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Un Nuevo Mundo - Por Alaris - Capítulo 42

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Capítulo 42: Volumen 2 – Capitulo 10: Humano, Dragon y Artificial – Parte 2

Volumen 2 – Capitulo 10: Humano, Dragon y Artificial – Parte 2

— Es una magia excelente… — dijo Draken sonriendo.

No entendía mucho pero parecía que en estos momentos él estaba muriendo, poco a poco su cuerpo parecía destruirse al ser devorado por aquella habilidad, su cuerpo intentaba por todos los medios regenerarse pero había llegado hasta el punto que ya no lo soportaba.

Observando a la que había sido su rival, sonrió, le hubiera encantado hablar más con ella, pelear más contra ella y también disfrutar de sus habilidades y la habilidad que habían ganado, las artes marciales que recibió de aquella cosa, realmente quería utilizarlas más.

Pero sabía que era imposible en estos momentos, aquella cosa estaba brillando en rojo con mensajes de alerta y peligro de muerte.

Ikali que había lanzado aquella temible técnica, miraba lo que había hecho cuando el resto del cuerpo del dragón se empezó a volver polvo y el sonido de un trueno gigantesco se escuchó por todos lados.

Algo cansada recordó lo que había pasado mientras la técnica de Ragnae la abandonó trayendo un dolor inmenso en sus músculos.

Ella había usado el — Gran Rugido Del Señor de la Tormentas — una técnica del elemento rayo, una que había creado en el pasado gracias a uno de sus viejos amigos y de los pocos Dioses que conoció que habían amado a la humanidad.

— Seguro que estarás feliz de que yo la haya tenido que usar después de tanto tiempo ¿No?… Hermano Tláloc… Espero que estés feliz de que haya tenido que volver a usar la técnica que practicamos juntos en aquéllos años. — dijo riendo la morena por sus pensamientos.

De golpe sintió una pequeña presencia justo en el lugar donde la explosion termino, el mar estaba inestable, pensó que había acabado con ésto con aquella habilidad pero lo vió de pie delante de ella.

Aquel ser tenía la mitad de su cuerpo desintegrado, ahora solo la energía residual del dragón estaba delante de él, aquella bestia flotó con sus alas lentamente en dirección a la humana, su poder había bajado hasta el mínimo debido al daño pero su rostro era tranquilo.

Todos miraban asustados de que aquel ser siguiera con vida, sin embargo notaron como fragmentos de luz azulados se desprendían de él como si el tiempo en este reino se le estuviera acabando.

Quedando frente a ella levanto su cabeza y cerró los ojos, el guardián esperaba su golpe de gracia para morir como un guerrero… Justo como lo requieren las reglas del duelo y esto era algo que no se podía evitar.

La morena sonrió al verle llegar, incluso hasta el último momento él había querido morir como un verdadero guardián….

— Fuiste un gran rival Draken… No… Gran Guardián de Atla, espero que nuestra pelea y el resultado sea prueba hacia tu respeto como su guardián… Tu misión sobre evaluar la fuerza del héroe que reclama los fragmentos se ha completado. — dijo la morena la cual tomó su arma de su inventario, aquella tomó la forma de un sable brillando en un naranja absoluto.

Sonriéndole una última vez, la morena dio un fuerte tajo cortando la cabeza haciendo que ésta cayera al suelo y termine de volverse polvo.

Todos miraron esto, notando como el dragón parecía haber sonreído antes de su muerte agradeciendo, mientras que a la vez, el resto del dragón desapareció por fin, cada parte de su cuerpo ya no estaba allí mientras lo único que quedaba era el alma de Draken, la cual era la recompensa por haberlo matado, incluso si no podía transformarlo en su guardián serviría para volver más fuerte a sus guardianes, pero también, al completarse la misión, sus compañeros se volverían un poco más fuertes.

Ikali la tomó en sus manos, el “Dominio del Mictlán” se activó absorbiendo el alma mientras el poder de sus guardianes se incrementaron en gran medida y aunque parecía que todo había acabado la misión aún no se completaba.

Hilda por su parte se acercó mientras le miraba en su forma de tigre aún activa por lo que la morena al verla le sonrió.

— Alnea, espero que esta batalla sea suficiente para limpiar mi batalla contra tu guardián. — comentó Ikali a lo que Hilda empezó a reír.

Mientras la voz de Alnea sonó a través del cuerpo de Hilda y de golpe está tomó el control de su cuerpo, aunque era un fragmento absorbido ella podía tomar el control.

Su cuerpo parecía cambiar un poco, aquel cuerpo juvenil se había vuelto un poco más maduro, como si los rasgos de tigre se afinaran más.

Parecía que ahora era Hilda la que se encontraba en el espacio de los fragmentos sorprendida como si estuviera en un sueño a su lado su vida pasada cómo Iria estaba allí junto a ella.

La Diosa de cabellos blancos la miró y sólo comentó que había más cosas que tendría que saber tarde o temprano sobre los fragmentos y cuando tuviera a Atla ella hablaría junto a ellas.

Alnea con el control del cuerpo caminó más cerca de Ikali.

— Un héroe tiene que tomar decisiones difíciles, llegar al objetivo sin importar el costo, al menos esa es la visión de héroe que yo tengo y esta batalla fue honorable sé que él estaría feliz por lo que hiciste hoy aquí. — comentó Alnea manipulando el cuerpo de Hilda sonriendo.

Ikali sonrió, aunque Hilda era similar en cierta medida a su esposa en la tercera vida, era un poco diferente.

Pero cada vez que la veía a ella como la vez en la caverna realmente le recordaba mucho a su esposa antes de que él muriera en la guerra, pero podía notar que Alnea también tenía una personalidad propia.

Tanto Hilda, como Alnea eran tan similares a partes de su esposa pero todas ellas habían tenido vidas diferentes en este lugar… No incluso Iria dentro de sus sueños se mostraba diferente aunque era capaz de entender la situación más que el restó.

Estaba un poco sorprendida, se preguntaba si era correcto hacer que se fusionarán.

Esa pregunta le hizo pensar en muchas cosas… ¿Era correcto ser así de egoísta para recuperar a Donaji? Después de todo no sabía si era correcto llamar y pensar así de ella.

Era la esposa de su antigua vida, incluso si la Diosa que reencarno en Hilda le había dicho que le daba esa misión, incluso si le decían que eso era algo correcto no sabía qué hacer.

¿Qué tenía que hacer ahora que miraba a cada una como personas individuales?…

Incluso Alnea estaba fusionada, ella seguía allí dentro pero esto solo sería hasta que los 4 fragmentos fueran uno solo y luego de eso no sabría que pasaría.

A simple vista era difícil verla, tan similar que dolía en su mente que ahora ya no estaba fragmentada, ella entendía que era cierto que no era ninguna de sus vidas pasadas, incluso si ellas tenían sentimientos por cada una de ellas sólo eran fragmentos de un alma que había estado junto a su viejo yo.

Ninguna de ellas había conocido a su yo actual y sin embargo podía sentir el afecto de Alnea y también el afecto de Hilda incluso de Iria.

Le sonrió, solo Hilda podía decidir si tomar o no a los fragmentos para que Donaji existiera nuevamente, incluso si el había heredado el amor hacia la persona más preciada que el dragón negro y el soldado podían amar.

Aunque la amaba de la misma manera que ellos, ella no era el dragón negro, ni el soldado, ni siquiera era Kali la que creía haber reencarnado en reiki con visiones de otro mundo.

No… Era la cuarta vida, Ikal e Ikali Hedeon, aquel ser con alma dual que nació Reiki hace 19 años, aquel que devoró a sus vidas pasadas y decidió cargar con sus pecados en este caminó contra los Dioses.

Y sin embargo ella realmente amaba cada fragmento de un amor que incluso supera a la vida y a la muerte.

Ambos se miraron y la morena solo pudo acariciar el rostro de la mujer tigre… Aún así no le hacía mal sentir este rostro de esta manera.

Ikali sabía que su otro yo amaba cada cosa de ella, la más parecida a Etto antes de que en ese entonces él partiera a la guerra.

Se miraron fijamente como si Ikali estuviera viendo a través de ellas y cada una de las tres sintieron que sus corazón se ponían demasiado nerviosas.

Incluso la misma Diosa Iria la cual decía que esto era injusto, pues un recuerdo de ella y el dragón negro paso en su memoria haciendo que las tres lo vieran haciéndola sonrojar más.

Por otro lado…

Los aventureros y cualquiera de los allí presentes estaban felices, empezaron a agradecer a la heroína por derrotar al dragón.

Todos incluso los maestros de los gremios de la ciudad intentaron acercarse a la heroína cansada.

La cual observaba las almas de los caídos mirándola y está solo levanto su mano, permitiéndole entrar a su propio espació a cada una de ellas.

Cuando toda la celebración iba en aumento, la sensación de peligro volvió de la nada, la presión del ambiente hizo que la mayoría de ellos cayeran al suelo.

Alnea miró a la que había provocado esto.

Ikali volteo mirando hacia la dirección donde provenía aquella aterradora presencia y observó a la chica dragón, mientras en su cabeza el sistema empezaba a decirle que sería absorbida y estaría atrapada para siempre.

De golpe su cuerpo se calmó como si fuera absorbida por algo hasta el fondo de su mente.

Las ventanas del sistema aparecieron brillando en negro absoluto mientras un ser tan extraño estaba delante de ella.

— Tomaré tu cuerpo temporalmente, está escena final no me gustó tanto… Y la verdad me daría algo de pena ver cómo eres absorbida por la estúpida de mi hermana. — dijo el sistema haciendo que rostros felices aparecieran en cada pantalla.

— Déjame ayudarte a qué no seas absorbida fragmento… Solo tengo que activar memorias falsas en tu pequeña cabecita aprovechando que la misión no se ha completado. — dijo el sistema a lo que Atla intentó moverse sin poder hacerlo, su cuerpo se paralizó de golpe.

Sus emociones eran un caos, en ese momento sentía que su cabeza estaba siendo llenada por una historia que no era real, una historia falsa que estaba cambiando todo lo que ella creía como cierto.

Una historia donde aquel joven hombre que estaba en su memoria estaba desapareciendo.

Aquella que era vista como la señora de ciudad espada, la sacerdotisa de los dragones, la primera princesa del imperio dragón mostraba su maná a todo volumen mientras se volvía más negativo.

Todos se habían dado cuenta del cambio, mientras Ikali solo observó molesta lo que estaba pasando.

La mujer dragón empezó a acercarse.

— Parece que es hora de hablar… ¡Heroína de otro mundo!… ¡No!… ¡Monstruo de otro mundo! — comentó Atla en voz alta.

Aquella draconiana se encontraba bastante sería mientras de su mano derecha lo que parecía ser una guadaña negra apareció en sus manos.

La cola de la dragona golpeó el suelo haciéndolo temblar.

Todos escucharon lo que le dijo a aquella heroína que los había ayudado con anterioridad, no podían creer que la sacerdotisa de los dragones le dijera algo así.

Algunos se quedaron solo con la parte de otro mundo, pues no entendían a qué se refería con eso, los maestros de cada gremio en cambio se miraron entre sí para luego mirar al maestro del gremio de aventureros.

La morena mirándola sonrió.

— ¿Otro mundo?… Creo que te equivocas Atla… Este es mi mundo… ¡Soy Ikali Hedeon! ¡Nací en Reiki y yo soy la capitana de los Black Cats! — dijo sonriendo la mujer en voz alta.

Sus compañeros escuchando esto le observaban impresionados, era la primera vez que Ikali Hedeon decía abiertamente que esté lugar era su mundo.

Una sonrisa salió de sus rostros, incluso Hilda estaba feliz de escuchar eso, ella se estaba aceptando en estos momentos, con sus ojos podía ver cómo su alma y todo su cuerpo empezaban a romperse los candados que la aprisionaba.

Ella ya no se veía cómo alguien que provenía de la tierra… Si no que era alguien que pertenecía a este mundo justo como ellos, incluso si era la cuarta vida.

— ¡¿Atla qué demonios haces?! — intentaba decir Gerald pero aún estaba algo lastimado por la pelea anterior con su nieta.

Pues él no podía atacar a su nieta de gravedad, en especial porque ella estaba siendo controlada de alguna forma por el sistema.

La mujer dragón en un simple movimiento había usado una técnica de corte de su arma intentando callar al anciano.

No estaba en sus cinco sentidos pues el ataque tenía la fuerza suficiente para demostrar el poder de la mujer.

Su poder ahora mismo estaba llegando al rango SS y estaba casi al nivel del dragón en su máximo nivel.

Ikali tenía que asentir que ella era muy fuerte… Ahora entendía porque su compañera estaba tan golpeada, incluso Alnea tenía que decir que actualmente no estaba ni cerca pues Hilda tenía un poder de rango S y usando esta forma su poder estaba en el rango S+ casi al nivel de Ikali pero esa mujer estaba muy por encima de ellos.

Sus reinas, estaban visiblemente molestas pero ella era un fragmento de la persona que más amaba su maestra, no podían enojarse con ella.

Dentro del Mictlán, Lazzy miró a sus hermanas molestas sobre que era molesto no poder actuar, estas dijeron que su maestra estaba cansada si aparecían, afectaría en la cantidad de energía restante y esa mujer era de mayor rango que ellas, pues era rango SS.

Kuroi, se lanzó contra su hermana, sonrió desplegando todo su maná, el poder de esa joven tampoco era poca cosa, pero no estaba cerca de poder hacerle frente.

Sin embargo quería proteger a su abuelo, aunque el viejo Gerald sabía que podía protegerse no podía pelear contra su nieta y por eso su otra nieta estaba tomando ese lugar.

— Atla… ¿Por qué haces esto? — dijo la chica con un rostro triste mientras la mujer Dragón la miró.

Esta sonrió molesta, el sistema en su cabeza le decía que tenía que matar a esa heroína.

Si no mataba a la heroína ella sería sellada para siempre en el recipiente que buscaba para despertar a la Diosa del mal.

El sistema sonaba en su cabeza controlando su cabeza.

Por fuera la dragona sujetaba su arma, elevándose les miró, cargando la energía en su guadaña parecía estar preparando un ataque.

El resto del grupo de Ikali intentó avisar a todos los aventureros que levantarán sus escudos, habían visto solo una vez la clase de poderes que tenía Alnea cuando se presentó ante ellos.

Sabía lo fuerte que eran los fragmentos de una Diosa gracias a Hilda, si Draken era un monstruo superior a ese tigre, Atla debería ser superior a Alnea en cuanto a poder bruto.

La morena observó todo esto y comentó en voz baja para que solo la reencarnación de su esposa en sus otras vidas pudieran escucharle.

— Hilda, Alnea… En caso de emergencia si no puedo ganar contra ella, necesito que tomen a todos y se vayan. — comentó la heroína en posición defensiva mientras miraba lo que la dragona había hecho contra su familia.

Vex le advertía que no estaba en condiciones para usar aquella técnica otra vez pues había forzado el aumentó de esa técnica al punto que el cuerpo estaba muy dañado.

Ikali lo sabía pero no podía quedarse viendo cómo aquella que se parecía a Etto en sus años más jóvenes era controlada por el sistema del juego de los dioses.

Según Vex era probable que ella viera lo mismo que Draken o tal vez incluso estuviera recibiendo falsas memorias.

Algo que realmente le había molestado a Ikali.

Aquellas palabras que Iria le había dicho se estaban haciendo realidad, Alnea era la única de los 4 fragmentos que “sabía” y seguía las normas de la misión que ella había creado.

Sin embargo Atla, Azahara y Atlea no sabían de la misión, ni tampoco de toda la información que la mujer tigre sabía.

Ellas serían de otro modo, pues según Iria ellas habían nacido libres, como reencarnaciones de Etto, no como Alnea que aunque tenía memorias de ella estaba enterada de que solo era un fragmento.

De golpe escucho reír a aquella mujer en voz alta, su cuerpo se había tensado Etto nunca había actuado así de joven.

— ¡Jajajaja!… De verdad crees que sigo siendo tu hermana, Kuroi… Ella murió en la guerra pasada cuando el ejército de los demonios gobernados por el Sexto Rey Demonio atacó esta maldita ciudad… Ella prefirió luchar antes que cuidar su propia vida, entonces en su lecho de muerte yo tome su nombre una vez logre acabar con parte de su ejército. — dijo la mujer dragón la cual levanto su arma y la miró.

Su voz se escuchaba diferente como si estática estuviera sonando en todas direcciones.

La luz de sus ojos parecía apagarse mientras la draconiana menor estaba llorando.

— Esa idiota me dio la oportunidad de tomar su lugar, me da asco tener que parecerme a ustedes.— dijo la dragona la cual soltaba un aura imponente de rayos.

Su hermana miro esto triste y afectada por aquellas palabras, ¿Su hermana realmente había muerto?… No sabía qué decir, sin embargo sus pensamientos se detuvieron al escuchar las palabras de aquella mujer morena que había odiado de cierta manera.

— ¡No hagas caso Kuroi! — comentó visiblemente enfadada Ikali, su aura podía verse a su alrededor, aunque estaba débil, parecía realmente molesta por lo que estaba sucediendo.

— ¡Ella no es tu hermana!… Ella jamás diría algo así… En estos momentos está siendo controlada por el sistema… — dijo Ikali enfadada pues en estos momentos ese bastardo estaba manipulando al fragmento haber sido creado por la función del sistema.

La chica dragona formó una sonrisa en su rostro.

—¿Sistema?… Oh… Claro es cierto la gente como tú así le llama a la voluntad de los dioses… ¿Verdad?… Enemigo del cielo. — comentó riendo mientras movió su arma hacia adelante.

El aura de la dragona se expandió mientras los aventureros más débiles empezaron a vomitar y otros a llorar.

— Fuiste invocada a este mundo para robarnos nuestras almas… Encerrarnos en ese estúpido recipiente… Piensas usarnos cómo tributo solo para despertar a la Diosa traidora Donaji aquella que masacró el cielo mismo, eres el monstruo que quiere destruir este mundo… Me das asco demonio. — dijo Atla a lo que Ikali empezó a reír.

— ¡Basta de bromas! Yo conozco a esa mujer, ella jamás diría algo así ¡¿Quién demonios te crees que eres?!… Será mejor que la dejes en paz y dejen de inventar historias estúpidas en mi contra, la Diosa del todo dijo que no iban a intervenir en esto. — dijo Ikali sería a lo que la draconiana dio una sonrisa.

Tanto Gerald como Kuroi se miraron, Atla y él no se conocían pero sus palabras decían que realmente le conocía y que había algo más detrás de esto.

De golpe un sonido de estática se escuchó en todas direcciones, las personas tuvieron que tapar sus oídos pues realmente parecía que el cielo mismo se estaba resquebrajando.

— ¡Eres molesto, muy molesto!… Pero está bien, no puedo intervenir tanto como quisiera en tu pequeña misión privada, sin embargo creo que olvidas una pequeña cosa monstruo… Ella es la que no va a intervenir más, después de todo ella quiere ver de lo que alguien como tú es capaz de hacer en este lugar y para tu mala suerte has entrado al patio de juegos que he creado para ella… Reiki, el mundo que tiene a todas las razas que ganaron el juego de los Dioses en el universo actual, el mundo que está conectado a otros, un mundo de fantasía hecho realidad por tu servidor para su amada madre, he disfrutado ver las decisiones que has tomado tanto en la tierra como en Reiki hace tres mil años, pero… Está nueva entrega es sorprendente… — dijo una ventana transparente delante de todos mientras la realidad misma parecía temblar.

— Puedes estar tranquilo, se que disfrutaras de mi regalo estúpido monstruo… — dijo la ventana haciendo que la presión azotara contra el suelo a todos.

Incluso Ikali sintió la presión de aquella cosa, Vex por su parte miraba enfadada a aquel ser.

— Al igual que mi amada madre, yo también estoy emocionado de lo que puedes lograr por mucho que te odie, ya sabes, adaptar a una de mis hijas para volverla tu “sistema” realmente me enfado… Eres un ser tan extraño y molestó que realmente me hace odiarte, no te atienes a las leyes que mi madre crea, cambias todas las cosas a lo que tú deseas, eres un error que no debía existir en este ni en ningún universo, me enfadas de verdad… — dijo el sistema mostrando ventanas y símbolos de enojo, la voz parecía estar cargada de odio y asco.

— Sin embargo mencionaste algo curioso… ¿Dijiste que Atla no podría hacer algo cómo eso? ¿Verdad? Bueno… Solo diré que en algo te equivocas, el alma de este pequeño fragmento ha devorado el alma de la pequeña dragona, la nieta del viejo emperador dragón fue devorada por este fragmento, pero no te preocupes, no la culpa por nada de esto… Después de todo es su lindo abuelo… ¿Verdad? — dijo el sistema mientras el cuerpo de Atla lo observaba.

Sus ojos parecían apagados cómo si ella no tuviera ninguna pizca de vida, su cuerpo se detuvo observando a su hermana y abuelo.

En el interior de su mente.

Atla pedía ayuda, pues aunque era capaz de ver todo lo que pasaba no podía controlar su cuerpo, las cadenas que habían aparecido no le permitían volver a tomar el control de su cuerpo.

En su mente la silueta de un hombre aparecía a su alrededor, cientos de ventanas flotaban junto a él.

— Maldición del sistema activada: Misión extra del evento: Salva a Atla o Mátala. —

El sistema sonrió mientras tomó el rostro de la dragona, su sonrisa retorcida se hizo presente.

— Incluso con esta apariencia mortal realmente te sigues viendo como Iria… Incluso si solo puedo intervenir por unos minutos en este plano, nunca permitiré que tú y ese monstruo sean felices… Te mereces cada una de estas cosas traidora… — dijo la deidad seriamente para luego reír y desaparecer mientras la dejaba ver todo lo que pasaba afuera.

De vuelta al exterior.

La notificación apareció delante de ellos, se habían quedado en silencio mientras Ikali apretaba sus manos de rabia, su misión aquella que Donaji le había dado, cambió solo porque aquel ser lo odiaba.

La morena maldijo a su suerte, pues incluso si la Diosa del universo ya no se metería en su camino hasta que ambos se encontrarán nuevamente, parecía que los dioses podían interferir en el plano terrenal a través del sistema.

Incluso Vex comentó de manera mental que esto era algo que ella no sabía… Lo único que conocía era que los Dioses de menor rango y los de rango medio utilizaban el sistema a través de una interfaz como los avatares, mientras que los Dioses mayor rango nacían con la capacidad innata, no era necesario para ellos, sin embargo usaban el sistema solo para realizar ciertas acciones en el “Juego de los Dioses”…

Parecía que aún había cosas que no conocían de este mundo y del sistema mismo.

— Lo siento… Esa información yo no la tenía, no sabía que esté mundo era vigilado por ellos… — dijo Vex de manera mental.

— No te preocupes Vex, debí haberme dado cuenta desde que mencionaste lo de personas de otro mundo… — dijo Ikali suspirando.

En las historias de fantasía de la tierra la reencarnación estaba siempre relacionada a un Dios si este mundo era artificial como realmente pensaba, entonces la gente de otros mundos funcionaban cómo alguna especie de avatar para ellos, una forma de intervenir en los juegos.

Ikali tomó su arma con furia, no podía pensar en esas cosas mientras una parte de su compañera estaba siendo manipulada de esa forma.

El análisis de Vex mostró el estado de la chica, su actitud calmada había desaparecido, necesitaba liberarla de ese control.

Su rabia aunque era evidente, intentaba ser controlada, de verdad quería destrozar a ese maldito.

Iria molesta maldijo a su hermano desde la mente de Hilda, la misión no tenía que terminar de esta manera, ella había creado cada misión para que Ikal las recuperara, pero ahora había creado una variable donde tenía que detenerla o matarla.

La Diosa con apariencia humana frustrada sabía lo que tenía que hacer.

Atla desde su mente encadenada intentaba moverse y explicar a todos que ella no era esto, ella era Atla, se había vuelto la nieta de ese hombre cuando era un fragmento sin forma y sin nombre, cuando aquella chica que lloraba por más poder para salvar a su gente había decidido dar toda su vida a ella con tal de salvarlos.

Y ella lo hizo, el fragmento de Etto se fusionó con aquella alma y después de aquella lucha ella terminó con ese cuerpo y apariencia, ella no la había devorado, ella no era mala.

Sus memorias sobre la juventud de Etto estaban presentes, podía ver a ese chico viéndola con una sonrisa pero sus lágrimas caían en aquel espacio espiritual vacío, Atla dio un grito mientras las cadenas parecían apretarla más, cómo si estuviera siendo castigada por algo que ella no había cometido.

— No hagan caso… Yo no… Yo no… — no podía responder, su respiración estaba siendo cortada, estaba aterrada de todo lo que estaba viendo en ese momento.

Alnea que estaba observando esto era capaz de sentir las emociones de Atla, su interior estaba asustada, tenía miedo.

Iria desde la mente de Hilda habló con sus otras partes.

— Alnea, por favor junta toda la energía que puedas, cuando sea el momento, yo romperé la maldición que le pusieron. — dijo la Diosa.

— Entendido, Diosa~— dijo la mujer tigre de manera coqueta mientras saltaba moviendo a los que podía con su magia, pues sabía que la batalla sería difícil para Ikali si aún había gente cerca.

La morena miró a Atla una vez más y cerró los ojos.

— Ahora entiendo porque el guardián te odiaba tanto sistema… — dijo Ikali levantando su arma mientras Alnea desde la distancia miró a la morena sonriendo.

— Atla, te salvaré, lo prometo. — dijo Ikali en voz alta sonriendo.

Todos los que estaban cerca escucharon esto mientras se movían de ese lugar.

Iria intentaba concentrarse… Necesitaba romper la conexión del sistema con su fragmento pero incluso para ella era complicado.

Se había dado cuenta que el sistema colocó un bloqueo espiritual, por lo que ahora mismo le era imposible conectarse con su otra parte hasta que Ikali logrará romper su defensa.

Maldijo a su estúpido hermano mayor por meterse en su camino, sin embargo entendía que las cosas no saldrían como ella pensó en un inicio…

Con Atla.

La imagen de un joven de piel morena sonriente apareció en sus memorias, necesitaba que él le salvará justo como en el pasado.

El cuerpo exterior de la chica dio un pisotón fracturando aún más el suelo donde estaba.

Los bloqueos espirituales del sistema intentaban detener aquellas memorias que fluían libremente para intentar romper la conexión, haciendo que esta gritara por el dolor.

— ¡Sal de mi mente! — dijo Atla amarrada con aquellas cadenas sin poder hacer nada mientras todo su subconsciente temblaba al intentar romperlas.

El cuerpo de Atla tomó el arma y se lanzó contra la heroína en una serie de ataques continuos, Ikali detuvo los cortes de la guadaña, sin embargo su cuerpo recibió la presión de aquellos ataques haciendo que el camino de piedra se destrozará bajo sus pies.

Vex le estaba ayudando a predecir los ataques de Atla para poder bloquearlos con Itztli, a su vez analizaba aquel estilo de guadaña extraño que la draconiana usaba, aun así la falta de poder era evidente, sumándole al hecho que el estado actual en el que se encontraba era algo malo para ella, si seguía recibiendo daño terminaría perdiendo sin poder hacer nada.

Ikali sabía que no podía rendirse, en especial no con todas estas personas aun aquí que esperaban su victoria, tenía que ganar a como diera lugar, enfocó sus ojos activando los ojos del alma y el cuerpo utilizando estos junto a la habilidad de Vex de análisis, esto debería ayudarle a moverse mejor.

Apenas podía seguir el ritmo de sus ataques sin utilizar la técnica de aumento de Ragnae, tenía que moverse rápido para intentar que Atla recuperara el control de su cuerpo…

— ¡Si que tienes carácter!… — dijo Ikali mientras el ataque la había enviado lejos.

Miró hacia atrás y notando todo los daños se dio cuenta que no podían pelear aquí.

Tenía que llevarla lejos, si ambos peleaban aquí causarían más daños, la gente ya no podría soportar una batalla más, menos después de todo lo que pasó con Draken, necesitaba sacarla de la ciudad.

Liberando sus alas empezó a empujarla pero esta había hecho lo mismo, con dirección en contra de la ciudad, la dragona de escamas negras intento estamparla contra los edificios del sector del puerto que aún seguían en pie.

— ¡No dejaré que elijas donde pelear!… ¡Sí esta estúpida ciudad se cae a pedazos a mi no me interesa! — dijo Atla enojada.

Las alas de la dragona se propulsaron mientras una patada doble al abdomen fue usada en contra de la heroína, la cual salió disparada hacia un edificio donde había varias personas resguardadas.

La mujer dragón cayó frente a ella con un puñetazo destruyendo los restos mientras apenas logró esquivar el ataque, las personas estaban aterradas, pero Ikali desvió el daño usando — Estilo Hedeon – Mahtlactli — el cual desviaba cada una de los golpes, su estilo defensivo le permitió desviar el flujo de los ataques, aun así debía tener cuidado con todas las personas.

— Rápidamente eres fuerte… Incluso eres linda cuando te enojas, vaya combo… — dijo Ikali contestando sarcásticamente y a su vez dando un puñetazo al rostro de la mujer dragón.

De la misma forma que ella había hecho la dragona respondió incluso más rápido de lo que Ikali había lanzado su golpe.

Viendo la trayectoria del ataque, logró recibir el ataque sin tanto daño, retrocedió por el golpe, tocando su mandíbula había sido un buen golpe, si no hubiera leído la trayectoria estaba segura que le había roto la mandíbula.

La posición de combate de Ikali cambió, sus compañeros miraron esto y cada uno se quedó en silencio, jamás habían visto esa pose de batalla ni siquiera en los entrenamientos anteriores era como si realmente se estuviera poniendo seria.

Debido a la falta de resistencia para realizar aquella técnica, tendría que pelear con muda maestría cuerpo a cuerpo, era su única estrategia que le quedaba, mientras esperaba que su cuerpo sanará cada herida de manera natural.

La dragona peliblanca al ver la pose que Ikali realizo, su cuerpo actuó de la misma forma, su guadaña se colocó en una pose extraña que Vex analizaba, la mujer sintió el aumento de energía física en cada músculo de la heroína sumado a toda la magia, por lo que poniéndose en guardia, espero el movimiento para actuar.

— Estilo Hedeon – Ome — La posición de la mujer cambió a una pose menos defensiva, el aura se desplegó mientras los músculos de sus piernas se tensaron y en menos de unos segundos Hedeon estaba delante de Atla con una poderosa patada de empuje.

La dragona apenas pudiendo cubrirse del impacto salió disparada hacia atrás, todos observaron esto, su forma de combatir era extraña pero eficaz, la corriente de Aura la hizo arrastrar mientras el suelo bajo sus pies se quebraba.

— Estilo Hedeon: CE —

La morena retomó su postura y moviéndose aun lado de la dragona dio un puñetazo directo, la dragona recibió el golpe en el rostro, Ikali sin mover sus ojos de la chica de cabellos grises, miro como esta respondió con una patada parándose y dar un salto hacia atrás.

Tomó su bastón y al instante lo hizo tomar otra forma, el cuerpo de Atla observando esto se movió con sus alas mientras con su hoz dio un tajo al estar cerca de ella, una lluvia de cortés fue dada por la dragona la cual notaba como la morena copiaba el movimiento que está hacia gracias a Vex utilizando el mismo bastón.

— Cómo puede adaptarse tan rápido… ¡¿Qué clase de habilidad consiguió?! — dijo el sistema desde su trono mientras miraba todo lo que pasaba a través de una ventana.

Un combate cercano entre ambas mujeres con sus armas había comenzado, los impactos de las armas creaban estruendos y chispas por el choque de ambos metales, cada una cubría con su propia arma el ataque de la otra, Atla llevaba la ventaja debido a la fuerza que esta tenía, sin embargo Ikali no se quedaba atrás al estar aprendiendo la forma de luchar de Atla.

Esquivando una patada de la morena luego de un golpe en lateral con el bastón, Atla salto y levantando su mano un disparo de energía eléctrica fue lanzado.

— Magia de rayo – Rayo divino. — la mujer dragón pronunció las palabras a la vez que la corriente eléctrica estaba apunto de golpear a la morena, había sido un ataque rápido, tanto que sus ojos apenas habían podido notarlo gracias al análisis de Vex al predecir la trayectoria del ataqué.

Ikali sostuvo a Itztli enviando magia al arma esta se cubrió en una tonalidad café amarillenta, parecía que había sido envuelta de magia de tierra y en un rápido movimiento de giro desvío el ataque eléctrico hacia el suelo.

Mirando hacia la izquierda sintió una sensación extraña, la draconiana estaba a su lado, había sido tan rápido el movimiento que incluso ella la había perdido de su visión por solo un segundo, aprovechando el momento en el que ella desvió la técnica ella aprovechó eso para atacar.

Con la cuchilla a punto de clavarla fue bloqueado al instante por un muro de roca la cual protegió a la chica a duras penas, había utilizado magia sin forma para crear el muro, el muro ni siquiera tenía la forma de un muro normal a simple vista parecía un pedazo de roca nada más que había aparecido en solo instantes.

Atascando la guadaña, el cuerpo de Atla miro molesta lo realizado, a la vez diversos tentáculos de sombra golpearon de lleno a la mujer dragón, Atla elevo su mano y una cuchilla de agua corto cada uno de los tentáculos a la vez una segunda fue lo suficiente rápido para cortar una mejilla de la heroína la cual apenas había logrado esquivar.

Realmente era muy fuerte.

— Incluso lastimada, una bestia es peligrosa ¿Verdad? — comentó la dragona mientras miraba a Ikali.

— Incluso si la que me habla no es la verdadera Atla tengo que admitir que realmente eres muy fuerte… — dijo la morena la actual del inventario había tomado una poción.

Era la última que les quedaban de los preparativos de hace tiempo, la morena sonrió pero Atla noto aquella poción, el sistema alertó sobre eso, la peliblanca rompió la roca y tomó su arma nuevamente.

Antes de que pudiera atacar nuevamente, esta tomó la última poción, un aura verde la envolvió mostrando que se estaba curando, no era una poción perfecta pero al menos sería suficiente.

La cortada en su cuerpo se cerró al instante debido a la regeneración corporal, aunque su cuerpo estaba sanando rápido no era suficiente para mantener la técnica tanto tiempo.

En su estado actual sabía que al menos podía soportar la técnica de Ragnae por solo dos minutos, más de eso sería imposible para ella mantenerlo sin romperse.

La heroína volvió a estar en pose de batalla, dio un solo respiro y en un instante había logrado bloquear un ataque de la draconiana.

Sosteniendo la guadaña con sus manos sonrió de manera inconsciente… De golpe el poder de la morena había vuelto a subir, el aura de la técnica Ragnae se mostró mientras su poder había regresado a aquella forma imperfecta de la habilidad.

Su cuerpo crujía del dolor, pero tenía que ser fuerte y aguantar un poco más, luego de esto podría dormir por algunos días.

— Incluso si no eres ella, eres igual de impaciente que en su juventud, enana. — dijo Ikali dando una patada a las manos de Atla.

El arma voló hacia el suelo clavándose de golpe.

La dragona miró esto enfadada y una batalla cuerpo a cuerpo empezó, la dragona colocándose en una posición extraña pero reconocible para ella, le sorprendió de gran manera.

— Increíble… Con solo ver tu pose puedo reconocerlo… Ese estilo es… — dijo Ikali recordando los recuerdos de su tercera vida.

Por unos instantes recordó aquella patada de “Taekwondo” que la dragona había utilizado, ese era el estilo de combate de Etto.

Sin permitirle reaccionar, la morena tuvo que protegerse pues una segunda parada había sido dada.

El ataque fue bloqueado haciendo que la morena retrocediera por el impacto, esa técnica marcial era proveniente del mundo de su tercera vida, no había duda que era el estilo de Etto, una que él había estudiado también sus bases para mejorar la fuerza y la forma de sus patadas.

Aunque Etto nunca había sido una practicante marcial, la situación en su país nunca había sido la mejor, por lo que durante su juventud y adultez ella había querido aprender defensa personal debido a la situación, por lo que en esa época ella le había pedido que la ayudará.

Con varias ideas en su cabeza aquel joven había inventando un estilo para su pareja.

Debido a esto ella fácilmente lo había detectado, ese era el estilo que Etto había aprendido.

No había forma de no recordarlo, uno que le parecía similar al que la misma Alnea le transmitió a Hilda al unirse a ella pero con algunos toques nuevos y diferentes…

Aunque ambas le habían dado un nombre a ese estilo de combate, su nombre original era “Teira” una combinación entre el Taekwondo de corea, bases del Wing Chun de China junto el Aikido Japonés y conocimientos de Boxeo.

Era un estilo pensado para mujeres, sin embargo en su pose parecía que al igual que Alnea su estilo había sido modificado un poco… A simple vista podía notar el estilo dragón de Gerald en él.

Gracias a eso, confirmó que cada una de los fragmentos tenía el mismo estilo, aunque tal vez adaptado para el cuerpo que cada una de ellas tenía.

Salió de sus pensamientos al ver a Atla, la morena sonrió y la draconiana habló en voz alta.

— ¡No eres la única que puede luchar a puños y patadas! —comentó Atla enfadada.

En una rápida sucesión, la draconiana se movió para aparecer en instantes delante de la chica.

Esta empezó a lanzar diversas patadas de manera rápida y precisa.

Ikali sonrió al ver lo rápido y fuerte que era, está también hacía lo mismo que ella con su propio estilo, bloquear la primera de las patadas fue fácil… Pero la fuerza que utilizaba era estúpidamente aterradora…

Incluso utilizando esta técnica de aumento, soportar la presión de las patadas de Atla era algo difícil.

La peligris se movía como si estuviera danzando, acompañando cada patada con varios puñetazos cercanos, aquel estilo se enfoca en la cercanía del rival.

Para ella, que era bastante más alta, la morena se encontraba en desventaja desde esta posición.

Necesitaba romper la corta distancia, tenía que soportar el embate de la dragona.

Con gracia y habilidad, Ikali lograba desviar ataques… Soportando el castigo mientras esquivaba los otros ataques.

El aura de Atla y de la campeona aumentó en segundos, si la pelea anterior había sido aterradora, está tampoco dejaba mucho que desear.

Atla cargo su puño en poder mágico dando un puñetazo al aire que hizo enviar una onda de presión magia que destruyó uno de los edificios.

La morena maldijo lo fuerte que era, al estar tan cerca el efecto de cada golpe que bloqueaba provocaba efectos en todo el campo de batalla.

El suelo bajo ellas se rompía, cada una chocaba entre sí intentando dominar a la otra, la imagen de dos bestias gigantes estaba a la vista de todos.

Alnea desde la distancia solo podía sostener su collar con sus manos, parecía que está manía de Hilda se le estaba pegando.

Solo los aventureros más experimentados podían ver la lucha sin caer por el aura de muerte que ambas estaban expulsando en estos momentos.

Atla impactó su puño contra la defensa de Ikali enviándola varios metros a la distancia, sin embargo cada que ella se movía está era recibida con un Counter de su rival.

Ambas mujeres estaban luchando a un nivel completamente diferente para la mayoría.

— ¡Son monstruos!… ¡¿Cómo demonios pueden pelear así?!… — dijo aterrado uno de los chicos aventureros.

Este se hincó mientras la desesperación aumentó cuando los impactos de una patada diagonal chocaron entre sí reventando el suelo debajo de ambas.

Un enorme cráter se formó debajo de ellas y ambas se vieron a los ojos una vez más antes de volver a atacar.

La desesperación de la chica era cada vez mayor, no podía pegarle directamente, aunque aquella chica fuera inferior en poder… Aunque ella estaba cansada de su batalla contra su bestia guardiana, ella no podía darle un golpe directo.

— ¡Deja de esquivarlo! — dijo con furia en sus palabras la princesa dragón, esta dio tres patadas continuas.

La heroína usando su propio estilo realizó una técnica.

— Estilo Hedeon – Chicome — con una llave de judo la morena tomó de las piernas a la dragona y la azotó contra el suelo sin que está última pudiera reaccionar.

Esta la miró observando a la draconiana enterrada.

— Es inútil Atla… No es por que yo sea más fuerte que tú… Ni siquiera porque sea más rápida, sin embargo para tu mala suerte conozco ese estilo. — dijo la morena sonriendo.

— Ese estilo de combate, lo conozco a la perfección yo fui quien ayudó a … — dijo Ikali la cual antes de poder decir algo más, el ruido de estática sonó en todo el lugar como si se tratara de una palabra prohibida.

La morena empezó a reír… Incluso ahora no podía pronunciar el nombre de Etto…

Si lo intentaba parecía que algo externo intentaba bloquear aquel nombre…

Anteriormente el nombre de Donaji provocaba esos efectos en su cabeza, pero ahora son cada vez menores.

No entendía mucho del tema, pero justo como Iria le había dicho, sus nombres estaban bloqueados ante estás reglas, sin embargo se preguntaba la verdadera razón de todo esto.

— Yo le ayude a formar ese estilo a mi antigua compañera… — dijo Ikali mirando a Atla.

Su mirada vacía brilló por unos segundos, en el suelo la dragona retrocedió en un salto con giro con su rostro visiblemente confundido.

— ¿Teira?… — mencionó Atla haciendo que la Atla del interior rompiera uno de los sellos, provocando una pequeña jaqueca mientras lágrimas caían de sus ojos al ver todos esos recuerdos.

— ¡No se de que me hablas! ¡Esta soy yo! Siempre he sido así… ¡Este es mi poder! ¡Mi propio poder! Y tú… Tú eres el monstruo que llegó a este mundo para destruirlo. — dijo la dragona confundida y furiosa mientras sus lágrimas caían.

Esta enfada empezó a arremeter más rápido, sus golpes cercanos eran bloqueados por la mujer.

Ikali levanto su mano y diversas rocas se generaron, los proyectiles golpearon de lleno a la draconiana.

La dragona dio un rugido y estas se rompieron de un coletazo que la dragona dio.

Juntando sus manos ella disparó un ataque de magia de rayo.

Un dragón eléctrico de gran tamaño apareció de la nada.

La técnica mágica se mostró — magia de rayo: dragón de rayos — aquella técnica fue activada.

Aquel ataque fue de lleno contra la morena, sin embargo había logrado esquivar utilizando el aura de rayo para aumentar su velocidad y reacción.

Aunque era difícil, gracias a Vex realizar los movimientos de Draken había sido posible.

Una gran explosión en el mar detrás de la morena.

Antes de poder reaccionar un segundo ataque chocó contra Ikali, había sido tan rápido que ella misma se impresionó.

— Eres increíble… —

La morena intentaba crear una barrera pero no había logrado bloquearlo… Había logrado ver con sus ojos el ataque hacia ella, pero su cuerpo no había reaccionado a tiempo, todo había sido tan rápido que sin poder hacer nada el ataque eléctrico la golpeó.

La descarga hizo caer a la morena al suelo, era la primera vez que recibía un ataque eléctrico tan potente, podía sentir que su cuerpo parecía freírse por la electricidad, se sentía entumecido, pero su magia le había protegido lo suficiente, la peligris, levanto su mano haciendo aparecer su arma nuevamente.

Ikali aun manteniendo la técnica de Ragnae en su cuerpo la miro.

— ¡No dejaré que tomes mi alma, monstruo! — comentó Atla mientras su rostro se volvía serio.

La morena pensó que su control de la magia era tan bueno como el de la misma Alnea, de verdad tenía que aprender de ellas, incluso si lo que ella usaba era energía divina, era realmente increíble, cada fragmento de Etto era genial.

La peligris levanto su arma realizando una danza, diferentes cortes eléctricos junto a varias ondas cortantes de agua y magia pura fueron lanzadas hacia la morena, ni siquiera había sido necesario decir el nombre de la técnica, pero estaba segura que se trataba de alguna técnica de guadaña.

Ikali se levanto enviando magia por todo su cuerpo, la electricidad de sus nervios parecía desaparecer, gracias a eso logró salir del efecto de parálisis y esquivar algunos cortes.

Otros en cambio cortaban parte de su ropa dejando expuestas varias heridas que empezaron a soltar sangre, analizando la trayectoria la morena creó varios clones, la idea era usarlos como una especie de escudo humano logrando detenerlo, Ikali suspiró agotada, no era tiempo de rendirse.

Levantando sus manos, la pelinegra realizó aquella técnica que había aprendido desde el inicio — Control de Aura — aquella técnica sostuvo a Atla sin poder permitirle moverse.

La dragona intentando zafarse intentaba enviar magia a cada parte de su cuerpo pero este no reaccionaba, estaba completamente estático por una presión que envolvía todo su ser al mover su mano la dragona golpeó el suelo de lleno varias veces.

Alnea desde el cuerpo de Hilda intentaba aprovechar este momento para conectarse a la mente de su otro fragmento, la visión de una Atla amarrada llegó a la memoria de las tres.

La morena miró a Atla la cual liberaba una gran presión con su poder, no podía soportar más tiempo aquella técnica.

Diversas esferas de fuego empezaron a crecer alrededor de Ikali, los pensamientos para formar aquel hechizo surgieron en su mente de manera múltiple.

El múltiple casteo estaba surtiendo efecto, el hechizo — Magia de Fuego – Bola de Fuego — se activó, aquellas esferas salieron disparadas hacia Atla a toda potencia.

La draconiana recibió el ataque de lleno mientras el fuego se expandía por todo el campo de batalla.

De aquella explosión una enfadada Atla salió, su ropa estaba algo quemada y tenía varias heridas, ninguna de ellas era grave.

Molesta se proyectó abriendo sus alas, el viento se rompió como si se tratara de una especie de misil a alta velocidad.

En instantes una patada al estómago de la morena impactó, no había podido reaccionar a tiempo, sin darle tregua, la draconiana la tomó del cabello empezando a golpear una y otra vez.

Ikali recibía los ataques que esta le había dado protegiéndose de algunos, no podía dejar que le ganara.

Reaccionando a duras penas dio una patada directa que envío hacia atrás a la dragona, está colocó sus manos en el suelo para parar el empuje.

La corriente de energía volvió a su cuerpo, la morena se encontraba sangrando de la cara, incluso si sentía que se estaba regenerando la sangre de sus heridas ardía en el suelo.

Sabía que no tenía mucho tiempo ya, pero tenía que atacar con todo antes de que ella le ganara.

La morena libero su poder

La peligris sintió como un hechizo era casteado, a la vez que se movía hacia su dirección.

La — Magia Básica – Prope — se activó, de golpe sintió como todo su poder mágico fue bloqueado, Prope era una magia que solo servía para bloquear el poder de usuarios novatos pero.

La sensación de no tener poder mágico la invadió, su magia se había dispersado, los maestros del gremio la observaron, aunque esto no serviría en una pelea real, sabía que está intentaba hacer algo.

Fue entonces qué noto cómo la morena sonrió con su mano estirada.

Atla sintió como dos disparos de magia atravesaron su hombro en la zona donde “Prope” golpeó de lleno.

El ataque había sido un golpe crítico, pero no lo suficientemente grave como para dejarla fuera de combate.

La dragona en el suelo se lanzó más molesta que antes aferrando sus manos al suelo.

Cada ataque que le lanzaba a Ikali era más brutal que el anterior, sus heridas seguían abiertas, “Prope” había hecho efecto lo suficiente para que estas tardarán en regenerarse por la falta de magia.

Era la primera vez la habían dañado de esa manera…

— ¡No importa lo mucho que hagas!… ¡Sigues siendo solo una humana! — dijo Atla en voz alta.

Las palabras de la draconiana fueron dichas con veneno en su voz, camino con su arma a la dirección de la heroína.

Tenía que matarla antes de que volviera a hacer otros de sus estúpidos trucos.

Atla desde su mente intentaba zafarse, pero las cadenas parecían no ceder.

La guadaña de la peligris brillo peligrosamente y cuando estaba apunto de dar un corte notó un gesto en el rostro de la chica.

Ikali movió su mano y de la espalda de la peligris sintió como el peligro se aproximaba hacia ella.

Una técnica asesina creada por Ikali fue utilizada.

Atla usando su guadaña cortó el disparo, estaba decepcionada del ataque pero de golpe sus sentidos se activaron.

Esto solo era una distracción, en cuestión de segundos el segundo disparo salió de los dedos de la campeona atravesando el estómago de la draconiana, era una zona no letal pero era demasiado doloroso.

La dragona cayó al suelo mientras daba gritos por el dolor.

Hedeon se levanto cargando su energía en su mano se preparó para acabar con esta batalla.

En ese momento, una técnica tan simple que un joven estudiante de magia podía lanzar fue cargado.

Un disparo arcano a máxima potencia brillaba en la mano de la morena, tenía la energía suficiente para acabar con esta pelea incluso si esta se quedaba sin energía.

Sin embargo cuando la morena estiró la mano, algo pasó, la mujer dragón moviéndose delante de la morena mucho más rápido que antes dio una rápida patada que todos los presentes notaron como la morena salió disparada, la sangre salía de la herida que había recibido.

— Draconian Tae – Xagrahr(Patada eléctrica: punta de pie). — con la punta de su pie la mujer dragón golpeó de lleno el estómago de la heroína.

La electricidad atravesó la misma zona donde Atla recibió el ataque asesino como si esta hubiera intentado regresarle el mismo daño, la energía Atla empezó hacer estragos en el sistema nervioso de Ikali, bloqueando el aura de la chica, por lo que la hizo caer al suelo, Ikali se retorció del dolor de recibir un impacto como ese, su abdomen había sido perforado, no podía sentir nada más que el dolor y la electricidad bloqueando su propia regeneración.

— ¿Te gusta? Creo que ambas estamos a mano ahora… Pero creo que elegiste una mala técnica a usar contra mí. — dijo la dragona de manera burlona la cual levantó su guadaña apuntando su propio cuerpo, el cual en este momento noto como su estómago se regenero mientras rayos blancos salían de ella.

— Con tu mana sellado, no podrás regenerarte, tengo que decir que tienes la misma capacidad de un Draconiano pero para tu mala suerte yo he convivido con ellos por mucho tiempo, esa herida que te he hecho créeme es fatal, he matado a mas de un dragón con esa patada, no eres la única con técnicas de asesinato en su arsenal. — dijo Atla sonriendo.

— Este estilo era único, así que decidí evolucionarlo, era un estilo fuerte pero tenia una limitación, no podía matar a nadie, pareciera que había sido criado meramente para la defensa personal, sin embargo, cuando obtuve a “Atla” todo cambio, ella tenia la pieza que me faltaba, el “boxeo dragón”, el cual dentro de sus técnicas aéreas también poseían técnicas de asesinato, muy diferentes al estilo defensivo que poseo por naturaleza, será mejor que te quedes quieta, si te levantas ahora te vas a desangrar. —comentó riendo el cuerpo de Atla pero su sonrisa se borró al ver como la morena se levantó de golpe.

Dentro de Atla.

Iria camino por la mente de la draconiana mientras estas estaba colgada de aquellas cadenas, su mirada estaba desesperada, había visto todo lo que pasó en el exterior, ella no quería hacer eso.

Por su parte la peliblanca al ver las cadenas las toco, parecía ser una especie de sello, sus ojos divinos pudieron analizar aquella especie de maldición, ella sabía que si no se apuraba era probable que el cuerpo controlado de Atla terminara matando a Ikali.

La draconiana que no reconoció a esa mujer le pedía ayuda, no importaba de donde viniera pero por alguna razón sentía alguna especie de familiaridad de ella, como si se conocieran de toda la vida.

La deidad tomó las cadenas, la energía divina pareció inundar todo el entorno, concentrando su mente intentó partirlas haciendo que todo temblara.

— Necesito que te concentres Atla, necesito que fuerces al mismo tiempo que yo. — dijo la Deidad con orejas de elfo.

La draconiana al escucharla entendió por lo que en estos momentos empezó la carrera contra el reloj.

En el exterior.

Ikali se encontraba de pie con su herida sangrando, sus ojos parecían perdidos mientras la presencia se sentía diferente, sus compañeros vieron esto extrañados, aunque querían ir ayudarla sabían que no podían hacer mucho contra Atla.

La draconiana enfadada sintió como su cabeza empezó a doler de la nada, se tambaleó mientras seguía observando a aquella mujer.

— ¡¿Acaso eres estúpida?! ¡¿Por qué te levantas?! ¡Aunque tengas esa sangre especial no puedes regenerarte! ¡No puedes seguir luchando con esa herida maldito monstruo!… — dijo la peli gris con un enfado visible.

Sin embargo, antes de poder reaccionar, la energía de la morena aumentó de golpe, aquella energía no parecía provenir de una técnica como la anterior, algo que el mismo Ragnae sintió, algo le estaba pasando.

— ¡Crees que esto me va a detener! — con una cara seria la morena dio un puñetazo cubierto de energía espiritual.

La Draconiana logró esquivarlo, de la mano de la heroína se creó una esfera de energía girando rápidamente, esta se expandió dando un golpe con su palma, Atla bloqueo el ataque con su cuerpo pero la onda de choque fue aterradora para todos los presentes pues todo detrás de ella cedió ante la onda de choque como si atravesara el mismo cuerpo de la dragona.

Nadie podía creer lo que estaban viendo su fuerza solo parecía estar aumentando.

— Esto no es magia… ¿Qué demonios está pasando?… — comentó la draconiana aterrada al sentir como su cuerpo temblaba, al ser un ser espiritual, su cuerpo había recibido daño de esto, el sistema alertó en su visión que las fluctuaciones de energía de la morena estaban cambiando.

El dolor en su cabeza aumentaba cada vez más, pero sin detenerse tomando su arma respondió con dos cortes de su guadaña al igual que ella la draconiana se encontraba usando su energía física para desplazarse y la energía espiritual para desviar los ataques lanzados hacia ella, todos observaban lo que ambas estaban haciendo, cambiaron la estrategia de usar mana a utilizar las energías que casi nadie en este mundo dominaban.

Aumentando su energía en la parte del estómago hizo que su abdomen endurecido contuviera el derrame mientras esta se sanaba, sus reacciones en el combate estaban fluyendo más que antes, se preguntaba si esto era debido a la sensación de muerte que sentía, o si acaso era adrenalina.

Golpe tras golpe, cada puñetazo y patada que daba era más difícil de dar por lo que tenía que dar un golpe exacto, tenía que adaptar su cuerpo a su estado actual.

Aunque su velocidad era mayor, la pérdida de sangre y el daño recibido durante todo el combate le estaban pasando factura, no podía dar su máximo rendimiento por lo que era molesto.

Atla se movió y usando una especie de danza con su guadaña una lluvia de cortes de energía divina fueron lanzados desde diferentes direcciones.

La danza mortal que la chica dragón era capaz de usar fue tan rápida que apenas daba tiempo de esquivar… La morena cargó su puño con la energía que le quedaba, un puñetazo directo fue lanzado, el ataque físico había intentado impactar en la dragona al esquivar el ataque, la dragona sonrió, dividiendo al guadaña en dos diferentes.

— Dos lunas. — las guadañas negra y blanca danzaron con maestría, un corte atravesó el brazo de la heroína mientras que el segundo atravesó el estómago nuevamente.

Ikal miró su brazo mientras la sangre escurría y noto lo diferente que eran las guadañas, la guadaña negra era energía física pura mientras que la energía blanca era su energía espiritual aquella que atravesó el cuerpo espiritual de la heroína haciéndola caer.

El corte había sido perfecto, la respiración de Ikali estaba bajando mientras su energía era más baja que antes, incluso con el cuerpo que poseía era en estos momentos limitado por su estado actual.

Sostuvo la herida en su brazo mientras sus ojos perdieron brillo, Yuei noto esto y mirando el estado de sus compañeras sabían que no podían luchar, en especial Hilda la cual estaba demasiado concentrada en intentar liberar a Atla.

El no lo pensó dos veces y se lanzó hacia su heroína ¿Cuántas veces Ikali los había ayudado en sus peores momentos durante estos meses? ¿Cuántas veces habían peleado juntos? No dejaría que ella muriera, no perdería a la heroína que su madre admiraba incluso antes de morir, él tenía una tarea que cumplir como miembro de su grupo.

Tomó el francotirador que Ikali le había hecho y sin pensarlo cargo mana en el arma, un poderoso disparó fue cargado y tirando del gatillo el arma se disparó.

El sonido del disparo mágico fue visto por la dragona la cual usando sus guadañas reventó el ataque justo en el momento exacto.

Sin embargo, su rostro se deformó en rabia al ver a un insecto meterse, esa arma era diferente a las pistolas que había visto durante el combate de Ikali y Draken, ese tiro era mana concentrado puro, sabía que esa arma aunque no la dañara demasiado era molesta, aun con su regeneración no podía darles tiempo.

— Peligroso…— dijo el cuerpo de Atla molesto.

Dos disparos más fueron dados pero estos tuvieron el mismo final, la capacidad de reacción de Atla era superior, después de todo su poder era comparable a un rango SS..

Sin embargo cuando esta intentó enviar un corte en dirección del Hobgoblin, lo que parecía ser el hombre desapareció, Atla se había dado cuenta que aquello era un clon, la draconiana miro esto en shock pues a su espalda sintió una presencia, Yuei había intentando degollarla.

Incluso si era un fragmento de su compañera no podía dejar que matara a su campeona…

— Doble Corte: Tormenta. —

La doble espada de rayos y viento empezó a intentar cortar a la dragona pero una sonrisa burlona fue lo único que el Hobgoblin vio, ni con un ataque sorpresa podría sorprenderla a ella

— Una luna, Dos lunas y Tres lunas. —

Con la guadaña blanca había logrado cortar a la mitad al espadachín, las espadas del hobgoblin se rompieron con los primeros dos movimientos y este cayó al suelo en K.O en el tercer movimiento, nadie podía decir nada pues había sido demasiado rápido.

— ¡Yuei! — Ikali corrió hacia el Hobgoblin mientras la dragona lo miraba.

— Más fuerte que un aventurero normal, sin embargo es una decepción que tomara la decisión salvarte, justo al último momento… Ese chico podría haberse convertido en un buen guerrero pero es tu culpa que tenga que morir de esta forma, he destrozado su alma. — comentó Atla mientras Ikali gracias a Vex podía observar el estado crítico de Yuei, su alma se estaba rompiendo como una especie cristal debido a que la guadaña la había cortado.

Ikali se acercaba arrastrándose mientras tomaba a su amigo en sus brazos por lo que la dragona habló.

— Es una pena… Tenía futuro, aun así es culpa suya haber seguido al monstruo… Será mejor que tú también lo acompañes. — dijo la dragona colocándose en posición de combate otra vez.

— Adiós… Ikali Hedeon. — dijo la dragona cargando su magia en ambas armas.

— Tres Lunas. — moviendo las dos guadañas en aquella extraña danza Atla intentó cortar a Ikali pero esto no había logrado pasar.

Antes de que pudiera encestar aquellos cortes, el puño de la heroína estaba en su rostro, a la vez que un rodillazo le impactó al estómago, la dragona retrocedió adolorida, sin esperar que de la nada una lluvia de golpes fue dada cada uno en el blanco.

— ¡Maldita cómo te atreves!… — dijo Atla pero había sido cayada de nuevo.

El daño hizo salpicar la sangre de la dragona al suelo, mientras escurría de sus labios, el golpe le había dañado mucho, pero se quedó helada, el rostro de la morena era distinto al de antes.

No era furia lo que su mirada mostraba, ni tampoco era la desesperación que ella debería sentir… Los ojos de esa mujer eran prácticamente el significado de “Un Sentimiento de Culpa”.

La energía de la campeona se desplegó fluyendo por todo su cuerpo nuevamente, Atla no podía contestar a la lluvia de golpes, no le estaba dando margen para reaccionar, usando sus piernas con el impulso de sus alas envío de una patada doble a Hedeon que apenas había podido mover.

Sus heridas sanaban lentamente mientras por primera vez sus instintos se habían activado, sintió una extraña sensación de miedo y tristeza, no entendía porque aquellos ojos que deberían estar enfadados mostraban culpa, ni tampoco era capaz de entender porque esa mirada le dolía.

La mente de la campeona era un caos en estos momentos, podía ver cada pecado de sus vidas pasadas, incluso ahora había permitido que uno de sus compañeros saliera lastimado por un fragmento de la mujer que ella había amado en cada una de sus vidas.

Respiró una última vez, mientras su presencia espiritual se hizo más grande, el aura rojiza y anaranjada que estaba mostrando era cada vez mayor.

La silueta de un hombre detrás de ella se hizo presente, su cuerpo parecía estar rompiendo cada candado que le quedaba, con un rostro serio dio una última respiración mientras una aterrada Atla había notado esto.

Era peligrosa, demasiado peligrosa, incluso si estaba en ese estado, su presencia entera había cambiado.

— ¡Doce Lunas!…— grito Atla usando el último movimiento de su técnica de guadaña, intentó cortar a la campeona de los humanos en un rápido movimiento, sin embargo las ondas cortantes empezaron a crear estragos en todas direcciones, los restos de edificios caían, el suelo era cortado, las cuchillas que golpeaban el agua hacían abrir el mar.

Pero Hedeon ya no estaba en la trayectoria del ataque.

— Estilo Hedeon – CE. — un puñetazo de karate envió a casi un kilómetro de distancia a la draconiana, justo al centro de esta.

La dragona estaba aterrada, no la había podido ver, su cuerpo había sido herido y está apenas pudo ponerse de pie, la mujer abandonó la postura mientras su apariencia era diferente.

Esta se acercó a ella sonriendo.

Su cuerpo había cambiado en gran medida, unas orejas de jaguar hechas de energía se mostraron, detrás de ella una gran cola felina estaba allí moviéndose lentamente mientras sus ojos heterocromáticos la miraban fijamente.

Y en un segundo, un derechazo la volvió azotar contra el suelo mientras un cráter se formó, la dragona escupió sangre, no entendía como se había transformado pero sus sentidos estaban vibrando de miedo.

Unas alas negras se formaron detrás de ella, habían tomado un color rojo anaranjado como si una bestia hubiera roto sus cadenas, una cola de dragón estaba detrás de Ikali.

En el interior.

Iria sentía las emociones de Ikali en ese momento, la culpa, la rabia, la furia y el odio, nada de eso iba dirigido a Atla, si no a ella misma…

Atla lloraba, debido a lo que había hecho las cadenas parecían ceder poco a poco provocando en el cuerpo de la draconiana un terrible dolor de cabeza.

En el exterior.

Atla levanto sus manos enviando un ataque de magia que tomó la forma de un gran dragón, era una técnica avanzada que permitía “crear” un ser de aura que protegiera a su portador, diferente al dragón eléctrico que había creado para atacar.

Sin embargo la peligris noto como Ikali realizó la misma técnica que ella, la había visto solo una vez y ahora la utilizaba como si fuera suya.

La imagen de un gran bestia draconiana apareció por lo que ambas bestias eléctricas se atacaron la una a la otra, la enorme bestia mordió el cuello del dragón reventándolo y haciendo una gran explosión que absorbió la bestia en el cielo.

Atla sorprendida por lo ocurrido miró como Ikali estaba delante de ella, una patada la envió lejos mientras sintió el daño que le había causado… Se levanto herida y humillada observando como la herida en el abdomen de la morena y su brazo ya se había cerrado, el aura mayormente rojo/anaranjado estaba errático, fluctuando demasiado por todo el lugar.

Atla dio un grito mientras el aura espiritual de la chica aumentaba y la figura de una dragona hembra de gran tamaño similar a los dragones asiáticos, estaba de pie mostrando sus colmillos, era tan grande que era aterrador para todos, era tan grande cómo el mismo Draken o tal vez un poco más.

— ¡Te mataré ahora! — dijo Atla en un grito, con sus garras intentó partir a la humana pero era en vano.

La morena en esa extraña forma sostuvo la garra de la dragona desafiando cualquier regla posible, Vex había terminado de leer el poder que estaba en constante aumento, su fuerza en esa apariencia parecía superar los 640 000 NEV.

— ¡¿Qué?! — Atla no supo que estaba pasando, pero sabía que Ikali la había superado.

— ¡La primera fase del géminis ha sido completada! — la alerta de Vex fue dada mientras el poder de Ikali aumentaba.

La dragona intentó matarla con un último ataqué pero… Un pie estaba en su estómago mientras el aura atravesó el estómago de la dragona saliendo por el otro lado.

La gran bestia cayó por el dolor.

Ikali limpió la sangre mirando lo que había hecho, juntando energía en sus manos la proyectó hacia Atla cargando el ataque estando a punto de disparar.

Atla notó esto y ella recordó todo lo que miró en su actual vida, todo lo que había hecho para estar aquí… Y una memoria apareció de nuevo, una que había empezado a romper las memorias que el sistema le había implantado.

La imagen de aquel chico que había visto antes en sus sueños estaba sonriéndole, sin esperar nada más, la dragona perdió aquella apariencia, el dolor en su cabeza había aumentado mientras sentía como el sonido de cadenas se rompieron.

Alnea en el cuerpo de Hilda se levanto, parecía que Iria había tenido éxito pero se dio cuenta que aquel chico llamado Yuei estaba en el suelo en estado crítico.

La morena dejó de apuntar hacia la dragona, pues parecía que ya no estaba bajo la influencia del sistema.

En un plano desconocido.

Desde su trono, el sistema maldijo lo que había pasado, estaba tan cerca pero había aprendido mucho de ese monstruo…

La próxima vez estaría mejor preparado para darle un reto de escala mayor por lo que de momento seguiría analizando todo.

Con Ikali.

La morena camino en dirección de Yuei, Atla que había recuperado su cuerpo observaba fijamente el cuerpo del Hobgoblin mientras lagrimas salían por lo que había hecho sin estar consciente.

La morena levanto su mano hacia Yuei la energía a su alrededor se concentró en su mano haciendo que abandonara aquella apariencia, su energía lo envolvió mientras su alma parecía estar recuperándose.

Yuei volvió a respirar en segundos y se había movido mirando a su Campeona mientras sonreía lentamente.

— Eres realmente increíble… No deja de sorprenderme lo rápido que evoluciona…— las palabras fueron sinceras a lo que Ikali lo tomó en un abrazo mientras colocaba sus manos en las heridas aún abiertas de su compañero, haciendo fluir su energía empezó a sanarlo.

Atla noto como ella parecía estar transfiriendo su energía espiritual y mágica para sanar a su compañero, aunque no era magia de curación, aquel abrazo estaba haciendo su trabajo.

La draconiana con su cuerpo recuperándose por aquella pelea la miro por unos segundos, levantando su mano hacia ella se dejó caer al suelo mientras dijo que lo sentía.

Hilda se acercó a la Dragona mientras se disculpaba, ambas “hermanas” se miraron y está última con su color de cabello rubio y castaño comentó que estaba bien, pues no era culpa de ella lo que ocurrió.

La morena al verla suspiro estaba cansada para hablar de cualquier otra cosa, sin embargo Yuei aun lastimado entre sus brazos habló.

— Por favor… Señorita Atla deje de llorar… Sabemos que no era su intención atacarnos. — dijo Yuei.

La draconiana mira al Hobgoblin en silencio.

— Pero yo… — intento decir la dragona para que Ikali tomará la palabra.

— No… No tienes que disculparte Atla… El sistema fue el verdadero culpable, por favor levántate. — dijo Ikali sonriendo.

Atla simplemente se quedó mirando el suelo mientras se arrepentía de no hablar con ellos antes.

Miro como en su visión la alerta de misión completada estaba marcada, ahora ella había sido dada como recompensa a ellos dos.

— Entonces… Creo que voy a desaparecer ahora verdad, has completado la misión y ahora pueden absorber mi fragmento, sin embargo por favor déjame despedirme de mi familia. — dijo Atla a lo que Hilda empezó a reír

— ¡Espera un segundo! Yo no voy a absorberte y tampoco vas a desaparecer… La verdad aunque no lo parezca en estos momentos nuestra conciencia estará junta como compañeras pero también, según palabras de Iria, podemos ser nosotras. — dijo Hilda sonriendo.

Alnea e Iria se miraron sonriendo.

— La verdad si te soy sincera también me aterraba la idea de fusionarme con mis otras partes, después de todo yo soy Hilda Ritcher, tuve un padre y tengo una madre… Así que puedo entenderte y también sé que cada fragmento tiene su propia personalidad, deseos y ganas de vivir, Alnea por ejemplo ella había vivido toda su vida encerrada y ahora ella esta conmigo y con Iria y aunque al inicio no confiaba tanto en eso pero se que al igual que yo te sientes incompleta. — dijo Hilda con una sonrisa.

Atla por alguna razón sonrió, sabía que ella tenía razón con lo que le decía.

— Lo único que puedo decirte es que cuando seamos una y Donaji vuelva, aún estarás y yo también existiré… A si que confía en mi Atla, cuando estés lista por favor ven a buscarnos. — dijo sonriendo la chica elfo.

— Atla… — comentó el anciano acercándose a su nieta, esta intentó disculparse con él pero fue abrazada por su abuelo y hermana.

— Hermana… Realmente me preocupaste… — dijo Kuroi llorando.

Atla observó esto y solo pudo responder el abrazo, el calor familiar que había tenido con ellos era real.

Ikali levantada miró a esta escena con una sonrisa, decidiendo irse, ambas ayudaron a Yuei a caminar.

La draconiana al ver que ambos se iban estaba apunto de decir algo, cuando de golpe una luz rojiza envolvió a la mujer morena y su cuerpo cambió.

Su apariencia ya no era la de una mujer, su ropa destrozada había vuelto a cambiar, su cuerpo con el que había nacido en este mundo había aparecido nuevamente, el ahora hombre, sintió como su voz se volvía más grave.

Atla miró al hombre delante de ella y su rostro se sonrojó por esto, aquel chico era muy similar al de sus recuerdos…

— Felicidades por dominar Cambio de forma del Géminis al igual que los ojos del cuerpo y el alma, la tercera y última sub-habilidad, Clon del Géminis ha sido obtenida. — dijo la voz seria de Vex.

Esta salió del trance molesta, no le gustaba ponerse de esa manera.

El sistema del Mictlán le mostró a Ikali en su interfaz que la habilidad había sido dominada y “el clon del Mictlán” era la última fase de este extraño poder con el que había nacido…

Las miradas de todos los aventureros, magos y mercenarios que habían llegado hasta el centro de la ciudad eran de puro shock… Aquella chica que los había salvado se había transformado en un hombre musculoso, relajando su cuerpo e Ikal dio un suspiro y volvió a la forma femenina, por mucho que quisiera celebrar esto, necesitaba hacerlo cuando no hubiera nadie.

— ¡Mira que pedirme que me transforme en un chico viejo!… ¡Si que eres un pervertido! — comentó la chica mientras tomó a su compañero para salir de allí, quería pasar desapercibido de este problema mientras menos supieran que él era un campeón mejor.

Atla miró irse a la aventurera mientras la mirada de Hilda se entrelazo junto a la de ella.

De manera mental ambas se habían conectado.

— Si quieres seguir a nuestro héroe y volver a ser una con nosotras te veo en dos días en la posada. — Hilda se alejó junto a la campeona, en cambio la chica fue carga por su abuelo en la espalda mientras noto que estaba deprimida y confundida.

— Atla… Lo que tu decidas será la decisión correcta. — dijo Gerald cargando a su nieta, Kuroi miró a su hermana mientras pensaba en todo lo que había pasado el día de hoy.

La gran batalla había dejado varias víctimas, pero ese día el dragón de la tormenta Draken había muerto en manos de la guerrera más fuerte que había presenciado la ciudad…

En otro lugar.

Un hombre de piel blanca acompañado de un grupo de personas miraba todo a lo lejos, silbando con un rostro emocionado por lo que había visto le preguntó a la pequeña esfera que tomaba la forma de una chica rubia flotaba a su lado.

— Dime Ifre… En una batalla a muerte entre yo y el legendario dragón de las tormentas Draken quien ganaría. — comentó el hombre de orejas puntiagudas, con un cabello alargado hasta su nuca, ojos amarillos brillantes y un cuerpo musculado, su rostro era hermoso como el de un modelo famoso de la tierra, acompañado de un cabello rubio cenizo.

Un símbolo similar a una especie de cruz extraña con lo que parecía ser una especie de ojo blanco estaba sobre su brazo derecho, se encontraba brillando con intensidad mientras sus compañeras miraban al hombre rubio con ojos enamorados.

El ser artificial que recordaba de cierta manera a Vex, miró a su portador y en solo unos segundos habló.

— Si utilizas la primera transformación, ganarías tu Elion. — las palabras fueron sinceras y el hombre rio, incluso si ese era una bestia de rango SS, él podía derrotarlo.

— Es bueno saberlo… Entonces dime Ifre… Podría vencer a esa mujer de cabellos grises. — comentó Elion a lo que la rubia le miró.

Tardando un poco más la conclusión de su análisis llegó.

— Tu combate con ella sería completamente incierto… Tal vez logres ganar sacrificando alguna parte de tu cuerpo en el transcurso de la batalla pero tu regeneración te salvaría, serías capaz de ganar si no te confías, pero si llegaras a confiarte… Entonces ella te mataría y perderías. — comentó la pequeña rubia dejando a los presentes en silencio.

Elion cansado suspiro, por lo que pensando su siguiente pregunta miro a Ifre.

— Entonces… ¿Podría ganarle a esa mujer de piel oscura? — dijo Elion en voz alta.

Sus palabras fueron directas pero Ifre no tardó ni unos segundos en pensarlo.

— Perderías Elion, ella te mataría. — comentó la esfera mientras Elion rio emocionado.

— Entonces… ¿Ella es el monstruo que la Diosa nos encargó matar?… El monstruo que proviene de otro mundo… Parece que está en un mal momento. — dijo el elfo sonriendo el cual sacó su espada.

— Tal vez debería asesinarla ahora que está débil. — dijo Elion al instante que se posiciona en un estilo de lucha ortodoxo con su espada.

Sin embargo, frente al grupo de elfos una aura grisácea apareció y lo detuvo antes de aquel ser lanzarse.

— Hablando de Monstruos… — comentó el elfo mientras aquella grisácea aura dejaba de verse para simplemente mostrar a un hombre bastante atractivo.

Portaba una capucha gris, su cabello era castaño y sus ojos brillaban de un color gris plateado.

Rápidamente su pelo amenazaba con volverse plateado al ver el rostro del Elfo…

El hombre se mostraba serio frente al elfo y su grupo, a simple vista tenía una apariencia musculosa pero sin exceso, de aproximadamente 19 a 20 años de edad con una altura de entre los 1.84 metros de alto, se encontraba en ese momento mirando a la morena caminando junto al Hobgoblin y la extraña elfa.

El hombre tenía apariencia humana pero su poder estaba lejos de ser el de uno, este dio un suspiro y hablo.

— Escuchaste a la Diosa Elion, nosotros pelearemos contra el en 6 años más, luchar ahora solo le volvería más fuerte si se adapta… Esto bajaría nuestras posibilidades en el futuro de ganar, no cometas el error de jodernos la misión solo por querer creerte mejor Elion. — comentó el hombre mientras Elion le miraba enfadado.

— ¡Hey maldito Teotl! ¡¿Acaso te crees nuestro líder o algo por el estilo?! ¡Que no se te olvide que solo eres un estúpido huma!… — el cuello de Elion fue tomado, mientras los ojos grises del humano brillaron con intensidad.

Su aura aumentó de golpe al igual que aquel cabello castaño se había vuelto color gris plateado.

— Para mi solo eres una basura Elion… Si intentas hacer algo sin el permiso de la Diosa, yo te destruiré… No me importa que quieras seguir las órdenes de los imbéciles de Kaine, Gabriel y Azrael, pero la Diosa del universo nos dio una tarea muy clara, matar al monstruo que en 6 años aparecerá, ese tiempo aún no llega, si queremos salvar nuestro universo, tenemos que matarlo en ese tiempo, así que sirve en tu papel de “Campeón” y vete a la mierda a entrenar y proteger tu territorio, por que si te vuelvo a ver en mi territorio, voy a arrancarte la cabeza. — dijo Teotl enfadado.

Soltándose el rubio miro molesto al peligris, esté se alejó mientras Teotl miró al grupo de Elion, aquellas mujeres estaban aterradas su mirada había sido la de un terror puro al sentir el poder de alguien que solo tenía el poder de un rango S+… El humano simplemente se quedó en silencio hasta que los miro una última vez.

— Y solo para que quede claro Elion… No te atrevas a despreciar a los humanos, nosotros no fuimos extinguidos cómo todos ustedes de su mundo de origen… Tú estás buscando la oportunidad de hacer que tu raza obtenga este mundo como suyo y yo estoy aquí por mi misión otorgada por la Diosa. — comentó Teotl.

Elevando su poder hizo temblar la colina donde estaban.

— ¡Perdónenos señor Teotl! — tomando a su campeón las dos elfas desaparecieron en instantes.

Suspirando Teotl hablo.

— Ese estúpido Elfo… Ni siquiera sabemos quién es el monstruo que aparecerá en seis años… La Diosa solo nos dijo que había otros seres que también habían llegado a este mundo y que también podría encontrar humanos de mi planeta… Dios… Yo pensaba que esto sería como en un maldito videojuego… Qué pena… cuando vi a ese Elfo pensé que sería un guerrero honorable cómo el portador de la espada maestra… — comento el peliplata haciendo que sus su cabello volviera a su color castaño, volteo de nuevo y coloco su miraba a la chica de cabellos negros que caminaba con su grupo.

— Estoy feliz de verte de nuevo amigo mío… — las palabras de Teotl sonaron tristes mientras una pequeña esfera grisácea que tomó una forma de una pequeña mujer humana se colocó a su lado mientras le miraba.

— Señor Teotl… — el ser artificial intentó hablar mientras el hombre miró una última vez a la mujer y esté último sonrió.

— Sabes algo Vei… No me importa que tú madre diga lo que dijo, yo conozco a Ikal de toda la vida, él no sería capaz de volverse en la calamidad que la Diosa dijo… Incluso si ella lo dice… Tal vez es solo un error, los dioses también se deben de equivocar… ¿Verdad?… Estoy seguro que ella se equivocó de persona… Estoy tan seguro que habrá un monstruo sellado o algo por el estilo que aparecerá en 6 años luego de este primer año, incluso si ella dice que es el… Ikal es un héroe, salvó a la humanidad. — comentó el hombre mientras caminaba hacia otra dirección.

— Señor Teotl… La Diosa del universo no puede equivocarse… En seis años el monstruo despertará… Y el culpable de la muerte de este mundo será Ikal Hedeon… Las razas humanas serán la culpable de que el se vuelva un monstruo. — dijo Vei mirando a su maestro.

— ¡Y una mierda! ¡Me niego a creer basura como esa! — comentó el humano mientras caminaba para solo comentar una última cosa.

— Después de todo… Él salvó mi vida en muchas ocasiones, incluso salvó nuestro mundo, él es un héroe como yo… Luchamos por la justicia de nuestro país, no… De todo el mundo para acabar con la guerra… — comentó con una sonrisa para empezar a correr hacia otro lugar.

Con Ikal y Hilda.

Hedeon a la distancia miró una extraña aura grisácea alejarse mientras por alguna razón sentía una sensación familiar… Hilda le miró mientras también era capaz de sentirla.

Estaba extrañada, aquella aura se parecía a la de ella pero era imposible que hubiera otro fragmento tan cerca.

— Me pregunto qué haría él en mi lugar… Seguiría por este camino, o buscaría ser libre de sus deberes como Atla. — comentó sonriendo Ikali mientras siguió su camino hacia la taberna, descansaría por el resto de la tarde y el día siguiente, por lo que la pareja de Diosa y heroína continuaron su rumbo.

2 de Mayo del año 3098 – Reiki – Ciudad Espada – 12:00PM.

Habían pasado 2 días completos desde lo ocurrido en ciudad espada, la muerte Draken era lo único que se había hecho pública a lo largo de toda la ciudad, el terrible dragón de las tormentas había sido derrotado por el gremio y en especial por la aventurera conocida como Ikali Hedeon, aquella que había ganado el título de la heroína de ciudad espada.

Aunque grande fue la sorpresa cuando el gremio de aventureros se enteraron que esa poderosa guerrera era en realidad una persona con dos formas, similar a la habilidad natural de un súcubo la diferencia es que esto era debido a su “don” que le permitía cambiar su sexo a su voluntad.

Las chicas del gremio así como los hombres estaban confundidos, tanto así que no sabían si estaban “bateando” al otro lado debido a esto.

La risa de Hedeon fue lo llamativo no importaba que forma tuviera su risa siempre seguía allí, eso era algo llamativo de él y de ella, los aventureros que habían sobrevivido a esa batalla estaban impresionados que la persona que los salvó fuera así en realidad y más en especial que ella era solo una aventurera de rango oro.

Actualmente el grupo se encontraba en los cementerios de la ciudad, mientras cada uno de los aventureros sobrevivientes mostraron sus respetos a aquellos que habían muerto en la batalla.

El moreno ahora como Ikal suspiro, si él hubiera llegado antes, si tan solo no se hubiera confiado, nada de esto pasaría… Tal vez todos los que habían muerto en ese día estarían vivos.

Hilda sostenía su mano mientras el aventurero miraba las tumbas de los caídos se agachó y colocó su mano en el suelo.

