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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 ¡Esta diosa tsundere que no quiere dormir sola!
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14: ¡Esta diosa tsundere que no quiere dormir sola!

14: ¡Esta diosa tsundere que no quiere dormir sola!

El garrotazo del kobold me tomó por sorpresa.

Sentí como mi espada se sacudía, al tiempo que un estruendo metálico resonaba por toda la llanura.

—¡Desgraciado…!

—le gruñí.

Más de molestia que de dolor, puesto que gracias a mi armadura apenas había sentido el golpe.

Al mirar por sobre mi hombro pude ver que el kobold me estaba sonriendo, dejando expuestos unos feroces colmillos.

Sin embargo, la prioridad era deshacerme primero del que tenía justo enfrente mío.

Su arma (un mero garrote de madera) había conseguido frenar el golpe de mi espada por muy poco, quedando atrapado debajo de esta.

Por lo que aproveché para tirarle aún más el peso de mi cuerpo encima.

Trozos astillados del arma volaban hacia los costados a medida que el filo de Kronos se hundía más y más en la madera.

La diferencia de poderes era tan abrumadora que el pobre semi-humano estaba utilizando sus últimas fuerzas solo para poder mantenerse en pie.

—¡Vaya!

¡Parece que alguien está teniendo problemas para lidiar con unos simples kobolds!

—gritó una irritante voz a mis espaldas.

Al voltear la mirada, vi a Aqua parada a un costado, de brazos cruzados, sonriéndome de manera burlona.

—Sabe, señor paladín —comenzó a decir— si lo pide amablemente, esta diosa generosa está dispuesta a perdonarlo por haber rechazado su ayuda hace un momento y lanzarle un Blessing para que pueda deshacerse de esos enemigos.

Pero a cambio, deberá comprarle una una botella de vino costoso y unirse a la iglesia de Axis.

¿Qué dice señor paladín?

¿No le parece un buen trato?

—¡Ya te dije que no necesito tu ayuda!

—le grité, todavía forcejeando con el kobold que tenía en frente— Además, ¿Quién querría unirse a una secta de locos peligrosos?

—¿¡Locos peligrosos!?

—la diosa se turbó ante mis palabras— ¡Como te atreves a llamar así a mis fieles seguidores!

¡Discúlpate ahora mismo por hablar así de mis fieles seguidores!

Aprovechando el momento de distracción, el otro kobold (el que me había golpeado por la espalda) vio una oportunidad, y dando un feroz gruñido, levantó su garrote por encima de la cabeza descargando un golpe descomunal hacia mí.

Sin embargo, la criatura, estúpida y predecible como podía esperarse de un kobold, no se imaginó que esto era exactamente lo que yo estaba esperando.

Así que me hice a un costado, y el enorme garrote acabó estrellándose en la cabeza de su compañero.

Liberando un crujido estremecedor.

El kobold se quedó observando estupefacto como su amigo se desplomaba en suelo, sin entender que es lo que acaba de pasar.

Empezó a mover la cabeza hacia todas las direcciones posibles en un intento desesperado por localizarme.

Pero era demasiado.

Escabulléndome por debajo, tomé a Kronos con ambas manos y se la enterré en los intestinos, hasta la empuñadura.

El kobold soltó un aullido de dolor y cayó de espaldas a unos pocos pasos de donde estaba su compañero.

Quien por cierto todavía no estaba del todo muerto, sino que convulsionaba mientras una pequeña nube de espuma le salía por la boca, en un espectáculo lamentable.

Y pensar que ese podría haber sido yo, pensé.

Levanté a Kronos y en un piadoso acto, despojé a la criatura de toda su miseria.

En total me había enfrentado a siete kobolds.

Un tipo de enemigo que, si bien no destaca por ser precisamente poderoso, si pueden ser una terrible amenaza cuando atacan en grupo.

Pero de alguna manera me las había arreglado para vencer a todos yo solo.

Saqué mi tarjeta de aventurero y para mi sorpresa, vi que en estos últimos días había conseguido subir varios niveles.

Mis estadísticas, por otra parte, también se habían incrementado un poco.

—Pero aún me falta…tengo que volverme más fuerte.

Mucho más fuerte.

—¡Eeeeey!

Sí ya terminaste, continuemos de una vez, ¿quieres?

No me agrada la idea de estar a la intemperie por tanto tiempo.

Podrían…ya sabes, salir más sapos gigantes.

Aqua parecía estar particularmente traumatizada por los sapos gigantes.

Uno de los motivos por los que rechacé la ayuda de Aqua y me había enfrentado a los kobolds yo solo era porque quería adquirir más experiencia de combate.

Sin embargo, debo admitir que una parte de mí aún estaba enojada con la archisacerdotisa a raíz de lo que había pasado la noche anterior en la casa del señor feudal: Darme lo que muy probablemente haya sido la mejor mamada que recibí en mi vida, para luego simplemente marcharse y dejarme con la verga más dura que el garrote de estos kobolds.

Y lo peor es que ni siquiera habíamos vuelto a sacar el tema.

Ella simplemente continuó actuando como si nada y creo que era precisamente aquella actitud lo que me hacía sentir más molesto.

En más de una ocasión me había encontrado observando a la diosa mientras me preguntaba qué es lo que pensaba de mí.

¿Acaso yo le gustaba siquiera?

¿O me usaba para satisfacer un apetito sexual que al parecer yo solo había despertado por casualidad?

¿Y si le daba lo mismo hacerlo conmigo que con cualquiera?

Quizás era eso.

Quizás mientras tuviera una verga y una botella de vino cerca, a la tipa le daba todo exactamente igual.

La idea me inquietaba.

Y ese hecho me molestaba incluso más que la actitud campante y despreocupada de Aqua.

Mientras aquellas preguntas no paraban de dar vueltas en mi cabeza, una voz me llamó de repente.

—¡Ey, Kaizer!

¿Me estás escuchando?

—¿Ah?

Sí, claro.

Pongámonos en marcha.

La diosa se me acercó y comenzó a estudiarme, entrecerrando sus ojos azules.

—Últimamente has estado actuando de manera extraña, ¿te sucede algo?

—No, nada —respondí yo, intentando sonar lo más causal posible—.

La diosa del agua rió entre dientes y se llevó una mano a los labios.

—Oh, ya sé lo que sucede —dijo— como estos kobolds te dieron tanto trabajo, te da miedo enfrentarte al Demonio de los Colmillos tu solo y no sabes cómo pedirme disculpas para que te brinde mi ayuda, ¿no es así?

Era en momentos así cuando me sentía agradecido por que fuese una cabeza hueca.

Incapaz de leer situaciones.

—Sí, sí, por supuesto, ¡Estaba aterrado pensando cómo iba a enfrentarme a ese demonio si no me ayudabas!

¡Me descubriste!

—le dije con un tono que desbordaba sarcasmo.

Pero como de costumbre, Aqua no parecía haberse percatado en lo absoluto.

De hecho, mientras se trate de inflar su ego y bañarla em elogios, le podías hacer creer cualquier cosa.

—¡Sabía que era eso!

¡Sabía que era eso, Kaizer!

—exclamó Aqua con satisfacción, creyendo que verdaderamente me había adivinado el pensamiento— Es obvio que sin mí estarías totalmente perdido, así que no te preocupes —cerró su mano hasta formar un puño y se dio un ligero golpecito en el pecho— ¡Esta archisacerdotisa experta en exorcizar demonios no te abandonará!

—Genial, no esperaba menos de ti.

—Pero a cambio, tendrás que comprarme un espumoso y unirte a la iglesia de Axis, no lo olvides.

¡Ah, y más vale que sea un vino fino y de altísima calidad!

Capaz de estar a la altura de mi sofisticado paladar.

—Ya te dije que no me uniré a tu culto… ¡Momento!

¡Tampoco te compraré más vino!

¡Deja de estar aprovechando la más mínima oportunidad para sacarme dinero, quieres!

—Como sea, deberíamos ponernos en marcha —la diosa miró rápidamente hacia los costados— ya sabes…los sapos.

—Bien, en ese caso —saqué el mapa que tenía guardado en la mochila junto al resto de nuestras provisiones— según este mapa, el bosque que mencionó Wiz debería estar a un par de horas de aquí.

Siempre y cuando no nos desviemos del camino.

—¿Eh?

¿Es en serio?

¿De verdad vamos a confiar en el mapa que nos dio esa no muerta?

Seguramente es una trampa, Kaizer.

Todos saben que los lich son criaturas oscuras y taimadas.

—No deberías hablar así de tu amiga.

—¿Amiga yo?

¿De esa lich?

¡Pfffff!

—la diosa soltó una carcajada— ¡A veces si que dices las cosas más graciosas!

Deberías considerar cambiar de profesión.

De aventurero a comediante, ¡Fuuksksk!

—A mí me parecieron bastante cercanas, a pesar de todos.

—Kaizer, ¿acaso eres estúpido?

¡Su sola existencia es una ofensa contra los dioses!

Por eso no puedo evitar el impulso de querer purificarla cada vez que la veo.

—Lo que tu digas, diosa tsundere —hice un gesto con la mano hacia adelante— ¿continuamos?

Creí que estabas apurada.

—¡Jum!

Hasta que por fin dices algo coherente.

Un momento, ¿por qué tengo que ir yo adelante?

—¿Piensas quejarte por todo?

—le pregunté.

La diosa me dirigió una mirada cargada de desconfianza y sonrió.

—Ah, ya entiendo.

Quieres que vaya adelante para poder mirarme el trasero, ¿no?

—y al decir esto comenzó a agitarlo de un lado a otro de manera seductora— Muy astuto de su parte, señor paladín.

Haciendo acopio de toda mi paciencia, dejé escapar un largo y prolongado suspiro.

—¿Sabes una cosa?

Olvida lo que dije, yo iré adelante.

Y dicho esto, comencé a caminar.

Aqua me seguía de cerca.

Ninguno de los dos dijo nada hasta llegar al bosque.

*** Los árboles comenzaban a cerrarse sobre nosotros conforme nos adentrábamos en las profundidades del bosque.

Según Wiz, el castillo del Demonio de los Colmillos se encontraba justo en el centro.

Y debo decir que no tardé mucho en entender por qué es que le decían “El bosque de la perdición”.

Ya que una espesa y gaseosa sustancia, similar a la niebla, se extendía por todo el lugar.

Reduciendo significativamente mi campo de visión.

Al punto de que si miraba hacia abajo casi que ni podía verme los pies.

Por lo que no era de extrañar que la gente se perdiera con facilidad.

De hecho, estaba seguro de que si Aqua o yo nos alejábamos demasiado, nos cotaría mucho trabajo volver a encontrarnos.

No parecía niebla normal, por lo que asumí que debía tratarse de algún mecanismo defensivo que el demonio utilizaba para ocultar su castillo.

Algo parecido a la famosa barrera que protegía los dominios del Rey Demonio.

Solo espero que no sea tóxica.

—¡Ah, los pies me están matando!

—oí quejarse a Aqua detrás mío, como si estuviésemos en un día de campo— ¿Por qué no nos tomamos un descanso?

Me di vuelta a mirarla y tras considerar detenidamente sus palabras dije: —Creo que tienes razón —dije— entre la oscuridad y esta estúpida niebla, nos costará el doble de trabajo encontrar el castillo.

—Ah, ¿te referías a eso?

—Pues sí, ¿a qué otra cosa más si no?

—le respondí, sin terminar de entender las palabras de mi compañera.

—En ese caso, ¿Qué te parece si acampamos aquí?

—sugirió la archisacerdotisa.

—Bueno, si tengo que ser completamente sincero, la idea de acampar en el medio del bosque, con toda esta niebla (o lo que sea) sin saber lo que nos pueda llegar a atacar de los alrededores, no me causa mucha gracia que digamos.

—Oh, ya veo, ¿eso significa que deberíamos buscar un hotel?

—preguntó la diosa en un tono sarcástico.

—Ja…ja…muy graciosa.

—¡Vamos, solo estoy tratando de alegrar un poco el ambiente!

Llevas serio un buen rato —la diosa parecía estar estudiándome con sus ojos azules— ¿no me digas que aún estás enfadado?

—No estoy enfadado.

—¿Y entonces por qué tienes esa cara de tan pocos amigos?

¡Ah!

¡Ya sé!

¿Qué tal te si muestro uno de mis trucos para fiestas?

¡Eso seguro te levantará el ánimo!

—No creo que sea necesa… Pero antes de que pudiera terminar la frase, Aqua extendió ambos brazos hacia los costados, y al fijarme en sus manos, vi que ahora en cada una sostenía unos abanicos.

De los cuales comenzaron a salir unos chorros de agua, como si se trataran de dos mini fuentes.

—¡Nature’s Beauty!

—exclamó la diosa.

Ahora parada sobre una sola pierna, inclinando el cuerpo ligeramente hacia adelante.

—¿Y bien?

¿Qué te ha parecido?

—me preguntó expectante, luego de dar por finalizado su pequeño show improvisado.

—Supongo que no estuvo mal.

Al menos se ve que tienes un muy buen domino del cuerpo.

No sabía que otra cosa decirle, la verdad.

Si bien no parecía ser algo tan impresionante, yo al menos estaba seguro de que no lo podría hacer en el caso de que lo intentara.

—¿Verdad que sí, Kaizer?

¿Verdad que sí?

—repitió Aqua con orgullo— ¡Déjame decirte que en Axel soy conocida como la mejor aventurera cuando se trata de trucos para fiestas!

… Al escuchar eso último, me quedé mirándola boquiabierto.

Siendo yo mismo un aventurero, no sé si el hecho de que me conocieran por animar fiestas sería algo por lo que me sentiría orgulloso.

Aun así, decidí que lo mejor sería no decirle nada, por lo que simplemente asentí con la cabeza.

Y sin darme cuenta, me encontré a mí mismo sonriendo.

Parece que sus trucos para fiesta si son efectivos después de todo… —dije hacia mis adentros, mientras que con mis ojos contemplaba la belleza de esta diosa torpe e insufrible como ella sola.

Quien por momentos daba la sensación de ser capaz de devorar toda la oscuridad del bosque con su presencia y aura divina.

—Bueno, ¿Qué es lo que haremos?

—preguntó ella, interrumpiendo mis pensamientos.

Y una vez más tuve que dar gracias de que los dioses no pudieran leer los pensamientos.

O eso esperaba.

—Montaremos la tienda aquí —le dije.

—¿Huh?

Creí que no te agradaba la idea de acampar en el medio del bosque.

—Y es cierto.

Por eso mismo he decidido que montaremos un sistema de guardias.

Creo que es la única manera en la que podremos dormir más tranquilos.

—¿¡EEEH!?

¿¡Me has estado arrastrando por este bosque durante horas y ahora quieres que me quede vigilando!?

—empezó a patalear como si se tratara de una niña pequeña haciendo berrinche— ¡No, no y no!

¡Me niego rotundamente a semejante idea tan desconsiderada!

¡Las diosas también necesitamos descansar, sabes!

—No hace falta que te alteres así —le dije— Tú descansa y yo tomaré la primera guardia, ¿de acuerdo?

—¿D-De verdad?

—Absolutamente.

—Mira que si te arrepientes a mitad de la noche, no pienso cambiarte de lugar.

—Tranquila, no lo haré.

Se ve que Aqua no esperaba tanta caballerosidad de mi parte, ya que seguía mirándome con desconfianza.

Una vez que montamos la carpa, yo mismo me ocupé de hacer una pequeña fogata.

Comimos una cena improvisada sentados sobre un tronco lo suficientemente grande como para que cupiéramos los dos, y una vez que estuvo llena (habiendo vaciado una botella de vino entera ella sola) Aqua se fue a dormir.

Lo noche transcurría con normalidad.

Todo estaba tan tranquilo que lo único que podía escuchar era el crepitar de las llamas de la fogata.

No sé si fuera porque mis ojos se habían acostumbrado un poco, pero la niebla ya no se sentía tan espesa como antes.

Tampoco daba la impresión de que hubiera un enemigo cerca.

De hecho, más allá de esos kobolds, nadie más nos atacó por el resto de día.

Por lo que aproveché para quitarme la armadura y relajarme un poco.

Tenía los ojos cerrados, cuando de pronto escucho a una voz llamándome a mis espaldas.

—Oye.

—¿Mm?

—¿En verdad no vas a venir a dormir?

—preguntó Aqua, cuya cabeza asomaba ahora por la entrada de la carpa.

—No, estoy bien.

Puedes aprovechar para seguir durmiendo.

—¿Eh?

¿No piensas dormir?

¿Acaso estás loco?

—Que me lo preguntes tú me resulta demasiado cómico.

Hasta irónico diría.

Aqua me miró con enfado desde la carpa haciendo puchero.

—¿Cómo piensas vencer al demonio de los colmillos si no recuperas energías?

Yo me encogí de hombros —Ah, estaré bien.

En todo caso, puedo tomarme una poción de maná y asunto arreglado.

En serio, no te preocupes.

—B-Bueno, pero… —¿Qué sucede?

Ahora eres tú la que actúa de forma extraña.

—¿¡Que dijiste!?

¿¡Quien está actuando de forma extraña!?

—Tú —esbocé una sonrisa— ¿Será que te sientes muy sola dentro de esa carpa y quieres que te haga compañía?

Al oír eso, incluso en la oscuridad, pude ver como las mejillas de la diosa se ruborizaban.

—¡Y-Ya quisieras!

—¿Qué pasa, diosa tsundere?

—continué— ¿necesitas que tu paladín vaya a darte un abrazo para que puedas dormir más tranquila?

—¿¡Y yo para que quiero el abrazo de un nini hikikomori virgen e idiota como tú!?

Entonces la cabeza de Aqua desapareció en el interior de la carpa y acto seguido levantó el cierre con un fuerte tirón.

—¿Me dijo virgen?

—volví a sonreír.

Algo me decía que iba a ser una noche larga.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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