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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 ¡Piedad para esta pobre comerciante!
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12: ¡Piedad para esta pobre comerciante!

12: ¡Piedad para esta pobre comerciante!

A la mañana siguiente me desperté con los rayos del sol golpeándome directo en la cara.

—Agh… ¡tendría que haber cerrado las cortinas anoche…!

—lamenté.

Apretando fuertemente los ojos mientras giraba mi cuerpo hacia un costado de la cama.

Aún así, traté de verle el lado positivo a la situación.

Puesto que, considerando lo pésimamente mal que había dormido anoche, de seguir durmiendo lo habría hecho hasta el mediodía.

—Esa diosa de mierda…  Lo primero que se me vino a la cabeza fue la imagen de Aqua.

Recostada sobre mí, moviendo la cabeza de arriba hacia abajo mientras me la chupaba.

La suavidad de su cabello entre mis dedos.

El calor de sus hermosos pechos alrededor de mi verga y como estos no habían dejado de moverse frenéticamente hasta hacerme acabar.

Entonces, justo cuando se suponía que venía lo mejor… —Buenas noches, Kaizer ❤ Que bronca.

¡Que bronca!

Estaba tan cabreado pensando en los acontecimientos de anoche que ni siquiera me percaté de que alguien había llamado a mi puerta.

¡Toc!

¡Toc!

—¡AAAARRGH!

¡LA MUY ZORRA!

—exclamé— ¿¡QUIEN SE CREE QUE ES!?

—S-solo soy la mucama, señor.

Para avisarle que el desayuno ya se encuentra listo.

—¿Eh?

A… ¡Ah!

sí, por supuesto.

¡Ahora mismo bajo!

—me apresuré a decir— ¡Por cierto, eso último no lo dije por ti!

Estaba hablando solo.

¡No me hagas caso!

—No se preocupe señor, yo no he oído nada —la voz de la mucama se oía nerviosa desde el otro lado de la puerta— solo estoy aquí para servir.

Por lo que no he oído… ¡Ni tampoco vi nada anoche!

Hubo una pausa bastante incómoda.

Como si se hubiese dado cuenta de que acababa de hablar de más.

Por lo que unos instantes después, lo siguiente que escuché fue una rápida sucesión de pasos, que empezaron a disminuir rápidamente a medida que la muchacha huía a toda velocidad.

—Qué vergüenza…Encima ayer me vio el pito y todo, ¡debe pensar que soy un depravado!

Quizás más tarde debería disculparme y aclarar las cosas, pensé.

Una vez que terminé de enjuagarme la cara, me vestí y bajé las escaleras hasta llegar a lo que supuse era el comedor.

O lo que sea que usen los ricos para desayunar.

Una mesa ostentosa y llena de comida, se estiraba a lo largo de la sala.

Al punto de que, si fuésemos dos personas, y cada una se sentara en una punta, si quisiera comunicarme con ella sería más fácil enviarle un mensaje de texto desde mi celular en lugar de hablarle, puesto que difícilmente me escucharía.

Entonces no pude evitar sonreír.

Pensando en lo absurdo que sonaba aquello.

Después de todo, en este mundo, rústico y de características medievales, los teléfonos celulares o cualquier otro dispositivo tecnológico como televisores, radios o consolas de video juego (¡Ay, como extrañaba eso último!) no existían.

Me acomodé en una de las elegantes sillas, me serví un poco de café y tras observar un poco la gran variedad de comida, decidí cortarme una porción de pastel.

De tamaño bastante generoso, debo decir.

El desayuno trascurrió con total normalidad.

A excepción, por supuesto, de las miradas incómodas que de tanto en tanto me dirigía la mucama.

Quien me observaba desde un rincón.

Asegurándose de mantener cierta distancia.

Por lo que a efectos de cambiar un poco el pésimo clima que se había instalado en la sala, decidí preguntarle sobre el señor de la casa.

Ya que me llamó la atención que aún no bajara a desayunar.

¿Será que a la gente adinerada le gustaba dormir hasta tarde?

Para mi sorpresa, la muchacha me informó que el señor Lyamnsen había salido temprano para tratar un asunto de suma urgencia.

¿Tendrá que ver con el asunto de los secuestros?, me pregunté.

Pensar en ello, automáticamente me hizo recordar la importante misión de hoy.

Y más importante: ¿En dónde estaba Aqua?

Ella tampoco había bajado a desayunar aún y la idea de que se hubiese levantado temprano para prepararse de antemano era algo sencillamente absurdo, sin importar cuanto le exigiera a mi imaginación.

—Al parecer la señorita Aqua todavía se encontraba dormida cuando fui a decirle que ya estaba listo el desayuno —explicó la joven— llamé a su puerta varias veces pero… ¡Esa diosa problemática y provocadora nocturna!

—¡Buenos días!

—saludó Aqua en un tono alegre y despreocupado, cuando finalmente se dignó a aparecer.

Para entonces ya era prácticamente mediodía.

Caminó hasta la mesa, tomó la silla que estaba justo frente a mí y se dejó caer en ella como si estuviese en el living de su propia casa— ¡Aaaah!

¡Que bien dormí!

—exclamó— Las camas de aquí son incluso mejores que las que tenemos en la mansión.

—¡Que “buenos días” ni que nada!

—le dije en un tono serio— Ya es mediodía, ¿puedo saber por qué no te levantaste más temprano?

—No me vengas con eso ahora, ¿quieres?

—replicó ella, en un tono que, como siempre, detonaba cierta soberbia— Para tu información, ayer me quedé despierta hasta avanzadas horas de la noche, pensando una estrategia que nos ayude a derrotar al demonio de los colmillos y salvar a esas niñas.

Levanté las cejas y la miré asombrado.

—Vaya, Aqua.

Debo decir que estoy verdaderamente sorprendido.

Ella cerró los ojos y sonrió con orgullo, asintiendo varias veces con la cabeza.

—Así que finalmente te has dado cuenta —dijo— Ya veo, jeje.

Ahora no te quedará más remedio que admitir lo genial que soy y lo perdido que estarías sin mí.

—Oh, ya lo creo que sí —repliqué— Y de paso, pedirte una disculpa.

—¿Una disculpa?

—sus bellos ojos azules pestañaron una vez y me miraron con un aire de curiosidad.

—Así es —confirmé yo—-.

Puesto que, si te soy sincero, luego de tu visita anoche, juraría que te habías ido tu cuarto a emborracharte y por eso te levantaste tarde.

Ni bien terminé de decir aquellas palabras sentí un dolor agudo y punzante en la pierna.

El cual hizo que me tambaleara en la silla.

Aqua me había pateado por debajo de la mesa.

—¿¡Te volviste loca!?

—le gruñí mientras me llevaba una mano hacia abajo y comenzaba a frotarme la zona dolorida con mis dedos.

—¿Uh?

No sé de qué estás hablando—respondió ella haciéndose la tonta.

—Me refiero a lo que acabas de hacer.

—¡Oh!

¿Acaso experimentaste algún tipo de dolor hace unos momentos?

Mmm…quizás se deba a que recibiste un castigo divino por burlarte de una diosa.

—¡Pues más que castigo divino yo diría que fue tu pie!

—Supongo que eso también pudo haber sido —concedió Aqua de manera burlona.

Di un suspiro y opté por dejar pasarlo por algo.

Después de todo, quizás esta vez yo mismo me lo había buscado.

Si bien aún me encontraba enfadado con Aqua por lo de anoche (aunque hacía todo lo posible por que no se me notara) no estuvo bien que desconfiara de mi compañera cuando esta se estaba esforzando por el bien de la misión.

Me sentí culpable, no lo voy a negar.

—Y bien, ¿Cuál es esa estrategia que nos ayudará a vencer al demonio de los colmillos?

La diosa esbozó una sonrisita.

—Oh, con que he conseguido despertar tu curiosidad, ¿eh?

—¿Vas a decirme o no?

—le pregunté.

La verdad es que algo de razón tenía.

—Supongo que sería muy cruel de mi parte no decirte nada.

Además, soy una diosa piadosa.

Se hizo un breve momento de silencio.

Como si Aqua estuviese probando mi paciencia, a ver si le decía algo más.

Pero al ver que no fue el caso, continuó.

—Este demonio de los colmillos, claramente es una criatura maligna, ¿no es así?

—Bueno, supongo que cualquiera que se dedique a secuestrar niñas podría entrar en esa categoría.

Aqua negó ligeramente con la cabeza.

—No me refería a eso —explicó.

Mostrándose más entusiasmada de que de costumbre.

La idea de saber algo que yo no, parecía resultarle divertido a la diosa del agua.

—¿Entonces?

—Me refiero al hecho de ser un demonio en sí mismo.

Eso es lo que nos dará la ventaja.

Porque si realmente se trata de un demonio, yo debería ser capaz de purificarlo.

—Tiene sentido.

—¡Por supuesto que lo tiene!

Lo único que deberías hacer tú es debilitarlo lo suficiente y entonces… Lanzó un puñetazo al aire.

—¡Llega esta diosa para salvar el día!

Yo la miré con desconfianza.

—¿Hmn?

¿Qué sucede?

—Eeeh… ¿Cómo decirlo?

No es que no creo que sea un buen plan (en parte) pero si el que va a combatir al demonio para debilitarlo soy yo y tu solo le darás el golpe final, ¿no sería yo realmente quien “salve el día”?

—Con que esas tenemos, ¿eh, Kaizer?

¡El hikikonini, cansado de ser un perdedor en su antiguo mundo busca su revancha en este!

¡Y quiere toda la atención para el solo!

—¡Ey!

Yo no era un perdedor en mi antiguo mundo.

Aunque tampoco era alguien que precisamente destacara demasiado… —No te preocupes —continuó la diosa.

Cada vez con más altanería— compartiremos la recompensa en partes iguales.

A pesar de que, bueno, estaríamos venciendo gracias a MÍ estrategia y MÍ vasto conocimiento en demonios.

Por lo que deberías estar agradecido, fufufu.

Pobre Aqua, pensé yo.

Tiene una inteligencia tan baja que no le queda otra que atesorar estos raros momentos en los que puede lucirse.

—¿Y ahora puedo saber por qué te me quedas mirando así?

No quería que pensara que la estaba mirando con lástima.

Así que rápidamente decidí cambiar de tema, diciéndole lo primero que se me vino a la cabeza.

—Ah, es que me quedé pensando en lo hermosa que estás hoy.

Aqua levantó las cejas.

Por un momento, mi declaración pareció haberla tomado por sorpresa.

Sin embargo, sus finos labios rápidamente se curvaron en una sonrisa.

—¿Eso es lo mejor que tienes?

Pues sí que eres básico para dar cumplidos, Kaizer.

No me extraña que estuvieras soltero en tu vida pasada, ¡Ksksksksk!

A veces, lo mejor era simplemente ignorar los comentarios estúpidos de Aqua.

Algo que comenzaba a darse con mayor frecuencia conforme la iba conociendo más.

—Lo que tú digas, diosa estratega.

Sabes, con respecto a tu plan, todavía tengo una duda.

—¿Ah, sí?

¿Cuál?

—Admito que tu estrategia no suena nada mal, al menos para ser tú.

¿Pero cuanto tiempo te llevó planearla exactamente?

¿De verdad estuviste toda la noche solo para eso?

—Ah, ¿te refieres a eso…?

Bueno, es quee… —de pronto, toda esa confianza que la diosa había demostrado tener hasta hace solo unos segundos, se esfumó como si hubiesen arrojado una bomba de humo.

—“Que Kaizer que se encargue del demonio y yo luego le doy un puñetazo”, es una estrategia bastante sencilla si me lo preguntas.

—P-Puede ser…No sabría decirte.

—Entonces, ¿Por qué no pudiste levantarte más temprano?

—B-Bueno…es que después de idear semejante estrategia —dijo Aqua, y un leve rubor comenzó a formarse alrededor de sus mejillas— para auto felicitarme decidí tomar unas copas de vino y…q-quizás se me fue un poco la mano… Al final esta diosa alcohólica sí se la había pasado bebiendo toda la noche.

*** El sol se alzaba majestuosamente sobre nuestras cabezas mientras nos abríamos paso por las calles de Axel.

A pesar de que ya era pasado mediodía, con solo mirar a mí alrededor pude ver a varios grupos de aventureros yendo de un lado a otro.

Aparentemente haciendo compras de último momento y asegurarse de tener todo listo antes de abandonar la ciudad para salir a completar alguna misión.

De alguna manera me reconfortaba saber que Aqua y yo no éramos los únicos en habernos quedado dormidos.

O mejor dicho, que Aqua no había sido la única en quedarse toda la noche bebiendo vino.

Aunque considerando que esta era una ciudad de principiantes donde la mayoría de los aventureros ya de por sí no solía tomarse las cosas muy en serio, aquello tampoco era el mejor de los consuelos.

En fin.

Con la idea de comprar algunas pociones e ítems para la misión llegamos a una tienda con la cual nunca me había topado antes.

Tenía una fachada simple que sin dudas pasaría desapercibida en cualquier lado.

De hecho, si Aqua no me hubiese dicho que se trataba de una tienda hubiera seguido de largo.

—Oh, ahí está esa tienda —había señalado la diosa.

—¿Es una tienda?

No lo parece.

Ella se encogió de hombros.

—Digamos que quien la administra no es la persona más lista del mundo cuando se trata de negocios.

El hecho de que aquellas palabras hubieran salido ni más ni menos que de la boca de Aqua, hizo que aún me sintiera más curioso.

Por lo que me acerqué hasta la puerta y puse una mano sobre el picaporte, listo para entrar.

—¡Oyeee!

¡Esperaa!

—por alguna razón la misma Aqua fue quien me detuvo— ¿Estás seguro de que quieres entrar?

No te lo recomiendo.

—¿Y por qué no?

Quizás aquí podamos encontrar objetos que no vendan en otras tiendas.

—Lo sé, lo sé…es solo que… ¿por qué tiene que ser precisamente esta tienda?

Mi compañera hizo una mueca de desaprobación.

Se ve que realmente no quería entrar.

¿Será que le debía dinero al dueño?

Conociendo a esta diosa irresponsable, no me extrañaría.

Aún así… —Mira Aqua, no sabemos a qué clase de demonio nos estamos enfrentando.

Así que lo mejor será contar con toda la ayuda que podamos tener.

No entiendo muy bien cual sea tu problema con esta tienda, pero no tienes que entrar si no lo deseas.

Puedes esperarme aquí.

—No se trata de eso —explicó— es solo que de haber sido posible, hubiese preferido no entrar.

Al menos no ahora.

Pero ya que estoy aquí supongo que no tengo opción.

Aqua cerró fuertemente su puño y sus ojos azules se llenaron con determinación.

Yo simplemente me quedé observándola, sin saber bien que decir.

—Okey…entonces entremos, supongo.

—¡Bien!

¡Lo haré!

¿Lo haré?

¿De que habla?

Que chica más rara… Empujé la puerta hacia adentro e inmediatamente se oyó el leve tintineo de unas campanillas.

—Bienvenidos… —nos saludó una voz débil y cansada.

Al dirigir la mirada hacia el frente vi que la misma le pertenecía a una jovencita que sonreía de manera algo forzada detrás de un mostrador.

Tenía el cabello largo y castaño.

Y a pesar de que lo llevaba algo desarreglado, sus facciones eran elegantes y muy bonitas.

La túnica purpura que tenía puesta le daba el aspecto propio de una hechicera o por lo menos el de una persona lo suficientemente diestra en el campo de la magia.

—Buenos días —respondí yo— quisiera ver que pociones y objetos mágicos tiene a la vente, si es tan amable.

—Por supuesto, eso no será ningún probl—¡Oh!

¡Señorita Aqua!

¡Que agradable sorpresa!

De pronto, no me pregunten por qué, comencé a sentir como el aire de la tienda se llenaba de tensión.

Y entonces, sin decir una sola palabra, Aqua comenzó a avanzar a grandes zancadas.

Y antes de que pudiera reaccionar, se había lanzado contra la dueña del establecimiento.

—¿Aqua?

—la llamé— ¡Ey!

¿Qué haces?

La diosa loca que tenía por compañera había saltado por encima del mostrador y ahora sus manos sujetaban con fuerza la túnica de la pobre joven, mientras la sacudía de un lado a otro.

—¡Kyaa!

—comenzó a chillar esta— ¡Señorita Aqua!

¡Señorita Aqua, me está lastimando!

La situación me recordó mucho a cuando Aqua y yo nos conocimos por primera vez.

Quiero decir, en este mundo.

—¡Pensaba perdonarte la vida temporalmente, pero parece que el destino tiene otros planes para ti y quiere que de tu merecido hoy mismo!

—¡WAAAH!

¡Por favor!

¡Perdóneme, perdóneme!

—la dueña de la tienda no paraba de suplicar.

Y lo que más lástima me daba era que ni siquiera intentaba oponer resistencia al firme agarre de la diosa.

Quien por supuesto, no paraba de lanzar todo tipo de imprecaciones.

—¡¡AAAAAAAH!!

De pronto Aqua lanzó un grito tan intimidante que hasta yo mismo me estremecí.

No tenía ni la menor idea de lo que estaba pasando, pero de un momento a otro, la diosa había conseguido arrojar a la muchacha contra el piso de madera, para luego sentarse encima de ella.

Aprisionándola con ambas rodillas.

—¡Kyaaaa!

¡Señorita Aqua, ya le expliqué en el pasado que no planeo hacer cosas malas!

¡No me vaya a purificar, se lo ruego!

Pero las palabras de la pobre comerciante parecían haber caído en oídos sordos.

—¡Estoy segura de que tarde o temprano intentarás hacer alguna fechoría!

¡Así que no puedo confiar en las palabras de una no muerta!

¡Mi reputación como diosa está en juego!

Aqua, embriagada de poder y con una sonrisa en los labios que bordeaba lo malévolo, levantó una mano y la apoyó fuertemente contra el suelo.

—¡Turn Undead!

—gritó.

Casi de manera instantánea un círculo mágico se materializó por debajo de las dos jovenes al tiempo que una luz azul y brillante se expandía por toda la sala.

—¡Waaaaaah!

¡Estoy comenzando a desaparecer!

—gritó la dueña.

Totalmente incapacitada por Aqua, quien claramente era la fuente de aquel semejante resplandor.

Con que estos son los poderes de una diosa, pensé con asombro y hasta algo de temor.

Sin embargo, este no era el momento para andar sorprendiéndose por esas cosas.

Sea una lich, una no muerta o lo que sea, la realidad era que efectivamente la muchacha que tenía frente a mí estaba comenzando a desaparecer.

¡Tenía que hacer algo!

—¡¡Aqua!!

¡¡NO!!

—¡Solo estoy haciendo mi trabajo como diosa!

¡No interfieras!

—respondió ella, sin apartar la mirada de su presa.

Para ese entonces yo ya estaba corriendo hacia ellas.

Y sin siquiera pensar en las consecuencias, simplemente me arrojé hacia el circulo mágico.

—¡Ey!

Que crees que hac—¡AAAAH!

—¡WAH!

Hubo un fuerte golpe y al momento siguiente los tres estábamos rodando por el suelo.

Cuando finalmente me detuve, pude sentir algo suave y reconfortante en mi rostro.

De hecho, el mismo suelo se sentía bastante blandito.

—Sabía que eres un hikikonini degenerado —me dijo la voz de Aqua desde alguna parte.

—¿Eh?

— yo seguía sin entender nada.

Entonces, cuando por fin abrí los ojos, comprobé que no me hallaba en el suelo, sino encima de la dueña de la tienda.

Con mi cara y mi mano derecha apoyados sobre los pechos más grandes que debo haber visto en mi vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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