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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 18

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  4. Capítulo 18 - 18 ¡Conclusión para esta absurda misión!
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18: ¡Conclusión para esta absurda misión!

– Parte 2 18: ¡Conclusión para esta absurda misión!

– Parte 2 Cuando abrí la puerta esperaba encontrarme al típico demonio aterrador.

De aspecto intimidante, piel oscura, cuernos, alas y un tridente en la mano, ¿por qué no?

Algo propio de un Dragon Quest o Final Fantasy.

Así que déjenme que sea completamente sincero con ustedes.

Sentí una profunda decepción cuando vi que el terrible Demonio de los Colmillos era… …un hombre.

Bastante apuesto, eso sí.

A pesar de su avanzada edad.

La cual estimé que rondaría en los cuarenta años.

Con unas facciones refinadas y el cabello negro peinado hacia atrás, daba la impresión de ser el protagonista de una telenovela más que una criatura aterradora que se dedicaba a secuestrar jovencitas.

—Así que han venido.

¡Sean bienvenidos a mi humilde morada, aventureros!

—anunció el demonio, con una de las frases más trilladas que podían existir.

Solo le faltó la risa malvada.

—¡Muajajajaja!

Oh, ahí está.

Entonces, al verlo sonreír, me percaté de algo: Sí, el tipo efectivamente poseía unos alargados y afilados colmillos.

Por lo que supongo que en cierto sentido se podría decir que le hacía justicia al nombre de “Demonio de los Colmillos”.

Pero de resto… Colmillos…una capa…un traje negro…y…¿Eh?

¿Acaso había comenzado a levitar?

No, no.

No puede ser.

¿¡QUE MIERDA SE SUPONE QUE ES ESO!?

¡ESO NO ES UN DEMONIO!

¡ES UN ESTÚPIDO VAMPIRO!

—No sé cómo habrán hecho para burlar las impenetrables defensas de mi castillo —dijo el demonio con genuino asombro— y lo que es más sorprendente aún, haber derrotado a mis dos campeones de las tinieblas.

¡Pero su suerte se termina aquí!

—Bueno, déjame decirte que tu barrera de niebla o lo que sea, no es nada para nuestra archi sacerdotisa.

Y en cuanto a tus “campeones” lamento informarte que uno yace muerto y sin cabeza…mientras que el otro…bueno, ¿Cómo decirlo?

Probablemente te denuncie por maltrato laboral.

O eso fue lo que dijo.

—¡GAH!

¡Ese Lucas y sus estúpidas pretensiones!

¡Nunca debí contratarlo!

—Y-Y también nos hemos encargado de tu ejercito de zombis —dijo Dikon, quien dio un paso al frente—.

Así que, ¡será mejor que te rindas!

El demonio miró al joven con el entrecejo fruncido.

—¿Zombis?

¿De qué rayos están hablando?

—¡Me refiero al ejercito de no muertos que nos atacó en la entrada de tu castillo!

—¿¡EH!?

¡Yo no tuve nada que ver con eso!

—el demonio parecía ofendido— ¿Con que entran a mi propiedad sin permiso y me acusan de algo que no hice?

¡Ahora sí que estoy enfadado!

—¡No nos engañarás tan fácilmente, demonio!

—insistió Dikon.

—¡N-No pasa, Dikon!

—me apresuré a decir yo.

Quien para este punto ya entendía perfectamente quien había sido la persona responsable de atraer a todos esos zombis—.

Mejor concentrémonos en la estrategia que ideamos para derrotarlo.

—¡Oh!

¡Pero miren nada más!

¡Ya hicimos enojar al patético demonio!

¡Sukusuku!

¿Y se puede saber que es lo piensa hacer al respecto, señor demonio?

De la nada y de una forma totalmente arbitraria Aqua comenzó a provocar al enemigo.

Dios mío, ¿y a esta mujer estaba protegiendo yo?

Debo estar loco.

En fin.

—¡Demonio de los colmillos!

—lo llamé, levantando mi espada hacia él, quien ahora levitaba frente a nosotros— ¡Demian, vampiro, o como sea que quieras llamarte!

¡Estamos aquí para rescatar a Tia Lyamnsen y al resto de jóvenes que secuestraste!

—Oh, ¿con que era eso después de todo?

¡Ustedes no tienen ningún derecho!

¡Nadie me las va a arrebatar!

—exclamó el villano, con su capa desplegándose elegantemente por los aires.

Como si fuese una bandera.

La verdad es que era un vampiro por donde se lo mire.

—¿En dónde las tienes?

Si las regresas sanas y salvas, te prometo que no te haremos daño y simplemente nos marcharemos.

Dije eso a pesar de que no tenía idea de como poder atacarlo a esa distancia.

Pero bueno, supongo que no perdía nada con intentar amedrentarlo un poco.

—¡Muajajaja!

¿Lastimarme?

¡Pero por favor!

¡No me hagas reír!

¡He vivido por más de cien años!

No hay manera de que unos simples mortales puedan derrotarme.

Pero está bien, te lo diré.

Total, ninguno de ustedes saldrá de aquí con vida.

Tia y las otras se encuentran detrás de esa puerta.

—¡Sukusukusuk!

¿Lo has escuchado, Kaizer?

—se burló Aqua— Se cree mucho por haber vivido cien años.

Ya nos dijo lo que queríamos.

Dale su merecido y volvamos a Axel de una vez.

—Suena más fácil decirlo que hacerlo —dije— Oye, espera un segundo.

Cien años me parece una cantidad bastante importante.

—Oh, cierto que eras un humano.

—Momento, ¿tu cuantos años tienes?

Ahora que me ponía a pensarlo nunca le había preguntado a Aqua su edad.

—¿Y a ti que te importa saber cuántos años tengo?

—respondió ella con rencor.

—Oh, vamos —dije entre risas— ¿Te da pena decirlo?

No me digas que acaso eres una abuelita sexy de dos mil años o algo así.

—¡Estúpido nini de mierda!

—gritó la arcipreste, enojada hasta la médula— Para tu información, las diosas no cumplimos años.

¡Y más te vale no seguir insistiendo con el tema o recibirás un castigo divino!

—¡BASTA!

—interrumpió el demonio— Entran a mi castillo… me acusan de atacarlos con zombis… ¿Y ahora me ignoran?

¡Ya no lo soporto más!

—Señor Kaizer…c-creo que ahora sí está realmente enfadado.

—No te preocupes Dikon, solo debemos seguir el plan y estaremos bien.

Supongo.

—¿Plan?

—el demonio de los colmillos escupió las palabras.

—¡Así es!

—dijo Aqua con una sonrisa llena de confianza— ¡Te distraeremos hasta que ya no puedas moverte y entonces yo, la diosa del agua Aqua, se encargará personalmente de purificarte!

—¿Eres una diosa?

¿D-de verdad?

¿Una mujer tan vulgar y escandalosa como tú?

Bueno…mentira, lo que se dice mentira…no era.

—¿¡QUÉ!?

—Aqua apretó los dientes— ¡Kaizer!

¡Este tipo es un grosero!

¡Derrótalo de una vez!

¡No puedo esperar para golpearlo con mi puño divino!

—¡BAH!

Me da igual que seas una diosa o no.

En ese caso todo lo que tengo que hacer es mantener mi distancia de ti y listo.

¡Por lo que te agradezco la información!

Yo no lo podía creer.

En verdad que no lo podía creer.

¡Como podía ser tan idiota de ir y revelarle nuestro plan al enemigo, así como si nada!

¿Tanto le costaba mantener la bocota cerrada?

El demonio comenzó a lanzarnos golpes aprovechando la ventaja que le otorgaba estar en el aire.

Por alguna razón parecía estar específicamente ensañado conmigo.

Pero gracias a mi escudo pude repeler la mayoría de los golpes con relativa facilidad.

—¡GAH!

¡Maldito cobarde!

¿Piensas esconderte detrás de ese escudo toda la noche?

—¡Y me lo dice alguien que solo ataca desde el aire!

—repliqué entre jadeos.

Los sonidos de sus puños contra mi escudo retumbaban por la oscura habitación.

—¡HYAA!

—gritó alguien.

—¿Hmn?

¿Qué se supone que fue eso?

Bah, debe haber sido algún insecto.

Dikon aprovechó que el demonio estaba distraído y lo atacó por la espalda.

Pero como era de esperarse, este ni siquiera lo sintió.

—L-Lo siento señor Kaizer.

Yo mismo le lanzaba golpes con mi espada cada vez que se me presentaba la oportunidad.

Pero cada vez que estaba por alcanzarlo el muy desgraciado levantaba vuelo y todo lo que Kronos cortaba era aire.

—¡Ey, Kaizer!

¿Puedo saber que estás haciendo?

—chilló Aqua— ¡Si se sigue moviendo así no podré darle el golpe de gracia!

—¡Pues déjame decirte que no es tan fácil como parece!

—No me vengas con eso ahora, ¿quieres?

¿Acaso no tienes esa espada super OP que te otorgué al momento de reencarnar?

¿Eres tonto o qué?

Mierda, Aqua realmente me sacaba de quicio a veces, pero debo admitir que esta vez tenía razón.

Mi espada, Kronos, no era una espada común y corriente.

Sino que, como la mayoría de ítems que le ofrecían a los que iban a reencarnar en el mundo paralelo, poseía características y habilidades propias de un arma que en mi mundo antiguo serían consideradas como “rotas” u “OP”.

Sobre todo, teniendo en cuenta el hecho de que el jugador las podía conseguir ni bien comenzaba la aventura.

En mi caso, Kronos no solo aumentaba todos mis atributos significativamente, sino que además poseía la habilidad de manipular el tiempo.

Hasta cierto punto.

Habilidad que por cierto requería una buena cantidad de maná.

Sin embargo, a juzgar por la situación no pareciera que tuviese muchas alternativas.

Así que levanté la espada y apuntando hacia el enemigo que tenía en frente grité: —¡SLOW!

Las agujas del reloj engravado en el mango de Kronos comenzaron a girar con rapidez hasta detenerse súbitamente.

Liberando una lucecita resplandeciente.

Entonces, una parte del espacio en donde se encontraba volando el demonio comenzó a distorsionarse, hasta que dejó de moverse por completo.

O mejor dicho, sus movimientos pasaron a ser tan lentos que daba la impresión de que le habían tomado una foto en el aire.

—¡GAAAH!

¡Mi cuerpo…se mueve muy lento!

¡¿Qué clase de truco barato es este?!

—protestó Demian.

Yo cerré los diez dedos alrededor de la empuñadura y le lancé un golpe con todas mis fuerzas.

El filo de Kronos trazó un arco en vertical hasta finalmente hundirse en la carne de mi objetivo.

Haciéndole un corte tan profundo en el abdomen que lo hizo maldecir de dolor.

Inmediatamente me preparé para asestarle un segundo golpe.

No quería darle ni la más mínima oportunidad a que se recuperara.

Y entonces, justo antes de que el filo de Kronos lo alcanzara, el demonio de los colmillos desapreció.

No.

“Desapareció” no era el término correcto para describir lo que estaban viendo mis ojos en ese momento.

Sino que más bien, su cuerpo estalló como si fuese una bomba de humo.

Solo que, en lugar de humo, lo que dejó atrás fueron decenas y decenas de murciélagos.

Los cuales comenzaron a revolotear en todas las direcciones.

Ok…es un vampiro.

Creo que ya lo tenía más que asimilado, pero gracias por confirmar.

Supongo.

Los mismos empezaron a juntarse.

Como si se tratara de un enjambre de abejas yendo hacia la miel.

Hasta que la figura del demonio Demian se materializó una vez más ante nosotros.

—Eso sí que me dolió —se quejó mientras se sujetaba el abdomen— supongo que por algo has llegado hasta aquí, paladín.

No debí subestimarte.

Mierda.

Ahora sí que la cosa se había complicado.

Estaba a punto de asestarle el golpe de gracia con la habilidad de “Slow”.

Pero si podía contrarrestarla con el truquito ese de los murciélagos, de poco me iba a servir.

El enemigo se elevó una vez más, desplegando su majestuosa capa.

A juzgar por la manera en la que se tambaleaba diría que el corte que le di realmente lo había dañado.

En ese caso… —¡RADIANT SHOOT!

—grité al tiempo que extendía mi mano hacia adelante.

Inmediatamente una bola de energía blanca y brillante se formó en la palma y salió disparada en forma de rayo.

Atravesando toda la sala hasta llegar al enemigo.

Por el rabillo del ojo, vi que hasta Aqua había quedado sorprendida por mi acción.

Lo que me hizo esbozar una sonrisita de idiota.

Como paladín, por defecto no solo tenía acceso a una espada, una armadura y un escudo.

Sino también a una buena cantidad de hechizos avanzados de luz.

Así como también magia de soporte.

Como “Heal”.

Aunque bueno, en este último caso supongo que no sería ni la mitad de efectivo del que podía usar Aqua.

Como sea.

Al ver lo difícil que era golpearlo con ataques físicos, decidí lanzarle magia.

Sin embargo, el demonio logró bloquearlo con un rápido movimiento de su capa.

Lo que hizo que rebotara y se estrellara en una de las ventanas.

Haciéndola que las maderas que la cubrían estallaran en pedazos.

—¡¿AH?!

¡Mierda!

—gritó Demian por alguna razón.

¿Mmh?

¿De qué se está lamentando?

Si acababa de evadir mi hechizo.

¡AH!

¡Ya entiendo!

¡Es la luz!

¡La luz del sol que se había filtrado luego de que se rompiera la ventana!

¿Cómo no me di cuenta antes?

Los vampiros odian la luz del sol.

Y afuera ya había amanecido.

—Muy bien, en ese caso… —¡Espere señor Kaizer!

¿Qué es lo que va a hacer?

—oí que preguntaba la voz de Dikon.

Pero no había tiempo para dar explicaciones.

La situación era realmente crítica.

Por lo que si no actuaba ya mismo, quien sabe lo que podía pasar.

Con esto en mente, concentré toda la energía que pude y esta vez apuntando directamente a las ventanas, comencé a gritar —¡RANDIANT SHOOT!

Una.

Dos.

Tres veces.

—¡NOOO!

¡DETENTE, POR FAVOR!— gritaba el demonio de los colmillos, casi de manera suplicante.

Claro, te encantaría que me detenga, ¿no, desgraciado?

¡Pues ni lo sueñes!

Y seguí disparando.

—¡RADIANT SHOOT!

Una vez más.

Y otra.

Y otra.

Trozos de madera comenzaron a volar hacia todos los rincones.

Ah…que sonido más gratificante, pensé.

Eventualmente toda la habitación quedó iluminada por la luz del amanecer.

El demonio Demian se sujetaba la cabeza y se retorcía de dolor en el piso, al tiempo que la piel empezaba a caérsele a pedazos.

—¡UAAAARGGGHH!

—¿Qué le pasa?

—preguntó una sorprendida Aqua.

Quien al parecer jamás había visto una película sobre vampiros durante sus días como diosa.

—Jeje, nada.

Simplemente se está desintegrando a causa de la luz del sol, como todo vampiro —respondí haciéndome el importante.

No obstante, la diosa levantó sus cejas y me miró más confundida que antes.

—¿La luz del sol?

¿Y por qué eso haría que se desintegrara?

Y más importante aún, ¿por qué lo estás llamando vampiro?

—Bueno porque un vampiro–  —¡Señor Kaizer!

¡Señor Kaizer!

¡Debemos salir de aquí cuanto antes!

Dikon se me acercó con una expresión de pánico en el rostro.

Hasta terror diría.

¿Y a estos dos que les pasaba?

¿Por qué no me dejaban disfrutar de mi victoria en paz?

—Tranquilízate, ¿quieres?

—le dije al joven— Además, ¿por qué tendríamos que huir?

—¡Es que usted no entiende!

—Y que es lo que se supone que tengo q– —¡¡GRAAAAHH!!

Un rugido aterrador hizo que las palabras se quedaran atascadas en mi garganta.

Por un segundo decidí ignorar a Dikon y miré hacia donde estaba el demonio.

—Pero que mierda… Lejos de estar desintegrándose, vi con horror que ahora el cuerpo del demonio se estaba hinchando.

Al punto de que la ropa empezó a rasgarse y la piel que anteriormente se le había caído como si fuese cáscara, había sido remplazado por una de un tono mucho más oscuro.

El rostro se le había deformado por completo.

Saliéndole una especie de hocico que le brindaba la apariencia de un búfalo.

—¡Señor Kaizer!

¿Es que acaso no lo sabía?

—¡¿Saber qué!?

¡¿De que mierda estás hablando?!

¡Es un vampiro!

¡Debería estar muerto!

—Y-Yo no sé que es eso de vampiro.

Pero sé que el demonio de los colmillos pertenece a una familia de demonios ancestrales quienes alcanzan su verdadero poder cuando se exponen a la luz solar.

Sin embargo…sin embargo…¡Dicen que es un poder tan inconmensurable que ni ellos mismos pueden controlar!

Es por eso que prefieren mantenerse en la oscuridad.

—¡¿EEEEEH?!

Mientras Dikon me explicaba toda esa sarta de sinsentidos el cuerpo de Demian seguía incrementando su tamaño y ahora casi que llegaba hasta el techo.

De la punta de la cabeza surgieron dos grandes protuberancias que no podían ser otra cosa más que cuernos.

De la misma manera en la que dos alas de color negro le habían salido de la espalda.

Junto a una cola de un grosor tan grande, que daba la sensación de que podría partir un árbol con ella.

Sus ojos, ahora rojos y brillantes, se posaron en nosotros y comenzó a caminar de manera amenazante.

Haciendo retumbar el suelo con cada paso de esas enormes patas, que ahora parecían las de una cabra.

Mostrando unos alargados y afilados colmillos.

Bueno, supongo que ahora se parece más a un demonio.

*** ¡Estúpido mundo paralelo de mierda con sus leyes ridículas!

Me pregunto quien habrá sido el inteligente al que se le ocurrió hacer que los vampiros acá se vuelvan más fuertes cuando los toca la luz del sol.

Era absurdo.

Simplemente no podía salir de mi asombro al tiempo que esquivaba como podía los poderosos ataques de Demian.

Sus puños habían pasado a ser tan grandes que un solo golpe bastaría para sacarme la cabeza.

Y lo peor es que su velocidad no se había reducido en lo absoluto.

—Kaizer, ¿Podrías explicarme por qué hiciste esa estupidez?

—se quejó Aqua— ¿Acaso te golpeaste la cabeza?

—¡Aqua, quiero que sepas que no estas ayudando en nada!

—le respondí al tiempo que me agachaba para esquivar otro puñetazo.

El cual me pasó tan cerca que me peinó los cabellos— Además, ¿Cómo rayos iba a saber que la luz del sol iba a favorecer a este tipo?

—Por eso traté de detenerlo señor, Kaizer —dijo Dikon.

Sus palabras de alguna manera sonaron como si se estuviese disculpando.

—¡GAAAH!

—rugió Demian— ¡MALDITOS GUSANOS!

¿POR QUÉ NO SE QUEDAN QUIETOS DE UNA VEZ PARA QUE PUEDA APLASTARLOS?

—¡Eso es Kaizer!

¡Continúa llamando su atención hasta dejarlo agotado para que pueda rematarlo con mi golpe divino!

Y ahora resulta que la tonta de Aqua se pensaba que todo esto formaba parte de una estrategia mía para derrotar al enemigo.

¿Qué no se da cuenta que apenas logro defenderme?

A la primera que me equivoque terminaré desparramado en el suelo con los huesos destrozados.

Viendo que Aqua había desviado la mirada, el demonio de los colmillos aprovechó ese segundo de distracción para descargar un golpe contra la archi sacerdotisa.

Tan veloz y descomunal, que hasta pude escuchar el sonido del enorme puño atravesando el aire.

Como si fuese mantequilla.

—¡BUAH!

—Aqua soltó un chillido y rápidamente se llevó ambos brazos a la cabeza.

Entonces, como si mi cuerpo hubiese obrado por sí solo, di un paso hacia adelante y me interpuse en la trayectoria del ataque.

Levantando mi escudo a la altura de la cara.

El impacto hizo que todo mi cuerpo se sacudiera, como si estuviese en medio de un terremoto.

