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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 11

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  4. Capítulo 11 - 11 ¡Paz para este aventurero responsable que solo quería dormir!
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11: ¡Paz para este aventurero responsable que solo quería dormir!

11: ¡Paz para este aventurero responsable que solo quería dormir!

El té volvió a convertirse en agua.

—¡Ups!

Parece que volví a hacerlo, jeje.

—No se preocupe.

Enseguida le traeré otra taza.

—la mucama sonrió de manera forzada y emprendió el camino hacia la cocina una vez más.

Llevándose consigo la bandeja con la taza de té.

La cual, gracias a la habilidad purificadora de Aqua, seguía convirtiéndose en agua.

Era la tercera vez que sucedía.

—¿Podrías intentar ser más cuidadosa y no meter los dedos en la taza?

—le dije en voz baja— ¿O acaso lo estás haciendo a propósito?

—¡No lo estoy haciendo a propósito!

—protestó la diosa— Tampoco estoy metiendo los dedos, ¡No soy tan tonta!

—¿Y entonces por qué sigues purificando el maldito té?

—No lo sé.

Supongo que es la misma calidez de mis manos la que lo hace.

—¡Ejem!

Alguien se aclaró la garganta.

—¿Qué les parece si regresamos a lo realmente importante?

—preguntó el dueño de la lujosa mansión en un tono que detonaba cierta irritación.

Y no era para menos.

Después de todo su única hija había sido raptada.

Su nombre era Rufus Lyamnsen.

Y en teoría pertenecía a una de las familias más influyentes de Axel.

Hace dos noches, su hija, Tia Lyamnsen desapareció misteriosamente de su cuarto sin dejar rastro alguno.

Más allá de una tarjeta negra con el dibujo de unos colmillos en el medio.

—Lo siento—le dije al noble, volviendo mi atención al susodicho objeto que ahora sostenía en mis manos—entonces, ¿esto fue todo lo que dejó el secuestrador?

El noble asintió.

—Me temo que es obra del Demonio de los Colmillos—aseguró, pasándose ambas manos por la blanca cabellera en señal de desesperación—últimamente ha habido varias desapariciones en la zona.

Y siempre con el mismo patrón.

Es decir, jovencitas de más o menos la misma edad que mi hija, donde siempre se encuentra la misma tarjeta.

El Demonio de los Colmillos…Nunca había oído hablar de él, pero sí que era un nombre extraño.

Sin embargo, había algo más que llamaba más mi atención.

—¿Cuándo fue la primera desaparición?

Acaba de decir que hubo varios casos.

—¿La primera desaparición?

Mmm…no estoy del todo seguro, pero creería que aproximadamente hace una semana.

—¿Una semana?

¿Y por qué esperaron hasta ahora para hacer la solicitud en el gremio?

—La verdad es he estado muy ocupado.

Administrar solo un distrito no es una tarea fácil, ¿sabe?

—dijo el hombre con altanería—Pero bueno, ¿van a ayudarme o no?

—¡Por supuesto que sí!

—intervino Aqua con entusiasmo—Y dígame, señor, ¿si lo hacemos, de verdad va a pagarnos dos millones de eris?

Aparentemente lo único que le importaba a esta diosa autoproclamada de la avaricia era el dinero.

—Les pagaré, claro.

Siempre y cuando me devuelvan a mí hija sana y salva.

Tal y como lo puse en la solicitud que publiqué en el gremio.

En ese momento, saqué el papel con los detalles de la misión (el cual parecía un panfleto) y volví a echarle a una mirada.

MISIÓN DE NIVEL ALTO: RESCATE OBJETIVO: DERROTAR AL “DEMONIO DE LOS COLMILLOS” Y RESCATAR SANA Y SALVA A LA HIJA DE UN IMPORTANTE NOBLE.

SOLICITANTE: RUFUS LYAMNSEN RECOMPENSA: 2.OOO.OOO DE ERIS NOTAS: PAGARÉ ESA SUMA SIEMPRE Y CUANDO ME DEVUELVAN SANA Y SALVA A MI QUERIDA HIJA.

¡¡¡QUE NO VAYA A TENER NI UN RASGUÑO!!!

—Lo normal hubiera sido pedirle ayuda a los Dustiness —continuó el hombre— No obstante, como yo mismo soy el señor feudal encargado de proteger este distrito, siento que es mí responsabilidad ponerle punto final a este desafortunado incidente.

¡Ah!

¡De solo pensar en lo mal que la deben estar pasando todas esas jovencitas, siento que esta noche no voy a poder pegar un ojo en toda la noche a causa de la angustia!

En toda la noche.

Sí, claro.

Pero no fue hasta que secuestraron a tu hija que decidiste enviar la solicitud al gremio, ¿no?

Hasta entonces venías durmiendo plácidamente mientras las otras familias se desesperaban sin saber cómo recuperar a sus hijas.

—Si me lo permite, quisiera hacerle otra pregunta—dije— ¿Por qué en lugar de acudir primero al gremio no intentó pedir ayuda a las autoridades?

—¡Bah!

¡La policía de Axel no son más que un puñado de incompetentes!

—gruñó el señor Lyamnsen con desdén—En cambio, ustedes los aventureros, que velan por la seguridad de nuestra amada ciudad y trabajan sin descanso para mantener a los monstruos a raya, ¡son dignos de respeto y confianza!

Por lo que, ¿Quién mejor que ustedes para llevar a cabo esta tarea?

De esa manera, me quedo tranquilo sabiendo que mi dinero irá a parar a buenas manos.

—¿¡No es genial, Kaizer!?

—los ojos de Aqua brillaban con anticipación— ¡Si conseguimos rescatar a la hija de este viejo sospecho, quien se nota a leguas que oculta algo, podremos ganar muchísimo dinero!

¡¡Yo yo estaré más cerca de pagar mi deuda!!

¡Yaiii!

… —Eh, quiero decir, podremos ayudar a todas las familias afectadas por este lamentable incidente…jeje… —Al menos podrías intentar fingir que te preocupan todas esas jóvenes—le susurré a Aqua en el oído— ¿y se supone que eres una diosa?

—¡Deja de molestarme, nini abusivo!

¡Por supuesto que me preocupan!

—aseguró ella—Es solo que mis deudas me tienen más preocupada.

Naturalmente.

—Eres una mujer desalmada, ¿lo sabías?

¡Y aún así me encantas!

Admití.

Aunque ni loco lo diría en voz alta.

El noble dejó escapar una tosecita.

—B-Bueno, entonces, ¿puedo contar con ustedes?

Si bien es cierto que había algo en este señor que me generaba desconfianza, la realidad es que tanto Aqua como yo necesitábamos el dinero.

Además, si realmente conseguíamos derrotar al dichoso “Demonio de los colmillos”, no solo ganaríamos bastante dinero rescatando a su hija, sino que también ayudaríamos a las otras familias damnificadas.

Y quienes, a diferencia del señor Lyamnsen, lo más seguro es que no fuesen capaces de pagar una recompensa.

—Está bien.

Lo haremos—dije.

—¡Excelente!

¡No saben cuánto se los agradezco!

—No se preocupe, señor.

Con que tenga el dinero listo y una botella del vino más fino de su bodega, ¡nos alcanza!

—¿Vino…?

—¡A-A mí compañera le encanta hacer bromas!

—me apresuré a decir—¡No le haga caso!

En ese momento se oyeron unos ligeros pasos, acompañados por un agudo tintineo.

—Disculpe.

Aquí le traigo de nuevo su té.

Se trataba de la mucama del noble.

Aqua tomó rápidamente la taza entre sus manos y justo cuando se disponía a darle un sobro… —¡Ups!

El té había pasado a ser agua caliente.

De nuevo.

Con los hombros caídos, la muchacha suspiró con resignación y estiró la mano para recibir una vez más la taza.

Seguramente con la intención de llevarla a la cocina y prepararle una nueva.

—¡No te preocupes!

—le dije— Me gusta el agua caliente.

Por lo que, si no es molestia, me gustaría tomarme esta taza.

Además, mi compañera arcipreste dice que ya no tiene tantas ganas de beber té, ¿verdad, Aqua?

—S-Sí, creo que estoy bien así.

La mucama nos dedicó una rápida reverencia y comenzó a caminar rumbo a la cocina a una velocidad realmente impresionante.

Seguramente, presa del temor a que cambiáramos de opinión.

La verdad es que yo hasta sentía lastima por la joven.

Tener que ir cuatro veces a la cocina para preparar un té… Por lo que, ahora con la taza en mí poder, la acerqué a mis labios y le di un sorbo.

Era agua caliente.

Ni más.

Ni menos.

—¡Ah!

¡Que buena está!

—exclamé.

El noble me miró como si estuviese completamente loco.

—¿De verdad le gusta tanto?

Quiero decir, no es más que agua caliente.

—Es mi bebida favorita—le aseguré.

Volví a darle otro sorbo.

—E-entiendo…—Rufus Lyamnsen soltó una sonrisita nerviosa y se acomodó en el sillón.

Preguntándose si en verdad había hecho lo correcto al contratar a este dúo de aventureros para que se encargara de rescatar a su hija.

*** La mansión dormía.

La luz de la luna que alcanzaba a colarse por la ventana, parecía cubrir a la diosa en un manto color plateado.

Esta se encontraba tumbada frente a mí.

Una serie de ruidos húmedos y succionantes llenaban la habitación, al tiempo que su cabeza ascendía y descendía hacia la zona de mi entrepierna.

Casi de manera posesiva.

Su lengua recorría la extensión de mi dureza de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba.

Sin embargo, de tanto en tanto le gustaba enfocarse en la cabeza.

Sacudiendo la lengua de un lado a otro para asegurarse de no dejar nada afuera, y posteriormente cubrirla de suaves y delicados besos.

Chuik…chuik…chuik —Sabes… —dije al tiempo que le apoyaba una mano en la cabeza y comenzaba a acariciar su hermoso cabello azul, el cual parecía escurrirse entre mis dedos como si fuese el agua del manantial más delicioso— esto se siente realmente muy bien y si dependiera de mí te diría que continuaras toda la noche, pero… ¿no deberías regresar a tu cuarto?

Mañana nos espera un día bastante difícil.

Ella simplemente levantó la mirada y siguió chupándomela como si no hubiese escuchado una sola palabra de lo que acaba de decirle.

Al verla así, desde esta posición, conmigo recostado en la cama y ella encima de mí frente a la ventana, la luz de la luna parecía danzar elegantemente sobre la superficie de sus ojos.

Los cuales eran tan azules como su pelo.

—¿Aqua?

—la llamé.

La diosa se sacó por fin la verga de su boca y con su mano aún aferrada a ella, me lanzó una mirada de exasperación.

—Ya te oí.

¿Podrías dejar de interrumpirme?

—siguió chupándola.

Ahora con un poco más de urgencia—.

Además, no pretendas que no lo estás disfrutando.

¡Jum!

Deberías estar agradecido por tener a una diosa como yo brindándote este tipo de atenciones.

—Pero si tu fuiste la que se metió en mi habitación… aaaahh….

wow, eso se sintió muy bien… —¿Verdad que sí?

—asintió ella con orgullo— Eso es porque he estado mejorando aún más mi técnica divina.

Ahora, ¿que te parece si mejor te relajas un poco y me dejas terminar?

Iba a protestar.

La verdad es que mañana nuestro día realmente iba a ser muy duro.

Puesto que daríamos inicio con nuestra primera misión de nivel alto.

Sin embargo, los labios de Aqua alrededor de mi verga se sentían tan bien que ni siquiera pude comenzar a formar una frase que sonara medianamente convincente.

En lugar de eso solté un jadeo lleno de placer mientras me dejaba caer sobre la almohada.

Puse ambas manos alrededor de su cabeza y comencé a guiar sus movimientos mientras Aqua continuaba succionándomela con deseo.

Luego de que aceptáramos la misión, considerando lo tarde que se había hecho, el señor Lyamnsen nos ofreció quedarnos en su mansión para pasar la noche y así comenzar tanto la búsqueda de su hija como la de las otras niñas, a primera hora de la mañana siguiente.

Y bien, resulta que hasta entonces los dos habíamos aprovechado para revisar exhaustivamente cada una de las habitaciones, en caso de que haya quedado otra pista por parte del secuestrador.

El dichoso Demonio de los Colmillos.

Pero tras buscar por un buen rato y no encontrar nada, más que a Aqua escabulléndose en la bodega para tomarse uno de los carísimos vinos del señor (por lo que tuve que sacarla a rastras dos veces) decidí dejar las cosas tal y como estaban para empezar con todas las energías mañana.

Al ser una mansión inmensa, la misma disponía de varias habitaciones.

Cada una de ellas equipada con todo lo necesario para cubrir las comodidades básicas.

Como una cama amplia, un vestidor y un baño.

Justo cuando estaba a punto de darme una ducha para finalmente irme a dormir, escuché que alguien estaba llamando a mi puerta.

Considerando lo tarde que era, ni si quiera me tomé la molestia de preguntar de quien se trataba.

Por lo que simplemente abrí la puerta y ahí estaba ella.

—Kaizer…veo que estás despierto.

V-Verás…pasaba por aquí y pensaba en que quizás…q-quizás sería una buena idea que antes de dormir planificáramos la estrategia para la misión de mañana —había dicho la diosa.

Llevaba las mejillas sonrojadas y por el tono de voz tan bajo, estaba claro que no quería que nadie se despertara— E-Eso es todo lo que estaba pensando, ¿me oíste?

¡La misión de mañana!

¡Ni creas que tengo algún otro motivo oculto para venir a tu habitación en el medio de la noche!

Esta diosa si que era un verdadero fracaso a la hora de disimular sus intenciones.

—Adelante, pasa —le dije yo.

Abriendo la puerta lo suficiente como para que ella pudiese ingresar.

Ahora que me ponía a pensarlo, el sexo se había vuelto una actividad tan rutinaria en nuestra vida de aventureros, que no había un día en el que no lo hiciéramos por lo menos una vez.

Por lo general cuando volvíamos de completar una misión.

Y como hoy no lo habíamos hecho en todo el día, era normal que el cuerpo de esta diosa autoproclamada (quien había descubierto los placeres carnales recientemente) estuviese experimentando un fenómeno similar a la abstinencia.

O al menos eso fue lo que pensé cuando vino a tocarme la puerta.

Y no me equivoqué.

Ya que tras apenas unos momentos de haber puesto un pie en la habitación… —¡Oh!

¡Mira lo grande que se te puso!

—exclamó Aqua con fingido asombro— ¿Es que acaso no hay un solo momento del día en el que no fantasees conmigo, nini pervertido?

Eso sí que es realmente patético de tu parte, fufufufu.

—¿Qué?

¿De qué estás hablando?

—No hay remedio, en ese estado difícilmente podamos tener una conversación decente.

Por lo que esta diosa en la que tanto te gusta pensar antes de ir a dormir, se encargará de tu problema.

Peeeero…¡Mañana deberás invitarme un rico trago!

A ver.

Aqua me gustaba.

Era perfectamente consciente de ello.

Negarlo no tendría ningún sentido.

¡Pero no era en lo único en lo que pensaba!

Había otras cosas.

Como la importante misión en la que nos embarcaríamos mañana.

Y definitivamente la verga no se me había parado por el simple hecho de que Aqua estuviese en mi habitación.

¡Esta mujer sí que mentía descaradamente para tratarse de una diosa!

Juro que en ese momento mi cabeza solo pensaba en descansar y juntar energías para mañana, sin embargo…por más que me diera vergüenza admitirlo, tampoco era capaz de resistirme a los encantos de Aqua.

Por lo que ni bien me tomó de la mano y comenzó a guiarme hacia la cama en donde se supone que debería estar durmiendo, sentí como se me empezaba a poner tiesa por debajo del pantalón.

Lo que acabó desembocando en nuestra situación actual… La tibia y húmeda lengua de Aqua continuaba acariciando el largo de mi erección con movimientos suaves e intensos, mientras mis manos seguían aferradas a los costados de su cabeza, la cual no paraba de moverse.

—Mmmh…el olor es tan fuerte…Mnn…—dijo en un jadeo sensual.

—¿Eso es una queja?

No sé qué quieres que te diga, estaba a punto de darme un baño cuando viniste a tocar la puerta.

Aqua se sacó la verga de la boca.

Salpicando gotitas de líquido preseminal hacia los costados, dejando además un hilo de baba conectado entre la punta y sus labios.

—No, para nada —dijo— me encanta cuando está así de apestosa…hace que el sabor sea, ¿Cómo decirlo?

—se quedó pensando unos instantes— más intenso.

—Bueno, en ese caso, ¡es toda tuya!

—volví a tomarla de los cabellos, y una vez que sentí el calor de su boca alrededor de la verga me aseguré de que se la llevara bien hasta el fondo.

—¡Mngh!

Aqua soltó un leve quejido pero enseguida su cabeza comenzó a moverse en un vaivén intenso, al punto de que ya no hacía falta que la guiara con mis manos.

Por lo que simplemente me dejé caer completamente sobre el colchón.

Estiré los brazos hacia los costados y suspiré de placer mientras la diosa continuaba saciando su propio apetito.

De pronto se detuvo.

Yo abrí los ojos, sintiéndome algo confundido, mientras me preguntaba qué fue lo que había sucedido.

Después de todo, aún no me había hecho acabar.

Cuando mis ojos se posaron en Aqua, ella se encontraba sentada en la cama, con las rodillas dobladas hacia los lados.

Y un semblante extrañamente pensativo.

—¿Qué sucede?

¿Ya te cansaste?

—le pregunté provocativamente— No me digas que mi verga de mortal acabó siendo demasiado para ti.

—Jeje, ¡Ya quisieras!

—exclamó— Es solo que se me acaba de ocurrir algo.

—Oh, ¿Y que vendría a ser eso exactamente?

Me sentía intrigado.

Sin embargo, Aqua no me respondió.

En lugar de eso comenzó a abrirse los botoncitos del chaleco azul.

Dejando escapar unos pechos firmes y enormes.

Sus ojos brillaron con picardía al tiempo que sus labios se curvaban en una sonrisita astuta y seductora.

Oh, por dios.

¿Acaso hará lo que creo que está por hacer?

—Solo lo haré una vez, así que no te acostumbres —Dijo.

Y sujetando sus pechos comenzó a inclinarse hacia mí.

Colocando cada uno alrededor de mi sexo, el cual para ese entonces estaba firme como un soldado antes de salir al campo de batalla.

La calidez y la suavidad de sus senos me invadieron por completo al punto de que por un instante tuve la sensación de que mi cuerpo comenzaba a flotar a causa del inconmensurable placer que recorría mi cuerpo.

Aqua presionó aún más sus pechos alrededor de mi erección y apoyándolos siempre en sus manos comenzó a moverlos hacia arriba y hacia abajo.

—Está caliente…y puedo sentir como palpita —observó Aqua mientras presionaba sus enormes tetas contra mi verga.

Al dejar escapar un jadeo, ella me miró y sonrió.

—¿Se sienten bien verdad?

Por supuesto que sí…fufufu, solo basta con mirar la cara de pervertido que estás poniendo en estos momentos.

—Diosa idiota —repliqué— es obvio que cualquier hombre reaccionaría así s—.

Fui incapaz de terminar la frase.

En lugar de las palabras que quería decirle a aquella diosa arrogante y pervertida, todo lo que salió de mi boca fue un jadeo de placer.

Al principio sus movimientos eran algo lento y atolondrados.

Pero a medida que comenzaba a acostumbrarse, los mismos se volvieron más agiles y frenéticos.

Haciendo que prácticamente me fuese imposible hablar.

¡Esta diosa!

Realmente sabe lo que hace.

¿En verdad es la primera vez que hace algo como esto?

—Cada vez se pone más caliente —señaló con asombro— incluso mis pechos…se han puesto increíblemente calientes.

Ya debes estar muy cerca, ¿no es así?

En ese caso… Aqua se relamió los labios y comenzó a hacer movimientos más rápidos e insistentes.

Mi verga completamente envuelta por sus cálidos pechos.

Mientras ella no solo hacía fuerza con sus manos sino también con el resto de su cuerpo.

Por lo que cada vez que empujaba hacia adelante y su rostro quedaba más cerca del mío, podía ver como sus ojos brillaban ardían con deseo.

Quería tenerme completamente sometido y lo estaba logrando.

—¿Y bien?

¡Mmn!

Que esperas…¡mmn!

Para…¡mnn!

¡Correrte por tu diosa!

Sus palabras, una melodía dulce y seductora para mis oídos.

—Aqua….¡Ahí viene!

¡Aqua!

No estaba seguro de que Aqua fuese mi diosa tal y como ella clamaba.

Pero sí acabé haciendo exactamente lo que me dijo.

La prueba de ello fue la ola de alivio mezclada con placer que salió expulsada de mi cuerpo, materializada en la forma de aquella sustancia blanca y tibia con la que esta diosa degenerada había pasado a familiarizarse en ese último tiempo.

Y que ahora se encontraba salpicada por toda su cara.

—¡Aah!

—gritó Aqua con sorpresa.

Y aunque fue bastante rápida para echar la cabeza hacia atrás, no fue suficiente.

Puesto que enormes gotas de semen continuaban saliendo disparadas como proyectiles hacia su cara.

Resignada, la diosa decidió acercarse más, abriendo bien grande la boca y recibiendo un par de gotas dentro.

Todo esto mientras me la seguía sacudiendo con la mano.

Incluso la superficie de sus pechos se encontraba bastante salpicada.

—Aah…que rico… —suspiró— pero ahora estoy toda pegajosa… ¡Ah!

Incluso mi cabello…P-Podrías haber tenido un poco más de cuidado, ¿no te parece?

No podía creer que esta mujer realmente estuviera hablando en serio.

—¿Perdón?

¿Quién fue la de la idea de darme una mamada con las tetas en primer lugar?

Sabiendo que tenía razón, Aqua me ignoró por completo y se sentó en el borde de la cama.

Tomó una de sus largas botas color azul y colocó un pie en ella.

La naturalidad en la que movía sus piernas me resultaba estúpidamente seductora.

—Ahora tendré que darme un baño —se quejó.

Nuevamente en un tono que implicaba que toda la culpa había sido mía.

—Perfecto, en ese caso… —me acerqué por detrás y la rodeé por la cintura.

—¿¡eeh!?

—Bañémonos juntos.

—susurré.

—Oh, con qué es eso.

Comencé a jugar un poco con sus tetas, aprovechando que aún no se había cerrado el chaleco.

—¿Eso es un sí?

—¡Ey!

¿Puedo saber quien te dio permiso de hacer eso?

—¿Y desde cuando necesito tu permiso para hacer lo que quiera contigo?

Aqua entrecerró los ojos y me miró con recelo.

Aunque no intentó apartarme en lo absoluto.

—No tienes remedio —señaló —Vamos, démonos un baño juntos —insistí— Mañana nos espera un largo día.

Los labios de la diosa se curvaron en una sonrisa.

—¿De verdad eso es todo lo que quieres?

¿Un baño?

—Por supuesto —mentí yo, incapaz de ocultar mis ganas de coger.

Esa mamada nivel dios (o mejor dicho, diosa en este caso) encendía los ánimos de cualquiera.

—Tú dices eso y sin embargo…—Aqua se mordió el labio y estiró su mano hacia mi entrepierna, tomando mi verga con firmeza entre sus suaves y delicados dedos— esto que tienes aquí abajo, dice algo muy diferente… ¿de verdad solo quieres que nos demos un baño?

N-i-n-i P-e-r-v-e-r-t-i-d-o.

Al escucharla hablar con aquel tono tan seductor, no pude aguantarme más.

Por lo que me acerqué a ella y comencé a besarla de manera apasionada.

Si bien los carnosos labios de Aqua se abrieron para recibir los míos, en el instante en el que comencé a deslizar mi lengua hacia adentro, sentí su mano en mi pecho.

Dándome un leve empujoncito.

Yo la miré a los ojos, una vez más, sin terminar de entender que es lo que estaba pasando.

¿Acaso me estaba rechazando?

¿Después de meterse a mi habitación, darme la mamada de mis sueños y hacerme una paja con sus divinos pechos?

—Mmm… ¿Puedo saber exactamente a que se debió ese beso?

—me preguntó.

Llevó su dedo índice hasta mi pecho y comenzó a trazar una línea invisible hacia abajo— Además, si mal no recuerdo…dijiste que querías que terminara rápido para irte a dormir.

Después de todo, mañana tenemos que llevar a cabo nuestra misión, ¿no es así?

fufufu Tuvo lugar una breve pausa hasta que finalmente, fui yo el que volvió a hablar.

—Aqua.

—Dime.

Suspiré y la miré directo a los ojos.

—Quiero que te quedes y tengamos sexo.

Toda la noche.

—¡Oh!

¡Pues qué lástima!

—exclamó ella al tiempo que se ponía de pie y se abrochaba el chaleco— Me temo que tendrá que ser en otra ocasión ¡Que descanses!

—¿¡Qué?!

¿¡De verdad piensas irte y dejarme así?!

¿¡E-En este estado!?

Aqua movió la cabeza hacia los lados, como si intentara convencerme lo mucho que lamentaba la situación.

—No hay nada que hacer.

Debemos guardar nuestras energías, ¿no es así?

Recuerda que las vidas de todas esas niñas están en juego —dijo al tiempo que me guiñaba un ojo y sacaba la lengua.

¡Arrgghhh!

¡Esta maldita diosa desvergonzada solo está jugando conmigo!

Yo me quedé observándola con incredulidad mientras ella avanzaba hacia la puerta, meneando sus caderas de un lado a otro de manera seductora.

Tras abrir la puerta y salir hacia el oscuro pasillo, se dio la vuelta y me lanzó una última mirada.

—Buenas noches, Kaizer ❤ —su sonrisa fue cálida y gentil.

Y tras eso, simplemente se marchó.

Por unos instantes a lo único que atiné fue a quedarme parado en la puerta.

Mi nivel de conmoción era tal, que ni siquiera me había percatado de que no me había vuelto a poner los calzoncillos.

Por lo me encontraba en el medio del pasillo, con la verga afuera, parada al punto de que parecía una antena.

Y de hecho jamás me hubiese percatado si no fuera por el gritó de horror que me sacudió de arriba a abajo.

—¡Kyaaaaaaaa!

¡P-pervertidoooo!

Se trataba de la mucama que nos había traído el té a Aqua y a mí cuando estábamos hablando con el noble.

Y que aparentemente no tenía nada mejor que hacer que ir paseándose con un carrito lleno de bandejas a vaya uno a saber qué horas de la noche.

Tras disculparme torpemente con una voz temblorosa al grito de “¡LO SIENTO MUCHO!”, cerré la puerta y me escabullí en la cama.

—Esa diosa de mierda…—dije.

¡Ah, pero esta bromita le va salir muy caro!

¡Ya lo creo que sí!

Y así, mientras pensaba en formas de vengarme de Aqua (¡para empezar, nada de invitarla tragos ni pagarle cenas!) en algún punto de la noche, finalmente sucumbí ante el sueño.

Mañana me esperaba un día bastante agitado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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