— Gracias. — fueron sus palabras mientras el moreno daba su respetos, aunque no los conocía de nada ellos habían dado sus vidas por esta ciudad, eso era suficiente para tener su respeto.

Ahora mismo sabía que en el Mictlán solo estaban algunas almas de civiles y guerreros que había logrado salvar esperaba que su plan funcionase pero de momento dejaría de pensar en eso.

Gran parte de la ciudad había quedado destruida, pero por eso mismo el plan de Ikal era que el Ragnae usará su “don” para reparar la ciudad y mientras él le transfería aura para mejorar el efecto y duración de la habilidad.

Después de todo él era como un generador de energía gigante que mejoraba la capacidad del don de las personas, todo dicho a palabras de Vex.

Por lo que sin perder tiempo el maestro colocó su mano en el suelo de la ciudad dañada y usando su poder vieron como el aventurero de piel morena liberó su aura y la traspasó al hombre.

La habilidad aumentó su rango de efectividad y la ciudad brilló por unos segundos mientras todo se había recuperado de los escombros.

Ikal suspiro algo cansado al pasar tanta energía

Ragnae en cambio miró a Ikal y este estaba rojo de vergüenza, el sentimiento de su aura dentro de él no le gustó para nada por lo que se levanto y simplemente se fue con su maestra.

El moreno se reía mientras miraba a todos sorprenderse por lo que pasó, con eso hecho Ikal regresó con su grupo y volvieron a la taberna del gremio.

Sentándose en la mesa empezaron a ordenar su comida.

Durante estos días, había sabido que Atla había dejado el cargo como señora de la ciudad, sus razones eran desconocidas, también se disculpó con los civiles por lo ocurrido, incluso si había sido controlada decidió dar la cara y dejó formalmente su puesto como señora de la ciudad, el cargo fue dado a un noble de la ciudad esperando que este trabajara de la mejor manera.

Luego de eso la draconiana desapareció por al menos dos días.

Sin embargo, ahora mismo estaba viendo como Hilda hablaba con Atla a la distancia, a simple vista podía verse arrepentida, había usado parte de su fortuna en apoyos económicos para las personas afectadas, otra de las razones por la cual ahora la mayoría de personas no le tenía resentimientos.

Atla por su parte miró a Ikal y agachando su cabeza se colocó a lado de Hilda.

— Me presento… Soy Atla Valkaey, la primera princesa del reino dragón y también Atla el segundo fragmento. — dijo la chica dragón dando una sonrisa.

Todos al verla le sonrieron parecía que su personalidad era un tanto más infantil que la de Alnea que parecía más una mamá.

— No quiero que vengas si te sientes obligada Atla… — comento pero la dragona levanto su rostro mientras sostenía la mano de Hilda.

— Sí estoy segura… He recuperado el resto de recuerdos como el segundo fragmento, se quien soy ahora y quiero acompañarte por que eres el hombre que he visto en mis sueños cada día. — comentó en voz alta la peligris sonrojando a las chicas presentes por aquellas palabras y Hilda solo suspiro enfadada, aunque la realidad dejó de sentir celos no podía ponerse celosa de ella misma.

Después de todo, Atla era el lado juvenil de Etto.

Ikal se levanto para darle la mano.

— Está bien, lo entiendo entonces, gracias por todo Atla. — comentó sonriendo el chico mientras Atla sonrió de la misma forma y los ojos de Atla se llenaron de una luz plateada para solo darle un abrazo mientras esta desaparecía y entraba directamente al cuerpo de Hilda.

La interfaz del sistema del Mictlán se abrió y el mensaje narrado por Vex fue dicho.

— Dos de los cuatro fragmentos han sido recolectados, como recompensa de La Diosa Humana Donaji, el poder de tus compañeros aumentará. — comentó Vex.

Al mismo tiempo cada uno de sus compañeros miraban como su cuerpo se volvía un poco más fuerte, pero Ikal se concentró en cómo Hilda miraba su cuerpo, parecía que algo raro le estaba pasando.

Su cabello se había vuelto blanco y parecía que su estatura había aumentado de los 1.55 metros a los 1.60m de alto, sus rasgos de elfos se mantenían pero aquel cabello blanco había dejado a Ikal con la boca abierta.

Su mirada había cambiado un poco mientras ella se sentía mejor que nunca rápidamente su apariencia cambió nuevamente y se mostró la apariencia de Atla en su cuerpo.

— Vaya con que a eso se refería Hilda… — dijo Atla tomando el control del cuerpo.

— Incluso puedo escucharlas en mi cabeza… Es un poco extraño pero no se siente tan mal. — dijo Atla cerrando los ojos.

En cuestión de segundos su forma de elfa volvió aparecer pero su cabello seguía siendo blanco grisáceo para después de unos instantes volver a ser rubio.

— Entiendo… Así que cuando tenga los dos fragmentos faltantes seremos capaces de ser solo una o separarnos ¿Verdad?… — dijo Hilda en voz alta.

Ikal miro a la chica y Hilda se sonroja.

Con eso dicho Hilda se acercó a su grupo y les explicó lo que Iria le contó.

Desde el nacimiento de la nueva Donaji al obtener los cuatro fragmentos que la volvería una sola o también ella tendría la capacidad de separarse o cambiar su apariencia sin problemas.

Hilda comentó que cada una de sus partes estaba feliz pues no desaparecerían, incluso ella también lo estaba, pues ahora se sentía más segura…

Dentro de la mente de Hilda, Iria, Alnea y Atla charlaban entre sí, en especial porque ahora podían divertirse más pues aquella que representaba el amor adolescente de Etto estaba entre ellas.

Ikal acarició la cabeza de la elfa, parecía que su cabello había vuelto a ser rubio castaño como cuando la había conocido en un inicio, Iria, como Etto, eran las mujeres que él había amado en otras vidas, incluso ahora sabía que sentía cosas por Hilda…

Sin importarle nada, el moreno habló en voz alta.

— Te amo… — dijo Ikal en voz baja, aun así todos habían escuchado esas palabras, Hilda se sonrojo al punto que esta se desmayó y el grupo empezó a reír.

Ikal riendo observó la caja de madera que tenía en el suelo, para ellos solo faltaba una tarea para partir de este lugar, el grupo miró esto en duda, pues no sabia que era esa cosa se levanto mirando a su grupo y comentó que irían a la casa del maestro del gremio.

Por lo que el grupo tomó dirección hacia allá.

Casa de Ragnae – 12:30 PM

Nerea se encontraba cuidando a su alumno, este le miraba lastimado aun luego de aquella gran pelea contra el monstruo conocido como Draken, debido a esto el maestro del gremio había perdido uno de sus dos brazos, la magia no había podido curarlo debido a que sus heridas habían tardado en ser sanadas, incluso Hilda no había podido hacerlo.

Por lo que en estos momentos aún se encontraba intentando aprender a usar su otro brazo para las cosas básicas, pero era bastante difícil.

Sin embargo ambos sintieron como el grupo de seis personas habían llegado al portón de la mansión, el hogar que tenía a las afueras de la ciudad.

Rápidamente notaron que era su campeón junto a su grupo.

— Ikal, chicos pasen por favor. — comentó Nerea mientras el maestro sonrió al verlo.

— Es un placer tenerte aquí campeón, de nuevo gracias por salvarme la vida y la de toda la ciudad. — dijo Ragnae mientras intentó darle la mano con el brazo que había perdido.

— ¡Oh! Lo siento… Jaja es difícil acostumbrarse a perder una parte de tu cuerpo. — comentó el hombre riendo mientras Ikal rio y abrió la caja mientras su grupo miraba lo que el hombre tenía.

— Pues para tu día de suerte señor Ragnae… En estos dos días de descanso hice un invento genial, con una idea que tuve de mi otra vida, así que échale un ojo. — dijo Ikal sonriente mientras el hombre confundido miró la caja.

Nerea tapó su boca con la mano mientras Ragnae se sentó en su silla viendo lo que había dentro, un brazo de metal con sus medidas estaba allí, se miraba extremadamente raro pero parecía completamente funcional.

— Intente mezclar mis últimos pedazos de Adamantita con otras aleaciones que tenía y créeme fue bastante difícil ya sabes usar hierro mágico y Adamantita a la vez es algo complicado pero funcionó, el brazo es completamente funcional, realmente puede hacer cualquier tipo de movimiento de un brazo normal, sin embargo es algo pesado para una persona normal pero para alguien como tú será útil. — comentó Ikal mientras Ragnae lo miraba.

— Se que me dirás algo como, ¡Oh gran Ikal esto es muy caro!… Pero oye, la vida de mis compañeros vale más que una prótesis… — dijo Ikal riendo.

El moreno saco mientras le quitaba las vendas de la herida al hombre.

— Duele como un infierno colocarlo, pero una vez dentro, los cristales mágicos harán su trabajo, usan una serie de cristales de almacenamiento con energía llenos, cada uno de estos permitirán recargarse mientras no uses magia, así que créeme que no se agotan por mucho que lo uses. — comentó Ikal mientras con fuerza el brazo fue colocado, transformando el metal este se adhiere con la carne del hombre.

El dolor fue visible en el rostro de Ragnae y usando una técnica de curación de nivel bajo las heridas provocadas por la inserción del brazo se curaron en segundos, el cuerpo del hombre rápidamente reconoció el brazo como “propio” …

— Se que es extraño, pero gracias a que los cristales toman la energía de tu cuerpo para cargar el brazo, tu cuerpo lo reconoce como su brazo, es una ventaja este tipo de prótesis por que solo depende de la magia, así que aunque no se de medicina moderna si se de magia… El brazo está hecho para que la conexión del movimiento se cree a partir de tu circulación mágica. — comentó Ikal mientras usando la técnica Prope hizo que el brazo no se moviera, sin embargo al quitar Prope el brazo era utilizable nuevamente.

Para ojos de Iria, desde el interior de Hilda, el brazo artificial era como la pieza de un lego, una vez la colocas esta funcionaba y esa fue la idea, usar la magia y no tanto las conexión naturales del cuerpo, era más simple y eficiente, solo era cuestión de trabajar las conexiones mágicas.

Ragnae movió el brazo por sí solo mientras lo sentía tan natural como si nunca hubiera perdido el brazo, la carne y el metal se fusionaron mientras Ikal celebró porque su experimento había sido un éxito.

Nerea tomó el brazo metálico mientras sentía la magia de Ragnae fluir en él, las lágrimas de la chica reptil salieron como cataratas, estaba realmente emocionada de este regalo.

— Gracias… Ikal… — comentó la mujer mientras este asintió pues no le gustaba ver llorar a una mujer.

De verdad sabía lo mucho que le había dolido ver a Ragnae en un estado así.

— Bueno tortolitos me despido, supongo que quieren celebrar… Así que señor Ragnae, nos vemos y lo siento Nerea me llevo tu libreta no oigo, no oigo nada. — dijo Ikal sin hacer caso a los reclamos del hombre.

El moreno se despedía tomando el libro que había traído Nerea pues esta les dio lo que parecía ser una copia del libro de su familia que alguien había escrito hace mucho tiempo.

Él había prefirió que ella no lo leyera, no porque no confiara en ellos, sin embargo todo esto era difícil de procesar para alguien de este mundo, leer esto cambiará tu idea de ver todo, era un problema si más gente de este lugar lo supiera tan rápido… Por lo que para hacerle un favor a Nerea se llevaría aquel libro para que su viejo trauma no fuera recordado.

— Bueno creo que es hora de ir al mercado, pronto nos moveremos para irnos a nuestro siguiente objetivo. — dijo Ikal mostrándose feliz

— ¡Claro! — emocionados el grupo sonrió, su siguiente objetivo estaba apunto de ser revelado.

— Entonces andando, porque esto es solo el comienzo de esta historia. — comentó el moreno mientras su grupo lo seguía.

Fin del Volumen 2 – Capítulo 10 – Parte 2.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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