—¿Estás bien?

—le pregunté a Aqua.

La diosa me miró dubitativamente.

—Sí.

Creo que sí.

—Aqua, necesito que te adelantes y rescates a esas niñas.

El demonio ya nos dijo que están detrás de esa puerta.

Por lo que ve y asegúrate de que estén bien.

—¡Eh!

¡¿Y por qué tengo que ir yo?!

—¡VE!

—grité— ¡No volveremos a tener otra oportunidad!

¡Dikon y yo intentaremos distraerlo lo más que podamos!

¡Date prisa!

—¡Está bien!

¡Lo haré!

¡Pero lo haré porque quiero, no porque me lo estés diciendo tu!

—protestó Aqua agitando los brazos.

Ni si quiera en momentos así era capaz de dejar de lado sus berrinches.

Esta mujer era algo increíble.

Sin decirme nada más (por suerte) Aqua comenzó a correr en dirección a la puerta que se encontraba justo detrás del demonio.

Este, al darse cuenta de lo que estábamos intentando hacer, levantó nuevamente el puño y se preparó para un segundo ataque.

Dikon, por su parte, no paraba de darle golpes con su espada.

Enfocando sus ataques en las gruesas piernas del demonio.

Seguramente con la intención de inmovilizarlo.

Pero como siempre, sus golpes ni siquiera parecían hacerle cosquillas al poderoso Demian.

—¡BASURAS!

—gritó este al tiempo lanzaba otro de sus poderosos ataques.

Habiendo visto los lamentables atributos de Dikon, sabía que si recibía el ataque de lleno, lo más seguro es que el pobre volara en mil pedazos.

No podía permitirme eso.

No después de haber sido yo el responsable de meterlo en esto y haber permitido que el demonio se transformara.

Volví a alzar mi escudo.

—¡Cuidado!

—gritó Demian.

—¡¿Ah?!

—¡Caíste, imbécil!

En el último instante, Demian detuvo su golpe y dio un rápido giro hacia atrás.

Entonces su cola salió disparada como si fuese un látigo.

Y una milésima de segundo después, Dikon había desaparecido por completo.

O mejor dicho, su cuerpo salió volando por los aires.

Por supuesto que yo jamás alcancé a ver esto.

Pero sí escuché el llanto de dolor que soltó el chico al momento de estrellarse contra de las paredes.

Por mí parte, todo lo que pude hacer fue levantar el escudo y protegerme a mí mismo.

Logrando amortiguar el impacto aunque sea un poco.

El mismo hizo que me tambaleara y finalmente cayera hacia atrás.

—Señor Kaizer…en verdad lo siento mucho…quería rescatar a esas niñas…y al final…soy un inútil.

—¡Dikon!

¿Puedes moverte?

—rodeé mi cuerpo hacia un costado y sentí una punzada de dolor que me hizo soltar un quejido.

Debía de tener una o dos costillas rotas—.

¡Sal de aquí, rápido!

¡Regresa a Axel y pide ayuda!

Sin embargo, el daño que había recibido Dikon al parecer era tan grande que ni siquiera podía ponerse en pie.

—No…yo…no puedo hacer eso…si huyo ahora…usted… —¡Sí huyes ahora conservarás tu vida!

—le grite.

El chico levantó una mano temblorosa hacia mí.

Nunca supe si me estaba pidiendo ayuda o simplemente quería venir hacia donde me encontraba yo.

Pero enseguida su mano cayó al suelo y Dikon ya no volvió a moverse.

Justo cuando me disponía a correr hacia él sentí unos dedos enormes cerrándose alrededor de mi brazo.

Y lo siguiente que supe fue que me habían levantado por los aires, como si fuese una muñera de trapo.

Los ojos rojos del demonio, ahora inyectados de un retorcido placer, me miraron fijamente.

—¿Acaso son tan idiotas como para pensar que dejaría que alguno se me escape?

—preguntó con una voz cruel y distorsionada.

—Bueno, ¿Qué puedo decir?

siempre me consideré una persona bastante optimista —respondí burlonamente.

La mano que me sujetaba se cerró todavía más alrededor de mi brazo.

Apretando con fuerza.

Y entonces comencé a gritar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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