Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1
  4. Capítulo 10 - 10 ¡Estos sentimientos que no puedo manejar!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: ¡Estos sentimientos que no puedo manejar!

10: ¡Estos sentimientos que no puedo manejar!

—¡Pwah!

¡Nada mejor que empezar el día con un buen trago de cerveza!

—exclamó Aqua limpiándose la espuma que le había quedado en la boca con el dorso de la mano.

—En realidad pienso que es la peor manera de empezar el día, pero si consideramos que el mismo ya comenzó hace horas y ya es pasado mediodía supongo que poco importa —dije de manera resignada— ¿Puedo saber que has estado haciendo hasta ahora?

Aqua apoyó el jarró sobre la mesa, produciendo un golpe seco y resonante.

¡Toc!

Sus labios se curvaron en una sonrisita osada.

—Oh, ¿Qué es esto?

¿Lo hacemos un par de veces y el nini ya cree que somos pareja o algo así?

Eso es realmente tierno, ¿sabes?

¡Kusukusu!

—No lo decía por eso —el comentario de Aqua me había molestado un poco pero no dejé que se me notara— habíamos quedado en reunirnos a primera hora para tomar una misión de nivel alto, ¿lo recuerdas?

—Sí, sí.

Lo sé.

Pero recuerda que además de salir a completar misiones contigo para hacer dinero extra y pagar mis deudas, también tengo un grupo del que formo parte —replicó Aqua haciéndose la importante—¡Soy una diosa muy solicitada!

Así que es natural que necesite tomarme un descanso extra de vez en cuando.

Por alguna razón se me hacía casi imposible imaginarme a Aqua llegar hasta esos extremos cuando se trataba de completar misiones.

Pero si tenía que reconocer que formar parte de dos grupos debía resultar bastante agotador.

—Y ni hablar de que también debo lidiar con tus constantes impulsos carnales, cada vez que esos ojos de nini pervertido que tienes se posan sobre mi cuerpo divino.

Desde aquel día en el que Aqua se apareció en el gremio y terminamos haciéndolo prácticamente hasta el anochecer, regularmente estuvimos saliendo a hacer algunas misiones de nivel medio.

Las cuales, en el peor de los casos solo nos llevaban un par de horas completar.

Ya que, gracias a mis habilidades de combate y la magia de soporte de Aqua, casi que no había monstruos en la zona que pudieran hacerme frente.

Por lo que ni bien llegábamos al gremio pedíamos algo para comer e inmediatamente después nos íbamos al piso de arriba y nos pasábamos el resto del día teniendo sexo en una de las habitaciones.

Incluso la empleada del gremio ya estaba tan familiarizada con nuestra rutina, que ayer cuando me acerqué al mostrador ella me dedicó una sonrisa tímida y dijo: “La habitación número 2, ¿verdad?” No voy a mentir.

El hecho de poder disponer del cuerpo de esta diosa (a quien, dicho sea de paso, parecía gustarle el sexo tanto como el alcohol) cada vez que me diera la gana, era sin dudas una de las cosas más geniales que me habían sucedido desde que llegué a este mundo.

Si fuese por mí, ya mismo la estaría llevando arriba para hacerla mía una vez más.

Y solo nos detendríamos para comer.

Sin embargo, la última vez decidimos en que pararíamos un poco con todo eso para enfocarnos en las misiones.

Ese rey demonio no se iba a derrotar por sí solo, ¿o sí?

—Y dime, ¿has visto alguna misión que te haya llamado la atención?

—preguntó Aqua al tiempo que pasaba un dedo por el borde del jarro de cerveza para luego llevárselo a la boca y darle un chupón.

Asentí con la cabeza.

—He visto varias.

Todas ofrecen una recompensa más que generosa.

El problema es que los detalles de las mismas parecen ser un tanto confusas.

—¿Qué quieres decir?

—Por ejemplo, una misión ofrece 10 millones eris por adentrarse a las profundidades de un volcán y matar a un poderoso dragón cubierto en llamas.

Por lo que supongo que debe usar ataques del tipo fuego.

—Oh, ¡No sabía que tenías la inteligencia tan alta, Kaizer!

—exclamó la diosa con un claro sarcasmo.

Yo le lancé una mirada de “déjame terminar o voy a golpearte” y continué con mi explicación.

—A su vez, también hay una misión publicada por un artesano de la ciudad en busca de alguien que pueda conseguirle una extraña roca llamada kiritita.

—Eso no parece tan complicado—señaló ella.

—Eso fue lo mismo que pensé yo.

El único problema es que aparentemente esta piedra solo se consigue en una mina abandonada, a donde prácticamente los aventureros ni se acercan.

Ya que, al parecer, la piedra misma es custodiada por una misteriosa y poderosa criatura.

Por lo que la misión consistiría básicamente en matar a dicha criatura (sea lo que sea) y conseguir la kiritita para el artesano.

Al igual que la misión del volcán, la recompensa es de 10 millones de eris.

—Parece bastante sencillo.

O cuando menos, más sencillo que enfrentarnos a un dragón de fuego.

¡Propongo que hagamos esa!

—dijo Aqua.

Sus hermosos ojos azules brillaron con entusiasmo ante la perspectiva de hacer dinero fácil.

—¿Es que acaso no te das cuenta?

—le repliqué con un tono serio— Si la recompensa por conseguir esa piedra es la misma que nos dan por matar a un dragón de fuego, no puede ser una misión sencilla.

Lo peor es que ni siquiera sabíamos a que nos enfrentábamos.

Puesto que la descripción de la misión solo ponía que la kiritita estaba protegida por una “misteriosa y poderosa” criatura.

Al menos en la del volcán ya sabíamos que nos enfrentaríamos a un dragón de fuego.

Por lo que lo único que tendrías que hacer en ese caso era buscar algo para contrarrestar sus llamas y asunto arreglado.

Pero ¿una criatura “misteriosa y poderosa?

¡Quien sabe con lo que nos podíamos llegar a encontrar!

¿Y si terminaba tratándose de algo peor que un dragón?

Es cierto que Aqua tenía un nivel bastante más alto que el mío.

Pero al ser una arcipreste, sus habilidades estaban orientadas principalmente a la magia curativa.

No sería de mucha ayuda en un enfrentamiento directo.

¡Y lo peor es que la mayoría de las misiones de nivel alto eran así!

“Mata a X criatura poderosa”, “Conseguí tal objeto custodiado por X criatura poderosa”, etc.

Con razón nadie las tomaba.

—Bueno, ¿Qué te parece si mientras decidimos que misión completar comemos algo y nos tomamos una cerveza?

—sugirió Aqua, a quien poco parecía importarle nuestro pequeño predicamento.

—Sí.

Supongo que no habría problema —la miré directo a los ojos— Siempre y cuando la pagues con tú dinero.

La diosa se encogió en su asiento y me miró con ojitos de perro abandonado.

—No seas así Kaizer.

Sabes que estoy quebrada.

Además, ¿Qué te cuesta?

Me cuesta dinero.

—Ni loco —le dije— además, ¿Qué hiciste con el dinero que obtuvimos de las ultimas misiones que completamos?

—Bueeeeno…—la voz de Aqua comenzó a temblar al tiempo que juntaba sus dedos índices y los chocaba entre sí—t-tuve que hacerme cargo de algunas deudas.

D-dinero que me prestaron.

No lo puedo creer.

¡Esta diosa irresponsable realmente era un desastre cuando se trataba de administrar el dinero!

No terminaba de saldar una deuda que ya estaba generando otra.

—En ese caso, lamento decirte que tendrás que arreglártelas tu sola —le dije.

Mi voz quizás más fría y firme de lo que hubiese deseado— Además, siempre estoy invitándote a comer.

Si sigo así, yo mismo voy a terminar quebrado.

Al decir esto último, los ojos de la diosa comenzaron a humedecerse.

—Está bien…está bien…lo entiendo…—dijo entre débiles sollozos.

—Aqua, mira, en verdad lo siento.

Pero pienso que debes empezar a ser más responsable con tu forma de administrar el dinero.

—Está bien, Kaizer —más sollozos— está bien.

No digas nada más.

Después de todo, la culpa es mía por pensar que teníamos algo especial.

Que éramos amigos.

—Y por supuesto que lo somos pero— Las palabras se me quedaron atoradas en la garganta.

Momento.

¿Amigos?

¿En verdad eso era lo que sentía?

¿Lo que deseaba?

¿Ser amigo de Aqua?

—¡BUAAAAAAAAAAH!

—de pronto la susodicha rompió en llanto en el medio del gremio.

Varias cabezas comenzaron a girarse en nuestra dirección— Eso…eso pensé…que éramos…¡que éramos amigos!

¡PERO ESTABA EQUIVOCADA!

—Ey, no llores.

La gente ya nos está mirando de nuevo —intenté calmarla, pero no fue suficiente.

—¡DESPUÉS DE TODO, LO ÚNICO QUE TE INTERESA DE MÍ ES MI CUERPO Y USARLO HASTA EL CANSANCIO PARA COMETER TODO TIPO DE ACTOS DEPRAVADOS!

¡¡BUAAAAH!!

¡Que tonta!

¡Que tonta fui!

¡Oh por dios!

¡No de nuevo!

, exclamé hacia mis adentros.

Al tiempo que me sujetaba la cabeza en señal de vergüenza.

Quería esconderme debajo de la mesa.

—Ahí están esos dos otra vez —dijo alguien.

—Aprovecharse así de una mujer…ese tipo es de lo peor—señaló otra persona.

—¡Me pregunto cuanto placer más debo darte para que seas bueno conmigo!

—continuó Aqua.

Maldita diosa traicionera y manipuladora.

Estoy seguro de que si se dedicara a ser actriz en lugar de aventurera, hace rato que habría pagado sus deudas.

Claramente, esto no iba a parar.

Por lo que antes de que la cosa pase a mayores y a mí me terminaran linchando por considerarme una escoria humana, suspiré resignado y acepté mi derrota.

—Está bien —dije— Te invitaré el almuerzo de hoy y te compraré una cerveza.

Pero ya deja de llorar, ¿quieres?

—¡Gracias Kaizer!

¡Realmente eres un buen amigo!

—dijo Aqua.

Deteniendo su berrinche de forma inmediata.

Otra vez volvía a referirse a mí como “amigo”.

La idea en sí no me molestaba, pero por alguna razón me hacía sentir incómodo.

Más aun después de todo lo que hemos estado haciendo hasta ahora.

Y no me estaba refiriendo precisamente a las misiones.

Mientras esperábamos a que la camarera nos trajera la orden yo no podía dejar de darle vueltas al asunto.

Y cuanto más pensaba en ello más me convencía de que “incómodo” no era el término exacto para describir como me hacía sentir el hecho de que Aqua se refiriera a mí como un amigo.

No.

La idea no me hacía sentir incómodo…sino vacío.

Yo no quiero ser tu amigo, Aqua.

Lo que yo quiero… … ¿Qué es lo que quiero?

—¿Huh?

¿Acaso sucede algo?

—preguntó ella de repente.

Tenía las cejas ligeramente levantadas y la cabeza inclinada hacia un costado.

Sus elegantes pestañas parpadearon consecutivamente, brindándole un brillo juguetón a su mirada.

—No.

Solo me he quedado pensando—sacudí la cabeza.

¿Lo que yo quiero?

¿Y que es lo que tú quieres, Kaizer Prester?

¿Acaso crees que por follártela puedes pedirle que sea tu novia?

¿Qué ya con eso pueden tomarse de la mano y caminar juntos hacia el atardecer?

¡No seas estúpido!

¡Tienes cosas más importantes en la que pensar!

¿¡No te parece!?

—Pensando —repitió Aqua de manera confusa— ¿pensando en qué?

—E-En las misiones.

Aún no logro decidir cual deberíamos tomar.

—Oh, claro.

En ese momento la mesera llegó con nuestra orden.

Apoyó los dos jarros de cerveza y la comida que había pedido para Aqua sobre la mesa.

Una jugosa chuleta de carne de res acompañada con patatas horneadas.

Rápidamente tomé mi cerveza y le di un sorbo.

Por alguna razón no me atrevía a mirar a Aqua a los ojos.

La cerveza estaba un tanto amarga para mi gusto, pero bien fría.

La sensación de aquel liquido burbujeante descendiendo por mi garganta fue como una caricia helada y refrescante.

Cuando levanté la mirada, vi que Aqua me observaba fijamente.

Sus labios dibujaban una sonrisita atrevida.

—Jejeje.

—¿Y ahora qué es lo que te pasa?

—¿A mí?

A mí no me pasa nada, Kaizer.

Solo me preguntaba si estabas diciéndome la verdad cuando dijiste que estabas pensando en las misiones.

—Por supuesto que sí.

¿En que otra cosa más iba a estar pensando?

—Sabes—empezó a decir ella al tiempo que se inclinaba hacia adelante.

Como quien está a punto de revelar un gran secreto—los dioses tenemos la capacidad de saber cuándo alguien nos miente.

—¿QUÉ?

Al ver mi reacción de pánico y terror absoluto, ella soltó una carcajada.

—¡Deberías haber visto la cara que pusiste!

¡Kusukusukusuk!

—Eres una idiota.

—¿Eh?

¿Puedo saber qué clase de manera de tratar a tu diosa es esa, nini desconsiderado?

¡Exijo una compensación!

—le dio un largo trago a su cerveza y luego la dejó caer con fuerza sobre la mesa.

Haciendo que un poco del contenido se vuelque hacia los costados.

—La manera en la que mereces ser tratada.

Espera, ¿Dijiste “mi diosa”?

¿Puedo saber desde cuando tú te has convertido mí diosa?

—Dejemos eso para después.

Por la forma en la que reaccionaste cuando dije que podía saber si estabas mintiendo, es obvio que no fuiste sincero cuando dijiste que estabas pensando en las misiones, ¿o acaso me equivoco?

—¿Y qué si estaba mintiendo?

—pase lo que pase no podía permitir que me acorralara— que seamos compañeros no significa que deba decirte todo lo que estoy pensando.

Bien podría haber estado ideando alguna estrategia para vencer al monstruo misterioso de la mina.

Aqua le dio otro sorbo a su cerveza y volvió a sonreír.

Inclinó su cuerpo un poco más hacia adelante, apoyando el mentón sobre su mano derecha.

—¿Sabes qué es lo creo yo?

—¿Q-Que?

—me estaba empezando a poner colorado.

—Que estabas pensando en hacer cosas pervertidas —susurró—cosas sexuales… —¡CLARO QUE NO!

Grité tan fuerte que prácticamente todos los presentes se voltearon hacia nuestra mesa.

—Está bien, está bien.

Lo entiendo.

Has saciado tu apetito carnal con este cuerpo divino y ahora no puedes pensar en otra cosa.

Pobrecito de Kaizer.

Está mujer si que tenía un don divino…¡Pero para sacarme de quicio!

Se cree mucho solo porque su cuerpo me resulta un tanto irresistible y el pito se me endurece de solo verla.

¡Aaaargh!

Y lo peor es que tiene razón.

Sin embargo, esta vez no era eso en lo que pensaba.

Estaba a punto de decirle eso cuando de repente un hombre se acerca a nuestra mesa.

Tanto Aqua como yo dejamos nuestra conversación de lado para prestarle atención al recién llegado.

Por su apariencia diría que se trataba de un noble.

O por lo menos alguien con mucho dinero.

Llevaba un traje de gala color negro, unos guantes blancos y un sombrero de copa.

A juzgar por su bigote poblado, el cual de poco a poco comenzaba a teñirse de blanco, diría que tenía unos cincuenta y tantos años.

—¡Aaah!

¡Por fin te encuentro, muchacho!

—exclamó el hombre.

—¿Perdón?

¿Lo conozco?

—No, en lo absoluto.

¡Pero eso es lo de menos!

Yo sé quién es usted, así como también esta señorita aquí sentada y eso es todo lo que importa.

Genial.

Al parecer por culpa de Aqua los rumores sobre que soy un pervertido se habían extendido como un incendio forestal y ahora este hombre adinerado venía a hacer uso de sus influencias para meterme en prisión.

O algo peor.

—Mire señor —comencé a decir en mi tono más políticamente correcto—no sé qué cosas habrá oído usted de mí, pero le aseguro que es todo un malentendido.

En parte.

—¿Malentendido dice?

—replicó el noble con el ceño fruncido— ¿Acaso no son ustedes los héroes que salvaron esta ciudad del Rey y la Reina de los sapos gigantes?

—Bueno, si se refiere a eso…—comencé a decir.

Igual el termino “héroes” me resultaba un tanto extremo.

Tampoco había sido para tanto.

—Además, tengo entendido que la hábil arcipreste aquí presente fue la pieza fundamental en la derrota contra Beldia.

Al oír el incidente con el general del Rey Demonio, las mejillas de Aqua se ruborizaron y rápidamente escondió la mirada en señal de vergüenza.

Ya sea que el hombre estuviese omitiendo los detalles por una cuestión de cortesía o porque sencillamente no sabía la historia completa, la realidad es que durante esa batalla Aqua había causado más destrozos que el propio Beldia.

Por lo que es de esperar que el hecho de que le recuerden todo eso no le resulte precisamente placentero.

Sin embargo, eso no era lo más importante ahora.

Si este hombre no venía a causar problemas, entonces, ¿a qué vino?

Sin dar demasiadas vueltas, se lo pregunté y la respuesta que obtuve me dejó más que sorprendido.

—¡He venido para solicitar su ayuda, jóvenes aventureros!

¡Estoy desesperado!

—¿Que es lo que necesita exactamente de nosotros?

—preguntó Aqua, compartiendo mi curiosidad.

—¡Mi hija fue secuestrada por un demonio!

—exclamó— ¡Y estoy dispuesto a pagar dos millones de eris a quien sea capaz de traérmela de vuelta!

—¡EEEEEEEEEEHH!—el grito que dimos al unísono Aqua y yo sacudió las paredes del gremio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo