Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 ¡Conclusión para esta absurda misión!
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17: ¡Conclusión para esta absurda misión!
– Parte 1 17: ¡Conclusión para esta absurda misión!
– Parte 1 Los gemidos de los muertos se hicieron escuchar una vez más.
—No puedo creer que sigan saliendo —refunfuñé.
—Algo los debe estar atrayendo, ¿pero qué?
No pareciera que haya un cementerio cerca —Dikon tampoco parecía entender nada.
—B-Bueno, pensar en eso no nos ayudará en anda ahora, ¿Qué les parece si entramos de una vez?
Haciendo caso a las palabras de Aqua, decidimos ignorar al ejército de cadáveres vivientes que no paraba de salir de entre los árboles del bosque, y entramos corriendo al interior del castillo.
Asegurándonos de cerrar bien las puertas.
—Seguramente sea obra del poder mágico de ese demonio.
Otro mecanismo de defensa en caso de que la barrera no funcione.
—¡Claro!
¿Q-que otra cosa podría ser si no?
¡Bien pensado, Kaizer!
Realmente eres muy inteligente para este tipo de situaciones.
Yo me quedé mirando a Aqua con una expresión confusa.
Recibir cumplidos de parte suya no era algo precisamente habitual.
—Oye, Aqua, ¿Acaso tu sabes el verdadero motivo por el cual esos zombis no paraban de perseguirnos?
Mientras le hacía esta pregunta a mi compañera, se podía oír como los zombis arañaban la puerta del otro lado.
—¿¡Quée!?
¿Acaso estás insinuando que esos zombis tienen algo que ver conmigo?
—Yo no me refería a eso exactamente.
Pero ahora que los mencionas… ¿Será que esos no muertos se sentían de alguna manera atraídos por su aura divina?
Después de todo, son almas que no consiguen descansar.
Mientras que Aqua…bueno, será lo que será, pero seguía siendo una diosa.
—¡Ey!
¿Puedo saber por qué continúas mirándome de esa manera?
¡Discúlpate ahora mismo por desconfiar de tu bella compañera arcipreste y pensar que estoy atrayendo a esos no muertos con mi aura de diosa!
—gritó Aqua con su voz chillona.
Con que si eres tú la que los atrae después de todo, ¿eh?
—Como sea, eso no importa ahora.
Nos encontramos dentro del terreno del enemigo.
Por lo que será mejor que avancemos con muchísima precaución.
Luego de que Aqua prácticamente me confesara que era ella la que atraía a esos zombis, opté por dejar las cosas como estaban y enfocarme en la misión.
Además, no es como si lo hiciera a propósito.
Seguimos corriendo hasta llegar a una suerte de vestíbulo.
Claramente el demonio nos debía de estar esperando.
Ya que ni bien pusimos un pie, unos esqueletos armados con espadas y lanzas salieron a nuestro encuentro.
Si debía guiarme por los video juegos que había jugado en mi antiguo mundo, estos tipos de enemigos eran los más débiles con los que uno podía encontrarse.
Los cuales, comúnmente solían aparecer en las primeras mazmorras de todo RPG.
De todas formas, decidí que lo mejor sería no confiarme demasiado así que los ataqué con todas mis fuerzas.
Sus cuerpos (o mejor dicho sus huesos) eran tan frágiles, que literalmente volaban en pedazos con cada golpe que acertaba.
Bien.
No son muy fuertes, pensé.
Sin embargo.
—¡Arrgh!
¡Diablos!
¡Estos enemigos son demasiado poderosos!
Al mirar hacia donde estaba Dikon, vi que este se encontraba rodeado por tres esqueletos.
Los cuales no paraban de atacarlo con sus espadas oxidadas.
—¡Blizzard!
—gritó el joven.
Supuestamente, Blizzard era uno de los hechizos más poderosos de tipo hielo.
Sin embargo, al tener unos atributos tan bajos, todo lo que salió de las manos de Dikon fue un vientecito helado que apenas pareció molestar a los esqueletos.
De hecho, ahora se veían más enfadados.
—¡WAH!
¡Diosa Eris, a ti te encomiendo mi alma!
Al ver escuchar que Dikon ya se daba por muerto, rápidamente decidí ir en su ayuda.
—¡Kaizer!
¡Subiré tus estadísticas!
¡Bles…!
Aqua estaba a punto de arrojarme Blessing, pero yo la detuve con un gesto de la mano.
—¡Será mejor que conserves tu maná!
—le grité— ¡No sabemos que tipo de enemigos puede haber más adelante!
Mi intuición resultó estar en lo correcto.
Y gracias a que resultaron ser enemigos muy débiles, logré deshacerme de ellos en tan solo unos instantes.
Bueno, salvo para Dikon.
Para él este mundo debía ser el equivalente a estar dentro de un Dark Souls.
Ya que incluso la más mínima cosa podía matarlo.
—Gracias, señor Kaizer —dijo el chico entre jadeos— creo que…creo que estaré bien…diablos…el otro día unos Conejos Encantadores me dieron una paliza…y ahora esto… ¡Argh!
…Claramente me he confiado demasiado… Sí.
Bueno.
Yo no creo que ese sea realmente el problema… —Oye, dijiste que tu nombre era Dikon, ¿no es así?
Cuando sales a hacer misiones no puedes confiarte ni por un segundo.
Yo, que soy una archisacerdotisa experimentada, sé muy bien lo que te digo.
Créeme —dijo Aqua sintiéndose muy orgullosa de esa misma.
Y segundo después…desapareció.
De pronto una enorme figura emergió de las sombras y la engulló entera.
Solo sus piernas alcanzaban a sobresalir un poco de lo que parecía ser la boca de una criatura.
—Esto no puede ser posible… —dije con asombro, al ver que efectivamente se trataba de un sapo gigante.
¿Cómo mierda había hecho un bicho de estos para entrar al castillo?
—¡WAH!
¡S-se la comió!
¿¡Esa cosa se acaba de comer a la señorita Aqua!
¡¿Qué hacemos, señor Kaizer!?
—¿Eh?
Ah, no te preocupes por eso.
Ella estará bien.
—¡¿QUÉ!?
—Esos esqueletos te dañaron bastante, ¿verdad?
Será mejor que aproveches este momento de distracción para tomar algunas pociones y recuperar salud.
Yo revisaré un poco mí equipo y de paso rescataré a Aqua.
—¿D-de paso?
—Dikon me miró con los ojos bien abiertos.
Claramente espantado por la frialdad de mis palabras.
Sin embargo, no sabía que Aqua ya estaba acostumbrada a este tipo de tratos.
Por lo que no había nada de qué preocuparse.
Una vez que estuvimos listos, simplemente me deshice del sapo (el cual estaba muy ocupado con su cena) liberando a una atormentada Aqua.
Quien ahora lloraba sobre un enorme charco de baba.
—¡BUAAAAAAH!
¡No es justo!
¡¿Por qué siempre tiene que pasarme esto?!
—Vamos, no llores —le dije al tiempo que le ofrecía una mano y la ayudaba a reincorporarse.
Aqua la tomó y cuando estuvo de pie, me aseguré de que Dikon no estuviese escuchando y le susurré: —Además, no sé bien por qué, pero te ves increíblemente sexy cuando estas toda cubierta de baba.
No tienes idea de las cosas que tengo pensado hacerte cuando volvamos a Axel.
—Eres de lo peor —dijo la diosa, ligeramente ruborizada.
Y comenzó a pasarme sus manos pegajosas por toda mi armadura.
—¡AAAH!
¡¿Qué haces!?
¿¡Acaso te volviste loca!?
—Oh, ¿Qué sucede, Kaizer?
Creí que te gustaba cuando estaba cubierta de baba —me respondió Aqua de forma burlona.
—Vaya, ustedes dos sí que son increíbles —dijo Dikon, quien se acercó a nosotros luego de tomarse unas cuantas pociones— ¡Sobre todo la señora Aqua!
¡Esa estrategia de atraer al sapo y distraerlo ella sola para que el señor Kaizer le diera el golpe final, fue algo sencillamente admirable!
—Jeje…P-Por supuesto.
—Claaaaaro.
Algo muy propio de ti, ¿verdad, Aqua?
Tras recibir un más que merecido golpe en el abdomen por parte de mi compañera, los tres continuamos avanzando por el castillo.
*** La mayoría de las habitaciones estaban vacías.
De hecho, el interior del lugar no se asemejaba en nada a lo que uno podría imaginarse cuando escuchaba la palabra “castillo”.
Nada de armaduras decorando los muros, nada de tapices y mucho menos nada tesoros.
Tampoco era muy grande que digamos.
Por lo que más que castillo, yo diría que se trataba de un asentamiento apenas un poco más grande de lo normal.
Y bastante oscuro.
Ya que, por alguna razón, las ventanas estaban tapiadas con maderas.
—Mmm…Me pregunto en donde podrán estar esas niñas.
—¡Kaizer!
Ahora que lo pienso, todavía no hemos revisado la bodega.
Se me ocurre que podría ser el lugar perfecto para esconder prisioneros.
—Tu solo quieres ver si hay algún vino caro para tomar.
—¡C-Claro que no!
—protestó Aqua de forma alterada.
Confirmando así mi teoría.
De hecho, mientras estábamos revisando una de las habitaciones la había atrapado “investigando” lo que parecían ser unas costosas vajillas de cerámica.
“Ey, Kaizer, ¿Cuánto crees que puedan valer estos platos?”, me había preguntado ella, con unos ojos llenos de codicia.
A lo que yo simplemente respondí “No vamos a robar las cosas del demonio, por Dios”, mientras le sacaba el plato de la mano y lo volvía a poner en su lugar.
¿Qué clase de diosa se supone que es esta mujer?
Finalmente, los tres llegamos a una habitación bastante grande, con una puerta doble.
Custodiada por lo que a simple vista parecían ser dos enormes ogros.
Uno de color verde y otro azul.
Bastante fornidos, con brazos como troncos.
Parado uno en cada lado.
A juzgar por la precariedad general del lugar, no había razón para que esos dos estuviesen parados específicamente allí, a no ser que estuviesen protegiendo algo importante.
Por lo que asumí que, o bien el demonio estaba del otro lado, o sus víctimas.
—¡Ey!
¿Quiénes son ustedes?
¿Qué hacen aquí?
—preguntó el ogro de color verde.
—¡Hemos venido a rescatar a las jóvenes que ha raptado el Demonio de los Colmillos!
Para mí sorpresa, fue Dikon el encargado de responder.
Aunque claro, hubiese quedado mucho más heroico si mientras gritaba aquello no se estuviese escondiendo detrás de mí.
Y ahora que me daba cuenta, la misma diosa se había encargado de poner una buena distancia entre ella y los ogros.
Bueno, supongo que me toca hacer de escudo humano.
—¿Demonio de los Colmillos?
¿Y ese quien es?
—preguntó el ogro verde, volviéndose a su compañero— ¿Tu lo sabes, Lucas?
—¡Ah!
Es que tu eres nuevo, Bob.
Pero creo que se están refiriendo al amo.
—Oh, ¿con que así le dicen al amo Demian?
Es bueno saberlo —se rascó la cabeza— aunque…me hubiese gustado que lo mencionaran durante el entrenamiento.
¡D-De seguro debo verme como un idiota!
—¡Oh, no seas tan duro contigo, Bob!
Además, ¡Lo estás haciendo muy bien!
—Gracias, Lucas.
Es que todavía estoy un poco nervioso, ¿sabes?
—Tu solo relájate.
Y respira hondo.
—Sí, sí.
Eso haré.
Mientras los dos ogros intercambiaban métodos de relajación (ignorándonos por completo) me acerqué hacia ellos, sujetando firmemente a Kronos.
—Muchachos, lamento interrumpir su momento de terapía —les dije— pero estamos aquí para rescatar a Tia Lyamnsen y a las demás jóvenes que fueron raptadas por su amo.
Por lo que será mejor que nos de— El ogro verde, Bob, me detuvo levantando una enorme manaza.
—Espera.
Espera un segundo, ¿quieres?
Y entonces comenzó a inhalar y exhalar.
Una y otra vez.
—¿Qué está haciendo?
—preguntó Dikon con el rostro desencajado— ¿Estará preparando un ataque?
¡No bajemos la guardia!
—No creo que sea el caso.
—Kaizer, no tenemos todo el día.
Atácalo de una vez.
Quiero regresar a Axel cuanto antes y comer algo.
E-entre otras cosas… —¡Ah!
¡Ahora sí!
¡Ya me siento mucho mejor!
—anunció Bob— ¿en qué estábamos?
—Mmm…a juzgar por lo que acaban de decir, diría que están aquí para molestar al amo Demian.
Aunque no estoy del todo seguro.
—¿Tu crees deberíamos detenerlos, Lucas?
—Bueno, no me sé el protocolo de seguridad de memoria, pero en estas circunstancias diría que es lo más lógico, Bob.
—¡Muy bien!
¡Entonces los detendré!
—dijo el ogro llamado Bob.
Quien llevaba un enorme garrote lleno de púas.
Se aclaró la garganta y se preparó para hablar.
Parecía un político a punto de dar un discurso.
—No sé a qué habrán venido, humanos —comenzó a decir— pero todo aquel que se atreva a irrumpir en la oscura morada de mi amo, deberá prepararse para sufrir unas consecuencias aterradoras —el ogro hizo una pequeña pausa y se volvió hacia su compañero Lucas.
Este le sonrío y le levantó los dos pulgares, como diciéndole “¡Lo estás haciendo muy bien!”— ¡Es por eso que yo, el temible Bob, haré que—!
No podía creerlo.
¿Esto de verdad estaba pasando?
Es decir, ¿de verdad el ogro se estaba poniendo a dar el típico speech que suelen dar los jefes de las mazmorras en un RPG antes dar inicio a una batalla?
Lo lamento por Bob.
Había jugado muchos RPG en mi vida, por lo que más o menos tenía una idea de lo que iba a decir.
Tampoco es como si me importara.
Todo lo que quiero es salvar a esas niñas, cobrar mi recompensa y tener sexo con una diosa insoportable y alcohólica.
No estoy pidiendo demasiado, ¿o sí?
Por lo que antes de que terminara de hablar y aprovechando que había bajado la guardia, avancé hacia él ogro y lo ataqué con mi espada.
Con un corte limpio y certero la cabeza de Bob salió girando por los aires hasta caer en el suelo y rodar hasta desaparecer.
Lucas, por otra parte, se había quedado completamente inmóvil.
Mirando la escena con los ojos horrorizados.
—¡¿P-p-p-puedo saber que acabas de hacer muchacho!?
—¿Ah?
¿Te refieres a él?
—pregunté señalando al cuerpo sin cabeza de Bob— aproveché que estaba distraído y lo ataqué.
—¡Sí, puedo darme cuenta de eso!
¡Puedo darme cuenta de eso, perfectamente!
¡¿Pero por qué lo hiciste?!
¡¿Acaso no viste que se estaba preparando?!
¡¿Acaso no viste lo nervioso que estaba?!
¡Oh dios mío, Bob!
—Bueno, pero se estaba preparando para atacarnos, ¿o no?
Como sea, sí no vas a luchar preferiría que… —¡AAAH, BOB!
—el ogro azul ahora lloraba ríos de lágrimas— ¡ESTABAS TAN CONTENTO POR HABER CONSEGUIDO ESTE TRABAJO!
¡Y AHORA QUE SE SUPONE QUE VOY A DECIRLES A TU ESPOSA E HIJO!
¿Era casado?
¿El ogro?
¿En serio?
—Kaizer, esta vez sí que me has sorprendido—me dijo de pronto Aqua— creo que ni Kazuma sería capaz de usar unas tácticas tan ruines y despiadadas como la que acabas de utilizar.
—¡Mira quien lo dice!
¡Además, fuiste tú la que me dijo que lo atacara!
La diosa me sonrió y colocó una mano sobre mi hombro.
—Kaizer, entiendo cómo te sientes.
Pero aquí no se trata de buscar culpables.
Lo hecho, hecho está.
Hasta Dikon miraba al ogro con lástima.
—Ahora que lo pienso, no tenía cara de ser un mal tipo —dijo el joven—.
Por favor, diosa Eris, encárgate de guiar el alma de esta pobre criatura al más allá, para que pueda descansar en paz.
—¡Pero a la mierda con el tal Bob!
—grité, incapaz de creer el giro que habían tomado los acontecimientos— ¡Era un ogro!
¡Un ogro!
¡Y estaba a punto de atacarnos!
¡¿Es que acaso se volvieron locos?!
¿O debo que recordarles el motivo por el que estamos aquí?
—Oh, claro, ¡la recompensa!
—¡No me refería a eso!
Bueno, aunque tampoco podía decir que Aqua estuviese totalmente equivocada.
—Tiene toda la razón, señor Kaizer.
Las jóvenes.
¡Debemos rescatarlas!
Habiendo conseguido introducir algo de raciocinio a mis dos compañeros, nuevamente me dirigí al otro ogro.
—Bien, ¿y tu que harás?
¿Piensas luchar con nosotros?
Lucas, quien hasta entonces seguía llorando, se limpió las lágrimas con la mano y me dirigió una mirada cargada de odio.
—¿Qué?
¡No me hagas reír!
¡Como si fuese a enfrentar a un monstruo sin honor como tú!
El ogro le estaba diciendo monstruo al humano.
De verdad este mundo paralelo era algo de no creer.
—¡Me voy!
¡Renuncio a mi posición!
—anunció Lucas— ¡Y mañana mismo, pienso presentar una queja formal al sindicato de Ogros!
¡No podemos seguir trabajando bajo estas condiciones!
Y dicho esto, se marchó.
Todo pasó muy rápido y fue difícil de procesar.
Pero de alguna manera conseguimos librarnos de los últimos dos guardianes y ahora el camino hacia los aposentos del Demonio de los Colmillos se había despejado.
—Muy bien, repasemos el plan —dije— Dikon y yo vamos a debilitar al demonio todo lo que podamos.
Y cuando se quede sin fuerzas, Aqua, tu te encargarás de darle el golpe de gracia.
—¡Déjame lo a mí!
¡Ese demonio lamentará haberse cruzado en el camino de la diosa Aqua!
—Jeje, ay, señorita Aqua… Ya le dije que no es bueno andar haciendo ese tipo de bromas.
—¡Y yo te digo que no estoy bromeando para nada!
—Ok, ok ¿Qué les parece si dejamos eso para después?
Honestamente no tenía mucha información acerca de que tipo de enemigo podría ser el Demonio de los Colmillos.
Pero de algo estaba seguro.
Y es que no tenía forma de saber que Aqua era, efectivamente, una diosa.
Ante sus ojos simplemente sería una archisacerdotisa común y corriente.
Eso lo haría bajar la guardia.
Y entonces…sería nuestra oportunidad.
Sintiendo una combinación de nervios y ansiedad en el pecho, empujé las enormes puertas hacia el interior de la habitación.
Estas crujieron hasta revelar una amplia sala, sumida entre las sombras, que se extendía hasta lo que parecía ser una especie de trono.
Y parado justo en el medio, una ominosa figura se alzaba ante nosotros.
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