Un Pasado aclamando un futuro - Capítulo 7
- Inicio
- Todas las novelas
- Un Pasado aclamando un futuro
- Capítulo 7 - 7 7- Aprender a quedarnos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: 7- Aprender a quedarnos 7: 7- Aprender a quedarnos Los días comenzaron a pasar con una lentitud distinta, como si el tiempo mismo estuviera aprendiendo a adaptarse a la nueva realidad que habíamos creado.
Ya no caminábamos con tanto cuidado alrededor de nuestras propias palabras.
Aún existía el temor de decir algo que doliera, pero ahora ese miedo venía acompañado de un deseo sincero de no volver a escondernos.
La verdad había dejado cicatrices, sí, pero también había abierto un espacio donde antes solo existía el silencio.
Empezamos a quedarnos más tiempo en la mesa después de las comidas.
Las conversaciones se alargaban sin prisa, tocando temas que antes parecían prohibidos.
A veces hablábamos del pasado con nostalgia, otras con tristeza, y en ocasiones incluso con una tímida sonrisa.
No todo era fácil; había momentos de tensión, pausas incómodas y emociones que aún no sabíamos nombrar.
Sin embargo, permanecer ahí, juntos, ya era una forma de valentía.
Mi madre y yo tuvimos una conversación que durante años pareció imposible.
No fue una charla perfecta ni ordenada.
Hubo lágrimas, silencios prolongados y palabras que salieron torcidas.
Me habló de sus miedos, de las decisiones que tomó creyendo que hacía lo mejor, y del precio que pagó por proteger a otros mientras se olvidaba de sí misma.
Yo le hablé de cómo ese silencio me había formado, de las preguntas que cargué sin saberlo, y de la necesidad de comprenderla sin juzgarla.
Nos escuchamos como nunca antes, y en ese acto sencillo sentí que algo empezaba a sanar de verdad.
También comprendí que reconciliarse no siempre significa estar de acuerdo, sino aceptar la historia completa, con sus errores y sus intentos de amor.
La familia no se reconstruye borrando el pasado, sino aprendiendo a convivir con él sin permitir que nos gobierne.
Cada uno de nosotros llevaba su propia versión de la verdad, y respetarlas fue parte del proceso.
Una tarde, al observar la casa bañada por la luz suave del atardecer, entendí que aquel lugar ya no me resultaba ajeno ni pesado.
Seguía siendo testigo de lo vivido, pero ahora también comenzaba a ser escenario de algo nuevo.
Me di cuenta de que quedarnos, aun cuando duele, puede ser un acto de amor.
Quedarnos para escuchar, para entender, para no repetir los mismos errores.
Ese fue el momento en que supe que el futuro ya no estaba definido por lo que heredamos, sino por lo que elegimos hacer con ello.
El pasado había aclamado su lugar, había sido escuchado, y ahora descansaba.
Nosotros, en cambio, comenzábamos a caminar hacia adelante, con pasos inseguros pero honestos, aprendiendo a quedarnos no por obligación, sino por decisión.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com