedo creerte por un maldito día, por favor espera hasta mañana… Aunque conozcas a la Diosa no puedo creer que llegaras al plano donde ella se encuentra. — dijo Josh haciendo que todos se rieran.

— Lo siento, lo siento… Realmente no tengo nada más que ocultar. — dijo Ikali sonriendo, Hilda mirándola decidió hablar.

— Sabes… Ahora entiendo porque a veces ya no suenas como un viejo amargado que ha vivido sus años, era molesto cuando solo pensabas en entrenar y volverte fuerte. — dijo Hilda riendo a lo que todos empezaron a hacer bromas sobre eso.

— Si… En ese entonces eras muy serio… Supongo que era debido a los recuerdos de tu vieja vida. — dijo Fein.

— Dejen de molestarme con esas cosas, no soy una amargada, tal vez aún no esté al 100%, pero al menos es un avance… — dijo Ikali riendo.

Aunque estaba preocupada de lo que ellos dijeran, realmente parecía que todos habían tomado bien la verdad la historia de su origen en este lugar.

Vex sonreía mientras podía ver a través del sistema del Mictlán como su portadora estaba más estable ahora…

Por lo que estaba feliz, pues gracias a estos recuerdos, estaba segura de que su portadora podría completar el géminis pronto…

Sin pensar en nada más siguió comiendo mientras tomaba el segundo vaso que tenía a lado, la extraña bebida tenía un sabor a jugo de uva por lo que le gustaba bastante y hacía que su lengua dejará de picarle.

— Esta comida realmente es deliciosa… Parece que ahora tiene incluso un mejor sabor… — dijo la morena feliz.

Su grupo no dijo nada y solo rieron para seguir comiendo sus alimentos luego de haber escuchado aquella impactante historia.

Fin del Volumen 2 – Capitulo 7 – Parte 1

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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