Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 5
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- Capítulo 5 - 5 ¡Que esta diosa testaruda gima de placer!
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5: ¡Que esta diosa testaruda gima de placer!
5: ¡Que esta diosa testaruda gima de placer!
Aqua cerró la puerta detrás suyo y se quedó parada sin decir una palabra.
Se ve que la situación la abrumaba a tal punto que ni siquiera era capaz de sostenerme la mirada.
Por lo que en un intento por disipar aquella sensación de incomodidad que parecía haberse apoderado de la habitación, decidí hablar para romper un poco el hielo.
Además, yo mismo me encontraba algo nervioso ante la idea de lo que estaba a punto de acontecer.
—Hmn… Si que te tomaste tu tiempo en venir, ¿eh?
Aqua levantó la vista hacia la cama.
Como si recién se hubiese percatado de mi presencia.
—No fue fácil, ¿sabes?
No podía simplemente desaparecer así nada más.
Así que les dije a mis compañeros que tenía un asunto importante que atender.
Algo…relacionado al pago de mi deuda.
Así que, si querían regresar sin mí, les dije que no había problema —Aqua comenzó a caminar hacia el interior de la habitación, haciendo que el piso de madera crujiera bajo los tacos de sus largas botas azules—.
Además —hizo una breve pausa— tenía que asegurarme de que nadie se diera cuenta de que venía hacia aquí.
Por eso decidí esperar un poco.
—¿Por qué?
Ya te lo dije antes, no es como si fuésemos a hacer algo malo.
¿O acaso tienes novio o algo?
¿Ese muchacho de capa verde que nos observaba desde la mesa junto a tus dos otras compañeras, tal vez?
Ante mi pregunta tan repentina, la diosa me miró con asombro para finalmente soltar una risita impregnada de arrogancia.
—¿Te refieres a Kazuma?
¡Kusukuskusuk!
¡Ay, por favor!
No me hagas reír, ¿quieres?
Primero que nada, soy una diosa.
Y como tal no estoy interesada en cosas mundanas como las relaciones o el sexo.
Y segundo, a pesar de que es cien por ciento improbable, si en algún momento me golpeara la cabeza y decidiera fijarme en un humano, te aseguro que no sería Kazuma.
Después de ti, ese Nini hikikomori es la persona más patética y dependiente que haya conocido.
A juzgar por lo que me había contado la propia diosa, yo diría que era más bien al revés.
Pero decidí no decir nada.
Después de todo, no estábamos aquí para eso.
Por lo que me levanté de la cama y me puse justo frente a Aqua.
Al hacerlo, la diosa se sobresaltó.
Aquella arrogancia que había mostrado hasta hace solo unos momentos se desvaneció por completo.
—¿Qué te parece si comenzamos?
—¿D-de verdad me obligaras a hacerlo?
Al final no eras más que un pervertido.
—Discúlpame, pero yo no recuerdo haberte obligado a nada.
De hecho, fuiste tú la que me propuso esto.
¿O será que te acobardaste?
—¡Por supuesto que no!
¿Por quien me tomas?
Es solo que…hacer algo así…para mí que soy completamente ajena a ese tipo de…placeres….
Sí, sí, claro.
Lo que tu digas diosa autoproclamada carente de deseo sexual.
Por la forma en la que temblaba y se le había acelerado la respiración, era más que obvio que estaba muerta de nervios.
Por lo que decidí toma la iniciativa.
Coloqué mis manos alrededor de la cintura de Aqua y la atraje gentilmente hacia mí.
Haciendo que sus pechos se derramaran suavemente en mi cuerpo.
—¿Q-que es lo que…?
Mis ojos se encontraron con los azules, y al hacerlo me di cuenta de lo roja que se había puesto.
¿Estará avergonzada o será la cerveza?
Debo decir que el hedor a alcohol que salía del interior de su boca era bastante fuerte.
Aunque tampoco me molestaba.
Envalentonado por la situación, comencé a inclinar mi cabeza lentamente hacia adelante, fijando la vista en aquellos finos y elegantes labios.
Sin embargo, cuando estuve a solo milímetros de alcanzarlos, Aqua apartó su rostro hacia un costado al tiempo que colocaba dos de sus delgados dedos sobre mi boca en un gesto restrictivo.
—¿Puedo saber qué es lo que haces?
—demandó —¿Qué parece que estoy haciendo?
—No recuerdo haberte dado permiso para besarme.
Mis labios se curvaron en una astuta sonrisa.
—Bien, en ese caso —hice un gesto con los ojos hacia mi entrepierna.
—¡Ugh!
—¿Y bien?
—¡Ya lo sé, ya lo sé!
Las manos de la diosa comenzaron a deslizarse hasta la cremallera de mi pantalón.
Dejando escapar un jadeo ni bien sus dedos hicieron contacto con mi erección.
La cual para aquel entonces era tan fuerte que podía palparse perfectamente incluso por encima de la tela de mis pantalones.
—¡Ah–!
—¿Qué sucede?
Si vas a renunciar, este es el momento para hacerlo —dije en un tono burlón.
—¡Como si una diosa pudiese impresionarse por algo tan insignificante como esto!
—exclamó ella muy orgullosa.
Y un momento después pude oír el inconfundible sonido que hace un cierre al bajarse.
Sentí un ligero estremecimiento seguido de una oleada de placer cuando los dedos de Aqua se cerraron alrededor de mi sexo.
Ella empezó a acariciarlo con una delicadeza que me sorprendió.
Haciendo movimientos ascendentes y descendentes.
—Nada mal para alguien que dice estar por encima de los placeres humanos —dije mientras dejaba escapar un débil jadeo— Hasta iría tan lejos como para decir que no es tu primera vez haciendo esto.
—Cállate.
Ahora mismo te voy a demostrar de lo que es capaz una diosa cuando se pone seria —espetó Aqua.
Sosteniéndome la mirada al tiempo que su mano continuaba acariciándomelo hacia arriba y hacia abajo.
Ahora con un poco más de velocidad.
—¡Veamos cuanto más puedes resistir mi técnica divina!
—Parece que te gusta- —¿Qué?
La sensación que me provocaba la calidez de su mano, acompañada por aquellos movimientos rítmicos y constantes mientras ella me observaba de manera desafiante, resultaba abrumadoramente placentera.
Sin embargo, yo todavía me encontraba lejos de llegar a mi límite.
—Por la manera en la que me la estás jalando.
Diría que lo estás disfrutando.
—¡N-No seas ridículo!
Si lo hago de esta manera es porque quiero terminar con esta humillación cuanto antes.
Por un momento Aqua rompió el contacto visual conmigo y dirigió la mirada hacia bajo.
Sus ojos se agrandaron un poco.
—Mira lo grande que se te puso —observó— ¡Claro, supongo que era de esperarse!
Después de todo, seguro que esta cosa no ha conocido nada hasta ahora que no fuese tu mano derecha, ¿verdad?
Fufufu.
Su mano no paraba de hacer aquellos movimientos rítmicos y frenéticos mientras el placer comenzaba a desbordarme por dentro.
—¿Aún no?
No tengo toda la noche, ¿sabes?
¡Vamos!
¿Qué esperas para rendirte ante los irresistibles encantos de esta diosa?
—dijo la joven en un tono demandante.
A juzgar por la intensidad de su mirada y la manera en la que se estaba mordiendo el labio inferior, diría que esta diosa autoproclamada se estaba tomando su parte del trato de una forma más seria de lo que le hubiese gustado admitir.
Bueno, si esas teníamos, yo también iba a ponerme serio.
Mis manos volaron hacia la zona de sus pechos y con una velocidad y destreza impecables, comencé a desabrochar los botones de su chaleco azul.
Primero uno.
Luego otro.
—¡Ey!
¿Qué crees que estas…?
¡Ah!
Tras desabrochar el segundo botón, el chaleco de su traje se abrió lo suficiente como para que pudiese deslizar mi mano dentro y sujetar uno de sus pechos entre mis dedos.
El mismo era tan suave y delicado que daba la sensación de que hasta podría escurrirse entre mis dedos.
Para mi sorpresa, Aqua no solo no apartó mi mano de su pecho, sino que tampoco dejó de acariciarme la verga.
De hecho, ahora lo estaba haciendo con más vigor.
—N-no puedes…esto…no…no… Habiendo llegado hasta está instancia decidí tomar su chaleco con ambas manos y abrirlo de un tirón hacia los costados.
Al hacerlo, los suaves y cremosos pechos de Aqua se volcaron en mis manos.
Comencé a jugar con ellos, apretándolos gentilmente mientras ella me miraba y continuaba mordiéndose el labio inferior con el rostro completamente ruborizado.
—¡Ah…!
¿Q-que haces?
¡P-para de una vez quiere—-AH ♥!
—No es justo que yo sea el único que la pase bien, ¿no crees?
—¿Es que acaso no me oíste?
—protestó la diosa.
Haciendo un esfuerzo enorme por ocultar el rubor de su voz y fallando de manera miserable— Ya te he dicho que este tipo de cosas no me hacen sentir nada… —¿Estás completamente segura?
—mi voz sonó más a una burla que una pregunta.
Ella asintió.
—¡AH–♥!
En el momento que comencé a jugar con sus pezones (primero frotándolos con los dedos mediante movimientos circulares y luego metiéndolos en mi boca para chuparlos) sus jadeos impregnados de placer se tornaron incontrolables.
Para cuando me quise dar cuenta, los roles ya se habían invertido por completo.
Aqua me había soltado la verga (la cual se había puesto más dura que nunca) y ahora era yo quien la estaba complaciendo.
—¿Seguirás insistiendo con eso de que no sientes nada?
—le pregunté con un pezón empapado justo frente a mi boca— Yo diría que hasta tienes un cuerpo demasiado sensible.
—Esos gemidos…esas reacciones…no son más que mecanismos de defensa para…para…repeler todo tipo de estímulos externos—–aaaaah ♥ ¿Mecanismos de defensa?
¿Es que acaso se pensaba que soy idiota?
Continué chupando y lamiendo sus tetas hasta que de pronto mis ojos volvieron a posarse en sus labios.
Los cuales no dejaban de llamarme.
Mis deseos por besarla allí mismo eran inaguantables para este punto.
Cuanto más los veía más dura se me ponía.
Si bien ella misma me había negado el acceso a sus labios en el primer intento, supuse que para entonces la situación había tomado un giro que ninguno de los dos pudo haber previsto.
Por lo que, sin pensarlo demasiado, la tomé de esas encantadoras mejillas que tenía y posé mis labios sobre los de ella.
Estaban húmedos y apestaban a alcohol.
Casi de manera reflexiva, las manos de Aqua se levantaron enseguida, apoyándose contra mi pecho.
Como si buscara apartarme de ella, aunque sin ejercer la suficiente fuerza como para conseguirlo.
Al contrario.
A medida que yo continuaba deleitándome con aquellos labios encantadores, pareciera que estos de a poco empezaban a recibirme.
Abriéndose más y más hasta que finalmente le pude meter la lengua.
—Mmm…
En una rápida maniobra, mis manos se deslizaron por detrás de su cintura, levantándole la mini falda para finalmente llegar hasta su trasero.
Si la calidad de sus pechos ya excedía con creces a la de una mujer promedio (y con esto no necesariamente me estaba refiriendo a su tamaño) debo decir que su culo era algo directamente sacado de otro plano.
La suave piel parecía deshacerse entre mis dedos, los cuales no daban a vasto para abarcar la curvada superficie de sus firmes y duras nalgas.
En ese momento, cuando recién comenzaba a saciar mi hambre de lujuria con el culo de esta diosa, siento como su mano se aferra a mi brazo en un intento desesperado por apartarlo de ahí.
Un último acto de resistencia hacia su propio cuerpo, que poco a poco empezaba a traicionarla.
Doblando la apuesta, yo simplemente tomé su mano y la volví a colocar sobre mi verga.
La cual para entonces estaba tan tiesa que había quedado firmemente apoyada contra la barriga de Aqua.
Nuestros labios, que hasta entonces habían permanecido conectados, se separaron violentamente cuando yo mismo decido romper el beso.
Dejando un hilo de baba colgando entre nuestras bocas.
—Por mucho que te gusten mis besos, no olvides que aún tienes un trabajo importante por hacer —le dije.
Al escuchar estas palabras, la cara de Aqua enrojeció aún más.
Si es que esto era todavía posible.
—¿Q-q-que?
¿De que estás hablando, nini idiota?
¿A quien le gustan tus estúpidos besos?
M-mi cuerpo solo responde por instinto…no es que me guste ni nada, ¿Me oyes?
Bajo aquella ridícula excusa, Aqua comenzó a frotarme la verga una vez más, al tiempo que continuábamos besándonos.
Los cálidos y delgados dedos de la diosa se cerraron con firmeza alrededor del mástil, y su mano no paró de moverse de arriba abajo.
Hasta que finalmente no pude contenerlo más y mi semilla comenzó a salir disparada a chorros por la punta.
Dejé escapar un profundo suspiro de placer y para cuando bajé la vista, noté que había una mancha espesa, blanquecina y semi trasparente en el chaleco azul de Aqua.
Hasta su cara se había salpicado un poco, ahora que la veía de cerca.
—¡Buaaaaah!
¡No puedo creerlo!
Como has podido obligar a una diosa a hacer algo tan desagradable con tu…con tu…¡cosa!.
¡Y mira como me has dejado!
¡Por tu culpa acabé toda profanada!
—Y me lo dice la que no paraba de gemir mientras le tocaba las tetas.
Sin olvidar tus besos, claro —dije al tiempo que me pasaba la lengua por el labio superior, recordando el húmedo néctar de sus labios.
Un instante después ya estaba besándola de nuevo.
—¡Ey!
¿Que crees que haces?
—demandó ella.
Poniendo distancia con su mano.
Aún llevaba el chaleco abierto, por lo que era capaz de ver perfectamente sus firmes senos.
—¿Qué?
¿Vas a decir que has quedado satisfecha solo con eso?
—Ya te he dicho que yo no– —Sí, sí, ya te oí.
Que no te sientes atraída o excitada por este tipo de cosas.
Sin embargo, a mí me dio la impresión de que te lo estabas pasando de maravilla.
-¡No es cierto!
Yo la miré de arriba abajo, y al ser incapaz de resistirme la tomé de la cintura y estrellé mis labios con los de ella.
—¡Mmm!
Para mi sorpresa ella no solo no rechazó mi avance sino que colocó sus brazos alrededor de mi cuello y sus labios me recibieron con total reciprocidad.
—N-no creas —comenzó a decir entre besos.
Los cuales producían un chasquido húmedo cada vez que nuestros labios se separaban y volvían a conectarse— que esto significa algo o que lo estoy disfrutando…mi cuerpo…mecanismo…Mmm —Aqua balbuceaba entre besos mientras yo la tomaba con más fuerza y le manoseaba todo su hermoso culo.
En un momento la levanté por completo del suelo (tomándola de sus firmes y duras nalgas) y la senté en el escritorio que había junto a la cama.
—¿¡EEEH!?
—Esto te va a encantar —susurré.
Y deslicé mis manos por la suave superficie de sus muslos.
Luego abrí sus piernas de lado a lado con absoluta delicadeza y llevé mi mano hasta su entrepierna.
Haciéndole honor a su hombre, la diosa estaba empapada.
Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el hecho de que no llevara bragas.
Como sea.
Con dos de mis dedos comencé a recorrer suavemente la superficie de su vagina.
Solo con hacer esto ella cerró sus ojos y echando la cabeza hacia atrás dejó escapar un débil gemido que resultó música para mis oídos.
—Aaaaaah… Sintiendo que de a poco comenzaba a someter a esta diosa engreída, separé los pliegues de su vagina con los dedos y los introduje de lleno.
Lo que provocó que ella colocara sus manos sobre mis hombros y apretara con fuerza.
—¡Ngh….Ah….Ah…!
—La verdad no entiendo por qué te cuesta tanto admitir que estas disfrutando esto a pesar de que eres una diosa.
—No seas idiota…Cómo podría estar disfrutando algo como es—¡AH ♥!
Yo continué explorando el interior de su vagina, empujando mis dos dedos de adentro hacia afuera.
Una y otra vez.
—Ahora que lo pienso, es curioso que me llames pervertido cuando eres tú la que va por ahí sin bragas.
-No seas idiota…si no llevo bragas es justamente para evitar que hikikomoris pervertidos como tú las vean… ¿Huh?
Esto no tenía ningún sentido.
¿Me estaba tomando el pelo o de verdad no tenía idea de la estupidez que acababa de decir?
En fin.
Los delicados dedos de Aqua se hundieron aún con más fuerza sobre mis hombros, y hasta sus pies se apoyaron alrededor de mi cintura cuando finalmente la hice acabar.
Por unos instantes todo su cuerpo pareció temblar de placer.
—¿Y bien?
Puedes decir lo que quieras, pero tu cuerpo de diosa definitivamente no miente.
—Está bien…lo diré…lo diré solo una vez —dijo la diosa entre jadeos y con la respiración entrecortada— me corrí ¿está bien?
Me corrí a pesar de ser una diosa… ¿Estás contento ahora, nini pervertido?
—De hecho, sí.
Además, si vamos a ser compañeros lo mejor será que seamos honestos el uno con el otro, ¿no te parece?
Tras decir estas palabras me llevé la mano (todavía empapada por los jugos de Aqua) y comencé lamer los restos que me habían quedado en los dedos.
La sola idea de probar los deliciosos jugos vaginales de aquella diosa desvergonzada, hizo que la verga se me pusiera dura de nuevo.
Sin embargo, al pasar la lengua por la punta de mis dedos me llevé una extraña sorpresa al percatarme de que lo que acababa de lamer era…¿¿¿Agua???
—¿Que carajo…?
—¡Qué, qué!
¡Si vas a decir algo mejor dilo de una vez!
—Esto es…agua.
—Por supuesto que es agua, ¿Qué esperabas?
—¿Eh?
—Soy la diosa del agua.
—Sigo sin entender.
—Todo líquido que toco se convierte instantáneamente en agua —explicó Aqua— Creí que ya te lo había dicho, ¿Acaso no me estabas escuchando?
Ahora que lo pienso, creo que había dicho algo similar cuando estuvimos abajo tomando cerveza.
Que contaba con la habilidad de convertir en agua todo lo que tocaba.
Igual de ahí a que incluso sus fluidos corporales pasaran a ser agua ni bien salieran de su cuerpo era algo, como mínimo, raro.
Como sea.
Tragué un poco de saliva y me envalentoné para lo que iba a decir a continuación.
—Aqua —¿Huh?
—ella inclinó ligeramente la cabeza y abrió un poco los ojos.
—Vamos a hacerlo.
—¿Q-qué?
No estarás insinuando lo que creo que estás insinuando, ¿verdad, nini pervertido?
—Tengamos sexo —le dije al tiempo que la tomaba por la cintura en un gesto posesivo.
—¿¡Qué!?
¿¡Es que acaso te has vuelto loco?!
—Tú también tienes ganas.
—Eso no es…quiero decir…el sexo no… —De pronto, Aqua se había puesto tan nerviosa que ni siquiera podía mirarme a los ojos.
Sin decir nada, simplemente la tomé de su chaleco azul (el cual ya estaba abierto) y comencé deslizarlo por sus brazos hasta dejarlo caer en el suelo.
—¡Ey!
—se quejó ella.
Aunque no parecía importarle demasiado ya que ni siquiera hizo el mínimo intento por detenerme.
—Tu también quieres hacerlo —insistí, ahora con ambas manos sobre sus pechos— tan solo mira lo duros y puntiagudos que se te han puesto los pezones-.
—¡Ngggh ♥!
…No es…cierto… —La verdad, estaba por decir que tenías tantas ganas de hacerlo como yo, pero creo que me equivoqué.
Mientras hablaba le apretaba los senos de forma juguetona.
—Sí.
Creo que de hecho tú estás mucho más caliente que yo.
Diosa pervertida.
—¡Ja!
Como si una diosa como yo fuera a ponerse así por un simple mortal.
Además, ni que tu fueras– No importaba lo obvio que sea, esta diosa orgullosa iba a continuar negándolo hasta el final por lo que seguir está conversación era una total pérdida de tiempo.
Incliné la cabeza y posé mis labios sobre los de ella.
Los cuales, como era de esperarse, no se resistieron en lo absoluto.
Envolviendo a Aqua con mis brazos comencé a moverme, haciéndola retroceder unos pasos (nuestros labios aún conectados) hasta llegar al borde de la cama.
—¡Kyya!
Aqua dejó escapar un jadeo y cayó de espaldas sobre el colchón.
Yo puse una rodilla sobre las sábanas blancas, tomé su pierna derecha y comencé a quitarle la bota para posteriormente tirarla hacia un costado de la habitación.
Luego hice exactamente lo mismo con la izquierda.
Lo siguiente que hice fue sacarle la mini falda, la cuál se deslizo de manera seductiva por sus redondos y jugosos muslos.
A todo esto, Aqua me observaba con rubor desde la cama, aunque también con algo anticipación.
Por lo que yo mismo comencé a desvestirme.
Saqué mi verga -que para entonces ya estaba tiesa.
y empecé a frotarla contra su clítoris.
Ella, casi de forma inmediata, comenzó a dejar escapar débiles gemidos de placer.
—Es increíble lo mojada que estás y eso que ni siquiera la he metido.
Realmente estás esperando esto con ansias, ¿Eh?
—Cállate.
Si vas a hacerlo, hazlo de una vez.
—No necesitas repetirlo.
Creeme.
Mis ganas de cogérmela eran incontenibles.
Acomodé las piernas de Aqua poniéndolas sobre mis hombros, las cuales todavía llevaban puestas aquellas medias largas y blancas que le llegaban hasta por encima de las rodillas (había pensado quitárselas también, pero decidí no hacerlo ya que le otorgaban un aspecto incluso más seductor).
Enderecé mi verga y finalmente la introduje dentro de su humedecido coño.
Al hacer esto, pude sentir como el cuerpo de Aqua se tensaba y sus delicadas uñas se aferraban a mis hombros.
Hundiéndose en mi piel.
—¡Nghhh!
El interior era estrecho y apretado, lo que hizo que la sensación fuese todavía más placentera.
Al no ser una humana, no sabía exactamente cuanta experiencia podía llegar a tener Aqua en lo que al sexo se refiere.
No sabía si aquello que había dicho sobre no estar interesada en “aspectos mundanos de los humanos” era del todo cierto o si fue algo que dijo solo para fastidiarme.
Por lo que opté que lo mejor sería empezar lo más despacio posible y darle lugar a Aqua a que se fuera acostumbrando a esta (supuestamente) desconocida experiencia.
Después de todo, si bien es cierto que quería pasármela bien con ella, también quería que la propia Aqua lo disfrutara tanto como le sea posible.
A medida que mi cuerpo iba tomando ritmo con cada embestida, sentía como Aqua me sujetaba con más fuerza mientras no paraba de liberar dulces quejidos de placer.
Mientras lo hacíamos, irremediablemente mis ojos acabaron posándose sobre los azules.
—Tu cuerpo se siente estupendamente bien —le dije.
—No sé…de que estás hablando.
Solo…solo termina de una vez, ¿quieres?
Aqua estaba más sonrojada que nunca y hablaba entre jadeos.
Cada vez con más dificultad a medida que mis embestidas iban tomando mayor impulso.
Aprovechando que la tenía bien cerca la besé de nuevo.
La sensación de tener sus labios entre los míos, pudiendo explorar cada rincón de su boca con mi lengua mientras estaba dentro de ella, era tan abrumadora que si Aqua no me hubiese hecho acabar antes con sus manos, seguramente me hubiese desmayado a causa del inconmensurable placer.
Los dulces y húmedos labios de la diosa (aún apestados de alcohol) no solo me recibían abiertamente, sino que ahora nuestras lenguas parecían haberse enfrascado en una lucha por dominar al otro.
—Tus labios se sienten tan bien como el resto de tu cuerpo —declaré con la respiración algo entrecortada.
Mientras que por el lado de Aqua sus ojos se encontraban inyectados de éctasis y hasta pude ver como un hilo de saliva se escurría por la comisura de su boca—.
De verdad creo que podría estar besándolos todo el día.
Y ni siquiera me gusta tanto la cerveza.
—P-por supuesto que se sienten bien…nini idiota…soy una diosa… ¿Qué esperabas?
No quieras compararme con ninguna mujer que hayas conocido en tu mundo porque sería ridículo…¡Aaaah !
♥ —Ver a Aqua intentando mantener su típico tono arrogante mientras intentaba contener sus gemidos, era algo tan placentero y a su vez tierno de ver, que no pude hacer otra cosa más que empezar a cogérmela con más fuerza.
—¡Ah!
¡AaaAh!
¡Ah…!
¡Aaaaah!
♥ Sus piernas se cerraron alrededor de mi cintura, lo que me atrajo aún más hacia ella.
Para ese momento los únicos sonidos que podían oírse en la habitación eran los (cada vez más fuertes y descontrolados) gemidos de Aqua, y el ruido que hacía la cama al chocar contra la pared cada vez que empujaba mi cuerpo contra el de ella.
Yo por mi parte debo decir que estaba cada vez más cerca de llegar al límite.
Sobre todo al sentir los pies de Aqua bien apretujados contra mi espalda.
Era como si estuviese buscando succionarme con su gloriosa vagina de diosa.
Y después decía que no la hacía sentir nada.
¡La muy mentirosa!
Aún con la verga adentro, tomé a Aqua por la cintura y la levanté para finalmente sentarla sobre mi falda.
Ella se sobresaltó un poco, quizás por lo brusco y repentino de mis movimientos, pero más allá de eso, no pareció importarle demasiado.
Sujeté a Aqua por la cintura como para guiar sus movimientos hacia arriba y abajo, pero para mi sorpresa, era ella la que estaba moviendo sus caderas por cuenta propia.
¡PLAP!
¡PLAP!
¡PLAP!
¡PLAP!
El sonido de sus enormes nalgas chocando contra mi entrepierna resonó por toda la habitación.
—¡AH ¡AAAH!
¡AAAAAH!
♥ —Pasándola demasiado bien como para molestarte en ocultar tus gemidos, ¿eh?
Creo que tomaré eso como un cump—¡Mnnghhh!
Pero me vi incapaz de terminar la frase, puesto que Aqua había colocado sus brazos alrededor de mi cuello para posteriormente apretarme contra sus enormes pechos.
Desde esta posición me resultaba incluso más fácil llegar hasta su útero.
Al cuál no paraba de golpear una y otra vez con la verga, cada vez que las curvadas y viciosas nalgas de esta diosa desvergonzada descendían con vigor.
La verdad es que hace rato que había perdido la noción del tiempo, pero suponía que en el piso de abajo, la gente seguía bebiendo y charlando a gusto, disfrutando de la noche.
Algo que una parte de mí no dejaba de agradecer.
Ya que, de otro modo, no había forma de que no escucharan los gritos desenfrenados de esta mujer.
A quien por cierto, se ve que hace rato había dejado de importarle si la oían o no.
Incluyendo sus propios compañeros.
Finalmente, el cuerpo de la diosa se retorció de satisfacción y su vagina pareció cerrarse aún más alrededor de mi verga en el preciso instante en el que la hice alcanzar el orgasmo.
Yo, que hasta ese momento tenía media teta de Aqua dentro de mi boca, la solté con un sonido húmedo para volver posar mis labios sobre los de ella (a los ya me había vuelto prácticamente adicto) y procedí a liberar todo mi esperma dentro de ella.
Hasta la última gota.
Me recosté de espaldas en la cama e inmediatamente Aqua se desplomó encima de mí.
Dejando la cabeza apoyada sobre mi hombro.
Yo me levanté para observarla mejor.
Respiraba entre jadeos y su cuerpo estaba cubierto en transpiración.
Aunque ahora que lo veía de más cerca, más que sudor parecía ser… ¿agua?
¿Otra vez?
No obstante, si bien su rostro mostraba un claro agotamiento, el brillo de sus ojos azules mezclado con el rubor de sus mejillas detonaba a su vez un cierto grado de satisfacción.
La habitación estaba inundada por el calor de nuestros cuerpos.
Por lo que quizás sería una muy buena idea que abriese la ventana.
Pero eso podía esperar.
De momento me arrimé a Aqua, quien de a poco comenzaba a recuperar el aliento y le dije: —¿La pasaste bien diosa desvergonzada sin bragas?
Ella hinchó sus cachetes y giró su cuerpo hacia el costado opuesto.
Esquivando mi mirada.
—¿Serías tan amable de callarte un poco?
Estoy demasiado cansada y me duele todo el cuerpo gracias a que un nini pervertido acaba de profanarme —dijo Aqua en un tono irritado.
Sin embargo, al no poder ver nada más que su espalda, se me hizo difícil distinguir que tan enfadada estaba realmente.
—¿Y tú podrías no decirlo de esa manera que suena espantoso?
Gracias.
—Más vale que me ayudes a pagar mis deudas.
—Ya dije que lo haré.
¿En verdad le había dicho eso?
Con todo lo que estuvimos haciendo hasta recién, si tengo que ser sincero la verdad es que me había olvidado por completo del asunto de las misiones y la deuda de Aqua.
¿Rey Demonio?
¿Salvar el mundo?
¿Y eso que es?
—Me pregunto si Kazuma y los demás seguirán abajo.
—De alguna forma lo dudo —dije yo.
Aunque la verdad es que parecía que estaba hablando para sí misma— Igual, tampoco tienes por qué preocuparte, ¿sabes?
Después de todo alquilé la habitación por toda la noche.
Extendí mi brazo y lo coloqué alrededor de su cintura.
—Nini pervertido —murmuró ella.
Y así fue como comenzaron mis aventuras eróticas en este mundo absurdo junto a esta autoproclamada diosa.
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