Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 31
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Capítulo 31: ¡Un baño para estas tres idiotas! (2)
El agua de la bañera estaba caliente y sumamente relajante. Así que tenía la aprobación (y bendición) de la diosa del agua.
Esta apoyó la espalda contra el borde y simplemente se quedó allí un rato.
De pronto su mirada bajó hasta sus pechos desnudos. Se llevó las manos hasta ellos y les dio un ligero apretón.
Hace un tiempo Kaizer había comentado que se le habían puesto más grandes. Supuestamente de tanto que el paladín se las había estado chupando. ¿Será que de verdad? La realidad es que Aqua nunca les había prestado atención a esas cosas.
Que si tenía las tetas grandes. Que si tenía las tetas chicas. Ella era una diosa. Así que lo normal era asumir que todo en su cuerpo era perfecto y listo.
Mis pezones…están firmes, observó. Y muy disimuladamente (después de todo Darkness y Megumin estaban ahí bañándose con ella) se llevó las manos hasta aquella zona y comenzó a frotarlos.
—Mmm….
Se sorprendió al notar lo duro que se le habían puesto. Siguió tocándose. La idea de que sus compañeras la vieran la inquietaba pero al mismo tiempo sus manos se sentían tan bien sobre tus tetas mojadas, que Aqua simplemente no podía parar.
Ahora, mientras se frotaba un pezón con la mano derecha, con la otra comenzó a apretarse el otro pecho. Haciendo que la piel se escurra bajo sus dedos húmedos y delicados.
—¡Mmgh…!
Miró hacia donde estaban sus compañeras, solo para comprobar que estuviesen bien distraídas.
—No puedo creer que Kazuma en verdad haya sugerido la idea de bañarse con nosotras —comentó Megumin.
—Para mí no hubiese sido un problema. Total, ya nos hemos bañado juntos recientemente.
—¿¡Que!? ¡D-Darkness! ¡Eres una desvergonzada! —gritó Megumin indignada y entonces comenzó a salpicar con agua a la crusader.
—Ah…p-para, un poco, ¿quieres? No es el tipo de castigo que estoy buscando. Además, las cosas no sucedieron como te lo imaginas.
—Pues será mejor que te expliques. No. Espera. Pensándolo bien, no quiero saber.
—Mira, resulta que la otra noche…
Bien. No me están prestando atención en lo más mínimo, dijo la diosa para sus adentros.
Y muy disimuladamente sumergió una mano en el agua caliente de la bañera y la llevó hasta la entrada de su vagina.
Primero empezó acariciarse con sutiles pero precisos movimientos circulares. Abarcando la superficie de sus labios vaginales. Una onda de placer hizo que se estremeciera. Y al ver lo que bien que se sentía, no tardó mucho en introducirse los dedos. Con una primera estocada brusca y hambrienta. Tan así que sus piernas se cerraron con fuerza alrededor de su brazo.
Incapaz de contenerse, un gemido escapó por la boca de Aqua.
—Aaaah…
—Oye Aqua, ¿te pasa algo? —preguntó Megumin.
—¿Aaa—ah? N-No…nada…es solo que…estaba enjugando mis pechos y quizás se me fue un poco la mano.
Ups, eso estuvo cerca.
—Pues sonaste igual a la pervertida de Darkness.
—¡No soy una pervertida!
—¿Ah, no? ¿Y como le llamarías a alguien que se mete desnuda al baño cuando hay un hombre dentro y empieza a refregarle la espalda?
—¡Waaaaaah! —chilló la rubia, llevándose las manos a la cara en un intento patético por cubrir su vergüenza— ¡T-t-t-te digo q-q-que así no fue como sucedieron las cosas! Esto es demasiado humillanteeeeee…Aaaaaaaaaah.
A juzgar por su gemido sucio y pronunciado, Aqua diría que estaba disfrutando esa humillación.
Pero bueno, ¿quien era para juzgarla cuando ella misma se estaba tocando en la bañera delante de sus compañeras?
¿Será que yo también me estoy convirtiendo en una pervertida como Darkness?
—Mmmm…supongo que debe ser un verdadero problema cuando son así de grandes —observó Megumin al tiempo que estudiaba los pechos de Darkness.
Aqua le dedicó una mirada a sus dos compañeras y luego se observó sus propios pechos.
¿Tan grandes los tenía?
—A mí me incomodan un poco cuando llevo la armadura puesta —explicó Darkness con calma— Es complicado hacerlos entrar porque no terminan de ajustarse del todo bien en los huecos.
Entonces, como si quisiera demostrar su teoría, la crusader llevó ambas manos hasta sus abundantes pechos y los presionó entre sí.
¡Puff! ¡Puff!
—¡Darknes! N-No hagas, ¿quieres?
—¿Mmm? ¿Que cosa?
¡Puff! ¡Puff! Continuó la rubia, ignorando por completo la expresión de incomodidad en el joven rostro de la archi maga.
—P-Presumir el tamaño de tus melones. Me recuerdas a Yunyun.
Vaya, si que los tiene muchos más grandes que los míos, pensó Aqua. Aunque sin sentir una pizca de envidia. Después de todo, ella era una diosa y era perfecta.
—¿Yunyun? —repitió Darkness, dejando caer sus enormes pechos, los cuales se sumergieron en el agua de la tina con un ¡Splash!— Oh, ahora que lo pienso, tu sí que tienes suerte, Megumin.
—¿Mm? ¿Por qué lo dices? —preguntó. Sus ojos carmesíes parecían brillar con una mezcla de curiosidad y desconfianza.
Tenía las mejillas coloradas y a Aqua no se le escapó el hecho de que se estaba cubriendo sus pequeños pechos. Como si quisiera evitar ser humillada por ella y Darkness. Se ve que era un tema sensible para la maga.
—Bueno, me refiero a que tú no tienes que preocuparte por que se te queden atascados en tu traje. Es más, seguro que no tardas nada en lavarlos.
Si las mejillas de Megumin ya estaban sonrojadas, en ese momento todo su rostro se tiñó de un intenso rojo. Al punto de que le hacía juego con los ojos.
—¡EEEY! ¿¡Que te pasa!? ¡¿Acaso me estás buscando pelea?! ¡Porque si es pelea lo que quieres, la tendrás!
Entonces la joven se levantó del agua y arrojándose contra Darkness, quien ni tuvo tiempo de reaccionar, se le escabulló por detrás y la agarró de las tetas.
Y se las empezó a frotar.
¡BOING! ¡BOING! ¡BOING!
—¡Waaaaaah! ¡M-Megumin! Q-Q-Que hac–
—¿Te crees mejor que yo por tenerlas así de grandotas? ¿Eh? ¿Es eso? ¡Mira nada más lo que son estas pelotas! ¡Si hasta son más grandes que las de Aqua! ¡Y eso que ella también las tiene enormes!
—Aaaaaah…—empezó a gemir la crusader— ¡M-Megumin, para por favor! ¡Te digo que te detengas! Tocarme así…aaaah….de una forma tan…¡Ah! ¡Ah!…¡Tan indecente! ¿¡Que va a pensar Aqua de nosotras!?
—Ah, por mí no se preocupen —dijo la diosa al tiempo que se levantaba de la tina. El agua tibia de la tina se escurría con gracia sobre sus curvas perfectas.
—A-Aqua, ¿A donde vas? —le preguntó Darkness mientras intentaba liberarse del agarre de Megumin. Que continuaba prendida a sus tetas como si fuera una garrapata.
—Estoy bastante cansada, así que iré a la cama —contestó la diosa.
—Es cierto, h-hoy también —dijo Darkness con un poco de vergüenza— saliste a hacer misiones con ese hombre, ¿verdad?
Aqua sonrió gentilmente, intentando sonar lo más natural posible.
—S-Sí, tengo que seguir esforzándome. Al menos hasta que consiga pagar todas mis deudas.
—Ya veo —se notaba que la crusader quería decir algo más. Tragó un poco de saliva y continuó— oye, Aqua, ¿puedo preguntarte algo?
Aqua ladeó la cabeza.
—¿Mm? Sí, claro.
—Estee…¿Q-Que tipo de relación tienen tú y ese hombre?
—¿Te refieres a Kaizer?
—Oh, con que así se llama. Sí, hablo de él.
A todo esto, Megumin había abandonado su pequeña contienda, aunque aún no le soltaba los pechos a su compañera. Parece que lo que Aqua fuera a decir había captado su atención.
—Kazier…umm…Pues supongo que por el momento es mi compañero —afirmó Aqua mostrando una sonrisa despreocupada.
—C-Compañero, eh. Entiendo. E-E-Eso es todo lo que son.
Los labios de la rubia no paraban de temblar. Daba la impresión de que esperaba que Aqua dijera algo más.
Que rara está, pero bueno, supongo que así es Darkness.
—¿Por qué lo preguntas?
—¡AH! ¡P-Por nada! Solo digo que…para salir a hacer misiones los dos solos, deben llevarse muy bien, ¿no?
Aqua se llevó un dedo a la barbilla, considerando la idea. ¿A donde quería llegar su compañera?
—Bueno, sí. Supongo que nos llevamos bien.
—O-Ok…—tragó una vez más— como que el ambiente se puso caliente de repente, ¿no?
Pues para mí…básicamente desde que llegué. Aaaarghh, ¡Que ganas de follar tengo! Etúpido, estúpido Kaizer…
—¡WAAAH!
De pronto se oyó un grito en el baño y Aqua se sorprendió al darse cuenta que había sido ella misma.
En algún momento se ve que Megumin había soltado a Darkness y ahora se había prendido de sus tetas divinas.
—¿¡Megumin!? —chilló.
—Wajajaja, ¡No creas que me olvidé de ti! ¡Tu también te burlaste del tamaño de mis pechos, por lo que eres tan culpable como Darkness!
Y entonces los delgados dedos de la archimaga se hundieron en la suave y mojada piel de sus senos.
—¿¡EEEh? ¡Pero si yo no dije nada! ¡BUUAAAH! ¡N-No me te toque ahí!
—¿Mmm? ¿Que es esto? ¡Ey, Darkness! ¡Mirá lo duros que están los pechos de Aqua!
—M-Megumin, q-que estás—mmm. Aaaaah… Nooo… d-detente… Mmngh…
Pero la joven no solo no le prestó atención y siguió jugueteando con sus pezones, sino que además, ahora se les sumaba Darkness. Quien miraba sus pechos con una expresión curiosa.
—Ahora que veo bien…Aqua, ¿te han crecido los pechos? —preguntó Darkness mientras se tocaba los suyos, como si los estuviese comparando.
—Mmmm…n-no tengo idea…Aaaah… Megumin, para de una vez, ¿quieres? —suplicó la diosa entre vergonzosos gemidos. Si bien el toque de la joven no le desagradaba, no era el tipo de placer que estaba buscando.
Aún así, se vio incapaz de poner freno a las atrevidas manos de Megumin. Quien seguía explorando sus pechos con sus pequeñas pero ágiles manos.
Aqua echó la cabeza hacia atrás y jadeó con más intensidad.
¡¿Que estoy haciendo!? Debería detener esto ahora mismo…pero…¡Pero no puedo! Kaizer tiene razón, ¡Soy una diosa pervertida!
De pronto sintió como otra mano se aferraba a su pecho izquierdo y le daba un apretón. Eran unos dedos fuertes pero delicados al mismo tiempo.
—¡Aaaaah! ¡¿D-Darkness?! —preguntó con un ojo cerrado, incapaz de contener la ola de placer que azotaba su cuerpo divino— ¡¿Tu también?!
—¡Ah! Lo siento, es que…de pronto me dio curiosidad por ver como se sentían sus pechos…Aaaah —jadeó Darkness— Aqua, que suaves son.
Megumin soltó una sonrisita maliciosa.
—Pues no creas que me he olvidado de ti, Darkness. De las dos, claramente tú eres la más pervertida.
De pronto Aqua sintió como los pequeños dedos soltaban uno de sus pechos, solo para ir y volver a manosear los de Darkness.
La sensación de abandono, después de tener una mano extra tocándola, hizo sentir mal a la diosa. Porque en el fondo claramente ansiaba seguir siendo manoseada. Sin importar de quien se trate. Necesitaba que alguien apagara las llamas de ese cuerpo lujurioso y corrompido por los placeres de la carne.
¡BUAAAAAH! ¡KAIZEEEEER! ¡QUIERO FOLLAR!
—¡Waaah! —gritó Darkness, al ver que volvía a ser presa de las manos escurridizas de la archimaga — ¡Megumin, no es justo! ¡Ya tocaste demasiado mis pechos! ¡Aaaaaaaah!
Y así estuvieron un buen rato.
Hasta que finalmente alguien llamó a la puerta.
Las tres jóvenes se miraron entre sí. Confundidas. Preguntándose quien podría ser. Pero claro, solo había una respuesta posible.
—¿Kazuma? ¿Eres tú? —preguntó Megumin. Quien de las tres parecía ser la más calmada. Ya que Darkness estaba demasiado avergonzada como para decir una sola palabra, mientras que por el lado de Aqua…digamos que la diosa estaba muy ocupada frotando la entrada de su coño con la mano que tenía sumergida dentro el agua. Aprovechando la conmoción del momento.
—Oigan —empezó a decir la voz de Kazuma desde el otro lado— ¿Puedo saber que es todo ese alboroto?
—¡Waaaaaaah! ¡Es Kazuma! —Darkness estaba roja como un tomate. Llevaba varios mechones de cabello rubio pegados en la frente.
—Pues por supuesto que es Kazuma, ¿o acaso hay alguien más viviendo aquí?
—Pero es que…es que…¡Ah! Si me llega a ver así…totalmente ultrajada, va a pesar que soy una depravada.
—Tranquila, ya lo piensa.
—C-como sea, ¿que es lo que querrá ese nini justo ahora?
Aqua estaba enfurecida. Por fin había comenzado a aliviarse un poco y ahora tenía que venir el hikikomori ese a arruinarlo todo.
—S-Solo nos estamos dando un baño —respondió Megumin en un tono nervioso que sugería cualquier cosa menos que “solo se estaban dando un baño”.
—¿De verdad? ¿Y que son todos esos ruidos raros? —insistió el aventurero.
—N-Nada…lo que sucede es que Darkness otra vez empezó a comportarse de manera pervertida, así que con Aqua tuvimos que calmarla.
—¡¡Megumin!! —protestó la rubia. Sus labios no paraban de temblar.
—Ya veo.
Se hizo una breve pausa y Kazuma volvió a hablar.
—Oigan, lo he estado pensando y la verdad es que quiero entrar a bañarme con ustedes. ¿Que dicen? ¿Puedo?
—¡¡NO!! —gritaron las tres al mismo tiempo.
Para cuando por fin pudo estar sola en su cuarto y tener algo privacidad, Aqua se encontró con que estaba demasiado cansada como para masturbarse. Por lo que simplemente se puso a beber hasta quedarse dormida.
Darkness sí que se tocó bastante esa noche. Imaginándose todo tipo de escenarios. Cada uno más sucio y puerco que el anterior. Primero con Kazuma que se metía en el baño para espiarlas, y después otro donde directamente una muchedumbre de gente se juntaba para ver como se bañaba ella. Y por si esto fuera poco, en la avenida principal de la ciudad. Ante cientos de miradas lascivas que se morían por poseerla.
Megumin, por su parte, se fue a dormir pensando en que quizás había descubierto una especie de fetiche nuevo. Que era manosear pechos. Asi que decidió que la próxima vez que viera a Yunyun le iba a dar unas buenas cachetadas a esos melones.
Pero después recordó que la magia explosiva era más divertida y simplemente se quedó dormida.
Por el lado de Kazuma Sato, quizás el destino del líder de este grupo tan disfuncional fue el menos afortunado de todos.
Ya que fue al local de las súcubos con la esperanza de que le pudiesen brindar un hermoso y placentero sueño (ya que en verdad había quedado bastante horney luego de imaginar que estarían haciendo sus compañeras en el baño) pero se encontró con que estaba cerrado, debido a que se estaba llevando a cabo una investigación en el área. En fin, cosas que pasan.
Curiosamente, ninguno de los cuatro se puso a pensar en que mañana el Destroyer llegaría a Axel a primera luz del día y que la ciudad corría el riesgo de ser borrada del mapa.
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