Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 3

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1
  4. Capítulo 3 - 3 ¡Una propuesta indecente para esta diosa endeudada!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

3: ¡Una propuesta indecente para esta diosa endeudada!

3: ¡Una propuesta indecente para esta diosa endeudada!

Comencé a caminar hacia la salida del gremio, pensando que ya había tenido suficiente por hoy.

No solo acabé siendo expulsado de mí de mi grupo, sino que además me reencontré con Aqua.

La diosa que me había enviado a este mundo con la misión de derrotar al Rey Demonio, solo para encontrarme con que no era más que una inútil.

Y para colmo, con unos principios más que cuestionables.

—¡Ya tuve suficiente!

—exclamé mientras me abría paso hacia la salida.

Aunque probablemente nadie me oyó entre todo el jolgorio que había en el gremio.

La mayoría de los aventureros seguían comiendo y bebiendo entre carcajadas, sin una sola preocupación aparente.

Me encontraba a tan solo unos pasos de la puerta cuando de pronto siento a alguien jalándome el brazo.

—¡Espera!

¡Espera, por favor!

Sabiendo de que quien se trataba con solo escuchar su irritante voz, simplemente seguí caminando.

—¡Eeeey!

¡Te digo que esperes!

¡¿Es que acaso no me estás escuchando?!

¡Hikikomori idiotaaaa!

Al girar la vista sobre mi hombro, como era de esperarse, me encuentro con Aqua parada frente a mí.

Aferrada a mi brazo con sus dos manos y una mirada suplicante en el rostro.

-¿Y ahora que sucede?

—pregunté en un tono quizás más brusco del que hubiese querido— No te compraré otra cerveza, ¿me oíste?

Al escuchar mis palabras Aqua se ruborizó y me miró con enfado al tiempo que una vez más inflaba sus mejillas.

Era la segunda vez que la veía hacer aquel gesto.

No sabía si atribuírselo a sus actitudes un tanto infantiles o a su manera tan particular de gesticular cuando se enojaba, pero cuando la veía así me resultaba incluso más hermosa.

—¡No es eso lo que iba a decirte!

¡El alcohol no es en lo único que pienso, ¿sabes?!

—No, claro que no.

También piensas en formas de engatusar a la gente y hacer que te lo compren.

¡Augh!

¿Qué te pasa?

¿Estás loca?

De la nada Aqua me dio un golpe en el brazo.

—Esa no es manera de tratar a la gente.

En especial a una diosa.

—Y lo dice la que me llamó aventurero patético luego de hacer que le repusiera una cerveza que ella misma volcó.

Y ahora que lo pienso, ¿Qué fue eso de hikikomori?

—¿Uh?

¿De verdad no sabes lo que es un hikikomori?

—Claro que lo sé.

Pero yo no soy ningún hikikomori.

En caso de te lo estés preguntando, si lo tengo que poner de la manera más simplificada posible, se les llama hikikomori a las personas que básicamente se quedan encerradas en su habitación y no salen para nada.

No estudian, no trabajan.

Por lo que se pasan el día encerrados en su habitación jugando video juegos o viendo anime.

Si bien en mi antiguo mundo nunca destaqué por ser precisamente la persona más sociable y me encantaban los video juegos, también tenía mi selecto grupo de amigos con quienes solía salir de vez en cuando.

Ya sea para ir al cine, salir a comer o simplemente hablar de la vida en general.

Algo que claramente jamás podría hacer un hikikomori, ¿no?

Y eso era justamente lo que me encontraba tratando de hacerle entender a esta autoproclamada diosa, quien seguía insistiendo con eso de que era un hikikomori.

—Solías jugar video juegos más de cuatro días a la semana y no tenías novia.

¡Eso claramente te convierte en un hikikomori!

—explicó ella.

Untando cada una de sus palabras con una seguridad tal, que cualquiera que la hubiese escuchado pensaría que no podía existir margen de error en semejante deducción.

¿Qué le pasaba?

¿Es que acaso estaba mal de la cabeza?

¿La cerveza tenía algún tipo de alucinógeno?

—¿Qué?

Pero sí tener novia no tiene nada que ver con ser un… —comencé a explicar, pero me detuve en seco, sabiendo que sería inútil— ¡Bah!

No tiene caso ¿Por qué mejor no me dices que es lo que quieres así puedo irme a descansar de una vez?

Tuve un día bastante de mierda.

Así que cuanto más rápido se termine mejor.

Los ojos azules de la diosa se posaron en los míos, pero un instante después ella desvió su mirada.

Como si no si no tuviese el valor de mirarme a la cara para decirme lo que fuera que iba a decirme.

—Pues…a ver…lo que quiero decir es que lo estuve pensando mejor y tal vez no me molestaría hacer equipo contigo de forma temporal y… —¿Ah?

—¡Bueno, no!

En realidad lo que quiero decirte es que… ¡Arrrrghh!

Por alguna razón no le salían las palabras.

Se ve que esta diosa era demasiado orgullosa como para pedirle favores a un simple mortal.

—T-Tu ayuda —logró balbucear— n-no me vendría tan mal para derrotar a los monstruos de las misiones de nivel más alto.

Y realmente necesito el dinero.

Los ojos de Aqua miraron directo al suelo al tiempo que jugueteaba con sus dedos.

Chocándolos entre sí.

Sin decirle nada tomé a Aqua por el mentón y gentilmente levanté su cabeza.

La piel de sus mejillas la sentí suave y delicada bajo la yema de mis dedos.

Y gracias a la luz del gremio, la cuál danzaba en el interior de aquellos enormes y deslumbrantes ojos azules, pude notar que se había sonrojado un poco.

Si bien no era necesariamente fuerte, estando a una distancia tan corta, el olor a alcohol que provenía de su boca no tardó en escabullirse por mis fosas nasales.

Todavía sosteniendo su rostro, mi mirada comenzó a descender lentamente.

Dejando sus ojos de lado, para pasar por su fina y pequeña nariz, hasta finalmente posarse en su boca.

De pronto sus labios, elegantes y muy pero muy seductores, habían pasado a acaparar toda mi atención.

Y para cuando me quise dar cuenta, todo mi cuerpo parecía estar sintiendo el incontrolable impulso de quedar besarla allí mismo.

Afortunadamente pude contenerme y en lugar de eso me las arreglé para decir: —En ese caso, ¿por qué simplemente no lo dices?

Quieres mi ayuda, ¿cierto?

Porque a pesar de ser una diosa no tienes forma de pelear directamente contra los monstruos, ¿o me equivoco?

—¡Ey!

¿Quién te dijo que podías tocarme?

—Aqua apartó mis manos con la suya y tomó distancia— Eeeh…en realidad si tengo, pero digamos que la última vez que usé mi God Blow las cosas no salieron muy bien que digamos.

Entonces, como si de pronto hubiese recordado algo sumamente desagradable, Aqua comenzó a sacudir fuertemente la cabeza en un desesperado intento por despejar lo que sea que se la haya venido a la mente.

—¡Bueno, está bien!

¡Quiero tu ayuda!

¡Listo, lo he dicho!

¿Ya estás satisfecho?

¡Me urge salir de mis deudas cuanto antes y si para eso tengo que formar equipo con un hikikomori arrogante como tú, estoy dispuesta a hacerlo!

Otra vez me estaba llamando hikikomori y al parecer ahora también era un arrogante.

Dios, ¡y como grita!

—Está bien, está bien —comencé a decir.

Lo cierto es que ya era bastante tarde, por lo que quería zanjar este asunto cuanto antes— Supongamos que acepto formar equipo ya que eres tú la que necesita de alguien que pelee por ti.

En ese caso, ¿Qué obtengo yo a cambio?

—¿¡Eeeeh!?

¿Cómo que qué obtienes tú a cambio?

El privilegio de hacer pareja con una diosa hermosa y habilidosa como yo, ¡por supuesto!

—Dices eso, pero si tengo que tomar en consideración todo lo que me has contado hasta ahora, la mayor parte de los problemas en los que se ha metido tu grupo, los has ocasionado tú.

Sumado a eso, pareces tener serios problemas con la bebida y un talento nato para gastar dinero.

Lo cual, no nos olvidemos, te llevó a estar en la situación en la que estás ahora.

¡Ah, y no nos olvidemos de lo más importante!

Si bien tus habilidades curativas pueden suponer una gran ayuda, al no tener forma de atacar, eso significa que soy yo quien tendría que enfrentarse a todos los monstruos, para luego tener que dividir la recompensa contigo.

En resumen: Eres un lastre.

De pronto, los ojos de la diosa Aqua comenzaron humedecerse.

Y antes de que pudiese hacer o decir algo más, se largó a llorar.

—¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

Aunque debo decir que el término “llorar” no le hacía realmente justicia al espectáculo del que estaban siendo testigo mis ojos en aquel momento.

Puesto que la diosa estaba llorando con una intensidad tal, que sus lágrimas habían pasado a convertirse en chorros que comenzaron a salir disparados de sus ojos como si se tratara de una fuente.

Varios de los aventureros que se encontraban sentados en sus respectivas mesas, comenzaron a voltear sus miradas hacia donde estábamos nosotros.

Murmurando entre sí.

Si tengo que ser sincero, la verdad es que si me pasé un poco con lo que le había dicho a Aqua.

Ese último “eres un lastre” había sido letal y ni bien se lo dije comencé a sentirme culparme.

En circunstancias normales nunca le habría dicho algo así, ni a ella, ni a nadie.

Por lo que supongo que la cerveza estaba comenzando a afectarme a mí también.

—Oye…no quise decir eso.

Te pido disculpas.

La realidad es que hoy no ha sido precisamente el mejor de mis días.

Pero ya no llores, por favor.

—¡Me dijiste lastre!

—No me fue mi intención, en serio.

No quiero que llores.

Haré pareja contigo y te ayudaré a pagar tus deudas.

Entonces, casi como si hubiese presionado un interruptor, Aqua dejó de llorar (de hecho ya no podía ver ni una sola lágrima en sus ojos) y me miró con una sonrisa cargada de entusiasmo.

—¡¿De verdad?!

—Si, prometo ayudarte con tus deudas…pero a cambio de eso… —¿Huh?

—Aqua inclinó ligeramente la cabeza y me miró fijamente.

Estudiándome con sus ojos azules.

Sí.

La cerveza definitivamente debió afectarme más de lo debido.

Puesto que de lo contrario, no había forma de encontrar una explicación razonable a las palabras que salieron de mi boca a continuación.

—Ten sexo conmigo —le dije.

Una simple frase compuesta por tres palabras.

Ni yo sé porque le propuse semejante cosa.

La diosa levantó sus cejas, intentando procesar lo que sus oídos acaban de escuchar.

Pensando que quizás, a causa de todo el alboroto que había en el gremio, me había oído mal.

Sin embargo, aquella idea se disipó rápidamente en cuanto vi que el rostro de Aqua se había puesto rojo como un tomate y su cuerpo comenzaba a temblar.

—¿Aqua…?

En ese momento me pareció escuchar un sonido extraño proveniente del suelo, por lo que decidí bajar la vista y comprobar de que se trataba.

Al hacerlo, vi que la mano derecha de la diosa se encontraba cerrada en un puño… …el cuál había comenzado a generar una enorme llama de múltiples colores.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo