Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Un Pasado aclamando un futuro - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Un Pasado aclamando un futuro
  4. Capítulo 20 - 20 20- El regreso del nombre prohibido
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

20: 20- El regreso del nombre prohibido 20: 20- El regreso del nombre prohibido Después de la confesión, la casa ya no volvió a sentirse como antes.

No era solo que ahora conocía la verdad, sino que la verdad parecía caminar conmigo por cada rincón, respirando a mi lado, recordándome que ya no había vuelta atrás.

Dormí poco, y cuando por fin cerré los ojos, soñé con puertas que se abrían solas y con sombras que sabían mi nombre.

Me desperté sudando, con el corazón acelerado y una sensación clara dentro de mí: algo estaba por suceder.

Ese día, el aire era diferente.

Pesado.

Espeso.

Era como si el pasado estuviera a punto de sentarse frente a mí, mirarme a los ojos y decirme que mi tiempo de ignorancia había terminado.

Caminé por la casa y sentí que ya no me pertenecía.

Cada pared guardaba conversaciones que nunca escuché.

Cada objeto parecía un testigo silencioso de algo que jamás me contaron.

Y en medio de ese ambiente extraño, supe algo sin que nadie me lo dijera: Eliár estaba más cerca que nunca.

No como un recuerdo.

No como una historia.

Sino como una presencia real, viva, decidida a reclamar su lugar.

Por la tarde escuché un golpe suave en la puerta.

No fuerte, no desesperado, solo insistente.

Un llamado que sabía exactamente a quién buscaba.

Nadie se movió.

Nadie quiso abrir.

El miedo se sentó a nuestro lado como un invitado más.

La casa entera parecía contener la respiración.

Caminé hacia la puerta con el corazón martillando en mi pecho.

Nadie me detuvo.

Tal vez porque sabían que este momento llegaría tarde o temprano.

Tal vez porque ya estaban cansados de huir.

Tomé el picaporte y lo abrí.

Él estaba ahí.

No necesitó decir su nombre.

No necesitó presentarse.

Sus ojos lo dijeron todo.

Había en su mirada una mezcla de dolor antiguo y poder frío.

No parecía un monstruo, pero su sola presencia imponía respeto y miedo al mismo tiempo.

Me miró como si me hubiera visto crecer, como si supiera cada secreto que alguna vez guardé, incluso los que yo misma olvidé.

Y por primera vez entendí por qué todos callaban cuando lo nombraban: Eliár no era solo una persona, era una herida abierta.

Dijo mi nombre con calma, como si lo hubiera estado practicando durante años.

Su voz era tranquila, pero tenía un peso que me atravesaba.

Me dijo que necesitábamos hablar.

Que había llegado el momento.

Yo quise responder, pero las palabras se quedaron atrapadas en mi garganta.

No sabía si odiarlo, temerle o compadecerlo.

Salí con él al pasillo, dejando atrás la mirada asustada de mi familia.

Cerré la puerta y sentí que también estaba cerrando una parte de mi vida.

Caminamos sin prisa.

Él me contó que nunca quiso convertirse en lo que era ahora.

Que los pactos que se hacen desde el dolor terminan consumiendo a todos, incluso a quien los exige.

Dijo que no buscaba venganza.

Buscaba cumplimiento.

Buscaba respuestas.

Buscaba que alguien finalmente mirara la historia completa sin huir.

Y, aunque me doliera aceptarlo, comprendí que yo era esa persona.

Yo era la que había heredado no solo el silencio, sino también la responsabilidad de romperlo o perpetuarlo.

Le pregunté por qué me había elegido.

Su respuesta fue sencilla y devastadora: “Porque eres la única que se atreve a preguntar”.

Sentí un nudo en la garganta.

Me habló del pacto, de las promesas, de la traición.

Pero también habló de su soledad, de su dolor, de la noche en que todo cambió para siempre.

Y por un instante, detrás de ese hombre temido, vi a alguien roto, alguien que nunca supo cómo sanar.

Regresé a la casa con la sensación de que el mundo había cambiado de lugar.

Nadie preguntó qué hablamos.

Nadie se atrevió.

Pero yo sabía que a partir de ese momento mi vida ya no sería solo mía.

Estaba unida a una historia que comenzó mucho antes de mí y que, de alguna manera, esperaba que yo decidiera cómo terminar.

Esa noche comprendí una verdad que dolía: hay nombres que no se deben pronunciar a la ligera, porque al hacerlo no solo llamas a una persona, sino también a todo lo que la acompaña.

Y Eliár era justo eso: un nombre prohibido que había decidido regresar… y esta vez no pensaba marcharse sin obtener lo que buscaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo