Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 6

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1
  4. Capítulo 6 - 6 ¡Venganza para este Rey Sapo Gigante y su esposa!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

6: ¡Venganza para este Rey Sapo Gigante y su esposa!

6: ¡Venganza para este Rey Sapo Gigante y su esposa!

El Sapo Gigante dejó escapar un gruñido agonizante luego de que le enterrara la hoja de mi espada hasta la empuñadura en el medio de su enorme barriga y la retorciera.

Di un salto hacia atrás para evitar ser aplastado por el sapo, cuando este finalmente se desplomó junto a sus cinco compañeros.

Los cuales yacían inertes sobre el verde césped.

La misión consistía simplemente en eliminar a un grupo de seis Sapos Gigantes que se habían acercado hasta las afueras de la ciudad por motivos que aún no eran del todo claro.

Tampoco es que me importara demasiado.

De hecho, si tengo que ser completamente sincero, la idea de tomar una misión de nivel tan bajo como esta no me atraía mucho que digamos.

Sin embargo, tras la reciente… ¡ejem!, “incorporación” a mi nuevo grupo de aventureros (de hecho, hasta ahora éramos solo dos personas) decidí que lo mejor sería completar una misión fácil para ver qué tan compatibles éramos como equipo, antes de ir por alguna de las misiones más difíciles.

—¡Vaya!

¡La verdad que para ser un nini pervertido debo reconocer que te manejas muy bien con esa espada!

Aquellas palabras, las cuales no sabía si tomármelas como un cumplido o un insulto, provenían ni más que ni menos que de mi nueva compañera.

Quien convenientemente se hallaba parada a una muy buena distancia de donde había tenido lugar la feroz batalla.

Bueno, tampoco es que había sido tan feroz.

Como les dije, se trataba de una de las misiones más comunes que uno podía encontrar en el gremio.

Ideal para los aventureros más principiantes.

—Si bien agradezco tus cálidas y generosas palabras de apoyo, estaría aún más agradecido si me hubieses dado una mano con estos sapos —dije secamente.

—¿¡Qué!?

¿Acaso escuché bien?

—chilló Aqua— ¿¡Estás poniendo en duda la generosidad de está diosa quien se encargó de subir tus estadísticas para que pudieses pelear contra esos sapos sin ser comido!?

¡No lo puedo creer!

Además, quedamos en que yo solo me encargaría de brindarte soporte.

¡Por lo que ahora mismo deberías estar de rodillas llenándome de halagos y diciendo lo agradecido que estás, en lugar de criticarme!

¿Por qué tengo el presentimiento de que ya sé hacia dónde va todo esto?

—Ahora como disculpa quiero que cuando regresemos al gremio me compres una cerveza.

Por supuesto.

Me pregunto si en algún momento esta diosa autoproclamada se puso a pensar en que quizás su adoración por el alcohol fue una de las principales razones por las que terminó endeudada.

—Está bien, está bien, te compraré una cerveza —dije al tiempo que asentía con la cabeza, aceptando la derrota.

Después de todo, no podía negar que las habilidades de soporte de Aqua realmente habían sido de ayuda.

—¡Jum!

—la diosa se cruzó de brazos y resopló en un gesto de desaprobación.

—A todo esto, ¿Puedo saber por qué sigues ahí?

Ya eliminé a todos los sapos, por lo que ya puedes salir de tu escondite —le dije a Aqua, quien seguía parada detrás del árbol.

—¿Escondite?

¿Y quién se está escondiendo?

—Tú, por supuesto.

—¿Yo?

¿De verdad crees que una diosa como yo tiene la necesidad de andar escondiéndose de unos simples sapos?

¡jajaja!

—tras escucharme, Aqua comenzó a reírse exageradamente, sujetándose el estómago con ambas manos— Ustedes los ninis sí que dicen cosas de los más graciosas, ¿eh, Kaizuro?

—Por millonésima vez, mi nombre es Kaizer.

—Da igual, lo importante es que completamos la misión.

Deberíamos regresar al gremio para reclamar la recompensa.

A mí no me daba igual en lo absoluto que Aqua no fuese capaz de recordar mi nombre, pero tenía razón.

Lo ideal sería que regresáramos cuanto antes.

Sobre todo, porque pronto comenzaría a oscurecer y andar de noche por las afueras de la ciudad se me hacía una pésima idea.

Si bien Axel era conocida como la ciudad de los aventureros principiantes, ¿Quién sabe qué tipo de criaturas podían salir durante la noche?

—En ese caso supongo que tienes razón, lo mejor será regresar.

Aunque yo que tú no me entusiasmaría tanto por la recompensa.

—¿A qué te refieres con eso?

—preguntó la joven.

Ahora caminando hacia mí tras asegurarse de que todos los sapos estuviesen muertos.

¿Tanto miedo les tenía?

—Lo que quiero decir es que todo lo que hicimos fue derrotar a unos sapos.

Seis para ser exactos.

El gremio paga exactamente cinco mil eris por cada sapo.

Lo que nos da un total de treinta mil eris.

Pero si tenemos en cuenta que eso debemos dividirlo en dos, nos quedarían quince mil eris para cada uno.

—¡Guau!

¡No sabía que fueras tan bueno para las matemáticas, Kaizer!

—exclamó Aqua con genuino asombro.

Oh, y hasta recordó mi nombre y todo.

—¿Hmn?

¿A qué te refieres?

Es una cuenta bastante sencilla —le dije.

Ella ladeó la cabeza y me observó con sus deslumbrantes ojos azules.

—¿De verdad lo crees?

Porque yo no podría hacer una cuenta así.

—¿Así como?

—Con números tan grandes.

—… Yo simplemente me quedé mirándola, intentando descifrar si me estaba hablando en serio o no.

—¡Oh, ahora entiendo!

—dijo Aqua al tiempo que se golpeaba la palma de su mano con el puño.

Como si hubiese hecho el mayor descubrimiento del siglo— Seguramente se trate de la habilidad especial que te proporcioné cuando reencarnaste aquí, ¿verdad?

Sí, ahora que lo pienso creo que había una habilidad con características de ese estilo.

¿Cómo era?

¿Mago de las matemáticas?

No, no, mmm… ¿Mago matemático?

Bueno, algo así.

Parece que si estaba hablando en serio después de todo.

Ahora que lo pienso ella me mencionó algo relacionado a sus estadísticas.

Al parecer, tanto inteligencia como suerte no eran precisamente sus puntos fuertes.

Aun así… —No, Aqua, verás… —comencé a explicarle, pero la diosa no estaba demasiado sumergida en su propia teoría.

—Aunque si tengo que ser franca.

definitivamente no sería el tipo de habilidad que yo escogería si tuviese que venir a un mundo como este.

—¡Que no soy un puto mago matemático!

—¡Oh!

¿Eso significa que naciste con una habilidad especial para las matemáticas?

Mmm…eso lo hace todavía más impresionante, supongo.

Hasta podría decir que siento algo de envidia.

—No es una habilidad especial.

Simplemente me mandaron a la escuela cuando era un niño.

—¿De verdad?

—preguntó ella arqueando las cejas— Yo creí que los hikikimori no asistían a clase y solo se limitaban a quedarse en sus casas jugando video juegos todo el día.

Para ese punto ya había perdido la cuenta de todas las veces que le expliqué a Aqua que yo no era ningún hikikomori.

Por lo que, habiéndome rendido, simplemente lo dejé pasar.

Sin embargo, ahora que la tenía más cerca, mi atención comenzó a centrarse en sus elegantes y refinadas facciones.

Sí, puede que Aqua no sea la persona más lista de este mundo (y eso si decidía ponerme generoso) y la personalidad que tenía dejaba mucho que desear.

Pero su belleza era algo sencillamente fuera de este mundo.

Literalmente.

Algo inalcanzable incluso para la mujer más linda y con el cuerpo más agraciado que uno pueda imaginar.

Incluso ahora, tras conocerla un poco más y sobre todo luego de haber pasado aquella noche juntos, no podía evitar sentir algo de nervios cada vez que la tenía así de cerca.

Como ahora, por ejemplo, que me encontraba flexionando los dedos de mis manos transpiradas, al tiempo que mis ojos se posaban en sus delicados labios y recordaba como los había llenado de besos hace tan solo dos noches.

De hecho, si tengo que ser sincero mi intención era sacar el tema ni bien comenzamos esta misión.

Preguntarle como había estado, como la había pasado.

Pero su reacción cuando nos encontramos en el gremio antes de que partiéramos para completar la misión de los sapos gigantes fue tan desconcertante que simplemente no pude.

—Bueno, ¿vamos a hacer esa misión o no?

Esas fueron las primeras palabras que una sonriente y entusiasmada Aqua me dirigió ni bien nos encontramos en el gremio.

Yo por mi parte debo decir que me encontraba más que preocupado.

Ya que la mañana posterior a esa noche, lo primero que noté al despertar fue que Aqua se había marchado.

Quizás realmente estaba borracha y por eso terminó acostándose conmigo.

No lo sé.

También existía la posibilidad de que se sintiera demasiado avergonzada consigo misma para siquiera sacar el tema.

El asunto es que esa mañana, cuando bajé hasta la planta baja, la empleada del gremio me dio los buenos días con su habitual sonrisa y me dijo que Aqua había dejado un mensaje para mí: “Nos vemos en el gremio mañana a las XX hs”.

Más allá de que haber llegado casi dos horas más tarde de lo acordado, no noté nada extraño en el comportamiento de Aqua.

Ni incomodidad, ni enfado, ni resentimiento.

Nada.

Así y todo, a pesar de la atmosfera a primera vista tan normal, no pude dejar de sentir cierta tensión durante el trayecto hasta el lugar en donde teníamos que llevar a cabo la misión.

Me encantaría saber qué es lo que está pensando.

Aquellas palabras no dejaban de resonar en mi cabeza cada vez que nuestras miradas se cruzaban.

—Oye, ¿te sucede algo?

—¿Huh?

—de pronto las palabras de Aqua me sacaron abruptamente de mis pensamientos— ¿A qué te refieres?

—A nada en particular.

Es solo que últimamente he notado que me has estado mirando demasiado —señaló la arcipreste— Ya sé que soy hermosa y mi belleza no se compara a la de nadie que hayas visto antes.

Pero intenta no distraerte mucho enamorándote de esta diosa genial y asombrosa, ¿quieres?

Recuerda que estamos en una misión.

No importa lo mucho que te sientas atraído hacia mí.

Hay prioridades.

Yo lo negué todo, por supuesto.

—¿¡Qué!?

Pero si yo no te estaba mirando.

Es solo que me quedé atónito por no poder entender como es que una diosa tan genial y asombrosa no es capaz de hacer siquiera un cálculo tan simple.

¡Diosa de las burras!

Al decir esto último Aqua se lanzó contra mí, tomándome fuertemente de la armadura, que empezó a sacudirse con un traqueteo metálico.

—¡AAAAAAAH!

¡No puedo creer que seas capaz de decir eso después de que elogiara tu habilidad especial para las matemáticas, nini estúpido!

—¡Y yo te digo que no es ninguna habilidad especial!

—grité entre gruñidos mientras intentaba apartar a Aqua empujando sus cachetes— ¡No importa cuantos ceros tenga un número, el cálculo es exactamente el mismo!

—¡Nini desagradecido!

—¡Ve a terminar la primaria!

—¡Las diosas no necesitamos ir a la escuela ni ir al baño!

—¡Pues hacen muy mal!

¿Y que tenía que ver el baño en todo esto?

Justo en ese momento, mientras Aqua y yo seguíamos gritándonos cosas que eran completamente ajenas a la misión que acabábamos de completar, se oyó un estruendo descomunal que sacudió toda la llanura.

¡TUM!

Automáticamente dejamos de forcejear y nos miramos con una expresión de estupefacción.

—¿Qué es eso?

Entonces, antes de que pudiese pensar siquiera en que podía haber provocado semejante ruido: ¡TUM…TUM…TUM!

De nuevo.

Solo que esta vez fueron tres y en sucesión.

No, de hecho, no parecía que los ruidos fueran a detenerse.

¡TUM…TUM…TUM!

Al sentir aquellos estruendos cada vez más cerca decidí darme la vuelta y fue entonces cuando pude ver a un sapo enorme avanzando hacia nuestra dirección.

Si los Sapos Gigantes podían llegar a ser intimidantes debido a su tamaño (tal y como lo indica su nombre) no exagero cuando les digo que este que tenía enfrente tranquilamente los podía haber hecho pasar como bebes.

Era inmenso.

—Parece que hemos tenido muy mala suerte —dijo Aqua.

—¿A qué te refieres?

-le pregunté, sin quitar los ojos de la enorme bestia que seguía saltando hacia nosotros.

—Si matas muchos sapos y no te retiras de inmediato, existe la posibilidad de que vengan el Rey y la Reina sapo para vengar a sus hijos.

Estamos en problemas, Kaizer.

—¿Cómo?

Mis oídos sencillamente no podían dar crédito a lo que acababan de escuchar.

—Por eso nadie pierde el tiempo y todos los aventureros regresan a reclamar la recompensa ni bien matan a todos los sapos de la misión.

Puede que los Sapos Gigantes normales no sean enemigos muy poderosos pero el Rey Sapo Gigante se encuentra en un nivel totalmente diferente.

¡Y dicen que la reina es incluso peor!

—¿Y si sabías todo esto por qué no me lo dijiste antes?

¡Estuvimos perdiendo el tiempo en lugar de simplemente regresar a la ciudad!

—¡No me hables como si yo tuviese la culpa de todo, nini prepotente!

¡La culpa es tuya por haberme llamado burra y haber herido mis sentimientos!

¡PERO AHORA YA ES DEMASIADO TARDE!

¡EL REY SAPO GIGANTE DE SEGURO NOS VA A COMER A LOS DOS!

¡ESTAMOS PERDIDOS, KAIZER!

¡PERDIDOOOS!

¡BUAAAAAAH!

Aqua comenzó a llorar y a gritar de forma desquiciaba al tiempo que se agarraba la cabeza.

Sin embargo, si el Rey Sapo Gigante en verdad había venido para vengar a las crías que acababa de matar y no nos iba a dejar ir, no tenía otra opción más que luchar.

No sé Aqua, pero de ninguna manera yo me iba a quedar parado esperando a que me devoren.

Por lo que sujeté mi espada con fuerza y centré la mirada en mi adversario.

El cuál continuaba acercándose a paso firme.

O, bueno, salto firme en este caso.

¡TUM!

¡TUM!

¡TUM!

—¿Qué vas a hacer?

—la peli azul se veía muy preocupada.

—Voy a enfrentarlo.

—¡¿Eh?!

¿Pero es que acaso te has vuelto loco?

No hay forma de que un aventurero de nivel principiante como tú pueda hacerle frente a esa cosa.

Lo mejor que podemos hacer es dejárselo a alguien más experimentado, ¿no te parece?

¡Mejor escapemos y volvamos a la ciudad a tomar unas cervezas con el dinero de la recompensa!

—Si hacemos eso toda la ciudad correrá peligro.

Además, si es como tú dices, el Rey Sapo no va a descansar hasta acabar con los asesinos de sus hijos.

—Y-Ya veo.

Ahora que lo pienso, tienes toda la razón.

El Rey Sapo solo te quiere a ti.

Después de todo, tu mataste a sus crías.

Yo no tengo nada que ver, ¿verdad?

B-bueno, en ese caso creo que lo mejor será que regrese al gremio y reporte la misión.

¡Estaré animándote desde la distancia!

Tras decir esto, la muy zorra comenzó a correr.

Pero por suerte logré detenerla sujetándola por atrás.

—¿A dónde te crees que vas?

¡Más vale que me ayudes a matar a ese monstruo o no verás ni medio eris de la recompensa!

—¡Oh, entonces finalmente reconoces que no puedes ganar sin mí!

—exclamó Aqua.

—¡Este no es el momento para decir esas cosas!

¡Lánzame tu magia de soporte!

¡Rápido!

—¡Lo sabía, lo sabía!

Era de esperarse que un hikikomori que no hace otra cosa más que pasar el día encerrado en su cuarto jugando video juegos y viendo hentai.

En fin, como no tengo opción ya que somos compañeros, supongo que tendré que ayudarte.

De pronto sentí unas incontenibles ganas de estrangular a Aqua ahí mismo.

Sin decir una palabra más, la archi sacerdotisa extendió sus palmas en mi dirección.

Enseguida estas comenzaron a brillar con una intensa luz.

—¡Blessing!

Automáticamente, un aura cálida y revitalizante empezó a envolverme.

Sentí un intenso flujo de energía corriendo en mi interior.

Mis músculos se tensaron por un momento, pero luego todo mi cuerpo se sintió ligero y lleno de vitalidad.

Incluso la armadura parecía pesar mucho menos y hasta la espada misma se sintió extrañamente liviana entre mis dedos.

Sin perder un solo segundo me lancé contra el Rey Sapo, sosteniendo fuertemente mi espada con ambas manos por sobre encima de la cabeza.

Al verlo de cerca, pude notar que efectivamente una pequeña corona de oro, decorada con gemas de distintos colores reposaba en la superficie de su cabeza.

No había duda de que se trataba del Rey de los Sapos Gigantes.

Por más ridículo que parezca.

Pero bueno, ¿Qué no era ridículo en este absurdo mundo?

Me lancé hacia el rey blandiendo mi arma y le asesté un corte horizontal en su enorme barriga, aprovechando que se encontraba totalmente desprotegida.

Pero entonces, enseguida pude notar que la hoja no había llegado a cortar ningún tejido.

No, de hecho, ni siquiera había logrado cortar su piel.

—¿Que carajos?

—me quejé.

Incapaz de procesar lo que estaba sucediendo.

Con la magia de soporte de Aqua y todos los puntos extra en mis atributos que obtenía solo por tener equipada aquella espada que me otorgó cuando vine a este mundo, mis estadísticas deberían estar por las nubes.

Di un gran salto, para intentar buscar un algún punto débil pero el Rey Sapo Gigante, como si hubiese adivinado mis intenciones, me atacó con una de sus gigantescas patas delanteras.

Dándome de lleno en pleno aire, como quien se deshace de una molesta mosca.

Caí al césped y lo primero que hice fue rodar hacia un costado, logrando evitar por muy poco el segundo ataque del enorme anfibio.

Que no buscaba otra cosa más que aplastarme contra el suelo.

¡TUM!

—¡Tu puedes, Kaizer!

—gritó la diosa, quien había regresado a su escondite detrás del árbol— ¡Solo has de cuenta que se trata del jefe de algún RPG!

¿Se supone que esas son palabras de aliento?

Muchas gracias, Aqua.

Sin darme cuenta bajé la guardia por unos instantes y no vi que el Rey Sapo Gigante me había atacado con su lengua.

La cuál se extendió por los aires hasta atraparme por la cintura y comenzar a ejercer una presión descomunal.

De no llevar la armadura puesta seguramente me hubiese triturado.

La criatura debió irritarse al ver que mi cuerpo no cedía ante su fuerza, ya que un momento después todo a mi alrededor se puso borroso y lo siguiente que vi fueron el cielo y un par de nubes.

Aqua, a quien ahora veía desde las alturas como si se tratara de una hormiga, me miraba con un rostro atónito, siempre desde la comodidad de su escondite.

—¡Cuidado, Kaizer!

—la escuché gritar— ¡El Rey Sapo quiere comerteee!

—¡Muchas gracias por la información!

¡No me había dado cuentAAAAAAAH!

Negado rotundamente a convertirme en la cena del rey, cerré mis dedos con fuerza alrededor de la empuñadora de la espada, que por suerte aún seguía en mi poder.

Dirigí la hoja hacia mi oponente.

Quien ya me estaba esperando con la cabeza en alto, listo para devorarme.

Lo siento, pero tendrás que esperar hasta tu próxima vida.

—¡SLOW!

—grité a todo pulmón.

Al tiempo que descendía y el Rey Sapo Gigante se congeló en donde estaba.

O mejor dicho, sus movimientos se volvieron tan lentos, que era como si lo estuviese viendo en cámara lenta.

Su boca, ancha y grande como un buzón, había comenzado a abrirse, ansiosa por devorarme.

Pero eso jamás sucedió.

Porque para cuando hice mi aterrizaje, el rey de los sapos gigantes ya estaba muerto.

Mi espada Cronos (la cuál me permite manipular el tiempo hasta cierto punto) ahora se hallaba enterrada hasta la empuñadura en su enorme ojo derecho, atravesándole el cráneo.

Ya veo, su piel funcionaba como una suerte de armadura y por eso mis ataques normales no funcionaban.

El cadáver del rey se desplomó frente a mí, sacudiendo toda la llanura.

—¡Lo derrotaste!

—exclamó la diosa, feliz de que no iba a tener que ser el banquete de una familia de sapos gigantes— Bueno, aunque era algo de esperarse con toda la ayuda que te proporcioné.

Yo suspiré profundamente, sintiéndome algo más aliviado.

—Supongo que tienes razón.

Parece que después todo hacemos un buen equipo, ¿eh?

—Por supuesto.

Más aún cuando tienes a una diosa de tu lado.

¡Es imposible que pierdas!

¿Qué dices si repartimos el dinero de la recompensa de esta manera, ochenta por ciento para mí y veinte para ti?

Sería lo más justo.

—Ni loco.

—¡Buaaah!

¡Pero es que a este paso jamás lograré pagar mi deuda!

¡Deja de ser tan tacaño y permite que me quede con el 90% de la recompensa!

Y así sin más habíamos pasado del 80% al 90.

¡El descaro de esta mujer no conocía límites!

—No —repetí con firmeza— dividiremos la recompensa en partes iguales, tal y como acordamos.

-¿¡PERO POR QUÉEEEEE!?

¡Tú ni siquiera tienes en que gastarte el dinero!

—Y tu solo quieres gastártelo en alcohol.

Comencé a caminar en dirección hacia la ciudad de Axel.

Pronto caería la noche y quedarme a campo abierto a riesgo de que me ataque vaya uno a saber qué cosa, no me hacía ninguna gracia.

Sin embargo, Aqua seguía con su berrinche, insistiendo que le cediera la mayor parte de la recompensa.

—¡Deberías estar agradecido de poder hacer equipo con alguien tan hermosa como yo!

Solo por semejante privilegio, lo normal sería que me cedieras un cincuenta por cierto como impuesto divino ¡Oye!

¿Me estás escuchando?

¿Impuesto divino?

¿En serio?

Cansado de escuchar las quejas desquiciadas de la diosa desvergonzada, me di la vuelta y le dije: —Pues en ese caso prefiero cancelar nuestro acuerdo.

—¿¡Qué!?

¿¡Qué fue lo que acabas de decir, nini idiota!?

¿Acaso escuché bien?

¿Piensas deshacerte de mí luego de que te ayudara a derrotar al Rey Sapo Gigante?

¡Eres de lo peor!

—Sí vas a poner tantas pretensiones, prefiero seguir solo.

—¡Bueno!

¡Está bien!

¡Como quieras!

¡Pero no vengas llorando cuando algún monstruo quiera comerte y no tengas a esta genial, bella y habilidosa sacerdotisa de tu lado para ayudarte!

Aqua continuaba lanzándome todo tipo de imprecaciones mientras yo seguía caminando hacia la ciudad de Axel.

La cual cada vez estaba más cerca y hermosa bajo la luz del atardecer.

—¡Ey!

¡No me ignores!

—Aqua, podrías hacerme el favor de no gri— Justo cuando me voltee hacia donde estaba mi compañera, vi que una enorme sombra se había cernido sobre ella.

Y entonces, todo a nuestro alrededor se oscureció.

Aqua abrió bien grande sus ojos azules y me lanzó una mirada aterrorizada.

Un momento después, ya no estaba.

Una monstruosa boca había salido de la nada y se la había tragado entera.

¡Carajo!

¡Me había olvidado por completo de la Reina Sapo!

—¡KAIZEEEEEEEEER!

De pronto alcanzo a ver como la mitad del cuerpo de Aqua emergía de las profundidades del gigantesco anfibio.

Una sustancia viscosa y transparente cubría todo su cuerpo.

—¡AYUDAME KAIZER!

¡AYUDAME, POR FAVOR!

—Tranquilízate un poco, ¿quieres?

Intentare sacarte como sea.

Solo mantén la calma.

—¿Qué mantenga la calma?

¿Y cómo quieres que mantenga la calma cuando un sapo gigante está a punto de comerme?

¡BUAAAAH!

¿POR QUÉ SIEMPRE TENGO QUE TERMINAR EN LA BARRIGA DE ESTOS ANIMALES?

¿Pero que tipo de misiones suele hacer esta mujer?

Me pregunté, incapaz de procesar lo que acababan de oír mis oídos.

—¡Ah…!

En eso, un extraño gemido escapó de los labios de la diosa.

Quien seguía atrapada en la enorme boca de la reina.

—¿Aqua?

¡¿Que te sucede?!

—¡Ah…ah…!

¡AH!

¡Este sapo…!

¡Este sapo me está lamiendo donde no debe!

¡AAAAAAAAAAAAAH!

¡No te quedes ahí parado, nini de mierda!

¡Haz algo!

Eso te pasa por andar sin bragas.

Por un momento consideré regresar a Axel solo y dejar que la reina sapo se la comiera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo