Un Pasado aclamando un futuro - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 13- El pacto invisible
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13: 13- El pacto invisible 13: 13- El pacto invisible Desde que Eryndor Kael llegó a nuestras vidas, nada volvió a sentirse normal.
Incluso cuando el día parecía tranquilo, cuando el sol entraba por las ventanas como antes, había una sombra invisible que lo cubría todo.
Era como vivir en una casa llena de fantasmas, pero el peor de todos no era el que no podíamos ver, sino el que nos obligaba a callar.
Yo empecé a notar que nadie hablaba con libertad.
Cada conversación tenía pausas largas, miradas nerviosas, frases incompletas.
Era como si todos cargaran una mordaza invisible que pesaba más que cualquier palabra.
Entonces comprendí que Eryndor no solo controlaba el silencio… lo había convertido en una ley no escrita.
Un pacto.
Uno que nadie aceptó conscientemente, pero todos obedecían.
Y yo también, aunque me doliera admitirlo.
Él nunca me gritó ni me amenazó directamente.
Solo me miraba con esos ojos oscuros, que parecían conocer mis pensamientos antes de que yo misma los entendiera.
Sentía que sabía lo que yo quería revelar, y me detenía sin decir una palabra.
Me hacía dudar de mí, de lo que recordaba, de lo que sentía.
Empecé a preguntarme si el problema era yo.
Si tal vez exageraba.
Si el silencio realmente era la mejor forma de sobrevivir.
Pero por las noches todo se volvía claro… y aterrador.
Los susurros regresaban, acompañados de ese tic-tac inexistente del reloj que ya no funcionaba pero que, en mis sueños, no dejaba de sonar.
A veces escuchaba pasos detrás de mi puerta.
Otras, una respiración lenta y pesada, como si alguien estuviera parado al otro lado, esperando pacientemente a que yo cometiera un error.
Una madrugada, reuniendo el poco valor que me quedaba, lo enfrenté por primera vez, aunque mi voz apenas salía.
Le pregunté por qué insistía en ocultarlo todo.
Por qué convertir nuestra vida en una prisión de secretos.
Él me miró con esa calma perturbadora y respondió algo que nunca olvidaré: “Porque la verdad no siempre salva.
A veces destruye.
Yo protejo lo que queda.” No supe qué responder.
Había dolor en su voz, pero también una frialdad que no dejaba espacio para discutir.
Era como hablar con alguien que había visto demasiadas tragedias y decidió que el silencio era la única forma de evitar más.
Sin embargo, dentro de mí algo empezó a rebelarse.
No quería vivir con miedo toda la vida.
No quería que el futuro estuviera hecho de susurros y miradas evitadas.
Quería saberlo todo, aunque doliera.
Quería romper ese pacto invisible.
Fue entonces cuando comenzaron las señales más claras.
Cosas que desaparecían y reaparecían en otros lugares.
Fotografías antiguas con rostros marcados… tachados.
Libretas con páginas arrancadas.
Y, sobre todo, la sensación constante de que alguien me seguía, incluso cuando estaba sola.
Una tarde, encontré en mi cuarto una frase escrita en una hoja doblada cuidadosamente debajo de mi almohada.
La letra era la misma de las cartas del pasado.
Solo decía: “No confíes en el dueño del silencio.” Mi corazón empezó a latir tan fuerte que sentí que iba a romperme el pecho.
Si alguien se atrevió a escribir eso, entonces no era la única que veía el peligro.
No era la única que sabía que Eryndor Kael no protegía… controlaba.
Y que detrás de su calma había una oscuridad que aún no había mostrado por completo.
Ese día supe que algo grande estaba por revelarse.
Y que yo estaba en el centro de todo, aunque no lo hubiera pedido.
El pasado me había elegido, y aunque el miedo me envolvía, también había una chispa de valentía creciendo en silencio dentro de mí.
Porque entendí que, para construir un futuro diferente, primero tendría que enfrentar al dueño del silencio… y pagar el precio de romper el pacto que había gobernado nuestra familia durante generaciones.
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