Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Un Pasado aclamando un futuro - Capítulo 22

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Un Pasado aclamando un futuro
  4. Capítulo 22 - 22 22- Cuando ya no hubo dónde esconder la verdad
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

22: 22- Cuando ya no hubo dónde esconder la verdad 22: 22- Cuando ya no hubo dónde esconder la verdad Esa noche nos sentamos todos en la sala.

Nadie lo dijo en voz alta, pero sabíamos que ese momento era inevitable.

Era como si el pasado se hubiera sentado entre nosotros, esperando que alguien se atreviera a mirarlo a los ojos.

No había música, no había televisión, no había risas.

Solo miradas cargadas de cansancio y un silencio que pesaba más que cualquier palabra que pudiéramos decir.

Fui yo quien habló primero.

Les dije que ya no quería más medias verdades.

Que ya sabía quién era Eliár, que ya conocía parte del pacto, pero que lo que dolía no era el pasado en sí, sino sentir que yo siempre fui la última en enterarme de todo.

Les dije que me dolía más su silencio que el miedo que decían tener.

Y entonces lo vi: ese temblor en sus manos, esa respiración rota… y entendí que ellos también estaban cansados de callar.

Fue como abrir una compuerta invisible.

Las palabras empezaron a salir, primero despacio, luego sin freno.

Me contaron que Eliár no apareció en nuestras vidas por casualidad.

Fue buscado.

Llamado.

Necesitado.

Había una situación desesperada, una pérdida, una deuda emocional tan grande que parecía imposible de pagar.

Y cuando nadie más quiso ayudar, él dijo que sí.

Pero la ayuda vino acompañada de condiciones que, al principio, parecían pequeñas, casi insignificantes.

Un favor.

Un secreto.

Una promesa.

Nada más.

O eso creyeron.

Con el tiempo esas condiciones crecieron.

Lo que comenzó como gratitud se transformó en dependencia.

Y de la dependencia nació el miedo.

Porque Eliár no levantaba la voz, pero su mirada te recordaba que todo lo que habías recibido tenía un costo.

Que lo que él daba nunca lo soltaba del todo.

Y cuando alguien intentó romper el trato, algo pasó.

No me dijeron exactamente qué, pero bastó con ver el dolor en sus rostros para entender que fue algo que nunca superaron.

Desde entonces, el silencio se volvió una regla no escrita.

Nadie hablaba.

Nadie preguntaba.

Nadie recordaba.

Y así crecí yo, rodeada de secretos que respiraban a mi lado sin que nadie me lo dijera.

Me confesaron que siempre tuvieron miedo de que el pacto nos alcanzara de nuevo.

Que veían señales, coincidencias, sombras del pasado repetidas en mi presente.

Por eso me protegieron demasiado.

Por eso ocultaron tanto.

No porque no me amaran… sino porque me amaban demasiado.

Y aunque sus palabras dolían, una parte de mí entendió.

El miedo los había convertido en guardianes del silencio.

Y ahora estaban agotados.

Cansados de sostener un muro que ya se estaba derrumbando solo.

Les dije que yo no quería vivir así.

Que no podía seguir cargando con una historia que no se contaba completa.

Que prefería conocer la verdad, aunque doliera, antes que seguir caminando a ciegas.

Y entonces escuché algo que me marcó para siempre: “No queríamos perderte, como lo perdimos todo una vez”.

Fue ahí cuando comprendí que el pasado no solo estaba hecho de secretos… también estaba hecho de pérdidas que nunca sanaron.

Hablamos durante horas.

Lloramos.

Recordamos.

Nombramos cosas que nunca se habían dicho.

Cada palabra era como arrancar una espina enterrada durante años.

Dolía, pero también liberaba.

Y mientras los escuchaba, me di cuenta de algo más: que yo no era solo víctima del silencio, también podía ser el puente para romperlo.

Que mi papel en esta historia no era cargar con el miedo, sino transformarlo.

Esa noche, por primera vez, sentí que no estaba sola contra el pasado.

Que aunque Eliár todavía era una sombra fuerte sobre nosotros, al menos ahora sabíamos que podíamos mirarlo juntos.

Y entendí una verdad simple pero poderosa: cuando la familia decide hablar, el silencio pierde poder.

Quizás el pacto aún no estaba roto.

Quizás el dolor seguía ahí.

Pero algo había cambiado para siempre.

Ya nadie quería esconderse.

Y eso, aunque pequeño, fue el primer paso hacia la libertad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo