Un Rudeus diferente - Capítulo 264
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Capítulo 264: Destinos inquebrantables
—¿Quieres beber café?
—Claro, Lady Nanahoshi, me está dando sueño.
—Claro —dijo Nana, que fue a la cocina y preparó 2 tazas, y trajo algunos dulces para acompañarlos.
—Gracias —dijo Ariel, recibiendo una taza—. ¿No está envenenado, cierto?
—Claro que no. Me gustaría haberte envenenado hace años, ahora Rudy me odiaría (…) No me mires así, estoy bromeando —dijo Nana.
—Ummm, tú no tienes gracia para hacer bromas.
—Soy japonesa, tengo otro tipo de humor.
—¿Y por qué Rudy se ríe cuando hablan?
—Porque le he enseñado cosas de Japón y mi idioma. Además, con él tengo más confianza; contigo, no mucha.
—Uuuf, umm, qué rico es esto. Recuerdo que Rúdeus me dio a beber café en su mundo, o en sus sueños, en realidad aunque con crema.
—Vaya, creí que Rudy solo bebía té. De hecho, bebe más té que yo, y eso que soy japonesa.
—No sé, silo vi que bebía café, pero con crema, dijo Ariel.
—Edward se parece mucho a ti, Ariel; es casi una versión masculina de ti.
—Sí, tuve suerte. Aun que tiene un lunar tras su oreja, el mismo que Rudy. Y Sariel también se parece a mí, salvo por su cabello.
—Umm, no estoy tan segura. Edward cada día tiene gestos más parecidos a Rudy; se parece a Ars en sus gestos, se mueven muy parecido y gesticulan igual.
—Sí. Aunque Kael si se parece más a Rudy: su mismo pelo y ojos, pero nuevamente saco mi rostro.
—Sus gentes deben ser resagados; seguramente sus nietos se van a parecer a él.
—Eso espero —dijo Ariel—. Sabes, Sieghart va a ser un chico muy guapo cuando crezca; es idéntico a Rudy, pero con pelo verde y orejas de elfo.
—Sí, lo miran con temor cuando paseamos por la Sharia y en la universidad.
—Lo sé, aún hay temor por el cabello verde. Tal vez sería buena idea traer a unos superd a aprender magia en Ranoa y en la universidad nacional de Asúra, umm creo que les enviaré unas becas, para que así se empiece a acabar el temor —dijo Ariel.
—Deberías hablar con Rudy; de hecho, no es mala idea para así reforzar alianzas.
—Mírate Nanahoshi, tu hablando como una política.
—Odio la política.
—Rudy dice lo mismo y aún así recorre el mundo buscando alianzas y sie do rudo cuando debe.
—Rudy se comporta más como un mafioso; odio que haga eso.
—Claro que no, él no les impone nada.
—Sí, como sea (…) —dijo Nana, mirando a Siegh—. Sabes, ahora que miro a Siegh, sí se parece mucho a Rudy; no se nota por su cabello y orejas, que recuerdan a Silphy, pero su rostro es casi idéntico.
—Lo sé. Tal vez Rudy debería comprometerlo con Valentina, la hija de Luke y Tris, o tal vez a Ars con alguna hija de algún líder ferál, jejeje.
—No empieces. Deja que ellos decidan su futuro; no arregles la vida de mis hijos —le dijo Nana molesta.
—Pues para no haberlos parido, eres más protectora que Silphy.
—Así es, no los he parido, pero también son míos.
—Está bien, lo siento (…). Sabes, si no hubiera podido estar con Rudy, creo que habría tratado de que mis hijos aún así se casaran con los hijos de Rudy.
—Dios, querías unirte s Guinea mente a él como fuera, ¿no?
—Ese era el plan Z; el resto de mis planes era conquistar a Rudy y preñarme de él.
—Aaagh, no me lo digas. Ya me contaste la historia, no necesito que me la repitas.
—Lo siento.
—Me pregunto qué estarán haciendo en la mente de Rudy —se preguntó Nanahoshi.
—No lo sé, pero los niños cada unos minutos sonríen y mueven los pies: deben estar divirtiéndose —dijo Ariel..
————0—————
Mientras tanto, en la mente de Rúdeus.
—Por favor, Lara, bájate de ahí —dije a mi hija, que había subido al techo, usando gravedad.
—Vaya, se ve todo desde aquí… ¿Qué pasa si subo a esos cables?
—No se te ocurra eso, lleva electricidad,moririas electrocutada. Baja ya, Lara.
—No sé, es divertido acá arriba… ¿Para qué es este plato gigante?
—Es la antena de la TV.
—¿Y qué pasa si la pateo?
—¡LARA GREYRAT! ¡BAJA INMEDIATAMENTE DE AHÍ, O TE BAJO YO! —dijo de pronto Eris a mi lado, roja de ira.
—Está bien, mamá Roja —dijo Lara, bajando de inmediato.
—Gracias, amor, le dije a Eris .
—¡Nada de gracias! . ¡Como tú no subiste a bajarla y le diste unas nalgadas! , ¿por qué siempre esperas a que yo los corrija?
—Bueno, tu siempre los disciplinas , ¿bueno me vas a regañar a mí o a Lara?
—A ambos. Además, no se veía la TV… ¿Qué rayos pasó?
—Nada, es que Lara se puso entre la antena y la señal, y por eso no se veía.
—Ya entren los dos de una maldita vez, nos ordenó Eris .
—Hey, no me regañes como si fuera tu hijo, soy tu marido.
—Entonces controla a los niños, idiota, me dijo Eris entrando a casa.
—Ves, niña, esto es tu culpa… No dijiste que querías salir jugar con los perros, ¿qué demonios hacías ahí arriba?
—Estaba aburrida, papá.
—Y si tanto te aburres aqui, ¿por qué no te quedaste con Nana?
—Quería venir aquí. Además, ya me aburrieron los videojuegos y la TV. Vamos a la playa.
—Ya veremos. Por cierto, ¿tienes claro que estás castigada cuando despertemos mañana?
—Es que mamá Roja la tiene jurada conmigo. Ella quiere más a Lucy.
—Ella te ama igual; la diferencia es que tu la sacas de sus casillas.
—Mamá Roja es exagerada, se enoja por todo. Fíjate que el otro día se molestó porque le puse superpegamento a la empuñadura de su espada, jajaja. Debiste verla tratando de quitársela de las manos, jajajaja. Mamá Blanca tuvo que quitársela con agua caliente.
—¿Por qué te gusta fastidiar a Eris?
—Me da risa cuando se vuelve loca y me persigue .
—Dios mío, compórtate mejor con ella. Ella te quiere, pero si le haces esas bromas estúpidas, es obvio que se va a enojar contigo.
—Todas se enojan conmigo: mamá Azul me dio unas nalgadas por dibujar en sus documentos; mamá Blanca me dio un coscorrón por cortar piedras con sus cuchillos de cocina.
—¿Por qué eres así, hija?
—No lo sé, me aburro, abuelita Zenith dice que soy como abuelito Paul .
—¡DIOSMIO NO ¡ (….) ¿Y Nanahoshi qué te dice?
—A mamá no le hago bromas.
—¿Por qué ella no ?
—No lo sé. Paso mucho tiempo con ella en la universidad, la ayudo con sus experimentos. Además, me recompensa y me trae cosas ricas de este mundo, como pudín de chocolate. Yo y Lily pasamos mucho tiempo con ella, lo mismo que Lucy, reímos comemos cosas ricas .
Además, si le hago una broma, me da miedo que no me deje ayudarla más. También, mamá Nana es rara: siempre nos acaricia el cabello y nos mira con algo de tristeza… ¿Ella es infeliz con nosotros papá?
—No, mi amor, al contrario: ella es sumamente feliz.
—¿Y por qué a veces la veo triste mirándonos?
—Porque están creciendo, amor —le dije, sin querer explicarle que llegaría el momento en que ella debería irse a su mundo y jamás regresaría.
Cuando entramos, todos estaban sentados viendo una película.
—¿Qué ven?
—Al ogro verde, ya vimos la 1 Ahora vemos la 2 . Es mejor que los cuentos de tus historias, papá. Recuerdo que me encantaba esta historia cuando era niña —dijo Lucy.
—Aún eres niña, Lucy.
—Tengo 11 años, ya no lo soy.
—Para mí siempre serás mi niña, y asesinaré a cualquier idiota que se atreva a llevarte, le dije.
—¡RUDY! ¡CÓMO SE TE OCURRE DECIRLE Eso A LUCY! —me regañó Silphy.
—Jajaja, papá va a matar a Clive —le dijo Ars al oído de su hermana, la cual lo golpeó en el estómago.
—Pensé que los ogros son de color marrón rojizo, papá —me dijo Siegh.
—Sí, hijo, así son y tienen colmillos.
—¿Y por qué Shrek y Fiona son verdes y tienen orejas como trompetas?
—Eeeh, en este mundo no existen otras razas, así que así se los imaginaba.
—Pero, si no existen, ¿por qué salen ogros?
—Ya te dije, hijo: de mitos de este mundo.
—¿Y de dónde vivieron esos mitos?
—No sé, tal vez alguien de nuestro mundo murió, se reencarnó aquí, conservó sus recuerdos y contó historias.
—Pero ¿por qué no dijo que son rojos?
—Ya cállate, Siegh, deja ver la maldita película —le dijo Christina, roja de ira, y su respuesta me hizo recordar a Eris cuando era pequeña.
—¡Christina, tu lenguaje! —la regañó Silphy.
—Lo siento, mamá blanca, pero Siegh no me deja escuchar, y fue justo cuando aparece el Príncipe Encantador.
—Ese es el malo, hija.
—¿En serio?
—Sí, solo ve la película.
—Debimos traer a Clive, esto le hubiera gustado, dijo Lucy .
—Uuuum, “debimos traer a Clive, eso le hubiera gustado” —repitió Ars, imitando a su hermana con un tono de burla, lo que le valió un golpe de Lucy.
—Clive no vino porque no sabe de mi reencarnación —les dije.
—¡Ay, mira qué lindo un gatito! —me dijo Eris, agarrándo mi brazo y moviéndome muy fuerte, haciéndome caer sobre ella. Pero lejos de golpearme, tomó mi cabeza, la puso en su regazo y empezó a acariciarme el cabello como si yo fuera su mascota.
—Eeh, sí, ese es el Gato con Botas, le dije.
—Dijiste que era un gato espadachín, pero es muy lindo, Rúdeus —me decía Eris, y Christina estaba extasiada de la misma manera. Bueno, a estas dos siempre les gustaron los gatos y los perros; es cosa de ver cómo acarician a Rinia y Purcena cuando vienen a casa, o a Ghislaine. Christina siempre va a dormir con ella Cúando nos visita . De hecho, hace unos meses Christina en su inocencia sugirió que papá tuviera un hijo con Ghislaine para tener un tío con “orejitas”. De más está decir que, si bien fue algo inocente, el viejo debió lidiar con los regaños de Lilia y los zapatazos de mamá.
Ghislaine solo lo tomó con humor y dijo que ella no puede tener el hijo de una rata.
Como sea, ahí estábamos todos en familia viendo la película.
—Oye, papá, si Shrek siendo humano era tan guapo, ¿por qué decidieron volver a ser ogros? —se preguntó Sariel.
—Porque la moraleja es que no importa cómo te vean por fuera, sino que lo que importa son tus actos y el amor.
—Ya veo. Dóga debió hacer muchos actos buenos para casarse con lady Isolte; ella es muy bonita y Dóga es feo —dijo Sariel.
—Oye, más respeto con Dóga , él es mi amigo —le dije.
—No digas eso de sir Dóga , hermana, él le salvó la vida a papá en la guerra —le dijo Edward.
—No sabía eso, ¿quién te lo dijo?
—Mamá me lo contó —le dijo Edward.
—A mí me gustó: los malos murieron y el rey era una rana, jaja. Tiene suerte de no ser de Milis, la bisabuela Claire se lo hubiera comido a la parrilla —dijo Lara riendo.
—Oye, papá, ¿veamos una película de terror? —me dijo Ars.
—Claro que no. Lily, Sariel y Christina están muy pequeñas y van a tener pesadillas.
—Silphy, ¿falta mucho para despertar? —pregunté.
—Eeeh, creo que solo llevamos dos horas durmiendo en la vida real, Rudy.
—Demonios.
—¿Qué te pasa? ¿Te da miedo que lleguen el montón de idiotas de tus amigos?
—No, no es eso Eris .
—¿Por qué no nos llevas a conducir, papá? —me dijo Lara.
—No cabemos todos en mi vehículo.
—Vamos en esa cosa en la que fuimos a la ciudad grande la última vez, me dijo Lucy.
—No quiero invocar a mi hermano de esta vida.
—¿Por qué no? Él es simpático —dijo Lucy—. ¿O tienes miedo de que cuente cosas de tu vida en este mundo, papá?
—Claro que no, yo no me avergüenzo de nada.
—¿Seguro? ¿Qué hay del robo de naranjas y el robo a los gitanos, o tu actitud pandillera?
—Exageras, Silphy. Solo fueron tres sacos de naranjas y dos ollas de cobre; no robé a nadie ni maté a nadie. Fue una tontería de adolescente. ¿Y por qué demonios me estás regañando por algo que hice en otra vida?
—Uuuum, no das buen ejemplo años niños.
—Silencio, tu tampoco era su ejemplo, o quieres que te lo recuerde, besadora nocturna —le dije.
—¿Por qué papá te llama así, mamá blanca? —le preguntó Lily.
—No le hagas caso a tu papá, cariño, es una broma que me hace —le dijo Silphy, quien me miró con reproche.
—Ya estoy aburrida de estar en casa, porque no vamos de viaje a la ciudad o a conducir al parque . Además, tengo hambre.
—Lara, has comido muchas galletas —le dijo Roxy.
—Sí, pero quiero comida de verdad —dijo Lara.
—Sí, ¿por qué no vamos a comer algo, Rudy? Vamos a comer pasteles donde fuimos la última vez —propuso Roxy.
—Ya me aburre ese lugar. ¿Por qué no vamos a comer otra cosa? —dijo Eris.
—Eeee, creo que estamos en verano en estas fechas hay más frutas . ¡Sí, por qué no! —dije poniéndome de pie.
—¿Y en qué vamos? No caberemos todas en tu carruaje mágico —dijo Eris .
—Llamaré a mi hermano para que me preste la van —dije sacando mi celular, el cual rápidamente me arrebató Lara y, junto con los niños, se pusieron a mirarlo.
—Uuuf, maldición. Iré a pie, después de todo solo vive a 8 minutos de aquí —dije.
—Yo quiero ir contigo, papá —dijo Christina, y rápidamente Sariel y Lily se pegaron a mí mientras salía de casa.
Mientras caminábamos, las chicas se quedaron en casa con el resto de los niños.
—¿Y ahora qué? ¿nos quedamos aquí? —preguntó Eris.
—Sí, hay que cuidar a los niños —respondió Roxy .
—Sí, pero primero que nada déjame ver esto —dijo Eris arrebatándole el celular a los niños mientras huía al patio y se puso a jugar con él.
—Ufff, será mejor salir —dijo Roxy.
—Sí, vamos —acordaron. Pero antes de salir, Silphy notó oscuridad tras ella.
—¿Qué te pasa? —le preguntó Roxy, que ya había salido al patio y miraba enojada a Lara y Lucy que estaban en la parte trasera del vehículo de Rúdeus saltando.
—Nada, olvide algo vengo pronto —dijo Silphy regresando.
Cuando entró, todo estaba normal, excepto la sala que, de pronto, estaba muy oscura con una tenue luz, y se escuchaban relámpagos. Al mirar a su alrededor, Silphy notó que toda la casa se veía normal, salvo la sala que había oscurecido repentinamente ; parecía una pesadilla. Sin embargo, la curiosidad de Silphy pudo más y entró en la sala, pero no había nada raro salvo que todo estaba oscuro, salvo por una tenue luz de una vela y la estufa encendida. En el sillón de la sala estaba Rúdeus en su otra vida y otro cuerpo, bebiendo un vaso de licor, tapado con una frazada y mirando por la ventana una tempestad .
—Rudy, ¿está bien? —dijo Silphy tomándole el hombro, pero su mano lo traspasó y él no la veía.
—Ya entiendo, es un recuerdo de Rudy —se dijo Silphy a sí misma mientras miraba a Rúdeus en su otra vida, mirando fijamente la tormenta. Silphy se sentó frente a él a mirarlo.
—¿Hay alguien en casa? —dijeron de pronto. Al mirar a la entrada de la sala, entraba el hermano de Rúdeus en su otra vida.
—¿Qué haces aquí? Está lloviendo muy fuerte, no deberías estar fuera de tu casa, hermano —preguntó Rudeus.
—Sí, de allá vengo. Ana me contó que me buscabas, pero estaba reparando un vehículo en la ciudad. Ella me dijo que querías contarme algo. ¿Pasó algo grave? —preguntó el hermano.
—No, nada. ¿Quieres un trago? —ofreció Rúdeus .
—No, vine en auto. ¿Desde cuándo bebes solo? —preguntó el hermano.
—Solo hoy, me dieron ganas de algo fuerte. Además, solo e bebido uno —respondió Rúdeus .
—¿Qué te pasa? —dijo su hermano sentándose al lado.
—Nada, me ofrecieron un ascenso y un aumento de sueldo.
—¿Y eso te tiene triste? Crei que eso querías. Sergio me dijo que querías ir a trabajar con él porque no te aprecie han en la empresa .
—Sí, no es eso. Debo ir a Japón y completar una capacitación para obtener el ascenso.
—¿Japón? ¿Y por qué tan lejos? —preguntó el hermano.
—No lo sé, supongo que allá son más tecnológicos, ademas la. Empresa fue comprada por japoneses, así que supongo que tiene sentido.
—Eso es genial, deberías estar contento Paulo.
—Tengo dudas de si debo ir o no .
—¿Por qué? Vas a conocer otro país, con suerte conocerás gente nueva —dijo el hermano.
—No sé, siento algo raro desde que fui a sacar el pasaporte y puse esta casa —dijo Rúdeus.
—¿Un mal presentimiento? —preguntó el hermano.
—No, todo lo contrario, siento que será el comienzo de algo bueno.
—¿Y entonces por qué esa cara? —preguntó el hermano.
—No lo sé, es raro. Estoy entusiasmado con ir, pero desde que llegué a casa me he sentido nostálgico por alguna razón.
—¿Nostalgia de qué Paulo ?
—De todo: de ustedes, mis amigos, esta casa, mis perros, mis cosas(…) Todo, es raro, ¿no crees? —dijo Rúdeus.
—Solo estás nervioso, ya relájate .
—Sabes, he estado pensando mucho en mi vida desde que llegué a casa hoy —dijo Rúdeus.
—¿Algo en específico? —preguntó el hermano.
—Yo no me imaginaba mi vida así, ale .
—¿De qué hablas? Te va bien: tienes casa, un vehículo, un buen trabajo, un buen sueldo, haces lo que quieres .
—Sí, pero estoy solo, me siento solo. Los chicos se casaron, ya no los veo como antes, no tengo pareja… —dijo Rúdeus bebiendo de su vaso.
—Nos tienes a nosotros .
—Lo sé, pero no es lo mismo —respondió Rúdeus .
—¿Aún piensas en ella (…) ?
—No, claro que no.
—Ya veo, tal vez conozcas alguien ahí en Japón .
—¿Dices una solterona como yo? —preguntó Rúdeus.
—¿Y qué querías ? ¿Acaso Quieres una chica de 18 años que vista como Sailor Moon? —bromeó el hermano.
—Muy gracioso, payaso, no hablo de eso.
—Jajajajaja. Escucha, aún no es tarde para formar una familia. Sé que hay una chica en tu trabajo que está loca por ti, tal vez deberías (…).
—No me gusta.
—¿Por qué? Sergio dijo que es bonita.
—No me interesa —respondió Rudeus.
—Uuuf, como sea. Solo tienes 36, eres joven aún. Además, me encantaría que tuvieras hijos y vivieras tu vida plenamente ; de hecho, es lo único que te falta —dijo el hermano.
—Supongo —dijo Rudeus bebiendo su trago. Justo en ese momento regresó la electricidad.
—Bien, vamos a casa, te invito a cenar —ofreció el hermano.
—No, no quiero molestar. Además, me haré unos espaguetis.
—Siempre comes esa basura. Ven, vamos. Ana me ordenó que te llevara, además debes contarles que te irás a Japón; los niños van a estar emocionados —dijo el hermano.
—Sí, les traeré muchas cosas .
—¿Y cuándo te vas? —preguntó el hermano.
—A principios de septiembre, regreso poco antes de Navidad .
—Pues bien, son solo 3 meses. Verás que el tiempo pasa volando, y este viaje de trabajo te ayudará a despejar tu mente, ver gente y ciudades nuevas te ayudara . Verás que cuando regreses tendrás las cosas más claras en tu cabeza, hermano .
—Sí, tú lo dices —dijo Rúdeus saliendo de la sala con su hermano de su otra vida .
En ese momento la sala volvió a verse iluminada con la luz del día, y Rúdeus en su forma normal entró a la sala.
—¿Qué haces aquí, Silphy? Vamos, estamos listos. ¿Estás bien? —preguntó Rúdeus .
—Sí —respondió Silphy.
—¿Tienes los ojos llorosos? ¿Te dijeron algo? ¿Los niños te dijeron algo?.
—No, nadie, tranquilo. Es que…
—¿Qué te pasó? —dije sentándome a su lado.
—Nada, vi un recuerdo tuyo mientras te fuiste —explicó Silphy.
—¡Ay, no me digas que viste cuando traje a la chica Kari y (…) .
—No, y no quiero saber de eso último. Te vi a ti aquí en esta sala mirando una tormenta y mirando por la ventana —dijo Silphy.
—No recuerdo eso —dije.
—Hablabas de que te irías de viaje, no había luz y tu hermano te llevó a cenar, dijo Silphy.
—Ummm, ya veo. Viste un recuerdo antes de irme de este país al de Nana.
—Sí, tenías muchas dudas, Rudy —dijo Silphy.
—Pues sí, estaba asustado. Era algo nuevo .
—No me habías dicho que te sentías solo en esta vida, Rudy.
—No estaba solo, tenía a mis amigos y familia .
—Me refiero a que soñabas con tener una familia en este mundo —aclaró Silphy.
—Sí, pero no funcionó , ya que mi destino siempre fueron ustedes, Silphy .
—Pero Tenías dudas antes de irte.
—Claro que sí, iba lejos, no conocía el idioma ni las costumbres. No es como en nuestro mundo donde solo se hablan pocos idiomas —le expliqué .
—Es triste ver tu otra vida a veces, estabas solo, sin padres —me dijo Silphy.
—¿Recordaste a tus papás? Estas triste por eso? .
—No, pero puedo entender el dolor que sentías —respondió Silphy.
—Ya tranquila, no sentía dolor, solo dudas. Era algo normal —dije abrazándola.
—¿Siempre vamos a estar juntos, Rudy? —me preguntó Silphy.
—Claro que sí, y te juro que nos juntaremos en la otra vida y estaremos juntos siempre —prometió Rudeus.
—¿Y si renaces en este mundo nuevamente y yo no? —preguntó Silphy.
—Bueno, tú vivirás casi 180 años según mis cálculos, tiempo suficiente para vivir en este mundo otra vida y regresar a buscarnos nuevamente al nuestro. Y si renazco nuevamente aquí y recuerdo mi vida pasada contigo , me daré un tiro para regresar antes y estar juntos —bromee con ella .
—No quiero que hagas eso —dijo abrazándome.
—Jajaja, tranquila, es una broma. Te digo que estaremos juntos para siempre, y cada vez que renazca te voy a buscar, Silphy. Renazcas humana, ferál, elfa, demonio, enana o mestiza, siempre la voy a buscar nuevamente —le dije.
—Yo también —me dijo abrazándome.
—¡Bip, bip! —se escuchó de pronto un bocina.
—¡Ya apurense, maldita sea! Morimos de hambre aquí —nos gritó Eris.
—Jajaja, vamos, antes de que nuestro marido nos venga a regañar —dije tomando de la mano a Silphy, que sonrió con esta broma.
Una vez llegamos al vehículo, Roxy ya los tenía a todos los niño s sentados.
—¿Y tu hermano Rudy?
—No estaba, Silphy . Solo entré, saqué las llaves y encendí el vehículo.
—Pero deberías avisarle que lo sacaste.
—Silphy, estamos en un maldito sueño, no me van a decir nada. Ahora que lo pienso, esto es estúpido; me bastaba con transportarnos ahí. Después de todo, puedo controlar el sueño.
—No, yo quiero ver el paisaje. Papá me dijo, Ars.
—Está bien.
—¿Me enseñas a conducir esto?
—En el próximo capítulo, hijo.
—¿Qué?
—Quiero decir, más tarde Ars.
¿Está bien, Edward? , estás callado. ¿Pasa algo, hijo?
—No, es que Mamá me dijo que viera algo que crea que puede ser útil cuando sea rey y lo recuerde para replicarlo.
—Maldita sea. Escucha, Edward: tú solo diviértete, no pienses en esas cosas. Yo puedo hablarte de cosas importantes de este mundo cuando despertemos.
—Pero mamá me va a interrogar.
—Yo hablaré con ella. Tú solo diviértete, hijo.
—Oye, papá, ¿crees que podrías hacer una televisión?
—Lo siento, mi niño, no soy tan listo para hacer de todo. No sé cómo funcionaban en este mundo.
—Ya veo, dijo Edward agachado la cabeza.
—Ya relájense, vinieron a divertirse, ¿o no se han divertido?
—Claro que sí, me gustaron las películas de héroes. Batman es genial —dijo Siegh.
—Sí que lo es. Bueno, ¿quién tiene hambre?
Todos levantaron la mano, y partimos a comer. Es verano esta vez y podré comer mi comida favorita de este mundo , aunque sea solo en sueños.
————-0-—————-
Mientras tanto, en el mundo real, Orsted se reunía con alguien en un lugar al extremo oriente del continente Begarit.
—¿Has venido por mi cristal, Dios Dragón? ¿Acaso Laplace regresó? Dijo un encapuchado dentro de una casa de piedra.
—No, aún no, y no he venido por tu gema aún.
—No necesitas matarme, yo mismo te la daré.
—Espera, aún no. No te quites la vida, no es necesario aún; el Dios demonio aún no ha llegado.
—Ya veo. ¿Y a qué debo tu visita?
—Encontré al Dios de las Técnicas. Estaba en el continente celestial, al extremo este de dicho lugar, cerca de una colina.
—Ya veo, pero no lo necesitas. Él no heredó la gema de general Dragón , y dudo que quiera combatir a tu lado; él no recuerda nada.
—Ya lo sé, me lo dijo, es una lástima.
—Escuché que derrotaste al Dios de la Lucha; hubo una gran guerra en la costa noreste del continente central.
—Así es.
—Entonces, ¿podrás matar al Hombre Dios? ¿Al fin veremos vengar a nuestra gente?
—Sí, tengo muchos aliados poderosos.
—¿Dragonfolks? ¿Como? Quedan muy pocos y ya son más humanos que dragones. De hecho, tú mismo eres un mestizo.
—Tengo aliados humanos. Hace unas décadas nació un bebé humano inmune a mi maldición; ahora es mi general más poderoso, es el actual Dios del Cauce. Además, recluté a los dioses del norte, la reina de Asúra , un miko de Shirone, el nieto del papá de Milis y varios futuros guerreros. Eso sin contar que los Superd están conmigo.
—Ya veo. Espero que tengas razón. En ese caso, te daré mi cristal Ahora mismo.
—Ya te dije que aún no, no he venido por eso. Quería Preguntarte otra cosa.
—¿Qué quieres saber, Dios Dragón?
—Hay personas a las que aprecio.
—¿Tú? Eso es difícil de creer.
—Son dos humanos que no me temen, y sus hijos son inmunes a mi maldición además de otras 4 mujeres.
—¿No me digas que te estás encariñando con ellos?
—Dime algo ¿Qué pasa con las almas al morir?
—Depende de la raza. Nosotros podemos enviar nuestras almas al futuro; volveremos a nacer cuando se reúnan las condiciones genéticas en algún individuo, pero eso tu ya lo sabes .
—Me refiero al morir por completo.
—No lo sé, dicen que el alma se vuelve maña, pero es solo algo que el hombre dios decía, yo no creo mucho en ello .
—¿Y qué hay de la reencarnación?
—Es posible, pero no se sabe bien.
—¿Existe la posibilidad de enviar las almas de humanos u otras razas al futuro y que reencarnen nuevamente recordando sus vidas?
—Sí, pero temo que Caos podría saber cómo hacer un objeto mágico que haga eso. Él creó la máquina que te envió aquí a ti y a Perugius, ya que eran muy bebés en esa época y no podían hacer el ritual ni tenían el mana suficiente. Y tú lo mataste; yo no sé cómo hacerlo.
—Ya veo es una lastima . Será mejor irme —dijo Orsted dándose la vuelta.
—¿Tanto te importan esos humanos?
—Sí, es más una forma de agradecerles lo que han hecho por mí.
—Escucha, te diré algo, Hace muchos años hablé con alguien de la tribu del océano. Decía que las almas siempre reencarnan, sin embargo olvidan quiénes fueron. Y quienes fueron personas muy poderosas viajan a otro mundo y viven una vida ahí antes de regresar. Si eso es cierto, los volverás a ver, aunque puede que no te recuerden.
—Eso no me importa. Lo que quería es que ellos siempre estén juntos.
—Ya veo. Guarda cuidado , si sus destinos son fuertes, volverán a encontrarse eventualmente en caso de que exista la reencarnación.
—¿Y cómo sabré que son ellos?
—La mirada y la sonrisa nunca cambian aunque tengan otro cuerpo. Así los reconocerás, y ellos se reconocerán entre ella nuevamente, los destinos muy fuertes son inquebrantables, ni la. Muerte debería separarlos. Y aunque no se recuerden, sus destinos fuertes los atraerán; es la ley de la vida, o al menos eso me dijo ese hombre del océano.
—¿Qué pasa si algunos cruzan a otro mundo? ¿Qué ocurre con los que se quedan aquí?
—Nada. Estar en el otro mundo parecerá solo algunos minutos aquí. Cuando regresen, lo harán más o menos en el mismo tiempo en que las almas de este mundo renacen, así que volverán a verse nuevamente.
—Eso espero, gracias, Adiós.
—Nunca pensé que te vería así, pidiéndome consejos porque te encariñaste con humanos, considerando que fue el Dios Humano quien mató a nuestro mundo.
—No, el Dios Humano verdadero murió. Hitogami es un impostor; los humanos no tienen nada que ver.
—Solo lamento que no vere cómo vas a asesinar a ese maldito.
—Te lo contaré cuando reencarnes nuevamente, Maxwell. Nos vemos.
—Adiós, Dios Dragón. Aquí te estaré esperando.
Nota del autor :
Perdón por la tardanza, pero como muchos saben, estos meses en el verano austral, es Cúando más trabajo tengo, y por ende menos tiempo, no dejado ninguna de mis obras de lado es solo que tengo muy poco tiempo ahora.
Quiero decirles que vanos en la recta final de este fanfic pero seguiré por un tiempo más con historias anexas, y arcana Aeternitatis, tampoco la he dejado de lado.
Gracia por la comprensión.
Un saludo y una abrazo a todos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com