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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - Capítulo 7: ¡Un baño caliente y algo más para esta diosa cubierta de baba!
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Capítulo 7: ¡Un baño caliente y algo más para esta diosa cubierta de baba!

—¡Yo soy quien irá primero! ¡Fin de la discusión!

—¡Pero yo soy quien más necesita de un baño en estos momentos! ¡Por lo que merezco entrar primero, nini desconsiderado!

—¡No me importa! ¡Casi termino muerto por tu culpa! ¡Tengo derecho a relajarme un rato! ¡Y ya suéltame de una vez que me estás ensuciando con baba de sapo! Y lo que es peor aún, ¡Me vas a dejar sin pantalones!

Sí. Aquellos éramos Aqua y yo peleando por quien de los dos entraría a bañarse primero.

Tras completar la misión de los sapos gigantes y derrotar al rey y a la reina sapo, me encontraba completamente exhausto.

La Reina no solo había demostrado ser un oponente formidable (incluso más que su esposo) por lo que me vi obligado utilizar mi habilidad “Slow” unas dos veces más hasta finalmente poder derrotarla y salvar a Aqua. Quien había sido engullida por el enorme anfibio y ahora su cuerpo se encontraba cubierto de una sustancia transparente y pegajosa. Similar a una gelatina.

Para cuando finalmente logramos regresar a la ciudad de Axel ya casi había anochecido.

En principio yo le sugerí a Aqua que volviera directamente a la mansión en la que vivía con los miembros de su grupo y se bañara allí. Sin embargo, la diosa rechazó mi idea al instante, diciendo que ni loca iría caminando por ahí en ese estado. Además, quería estar presente para cuando recibiéramos el dinero de la recompensa.

Por suerte el gremio de aventureros cuenta con varias instalaciones. Que si bien distan mucho de ser un lujo, alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Como dar comida, hospedaje e incluso un espacio para bañarse.

La idea era que nos pudiésemos bañar cuanto antes, pero…

—En verdad lo siento mucho, pero el baño de mujeres se encuentra momentáneamente fuera de servicio —nos había explicado la empleada del gremio, al tiempo que nos sonreía con gentileza a modo de disculpa— Pero no se preocupen, como ya es tan entrada la noche nadie utiliza los baños. Por lo que si quieren pueden turnarse y bañarse los dos en el baño de hombres. Si es que a la señorita Aqua no le incomoda, claro.

Y esa es la razón por la que ahora tenía a esta diosa cubierta de baba de sapo aferrada a mis pantalones, mientras la arrastraba por el pasillo, intentando llegar a los baños.

—Ey, Kaizer

—¿Hmn?

—He estado pensando, ¿Cuánto crees que nos den por haber derrotado al rey y a la reina de los sapos gigantes?

Al escuchar la pregunta, rápidamente dirigí la mirada hacia el lugar de donde provenía la voz.

Aqua se encontraba parada frente a mí, completamente desnuda a excepción de una pequeña toalla. La cual, debo decir, dejaba muy poco lugar a la imaginación.

Sí bien la toalla alcanzaba a ocultar sus partes más íntimas, no sucedía lo mismo en el caso de sus voluptuosas piernas y aquellos muslos tan carnosos y cremosos que tenía. Incluso sus pies parecían presumir de una inconmensurable sensualidad.

A medida que fui subiendo la mirada, al llegar hasta su rostro me percaté de que era la primera vez que la veía con el cabello suelto. El cual le caía por sobre los hombros como si se tratara de dos corrientes de agua cristalizada, hasta llegar a la cintura.

—Buena pregunta. Ahora que los pienso esos dos sapos sí que me hicieron pasar un mal rato. Así que procura no volver a ser devorada, ¿quieres?

Las mejillas de la diosa se inflaron en señal de enojo. Acompañado de un ligero rubor. Era evidente que mi comentario no le había traído precisamente buenos recuerdos.

Sin embargo, lo que más me llamaba la atención era que el hecho de estar parada frente a mí, prácticamente desnuda, no parecía incomodarla en lo más mínimo.

¿Será por qué ya habíamos estado desnudos el uno frente al otro? ¿O quizás al tratarse de una deidad (o lo que sea) conceptos tan mundanos como la vergüenza se encontraban por debajo de ella?

—No puedo creer que me trates así después de toda la ayuda que te he proporcionado —se quejó Aqua cruzada de brazos— ¡Exijo una disculpa ya mismo y además quiero que me pagues la cena de esta noche como compensación extra!

—¿Ah? ¿Y eso por qué?

—¿Cómo que “Por qué”? ¡Por tu culpa acabé toda profanada por esos sapos!

Claro, ahora que lo pienso, la reina también había lamido su…

Entonces, como si la diosa me hubiese leído la mente, su cuerpo se estremeció.

—¿¡Q-que!? ¿¡En qué tipo de perversiones estás pensando ahora?! —demandó.

—Sabes una cosa, es gracioso que me digas eso cuando fuiste tú la que sugirió que nos bañáramos juntos. ¿No serás tú la pervertida?

—¡E-eso no tiene nada que ver! ¡No es mi culpa que el baño de mujeres estuviese fuera de servicio!

Tras discutir por un buen rato sobre quien ingresaría a bañarse primero, decidimos que lo más rápido sería que entráramos juntos. Era eso o que me quedara sin pantalones en el medio del gremio, ya que esta diosa testaruda estaba dispuesta a pelearme el lugar hasta las últimas consecuencias.

Lo que ultimadamente no llevó a nuestra situación actual…

—Lo que tu digas —le dije en un tono despreocupado mientras le daba la espalda de nuevo. Recogiendo el jabón que había dejado en el suelo para comenzar a fregarme la espalda— si vas a bañarte, hazlo de una vez.

Por unos instantes el baño quedó en silencio y lo único que podía oírse era el sonido del jabón recorriéndome la piel.

—¿Y bien? ¿No te piensas bañar? —pregunté sin darme la vuelta.

—Puedo hacerlo después —contestó la diosa. A quien si bien no podía mirar, por el tono de voz que había empleado me di cuenta de que se encontraba algo nerviosa. Como si quisiera decirme algo.

—¿Hiciste todo ese escándalo ahí afuera solo para decir que vas a bañarte después? Para eso mejor hubieses esperado un poco más y te habrías bañado tú sola.

—Cállate, puedo bañarme cuando lo desee.

Otra vez. Silencio.

Hasta yo comenzaba a sentirme incómodo.

—Si vas a quedarte ahí parada, bien podrías lavarme la espalda.

Aqua soltó una risita.

—Esos sapos deben haberte golpeado bien fuerte en la cabeza, ¿no es así? Pedirle a una diosa distinguida y hermosa como yo que te la ve la espalda. ¡Kusukusukusuk!

—¿Tu crees? No es como si esto fuese lo peor que hemos hecho juntos ¿o sí? ¿Acaso ya se te olvidó lo de la otra noche?

Hubo un breve momento de silencio antes que Aqua finalmente hablara.

—Eso fue…distinto —respondió ella. Su tono de voz no detonaba frialdad, pero si pude distinguir cierta distancia.

—Sobre eso… ¿Puedo preguntarte algo? —si iba a sacar el tema, decidí que sería ahora o nunca.

—¿Qué cosa?

—¿Por qué te fuiste así de repente? Me refiero a la otra noche.

—Ah, eso…Bueno es que…tenía que irme…

—¿Tan temprano?

—Sí. Además, tu estabas durmiendo, por lo que me pareció que era mejor así…

—Está bien y lo entiendo. De todos modos, no te costaba nada despertarme para decirme que te marchabas. Me quedé preocupado, ¿sabes?

—Ah, ¿sí? ¿Y por qué?

—No sé…creí…que estabas enfadada o algo.

Nuevamente hubo una breve pausa antes de que Aqua respondiera.

—¿Y por qué debería haber estado enfadada, Kaizer?

Al oírla decir mi nombre comencé a sentir como se me aceleraba el corazón. Pero eso no era todo. Su tono de voz -la suavidad con la que me hablaba, muy distinto a aquel tono chillón y demandante que solía emplear- hizo que se me erizara la piel.

Y no solo eso. Puesto que, al mirar hacia la zona de mi entrepierna, comprobé con asombro lo dura y rígida que se me había puesto la verga.

Solo por escuchar su voz.

—Lo que sucedió esa noche fue un error —dijo finalmente.

—¿Un error?

—Yo estaba demasiado agobiada por el asunto de mis deudas. No debí haber bebido tanto esa noche.

—¿De verdad? A mí parece que simplemente te fascina beber, independientemente de tu situación monetaria.

Mi comentario (algo malintencionado, quizás) debió haber encendido algo en Aqua ya que enseguida comencé a escuchar el chasquido húmedo de sus pies contra el piso de cerámica.

—¡Siempre es lo mismo contigo! —se quejó— Yo estoy aquí hablándote de mis problemas y lo único que se te ocurre a ti es decir que soy una alcohólica. ¡De verdad, no exagero cuando digo que mereces un castigo divino! ¡Nini desconsiderado y pervertido!

—Está bien, está bien, quizás me pasé un poco de la raya. Cuando salgamos de aquí, te pagaré la cena de esta noche tal y como querías, ¿de acuerdo?

—Más te vale. Y desde ya déjame decirte que no aceptaré nada que no esté a la altura de mi sofisticado paladar de diosa, ¿me oíste?

Honestamente no tenía idea de que plato podría llegar a considerarse “apropiado para el paladar de una diosa”, así que simplemente decidí darle la razón.

—Ey, Aqua

—¿Y ahora que quieres?

—Lávame la espalda.

—Ya te he dicho que no. No, no y no. De ninguna manera.

—Aqua. La espalda.

—Eres demasiado prepotente para pedir las cosas, ¿sabes?

Mira quien lo dice.

—¿No te parece que es lo mínimo que podrías hacer después de que te salvara de la reina sapo? Además, ya te dije que te pagaría la cena de esta noche. Así que vamos, no te cuesta nada.

Tras un nuevo y breve momento de silencio Aqua dijo:

—Está bien, si tanto deseas que esta diosa te lave la espalda con sus manos divinas, supongo que no hay nada que hacer. Pero con una condición.

—¿Cuál?

Ya había prometido pagarle la cena e incluso invitarle un trago. Todo aquello sin olvidar, por supuesto, que la había salvado de convertirse en comida de sapo. Por lo que no sabía que más podía querer esta mujer de mí.

—Tienes que admitir que mi ayuda fue decisiva en la misión contra los sapos gigantes y que sin mí no hubieses ganado, Kaizer.

—¿Oh? ¿Te refieres a eso? —pregunté, asombrado de que se conformara con tan poco—. Sí, por supuesto. tu ayuda fue clave en nuestra victoria de hoy. Claramente no podría haberlo hecho sin ti. ¿Feliz?

La realidad es que en ningún momento se me hubiese cruzado por la cabeza negar el papel fundamental que había tenido Aqua en la batalla de hoy. Sobre todo, a la hora de hacerle frente al rey y a la reina. Pero bueno, a pesar del poco tiempo que tenía de conocerla, no me costó mucho darme cuenta de que esta diosa caprichosa era de hecho bastante fácil de manipular. Todo lo que tenías que hacer era llenarla de elogios. En especial cuando hacías énfasis en su desempeño como archi sacerdotisa y sobre todo como diosa.

Entonces, justo cuando me preguntaba si mis palabras habían logrado surtir efecto o no, pude sentir las manos de Aqua apoyándose suavemente sobre mi espalda.

Estaban húmedas. Y se sentían tan cálidas y suaves al tacto, que no pude hacer otra cosa más que cerrar los ojos y relajarme. Dejando escapar un gemido de placer, apenas audible.

—¿Entonces que es lo que piensas? —preguntó Aqua con normalidad mientras sus delicadas manos continuaban trabajando sobre mi espalda maltrecha.

Ah…esto tiene que ser el paraíso.

—¿Eh? ¿De qué?

Estaba tan sumergido en el confort provocado por la suavidad de sus dedos sobre mi piel, que apenas pude escuchar lo que estaba diciendo.

FRAP…FRAP…FRAP…

—Me refiero a lo del rey y la reina sapo.

¿Eh? ¿El rey y la reina sapo? ¿Por qué diablos me está hablando de eso ahora?

—¿Qué sucede con eso? Ahora que lo pienso, habías mencionado algo al respecto.

—Me preguntaba si el gremio no nos dará algún tipo de compensación extra por haber eliminado a esos dos monstruos de nivel alto —explicó Aqua, mientras seguía refregando mi espalda con las manos llenas de jabón— ¿Es que acaso nunca me prestas atención?

La verdad es que no. Pero créeme, no es porque no quiera. Si no que la estoy pasando demasiado bien como para que me pueda concentrar en cualquier otra cosa.

—Supongo que tienes razón —respondí, intentando sonar lo más casual posible— después todo hasta se podría decir que salvamos la ciudad.

—¿De verdad lo crees? —preguntó Aqua con entusiasmo.

—Claro. ¿Quién sabe lo que hubiera sucedido si esos sapos penetraban las defensas de la ciudad?

Momento, ¿había defensas siquiera en Axel?

—¡Entonces tu también pensaste lo mismo que yo, Kaizer! ¡Definitivamente tenemos que hablar con la empleada del gremio para que nos pague un monto mayor al acordado!

Aqua realmente debió sentirse muy entusiasmada, ya que sin darse cuenta sus manos empezaron a moverse con más rapidez y hasta ella misma se inclinó un poco sobre mí.

Mi corazón casi da un vuelco cuando siento sus enormes y suaves pechos aplastarse sobre mi espalda.

FRAP…FRAP…FRAP…

Nos la pasamos discutiendo y sus principios como diosa dejan bastante que desear pero…su cuerpo se siente estupendamente bien.

—¡Con el dinero que nos den voy a estar más cerca de pagar mi deuda! ¡Yaaaay!

Se ve que su humor había mejorado de manera significativa. O eso es lo que me pareció a mí, ya que de repente, la noté mucho más conversadora.

—Pare ser un nini perdedor que da lástima eres bastante afortunado, ¿sabes?

—¿Ah, sí? —ignorando que otra vez me había llamado “nini”, decidí seguirle el juego.

Ella dejó escapar una sonrisita burlona.

—Por supuesto. No todos pueden gozar del privilegio de que una diosa les lave la espalda.

—Puede ser. La verdad es que nunca me lo puse a pensar.

FRAP…FRAP…FRAP

—¿Y bien?

—¿Y bien qué?

—¿Como se sienten mis manos? ¿Mmh? ¿Se sienten bien? Ah, ¿Pero qué estoy diciendo? Por supuesto que se sienten bien, jejeje.

—¿Qué sentido tiene hacerme una pregunta si tú sola vas a responderte?

—Silencio. Deja de quejarte por todo y admítelo de una vez.

FRAP…FRAP…FRAP…

El toque de sus dedos, suaves como la ceda…La calidez de sus pechos mojados en mi espalda…Los cabellos azules que caían sobre mis hombros y parecían acariciarme cada vez que Aqua movía la cabeza, sumado a la cercanía de su respiración…me estaba volviendo loco.

Ojalá esto dure para siempre.

—Bueeeno…supongo que tus manos sí se sienten algo bien después de todo.

SÍ. La estaba pasando genial. Ahora, admitírselo a Aqua era algo que no estaba dispuesto a hacer.

—¿¡EH!? ¿De verdad eso es todo lo que vas a decir?

—¿Y que más quieres que diga? Además, si realmente eres una diosa es lo mínimo que se puede esperar de ti, ¿o no?

Por un instante Aqua se quedó muda. Y aunque no podía verla directamente a la cara desde la posición en la que me encontraba, a juzgar por su respiración, pude darme cuenta de que mi comentario no le había gustado en lo absoluto.

¿Será que por fin había conseguido dañar su orgullo de diosa?

Fue en ese preciso momento, cuando siento algo húmedo y cálido deslizándose por mi cintura, hasta llegar a mi sexo y sujetarlo con fuerza.

—¿Eh?

Era la mano de Aqua.

Por algún motivo esta había bajado hasta la zona de mi entrepierna y ahora sus finos dedos se encontraban cerrados alrededor mi pene.

—¿Puedo saber qué haces diosa pervertida? —pregunté.

—Con que “Algo bien”, ¿Eh? —dijo Aqua en un tono burlón.

Y entonces comenzó a moverla hacia los costados.

—Pues esto que tienes aquí abajo parece tener una opinión muy distinta.

Ya sea por su calidad de diosa y por ende su accionar no estaba supeditado a las costumbres humanas, Aqua no parecía tener el más mínimo pudor de ir y hacer algo tan vulgar como sujetarme la verga y empezar a juguetear con ella.

Estando aún sentado sobre el balde en el que me estaba bañando, estiré mi brazo izquierdo hacia atrás, hasta apoyar mi mano en su enorme trasero y apretarlo un poco.

Su carne se sintió suave y escurridiza entre mis dedos.

Esto es…¿agua? Fue lo primero que pensé. Pero enseguida me di cuenta de que no era el caso ya que la sustancia con la que estaba haciendo contacto tenía una composición un tanto viscosa.

—¿Esto es…baba de sapo? —pregunté con asombro al tiempo que seguía dándole ligeros apretones alrededor del culo. —¿Todavía no te bañaste?

—Ya te dije que puedo bañarme cuando lo desee —protestó Aqua sin soltarme la verga, la cual desde hace rato se había puesto rígida como una lanza.

—En ese caso sigo insistiendo que bien podrías haber esperado a que me terminara de bañar para luego entrar tú. O será que quizás…¿Estabas esperando la oportunidad para bañarte conmigo?

—¿Qué? ¿Se puede saber de dónde sacas una idea tan estúpida como esa?

Entonces, en una rápida maniobra, usé la mano con la que aún seguía manoseándole el trasero para darle un ligero empujoncito. Haciendo que Aqua pierda el equilibrio y cayera hacia adelante.

—¡Kya!

La pequeña toalla que cubría su voluptuoso cuerpo voló por los aires y un instante después la diosa pasó a quedar sentada sobre mi regazo. Tenía el rostro completamente enrojecido y los ojos azules abiertos como dos faroles.

Nuestras miradas se encontraron.

—¿Q-que estás…?

—Deja que te ayude con el baño.

—¡N-no quiero!

—¿Por qué no? Después de todo es lo mínimo que puedo hacer luego de que me lavaras la espalda. Deja que te lo compense, ¿está bien?

—Es que…—había comenzado a protestar la diosa, pero sus palabras pronto fueron interrumpidas cuando me llevé uno de sus pechos a mi boca y comencé a lamerlo.

Mi cuerpo deseaba tanto el contacto con el de esta diosa, que no me importó que estuviese cubierta por aquella sustancia pegajosa. De la cual incluso pude notar como una gota se escurría por la punta de uno de sus pezones.

A medida que mis caricias y chupones se volvían más intensos, Aqua comenzó a soltar una serie de gemidos. Algo tímidos y débiles al principio, pero que fueron tomando más fuerza a medida que mi lengua exploraba sus partes más sensibles.

—Ah….aaaah…umm…..

Sus dedos húmedos se cerraron con fuerza sobre mis hombros, llegándome a causar un poco de dolor. Pero la verdad es que poco importaba eso ahora.

Lo único en lo que podía pensar en aquellos momentos era en la sensación tan placentera que me provocaba tener los enormes senos de Aqua alrededor de mi boca.

Los únicos sonidos que podían oírse en el baño eran los chasquidos húmedos provocados por mis labios, mientras me ponía a juguetear con los pezones de Aqua. Quien a pesar de que hacía todo lo posible por contenerse, cada vez que chupaba la superficie de su pecho con fuerza y le daba un tirón, no podía evitar hacer otra cosa más que gemir de placer.

Verla esforzarse al máximo por ocultar lo bien que la hacía sentir mi lengua no hacía otra cosa más que calentarme más. Así que seguí y seguí chupando. Moviendo mi lengua de un lado a otro de forma lasciva y hambrienta.

—Mmm…Kaizer…no…para…alguien podría….¡Aaaah!

Cuando por fin tuve suficiente de sus deliciosos pechos, tan blandos que daba la sensación de que se desharían en mi boca, puse mis manos alrededor de su cintura y la hice girar levemente hasta llegar a una posición en que su cuerpo quedó alineado con el mío. Con ella mirando hacia el frente.

—¿Y ahora que quieres? ¿No me has humillado lo suficiente ya? —demandó la diosa.

Yo simplemente solté una sonrisita y sin decirle nada me arrimé hasta su cuello y posé mis labios en él. Los hombros de Aqua dieron un ligero sobresalto, pero más allá de eso no dio señales de que le molestara.

—Sabes una cosa —comencé a decir. Mis dedos trazando un camino invisible sobre sus muslos regordetes— he estado pensando…

—¿En qué?

—Tienes el poder de purificar todo lo que tocas, ¿verdad?

—Sí —respondió ella con cierta timidez— ¿Por qué lo mencionas ahora?

—Incluso cuando lo hicimos el otro día…tu poder purificó mi semen ni bien me vine adentro tuyo.

—¿¡Y-y eso que tiene que ver!? —al escuchar esto, el rostro de Aqua se puso todavía más rojo— ¿¡Por qué sacas el tema justo ahora?! Además, ¡ya te dije que estaba demasiado borracha esa noche! ¡Así que ni pienses que se va a repetir!

—Solo me llamó la atención que no hayas utilizado tu poder para purificar la baba de sapo de tu cuerpo. Es extraño, ¿no crees? —mientras hablaba, de a poco comencé a separar las piernas de Aqua, poniendo mis pies alrededor de sus tobillos, mientras la mano con la que le estaba acariciando su muslo, poco a poco comenzaba a deslizarse hasta llegar a la zona de su entrepierna.

—¡C-como si fuese usar mi poder de diosa para hacer algo tan simple como eso!

Era evidente que Aqua solo estaba diciendo lo primero que se le venía a la mente.

La verdad, no sabía bien como funcionaban sus poderes, ni tampoco me importaba. Por lo que simplemente, usé mi mano izquierda para hacer que me mirara a los ojos (la derecha no podía usarla ya que en ese momento se encontraba frotando la superficie de su vagina) y comencé a besarla.

Primero una vez.

Luego otra.

Y otra.

Con movimientos cortos pero certeros. Comparables al del picoteo de un pájaro.

Los húmedos y tibios labios de Aqua (en gran parte por el vapor que salían de las rejillas) habían despertado en mí una especie de adicción. Por lo que no podía parar.

Entre besos, podía escuchar las protestas de la diosa. Los cuales salían de sus labios en forma de débiles quejidos. Mientras levantaba sus manos para intentar poner algo de distancia.

Y fallando miserablemente, claro. Ya que luego de unos instantes ella misma empezó a responder cada uno de mis besos.

Y fue solo cuando intenté meterle la lengua que ella se giró rápidamente hacia un costado.

—¿Qué sucede? —pregunté.

—No creas que puedes besar mis labios cuando se te dé la gana.

—Que extraño, pensé que lo estabas disfrutando.

—Pues te equivocas. Y ya que estamos ¿podrías quitar tu mano de ahí? —hizo un gesto con la mirada hacia abajo— Soy una diosa. No puedo estar haciendo estas cosas.

—¿A pesar de lo mucho que lo estás disfrutando?

Comencé a jugar con su clítoris. Tomando uno de sus pliegues para luego tirar suavemente de él, y frotarlo entre mi dedo índice y pulgar.

Al hacer esto, casi como si un interruptor acabara de encenderse en el cuerpo de Aqua, sus ojos se fueron hacia arriba al tiempo que su rostro se deformaba en una expresión del más puro éxtasis.

—¡AH—!

—Oh, creo que es aquí, ¿verdad? Eres particularmente sensible en esta área.

—Para…por favor…si sigo así…todo mi cuerpo comenzará a sentirse extraño…como la otra vez…así…que par–Aaaaahh…Mmmm…Aaah….

Podía sentir la respiración entrecortada de Aqua en mi cara, liberando una serie de dulces gemidos, que no hacían otra cosa mas que intensificarse a medida que la tocaba.

—Ahora que lo pienso, ese sapo te había lamido justo acá, ¿No? —pregunté al tiempo que juntaba dos de mis dedos y se los introducía bien en el fondo de su coño. El cual para este punto no paraba de chorrear. Una extraña mezcla entre sus fluidos (que eran básicamente agua) y baba de sapo.

—Sí…fue una experiencia horrible…—respondió ella entre calientes gemidos— Y todo por tu culpa…Mmm…

—¿De verdad?

—Sí no hubieras estado pele– ¡Mgh….!

—¿Esa es la forma que tienes de agradecer a la persona que luchó con todas sus fuerzas para sacarte de la barriga de esa cosa? Para mí también fue una experiencia bastante asquerosa, ¿sabes?

La sensación que me provocaba tener a esta diosa altanera sentada encima mío mientras mis dedos exploraba el interior de su vagina, era algo exquisito.

No voy a mentir, si fuese por mí, me la hubiese empezado a coger ahí mismo.

Pero no.

Tenía otros planes.

Jugaría con su cuerpo hasta llevarla bien al límite y hacer que sea ella quien me lo pida.

Que suplicara por mi verga.

—Hacer esto con una diosa…no tienes…no tienes…¡Mmmmghhh!

—¿Qué sucede? —pregunté con una sonrisa burlona— ¿Mis dedos se sienten tan bien que no puedes formular las palabras?

—¿Q-qué? Eso no es…¡Mmm—-!

Ella intentó negarlo, por supuesto. Sin embargo, sus palabras fueron interrumpidas súbitamente cuando mis labios se estrellaron en los suyos.

Luego de un momento bastante intenso, nuestros labios se separaron con un chasquido húmedo.

Un hilo de saliva colgaba de nuestras bocas.

—Si lo deseas, puedo usar otra cosa además de mis dedos— dije.

—¿O…otra cosa…?

Tomé su mano y la llevé hasta mi sexo.

La diosa dejó escapar un jadeo, ensanchando los ojos.

Aun así ella no sacó la mano. Y hasta yo mismo me sorprendí cuando sus dedos volvieron a cerrarse alrededor de mi verga.

Sentí su toque húmedo y resbaladizo a causa del jabón.

—No puedo hacer esto —comenzó a explicar Aqua mientras su mano comenzaba acariciarme el mástil. Ya sea porque lo estuviera haciendo de manera consciente o no, la realidad es que me estaba volviendo loco. Al punto de que tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para no venirme ahí mismo—. Soy una diosa…hacer esto con un humano…no está bien…

Y aun así, su mano no dejaba de moverse.

—¿Por qué no? —decidí preguntar. Sintiendo verdadera curiosidad por saber cómo eran las leyes del paraíso—. ¿Acaso hay alguna regla que prohíba las relaciones entre dioses y humanos?

—¿Mmh?

Aqua levantó las cejas y me miró con los ojos bien grandes. Su rostro puro y angelical detonaba confusión.

—Bueeeno…es que…como es la primera vez que una diosa viene al mundo de los humanos…no estoy realmente segura —confesó. Mientras me comentaba todo eso, sin darse cuenta, ella había comenzado a darme ligeros golpecitos en la verga con su dedo índice.

—Pero entonces, ¿Cómo funcionan exactamente las reglas en el paraíso?

—Oh, ¿te refieres a las que explican de manera detallada las cosas que podemos o no hacer con los humanos?

Asentí con la cabeza.

—Bueno, creo que existe un libro con todas esas reglas que dices. Pero como es demasiado grande, nunca me dieron ganas de leerlo.

Mi cara de perplejidad ante semejante nivel de irresponsabilidad y desatención de sus tareas de diosa, debió haber sido muy notoria, puesto que enseguida Aqua se puso chillar:

—¡Ey! ¡No me mires así, quieres! Como diosa que soy llevo una vida muy ocupada. ¡Por lo que no tengo tiempo para andar leyendo un viejo y estúpido libro! —cuando dijo esto último, ella empezó a sacudírmelo hacia los costados, como si fuese una palanca de cambio.

—¡Auch!

—¿Mnh? A-ah…lo siento.

¡Wow! ¿Aqua ofreciendo una disculpa? Esto si que era algo realmente inusual en ella.

—Bueno, en ese caso…

Tomé a Aqua por la cintura y la hice a un lado mientras me ponía de pie.

—¿Huh?

La diosa se encontraba de rodillas frente a mí. Su cuerpo desnudo brillaba a causa del vapor y los restos de saliva que aún se escurrían por su blanca y delicada piel.

Yo sostuve mi verga y la coloqué justo enfrente de ella. La tenía tan parada que incluso con la punta logré levantar algunos mechones de su cabello. Sedoso y azul.

—Chúpamela. —le dije.

—¿Q-qué? —preguntó ella, sin apartar sus ojos de mi pene.

—Recién no parabas de sacudírmelo. Se ve que le has tomado cariño, así que ¿por qué no le das una probada con esos divinos labios que tienes?

—Q-que ridiculez, ¿por qué iba querer yo chupar tu…cosa? —protestó ella, al tiempo que hacia mi verga a un lado con la palma de su mano. Sin embargo, a mí no se me escapó el hecho de que aún diciendo eso, sus ojos azules seguían clavados en ella. Por lo qué di un paso hacia adelante y una vez más, en esta ocasión empleando un tono algo más demandante repetí:

—Chúpamela.

—Si lo hago, ¿me dejarás en paz? —Aqua estaba tan avergonzada que cuando habló lo hizo mirando hacia un lado.

—No actúes como si no quisieras hacerlo. Vamos, chúpamela. Sí lo haces, te compraré una botella del vino más caro que vendan aquí en Axel.

Con una expresión de enfado y haciendo puchero, cual niña a quien acababan de regañar, ella me tomó del mástil y dijo:

—Eres de lo peor. Incluso peor que el pervertido de Kazuma. Que conste que lo haré solo por el vino, ¿de acuerdo? No es como si tuviese interés en lamer tu enorme…quiero decir tu…¡Grrrh! ¡Eres detestable!

—Oh, ¿entonces lo harás?

—Ya te dije que sí, ¿está bien?

Aqua acercó su boca hasta la punta, sacó la lengua y le dio una suave lamida. Luego me miró con unos ojos llenos de reproche. Sus dedos todavía aferrados al mástil.

—Humillar así a una diosa…es…imperdonable —su lengua volvió a moverse. Dos, tres, cuatro veces más.

Al principio parecía que solo estaba concentrándose en la punta, pero a medida que fue transcurriendo el tiempo, la húmeda y cálida lengua de Aqua comenzó a barrer la superficie de mi verga de un extremo al otro. La sensación era abrumadoramente placentera.

No solo su lengua se sentía increíblemente bien, sino que además, a medida que su boca se acostumbraba a los movimientos, ella se acercaba más y más. Y a veces, cuando su lengua recorría el costado del mástil, podía sentir su mejilla chocar contra mis genitales.

—Lo estás haciendo muy bien…

—Cállate, solo lo hago por el vino y porque quiero terminar con esto cuanto antes para poder bañarme en paz, ¿está claro? —tras decir aquello, ella me la sujetó con más fuerza y se la llevó a la boca.

—Ggh…Gggh

—¡Wow! Si que le estás poniendo empeño, ¿eh? Sigue…Ah…

Al estar con su boca ocupada, Aqua me lanzó una mirada de reproche mientras su cabeza no paraba de moverse hacia adelante y hacia atrás. Usando mis rodillas como soporte.

¡Esto se siente muy bien! ¡Demasiado bien! Si sigo así, no voy a tardar mucho en venirme.

La diosa siguió chupando. Sus cálidos labios deslizándose de un lado a otro.

—Tu boca se siente tan bien alrededor de mi verga que a partir de ahora en lugar de “diosa del agua” debería llamarte “diosa de las mamadas”.

Aqua estaba tan concentrada en mi verga que cuando habló lo hizo sin quitársela de la boca. Se ve que le gustaba mucho.

—Puej…poj fupuefto ge mi boca fe fiente gien…desffpueff fe todo soy una dioffa…mi décnica divina no fe comp…ar…a… a la de nafie…

Yo por mi parte no aguantaba más. El placer que me provocaba su boca era algo fuera de este mundo. Sentía que si no lo liberaba todo ahora me iba a desmayar.

Por lo que sin pensarlo más tomé a Aqua de la cabeza y la atraje hacia mí, liberando toda mi semilla dentro de su boca.

Ella abrió los ojos bien grandes, y cuando mi semen empezó a volcarse por la comisura de sus labios, rápidamente se echó hacia atrás. Sin embargo, yo aún me encontraba lejos de terminar. Por lo que un chorro espeso salió disparado directo hacia la cara de Aqua.

—Mira cómo me has dejado…—se llevó una mano hacia el rostro y retiró un poco de semen que le había caído sobre la nariz. La tomó entre sus dedos y la empezó a estirar mientras la observaba con curiosidad. Como si la estuviese estudiando—. Es más espeso y pegajoso que la baba de sapo…

—Lo siento —dije con un poco de vergüenza al ver como había quedado el rostro de la pobre diosa. Aunque a decir verdad a ella no parecía importarle demasiado—. Creo que me dejé llevar un poco.

—¿Tu crees? Pervertido.

De todas formas, tal y como había sucedido antes, el semen terminó siendo purificado por Aqua a los pocos instantes. Convirtiéndose en agua para finalmente escurrírsele entre los dedos.

—¿Y bien? ¿Te gustó? —le pregunté con una sonrisa.

Aqua inclinó levemente la cabeza hacia un costado, tomándose su tiempo para responder.

—No lo sé…tenía un sabor…salado, ¿creo? Aunque sin darme cuenta acabé tragando un poco y ahí lo sentí un poco más dulce. Mmm…si tuviese que describir su sabor, pues…no lo sé…diría que es raro…aunque…supongo que no me resultó desagradable.

—¡Ni que lo digas! Por la manera en que me lo chupabas se notaba que lo estabas disfrutando, diosa cochina.

—¡No lo estaba disfrutando! ¡Y no me llames diosa cochina! —protestó Aqua— Ahora cumple tu promesa y cómprame un buen vino cuando salgamos de aquí.

—Oh, claro que lo haré. Pero antes…

—¿Huh?

Me senté en el balde de madera que estaba usando para bañarme y tomé a Aqua por las piernas, deslizando mis manos hasta su enorme trasero para finalmente acercarla hacia mí.

La vagina todavía estaba húmeda y los pliegues de sus clítoris algo sobresalidos, luego de que le metiera los dedos bien hasta el fondo. Un líquido semitransparente salía del interior, deslizándose por uno de sus blancos y jugosos muslos hasta llegar al tobillo.

—Kaizer…espera…no…—empezó a decir ella. Aunque sus palabras no sonaron para nada convincentes. Y si bien sus manos se movieron hasta mi cabeza, en ningún momento hizo el intento por apartarme.

—Tu vagina es hermosa —le susurré con deseo, mientras levantaba la mirada para poder verla a los ojos.

—¿¡Ah?! ¿P-pero..como? ¿¡C-como se te ocurre decirle algo así a una diosa?! ¡Es que acaso no tienes temor de que te pueda caer un castigo divino!

Me puse a inspeccionar el techo exageradamente. Como si esperara que me fuera a caer un rayo de un momento a otro.

—Pues parece que de momento no va a suceder nada —dije.

—Ah…de todas formas…si me lames ahí…aaaahhh—–

Coloqué los pulgares en cada lado de su coño humedecido y tiré hacia los costados. Provocando un sonido escurridizo.

En la zona del prepucio pude distinguir algunos pelos azules que me resultaron adorables y no pude evitar esbozar una sonrisa.

—¡Deja de estar mirando, pervertido!

—Ah, lo siento. Es que, como dije, tu vagina es hermosa…como el resto de tu cuerpo, supongo. Pero bueno, no sé por qué me extraño tanto, si después de todo es lo menos que se puede esperar de una diosa, ¿no es así?

—S-supongo…—corroboró Aqua en un tono vergonzoso.

Una vez que abrí bien los labios, acerqué mi cabeza al punto de que mi nariz rosaba el interior, y comencé lamer.

Aqua comenzó soltar una serie de débiles y tímidos gemidos, los cuales fueron volviéndose más y más pronunciados a medida que mi lengua se volvía más osada.

—¡Mmnhh…!

Los dedos de Aqua se cerraron alrededor de mi cuero cabelludo. Y cuando mi lengua alcanzó una zona particularmente sensible incluso me jaló de los pelos.

Lejos de sentir molestia, al ver que los gemidos de la diosa empezaban a tornarse incontrolables, esto hizo que comenzara a lamerla con más urgencia.

¡Que concha más hermosa!, no paraba de gritar para mis adentros mientras sacudía la lengua de un lado a otro.

Hundí mis dedos en la suave superficie de su rico culo y la acerqué todavía más. Al punto de que ya tenía media cara dentro de su vagina.

—¡Ah—❤! Kaizer…si sigués haciendo esto…mi cuerpo…aaah…n-no lo va a poder resistir…por mucho más….

—¿Eso quiere decir que mi lengua se siente mejor que la de reina sapo? —pregunté mientras no paraba de lamer. Mi cara totalmente empapada por los fluidos de Aqua. Los cuales anticipaban su inminente orgasmo.

—Yo…no fue eso lo que…¡Mmmhh! ¡Aaaaaaaahhh———❤ !

Entonces el cuerpo de la diosa se estremeció de placer y, aún aferrada a mis cabellos, tiró de mí hacia adelante. Como si buscara que le comiera todo el coño.

Mi boca se llenó de sus jugos cuando la hice acabar. Aunque debido a su particular habilidad para transformar cualquier liquido en agua, fue muy poco lo que pude saborear. Sumado a eso, fue tanto lo salió, que casi me ahogo.

En ese sentido se podría decir que chuparle la vagina a esta diosa no distaba mucho de beber del pico de una botella de agua.

La comparación casi me soltar una carcajada.

Aqua, por su parte, se sentó sobre sus rodillas, y respiraba de manera agitada. Unas pequeñas nubecitas de valor le salían por la boca cada vez que su pecho subía y bajaba, entre débiles jadeos. Tenía las mejillas rojas y su mirada se encontraba relajada.

—¿Y bien? —pregunté en un tono burlón.

La diosa me miró con recelo.

—¿Y bien qué?

—Admite que te gustó.

—Lo único que admitiré es que eres un nini pervertido sin remedio.

—¿De verdad? ¿Y que fueron todos esos gemidos llenos de placer que no paraban de salir de tu boca mientras te lamía? Ah, ya lo sé. Seguramente saldrás de nuevo con eso de que fue simplemente un mecanismo de tu cuerpo ante un… ¿Cómo lo habías llamado? ¿Estímulo externo?

—¡Tampoco es para que lo digas de esa manera!

—Entonces, ¿lo dirás o no?

—Yo…—comenzó a decir.

—¿Sí?

—Yo…admito…q..e…qui..a..z

—Disculpa, ¿podrías hablar un poco más fuerte? Es que casi no te oigo.

—¡Admito que tu lengua me hizo sentir bien y sí, definitivamente se sintió mucho mejor que la lengua de ese sapo! ¡Ya está! ¡Lo he dicho! ¿Satisfecho?

Aqua se veía tan tierna y linda cuando se enfadaba que no pude evitar seguir molestándola.

—¿Qué si estoy satisfecho? Bueno, creo que eso deberías preguntártelo tú.

—¿Y-yo?

Me incliné hacia ella. Quien rápidamente comenzó a echarse hacia atrás, hasta quedar desparramada contra el piso de cerámica.

Y aunque no dijo nada, pude captar perfectamente como sus ojos azules se llenaban de deseo cuando vio que tenía la verga parada y a unos pocos centímetros de su vagina.

—Todavía quieres más, ¿no es así?

—¿Huh? ¿De verdad eso es lo que crees? ¡Por favor! No me hagas reír, ¿quieres? Solo porque me haya acostado una noche contigo estando borracha y haya admitido que quizás…tu lengua se sintió bien, ¡Eso no quiere decir que tendrás el cuerpo de esta diosa a tu disposición cada vez que lo desees!

Al ver la testarudez con la que se manejaba Aqua, no tuve más remedio que cambiar de táctica. Por lo que tomé mi verga y comencé a frotar la punta contra su clítoris. Lo que automáticamente hizo que el cuerpo de Aqua se arqueara, dejando escapar un gemido sumamente erótico.

—Aaaaaah…O-oye…si haces eso…mi cuerpo otra vez…

—Solo pídeme que te lo meta y lo haré con gusto, no tienes por qué se tan orgullosa, ¿sabes?

—Ahh….p-para….te lo pido por favor….mmnhhh…..

A medida que continuaba frotándolo, Aqua se retorcía de placer frente a mí. Llevándose una mano a la boca, mientras que con la otra se tomaba el pecho izquierdo. Sus ojos azules estaban inyectados de éxtasis.

—E-está…bien…—dijo finalmente— quiero…quiero que lo pongas dentro de mí…

Fue en ese entonces cuando escucho el sonido de pasos acercándose.

Ante este repentino giro de los acontecimientos, tanto Aqua como yo nos ponemos de pie de inmediato. Como la toalla estaba justo a mis pies, la tomé y se la ofrecí. Ella prácticamente me la sacó de la mano y procedió a cubrirse con ella.

Instantes después la puerta del baño se abrió y por ella surgió la figura de un hombre bastante corpulento. Quien, al igual que nosotros, solo llevaba una toalla. Siendo su peinado lo más llamativo de todo.

Este consistía en una cresta de color rojo. De resto, el hombre era completamente calvo.

Un peinado bastante inusual, tanto en mi antiguo mundo como en este.

Si el sujeto en cuestión se había percatado de la situación en la que nos encontrábamos Aqua y yo, no dio señales de ello. En lugar de eso, simplemente nos sonrió al tiempo que levantaba una mano callosa y enorme.

—¡Buenas noches! —saludó con entusiasmo el recién llegado.

Aqua y yo nos miramos sin saber muy bien que decir, para finalmente mirar al hombre.

—Buenas noches —respondimos casi al mismo tiempo.

—Nada mejor que un buen baño de agua caliente después de completar una misión, ¿no es así?

—Sí, supongo —no sabía que otra cosa decir.

Luego de eso simplemente nos retiramos. Dejamos al hombre solo con sus asuntos (o lo que sea) y fuimos a vestirnos.

Cuando nos encontramos en el pasillo, antes de dirigirnos hasta la recepción para recoger el pago por la misión de los sapos, me acerqué a Aqua y coloqué ambas manos alrededor de su cintura.

—Ey —La llamé de repente. Estábamos tan cerca el uno del otro que prácticamente podía sentir su respiración acariciándome el rostro.

—D-Dime —dijo ella con una voz tímida, evitando mirarme a los ojos.

—¿Qué te parece si pedimos una habitación y pasamos la noche juntos?

—¿Juntos?

—Claro, de esa manera podremos terminar lo que empezamos en el baño, ¿Qué me dices?

—No lo sé…no creo que sea una buena idea…

—¿Por qué no? Si tu misma me habías dicho que querías hacerlo —le dije en un tono juguetón, mientras retiraba la mano del área de su cintura para deslizarla hasta su pierna. Levantándole ligeramente la mini falda de su traje— ¿o acaso estoy equivocado?

Al decir eso, la mirada de Aqua se encontró con la mía, y sin poder resistirlo más comencé a besarla ahí mismo.

—Kaizer…espe—mmmh

Antes que ella pudiera terminar la frase, mi lengua se deslizó rápidamente entre sus labios y empecé a besarla con mayor intensidad y deseo. Pronto, el pasillo que daba al baño del gremio comenzó a llenarse de los ruidos húmedos que se producían cada vez que mis labios hacían contacto con los de la diosa.

—Kaizer…e…espera…por favor…—alcanzó a decir ella entre jadeos. Las comisuras de su boca totalmente empapadas— alguien podría vernos.

—Por eso te digo que pidamos una habitación y pasemos la noche juntos.

Ella se pasó una mano por la boca a efectos de limpiarse los rastros de saliva que le habían quedado y cuando habló pude notar un brillo de determinación en su mirada.

—No podemos. Ya te lo dije, no creo que sea una buena idea. Deberíamos dormir bien esta noche y mañana despertarnos lo más temprano posible para tomar alguna misión de nivel alto. No olvides…no olvides que aún tengo que pagar mis deudas.

Bueno, supongo que en eso Aqua tenía razón. La misión de los sapos gigantes que habíamos completado había sido solo para probar que tan bien trabajábamos en equipo, antes de finalmente empezar a tomar misiones más difíciles.

Así y todo, los argumentos de Aqua no solucionaban en lo absoluto el problemita que tenía yo ahora entre los pantalones.

“Maldito aventurero de la cresta roja. Sea quien seas. ¡Tenía que ir e interrumpirnos en la mejor parte!”

Para mí sorpresa, la diosa no había terminado. Chocando los dedos índices entre sí, en un gesto de nervios, añadió:

—Y con respecto a lo que sucedió antes…lo mejor será que lo dejemos así, ¿está bien? Concentrémonos solo en completar las misiones.

Si bien sus palabras no cuadraban en lo absoluto con lo que había pasado en el baño (y, lo más importante aún, lo que me había dicho) decidí no ponerla más incómoda de lo que ya estaba. Así que simplemente hice un gesto afirmativo con la cabeza.

Entonces… ¿Aquí se termina todo?

Cuando volvimos a la recepción (más o menos lo que equivaldría a las diez u once de la noche en mi mundo) me llevé una grata sorpresa al comprobar que la misma empleada del gremio (creo que su nombre era Luna) seguía parada detrás del mostrador. Lo que me hizo cuestionar seriamente las políticas laborales de este lugar.

¿Pero cuanto trabaja esta mujer? ¿Veinte horas al día?

Tras recibir los treinta mil eris de la recompensa por los sapos (los cuales había que dividir en dos, por lo que a mí me quedarían solamente unos quince mil eris) Aqua se apoyó sobre el mostrador y con los ojos bien grandes y brillosos como si se tratara de un niño que acaba de ingresar en un parque de diversiones, dijo:

—¡Y si es tan amable, también nos gustaría recibir el pago extra por deshacernos del rey y la reina sapo, por favor!

—Con respecto a eso, tengo en entendido que se trataba de monstruos de alto nivel, ¿verdad? —dije con anticipación, sumándome al entusiasmo de Aqua.

Si tengo que ser completamente sincero, llevarme a esta diosa una vez más a la cama hubiese sido lo ideal. Pero una suculenta suma de dinero tampoco estaba mal. Más aún con todo lo que me habían hecho sufrir esos condenados sapos.

Pero…

—Ah, en verdad lo siento mucho —empezó a decir la bella recepcionista, con una de sus características sonrisas— pero como ni el rey ni la reina sapo tenían una recompensa, ya que es casi imposible que aparezcan…el gremio no puede ofrecerles nada por haberlos derrotado. ¡Más allá de nuestro profundo agradecimiento, por supuesto!

Hubo un momento de silencio.

—¿Eh…? —fue todo lo que pude decir, incapaz de salir de mi asombro.

Por otra parte, Aqua había empalidecido por completo. Como si de pronto todo su cuerpo se hubiese convertido en hielo y fuese a romperse en mil pedazos si alguien la tocara.

—Esteee…¿Aqua? —la llamé.

—…

—¿Estás bien?

Silencio sepulcral.

¡MISIÓN DE EXTERMINACIÓN DE SAPOS GIGANTES COMPLETADA!

30.000 ERIS ADQUIRIDOS (¡15.000 PARA CADA UNO!)

SUMA RESTANTE PARA SALDAR LA DEUDA DE AQUA:

49.985.000 DE ERIS

SUMA RESTANTE PARA QUE KAIZER CONSIGA MEJOR EQUIPAMIENTO QUE LE PERMITA DERROTAR AL REY DEMONIO:

¡MUCHA!

Aparentemente todavía nos quedaba un largo camino por recorrer…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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