Un Rudeus diferente - Capítulo 266
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Capítulo 266: Los nuevos desafíos de la familia greyrat
—¡Yo quiero el verde con pedacitos de chocolate, papá! —Dijo Lara.
—¡No, yo quiero De ese color naranja con blanco! — decía Ars.
—¡Ya cálmense todos y dejen de gritar! , —les dije .
—Oye Rudy, yo quiero ese de tres colores, se ve delicioso —me decía Roxy más atrás como si fuera una niña más .
—¡Ya cálmense todos!, —les dije .
—Pueden probar todos los sabores antes de elegir cual les gusta más si quieren —dijo la chica de la heladería, con una sonrisa amable.
—Son muchos niños , señorita, nos es una buena idea,— le dije .
—Bueno, si va a comprar no hay problema que que prueben la muestras , señor. Ustedes tiene muchos eeeh ¿O son Hijos y sobrinos?
—No todos son mis hijos, —le dije con orgullo .
—¿Todos? vaya, usted es muy católico cierto ¿Y Cómo lo hace?
—Bueno, me da vergüenza decírselo dama, pero la clave es acabar muy profundo—le dije .
—¡Señor!, me refiero a cómo lo hace para mantenerlos —me dijo la chica sonrojada de la vergüenza.
—Oh, perdone, jejeje… ¡Eeeeh! Bueno, soy empresario, jejejeje. ¡Auch! —dije luego de una bofetada en la nuca de parte de Eris.
—Usted debe ser la esposa,— le dijo la chica de la heladería a Eris, con una sonrisa.
—Así es —dijo Eris con orgullo inflando su pecho y sonriendo .
—Pero esas niñas se parecen a ella, y esos niños a la mujer de cabello blanco; y las niñas de cabello castaño y el rubio .. Bueno, ellos salieron a usted, señor.
—Sí, lo que pasa es que todas somos sus esposas —le dijo Roxy, provocando que la mujer me mirara con reproche.
—¿Ya eligieron qué sabor les gusta, niños? —les dije cambiando de tema.
—Sí, papá.
—Sí, uno para cada uno con tres bolas de helado por favor, y todo lo que quieran ponerle extra —dije, mientras la mujer que vendía me miraba aun con sospecha entrecerrado los ojos.
Una vez compramos los helados, caminamos por la costanera con vista al mar.
—Maldita entrometida, que le importa que estemos casados entre todos—dijo Eris.
—Nadie en este mundo tiene tres esposas, ya se los había dicho, la pobre chica debe haber pensado que soy un degenerado…. O un mormón .
—Es que dijiste que todos los niños son tuyos, Rudy.
—Pero lo son. ¿Acaso querías que le mintiera, Silphy?
—No, pero…
—Ya no hagan caso, es solo un sueño basado en mis recuerdos, nada aquí es real después de todo… Bueno esta ciudad es real pero bueno ya saben, todo esto es un sueño basado en mis recuerdos.
—Qué linda ciudad costera, es muy hermosa y el mar es muy azul . ¿Cómo se llama este lugar , Rudy? —preguntó Roxy.
—Ooh, es una ciudad muy conocida en este país. Se llama (…..).
—¡Mira, Rúdeus! , qué pájaros tan grandes —me dijo Eris gritándome y agarrándome del cuello de mi camiseta agitando me violentamente.
—¡Aaaah! No grites así, Eris, Dios casi me matas del susto. Solo son pelícanos, ya los habías visto en el continente demoníaco, dije mientras Eris miraba el pájaro tomando el sol parado en la baranda de la costanera .
—Sí, pero no los había visto tan de cerca, Rúdeus, voy a tocarlo.
—Bien, pero no me grites, Eris . Peor apenas Eris se acerco al ave esta se fue volando.
—Esta ciudad es hermosa, y el día esta genial, no hace calor ni frío, dijo Silphy.
—Sí, bueno, tuvimos suerte de que no esté nublado.
—La costanera es gigante y esta ciudad es inmensa, y los edificios son muy altos —dijo Edward, que miraba maravillado—. Tal vez cuando sea rey debería hacer algo así en las ciudades y puertos de la costa del oeste de Asura .
—Ja, y así dices que no eres hijo de papá. Además de no tenerle miedo al tío Orsted, ya estás planeando plagiar cosas de este mundo —le dijo Ars con burla.
—¡Cállate!… ¡Ummm, qué rico helado, papá! ¿Qué sabor es este?
—Crema con trocitos de piña y cobertura de chocolate, hijo.
—Oye, Rudy, ¿ese de allí es un castillo? Me dijo de pronto Roxy.
—Sí, uno pequeño.
—Creí que en este país no habían.
—Bueno, sí hay, pero muy pocos de la época de la colonia española; pero ese es nuevo, lo hicieron hace unos 100 años.
—Dios, papá, ¿qué son esos barcos grises? Tan grandes —preguntó Ars mirando a alta mar. Enrealidad no son barcos grandes pero para Ars qué solo a visto b as ricos de madera, fue impactante.
—Eeeh, son barcos de guerra.
—Dios, esas cosas harían pedazos a nuestra flota —dijo Edward—. ¿Podrías decirme cómo flotan, siendo de metal, y cómo funcionan sus armas?
—No.
—¿Por qué?
—Porque las armas que creo en nuestro mundo, son exclusivamente para matar a Laplace y al Hombre Dios, y cuando sean derrotados todas serán destruidas por Orsted. No voy a desequilibrar nuestro mundo con armas que no necesitan.
—Jaja, te regañaron por idiota —se burló Sariel.
—¡Cállate hermana! , ademas fue mamá me dijo que buscará ideas de este mundo.
—Maldita sea, ya relájate y disfruta de esto —le dijo Siegh.
—Dios, hay mujeres muy hermosas tomando el sol —dijo de pronto Ars mirando a la playa y casi babeando.
—Ya relájate, Paul Jr, nada de idioteces aquí ¿esta claro? —le dije.
—Ahora veo de dónde Nanahoshi sacó la idea para los trajes de baño tan diminutos, dijo Silphy mirando con velos a una exoectacular morena de ojos verdes con una tanga metida en el culo qué pasó por nuestro lado, yo ni siquiera la miré directamente pa evitar problemas, pero Ars, Edward y Siegh casi se le desorbitaron los ojos .
—Vamos a la playa, me dijo Ars con una gran sonrisa.
—Está bien, dije mientras bajábamos a la playa y nos quedábamos ahí sentados mirando el océano. Silphy, Roxy y Eris fueron con las niñas a meter los pies en el mar y yo me quedé ahí sentado mirando a mis hijos que miraban chicas, y mirando cómo Chris y Sariel jugaban con la arena a mi lado .
Las niñas mayores además de Lily en brazos de Roxy, estaban con sus madres jugando en el agua.
De pronto llegó Roxy con Lily en brazos y se sentó ami lado.
—¿Qué pasó, mi niña? ¿Por qué no fuiste a mojarte los pies o a jugar con tus hermanas? Le pregunte a Lily
—Me da miedo, papito.
—¿No te gustó estar aquí? Le dije acariciando su cabello.
—Sí, me gusta papá, pero me da miedo perderme en el mar .
—¿Por qué siempre te pierdes? ¿En qué planeta vives, hija? Parece que estás siempre pensando en otro mundo.
—Pues me gusta hacer mis cosas: como fabricar objetos mágicos, o desarmar cosas para ver como funcionan, por ejemplo ¿Qué pasaría si le suelto las tuercas a la bicicleta de Siegh? . De hecho lo hice, se cayó feo pero no le pasó nada.
—Eso lo sacó de ti, —me dijo Roxy mirándome con una sonrisa.
—Y lo despistada lo saco de ti, amor.
—¡Yo no soy despistada!
—¿Quieres que te recuerde cómo pisaste esa trampa en el laberinto en Lapam? O cómo te quedas dormida y te vas corriendo a la universidad.
—Muy gracioso Rudy.
Oye, mi amor , quería decirte algo, pero esperaré a que despiertes, porque si te lo digo ahora lo olvidarás.
—¿Es algo malo o bueno?
—Es algo bueno no te preocupes… bueno, es algo bueno para mí peor no se 1ue vas a pensar.
—Todo lo que sea bueno para ti, es bueno para todos, Roxy, dije sandole un beso.
—Jeje, te amo Rudy, —dijo Roxy apoyando su cabeza en mi brazo.
—Lily se parece mucho a ti. ¿Así eras cuando eras niña?
—si me parecía mucho, pero Lily es más alta que yo a esa edad, y yo era más solitaria, tu sabes mi historia.
—¿Sabes? Deberíamos llevar a Lily a que conozca a tus padres.
—Ummm, es un mes de viaje y estaré muy ocupada en la universidad a partir de ahora.
—Ya veo, dije acariciando el cabello de Lily. —Nuestra pequeña es una genio, dije sonriendo.
—¡Oigan, así no se hace un castillo! —dijo Lily bajando de mis brazos y acercándose a Chris y Sariel, que hacían un castillo de arena con magia.
—Hay que entrenar más a Lily, —dije.
—A ella no le gusta mucho la esgrima, pero se interesa mucho en círculos mágicos. Eso es culpa de Nanahoshi, jajaja.
—Lily es despistada. En dos años irá a la universidad, no quiero que le pase nada. Quiero que sea al menos avanzada en esgrima y experta en alguna magia de ataque, le explique a mi esposa .
—Nadie atacaría a nuestros hijos, Rudy. Todos en la Sharia saben que eres un general de Orsted y te temen cuando te ven caminando con Alek
—No importa. Aún recuerdo cuando el gremio de esclavos me amenazó con hacerle daño a mis hijos. ¿Recuerdas cuando Eris llegó con Rinia?
—Sí, pero no alcanzaron a hacer nada. Esos tipos también te tienen miedo. Muchos han visto a Lily y Chris en brazos de Orsted por la ciudad; saben que si les hacen algo, Orsted los mataría.
—Supongo que tienes razón, —le dije.
—Cambiando de tema ¿Cómo le va a los hermanos de Eris en la empresa de mercenarios?
—Bien, dije .
—La esposa de David es una chica ferál muy hermosa.
—Lo es, y es muy educada, pensé que sería como Rinia o Purcena, pero se nota que es Asurana.
—¿Los Boreas ya saben que los chicos escaparon aquí?
—Sí, protestaron, pero les dije que estaban bajo mi protección y que abandonaron el apellido Boreas, James y su hijo mayor estaban muy molestos, pero al renunciar ser boreas renunciaron a la sucesión, ademas les dije que cualquier atentado contra ellos lo tomaría como un atentado contra mi persona, y firme la carta como Reidar Rei.
—Me alegro por Eris. Ella no tenía familiares, Silphy tiene a Liz, y yo a mis padres, pero Eris no tenía a nadie. Además David se parece mucho a ella.
—Si, es como ver a Eris versión hombre, pero son muchos más tranquilos. Por cierto, no se los he dicho pero , Gabriel se va a casar con Rinia.
—¡Puff, qué?— Dijo Roxy escupiendo su jugo!
—Sí, me pidió su mano el otro día y Rinia acepto .
—¿Y por qué a ti?
—Rinia aún dice que soy su jefe y como está bajo mi protección…
Aun así le informaremos a Ghis y a Ghislaine.
—Vaya, si que me sorprendiste con eso .
—Sí, son unos furro, Demás me pidieron que no diera nada aun. La qué va a estar muy enojada es Eris, lo mismo que Ars y Chris.
—Jajajajaja, dios. ¿Y Orsted no dijo nada?
—No, dice que los chicos nunca serán apóstoles, y mientras Purcena sea la matriarca no hay problema.
Así que pronto tendremos una boda… y una doble, ya que la prometida de Gabriel aceptó a Rinia. Creo que esa mujer También es furra, es una Sephiros Greyrat, así que a la pobre Rinia se la van a comer entre ambos.
—Qué vulgar eres Rudy .
—Jajajajaja, nosotros también somos furros, recuerda que Silphy es parte ferál,—le dije.
—Sí, Silphy cada día es más hermosa —dijo Roxy mirándola con una sonrisa., mientras Silphy jugaba tirándose agua con nuestras hijas y Eris.
No pude evitar pensar que, en realidad, en los bucles donde no nací, el gran amor de Roxy es Silphy y viceversa. Por un segundo me sentí un intruso entre ellas, pero se me quitó rápidamente cuando Siegh y Lara llegaron a nuestro lado y lanzaron agua sobre Roxy y yo, luego salieron huyendo.
—¡Regresen acá! —les gritó Roxy enojada.
—Ya déjalos. Oye, Roxy, yo (…)
—¿Qué pasa, mi amor?
—Nada, mi princesa —dije besándola—, pero rápidamente Chris y Sariel saltaron sobre nosotros y nos separaron.
—Papi, danos más papitas —me dijo Chris, así que le di un frasco a cada una y le mandé un dulce a Lily qué se había quedado jugando con arena.
—¿Qué me querías decirme, Rudy? —dijo Roxy.
—¿Guardarías un secreto?
—Claro, amor.
—¿Quieres saber qué hubiera contigo pasado si yo hubiera nacido muerto? .
—¡No, y no me interesa! . Esto es todo lo que siempre soñé. No quiero saber de esas realidades—me dijo Roxy.
La miré y sonreí.
De pronto mire hacia mis hijos que estaban en la playa mirandoles el culo a unas chicas en bikini.
—Definitivamente son los tres tus hijos —me dijo Roxy sonriendo.
En ese momento llegaron Silphy y Eris, todas mojadas y ambas saltaron ambas sobre mí.
—¡Aaaagh, prrrrrrrr!
—¡Rudy, asqueroso! , te tiraste un pedo —me dijo Silphy molesta.
—Eso te pasa por saltar sobre mí.
—Ummm, cuando eras niño y te abrazaba también hacías eso —me dijo Silphy con una mueca.
—Me encanta esta ciudad Rúdeus . Si reencarnamos en este mundo, quiero vivir aquí —dijo Eris.
—Esta bien, pero creo que estamos por despertar —dije.
—Sí, ya me di cuenta —dijo Silphy, quien llamó a los niños, los cuales llegaron a nuestro lado.
—¿Qué pasó? —dijo Ars—, ¿dónde están las chicas lindas?
—El sueño se acabó, hijos.
—Pero fue tan poco… —dijo Ars.
—Lo sé, otro día vendremos nuevamente.
Cuando dije eso, ellos se desvanecieron.
Cuando los chicos abrieron los ojos, Nana y Ariel estaban ahí.
—¿Cómo les fue? Se movían mucho y sonreían. Rudy se le salió un gran pedo, qué asqueroso —dijo Nana.
—Fue increíble, mamá Nana —dijo Chris abrazándola.
—Será mejor ir a tomar desayuno —dijo Silphy, bostezando y estirandose.
—Sí, tenemos muchas cosas que contarte, mamá —le dijo Sariel a Ariel, quien sonreía.
—¿Cómo la pasaste, Edward?
—Bien, mamá, pero papá no me dejó tomar apuntes.
—Jaja, sabía que haría eso. No te preocupes, vengan, vamos a desayunar —les dijo Ariel y dejaron a Rudeus ahí dormido.
Cuando abrí los ojos estaba solo en la alfombra y sentí ruidos desde la cocina y el delicioso aroma del pan tostado.
Cuando fui allí estaban todos sentados a la mesa.
—Oh Rudy, ven, siéntate, tú té ya está servido —me dijo Nanahoshi con una sonrisa.
—¿Qué pasó? Dije confundido y bostezando, mientras me sentaba a la mesa.
—¿No recuerdas nada, papito? —me dijo Sariel.
—No, cariño, papá no recuerda sus viajes a menos que me lo recuerden, lo cual es bastante raro, —dije mirando a Ariel entrecerrando los ojos, la cual ni me miró mientras bebía su té.
—Pues la pasamos muy bien. Lo que pasó fue que(…).
—Yo le contaré a papito lo que pasó, entrometida —le dijo Chris y casi se arma una pelea. (…) finalmente entre ambas me contaron lo que habían visto.
—Oh ya veo, sí, recuerdo algo, y ¿cómo la pasaron? .
—Genial —dijo Siegh con una sonrisa—, me encantaron las películas.
—Me alegro saberlo, hijo—Dije bebiendo un sorbo de mi té.
—Aunque me di cuenta de que copiaste muchas cosas de ese mundo, papá —me dijo Lucy—, siempre pensé que eras más creativo.
—Muchas gracias, hija.
—¡Déjalo en paz! , yo habría hecho lo mismo —dijo Ars con una sonrisa.
—Sí, yo igual —dijeron Siegh y Edward.
—Esos son mis muchachos —dije sonriendo.
Esa mañana fui a ver a Orsted con Edward y Sariel , pero Faría me informó que estaba en Begarit, así que regresé a casa con los niños. Cuando iba a entrenar, vi a las chicas —incluidas Ariel, Lucy y Lara— picando verduras.
—¿Pasa algo, mis amores? ¿Olvidé algún aniversario?
—Sí, Roxy nos pidió hacer una cena, tiene algo importante que decirnos —dijo Nanahoshi .
—¿En serio?
—Sí, creo que estaba embarazada —me dijo Silphy con una sonrisa.
—¿En serio?
—Sí.
—¿Y dónde está Roxy ahora?
—Está en la universidad en una reunión.
—Diablos, iré a comprarle un regalo,— dije emocionado .
—Sí, le estamos haciendo un pastel de chocolate que tanto le gusta. ¿Qué le comprarás? —me dijo Nana.
—Iré por los dulces que tanto ama —dije emocionado—, fui al mercado y le compré los dulces más finos: mazapanes rellenos de mermelada de frambuesa traídos directamente de Milis.
Así que esa noche invité a toda la familia, incluida Aisha, el idiota, Ruidjerd y Norm, que estaban de visita en casa de papá.
Yo y todos estábamos muy emocionados por la noticia: sería mi tercer hijo con Roxy, y estábamos felices. No le dijimos nada a los demás niños ni a mis padres y hermanas para que fuera una sorpresa.
Esa tarde, Estaba vistiéndome en mi habitación cuando entró Nanahoshi.
—¿Emocionado, Rudy?
—Sí, bueno, será nuestro tercer hijo con Roxy.
—Sí, es emocionante —dijo con algo de pena en su rostro.
—¿Pasa algo, mi amor?
—No, nada.
—Sí, te pasa algo, es porque no puedes tener bebés, ¿cierto?
—Anoche Ariel se durmió en mi hombro y me quedé con Kael en brazos, se sintió muy bien hacer eso.
Abracé a Nana y la senté en mi regazo.
—No necesitas tener bebés para que te ame, Nana. Te amo igual de intensamente que a todas las chicas. Además, si bien no los diste a luz, tienes muchos hijos que te aman.
—Lo sé, Rudy. Disculpa, son solo tonterías. Estoy emocionada por el nuevo bebé.
—Cuando regreses a la Tierra conocerás a alguien y podrás formar una fa(…)
—¡No quiero hablar de eso! Tú eres el único hombre que amo, Rudy.
—Lo sé, amor.
Será mejor no hablar más de eso, pensé, pero sé que ella volverá a encontrar la felicidad cuando regrese a su mundo .
Cuando bajamos, teníamos todo listo, la comida que más le gusta a Roxy y muchos dulces y postres .
Cuando Roxy llegó, venía sonriendo.
—Vaya, ¿qué hacen todos aquí? —dijo con curiosidad al vernos a todos.
—Bueno, a mí me pediste una cena especial, le dijo Silphy.
—Sí —dijo mirando con curiosidad—, bueno, será mejor sentarnos, debo darles una noticia muy importante —nos dijo Roxy con algo de seriedad.
—¿De qué se trata, amor? —dije con emoción, igual que las chicas. Una vez sentados en la Mesa Roxy se puso de pie .
—Bueno, esto lo empecé a sospechar hace unas semanas, pero quise estar segura para decírselos y hoy me lo confirmaron.
—Ya veo, ¿y de qué se trata, cariño? —dije emocionado.
Ella sonrió y dijo:
—Bueno, el director George se jubilara cuando termine este año escolar , y el próximo semestre asume como director el maestro Jinas, y el me propuso como subdirectora, y hoy, el consejo de profesores y nobles de Ranoa lo aprovo. Soy la nueva subdirectora de la universidad. ¿Qué les parece?
Los niños menores, mis padres y mis hermanas le aplaudieron, pero las niñas mayores, yo y las chicas estábamos ahí confundidos.
—¿Esa era la noticia? —le dijo Silphy decepcionada.
—Sí, es una gran noticia: es la primera vez que un demonio llega a ese puesto. ¿Qué les pasa? Se ven decepcionados —dijo Roxy.
—Eeeh, claro que no, amor, solo estamos sorprendidos —dije tratando de sonreír, pero por dentro estaba muy decepcionado. No por Roxy, estoy feliz por ella, pero me había hecho la idea de que estaba embarazada, aunque ahora que lo pienso todo fue especulación de las chicas en especial de Silphy.
—Te felicito, mi amor. Toma, te tengo un regalo —le dije sonriendo.
—Jeje, Rudy, siempre eres tan detallista. ¡Ooh, son mis favoritos! Gracias, mi amor —dijo besándome—, estoy muy feliz, muchas gracias.
—Propongo un brindis —dije tomando mi copa de vino—, por Roxy, la subdirectora más sexy de la historia de la Universidad magica de Ranoa y la mejor maestra de magia del mundo.
Me acerqué a su oído y le dije:
—Y esta noche te daré un regalo de esos que te gustan.
—Rudy, no podré, estoy en mis días.
—Bueno, puedo sacrificarme y hacer el Clown Kiss.
—¡Asqueroso! —dijo dándome un puntapie por debajo de la mesa .
—Jajaja, felicidades, amor —dije besando su mejilla.
—Esto es gracias a ti también. No cualquier maga fue maestra del Dios del Cauce y del general más poderoso de Orsted. Y respecto al otro regalo, te lo voy a pedir la próxima semana.
—Lo que quieras, amor, sabes que me encanta beber de tu fuente,— le dije al oído .
—¡Cállate, sucio!
Así que esa noche celebramos el ascenso de mi hermosa enanita de cabello azul.
Después de que todos se fueran, y cuando los niños se habían ido a sus habitaciones —donde hablaban del viaje a mi mundo—, Nanahoshi me habló.
—¿Y cómo la pasaron?
—Bien, visitamos la costa y los niños vieron películas.
—Sí, Christina, Sariel y Lily hicieron unos dibujos de unos títeres y quieren que se los haga, me hablaron toda la tarde de eso, me dijo Nana con una sonrisa .
—Oh, claro, el maguito explosivo. Te haré los bocetos, yo recuerdo bien cómo eran —dije.
—Fue genial, pero me gustaría ver tu país, Nanahoshi —le dijo Eris.
—No, lo siento, no quiero ver mi mundo. Me hace mal solo recordarlo —dije Nanahoshi.
—Qué aburrida —dijo Eris cruzándose de brazos.
—Este año las niñas cumplen 5 años —dijo Silphy cambiando de tema.
—Lo sé, papá ya tiene listas sus espadas —dijo Aisha, que se había quedado con nosotros ya que el idiota se fue a una misión después de la cena .
—A las niñas no les gusta mucho la esgrima —dijo Silphy.
—Como sea, deben entrenar. Deben tener conocimiento avanzado, el mundo es peligroso ahí afuera —dije.
—Además, el año escolar se va a acabar pronto y Ars irá a la Tierra Santa de la Espada —dijo Eris.
—Ahora que lo recuerdo, pronto cumples 30 años, Eris —dije.
—¡Ya cállate!, no me lo recuerdes —me dijo Eris de mal humor.
—¿Qué te quejas? Yo también cumpliré 30 años —dijo Ariel.
—Vaya, se están convirtiendo en milfs, unas hermosas milfs—dije.
—¿Y qué rayos significa eso? —dijo Eris.
—No le hagas caso a este estúpido —dijo Nanahoshi mirándome con reproche, bebimos y reímos un poco más antes de ir a la cama .
Esa noche terminé en un ardiente trío con Ariel y, curiosamente también con Nanahoshi.
—Oh, diablos, Rudy, cómo extrañaba esto —dijo Ariel respirando agitada.
—Eso no fue lo que dijiste hace poco más de un mes y medio, mientras estabas dando a luz. ¿Recuerdas? —le dije.
—No me lo recuerdes, mi bebé y yo casi morimos —dijo Ariel .
—Me refiero a lo que decías: que se acabó el sexo, que nunca más. Y aquí estamos atados nuevamente, y más encima no quisiste que usará un condon—dije.
—Es que es tan rico así al natural, con condon es como hacerlo con un dildo, Rudy —dijo Ariel.
—qué linda imagen mental, pero ¿Y si quedas embarazada nuevamente? —le pregunté.
—Bueno, diré lo mismo de siempre, que no más sexo, que se cerro la fábrica, pero sabes que a la larga es mentira —dijo sonriendo.
—¿Cómo rayos es que con 3 hijos mantienes tu cuerpo así? No haces ejercicio, te la pasas comiendo dulces. Yo me pasé con golosinas que invoque de mi mundo y tuve que salir a trotar con Eris; y esa loca casi me mató de cansancio —dijo Nana.
—Es que quemo todas mis calorías teniendo sexo con Rudy y mis chicas, soy una salvaje —le dijo Ariel con burla y una sonrisa de triunfo. Pero esa sonrisa se apagó un poco y se puso algo seria.— Y también con las preocupaciones —dijo mi rubia apoyando su cabeza en mi pecho.
—¿Pasa algo? —pregunté.
—Sí, pero el acuerdo es que tú no te inmiscuyes en mi política y yo no me meto en tus misiones ni pongo en riesgo los planes de Orsted —dijo Ariel.
—No me meteré en la política de Asúra. Sin embargo, si esos problemas guardan relación con tu integridad o la de nuestros hijos, ahí sí es mi problema —le dije.
Ella me miró y me besó.
—No pasa nada, son solo problemas. Ya sabes, burocracia y lidiar con nobles idiotas —dijo.
—Eso espero. La última vez le advertí a tu hermano Grabel y al jefe de la casa Silva que si intentaban algo, les haría una visita que jamás olvidarían —dije.
—¡Deja de hablar como mafioso, Rudy! . Odio que hagas eso —me recriminó Nana.
—No soy mafioso. Pero si le hacen daño a mi familia, lo lamentarán. Es lo que cualquier padre y esposo haría por su familia —dije.
—Y por eso te amo tanto —dijo Ariel dándome otro beso.
—¿Estás segura de que nada pasa Ariel? —le pregunté.
—Sí, nada, tranquilo —me dijo Ariel.
Ahora , yo me porté muy bien contigo y es tu turno de bajar a beber agua de la fuente —dijo agarrándose la cabeza y empujándome hacia abajo—, mientras Ariel le tomaba la cara a Nana y le daba un beso.
Durante esas semanas antes del fin de las clases — donde además inscribimos a Siegh qué entraría a la universidad el próximo semestre a la clase especialluego de aprovsr el examen de alumnos especiales —.
Gabriel llegó a casa con su prometida, es decir, la chica de la casa Shephiros, y Rinia. Cuando Gabriel anunció su boda, Eris no estaba nada contenta; lo mismo que Ars y Christina. Era como si la gata favorita se hubiera ido con el vecino, aunque Eris finalmente aceptó a regañadientes.
Vaya, felicitaciones, Rinia —le dije.
—Gracias, jefe, miau.
—¿Avisaste a tus padres?
—Le le pedire a Elinalise qué envié una carta cuando vaya a ver a Cliff, miau.
—Si quieres, yo los llevo ahí, le dije.
—No, miau. Es temporada de lluvias en el Gran Bosque. Además, decidimos que Purcena sería la matriarca.
—Ya veo. ¿Y tú, Gabriel? ¿Todo bien?
—Sí, cuñado. Gracias por recibirme a mí y a mi hermano después de escapar de Asúra , y por darnos empleo.
—De nada. Sabes, Gabriel, eres idéntico a lord Phillip, salvo por tu cabello y tus ojos, le dije .
—Eris dice lo mismo.
—Me alegro por ustedes. Y espero que te comportes, Rinia, ahora serás una mujer casada .
—Soy una princesa, miau. Sé cómo comportarme.
—Bueno, me alegra saberlo.
—Por cierto, jefe, quiero que tú y la señora Eris sean los padrinos de mi primer hijo, miau.
—¿Estás embarazada?
—No, miau, pero entraré en celo en un mes justo durante la boda, así que… bueno, ya sabes.
—Sí. Por cierto, donde están ¿David y Grace?
—Ellos entrarán como profesores en la universidad el próximo semestre.
—Ella no me agrada, miau. No me muestra respeto.
—¿Por qué debería mostrarte respeto, Rinia?
—Soy una princesa y ella es una Dedoldia.
—Ella nació en Asúra, amor. Nunca ha visto el Gran Bosque —le dijo Gabriel.
—Así es. Así que comportate. No quiero peleas. Ahora serás una Greyrat, Rinia.
—Está bien, jefe, miau.
—¿Y cuándo es la boda?
—Será en dos semanas, me dijo Gabriel con una sonrisa.
Rinia se casó con Gabriel y Veronic Shepphiros Greyrat, quien también renunció a su casa noble. Se casaron en nuestro patio trasero. Vino mi familia, algunos mercenarios, y Ariel vino en secreto junto con Luke y Tris; y, por supuesto, Ghislaine. Además de David y Grace.
Eris estuvo de muy mala cara durante toda la recepción. Solo se relajó cuando acarició las orejas a Purcena y a la androide Anne. Un mes después, Rinia estaba embarazada.
Eso coincidió con el fin de las clases y con el viaje que emprendería Ars a la tierra sagrada de la espada. Serían solo dos meses, y debería regresar a la universidad para su tercer año. Pero era el sueño de Ars estudiar en el santuario de la espada, tal como lo hiciera su madre.
Quise acompañarlos, junto con Silphy, Roxy y Nana, pero Eris nos lo impidió. Argumentó que ella era su maestra y, tal como lo hizo Ghislaine con ella hace quince años atrás, debería entregar a su discípulo a otra maestra, tal como Ghislaine le entregó a Eris con Gal Farion.
Así que se teletransportaron a un círculo cercano a la ciudad, cerca del santuario de la espada.
Cuando llegaron, y a pesar de ser verano, este lugar siempre tenía nieve y estaba helado. Apenas habían pasado unos meses desde que Ars estuvo aquí, pero esta vez se quedaría un buen tiempo.
—Te vendré a buscar en dos meses. Ese es el trato, ¿entendiste?
—Sí, mamá Roja.
—Tendrás que enseñar magia a los hijos de Nina, y enseñarles a leer, matemáticas y a escribir. Enséñales ciencia también.
—Claro, mamá Roja… ¿por qué me miras así? Dijo al ver a Eris mirándolo fijamente pero con una mueca de sonrisa.
—¿Así cómo?
—Sonriendo, y con ojos amables, casi nunca me miras así.
—Nada, me recordaste a tu padre cuando tenía tu edad —dijo Eris, acariciándole el cabello a Ars.
—Ya veo, se nota que amas mucho a papá . Él debió ser guapo, pero no tanto como lo soy yo.
—Pff. Rudeus siempre fue guapo y más que tu, niño y además era un caballero, a pesar de que yo siempre fui una tonta violenta.
—Sí, papá me lo ha dicho. Dice que debía contarte historias para que pusieras atención, y que dormía con la puerta atascada con magia de tierra porque tenía que fueras a golpearlo de noche.
—Sí… Bueno, jamás intenté eso. En realidad, traté de hacerlo con Ghislaine, pero ella me sometió. Seguramente la maestra se lo contó a tu padre cuando era niño. Oye, Ars, te decía eso sobre tu padre porque : debes ser respetuoso con las chicas de aquí, y sobre todo con Nina y su hija. ¿Está claro?
—Sí, mamá. Papá me lo advirtió.
—En eso no te pareces a tu padre. Temo que saliste como mi papá y tu abuelo Paul —le dijo Eris sonriendo.
—Yo sí soy respetuoso, mamá Roja.
—Eso espero, hijo. Eres mucho más fuerte de lo que era yo a tu edad, y eres tan buen mago como tu padre. Serás un gran mago espadachín muy fuerte.
—Lo seré, mamá Roja.
Oye quería pedirte algo, mamá: si van al Gran Bosque, díganle al rey Ghis que quiero la mano de Militona. No quiero que otro idiota me la quite, así como el tío Gabriel me quitó a la tía Rinia, o el tío Alek a la tía Aisha, o el tío Rujerd a la tía Norn.
—Deja de decir estupideces, Ars, y comportate aquí. Sigue las instrucciones de Nina y obedece todo lo que ella te diga, tanto en lo que respecta a la espada como a lo demás.
—Lo haré, mamá Roja. Verás que seré más poderoso que tú y que papá.
—Espero cobrarte la palabra, niño engreído. Te evaluaré en dos meses cuando regreses.
Siguieron caminando mientras Eris le contaba a Ars sus aventuras con Rúdeus y lo mucho que entrenó allí para poder estar junto al padre de Ars.
Finalmente llegaron al Santuario del Dios del Filo, donde fueron recibidos por Nina Farion, quien estaba entrenando a sus hijos menores.
—Vaya, miren a quién trajo el Dios del Viento, —dijo Nina .
—¿Dios del viento? —preguntó Ars.
—Sí, una deidad de este lugar —le explicó Eris. —Bien, Ars. Ya me voy —dijo Eris—. Nina será tu maestra mientras estés aquí, y nada de usar dios del Norte, ni Dios del Cauce, ni magia mixta en combates. ¿Está claro?
—Sí, madre roja .
—Adiós, Nina —dijo Eris.
—¿Ya te vas? ¿Así como así?, le dijo Nina.
—Así es. Ya habíamos hablado de esto. Vendré por él en dos meses, te lo dejo, adiós.
Y así Eris se fue rumbo al círculo mágico.
—Tu madre no cambia, ¿no, niño?
—No, maestra Nina —dijo Ars, haciéndole una reverencia.
—Vaya, educado como tu padre, pero con la mirada afilada de tu madre. Bien, Jill será tu compañera de entrenamiento. Muéstrenme qué tienen —dijo Nina, lanzándoles unas espadas de madera.
Y así comenzó el entrenamiento de Ars en el santuario de la espada, mientras se batia en duelo con Jill Britts…
—¡Ya basta! dijo Nina, luego de entrenar a los niños toda la mañana. —Veo que tu madre te ha entrenado bien, niño.
—Así es, maestra. Mamá Roja es dura con todos sus hijos, dijo Ars .
—Sí, me lo imaginé de la “perra rabiosa”.
—¿Perra rabiosa?
—Sí, es su sobrenombre, o lo era. Ahora todos la conocen como la Emperatriz Espada Berserker, pero cuando recién llegó aquí le decían “perra rabiosa”, —recordó Nina.
—Ya veo. Bueno, a veces papá y Lara, mi hermana mayor, aún la ponen rabiosa, maestra.
—No me digas. En fin, bien hecho, Ars. Sin embargo, tu postura aún flaquea; Jill, a pesar de ser menor que tú y que le ganaste todos los combates, te puso en aprietos varias veces . Desde hoy solo usarás tu mano izquierda como mano hábil, siempre. Imagino que Eris también te enseñó a hacer esto, porque tienes cierto dominio, pero también entiendo que te entrenas en los tres estilos además de magia. Pero aquí, de ahora en adelante, solo usarás tu brazo izquierdo para todos los es filos, incluso para hacer magia . ¿Está claro?
—Claro que sí, maestra. dijo Ars haciendo una reverencia.
—Perfecto. Y ustedes también. les dijo a sus hijos; incluidos al más pequeño que recién empezaba a blandir una espada de madera.
—Y una cosa más, Ars. No estaba en el trato, pero después de clases quiero que combatas contra Jill y Nell en modo libre . Usa el estilo del Dios del Cauce y el estilo del Dios del Norte, y magia básica al principio; quiero que ellos aprendan a lidiar contra esos estilos y magos de ataque.
—Así será, maestra.
—Bien, quedan varias horas de día aún. Ahora, como lo acordamos, enséñales a leer y magia a mis hijos. dijo Nina poniéndose de pie y llevando a los niños a una sala más pequeña. Mientras caminaban, al lado de Nina llego un Santo espada muy molesto.
—Emperatriz del Filo Nina, usted no puede enseñar magia a sus hijos. Eso es improcedente en el estilo Dios del Filo. dijo el Santo de Espada.
—¡Cállate entrometido!. Eris además de espadachín es maga, y yo y Jino queremos que mis hijos aprendan. ¿Tienes algún maldito problema?
—Gal Farion jamás habría permitido que (…)
—¡Él está muerto! Y si no te haces a un lado, y no dejas de meterte en tus putos asuntos tú también lo estarás. dijo Nina sacando su espada.
El Santo del Filo agachó la cabeza y se fue.
—Bien, Ars, no hagas caso a esos idiotas. En este horario es para que enseñes a leer y magia a mis hijos. Jill está muy entusiasmada; práctica siempre el hechizo que le enseñaste, y Nel también quiere aprender.
—Será un honor enseñarles, maestra.
—Deja de ser tan lambiscon. Te pareces a tu padre cuando hablas así…
En fin, aquí estamos.— dijo Nina dejando a los niños en una sala donde habían libros y hojas de papel.
Cerró la puerta y los dejó solos, al cuidado de un espadachín avanzado de confianza de Jino Britts, que vigilaba por fuera.
—Bien, lo primero que vamos a hacer es conocer las letras. Cada letra representa un sonido, y juntándolas forman una palabra. Pero primero que nada deben aprender el sonido de cada una.— dijo Ars.
—Qué aburrido. Yo ya sé leer.— dijo Jill.
—¿En serio? ¿Qué dice aquí?, dijo Ars escribiendo una palabra.
—Eeeh… no lo sé, no lo recuerdo. dijo Jill cruzándose de brazos y mirando a un lado .
—Vamos, niña. Si no aprendes, la maestra Nina me echará de aquí, y dejaré de ser su discípulo.
—Yo solo quiero aprender magia. dijo Jill con las mejillas infladas.
—Pero si no sabes leer, ¿cómo vas a aprender los hechizos? dijo Ars sacando el libro de hechizos, una versión actualizada del que tenía su padre cuando era niño.
—Pero… enséñame a hacerlos sin recitarlos o leerlos. dijo Jill.
—Escucha, Jill. Si aprendes a leer, te daré un premio. dijo Ars.
—¿Qué premio?
—Es un secreto (maldita sea, realmente el consejo que me dio papá funciono, se dijo Ars a si mismo, tendré qje fabricarlo una figurita de un guerrero como premio) .
—Yo también quiero un premio.— dijo Nel.
—En ese caso, deben aprender las letras a la perfección. Vamos, no es difícil.
—Uuuf, está bien. dijo Jillque se sentó al lado de Ars mientras el les decía el sonido de cada letra, junto con dibujos como ejemplo.
Ars sacó dos ejemplares del libro de lectura que había escrito Norn y Rúdeus , les regaló uno a cada uno y empezó a enseñarles a leer poco a poco ese primer día.
Mientras tanto, afuera, sigilosamente llegó Jino Britts, que le hizo un gesto al guardia para que guardara silencio. Se acercó a la puerta y escuchó a sus hijos.
—Entonces, si junto estas letras, esto significa “papá”, y esta “mamá”. decía Nel.
—Así es, muy bien, Nel.— le decía Ars.
—Eso ya lo sabía. decía Jill con orgullo. Vamos, cabeza de fuego, enséñame magia. Ya dominé el hechizo que me enseñaste hace unos meses; fue pan comido. Ahora quiero hacerlo sin recitar como lo haces tu.
—Bien, pero en una hora. Son dos horas de clases de lectura y gramática, y dos de magia.— le decía Ars.
—Pero me aburro. —decía Jill mientras Ars suspiraba.
Jino se quedó ahí sentado un rato escuchando, mientras sonreía. Él nunca aprendió a leer ni magia; aprendió algo de matemáticas y a usar dinero solo porque era útil, pero nada más. A pesar de que cuando era niño a Jino sí le le atrajo la magia y le hubiese encantado aprender a leer, se puso de pie y fue con su esposa, mientras sus hijos seguían en clases.
—Cuídalos. —le dijo Jino al guardia.
—Con mi vida, Dios del Filo. dijo el chico que resguardaba el lugar.
Y así pasaron casi los dos meses de Ars entrenando bajo la supervisión de Nina Farion.
—¡Bien basta! —dijo Nina, luego de que Ars derrotara a Jill, nuevamente usando solo su brazo izquierdo.
Jill estaba de espaldas, mirando a Ars furiosa y con las mejillas infladas.
—Estás bien —dijo Ars dándole la mano para ayudarla a ponerse de pie, pero Jill no aceptó y se puso sola de pie .
—¿Por qué estás tan enojada, Jill?
—No es justo, él hace trampa, mamá.
—¡Aquí no me digas mamá, dime maestra! ¿Está claro?
—Sí, maestra.
—Ars es dos años mayor que tú; sin embargo, entrenar con él te ha ayudado. Eres más hábil ahora, hija. Y de ahora en adelante también empezarás a entrenar con tu mano menos hábil.
—Sí, maestra.
—En cuanto a ti, Ars, has mejorado mucho usando solo tu mano izquierda, y también mejorarás en los otros dos estilos. Pero dime una cosa: ¿qué estilo es el menos hábil para ti?
—Dios del Cauce, maestra. Me gusta el de Dios del Norte porque uso trucos de magia.
—Curioso. Eres igual que tu madre, pero no tan violento. Supongo que te pareces más a tu padre de lo que había pensado.
—No sé qué decirle, maestra.
—Nada. Ahora cuando regreses, sigue practicando los movimientos que te he enseñado y sigue usando tu brazo izquierdo, aún cuando entrenes con tu padre o en el estilo del Dios del Norte.
—Sí, maestra.
—Bien, ahora necesito que hagas algo: lanzale magia básica de ataque a Jill para que la esquive.
—¡Pero mamá! —dijo Jill.
—¿Cómo me llamaste?
—Perdón, maestra. ¿Por qué debo hacer eso?
—Hay magos hábiles ahora; no subestimes la magia, eso le costó la vida a tu abuelo, ¿entiendes?
—Sí, maestra.
Y así siguieron entrenando hasta que Jill no pudo más y cayó exhausta.
—Bien, es todo por hoy. Mañana tu madre vendrá por ti, Ars —dijo Nina saliendo de la sala en compañía del pequeño Nell, el cual aún solo practicaba movimientos y combate básicos.
Esa tarde, después de comer, Ars empezó a preparar su equipo para regresar a La Sharia al día siguiente.
Poco después llegaron Nel y Jill, para su última clase. Jill venía enojada.
—Bien, Nel, lee este párrafo —dijo Ars.
—Bien, as…í. Cuan…do todo… todos esta…ban casi muer…tos. El Superd le dio el golpe crítico a La… La Place.
—Muy bien. Has estado practicando, nada mal. Para tener casi 4 años y solo estar aprendiendo hace 2 meses…
—¿Lo hice bien, Ars?
—Claro, toma, este es tu premio. Pero cuando regrese en un año, debes leer mejor, así que debes practicar al menos 1 hora al día, todos los días. ¿Está claro?
—Sí.
—Bien, el próximo año te traeré un libro con historias de superhéroes.
—Eso es genial —dijo Nell.
—Toma. Este es tu premio por aprender magia básica de agua y aprender a reconocer las letras y leer. Pero recuerda que si no prácticas, vas a olvidar todo —dijo Ars dándole una figura de un dragón de las nieves.
—Practicaré, papá nos obliga a leer —dijo Nel.
—Muy bien. Jill, es tu turno, lee este párrafo —dijo Ars.
La niña lo miró enojada.
—¿Qué te pasa?
—Nada, es que odio perder y tú no me agradas, Ars.
—¿Por qué me dices eso?
—Siempre me derrotas.
—Me ganaste un par de veces.
—Sí, pero cuando solo usabas tu mano izquierda los primeros días. Después me ganaste siempre.
—¿Y qué quieres, que pierda a propósito?
—No, claro que no.
—Ya tranquila, mañana me iré y no tendrás que verme hasta dentro de un año, Jill. Por favor, lee este párrafo.
—¡Está bien! —dijo Jill de mala gana, leyendo el párrafo sin mucha dificultad.
—Vaya, mucho mejor que al principio. Y pudiste aprender magia básica de fuego estos meses; eso no está mal.
—Sí, practiqué todos los días. Aún te falta enseñarme magia de viento, tierra y curación.
—El próximo año te traeré un libro, lo prometo —dijo Ars.
—¿Y no me vas a dar un premio?
—Sí, espera un poco —dijo Ars, que se puso de pie y se volteo para ir a buscar algo . De pronto una bola de agua lo golpeó en la cabeza y lo tiró al suelo.
—¡Aaagh, qué demonios! —dijo Ars mirando hacia atrás y vio a Jill con la mano estirada y sonriendo.
—¿Por qué demonios hiciste eso? (…) Espera un segundo, no escuché el canto.
—No, estuve practicando como me lo dijiste y lo hice sin el hechizo, pero solo puedo hacerlo con agua.
—¿Desde cuándo puedes hacerlo?
—Desde hace dos semanas.
—¿Y por qué no me lo dijiste?
—Se lo dije a mi papá primero; él me trajo dulces.
—Ya veo, genial, Jill. Si pudiste hacerlo, practica con los otros dos, le dijo Ars.
—Lo haré. ¿Y mi premio?
—Claro, aquí está —dijo Ars sacando una figura de tierra de Darth Vader combatiendo junto a Jill y el propio Ars .
—¿Quién es este sujeto? ¿Esos somos nosotros?
—Sí, es Darth Vader, el personaje favorito de mamá. Ella dice que papá le regaló uno cuando eran niños, cuando ella logró hacer magia de fuego en silencio. ¿Te gusta?
—Sí, está muy bonito, Ars.
—Bien, me alegro —dijo el niño con orgullo.
Esa noche Ars se durmió esperando regresar a casa. Mientras tanto, Jill estaba en su habitación, que compartía con Nel, el cual se había quedado dormido con el dragón en su mesita de noche. Jill estaba despierta mirando la figura que Ars le regaló.
De pronto Jino entró al ver la luz.
—¿Qué pasa, no puedes dormir, cariño?
—Lo siento, papá, estaba mirando esto.
—Vaya,¿quién les dio esas cosas?
—Fue Ars, un premio por aprender a leer a Nel y uno por aprender a lanzar un hechizo sin canto para mí.
—No sabía que se regalaban cosas por aprender, dijo Jino.
—Ars dice que su papá le enseñaba así a la señora Berserker, ya que a ella no le gustaba estudiar cuando era niña.
—Y no le funcionó mucho , ya que Eris apenas sabía leer —recordó Jino.— Bueno, como sea, apagaré la vela. Buenas noches, Jill.
—Buenas noches, papá.
Una vez Jino se acostó en la cama, habló con Nina.
—¿Los niños están cómodos con esto de estudiar y la magia?
—Eso fue idea tuya, Jino, no me digas que te arrepentiste.
—No es eso, me alegra que aprendan.
—¿Y entonces qué?
—Lo que pasa es que… (…) Nada, olvídalo —dijo Jino besando a Nina.— Pero ¿Cómo se porta el hijo de Eris con nuestros hijos ?
—Es muy parecido a Eris cuando ella entrenaba: muy agresivo pero disciplinado, aunque mucho más educado que Eris.
—Ya veo. ¿Tiene potencial?
—La verdad que sí. Si combina esgrima y magia, pondría en aprietos a un espadachín avanzado, casi de rango santo. De hecho, veré su avance el próximo año y lo ascenderé a avanzado.
—Ya veo. ¿Los niños se ven felices?
—Nel se lleva muy bien con Ars; sin embargo, Jill no lo aprecia mucho, ya que siempre la derrota. Pero ya sabes cómo somos los espadachines a esa edad.
—Ella sacó tu carácter —dijo Jino con una sonrisa.
—Sí, porque no dejas de hablar y hacemos cosas más entretenidas —dijo Nina apagando la vela.
Al otro día temprano en la mañana, Eris estaba ahí solaoarsda frente al Santuario de la espada .
—Hola, mamá Roja —dijo Ars con una sonrisa.
—¿Cómo te fue?
—Bien, aprendí mucho.
—Sí. ¿Nina es una buena maestra? —dijo Eris.
—Sí, es diferente a ti, es más técnica y me hizo pulir mis movimientos. Creo que competiré con Lucy cuando llegue a casa.
—Ya veo —dijo Eris acariciándole el cabello.
—Bien, Nina, te veo el próximo año —dijo Eris.
—¿Ya te vas? Dijo Nina qué ni la había saludado.
—Sí, en unos días comienzan las clases y soy profesora de esgrima en Ranoa.
—¿Tu profesora?
—Sí, es lo único que sé hacer: enseñar esgrima.
—¿Quién lo diría? —dijo Nina sorprendida.
—Sí, como sea, adiós —dijo Eris dándose la vuelta en compañía de Ars.
—¡Oye, Ars, espera! —dijo de pronto Jill.
—¿Sí?
—¿Podrías escribirme cuando tengas tiempo, para saber qué estás aprendiendo?
—Eeeh, ¿maestra Nina me permite escribirle?
Nina miró a Jill y sonrió.
—Sí, puedes.
—En ese caso te escribiré, Jill. Te veo en 9 meses —dijo Ars.
—Yo también te escribiré sobre mis avances y cuando regreses te patearé el trasero.
—En tus sueños —le dijo Ars con burla y sonriendo, y Jill lo miró furiosa.
Esa tarde Eris y Ars habían regresado a La Sharia.
Y ¿cómo te fue, campeón? —le dije a Ars cuando llegó a casa.
—Bien, papá. ¿Dónde está Lucy?
—Está practicando con tu abuelo afuera.
—Quiero un duelo —dijo Ars, que salió al patio.—¡Quiero un duelo, Lucy!
—Está bien —dijo mi hija, que conversaba con papá y Clive mientras estaban sentandos bajo el árbol luego de la práctica.
Rápidamente salí afuera con Eris a ver.
Ars tomó postura con la espada sobre su cabeza, tal como Eris.
—Estás perdida, orejona —dijo Ars, que le dio un rápido ataque que Lucy trató de rechazar, pero Ars fue tan rápido que le golpeó una pierna, haciendo que Lucy cayera.
—¡Sííí, te gané! —dijo Ars, pero rápidamente Lucy cambió al estilo Dios del Norte, sorprendiendo a Ars con magia de gravedad y dándole un golpe en el estómago.
—¡Aaagh, eso es trampa!
—No lo era, no fue un golpe mortal. Debiste desarmarla —le dijo Eris.
Ars estaba muy enojado se puso de pie .
—Ya basta —dijo Paul poniéndose entre ambos, ya que casi se iban a las manos.
—Pero abuelo, le gané y ella me atacó por la espalda, dijo Ars .
—¿Así que no aprendiste nada, Ars? ¿Nina no te dijo que no debes confiarte? Un golpe al muslo no es mortal; un espadachín que domine magia de gravedad y Dios del Norte como Lucy es muy peligroso. Una vez cayó, debiste desarmarla —le dijo Eris.
—Sí, la maestra Nina me lo advirtió mamá.
—Y aún así sigues demasiado impetuoso, pero supongo que está de más regañarte: yo era igual. Aun así, tu postura mejoró mucho; derrotaste a Lucy cuando ambos usaban Dios del Filo, pero recuerda que aquí tus hermanos son espadachines y magos.
—Lo sé, lo siento. Estos meses solo usé magia para enseñarle a los Britts, y cuando practicaba con otros estudiantes solo usaba Dios del Filo. Había olvidado que aquí peleábamos con todos los estilos.
—No está mal, tus movimientos están mucho más pulidos, Ars —le dijo papá, acariciándole el cabello.—Ya dejen de pelear, vengan, vamos a comer helado —dijo papá con una sonrisa, y todos los niños, incluido Clive, fueron a la cocina.
De último venía Lucy, enojada.
—Y a ti, ¿qué te pasa? —le preguntó Eris.
—¡Nada! A partir de mañana empezaré a practicar más duro. Quiero que me entrenes duro, mamá Roja, y me inscribiré en tus clases de la universidad. También quiero que me entrenes mejor en Dios del Cauce, papá —dijo mi hija mayor entrando en la casa.
—Qué bien —dijo Eris—. Esta era la motivación que necesitaba Lucy; se la llevaba mucho con Clive.
—Será mejor entrarmi amor —dije agarrándole el culo a Eris.
—¿Qué haces, Rúdeus? —dijo Eris al verme que me agaché instintivamente.
—Nada, pensé que me golpearías —dije.
—Oye, Rúdeus, ¿por qué esta tarde no vamos a una posada y hacemos el amor toda la tarde solos, tú y yo?
—¿En serio?
—Sí.
—Chica golosa —dije.
Durante esos días, los niños regresaron a la universidad. Sería el primer año de Sieghart, el quinto de Lucy, el cuarto de Lara y el segundo de Clive. Siegh iría a la clase especial donde estaría con Ars. Silphy estaba algo asustada por el posible abuso, pero considerando cómo es Siegh, son los demás niños quienes deberían temerle.
Cuando los niños trataron de pasarse de listos con Lara, esta los golpeó de puños, a tal punto que si bien no es una matona, es una especie de nueva Rinia en la universidad.
Además, este año sería especial, ya que dimos becas a los primeros niños que Orsted seleccionó; estos irían a la clase especial, y yo les daría una clase mensual de magia sin recitar. De más está decir que el director Junas estaba fascinado de que el Dios del Cauce enseñara magia a los niños, aunque le advertí que no dijera eso.
Los niños serían los primeros cinco, pero luego llegarían más. Y cuando yo no pudiera hacerles clases, Silphy tomaría mi lugar; después de todo, es solo una clase al mes.
Durante este tiempo hice un par de misiones que ya no eran más que seguir fortaleciendo las alianzas. También iba a visitar a mis hijos con Ariel, y la vida continuaba tranquila, era como si el Hombre Dios se hubiera rendido, pero eso me tenía muy alerta en el fondo.
A mediados de año, Sariel cumpliría 5 años, y unas semanas después lo harían Christina y Lily. Decidimos hacer un cumpleaños para las tres en mi casa, solo con la familia y amigos. Sin embargo, Ariel también debía celebrar el cumpleaños de Sariel en el Palacio de Plata, donde irían todos los nobles del país y embajadores de otros países; también vendrían nobles y príncipes de reinos más pequeños. De hecho, algunos ya pedían la mano de Sariel para sus príncipes, algo que me molestó bastante. Sin embargo, Ariel me aseguró que dejaría que sus hijos se casaran por amor, tal como ella. Y si se preguntan porque dijo tal como ella.
Pues bien, hace poco me casé en secreto con Ariel, y esto solo lo sabe mi familia cercana y los más allegados a ella: Luke, Tris Elmore, Kleene, mi familia y Orsted, quien fue nuestro padrino. Los Kalman, Ghislaine, Isolte y el resto de nobles, incluidos los hermanos de Eris, no lo saben.
Fue más que nada una formalidad, ya que la relación es igual que antes. Ella usa un anillo discreto que le fabriqué con magia de tierra, el cual no levanta sospechas, y le agregué una joya dorada por el color de su cabello a mi sortija. Pero como les digo, fue solo una formalidad, ya que con Ariel estamos así desde hace años.
Como sea, en el cumpleaños de Sariel yo estaría invitado, aunque si bien mis hijos compartirían con ella, todos ya sabían que debían mostrarle respeto y tratarla como la princesa real, no como su hermana; y todos entendieron cuando se se lo expliqué.
Ese día Sariel estaba algo triste, y antes de que llegaran los nobles, pidió hablar conmigo.
—¿Qué desea su alteza? —dije poniéndome de rodillas ante ella.
—Señor Reidar, puedo hablar con usted en privado —dijo Sariel, que miraba a desconocidos como embajadores que deambulaban por la sala.
—Claro, su alteza —le dije. Así que Tris nos guió a una sala privada, donde Sariel saltó en mis brazos.
—¡Papito, por favor me digas así! Odio que me llames así.
—Ya sé, amor. Tú sabes que esta gente no puede saber que soy tu padre.
—Pero quiero abrazarte y que estés con mamá cuando sea presentada en sociedad.
—Yo estaré ahí, mi amor.
—Sí, pero atrás con los oficiales y vestido con este ridículo uniforme.
—Jejeje, a mí tampoco me gusta, mi amor, pero debes saber que papá siempre estará contigo, aunque no lo veas .
—Pero eres el esposo de mamá, ¿por qué tú y mis hermanos no podemos jugar en el jardín sin este montón de tontos mirándonos?.
—Jajajó mi niña. Dije abrazándola—. Tu mamá aún lo niega, pero sé que eres mi hija de sangre.
—Lo sé, papito. No le temo al tío Orsted, no soy tonta; Edward sí es un tarado.
—¡Jeje, esa es mi niña! Escucha, cariño: en unas semanas haremos un cumpleaños para las tres en nuestra casa de La Sharia, y solo estaremos nosotros. Habrá mucho chocolate que la tía Nana invocó de mi antiguo mundo, y muchas cosas ricas que sé que te gustan, mi niña —dije haciéndole cosquillas, mientras Sariel reía—. Bien, mi princesa, ahora portate bien y haz todo lo que ensayaste. Sé que es aburrido, pero son tus deberes como princesa.
—Me gustaría más ser princesa como me dices tú.
—Jaja, mi niña: tú y tus hermanas siempre serán mis princesas —dije besándole la mejilla—. Bueno, ahora salgamos.
—Está bien, pero dame un abrazito más —dijo Sariel.
Así que así se desarrolló el cumpleaños de Sariel. Ella estaba sentada en su trono, con Edward a un lado y Ariel al medio; más allá, Kleen sostenía a Kael, que ya tenía casi un año.
Los nobles se arrodillaban ante Sariel y se presentaban, mientras mi hija les hacía una venia con una sonrisa.
De vez en cuando Sariel me daba miradas fugaces, y yo solo miraba al frente, al lado de papá, vestidos con nuestros estúpidos uniformes. Mientras le daba muecas de sonrisa a Sariel .
Yo solo tenía ganas de abrazarla y llenarla de besos.
Ariel también me daba miradas fugaces y hacía alguna mueca, lo mismo que Edward.
Finalmente, la fiesta terminó con un banquete y la presentación de Sariel. Le llevaron varios regalos: telas finas, joyas, cristales, objetos mágicos, libros, pieles, etcétera.
Cuando estábamos en la recepción y me relajaba un poco, mientras hablaba con Luke, James Boreas Greyrat llegó con su hijo mayor, el nuevo señor de Fittoa, a mi lado.
—Puedo hablar contigo, Rúdeus , a solas, solo será un segundo, dijo James .
—Claro, con tu permiso, Luke —dije mientras me iba a un lado.
—¿Qué pasa, lord James?
—¿Cómo están mis hijos?
—Están bien.
—Aún no puedo creer tu traición, me dijo con reproche mientras yo bebía mi trago .
—¿Traición? Yo que recuerde a usted no le debo nada, lord James.
—No debiste darles refugio en la Sharia, Rúdeus .
—Ah, es eso. Sabes —dije mirando a Eris y Christina, quienes comían pasteles sentadas junto a Ars, Lara y Lily—, ¿usted conocía a lady Hilda, James ?
—¿Sí, qué tiene que ver eso?
—Bueno, recuerdo que justo antes de morir, ella —que siempre me ponía malas caras y no me dirigía la palabra— en mi cumpleaños número 10 se quebró: me abrazó y dijo llorando que ahora yo era su hijo y que me adoptaría. Recuerdo que estaba muy confundido y lord Phillip tuvo que sacarla del salón. Después me explicaron la tradición Boreas, y me dijeron que Hilda no me odiaba, solo le recordaba el dolor de que alguien le arrebatara a sus hijos.
—Es la tradición Boreas, —me dijo James con una expresión que me recordó a Saurus, sin embargo James no tiene al aura del viejo .
—Y lo entiendo, lord James, pero ahora Gabriel y David son solo Greyrat: renunciaron al la casa noble de Boreas y también a la sucesión de su casa.
—¡Pero eso no se puede hacer! Me dijo James, molesto .
—Eris lo hizo, ¿por qué no reclamo por ella en ese momento en que su hermano y su padre habían muerto, lord James?
—Es diferente, estaba siendo presionado por Daríus.
—Ya veo, y dejó a Eris a merced de Philemon y Daríus.
—No, claro que no.
—Claro que sí. Usted era su único familiar y decidió dejarla a su suerte. Sin embargo, ella abandonó el apellido Boreas y se refugió en la Tierra de la Espada, y no recuerdo que usted nos buscara con tanto empeño, ni a ella ni menos a mí, a pesar de ser yo nieto de Valentina Boreas, su tía.
James pasó de una mirada acusatoria a agachar la mirada; lo mismo que el señor de Fittoa, que guardaba silencio.
—David y Gabriel me manifestaron su temor por esto, y fui yo quien les dijo que lo único que podría hacer si no querían una guerra civil era renunciar a su casa noble. Así que cuando me enviaron una carta, les di refugio y ahora están bajo mi protección: no solo la mía, sino también la del Dios Dragón.
—Solo quiero saber qué pasa con mis hijos.
—Pues están bien: trabajan, viven en casas cómodas —no tanto como el palacio Boreas, pero son felices—. David está con Grace, una hermosa chica dedoldia, y Gabriel se casó con la chica Shephiros, que también renunció a su casa noble, y con Rinia, la chica que usted había comprado ilegalmente. ¿Recuerda? Vaya, son muchas cosas ilegales en su historial Lord James —le dije.
—Para no ser un noble, te mueves bien en las telarañas de la política Rúdeus —me dijo James, algo molesto.
—Soy un soldado, y uno que ha luchado muchas batallas. Creo que aprendí a lidiar con casos de injusticia así. Además entiendo a los chicos: si tratarán de quitarme a un hijo, yo me volvería loco. Pero ellos no tienen el poder para impedirlo, pero yo sí, le dije .
Mire al señor de Fittoa quien tenía una cara de preocupación y le dije:
—Guarde cuidado. David y Gabriel no les interesa la jefatura de la casa Boreas. De hecho, le diré una cosa: ni siquiera les di protección por Eris o porque me agraden en demasía, lo hice por la memoria de lady Hilda —esa mujer hasta el último día de su vida pensó en sus hijos arrebatados.
—Está bien, entiendo. Solo dígale a mis hijos que los extraño y quisiera verlos, me dijo lord James bajando los hombros.
—Pues mándeles una carta, hágala llegar a Luke y él me la hará llegar a mí. Los chicos no vendrán acá porque temen por la seguridad de sus hijos, sobre todo ahora que Grace y Rinia están embarazadas de siete meses.
—Entiendo, dígales que les envío mis felicitaciones —dijo, retirándose.
Pero mientras se iban, ambos se miraron y regresaron:
—En verdad, Rúdeus, nosotros no somos tus enemigos ni los de su majestad. Dejando de lado este altercado. Sería mejor que tengas cuidado con la familia Silva y Philemon me dijo.
—¿Qué? No estaba con arresto domiciliario?
—Hace años su majestad revocó su castigo, y no sé si su majestad te lo ha dicho, pero Philemon está por ahí hablando mierdas.
—¿Y qué ha hecho Luke? —dije mirando hacia él.
—Tengo entendido que lady Tristina y lady Elmore lo expulsaron de la mansión Notós cuando fue a meterse ahí, solo ten cuidado, ese tipo te odia, y sobre todo odia su majestad. Adiós sobrino .
—Ya veo, gracias por decirlo —le dije mientras se iban.
—¿Qué pasó, Rudy? —dijo papá acercándose a mí.
—Nada, vino a hablar nuevamente por los chicos.
—Ya veo.
—Oye, papá, ¿supiste que Philemon está rondando por aquí?
—Sí, eso supe. ¿Lo eliminamos?
—No es insignificante, no hagas caso. Orsted dice que mientras Ariel asuma el trono, todo debería seguir con normalidad hasta que llegue Laplace.
—Ya veo —dijo papá con una mueca de molestia mientras venía su vino.
Esa noche, cuando todos los invitados se habían ido, fuimos a una recepción muy íntima, pero los niños se durmieron y solo quedamos adultos.
—En dos semanas celebraremos el cumpleaños de las tres niñas; en cada casa están todos invitados —dije.
—No me lo perdería —dijo Ariel con una sonrisa—. Por cierto, ¿y tus padres? —añadió Ariel al no verlos ahí—.
—Oh, dijeron que tenían sueño y se fueron a dormir a casa con mamá y Lilia, ademas papá me dijo que debía ir a la sede mercenaria a ver un asunto —dije.
—Ya veo. Gracias a todos por venir. ¡Salud! —dijo Ariel.
Esa noche, mientras Rúdeus, las chicas y los demás estaban con Ariel en la recepción íntima, Philemon estaba hablando con el jefe de la casa Silva, disfrazados en un bar. No se reunían en la mansión porque sabía que Ariel los tenía vigilados.
—Las posibilidades son muy bajas, Philemon. Tú ya no tienes poder y mi casa noble está muy vigilada; cayó a ser una casa noble menor y a duras penas la mantengo en pie.
—Eso no es tu culpa, fue la de tu tío. Daríus era un cerdo, pero un cerdo que sabía cómo dirigir un país, dijo Philemon.
—Ya déjame en paz. Ya le juré lealtad a su majestad y al príncipe, no quiero problemas con ella ni menos con Reidar Rei.
—El príncipe es un bastardo, hijo de ese infeliz amante de Ariel, ese tal Rúdeus.
—¿Y qué? Todos lo saben, a nadie le importa, ademas Grabel le tiene terror al general Greyrat.
—El hijo bastado de la reina y ese tipo, no puede ser rey.
—Claro que puede: es hijo de un Greyrat, y no hay leyes que prohíban que la reina tenga hijos con quien ella quiera .
—No, pero hay otro candidato cuyos hijos tienen más sangre noble: el príncipe Grabel y sus hijos.
—No, Philemon, estoy harto de esta mierda. Sobreviví a la tiranía del Tío Darius y no voy a morir conspirando contra la sexta potencia mundial. El tipo es el Dios del Cauce, y además el Dios del Norte y la Segunda Diosa del Cauce están con su majestad. Yo no me meteré en esto —dijo el nuevo jefe de la casa Silva, saliendo del bar y tirando unas monedas en la mesa.
—Maricón de mierda —dijo Philemon mirando al jefe de la familia Silva salir del bar en esa noche sin luna. Después de beber un último trago Philemon salió del bar y mientras caminaba por los oscuros callejones de la ciudad, se sacó el anillo, mostrando su rostro cobarde.
Cuando doblaba en una esquina, de pronto alguien vestido de negro y con la cara cubierta como un ninja. El atacante lo tomó de la solapa y lo tiró contra la pared. Philemon sacó una daga, pero el atacante rápidamente se la desarmó; Philemon en el suelo pidió piedad mientras le ofrecía su bolsa con dinero.
—¡Por favor, llévate todo pero no me mates! —, chillaba Philemon .
Pero el tipo encapuchado empezó a golpearlo salvajemente. Philemon empezó a gritar, pero el atacante le dio un golpe en la quijada y cayó penas conciente, el atacante lo pateó en el piso hasta dejarlo ahí escupiendo sangre.
—Esto es por conspirar contra el príncipe y la princesa, hijo de puta —dijo el atacante dándole otra patada—. Si no sales de Ars mañana por la mañana y no regresas a tu palacio de exilio, te mataré.
—¿Eres tú, cierto? El hijo de Paul —dijo Philemon.
—Jajaja, Reidar Rei no vendría por una basura como tú. Y da gracias que no fue él quien está aquí , porque te habría matado y no habría dejado cuerpo. Así que agradece que solo es una paliza, maldita rata maricona y traidora. Así que ya sabes, si me entero que conspiras contra los príncipes, te voy a matar y mataré al jefe de la casa Silva y a Grabel. —dijo el atacante quien le dio una última patada , que desapareció en los callejones oscuros de Ars.
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