Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1
  4. Capítulo 19 - 19 ¡Conclusión para esta absurda misión!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: ¡Conclusión para esta absurda misión!

– Parte 3 19: ¡Conclusión para esta absurda misión!

– Parte 3 Al abrir la puerta, Aqua se encontró con unas escaleras que descendían hacia una profunda oscuridad.

Sin embargo, su visión divina le permitía ver a la perfección incluso bajo estas condiciones.

Por lo que empezó a correr.

Y mientras lo hacía no pudo dejar de pensar en Kaizer.

¿Había hecho bien en dejar que se enfrentara solo a aquel demonio?

Estaba preocupada.

No solo porque el paladín era esencial para ayudarla a pagar su enorme deuda, sino también por…bueno, otras cosas que Aqua ni loca estaría dispuesta a admitir.

—¡WAAH!

¿Que estás haciendo?

¡Este no es el momento para estar pensando en esas cosas!

—se reprochó así misma— ¡La misión, Aqua!

¡Concéntrate en la misión!

¡Y en la recompensa!

El lugar tenía toda la pinta de ser un calabozo, tal y como supuso Kaizer.

Pero por más que buscara y buscara, Aqua se encontró con que todas las celdas estaban vacías.

Entonces, si las chicas secuestradas no estaban encerradas aquí, ¿Donde…?

—Esto es inútil.

Tengo que regresar —concluyó—.

Aunque tampoco sé porque me preocupo tanto.

Después de todo, Kaizer no es Kazuma.

¡De seguro tiene todo bajo control!

Y con esto en mente, la diosa del agua, ahora algo más aliviada, emprendió el camino de regreso.

*** El dolor era intenso y punzante.

Como si cientos de aguijones me hubiesen picado a la vez.

Y ardía como la mierda.

Intenté zafarme, pero fue inútil.

Mi brazo izquierdo estaba totalmente incapacitado.

—¡Haré que se arrepientan de haber entrado a mi castillo e intentar quitarme a mis mujeres!

—¿Tus mujeres?

¿Es en serio?

¿No crees que estás un poco viejo para querer armar tu propio harem?

—le pregunté con el cuerpo colgando de mi brazo.

Debía de verme bastante patético y el solo hecho de hablar hacía que el dolor se agudizara.

Pero necesitaba ganar algo de tiempo.

Esperar una oportunidad.

Un milagro que me permitiera revertir esta situación.

—No tengo idea de lo que me estás hablando, paladín.

Pero solo para que lo sepas, cuando termine con ustedes volveré a la ciudad para conseguirme más esposas —Demian se relamió los labios con malicia— ¿Quién sabe?

Incluso esta vez hasta podría tomar a alguien que sea…preciado para ti, ¡Muajajaja!

Preciado para mí…¿No se estará refiriendo a…?

—Desgraciado…¡Ni se te ocurra estar hablando de Aqua!

—grité con rabia.

El demonio entrecerró sus enormes ojos rojos y me miró como si estuviese desquiciado.

—¿EH?

¿Te refieres a la mujer escandalosa que no paraba de gritar?

¡Ni que mis gustos fuesen tan malos!

Debo decir que el comentario me ofendió más de lo que me hubiese querido admitir.

Pero no podía dejar que me afecte.

Por lo que, aprovechando la oportunidad, levanté el brazo derecho.

Apuntando el filo de mi espada justo hacia la cabezota del demonio.

—¡SLOW!

—grité a todo pulmón.

Sin embargo, Demian esta vez fue mucho más rápido, y haciendo la cabeza hacia un costado pudo evadir mi hechizo sin problemas.

—¡JA!

¡Ralentizar el tiempo no te servirá de nada, paladín!

—se burló.

Y volvió a apretar mi brazo con fuerza.

El grito de dolor que solté resonó por toda la habitación.

Lo que solo sirvió para incrementar todavía más la sensación de placer y victoria del demonio.

—Oh, ¿Qué sucede?

¿Te duele mucho?

No te preocupes, ahora mismo te arrancaré los dos brazos.

Y te los meteré por el culo.

La verdad es que aquello sonaba todavía más doloroso.

Pero ya no tenía fuerzas para responderle.

Todo a mi alrededor comenzó a ponerse negro.

—¡INFERNO!

De pronto, la oscuridad en la que me había sumergido fue atravesada por un grito eufórico.

Haciéndome abrir los ojos de golpe.

La presión que sentía en mi brazo izquierdo desapareció repentinamente y antes de que pudiese darme cuenta de lo que acababa de suceder, mi cuerpo había caído al suelo como si fuese una bolsa de papas.

—¡GAAH!

¡¡Pagarás por esto!!

Al levantar la vista, vi que el brazo de Demian se había prendido fuego.

Así que comenzó a sacudirlo de un lado a otro, intentando aplacar las llamas.

Al mirar hacia atrás pude distinguir a Dikon.

Todavía en el suelo, con el brazo extendido hacia adelante y una débil sonrisa de satisfacción en el rostro.

Nuestras miradas se encontraron por un cortísimo instante, y el joven caballero volvió a desplomarse.

Inferno era uno de los hechizos de nivel avanzado más poderosos que existe.

Capaz de invocar unas llamas que incineraban todo a su alrededor, convirtiéndolo en cenizas.

Estando yo tan cerca, ese ataque debería haberme consumido a mí también.

Sobre todo en el estado tan débil que estaba.

Sin embargo, estábamos hablando de Dikon.

Cuyos atributos eran tan bajos (al punto de bordear lo vergonzoso) que incluso los hechizos más avanzados no llegaban a desatar ni un cuarto de su verdadero poder.

El joven caballero, quien estaba al tanto de sus limitaciones mejor que nadie, sabía esto y por eso decidió lanzar su hechizo aún conmigo en el medio.

Sí, indudablemente el daño había sido mínimo.

Pero fue suficientemente efectivo para poder liberarme.

¡Te debo una, Dikon!

—¡UAAAARRRGH!

El demonio de los colmillos, tras haber conseguido apagar las llamas, por alguna razón ahora se encontraba de rodillas en el suelo.

Sujetándose la cabeza con ambas manos.

Gritando de dolor.

¿Qué es lo que sucede?

¿Acaso el ataque de Dikon sí había conseguido dañarlo después de todo?

Y entonces, mientras veía al demonio retorcerse delante de mí, las palabras del joven caballero me cayeron encima como si fuese una cubeta de agua fría.

“El demonio de los colmillos pertenece a una familia de demonios ancestrales quienes alcanzan su verdadero poder cuando se exponen a la luz solar.

Sin embargo…sin embargo…¡Dicen que es un poder tan inconmensurable que ni ellos mismos pueden controlar!

Es por eso que prefieren mantenerse en la oscuridad.” Demian era incapaz de controlar semejante poder mágico y su cuerpo finalmente comenzaba a cobrárselo.

Sabiendo que no iba a tener otra oportunidad, corrí con todas mis fuerzas a pesar del dolor y aproveché que mi enemigo estaba de rodillas para saltar sobre su espalda.

Hacer esa maniobra hizo que sintiera un latigazo de dolor en mi lado izquierdo, pero pensar en mi brazo ahora era un lujo.

Por lo que simplemente alcé a Kronos y me preparé para hundirla en el cuello de la bestia y atravesarlo por completo.

—¿¡Ah!?

De pronto mi cuerpo comenzó a tambalearse y estuve a punto de soltar mi espada.

Todo lo que pude hacer fue aferrarme a la monstruosa cabeza de Demian, quien ahora se agitaba de manera violenta hacia los costados.

Claramente con la intención de derribarme.

Pero no lo solté.

Sabía que si lo hacía, todo terminaría para mí.

Por lo que sacando fuerzas de donde no había, me agarré de sus cuernos como si estuviese montando una bicicleta viva.

—¡GAAAAAAAAH!

El rugido feroz de Demian hizo que toda la sala temblara.

Y entonces, desplegó unas alas negras como la noche misma.

Levantando un viento tan fuerte, que hubiese sido capaz de sacar volando hasta al aventurero más corpulento.

Sentí una fuerte explosión, seguido de una lluvia de escombros y cuando finalmente me animé a abrir los ojos, vi que el suelo de la sala ahora se encontraba a una distancia muy lejana.

Haciéndose más y más pequeño hasta que finalmente todo el castillo estaba bajo mis pies.

Sentí el viento en la cara y al mirar hacia un costado, como si fuese una mancha en el horizonte, pude distinguir la ciudad de Axel.

Alcanzada por los primeros rayos del amanecer.

Era algo gracioso.

Hasta irónico diría.

Ya que, a pesar de mi situación actual, no pude evitar preguntarme cuantos aventureros estarían llegando al gremio ahora para tomar alguna misión y salir de aventuras.

Mientras que yo me encontraba aquí, luchando desesperadamente por mi vida.

En ese momento, siento como la mano del demonio de los colmillos me sujetaba por atrás, y me arrancaba de su espalda como si se tratara de un perro quitándose una molesta pulga.

—Aaaah…creo que ya me siento un poco mejor —rio entre dientes— Quizás solo necesitaba un poco de aire fresco.

¿Sabes una cosa, paladín?

Ahora mismo podría simplemente soltarte y hacer que la caída te mate.

Que te rompas en pedazos como si fueses un muñeco de cera.

Pero eso no me satisfaría en lo más mínimo.

Así que en lugar de eso…mejor te aplasto la cabeza.

Sus diez dedos comenzaban a cerrarse a mí alrededor.

Ejerciendo más y más presión.

Y por un instante me sentí como una lata de alimentos conservados a punto de ser reciclada.

Pude haber chillado, gritado de dolor.

Hasta la idea de ponerme a suplicar por mi vida se había cruzado por mi cabeza.

No se los voy a negar.

No obstante, en lugar de eso tomé mi espada con las dos manos, y a pesar del dolor, se la hundí en el estómago.

Casi hasta la empuñadura.

Y entonces quien aulló de dolor fue Demian.

Así y todo, el desgraciado no me soltaba.

—¡GAAAH!

La presión de sus manos sobre mi cabeza se relajó.

No del todo.

Pero si lo suficiente.

Lo que me dio la oportunidad de echarle mi cuerpo encima, de una forma tal, que ahora me encontraba encima de él.

Como si fuésemos dos amantes a punto de darnos un beso apasionado.

—¡Estúpido!

—se burló.

Y unas gotas de sangre me salpicaron la cara— ¡Ya te lo dije!

¡Ralentizar el tiempo no te servirá de nada!

—¿Y quién dijo que ralentizar el tiempo es lo único que puedo hacer?

Los ojos del demonio se ensancharon.

Reflejando duda y…algo de temor.

—¡FASTFORWARD!

—grité al tiempo que me aferraba a la empuñadura de Kronos con todo mi ser.

Sabiendo lo que venía.

Así como “Slow” me permitía ralentizar el tiempo en un pequeño espacio de materia, se podía decir que “Fastforward” hacía justamente todo lo contrario.

El único problema es que si el usuario (en este caso yo) estaba muy cerca del objetivo, el hechizo también me afectaría a mí.

Lo cual, dependiendo la situación, podía llegar a matarme.

Una luz incandescente brotó del reloj incrustado en el mango de Kronos, y las agujas de este comenzaron a girar a toda velocidad.

Y entonces el cielo y todo a mí alrededor desapareció.

Siendo remplazado por un torbellino de luces, acompañado de un zumbido muy parecido al que solían hacer las viejas video caseteras.

Los dos comenzamos a descender…no, mejor dicho, salimos disparados a una velocidad imposible de concebir y en menos de lo que pude parpadear, “aterrizamos” con un estruendo ensordecedor.

Directo en la sala.

*** Rodé hacia un costado y lo primero que me recibió fue una nube de polvo que se había extendido por todo el lugar.

Una vez que se disipó, todavía tosiendo un poco, dirigí la mirada hacia mi oponente.

Quien gracias a mi última maniobra, había recibido la mayor parte del impacto.

El demonio de los colmillos se encontraba ahora clavado en el suelo.

Atravesado por mi espada como si esta fuese una suerte de tapón.

La bestia rugía, con una mezcla de rabia y dolor mientras intentaba arrancarme la cara lanzando manotazos al aire.

No podía permitir que se liberara, pero tampoco podía sacar a Kronos.

Entonces, a través del rabillo del ojo, un débil destello llamó mi atención.

Giré la cabeza y entonces la vi.

Tirada a unos pocos pasos de donde estaba parado, yacía la espada de Dikkon.

La cual seguramente quedó allí cuando el joven había volado por los aires.

A pesar del insoportable dolor, arrastré los pies hasta ella y la tomé.

Era una espada sorprendentemente liviana.

Con una empuñadura ostentosa, bañada en oro y varias piedras incrustadas.

Una hoja digna de un noble.

Yo no era ningún noble, por supuesto.

Pero eso me daba igual, ya que para esto me venía de maravilla.

Por lo que alcé la espada en alto, listo para cortar la cabeza de la bestia.

La hoja atravesó el aire, descendiendo a toda velocidad hasta que… —¡Noooo!

¡Detente, por favor!

Sorprendido, me di la vuelta.

Buscando la fuente de aquel grito.

Solo para encontrarme a una joven de cabello rubio corriendo hacia mí.

Sin embargo, la recién llegada me ignoró por completo y se lanzó hacia el demonio.

Quien de a poco comenzaba a volver a su forma humana.

—Por favor…—siguió la chica— Por favor…¡No lastimes al señor Demian!

—¿Eh?

Tenía los ojos hinchados y vidriosos.

Y ahora abrazando al demonio dijo: —El señor Demian es buen hombre…

Me cuidó todo este tiempo y estuvo conmigo…y por eso yo…y por eso yo…

¡Lo amo!

¡Lo amo y quiero quedarme con él para siempre!

Ante semejante declaración, todo lo que pude hacer fue quedarme allí parado con una expresión de perplejidad.

Un momento.

Cabello rubio…ojos verdes…¡Esta chica es una noble!

¿Será que…?

—Eres…¿Eres Tia Lyamnsen?

—¿Huh?

¿Acaso te conozco?

—Tu padre me envió a rescatarte.

Bueno, técnicamente me iban a pagar por esto, pero ella no necesitaba saberlo.

—¿¡M-Mí padre!?

—la joven se sobresaltó.

—No te preocupes…—dijo de pronto la voz de Demian.

Puso ambas manos alrededor de la empuñadura de Kronos y la retiró.

Dejando un hilo de sangre— Prometí que estaríamos juntos y pienso cumplir esa promesa—.

¿Juntos?

¿De qué habla?

No entiendo nada.

¿No se supone que este tipo era el villano aquí?

—Mi intuición de diosa me dice que no la secuestraron —oí que decía una voz a mis espaldas.

Y al darme la vuelta me encontré con Aqua.

Saliendo de la puerta por la que había ingresado durante la batalla.

—Aqua…

¿Tu la liberaste?

Mi compañera negó con la cabeza.

—Aquella puerta conducía a una especie de calabozo, tal y como suponías.

Sin embargo, todas las celdas estaban vacías.

—¿Como que vacías?

—Así es.

Significa que no hay nada dentro —explicó Aqua.

—¡Ya sé lo que significa!

—¿Eh?

¿Y por qué iba yo a estar dentro de una celda?

¿Acaso eres estúpido?

—las palabras de Tia Lyamnsen fueron frías y soberbias.

—Como sea, no pienso volver.

Díganle a mi padre que gracias, pero no.

Paso.

— ¿“Gracias pero paso”?

¿Acaso esta niña tiene idea de todo lo que tuve que pasar para llegar hasta aquí?

Por un momento, sentí unas ganas terribles de darle un coscorrón en la cabeza.

—Lady Tia…

¿Acaso usted no estaba secuestrada?

—Dikon, quien afortunadamente había logrado sobrevivir a semejante golpe, se acercó tambaleándose.

—¡Por supuesto que no!

El señor Demian me ofreció venir a vivir aquí con él y yo simplemente accedí.

—Pero señorita, su padre está muy preocupado por usted.

—Lo único que le importa a mi padre es explotar a los ciudadanos hasta sacarles la última gota de dinero.

Mientras que yo…solo soy un activo para él.

Apuesto a que lo único que le preocupa a él es casarme con algún señor feudal para incrementar su fortuna.

—Aún así, sigue siendo tu padre —le dije— y este tipo no es más que un demonio.

Debe ser exterminado cuanto antes— y alcé mi espada hacia Demian en un gesto amenazante.

Tia rápidamente se puso entre el demonio y mi espada, usando su cuerpo como escudo.

—Tia…

Querida mía, por favor…

—¡No!

¡No permitiré que te lastimen!

¡Esta mocosa malcriada!

—Oye, Kaizer.

—¿Que sucede?

—No lo sé…estaba pensando, si realmente están enamorados, quizás debamos dejar las cosas así como están.

—¿Te has vuelto loca?

¿Acaso no eres tú la que no puede tolerar la existencia de criaturas oscuras?

—Sí —admitió la diosa— Pero si realmente están enamorados…mi deber como diosa del culto de Axis es respetar esos sentimientos.

Ya sea que te sientas atraído por alguien de tu mismo sexo, un demonio, un trapito o un furro.

La diosa todo lo perdona.

—¡Como sí pudiésemos fiarnos de una secta de desviados!

—¡Ey!

¡Ya te he dicho que no hables así de mis fieles seguidores, nini de mierda!

Aun así, debo admitir que las palabras de Aqua tenían cierto sentido.

Si estos dos tortolitos estaban tan enamorados, ¿quién era yo para separarlos?

Echando un rápido vistazo a Tia Lyamnsen, me di cuenta de que la misma debía ser apenas unos años más joven que yo.

Por lo que podía decirse que había una diferencia de edad importante entre ella y el demonio Demian.

Sin embargo, al ser este un mundo medieval, supongo que la gente no le prestaba mucha atención a ese tipo de cosas.

¿Que significaba una diferencia de quince o veinte años en una relación donde lo que más importaba era el amor?

A medida que consideraba estas posibilidades, todo parecía cobrar más sentido.

—¡Señor Demian!

¿El señor Demian se encuentra aquí?

¡No vayan a hacerle daño!

—gritó una segunda voz.

Al darme la vuelta, me encontré con una jovencita de cabello castaño con un vestido rosa.

Sí Tia aparentaba una edad entre 15 y 18 años, diría que esta jovencita tendría unos 12.

¿Qué está pasando aquí?

—Ah, mi hermosa y tierna Lidia…—dijo Demian, tomando la mano de la recién llegada— Todo estará bien…no te preocupes…

Lidia, ahora también entre lágrimas, tomó la mano del demonio entre las suyas, como si fuese una especie de tesoro, y se la llevó a la cara.

—¡No pienso dejarlo, señor Demian!

¡Quiero que no casemos!

¡Usted me lo prometió!

—¡Sí!

¡Y a mí también!

—¡Y a mí!

Y entonces, antes de que pudiera empezar a procesar lo que estaba pasando a mi alrededor, una pequeña congregación de jovencitas se había juntado alrededor nuestro.

Sumándose al pedido de matrimonio y rogándonos por favor que no matáramos a su amado.

Bueno, supongo que hemos encontrado a las chicas secuestradas, pensé.

—No entiendo nada, ¿alguien podría explicarme que es lo que está pasando?

—preguntó Dikon.

Que era exactamente lo que me estaba preguntando yo.

Y probablemente Aqua.

—N-No hay mucho que explicar —respondió un ruborizado Demian— quiero decir, ¿acaso no se ve a simple vista?

Todas estas jovencitas accedieron a venir a vivir conmigo y les he prometido casamiento a todas, ji, ji, ji.

El demonio de los colmillos, con el que hasta hace solo unos momentos me encontraba luchando ferozmente, ahora sonreía de oreja a oreja como un adolescente.

¿Y que mierda era eso de “ji, ji, ji”?

—Ey, Kaizer —me habló Aqua de forma discreta, cubriéndose la boca con la mano— ¿Y ahora que hacemos?

No es que no quiera el dinero de la recompensa, pero si todas estas jovencitas están aquí por voluntad propia dudo que haya algo que podamos hacer, ¿no lo crees?

—Supongo que tienes razón.

Si el tipo quiere tener un harem y prometió casarse con ellas…

—Yo…Yo tampoco quiero que lastimen al señor Demian…—oí que decía de pronto una voz dulce y tierna.

Y al voltearme sentí un escalofrío en todo el cuerpo.

Me quedé mudo.

Aqua y Dikon igual.

Delante nuestro se encontraba una niña pequeña, con un camisón blanco y sosteniendo lo que parecía ser un conejo de peluche.

No podía tener más de seis años.

Como máximo.

—Que…carajos…

—fueron las únicas dos palabras que logré articular.

—¡S-Señores, por favor!

—comenzó a balbucear Demian— ¡Esto no es nada de lo que están pensando!

¡Se los aseguro!

Lo que sucede es que…bueno, los humanos viven por tan poco tiempo que me vi en la obligación de tomar esta medida, pensando en mi futuro.

¿No les parece que los demonios también tenemos derecho a ser felices?

Véanlo…como…¡Como una inversión a largo plazo!

Lo que decía estaba tan mal a tantos niveles que no supe que responder ante semejantes…argumentos.

—Aqua, no sé tú, pero creo que deberíamos…¿eh?

¿Aqua?

Al mirar hacia mi compañera, vi que el cuerpo le temblaba.

Al tener la cabeza gacha, no podía verle los ojos, ya que sus cabellos azules le cubrían parcialmente la cara.

Pero digamos que ya la conocía lo suficiente como para saber que estaba furiosa.

Y la llamarada incandescente que comenzó a formarse en su mano (ahora cerrada en un puño) no hizo más que confirmar mi corazonada.

…

…

…

*** Las ruedas de la destartalada carreta crujían bajo el camino de piedra.

Con el cuerpo de Tia Lyamnsen desparramado sobre la madera carcomida.

Como si fuese un trapo viejo.

En el caso de que se estén preguntando si estaba muerta…

Claramente no lo estaba.

Ni ella ni el resto de las jovencitas.

Quienes venían acurrucadas en la parte de adelante.

Todas salvo Kala.

La más pequeña del grupo.

Quien ahora descansaba sobre mi espalda.

Gracias a la magina curativa de Aqua, tanto Dikon como yo no habíamos recuperado por completo.

Al parecer pequeña se había quedado dormida.

Mejor así.

—Bueno, nos llevó más tiempo de lo planeado, pero me alegra que hayamos podido completar la misión, ¿no lo creen?

—preguntó Aqua en un tono despreocupado y casual.

La archi sacerdotisa venía caminando delante de nosotros con las manos en la espalda.

Muy campante.

Como si volviera de un paseo.

Al levantar la cabeza, pude distinguir la muralla de Axel.

Seguramente en una hora, quizás menos, estaríamos llegando a la ciudad.

—Y lo más importante es que pudimos rescatar a todas las víctimas —añadió Dikon.

El joven caballero venía caminando a un costado de la carreta— no podría estar más satisfecho.

Bueno, “rescatar”.

Yo no estaría taaaan seguro de eso.

Quizás Demian había hecho un muy buen trabajo manipulando a la mayoría de las jovencitas para convencerlas de casarse con él.

Pero en el caso de Tia Lyamnsen, tenía la certeza de que la noble realmente hablaba en serio cuando dijo que quería casarse con él y morir con él, de ser necesario.

Ejem, de hecho, esa última parte fue lo que acabó poniendo en gran riesgo la misión.

Para no dar tantas vueltas, el demonio de los colmillos estaba muerto.

La ira que sintió Aqua al ver lo que el muy degenerado pretendía hacer con la pequeña Kala, fue más de lo que pudo tolerar y acabó purificándolo con su “God Blow”.

Aunque más que purificar yo diría que lo desintegró.

Al punto de que no había quedado nada de Demian.

Para ser honesto, fue una escena verdaderamente escalofriante.

Así que como nota mental decidí recordarme no hacer enojar a Aqua.

Por las dudas.

Sin embargo, vaya uno a saber por qué, eso provocó que Tia eligiera desquitarse conmigo y comenzara a darme patadas.

“¡Todo esto es tu culpa!

¡Asesino!

¡TE ODIO!

¡TE ODIO!

¡TE ODIO!” Y no conforme con eso, la mocosa malcriada comenzó a decir que no pensaba volver.

Que prefería quedarse en el castillo hasta morir, para de esa forma permanecer junto a su amado para siempre.

Por lo que, ante la negativa de Tia (y el hecho de que no paraba de patearme) no me quedó más remedio que noquearla ahí mismo, dándole un golpe en la cabeza.

Ja, tremendo paladín resulté ser…

—Ey, Kaizer, ¿sucede algo?

Llevas callado un buen rato —Aqua me observaba con cara de preocupación.

—Ah, no es nada.

Bah, es solo que me quedé pensando en todo lo sucedido.

Mi compañera echó una rápida mirada hacia el fondo de la carreta, donde yacía el cuerpo inconsciente de la noble.

—Ah, con que era eso.

No dejes que te afecte —la diosa me dedicó una sonrisa angelical.

Su tono fue cálido y dulce— quiero decir, sí, quizás seas un fracaso como paladín, pero, ¡Ey!

Por lo menos hiciste tu mejor esfuerzo, ¿o no?

—Muchas gracias Aqua.

De verdad.

Si alguna vez pienso en suicidarme, te pediré algunas palabras de ánimo.

—¡Ey!

¿Estás siendo sarcástico conmigo?

—¿Yo?

De ninguna manera.

—Jeje, pues ya lo sabes.

Nunca te esfuerces más de lo necesario.

—Y una vez dicho esto, guiñó un ojo y me mostró el pulgar.

Me pregunto qué estado mental la llevaba a pensar que me estaba dando un buen consejo.

Aún así, debo decir que bajo la luz del sol, Aqua se veía más hermosa que nunca.

Su cabello, azul como el cielo, volaba majestuosamente hacia un costado, a causa de la brisa matutina.

Mientras que sus caderas se balanceaban de un lado a otro, cada vez que movía sus largas y elegantes piernas.

Una moción sensual, casi hipnótica, que me volvía loco.

—¿Puedo saber hacia dónde está mirando señor paladín?

—los labios de Aqua se curvaron en una sonrisa juguetona— ¿No me diga que otra vez está teniendo fantasías sucias con el cuerpo de esta diosa?

—Para nada —mentí.

No veía la hora de llegar a Axel.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo