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Un Nuevo Mundo - Por Alaris - Capítulo 35

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Capítulo 35: Volumen 2 – Capítulo 8: Montaña y Dragones – Parte 1.

Volumen 2 – Capítulo 8: Montaña y Dragones – Parte 1.

22 de abril del año 3098 – Reiki – Monte Secreto.

— Tranquilos Chicos… No me miren así estoy bien… Realmente solo fueron unos cuantos golpes… — dijo Ikali de manera tranquila la cual miraba a sus compañeros.

Su cuerpo ahora mismo se estaba curando pasivamente… El daño que el draconiano le había causado había sido lo suficiente para noquear a cualquier guerrero…Ella sabía que ahora mismo no tenía la fuerza para hacerle frente a un monstruo como ese.

Aunque era obvio él era fuerte, después de todo era alguien entrenado por su contraparte y también tenía el poder un de monstruo que supera el rango SSS+, un rango que solamente aquellos que superan el límite del mundo podían soñar obtener…

En el pasado sabía que su contraparte había llegado a límites más lejos, sin embargo incluso después de tres mil años es sorprendente cómo ese viejo había sido capaz de mantener su poder.

Incluso si la mayoría de guerreros fuertes de las épocas antiguas murieron en aquella guerra era sorprendente la fuerza que el viejo draconiano le había mostrado.

Incluso para ella en el límite de este mundo era sorprendente, pero gracias al luchar de esta manera sabía que podía superar su nivel en el futuro…

Por otro lado, cada uno de sus compañeros se miraban preocupados por lo recién ocurrido, incluso si sólo había sido una batalla de práctica entre dos guerreros, sabían que no podían luchar de esa manera, ni siquiera Yuei que era un mercenario de rango alto podría luchar de esa manera, en el mejor de los casos el podía matar un monstruo de rango A, pero está batalla estaba lejos de ser normal.

Ni siquiera Ikali que estaba en la cima del rango S+ podía hacerle frente…

Si ellos en conjunto habían tenido problemas contra el primer guardián de los fragmentos, que según Vex estaba catalogado como un monstruo en la cima del rango S+ no había forma de que pudieran luchar incluso con la ayuda de Ikali contra alguien como él.

Pero aún así estaban frustrados de no poder hacer nada en contra de enemigos tan poderosos… Incluso si sabían que no tenían toda la experiencia de aquel hombre, después de todo estaban delante de un ser que había vivido por tanto tiempo y que ahora mismo estaba en el tope del rango SSS+ siendo conocido como el guerrero más fuerte actualmente… Incluso en el pasado cuando su cuerpo no había envejecido de esta manera el draconiano había superado ese nivel que tenía actualmente, no por nada fue él quien mantuvo el equilibrio del mundo después de que su contraparte muriese en aquella batalla.

Gerald era el último de los protectores de este mundo, el último de los compañeros de un campeón, que quedaban con vida, por lo que su experiencia era mayor a la de cualquier ser vivo en este lugar.

Por lo que con eso, sabía que ellos no deberían culparse de no poder hacer algo…

No había forma de que ellos se enfrentarán a monstruos de este nivel en tan poco tiempo…

Los avances que habían demostrado eran más que suficientes, pues no cualquiera logra luchar contra monstruos de rango S+ y sobrevivir para contarlo…

Pero incluso si ellos eran tan talentosos… Había límites para el progreso de la fuerza y ella lo había vivido de primera mano en más de una ocasión.

Incluso en sus otras vidas había costado ganar el poder que habían conseguido, y ahora mismo ella junto a sus compañeros no eran tan fuertes para enfrentar a los tops de este mundo…

Lograr el poder actual de Gerald era solo el comienzo de su camino, necesitaba retomar sus viejas habilidades y superarlas en esta nueva oportunidad, necesitaba volverse más fuerte.

Suspirando, la morena noto como Yuei y Josh apretaban sus puños con algo de rabia en su rostro… Podía sentir sus emociones gracias a la conexión del alma que tenían con ella.

Parecía que realmente estaban molestos por lo sucedido en el combate contra Gerald…

La impotencia de ver a su compañera y capitana luchar sola contra un enemigo más fuerte que ella los golpeaba, ellos estaban molestos de no poder hacer algo para ayudarla, les agradeció de corazón pero sabían que no podía culparlos de sentir estás emociones…

Después de todo, la culpa la tenía ella, pues había sido ella la que luchó con todo su poder y aun así no pudo ganar.

Aún a pesar de ser la campeona de los humanos perdió en contra del draconiano más poderoso de toda la historia de este mundo, incluso en su peor estado, le había superado…

Entendía la impotencia de ser débil, pero ellos tenían que entender qué incluso si ellos ayudaban solo serían eliminados por aquella fuerza superior…

Solo los más fuertes de este mundo eran capaces de enfrentar a Gerald, aquellos considerados como la realeza de este mundo.

Seres que habían heredado el poder de los antiguos campeones y también aquellos que obtuvieron el poder para hacerles frente, considerados como la élite, los más fuertes de este mundo.

Los precursores y maestros de varias artes del combate, al igual que también miembros de los principales gremios de este mundo, conocidos por todos cómo héroes.

Seres que se habían vuelto tan poderosos como para enfrentar en un combate al poderoso último guerrero de la campeona, el draconiano más fuerte y antiguo emperador del continente.

Por lo que era realmente claro que ellos tenían que volverse fuertes y ese realmente era el problema… ¿Cómo lograr ese objetivo?…

¿Cómo podría obtener ese poder que necesitaba?…

Incluso si sabían que era solo una pelea de práctica, si el día de mañana ella se enfrentaba a algo tan fuerte cómo ese viejo ¿Que podrían hacer ellos?… Ni siquiera con las armas que su campeona había forjado podrían hacer algo al respecto.

Ikali había intentado calmarlos pero noto que no podía decirles nada por sentirse así.

Mientras tanto con Hilda.

La pequeña mujer elfa, miraba lo ocurrido observando a sus amigos, suspiró al ver qué era lo que estaba pasando, después de todo ella entendía esa sensación que sus compañeros estaban sintiendo…

Entendía de primera mano esa sensación de impotencia mejor que nadie…

Gracias a sus recuerdos de su vida pasada en la tierra… Recordaba aquello que Ikal alguna vez le contó a ella y su grupo…

Aquella gran guerra que ocurrió en su viejo mundo…

La llamada “tercera guerra mundial” un evento que era incapaz de recordar del todo… Pero gracias a los recuerdos de Iria en su cabeza sabía algunas cosas que su mente actual no era capaz de procesar por completo…

Sin embargo, recordaba una de esas memorias y que le provocaba ganas de llorar cada que esa memoria llegaba a sus recuerdos…

Recordaba un evento en específico, uno en el que ella era solo una espectadora de cada noticia que mostraban de la guerra…

Los recuerdos de Iria le dictaban que ella había pasado por lo mismo que ellos estaban sintiendo ahora mismo, la impotencia de no poder actuar incluso aunque quisieras…

En esa vida, Iria misma había decidido ser solo una humana normal y vivir una vida tranquila con Ikal usando las capacidades del sistema.

Pero sabía que para elegir eso tenía que crear a su propio avatar… Un cuerpo humano que la limitaría en gran medida hasta que esté cuerpo o el juego mismo sea acabado.

Debido a esto, la mayoría de sus habilidades cómo Diosa serían limitadas al crear este cuerpo… Pero aún así ella estaba dispuesta a vivir una corta vida cómo humana en este cuerpo contal de ver a la persona que ama al menos una vez más…

Sin embargo, aunque en un inicio la vida de Etto era pacífica todo se deformó cuando el plan de sus hermanos entró en acción y crearon el último evento para la destrucción de la humanidad en este juego que habían creado.

Por tantos años, ella solo había podido ver a Ikal luchar en aquella terrible guerra…

Usando su propia interfaz, miraba cada una de las acciones que la persona que amaba había hecho…

Cada muerte que había causado, cada asesinato encomtra de los Dioses y cada acción que causó la caída de un país enteró.

Todo con tal de salvar a las personas que él amaba… Sin saber que todo esto era orquestado por aquellos Dioses que le habían matado en el inicio de este mundo.

Aquel que no recordaba su pasado como el guardián de gaia, estaba haciendo su función a pesar de no tener la misma fuerza ni sus capacidades al luchar contra los dioses y sus avatares en la tercera guerra mundial.

Sabía que nada de esto cambiaría, incluso si ella intentaba contarle…

Por eso, al igual que ellos entendía esa sensación… Sabía lo que causaba ese sentimiento humano en el cuerpo…

Esa maldita sensación de impotencia… Desencadenaba el miedo y la rabia en cualquier persona…

El no poder hacer algo por las personas que quieres es una de las peores sensaciones que cualquier humano es capaz de sentir…

Sabía lo que sus compañeros habían sentido al ver a su campeona luchar sola, aquella que les había contado como sus recuerdos habían comido su mente y le había hecho olvidar su nacimiento en este mundo.

A pesar de ser maldecida por la Diosa del universo al darle una vida horrible, ella se había levantado contra todo pronóstico y había estado frente a ellos como un líder.

Cómo Hilda, entendía las emociones de Iria y las entendía muy bien… Porque ella también se había sentido impotente de no poder hacer algo para ayudar a Ikal en más de una ocasión… Todo esto debido a su débil cuerpo…

Recordó a las hormigas y tembló, recordó como lo que anteriormente había sido wrath se había enfrentado a él y como le había pedido que escapara sin saber si él podía ganar está pelea contra alguien que le supera en fuerza.

Por lo que la media elfa había decido tomar la palabra… Sin embargo, antes de siquiera poder decir algo, miro como la mitad sucubo había sido la primera en hablar.

— Lo sentimos señorita Ikali… A veces se nos olvida lo complicado que será nuestra misión junto a ti… Incluso si todos nosotros lo hemos discutido antes y nos has contado todo acerca de ti… Creemos ciegamente que tú podrás detener lo que sea por la confianza que tenemos en ti y por la fuerza que has mostrado desde que te conocemos… Incluso si hacemos mal en pensar de esa manera… Creemos que tu puedes hacer cualquier cosa… Pero… ¿Qué pasará si un día tu poder no es lo suficientemente fuerte para vencer a los enemigos que tengamos delante?… Nosotros deberíamos tener la mínima fuerza que tiene el señor Gerald o incluso una fuerza superior a la que posee para poder ayudarte en tu misión… Después de todo, nosotros aceptamos ser tus compañeros… Nuestra alma está conectada a la tuya como compañeros del campeón de los humanos, por lo que nos hace tener a los mismos enemigos y el mismo propósito… Y sin embargo… Durante todo este tiempo tú te has encargado de la mayoría de enemigos. — dijo la súcubo sorprendiendo a todos por sus palabras.

— Sé que eres la heroína, la campeona de las cuatro razas destinada a proteger este mundo desde el día de tu nacimiento… Y se que has vivido muchas cosas más que todo nosotros gracias a tus vidas pasadas… Pero no queremos ser una carga para ti… Incluso si sabemos que no tenemos que compararnos contigo, por que tu eres la campeona y por lo tanto sabemos que tu te enfrentaras a un mal mayor, pero también sabemos que tendremos que enfrentarnos a los campeones de las otras razas, a sus compañeros que definitivamente son más fuertes al ser enviados por su reino… . Y más importante porque también enfrentaremos a aquella que tú llamas la Diosa del todo… Sé que es un camino difícil, he incluso yo no puedo imaginar como ella se verá y si quiera podremos hacerle algo, pero tenemos que acostumbrarnos a ello y volvernos más fuertes para al menos serte de ayuda… Justo cómo tú lo estás haciendo batalla tras batalla. — dijo la sucubo seriamente.

— Te agradecemos por toda la protección que nos has dado, pero la realidad es que es aterrador no contar con el poder para ayudarte, es tan aterrador y frustrante que no puedo dejar de temblar al ver esa pelea, yo quiero volverme más fuerte para serte de utilidad, no sólo como parte de tu equipo, si no también porque eres mi amiga… — Iriel comentaba con una sonrisa, Ikali se sorprendió por lo que había escuchado, pero podía notar gracias a su sentido del aura como el poder mágico de todos parecía estar inestable.

Sin embargo, a pesar de que todos ellos tenían miedo de lo que habían visto, realmente querían volverse más fuertes.

No podía culparlos de nada… Cualquiera sentiría miedo de ese nivel que solo un experto de este mundo podría enfrentar, un experto lo suficientemente fuerte para ser considerado parte de los héroes de tiempos pasados cuando aún los primeros campeones existieron.

Incluso Gerald no había usado todo el poder que tenía, pero estaba segura que él hubiera podido haberla matado de un solo golpe en cualquier momento… Tenía que admitir que aun a pesar de ser la campeona estaba lejos de alcanzar su poder, sus fuerzas eran las de un niño pequeño en contra de un adulto entrenado por lo que solo le quedaba aceptar la derrota por ahora.

Aun así, Ikali sonrió al escuchar sus palabras, incluso en esta situación ellos querían ayudarle sin importar que. Realmente tenía buenos compañeros… Había ganado la lotería con ellos.

Sabía que estaban preocupados de no poder ser lo suficientemente fuerte para ayudarla, por lo que la morena solo se quedó pensando en esto… Ella no tenía la capacidad de enseñarles… Sus conocimientos y estilos eran diferentes.

Mientras ella tenía la magia nacida del aura, ellos usaban la magia nacida de las magiculas, incluso sus métodos de cultivación del poder eran diferentes, aunque les había enseñado por un tiempo, había cosas que ella no podía enseñarles por las limitantes de sus métodos, suficiente avances habían mostrado con el método de clones incluso si sólo podían crear 1 o 2 clones y sus métodos eran basados en lo que él podía ser no en lo que ellos eran capaces de usar.

Incluso Hilda que tenía un poder diferente, usaba la magia de otra forma, por lo que ella también tendría que aprender por su cuenta… Suspiro realmente necesitaba solucionar este problema para poder crecer en conjunto.

Al final del día, todos con la excepción de Hilda eran personas normales de este mundo… Que a pesar de tener la conexión con su alma de campeón y el mismo sistema del Mictlan tendrían dificultades para avanzar en este camino lleno de espinas.

Incluso ahora, la plática que había tenido con Gerald sobre sus habilidades como nigromante le habían puesto en duda sobre el poder de su habilidad más importante, durante todo este tiempo, ella había creado a sus guardianes con el propósito de acabar con sus enemigos, como una fuerza para derrotar a la Diosa del todo pero…

El poder que su hermano Mictlantecutli le había dado no era este, incluso ella le había dado el nombre de pecados a aquellas más cercanas a su alma…

Ella también estaba perdida sobre que hacer… Pero…

Al verlos confiar en las palabras que Iriel les había dicho le hizo saber que todo estaría bien… Sabía que podía confiar en ellos, ella creía que con cada experiencia ellos se habían vuelto fuertes rápidamente… Después de todo, estaban en un nivel que el resto de humanos y seres de otras razas jamás pensarían en llegar en solo meses de aventura, cada uno era tan fuerte para matar monstruos en el rango A y A+ y en el mejor de los casos en conjunto podrían luchar contra monstruos de rango S sin su ayuda.

Era realmente un logro por sí mismo, si ellos solos podían combatir contra ese tipo de bestias que ninguna otra persona normal pudiera enfrentar habían logrado este nivel en solo unos meses, sin embargo entendían el miedo que sentían al ver que el mundo que ellos pensaban conocer era incluso más grande… Pues a partir de ahora en cada batalla ellos tendrían que luchar contra seres que superan el nivel de la escala de este mundo.

Por lo que entendía que les preocupe no tener el nivel suficiente para enfrentar a estas amenazas.

Los recuerdos de Kali Hedeon llegaron a su mente y recordó cómo en aquel momento sus compañeros le habían dicho las mismas palabras y sin embargo Kali contestó con una gran convicción en sus palabras.

— Todo estaría bien, si mis enemigos se vuelven más fuertes entonces yo también lo haré, porque soy la maga más poderosa y yo no puedo quedarme atrás. —

Y con eso dicho, todos ellos se volverían los más fuertes de este mundo transformándose en los héroes de su nación… Su grupo y los demás compañeros que la habían seguido se habían convertido en los héroes de este mundo, por lo que ella sabía que no tendría que preocuparse por la nueva generación que le acompañaría en este viaje…

Por lo que decidiendo hablar, la campeona comentó lo siguiente.

— Tranquila… Es algo normal sentir estas dudas… Y también entiendo que me vean como alguien muy fuerte, pero está batalla dejó en claro que yo tambien tengo que esforzarme más… Soy aún inexperta en la magia y en el combate de este mundo, aun no tengo el nivel que mi antiguo yo, mi hermana Kali Hedeon, la antigua campeona tenía… Incluso con el conocimiento combinado de mis antiguas vidas yo tengo que aprender y mejorar… No estoy completa tampoco… Kali era una experta en la magia de este mundo porque fue gracias a ella y sus metodos que la magia moderna nacio… Pero yo, yo no soy ella… Es cierto que tengo conocimientos de mis antiguas vidas, es cierto que conozco su forma de luchar, sus recuerdos y conocimientos que han logrado desarrollar, incluso si es confuso, pero apesar de eso, la magia actual es diferente, despues de todo la magia es algo que va de mano de la capacidad para crear de la mente y la naturaleza de la misma depende de como nace este poder, esto es algo que Kali estudio por muchos años para saber lo que era diferente en ella, por eso creo un método de lo que soy incapaz de usar, incluso si soy su reencarnación mi forma de usar magia no es igual a la de ella que dependia completamente de la imaginacion y aunque es cierto que tampoco tengo todos los recuerdos yo soy un ser dual… Uno que ha tenido más de una vida y más de un conocimiento de como usar su poder… Mi magia aunque es poderosa no es perfecta y esto es algo que tengo que mejorar, necesito más tiempo para volverla aun más fuerte, entender más y conocer más… Por eso… Les puedo decir que al igual que ustedes, no puedo detenerme en este escalon y se que ustedes tampoco quieren dejar de progresar, por que esto yo lo vivi antes cuando mis antiguos compañeros me siguieron en el pasado, cuando yo era Kali Hedeon, la antigua campeona. — dijo Ikali mirando a sus compañeros con amabilidad.

— No soy una divinidad como la gente dice en las leyendas de este mundo… Ni tampoco soy un guardián que protege la tierra en el pasado en este momento, ni siquiera soy el antiguo héroe de guerra, en este momento sólo soy una mortal con algo de talento para la magia y los recuerdos de una vida pasada que la atormentan y le obligan actuar de diferentes maneras… Y también soy aquella que tiene la mala suerte de ser usada como juguete de una Diosa corrupta… Soy solo una mortal que tuvo la capacidad de reencarnar en este mundo luego de haber vivido una vida complicada… Pero al final del día lo único que es cierto es que yo soy solo yo… Sigo siendo Ikal Hedeon y sigo siendo también Kali Hedeon, incluso si no estoy completa se que en esta nueva vida dada para satisfacer los deseos de una Diosa será el comienzo para escribir mi nueva historia… Una en la que nosotros seremos los protagonistas y venceremos. — dijo la morena dando una pequeña pausa.

— No les mentiré… Lucharemos contra un enemigo poderoso, tan fuerte que ni siquiera yo sé si seré capaz de vencer… Porque ella es la diosa que creó el todo y yo solo una irregular que nació en este universo a través de la nada… Pero… Se que puedo confiar en ustedes para que me respalden en esta aventura… En este nuevo camino que he decidido recorrer… Por qué confío en ustedes y eso importa más que la misma fuerza de mis enemigos… Ustedes son mis compañeros y puedo prometerles que nos haremos más fuertes a partir de ahora… Se que lograremos superar nuestras barreras actuales y llegaremos a un nuevo nivel… Por qué nuestro límite es el cielo y nosotros superaremos el cielo mismo… — dijo Ikali sonriendo.

Aquellas palabras habían sonado tan profundas y sinceras que sus compañeros se habían quedado en silencio, incluso Gerald que estaba escuchando esas palabras había confirmado que ella realmente había reencarnado en esa persona.

Hilda sonrió, pues dentro de sí, su alma y los recuerdos que tenía de Ikal salieron a la luz, él siempre había sido así, incluso si ahora lucía diferente, incluso si era distinto al que había conocido hace mucho tiempo, Ikal Hedeon no había cambiado en lo más mínimo y ninguna forma de él había cambiado.

— Aparte… Confíen un poco en mí ¿Quieren?… Yo jamás los he defraudado, aún no he usado todo lo que tengo y seguiré entrenando para volverme más fuerte, necesito dominar la magia de este mundo y crear mi propio método justo como mi hermana lo creo en el pasado, un metodo donde pueda volverme más fuerte y también pueda educar a aquellos que nos seguirán en esta guerra en contra de los Dioses… Por lo solo puedo pedirles una sola cosa… Denme su apoyo ciegamente… Les puedo prometer que no he alcanzado el máximo potencial que este cuerpo puede dar… Y se que ustedes tampoco han alcanzado su límite, podemos volvernos más fuertes. — con una sonrisa Ikali miró a Iriel y a cada uno de los demás.

El grupo se miró asombrado por aquellas palabras y sonrieron al ver cómo su capitana intentaba animarlos de esa forma, aunque ella cayera sabían que no había sido derrotada, esto solo había sido la prueba del primer asalto y ella estaba allí para levantarse una vez más… Para ser el símbolo del más fuerte.

Todos los presentes solo podían asentir a sus palabras y la morena decidió continuar con aquella conversación.

— Se que no he sido demasiado fuerte en estos días… Y se que después de todo sigo siendo solo una humana que ha estado pasando por varios cambios físicos y mentales… Por lo que realmente me disculpo con todos ustedes si les he dado una mala visión de mi, a partir de este momento quiero vivir una vida sin arrepentimientos y sere solo yo, sin importar si soy hombre o una mujer, sin importar si soy Ikal Hedeon o Kali Hedeon… Yo deseo vivir como soy a partir de ahora. — dijo Ikali sonriendo en confianza.

El grupo sonrió ante las palabras de su amiga y compañera.

— Y se… Que aunque es difícil saber quienes somos en realidad… Al final del día, es algo que tengo que averiguar, porque así podré estar completa… Por lo que de momento solo me queda decirles a todos ustedes una sola cosa… Gracias por permitirme crecer a su lado… Realmente no podía haber escogido mejor equipo en esta vida. — comentó la morena sonriendo.

Todos sonrieron al escuchar esas palabras, incluso Gerald desde la distancia había escuchado esa frase que lo había hecho sonreír…

Parecía que la contraparte de su maestra realmente había encontrado al grupo con el que crecería en gran manera en esta ocasión… Por lo que solo podía desear suerte a la nueva vida de su maestra… Y también a aquellos niños que crecerían con ella en este difícil camino para ser la nueva generación de héroes de este mundo.

— A partir de ahora debo esforzarme y seguir volviéndome más fuerte para proteger la razón del porqué hago esto… Por los viejos amigos que me confiaron esta misión, por el sacrificio de Ikal Hedeon para detener la guerra de su mundo, por el sacrificio de Kali para proteger este mundo, yo… Debo de ganar a como dé lugar… Hasta que pueda llegar el momento en el que me enfrente a los Dioses que juegan con la vida de los mortales de este mundo, por favor hasta ese momento prestenme su fuerza… Y les prometo que ganaré esta batalla a como dé lugar. — dijo Ikali apretando sus puños con convicción en sus palabras

Sus ojos bicolor brillaron con intensidad al decir aquellas palabras, su cuerpo parecía aumentar su energía y eso fue solo sentido por una sola persona en el lugar, aquella con la que compartía un lazo, Vex.

Su sistema y compañera que había decidido seguirle a pesar de la dificultades estaba sintiendo todo…

La pequeña mujer era capaz de sentir cada impulso en el aura de Ikali, sentía como su poder estaba volviéndose más puro, realmente esta batalla le había ayudado a evolucionar y a entender mejor el poder que posee.

Y aunque esto no era ninguna clase de poder extraño como la Diosa le había contado en primer lugar… Esto no era “la sangre de un guerrero” ni tampoco una habilidad… Esto era el crecimiento de lo que ella era capaz, no solo como la antigua heroína de este mundo, si no también como el hijo de Gaia… Su cuerpo se estaba adaptando a lo que ella y él era… Pero también en ese momento su determinación era tan grande que el destino estaba cediendo a sus deseos…

Vex sabía que Ikal e Ikali siempre habían sido personas con solo un talento formado a través de todas sus vidas… La lucha… Un don que cualquier persona podría tener pero pocos eran capaces de usarlo como ella lo usaba… Sin embargo… En tiempos modernos de paz este talento había sido desaprovechado hasta que la tercera guerra mundial comenzó y los humanos que tienen este talento eran requeridos a montones.

Fue allí que el verdadero talento de Ikal salió a la luz, ese único talento se había forjado en lo más profundo de su alma en cada reencarnación que había vivido, sin importar qué vida hubiera llevado, Ikal e Ikali Hedeon eran guerreros que habían nacido con la determinación de ser más fuertes para proteger lo que para ellos era digno de proteger…

Su fuerza no era ninguna clase de don o poder extraño que tuvieran… Era simplemente una determinación más grande que la de muchos seres… Una determinación tan grande que manipulaba el destino que los Dioses habían creado…

Vex sabía que Ikali era ignorante de que su mayor don no eran aquellos ojos especiales que ganó en esta cuarta vida…

Ni tampoco era la capacidad de tener dos cuerpos… No… En está vida y en cualquier otra su mayor don era la determinación que su alma era capaz de mostrar frente a todas las cosas, frente a todas las adversidades que buscaban acabar con ellos.

Ese era el mayor don que ellos tenían… El no rendirse, el seguir adelante a pesar de cualquier cosa, esto era su mayor fortaleza y también una maldición que tendrían para siempre.

Su determinación al final del todo, era lo que había llevado a Ikal Hedeon, el héroe de la tercera guerra mundial, a cambiar su propio destino y el de los humanos de su mundo.

Aquel mundo destinado a la destrucción había cambiado su camino gracias a él, incluso si era solo un humano sin habilidades especiales… Él tenía la determinación suficiente para acabar con la historia que los Dioses habían empezado, algo que ni ellos mismos pensaban que sería capaz.

Como un irregular, él podía cambiar el destino del universo mismo… Porque sus acciones eran capaces de distorsionar el camino que sólo dios era capaz de observar el podía cambiar el futuro con sus pasos.

Una habilidad que era posible debido a que era un irregular, un ser nacido de la nada sin la intervención de los Dioses, y gracias a que tenía la determinación suficiente para cambiarlo todo, es que había protegido su mundo y acabar con el juego de los Dioses.

Y eso era cierto… Ella lo sabía muy bien… Al estar conectada al alma de su portador podía saber lo mucho que ella esperaba volverse más fuerte… Esos deseos llegaban no solo a ella si no a todos aquellos conectados a su alma.

Ella sabía que Ikal e Ikali Hedeon se volverían más fuertes, mucho más que en todas sus vidas pasadas…

Podía confiar que todo sería así… Gracias a Ikali fue que ella logró cambiar lo que era, ese poder único que ella portaba, la determinación había hecho que ella logrará evolucionar y cambiar, por lo que confiaba realmente en ella, confiaba que su portadora fuera conocida por todo este mundo como una verdadera heroína que se enfrentará no solo a los otros campeones, si no también a los mismos dioses.

Sin embargo, al igual que ella sabía que la determinación de la morena no era suficiente para ganar las próximas luchas que se le acercaban, ella tenía que mejorar y entender más sus habilidades y el poder con el que había nacido pero sabía que lo lograría…

Después de todo gracias a esa forma de ser de la morena, fue que entendió el porqué ella mantenía los pies en la tierra…

Si lo que sabían de los campeones hasta este momento era cierto, ellos eran seres creados por la Diosa del universo con un objetivo concreto…

Exactamente uno el cual no sabía, pero suponía que era el proteger a su propia raza, pero estaba claro que no habían sido traídos a este mundo solo por qué sí…

La pequeña morena suspiro junto a su portadora por las dificultades que se aproximaban…

Necesitaban mejorar aún más si querían tener oportunidad contra los verdaderos protagonistas de esta historia…

No por nada eran seres que habían llegado a este mundo dotados de “verdaderos” dones y habilidades únicas que superan a todas aquellas que existían en este mundo…

Aunque sabía que era probable que tuviera que pelear contra los otros campeones en el futuro, era cierto que la morena estaba más preocupada por el devorador de mundos de la leyenda y también de sus enemigos de toda la vida, los mismos Dioses, pero no servía nada preocuparse en este momento…

Vex sabía que ambas partes tenían la capacidad de volverse más fuertes gracias a toda esa experiencia que tenía en batalla y gracias a su capacidad de aprendizaje, realmente pensaba que solo necesitaba algo más de tiempo para volverse más fuerte y alcanzar al resto de campeones que habían recibido habilidades y dones únicos.

Ikali miró a su pequeña compañera, parecía que ella estaba pensando en varias cosas por lo que le advirtió que dejara de pensar en cosas tontas sobre ella.

Vex suspiro agotada

¿Cómo sabía que estaba pensando cosas sobre ella?, aunque fuera su portadora no podía leer su mente sin su permiso…

Suspirando nuevamente está última no quiso seguir con todo esto, no valía la pena pensar en el futuro cuando aún no llegaba.

Ahora mismo solo necesitaba confiar en su portadora y con eso, la pequeña morena sonrió… Sabía que Ikali estaba cerca de completar los requisitos y con ello poder obtener el don con el que nació en un inicio, el poder de los “gemelos”, el geminis.

Sonriendo, sabía que su cuerpo estaba evolucionando a pasos gigantes, después de todo la situación con los otros campeones y los fragmentos de Donaji le estaban llevando a evolucionar más rápido de lo que ella había analizado en primer lugar…

Ikali tomó a sus compañeros en un abrazo, a lo que todos solo pudieron reír por aquella actitud que su capitana estaba tomando, sin embargo… Le agradecieron por pensar en ellos de esa manera.

Gerald por su parte los esperaba a la distancia recordando viejos momentos de su viaje por Reiki y sus entrenamientos con todos sus amigos, sin embargo, sin previo aviso, este fue tomado por la morena la cual solo reía al ver al viejo hombre.

— Jaja puede que ahora seas más fuerte que yo señor emperador dragón, y me da rabia que lo seas incluso en tu vejez… Pero gracias por el combate Gerald y también gracias por todo el esfuerzo que has hecho en todos estos años por proteger a los humanos. — dijo Ikali extendiendo su mano hacia la cabeza del draconiano.

El draconiano se sorprendió por la acción de su maestra y sin previo aviso sintió la mano de ella acariciando su cabello canoso.

— ¿Que se supone que estas haciendo maestra?… ¡Yo ya no soy un niño pequeño, soy ahora incluso más viejo que tú y también soy el ex-emperador de todo un continente! — dijo Gerald mirando a su maestra confundida.

— ¡Vamos! Gerald… Antes te gustaba que te acariciara el pelo de esta forma, recuerdo muy bien aquellos momentos, incluso si ahora no soy la misma Kali que conocías, tu y yo no tenemos porque tratarnos de manera diferente, tú también eres mi compañero y ahora te toca descansar Gerald… Deja que yo me encargue del resto. — dijo la morena sonriéndole.

— Después de todo mi alma recuerda cada cosa que hice en este mundo, aunque es algo borrosa pero se dentro de mi que con el tiempo podré responder cada duda que tenga sobre los recuerdos que llegan a mi mente. — dijo riendo la morena haciendo sonrojar al viejo hombre.

— De verdad que eres igual que siempre… Descansaré… Creo que mi tonto hijo y su esposa pueden encargarse de todo, no por nada es tan fuerte como yo. — dijo el viejo hombre atrayendo la atención de Ikali.

— Es cierto… Tienes un hijo por lo que te casaste… ¡Felicidades por tu matrimonio! — dijo Ikali a lo que todos se quedaron en silencio.

De verdad ella era una de las genios y prodigios de la magia…

— No tienes que felicitarme… Después de todo nunca me case, solo tuve hijos para heredar mi sangre en caso de que yo muriera, los draconianos no podemos casarnos si no sentimos amor. — dijo Geraldo suspirando.

— Como siempre tan sentimental… — dijo ikali riendo mientras abrazaba a su viejo alumno.

El grupo mirando esto sonrió, con esto hecho tomaron sus cosas y luego de dar una última muestra de respeto a la tumba de los caídos, dejaron la montaña agradecidos por el tiempo que habían pasado en este lugar.

La morena miró por última vez las tumbas.

— Gracias por acompañarme en esa ocasión, todos ustedes amigos… Les prometo que ganaré esta batalla y les prometo que viviré esta vida sin arrepentimientos… Todos ustedes fueron lo más importante para mi, para ella… Y si la reencarnación para todos los seres de este mundo es real, les prometo, que nos volveremos a ver. — dijo Ikali en voz alta.

Después de esto, el grupo se retiró con un pensamiento en conjunto… Volverse más fuertes para proteger lo que aman.

Horas más tarde.

El grupo volvió a la ciudad sin muchos problemas, el regreso a través de la grieta de mana no fue tan complicado como la primera vez, se habían acostumbrado a viajar a través de las grietas rápidamente, tal vez era por la experiencia anterior o simplemente era debido a la conexión con Ikali que esto ya no lo veían tan extraño…

En el gremio de aventureros, Gerald entregó la recompensa al grupo mientras agradeció al maestro del gremio por tomar su solicitud, este último noto como el viejo parecía haber cambiado en gran medida luego de aquella misión.

Pues ahora su mirada parecía estar más viva que antes e incluso sus ojos se fijaban mucho en los pasos que la morena daba, mirando a su campeona, noto que lo mismo ocurría con Ikali, pues ella también había cambiado, parecía más decidida en cumplir sus objetivos e incluso parecía más estable consigo misma, por lo que sin decir nada sabía que la misión había salido bien.

Gerald tomó sus cosas para salir de la taberna del gremio, sus dos nietas junto a los soldados que los acompañaban lo esperaban a las afueras, ambas miraron a la joven morena mientras simplemente salían del lugar sin decir nada.

Ikali por su parte miró en dirección del grupo y se despidió levantando su mano, Kuroi al salir noto que por alguna razón su actitud parecía haber cambiado y ahora que sabía que ella era la antigua campeona por algún motivo esperaba que le demostrara de lo que ella era capaz.

Atla por su parte solo podía suspirar, sus memorias le decían que ella hace mucho tiempo había conocido a alguien como ella… Pero no lograba recordar exactamente cuando, tal vez, había conocido a alguien igual de molesta y llamativa, a pesar de esto ella quería volver a verla pronto, aunque no sabía porque se sentía molesta.

Geraldo noto esto pero no dijo nada, la actitud que su nieta mayor estaba mostrando era tan diferentes a la Atla que él conocía… Así que simplemente se quedó en silencio.

La dragona mayor y la morena se miraron una última vez para simplemente cada quien seguir con su camino.

— De verdad dejarán pasar esta oportunidad… — dijo Fein con dudas a lo que Hilda e Ikali se miraron.

— Si… Realmente no creo que sea correcto que le molestemos en este momento… — dijo Hilda sonriendo para luego simplemente ver a Atla salir junto a su abuelo.

— Después de todo… Si vamos ahora mismo estoy segura que deberá ser un shock contar esto a alguien que parece no tener los recuerdos de un fragmento como los tenía esa mujer tigre… Y más cuando ella tiene familia… — dijo la media elfa en voz alta.

Ikali asintió, no era el momento de contarle a Atla sobre esta situación y suponiendo que tendrían que pasar una prueba similar a la pasada lo mejor era dejarlo pasar, después de todo ella era la señora a cargo de esta ciudad, por lo que no se iria a ningun lado.

Aunque habían encontrado a Atla, Hilda no quería obligarla a venir con ellos, al menos no en este momento… De alguna forma ella cuidaba al viejo Gerald y ella parecía apreciarlo como una nieta verdadera, aunque se preguntaba cómo es que se habían conocido.

La morena dio un suspiro agotada, sabia que seria complicado convencerla de buena manera, por lo que Hilda simplemente le comento que no se tenía que preocupar por estas cosas… Pues más temprano que tarde, ella obtendría aquellos recuerdos que parecía tener dormidos y ella se acercaría a ellos.

Sin decir mucho Ikali asintió a sus palabras.

Por lo que luego de unos momentos, la morena camino con su grupo por la ciudad, disfrutarían de esta tarde conociendo más de ciudad espada y mañana empezarían con el entrenamiento.

Ahora mismo tenían que relajarse luego de las experiencias del día de hoy… Pues los días que sobraban antes de la batalla tendrían que entrenar y hacer algunas misiones más.

Final Volumen 2 – Capitulo 8 Parte 1.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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