Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1
  4. Capítulo 20 - 20 ¡Un castigo para esta diosa derrochadora!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

20: ¡Un castigo para esta diosa derrochadora!

20: ¡Un castigo para esta diosa derrochadora!

—Odio admitirlo, pero esta vez sí que has logrado impresionarme, Aqua—dijo Kazuma Sato con asombro— Quien iba a decir que lograrías completar una misión de alto nivel por tu cuenta.

—Vaya Kazuma, mira que sorprenderse por algo tan insignificante como eso, jeje.

Es obvio que cuando esta diosa se pone seria no hay misión que no pueda completar —Aqua tomó el jarro de cerveza que tenía en frente y se bebió el contenido restante de un solo saque— ¡Bwah!

¡Otra , por favor!

—Aun así, derrotar a un enemigo tan fuerte como para llegar a ser candidato a general del Rey Demonio, es todo un logro—dijo Darkness amablemente— te felicito de todo corazón, Aqua.

Y dime, ¿Tan poderoso era ese demonio?

¿Es cierto que secuestró a un montón de doncellas y las tuvo encerradas en su castillo para someterlas a todo tipo de actos pervertidos?

—el rostro de la crusader parecía brillar de entusiasmo— N-No es que sienta envidia ni nada.

¡Aaah!

Es que de solo pensarlo…

¡Me estremezco!

D-De terror, por supuesto.

—Sí.

Bueno…algo así, jeje.

—¿Pero que tan poderoso era?

—preguntó Megumin.

Como siempre, la archi maga no soltaba la comida ni para hablar.

Como si temiera que alguien se la fuese robar—.

¿Crees que podría haber resistido un ataque directo de mi magia explosiva?

—N-No sabría decirte.

La noticia de que ella y Kaizer Prester había derrotado al demonio de los colmillos y rescatado a todas las jovencitas secuestradas, no tardó en expandirse por todo Axel.

Varios de los aventureros que frecuentaban el gremio se habían acercado para felicitarla.

Ya que Aqua, por supuesto, no se molestó en contar los detalles de cómo habían terminado las cosas realmente.

Incluso el nini hikikomori de Kazuma (que siempre se estaba metiendo con ella llamándola diosa inútil) no solo la había felicitado, sino que además había pagado la cena que estaban disfrutando ahora.

Así que ni loca iba a dejar pasar esta oportunidad de ser mimada por sus compañeros y recibir los halagos de la gente del gremio.

Mientras pensaba eso, los ojos de la diosa comenzaron a examinar los alrededores.

El lugar estaba repleto de gente.

Grupos de aventureros que reían a carcajadas y se divertían entre amigos tras un arduo día de trabajo.

Todos menos uno.

Aqua continuó buscando, hasta que finalmente su mirada se detuvo en una silueta de espaldas, con los hombros caídos bajo la capa blanca.

Sentado en un rincón al otro extremo de la sala, daba la impresión de que el paladín estaba haciendo todo lo posible por mantenerse alejado de las miradas y evitar todo tipo de interacción.

Al verlo, la diosa se mordió el labio inferior.

¿Piensa quedarse así toda la noche?

Si bien entendía los sentimientos de Kaizer (ya que después de todo era una diosa muy considerada, o por lo menos eso decía ella) Aqua también tenía…otras necesidades.

Desde que regresaron de la misión (no, incluso mucho antes de eso) había estado sintiendo un calor insoportable en el cuerpo.

Acompañado de un picor, un hormigueo insoportable entre las piernas.

De hecho, estaba segura de que, si se metía los dedos ahí abajo, estos saldrían empapados.

Tenía que admitirlo: Estaba cachonda.

Más que la cerveza helada que acababa de pedir, lo que más ansiaba en estos momentos la diosa del agua es que alguien se la follara hasta dejarla desmayada.

Y para eso necesitaba sí o sí al paladín.

Si no, ¿a quien más podía usar para satisfacer sus deseos?

¿Kazuma Sato?

No.

Aqua sabía muy bien que el aventurero no tenía ningún interés en ella.

Ni siquiera cuando habían estado los dos solos durmiendo en los establos el joven se había dado vuelta a mirarla.

Además, como en ese momento la noción del sexo le parecía algo sumamente mundano, habría sido exactamente lo mismo.

Por otro lado, la idea de ir y acostarse con el primer hombre que se cruzara en su camino también estaba fuera de discusión.

Su orgullo de diosa ya había quedado lo suficientemente mancillado tras haber sucumbido ante los placeres carnales, a causa de un solo mortal.

Por lo que no quería sentirse más humillada de lo que ya estaba.

Kaizer…idiota…Tú me hiciste así…

—¡AAAH!

Dominada completamente por sus emociones, Aqua no se dio cuenta de que había gritado en el medio del gremio, hasta que abrió los ojos y vio que sus tres compañeros la miraban con estupefacción.

Hasta Megumin estuvo a punto de atragantarse con la comida.

—¡Ey!

¿Puedo saber que demonios te pasa?

—preguntó Kazuma irritado.

—A-Aqua…no deberías gritar así —dijo Darkness avergonzada hacia los lados— Ahora todo el mundo nos observa.

Ah…este no es el tipo de humillación que busco.

—Ah, es que…es que…tengo demasiada sed y no veo la hora de que llegue mi cerveza.

Su excusa había sido pésima.

La diosa lo supo de inmediato.

¿Que estoy haciendo?

¡Contrólate, Aqua!

—De todaf formaf, no creo que fea motivo fuficiente para que gritef de efa manera —comenzó a decir Megumin con la boca llena.

Luego tragó—.

¿Acaso quieres que los demás piensen que eres una rarita?

Mmm…Aunque ahora que lo pienso, si llegara a suceder eso tal vez dejen de llamarme “la loca de las explosiones”.

—¿Pero de que estás hablando?

Si en el gremio ya todos piensan que somos unos bichos raros.

¿O acaso se les olvida que empezaron a llamarme Bazuma?

—Kazuma, entiendo cómo te sientes —dijo Darkness con gentileza— pero en esta vida, para caminar con la frente en alto, uno tiene que hacerse cargo de sus errores.

—¡Es culpa de ustedes tres que me llamen así!

—Lo siento, pero tengo algo que hacer —De pronto, la diosa se levantó de su silla casi de un salto.

Haciendo que las miradas de sus compañeros volvieran a posarse en ella.

—¿Uh?

¿Y la cerveza?

—le preguntó Kazuma.

—Ya no tengo sed.

Empezó a caminar sin mirar hacia atrás.

Ignorando las miradas de estupefacción que seguramente debían de tener sus compañeros.

Tengo sed…pero de otra cosa, pensó Aqua al tiempo que se humedecía el labio superior con la lengua.

Deslizó una mano hacia el interior del chaleco azul y sus delgados dedos se cerraron alrededor de aquel pequeño frasco de vidrio.

El mismo que había estado llevando encima desde que ella y Kaizer visitaron la tienda de Wiz.

A medida que avanzaba entre las mesas del gremio, Aqua podía sentir como su respiración iba tornándose más agitada.

Mientras que la sensación de acaloramiento se tornaba cada vez más insoportable.

Una intensa sensación que comenzó a formársele debajo de la cintura, humedeciendo sus blancos muslos con cada paso que daba, y que luego subió hasta sus mejillas.

—¡Eeey, Aqua!

—escuchó que alguien la llamaba.

—¡Oh!

¡Pero si es Aqua!

—dijo alguien más— ¡Escuché que venciste a un demonio poderoso!

—¡Yo también!

¿Que te parece si nos muestras uno de tus trucos para celebrar?

Aventureros con los que cada tanto se juntaba a beber, incluso ex-compañeros de la obra en donde había estado trabajando con Kazuma cuando recién había llegado a este mundo, la llamaban con entusiasmo.

Pidiéndole que los entretuviera con sus inigualables trucos para fiestas y por si eso fuera poco, con promesas de invitarle unos tragos.

Y si bien pocas cosas le gustaban más a la diosa del agua que recibir la atención que (según ella) tenía más que merecida, los ignoró por completo a todos.

Sí.

Le gustaban los elogios.

Sí.

Le gustaba beber.

Pero en este momento no quería saber absolutamente nada de eso.

Todo lo que quería era llegar a la mesa en donde se encontraba sentado el joven paladín.

Quien seguía con la cabeza gacha y los hombros caídos.

Supongo que tendré que empezar por encargarme de eso.

*** Nunca fui bueno para tomar alcohol.

Quiero decir, muchas personas suelen beber porque según ellos los ayuda a sobrellevar sus problemas.

Bueno.

Conmigo eso jamás sirvió.

Ni siquiera cuando estaba en mi antiguo mundo.

Por lo que simplemente me limité a quedarme ahí sentado, con la mirada caída sobre el burbujeante jarro de cerveza, todavía sin tocar.

—¡Kaizer!

¡Buen trabajo en haber completado esa misión de nivel alto!

—me dijo un aventurero al pasar.

No levanté la vista para ver quien era, pero por la voz, creo que una vez habíamos salido de aventura juntos.

—Sí, sí…gracias.

Todo un logro ¿eh?

—respondí con un hilo de sarcasmo.— Haa…estúpido mundo de mierda.

Sé que debería estar contento.

A fin de cuentas, no todos los días logras derrotar a un poderoso demonio y salvas a unas niñas de un…

¿destino aterrador?

Sí.

Había vencido a Demian y Aqua acabó purificándolo ni bien descubrimos que el sujeto era un degenerado.

Sin embargo, nunca creí que el hecho de completar la misión nos traería tantos problemas.

En primer lugar, el nombre que nos contrató, resultó ser un evasor de impuestos, quien al parecer también estaba metido en un montón de negocios turbios.

Lo que me dio una idea bastante clara de por qué no quiso llamar a la policía cerca cuando comenzaron los secuestros.

Resulta que el señor Lyamnsen decidió abandonar la ciudad.

Bueno, huir sería el término más apropiado.

Entonces, al no tener idea de en donde diablos se había metido, le tuve que decir adiós a una buena parte de la recompensa.

“Que mal”, dirán ustedes.

Pues en ese caso, déjenme decirles que ni siquiera he llegado a la peor parte de mis desgracias.

No, no.

De hecho, esa era la parte más bonita de mi problema.

Ya que, después de todo, podía conseguir más dinero, siempre y cuando completara más misiones.

Así que, si fuera solo por eso, no me sentiría tan mal.

Tan miserable, como me sentía ahora.

La cosa es que cuando Aqua purificó a Demian con su God Blow, Tia Lyamnsen, había entrado en un estado de shock y se negó a venir con nosotros, esgrimiendo una serie de argumentos desquiciados, como que si no podía estar con la persona que amaba prefería quedarse en aquel castillo hasta morir.

Por lo que no me quedó otra que noquearla y traerla a la fuerza.

Con tanta mala suerte que el golpe que le di acabó produciéndole una leve fractura en la parte trasera de la cabeza y ahora la joven me estaba demandando por no sé cuántos millones de eris.

Posterior a eso, tuve una reunión con las personas que aparentemente están a cargo de la administración del gremio.

Al principio no entendí muy bien para que me habían llamado (el asunto parecía tan importante que hasta me llevaron como a una especie de oficina) y entonces me dijeron que, según los “Término y Regulaciones para los Aventureros”, la junta había determinado que mi manera de accionar durante la batalla contra Demian fue un tanto “inadecuada”.

Considerando que había niñas pequeñas presentes.

Algo así como que las había expuesto a niveles de violencia tan grandes que podría haberlas traumado de por vida.

Por lo que ahora las jovencitas iban a tener que someterse a un tratamiento psicológico.

Cuyo dinero, de más está decir, saldría de…sí.

Adivinaron.

Del bolsillo de este salvador.

Mientras volvía a reproducir aquella escena en mi mente, di un prolongado suspiro.

Cayéndome más sobre la mesa.

La verdad es que quería desaparecer.

¿Conflictos legales?

¿Accionar inadecuado?

¿Multas?

¡Esto no tenía nada que ver con la vida de aventurero que había visto en los video juegos!

Allí, cuando completabas una misión recibías una recompensa y eso era todo.

Luego salías a completar otra.

Y otra, y otra.

Hasta conseguir la experiencia y dinero suficiente para seguir avanzando en el juego.

¿Pero esto?

¡Esto es una estupidez!

—¿Como pudo pasar esto?

—me oí a mi mismo preguntar— Es como si de un día para el otro mi suerte hubiese empeorado a niveles desastrosos y ahora todo me salía mal.

¿Será que algo o alguien me pegó su mala suerte y por eso la última misión acabó siendo un fiasco?

Y de ser así, ¿quién podría ser el responsable?

Justo cuando me preguntaba aquello, siento algo blando y cálido apoyándose en mi espalda.

Seguido de unos delgados brazos que me rodearon el cuello desde atrás.

—¡Ey!

¿Puedo saber qué haces sentado aquí solo dando lástima?

—preguntó la voz de Aqua— Es bastante patético.

Incluso para los estándares de un hikikomori.

—¿Que estás haciendo?

Además, ya te he dicho que no soy un…bah, olvídalo.

Con el dedo índice, Aqua comenzó a darme suaves pinchazos en la mejilla.

—¿Por qué la cara tan larga?

Así no es como debería verse el héroe de la ciudad.

—El héroe endeudado querrás decir…

—respondí con la mirada clavada en mi cerveza.

—¿Oh?

—Aqua me soltó y tomo asiento en la silla que estaba en frente mío— Con que estás así por eso, ¿huh?

Ya veo.

Si me lo preguntas, no deberías dejar que te afecte tanto.

Levanté la mirada y mis ojos se encontraron con los azules.

La diosa del agua se veía radiante como siempre.

—¿Que quieres decir?

—le pregunté.

—Me refiero a estar endeudado.

¡No es la gran cosa!

—exclamó ella despreocupadamente— Después de un tiempo te acostumbraras, créeme.

Aunque a veces realmente pienso que se vería mucho más bonita sí se quedara callada.

—¿Algún otro sabio consejo, diosa de las deudas?

—Jeje, parece que después de todo no puedes dejar de depender de mí, ¿eh, Kaizer?

Está bien, puedo darte otro consejo si así lo deseas, pero tendrás que invitarme una cerveza.

—Puedes tomarte la mía si quieres.

—¿De verdad?

—el rostro de Aqua se iluminó— Luego no vayas a arrepentirte, ¿Está bien?

Si lo haces, un castigo divino caerá sobre ti.

Pero antes de que pudiese responder siquiera, la mano de la diosa ya había salido disparada hacia el jarro de cerveza.

Le dio un largo sorbo y se limpió con la muñeca.

—¡BWAH!

¡Está realmente buena!

—dijo con satisfacción— No hay nada mejor que tomarse una cerveza bien fría tras completar una misión, jeje.

—Sí tú lo dices.

—Hablando de misiones, ¿A dónde fue Dikkon?

Creí que estaría contigo.

—Ah, regresó a su casa —respondí— Quería darle la buena noticia a su padre de que pudimos rescatar a todas las niñas secuestradas.

Por unos instantes, Aqua pareció considerar detenidamente mis palabras antes de volver a hablar.

—Ya veo —dijo— Entonces, no creo que vuelva hoy, ¿verdad?

—Con lo tarde que es, lo dudo mucho.

¿Por qué me está preguntando eso?

No lo entiendo.

Fue entonces cuando los finos y elegantes labios de la diosa se curvaron en una sonrisa traviesa.

—Bien, en ese caso, podemos ir a lo realmente importante.

Yo levanté las cejas y la miré.

Sin entender de que rayos estaba hablando.

—¿Lo importante?

—repetí— ¿Qué quieres decir con— Las palabras se quedaron atascadas en la boca.

Dejando mi pregunta a medio acabar y abriendo bien grande los ojos, al ver como Aqua se llevaba el jarro de cerveza hasta sus grandes pechos y se lo volcaba encima.

Pronto el liquido comenzó a expandirse por la tela del chaleco azul, empapándolo casi en su totalidad.

—¡¿Pero que te pasa?!

—fue todo lo que pude decir, preso del asombro.

—¡Kaizer!

—exclamó Aqua con fingida sorpresa— ¡Mira lo que has hecho!

¡Por estar tratando de animarte me distraje y he derramado la cerveza sobre mi hermoso traje de diosa!

—¡EEEEEEEH!

—¿Como que “Eeeeeh”?

No te quedes allí mirándome como tonto.

Ven.

Busquemos un lugar en donde pueda secarme.

*** Tras el “desafortunado accidente” Aqua y yo terminamos viniendo a una de las habitaciones ubicadas en la planta de arriba.

La número 2, para ser más exactos.

Habitación que por cierto resultaba más que familiar para nosotros, ya que era donde comúnmente solíamos tener sexo, ni bien llegábamos de completar una misión.

No soy idiota.

Sabía perfectamente cual era el motivo por el cuál Aqua me había arrastrado hasta aquí.

De hecho, hasta que llegamos a Axel, yo mismo no veía la hora de llevarme a esta diosa desvergonzada a la cama y follarla como se lo merecía.

Sobre todo, por como había estado calentándome los últimos días.

Por lo que créanme cuando les digo que ganas no me faltaban.

Sin embargo, después de recibir las malas noticias con respecto a mí última misión, me sentí tan frustrado que sencillamente no tenía ganas de nada.

—No vas a quedarte ahí parado toda la noche, ¿o sí?

—dijo Aqua ni bien entramos a la habitación.

Y aunque estaba dándome la espalda, fui capaz de percibir su sonrisa burlona— Vamos, ayúdame con esto.

Y entonces, de una manera sutil, pero a la vez muy seductora, comenzó a quitarse el chaleco.

Lentamente.

Como si quisiera asegurarse de que yo estuviera disfrutando cada segundo de este espectáculo.

La prenda empapada de alcohol se deslizó elegantemente por la blanca piel de sus delicados brazos y luego se deshizo de él arrojándolo al suelo.

Mientras mis ojos se deleitaban ante tal escena, la temperatura de mi cuerpo empezó a subir con rapidez.

Expandiéndose a cada rincón.

Se me aceleró la respiración y para cuando Aqua finalmente se volvió para mirarme con aquellos intrépidos ojos color de mar, revelando sus pechos divinos en toda su magnificencia, yo ya estaba duro como la empuñadura de Kronos.

Tragué.

—Aqua…

La diosa avanzó hacia mí.

Haciendo crujir suavemente el piso de madera bajo los tacos de sus largas botas azules.

Cuando la tuve enfrente me sonrío atrevidamente y me tomó la mano.

—Mira —susurró.

Estaba tan cerca que podía sentir el olor a alcohol saliendo de su boca— los tengo empapados.

Y entonces llevó mi mano hasta su pecho izquierdo.

Lo que más me gustaba de los pechos de Aqua, es que no eran necesariamente enormes, pero tampoco eran para nada pequeños.

No, no.

De hecho, las tetas divinas de esta diosa contaban con las dimensiones perfectas para sujetarlas con una sola mano y darles sabroso un apretón.

Estirando los cinco dedos al máximo para finalmente hundirlos en su blanca y esponjosa superficie.

—¡Kya!

—gimió la arcipreste— Ten cuidado con ellos, ¿quieres?

—Sabes una cosa…—comencé a decir, ignorándola por completo— Si tantas ganas tenías de esto, no hacía falta que te volcaras la cerveza encima.

—¿Y que otra cosa podía hacer?

Estabas ahí sentado, todo deprimido.

Fue lo único que se me ocurrió para alegrarte un poco.

No vayas a pensar que lo hago porque me gusta o algo parecido.

—¿De vedad?

—le volví apretar el pecho izquierdo y la miré a los ojos— Pensé que ya habíamos superado esa fase.

Aqua levantó las cejas.

—¿Huh?

¿Cuál fase?

—preguntó, cerrando sus manos alrededor de la mía.

Aunque no hizo el intento de apartarla.

—Esa donde te hacías la difícil.

—Mmm…¿lo hacía?

No lo recuerdo.

—Como sea, no podemos dejar que una cerveza se desperdicie de esa manera —con el pulgar fui tranzando una línea en vertical sobre el pecho de Aqua hasta llegar al pezón.

Una gota de cerveza se escurría tímidamente por el costado— ¿O sí?

Me incliné hacia ella y coloqué los labios alrededor de su piel para luego darle un profundo chupetón.

Un chasquido húmedo similar a un “pop” se liberó ni bien mis labios soltaron su pecho.

El sabor de su piel mezclado con la cerveza invadió mi paladar.

—Jeje, ¿puedo saber que haces?

—demandó la diosa.

—¿Es que no te lo dije?

—respondí, sin mirarla a los ojos.

Ya me encontraba demasiado ocupado chupando esas sabrosas tetas impregnadas en alcohol— No voy a dejar que la cerveza se desperdicie.

Me salió —otra chupada— muy cara, ¿sabes?

La reacción de Aqua no se hizo esperar.

Enseguida hizo la cabeza hacia atrás.

Dejando escapar un tímido y dulce jadeo que no fue otra cosa más que música para mis oídos.

—N-No sabía que te gustaba tanto la cerveza —dijo Aqua de forma apologética.

—No tanto como tus pechos…Ah…definitivamente es la mejor cerveza que he probado en mi vida.

Seguí lamiendo sus tetas y acariciando sus pezones con la lengua, sacudiéndola de un lado a otro y no me detuve hasta asegurarme de que no quedara ni una sola gota de alcohol en ellas.

—¿Satisfecho?

—me preguntó Aqua burlonamente.

Yo levanté la mirada y al encontrarme con esas mejillas levemente ruborizadas, no pude hacer otra cosa más que besarla ahí mismo.

—¡Mmmh!

Fue un beso rápido, pero a la vez intenso y apasionado.

Al separarnos, un fino hilo de saliva quedó colgando entre nuestras bocas como si se tratara de un puente.

—¿Y eso?

—preguntó ella.

—Te di un beso.

—¡Ya sé que me diste un beso!

—protestó— Pude darme cuenta perfectamente.

Me refiero a por qué lo hiciste.

No te confundas.

Que tenga sexo casual contigo no significa que haya algo entre nosotros.

Soy una diosa.

Solo te uso para que me ayudes a pagar mis deudas.

Después de eso tu y yo habremos—¡Mmmhhh!

Aqua se veía tan adorable que simplemente no podía contenerme, por lo que acabé dándole otro beso.

Esta vez más invasivo y persistente que el anterior.

Llegando a meter mi lengua, e inmediatamente buscar la suya con urgencia.

El cuerpo de Aqua se tensó bajo mi toque y justo cuando parecía que comenzaba a responderme con el mismo deseo, colocó sus manos sobre mis hombros, poniendo distancia.

—Eres incorregible…—jadeó.

Aunque no se veía necesariamente molesta.

—Lo mismo digo.

Todavía no te perdono por lo que pasó en la casa del señor feudal, ni tampoco lo del bosque.

—¡Kusukusuk!

¿Todavía sigues enojado por eso?

—se burló Aqua seguido de una pequeña pausa— Bueno, en ese caso…

Y comenzó a desvestirse.

Levantando primero los pies para quitarse sus largas botas, seguido de las medias blancas.

Como el chaleco fue lo primero que se había sacado, todo lo que le restaba por hacer era quitarse la minifalda de su traje.

Así que tomó la prenda por el dobladillo y la deslizó hacia bajo, haciéndola caer por sus cremosos muslos, hasta finalmente llegar al suelo.

Sabiendo perfectamente lo que venía a continuación, yo empecé a hacer lo mismo con mi propia ropa.

Sus largas piernas, sus pechos amplios y pronunciados, las caderas anchas y ese hermoso cabello azúl que le caía por debajo de la cintura, era una vista a la que, teniendo en cuenta la cantidad de veces que lo habíamos hecho hasta ahora, no debería sorprenderme tanto.

Y sin embargo ahí estaba.

Embelesado con el cuerpo de esta diosa.

El cual, por algún capricho del destino, había pasado a ser mío para hacerle lo que quisiera.

Una vez que estuvimos los dos completamente desnudos, Aqua sonrió de forma juguetona y se volvió hacia el borde de la cama.

Para luego treparse en ella y levantar su perfecto trasero.

Apuntándolo en mi dirección.

—Fufufu, he sido una diosa muy mala —se dio un golpecito en la nalga— ¿Que dice señor paladín?

¿Me dará un castigo?

Tragué.

Preparándome para lo que venía a continuación.

Si bien ya estaba acostumbrado a tener sexo con Aqua, hoy había algo diferente en ella.

Hablaba en un tono mucho más provocativo y su mirada era sucia y lasciva.

Se pasó la lengua por el labio y comenzó a mover su trasero de un lado a otro.

—Vamos, ya es hora de que completes la misión extra ~ ❤ Sí.

Esta diosa se había convertido en toda una zorra.

Incapaz de contenerme un solo segundo más, comencé a caminar hacia ella, con la respiración agitada y el pene duro como la coraza del rey de los sapos gigantes.

Hasta finalmente tener ese hermoso culo delante mío y hundir mis manos en sus firmes nalgas.

Un festín de carne y lujuria solo para mí.

A la mierda mi depresión.

Voy a usar el cuerpo de esta diosa desvergonzada a mi antojo hasta quedar completamente satisfecho.

Sujeté mi verga, dura y palpitante bajo mis dedos, y coloqué el glande sobre la entrada húmeda de su vagina.

Empecé a frotarlo contra ella.

—Mm…

¿Ah?

¿Qué sucede?

¿Por qué no lo metes de una vez?

—preguntó Aqua en un tono juguetón— ¿Quieres vengarte por lo del—¡UGHN!

Las palabras de la diosa se quedaron atascadas en su garganta cuando mi erecto pene la penetró por completo, deslizándose bien hasta el fondo.

De un solo empujón.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo