Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 ¡Un masaje para los adoloridos pies de esta diosa insufrible!
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15: ¡Un masaje para los adoloridos pies de esta diosa insufrible!
15: ¡Un masaje para los adoloridos pies de esta diosa insufrible!
En el interior de la carpa la diosa se encontraba muy inquieta.
Por un momento estaba recostada con el cuerpo mirando hacia la izquierda.
Pero no pasaban ni cinco minutos que en seguida cambiaba de posición hacia el lado contrario.
Un proceso que no había parado de repetirse una y otra vez desde que había tenido ese último cruce de palabras con su compañero de aventuras.
Estaba enfadada, sí.
Pero sobre todo muy confundida.
Aqua no entendía.
No era capaz de comprender qué diablos seguía haciendo ese paladín sentado allá afuera, solo, en el medio de la noche, cuando bien podría estar ahí en la carpa con ella.
“Puedes aprovechar para seguir durmiendo,” le había dicho el joven.
—Y yo que fui tan considerada de decirle que viniese a dormir… —murmuró— es un tonto… ¡tonto, tonto, tonto!
Aunque Aqua sabía muy bien que lo que menos quería hacer era dormir.
Por más que no quisiera admitirlo.
—Veamos cuanto más eres capaz de resistirte, Kaizer —dijo mientas se llevaba una mano a la entrepierna y comenzaba a acariciarse el sexo— Sí…estoy segura de que…en cualquier momento…abrirá esa carpa…se bajará los pantalones y me cogerá hasta dejarme semi desmayada… El solo hecho de imaginarlo hizo que el coño se le humedeciera más, acompañado de un intenso calor que le sacudía todo el cuerpo.
Pero entonces, ¿por qué aún no venía?
Aqua no lo sabía.
Y encima, luego de que se tomó el trabajo de idear aquel plan tan infalible.
Utilizando los conocimientos que había adquirido cuando todavía trabajaba como diosa encargada de enviar a los recién fallecidos a la otra vida.
Sin embargo, durante aquellos añorados días (que ahora resultaban tan lejanos) no todo era trabajo.
También tenía sus ratos libres.
Los cuales por lo general Aqua solía pasar comiendo, bebiendo o echándose una siesta.
No muy distinto a la vida que llevaba ahora como aventurera, a decir verdad.
Y uno de sus pasatiempos más recurrentes era el de la lectura.
La diosa solía pasarse horas y horas leyendo tanto mangas como novelas ligeras.
No porque fuese algo que le apasionara, sino por el simple hecho de que era una actividad que le resultaba cómoda.
Sobre todo para llevar a cabo durante las horas de trabajo.
Sentada en aquella silla, mientras esperaba a que llegara alguien del mundo humano con el fin de ser guiado al más allá.
Si bien Aqua no tenía un género que fuese de su preferencia, le gustaba leer de todo: shonen, seijo, spokon, ciencia ficción, comedias románticas, lo que sea.
Una vez hasta había leído un hentai.
Aqua nunca se había sentido atraída por ese tipo de cosas, pero como a veces simplemente no tenía nada mejor que hacer, decidió darle una oportunidad.
Y algo que le había quedado de esas historias es que los personajes solían jugar mucho con el deseo.
Recurriendo a todo tipo de juegos previos, con el fin de llevar los niveles de excitación de su pareja hasta el límite.
Todo para que al final, cuando llegaba la hora del acto principal, la mujer se decantaba por dejar las cosas a medio acabar.
Una acción que podía ser vista como algo cruel desde el punto de vista del hombre.
Pero que al final, según lo que Aqua había leído, generaba unos resultados más que satisfactorios.
Ya que todas esas ganas acumuladas, luego desembocaban en un maratón sexual desenfrenado, donde los personajes terminaban haciéndolo durante horas.
Como si fuesen animales en celo.
O esa fue la impresión que le había quedado a ella.
Quien, como justamente se había adentrado al mundo del sexo hace poco, quería probar cosas nuevas.
Y por eso la noche que se quedaron en la mansión del señor feudal, Aqua se había metido en el cuarto de Kaizer con el solo propósito de provocarlo y dejarlo lo más caliente posible.
Para que todo ese deseo se fuera acumulando, hasta que le explotaran las hormonas y se la cogiera como nunca antes.
No obstante, las cosas no se estaban saliendo como Aqua las había planeado.
¿Qué es lo que estaba pasando?
¿Será que ella ya no le gustaba?
¿Será que había sucumbido a los encantos de Wiz y aquellos pechos que parecían globos mal inflados?
O tal vez la archimaga esa que también estaba en la tienda.
—No, imposible… —murmuró Aqua— ¡Como si él fuese a preferir el cuerpo de una no muerta o el de una niñita tetona, antes que el de una diosa hermosa como yo!
Y sin embargo, allí estaba ella.
Con prácticamente media mano metida en el coño, esperando a que vengan a hacerle el favor.
¡Justamente a ella!
¡Una diosa!
—Grrrr… ¡Ya no lo aguanto más!
Aqua salió de la carpa y comenzó a caminar en dirección a su compañero.
Estaba tan alterada que ni siquiera se puso las botas.
Por lo que ahora el césped del bosque crujía bajo sus pies descalzos.
Sintió algo de frio, pero no le importo.
Kaizer Prester estaba tal cual lo había visto por última vez.
De espaldas frente a la fogata, con la espada que ella misma le había dado apoyada a un costado del tronco.
Entonces se detuvo.
Suspiró profundamente e intento calmarse.
Tampoco quería que la viera en ese estado.
Como si estuviese desesperada por coger.
¡Porque claramente no lo estaba!
¡No señor!
Una vez que se sintió más relajada, la diosa dio un paso al frente y se paró justo detrás del paladín.
—Oye —lo llamó.
*** Al oír la voz de Aqua me di vuelta.
—¿Qué haces aquí?
—le pregunté— Pensé que ya estabas durmiendo.
—No tengo sueño —respondió ella.
Parecía inquieta, por alguna razón.
¿Será que le agarraron ganas de ir al baño?
—¿Y bien?
¿Nos han atacado muchos monstruos mientras me encontraba en la carpa?
—la diosa rio entre dientes y se sentó a mi lado.
—Tú búrlate si quieres, pero yo no pienso correr riesgos.
Además, hacer guardia durante la noche es una de las tareas más comunes en la vida de todo aventurero.
¿O acaso con tu grupo no suelen montar guardias cuando salen a hacer misiones?
Aqua consideró mi pregunta unos momentos antes de responder.
—Supongo que sí lo hacemos.
Aunque en nuestro caso es distinto.
Ya que simplemente nos sentamos alrededor del fuego mientras esperamos a que Kazuma prepare la cena.
Megumin y Darkness siempre tienen algo para contar, así que es muy difícil aburrirse con ellas.
Y si la noche se alarga demasiado, tenemos mis trucos para fiestas.
Yo me quedé mirándola con el entrecejo fruncido.
Sin saber si me estaba hablando en serio o no.
—¿Es una broma?
—¿Huh?
¿Una broma?
No, ¿por qué lo preguntas?
—¡Porque lo que estás describiendo se parece más a ir de camping con amigos que salir a hacer misiones!
—¿De verdad?
Bueno, así es como hemos hecho las cosas siempre —explicó Aqua.
Ah, claro.
¡Ya entiendo lo que está pasando aquí!
De seguro su party es tan eficiente que hasta se dan el lujo de confiarse en las misiones y no hacer guardia.
Después de todo, con una archi sacerdotisa, una archi maga y una cruzada, la verdad es que no era de extrañar.
En cuanto al tal Kazuma Sato, si en verdad le había plantado cara a un enemigo tan formidable como lo era el dullahan, de seguro debía tratarse de un guerrero extraordinario.
—¡B-bueno, pues perdón por no ser tan competente como tu compañero Kazuma!
—me quejé, sintiendo un poco de celos.
Solo un poco lo juro.
—Oh, vamos.
No tienes por qué ponerte así, después de todo no es como si esperara algo genial de un tipo tan patético al que sus propios compañeros expulsaron del grupo.
—¡Muy bien!
¡Me iré a dormir!
—tenía ganas de estrangular a Aqua.
—¡Espera!
S-solo estaba bromeando —refunfuñó la diosa— sí que eres susceptible, ¿eh?
—¿Eso es todo lo que vas a decir?
—¿Y qué más se supone que debo decir?
Ya te he dicho que estaba bromeando —miró a los alrededores— ¿has visto mi espumoso?
—No—respondí secamente— ¿no te lo llevaste a la carpa?
Sueles dormir abrazada a la botella.
Y para tu información, cuando ofendes a alguien lo que suele seguir es una disculpa.
—¿Te he ofendido?
—preguntó ella en un tono burlón, inclinando su cuerpo hacia mí.
Estaba tan cerca que la piel de nuestros brazos comenzó a rosarse y hasta podía sentir el olor a alcohol proveniente de su sensual boca.
Se me empezó a poner dura.
—¿Podrías salir de encima mío?
Apestas a vino —le dije.
No quería que se diera cuenta de lo mucho que me calentaba tenerla así de cerca.
Además, se supone que aún estaba molesto con ella.
—Lo siento, ¿está bien?
—Oh, con que lo sientes.
—SÍ, lo digo en serio.
Además, me divierto estando contigo y… Aqua dejó la frase a medio a acabar y por un momento lo único que se escuchó fue el crepitar de las llamas.
—¿Y?
—Digamos que me siento…Mmm…¿protegida?
No, no, tanto no.
Segura… ¡eso es!
Me siento segura cuando salimos de aventuras.
Así que —sus labios se curvaron en una sonrisa atrevida— ¡Gracias por cuidarme de las amenazas que acechan este oscuro bosque, señor paladín!
—Ibas bien hasta que te pusiste a hablar de forma sarcástica.
—¡Ey!
Me he disculpado, ¿No era eso lo que querías?
¡No seas tan tacaño!
Me encogí de hombros.
—Bueno, considerando que eres tú de quien estamos hablando, supongo que tomaré lo que puedo tomar.
—¡Muy bien!
En ese caso, ahora te toca a ti.
—¿Eh?
A que te refieres con que ahora me to— Aqua levantó las piernas y puso los pies sobre mi regazo.
—¿¡Q-que estás haciendo!?
—le pregunté, dando un pequeño sobresalto.
—He estado caminando todo el día y ahora me duelen los pies.
Dame un masaje.
—¿Q-qué?
¡No voy a darte un masaje en los pies!
—¿Por qué no?
—Porque no.
Aqua comenzó a mover los dedos de sus pies.
Lo cual, claramente era una invitación para que comenzara a masajeárselos.
—¿De verdad?
¿Yo sí puedo disculparme contigo, pero tu no eres capaz de darle un simple masaje a tu bella compañera que tanto hace por ti?
Mis ojos bajaron lentamente hasta donde estaban sus pies.
Los mismos eran delicados y bien formados.
Con unos dedos delgados que parecían estar alineados en perfecta armonía.
Una belleza puramente natural, que no daba señales de contar con ningún tipo de cuidado previo, ya que simplemente no los necesitaba.
Instintivamente mis manos se aferraron a las puntas de sus pies, entrando en contacto con la suave y tersa piel de sus dedos.
Mi idea era retirarlos de inmediato.
Decirle que ni loco pensaba hacerle de masajista personal.
Pero por alguna razón no lo hice.
Bah, en realidad yo sabía perfectamente la razón.
Y es que quería hacerlo.
En verdad ansiaba acariciar los pies divinos de esta diosa y el hecho de que me pidiera un masaje era mi excusa perfecta para hacerlo.
—Si te hago un masaje, ¿me dejarás en paz por el resto de la noche?
—pregunté en un tono molesto que no me creía ni yo.
Aqua comenzó a reír de manera juguetona.
—Oh, vamos, ¿por qué pretendes estar molesto cuando los dos sabemos que te mueres de ganas por hacerlo?
—y empezó a empujar uno de sus pies (el derecho) contra las palmas de mis manos.
Se lo sujeté con firmeza.
—Eso es lo que te gustaría oír, ¿no, diosa del ego?
Que cualquier parte de tu cuerpo resulta simplemente irresistible ante los mortales.
—No sé de que hablas —ella seguía sonriendo, al tiempo que las llamas de la fogata parecían bailar en sus deslumbrantes ojos azules— yo solo te estoy pidiendo un masaje.
¿Está mal?
La diosa del agua parecía estar jugando conmigo.
Como si quisiera exponer mis tentaciones y debilidades.
Pero no le iba a dar el gusto.
—Muy bien, si eso quieres.
—dije con el tono más natural que pude lograr.
Y comencé a masajear sus pies.
La sensación de su delicada piel bajo mis dedos era tan cálida, tan reconfortante, que si el placer pudiera quemar, mis manos se hubiesen derretido ahí mismo.
—Mmm…nada mala, nada mal —observó Aqua.
Cuanto mis dedos más recorrían la superficie de sus pies, más me costaba mantener oculta la erección debajo de mis pantalones.
¡AAH!
¿¡POR QUÉ NO ME DEJÉ LA ARMADURA PUESTA!?
—Esto se siente realmente bien, ¿sabes?
—soltó un suave suspiro de placer al tiempo que mis manos masajeaban ahora el arco de sus pies.
El cual era ligeramente curvado y suave al tacto— ¿Será que ya habías hecho esto cuando estabas en tu mundo?
—¿Dar un masaje de pies?
—Pues de eso estamos hablando, ¿o no?
¿Qué sucede?
¿Acaso mis pies se sienten tan bien que ya ni siquiera puedes escucharme?
¡Pfff!
¡Sukusukusuk!
¡Esta diosa de mierda!
Realmente no sé cómo hacía para ser así de insufrible y encantadora a la vez.
Sin darme cuenta, comenzaba a perder esta batalla.
Quise distraerme, pensando en cualquier otra cosa, mientras mis dedos continuaban explorando este océano de placer en el que habían pasado a convertirse los pies de esta diosa borracha.
—¿Me harías el favor de cerrar esa bocota?
Solo estoy concentrado.
Si voy a hacer esto, quiero hacerlo bien.
Ya que no tengo ganas de estar escuchando tus quejas luego.
—¡Oh!
No sabía que estabas tan ansioso por complacer mis caprichos, señor paladín.
—¡AAAH!
¡Entonces confiesas que esto no es más que un capricho tuyo!
¡Llamaré al reino celestial para denunciarte, diosa corrupta!
—¿¡EEEEH!?
¿¡A quien le dices diosa corrupta, nini idiota!?
¡Después de todo lo vengo haciendo por ti!
¡Discúlpate ahora mismo por llamarme diosa corrupta!
—Bueno —le dije con calma— pero en ese caso suspendemos el masaje, ¿Qué te parece?
El rostro de la diosa se torció en una expresión dubitativa.
—B-Bueno, teniendo en cuenta que es la primera vez que eres bueno en algo, supongo que sería muy cruel de mi parte pedirte que te detengas.
Vamos, continúa.
—¿No será que mis manos se sienten demasiado bien y no quieres que me detenga porque eres una diosa pervertida?
—Oh, ¿así que yo soy la pervertida?
—Mientras mis manos masajeaban su pie derecho, Aqua corrió el izquierdo y lo colocó justo sobre mi entrepierna— en ese caso, ¿me podrías explicar qué es esto duro y tibio que siento bajo mi pie?
—Eso es-es porque…¡AH!
La diosa aprovechó mi momento de debilidad y tomó la iniciativa.
Movió el talón un poco más y comenzó a frotarlo contra mi erección.
Con unos trazos rectos y suaves usando la punta de sus dedos.
Al levantar la vista pude observar sus ojos brillando con lujuria y una sonrisa triunfante en el rostro.
—¡Vaya!
Esto es realmente increíble —dijo ella— no solo se ha puesto enorme, sino que hasta puedo sentir como palpita.
Incluso bajo la tela de tus pantalones.
¡Si que es eres todo un pervertido, señor paladín!
—¿Acaso eres tonta?
Es obvio que si haces es— Intenté luchar, pero me fue imposible.
Las palabras simplemente se quedaron atascadas en mi boca y todo lo que salió fue un gemido lleno de satisfacción.
Cuando mi verga, gruesa y dura, pasó a quedar atrapada entre dos de los dedos del pie de Aqua.
Quien empezó a moverlo de arriba hacia, haciendo que mi cuerpo se sacuda de placer.
—Ahora que lo pienso, es bastante patético ¿no lo crees?
—preguntó con soberbia.
Su pie no dejaba de moverse.
La muy desgraciada tenía habilidad con él.
De eso no había duda—.
Excitarse así por un pie…que vergonzoso… Para ese entonces, todo lo que pude hacer fue echar la cabeza hacia atrás y dejarme llevar por esta corriente de puro confort.
Ya no me importaba si todavía estaba enfadado con Aqua por lo que había hecho la otra noche.
Era una batalla que no iba a poder ganar.
Mientras gemidos de satisfacción escapan de mi boca uno tras otro, Aqua continuaba hablando.
Sin dejar de mover sus pies.
Los cuales, sobra decir, me la habían puesto tiesa hace rato.
—Aaaah…que dura está —su voz fue un dulce jadeo— Me pregunto si realmente son mis pies lo que te ponen así.
No será que…¿estás pensando en otra cosa?
Mmm…déjame pensar…en los pechos de esa no muerta, ¿tal vez?
No creas que no noté la forma en la que no parabas de mirárselos con esos ojos lascivos de nini pervertido que tienes.
¡Oh!
Epera.
Si no es Wiz, entonces ¿quizás esa otra niña?
¿La archimaga?
Sus pechos también eran bastante grandes, ¿no lo crees?
Sujeté el pie de la diosa con firmeza entre mis dedos.
—¿Qué sucede, Aqua?
¿Acaso te has puesto celosa?
—¿Celosa yo?
¡Pfff!
¡No me hagas reír!
Como si una diosa con un cuerpo divino como el mío fuera a sentir celos de una no muerta o una simple amaga.
Solo quiero hacerte confesar lo pervertido que eres.
Aqua liberó su pie y comenzó a acariciarme la mejilla con él.
Mientras que el otro continuaba frotando mi erección de manera frenética.
—Esto te excita mucho, ¿no es así?
—volvió a sonreír entre dientes y ahora dedos de su pie me acariciaban gentilmente la nariz—.
Vamos, que no te de pena admitirlo —susurró de manera sensual— si lo haces, dejaré que lo beses, ¿Qué te parece?
¿No es un buen trato?
En ese instante sentí como las últimas fuerzas me abandonaban.
Hasta que finalmente… —Esto me excita…me excita demasiado…—respondí entre jadeos.
Ustedes podrán decir que no tenía orgullo.
Y quizás tengan razón.
Pero siendo sincero, resistirse a los encantos de esta maldita mujer mientras prácticamente me estaba haciendo una paja con los pies, era más difícil que la misión de nivel alto más aterradora que se puedan imaginar.
Por lo que lentamente comencé a inclinarme hacia adelante.
Con la boca casi hecha una laguna.
Deseoso de poder deleitarme en los pies divinos de esta diosa.
Pero antes de que mis labios hicieran contacto con su piel, me llevé una sorpresa al ver que Aqua retiraba rápidamente los pies.
—Sabes, ahora que lo pienso mejor, no creo que sea una buena idea —dijo— Mejor me iré a dormir.
¿Qué?
¿Estaba hablando en serio?
¿Otra vez iba a hacer lo mismo?
Aqua ya se estaba levantando del tronco y perfilando en dirección a la carpa, cuando algo dentro mío simplemente…se quebró.
¡Estúpida diosa de mierda!
—¡WAAH!
Con un brusco movimiento de brazos, levanté a Aqua y me la senté arriba.
—¡Ey!
¿Qué se supone que estás haciendo?
¡Bájame en este preciso instante!
Por supuesto que yo no tenía intención de hacer tal cosa.
Así que en lugar de eso, le abrí ese bonito chaleco azul que tenía puesto, haciendo que sus pechos saltaran hacia mi cara.
Sí, puede que no fueran tan grandes como los de Wiz o esa archi maga de la cual no todavía no sabía el nombre.
Pero seguían siendo enormes y suaves.
Y me volvían loco.
Así que empecé a manoseárselos.
La reacción de la archisacerdotisa peli azul, por supuesto, no se hizo esperar.
Puesto que enseguida comenzó a retorcerse sobre mi regazo mientras mis manos jugueteaban con sus tetas.
Sus gemidos resultaban una sinfonía casi celestial para mis oídos.
—¡P-para!
¡Te digo que pares, nini de mierda!
Mmm…
—¿Me pides que pare cuando has estado calentándome toda la noche con tu estúpido pie?
¡Sin olvidar lo que me hiciste pasar en la casa de ese noble!
—¿En la casa del noble?
—repitió Aqua con una expresión confusa en el rostro.
Por lo que en verdad era tan despistada que no sabía de lo que estaba hablando o simplemente se estaba haciendo la tonta.
Comencé a lamer sus pezones.
Sacudiendo mi lengua de un lado otro, dándole ocasionales chupones a las puntas.
Para esta altura conocía el cuerpo de Aqua casi a la perfección y sabía que este tipo de estímulos externos eran como el suero de la verdad para esta diosa cochina.
Sus calientes gemidos no tardaron en resonar por todo el bosque.
—Te encargaste de dejármela bien dura y luego te marchaste a mitad de la noche, ¿o acaso ya lo olvidaste?
La cara de Aqua se había torcido en una expresión de placer inconmensurable.
Sus adorables cachetes al rojo vivo.
—E…entonces…era eso…¿p-por eso?
Aaaaah….por eso….¡Ah!
por eso estabas enojado conmigo…¡AAAH!
¡N-no los muerdas tan bruscamente, pervertido!
Se oyó un chasquido húmedo cuando retiré mis labios de uno de sus pechos, lo que hizo que una tira de saliva volara por el aire.
—Esa noche en verdad quería hacerlo…me moría de ganas —le confesé— pero te fuiste y ni siquiera tuviste en cuenta mi situación…ni mis sentimientos.
—Ah, con que era eso.
Pues en ese caso déjame decirte que ya estamos a mano.
Porque llevo un buen rato esperándote en esa carpa pero tu prefieres estar aquí solo que conmigo —la diosa me miró desafiante— ¿Acaso eres idiota?
Entonces comencé a deslizar mi mano por sus piernas cremosas hasta llegar a su coño.
El cuál, vale mencionar, estaba hecho una piscina.
—La idiota eres tú —respondí— si tanto querías coger, lo hubieras dicho desde el principio.
¿Qué es esa estúpides de “nO vAs a vEnIr a nOrMir”?
Mirá lo mojada que estas.
Y le empecé a meter los dedos.
La cantidad de fluidos que salían del interior cada vez que mis dedos golpeaban el fondo de su vagina, era algo impresionante.
Aqua se agarró de mis hombros y escondió la cabeza.
Seguramente para que no vea las expresiones tan vergonzosas que debía de estar haciendo mientras su hambriento coño se inundaba de placer.
Pero lo que sí podía escuchar con claridad eran sus gemidos.
—Ya tengo la mano empapada y eso que acabo de meterla.
Con razón te dicen la diosa del agua —me burlé— dime una cosa, ¿te tocaste mucho mientras estabas dentro de la carpa?
Sentí el cuerpo de Aqua moverse sobre mi regazo y ahora me miraba directo a los ojos.
Esperando algún tipo te contestación arrogante u orgullosa de su parte, yo simplemente le sostuve la mirada mientras mis dedos seguían acariciando su sexo.
Y hasta pude sentir unas gotas escurriéndose por mi antebrazo.
Estaba empapada.
La diosa se mordió el labio inferior y cuando habló, sus palabras fueron claras y al pie.
—Kaizer, quiero que me cojas.
—Aqua… —Quiero que llenes mi coño de diosa con tu semen —sus mejillas se ruborizaron aún más— ¿Así está bien?
¿O necesitas que sea aún más clara?
Nini idiota.
Wow, si que está hecha toda una puerca.
La verdad es que me hubiese encantado negarme.
O por lo menos hacerme desear un poco más y jugar con ella de la misma forma que ella lo había hecho conmigo.
Pero el hecho de verla hacer esas expresiones tan vergonzosas y escuchar como prácticamente suplicaba por mi verga, hizo que no pudiera pensar en otra cosa más que tomarla y hacerla mía allí mismo.
Por lo que antes de que pudiera responderle siquiera, ya me estaba quitando los pantalones.
La diosa se incorporó y abrió las piernas bien grandes.
Lista para sentarse arriba mi erecta y venosa verga.
¡No veo la hora de meterla y enterrársela bien hasta el fondo!
—Aaaah, ¡Está enorme!
—Más vale que prepares bien ese coño, porque no pienso sacártela hasta que amanezca.
—¡Cállate y mételo de una vez!
—ordenó la diosa.
Así que comencé a acomodar la verga, buscando ese rico agujero que no paraba de chorrear.
Empecé a rosar sus labios con la cabeza.
—¡Aaaah!
¡Puedo sentir la punta!
¡Ah!
¡Qué bien se siente!
¡Vamos, vamos!
¡Mete el resto!
¡No me hagas esperar más o me volveré loca!
—¡AYUDAAAAAAAA!
—¿Eh?
—¡QUE ALGUIEN ME AYUDE, POR FAVOOOR!
Y de repente, unos gritos de auxilio rasgaron la noche.
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