Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 8

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1
  4. Capítulo 8 - 8 ¡Esta diosa no puede dormir!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

8: ¡Esta diosa no puede dormir!

8: ¡Esta diosa no puede dormir!

Desde que llegó, la diosa no paró de beber.

Ni siquiera se quedó para probar los deliciosos cangrejos que había enviado la familia de Darkness.

Un comportamiento realmente inusual en ella.

—¿Huh?

¿Estás segura de que no vas a comer nada, Aqua?

—le había preguntado la joven crusader.

—No, estoy muy cansada —respondió ella— Así que simplemente iré a la cama.

—Me parece realmente admirable que estes trabajando duro para pagar tus deudas, pero no olvides cuidar tu salud, ¿está bien?

—el tono de Darkness sonó como al de una madre protectora.

Algo que contrastó completamente con lo que dijo después.

—Además…si alguna misión de esas que estás haciendo incluye enfrentarse a alguna bestia peligrosa… ¡No olvides que puedes contar conmigo!

No, de hecho, ¡Te pido por favor que me llames!

—Sabes, —dijo Kazuma desde la mesa— el hecho de que le pidas que cuide su salud y luego insinúes que se enfrente a una bestia peligrosa suena bastante contradictorio.

Si hasta pareciera que te brillan los ojos… —¡No están brillando!

Ante tal escena, todo lo que pudo hacer Aqua fue forzar una sonrisa.

Estaba muy cansada.

—Lo tendré en cuenta.

Buenas noches —dijo.

Y comenzó a subir las escaleras.

Megumin, quien hasta entonces había permanecido ajena a la conversación (la joven archi maga estaba muy concentrada en devorar la pata de cangrejo que sostenía celosamente en sus manos) al ver que Aqua comenzaba a subir las escaleras, levantó rápidamente la cabeza.

Tenía restos de cangrejo en las mejillas y un poco de jugo le chorreaba por la comisura de la boca.

—¡Ey, Aqua!

¡Recuerda que prometiste acompañarme a lanzar mi magia explosiva mañana!

—Ah, sí.

Lo recuerdo —contestó la diosa, sin prestar realmente atención a las palabras de la jovencita.

Quien ya había vuelto a fijar su atención en la pata de cangrejo.

Masticando tan rápido como se lo permitía su pequeña mandíbula.

—Bueno, ¡supongo que mañana tendré el día libre!

—escuchó decir a Kazuma Sato.

—Eso significa que me quedaré todo el día acostado en el sillón sin hacer nada.

¡Ah, por fin un poco de paz!

—¿Pero que estás diciendo Kazuma?

—replicó Darkness— ¡Si no tienes nada mejor que hacer, es la oportunidad perfecta para salir a completar alguna misión de nivel alto!

¡De hecho, hasta podríamos ir con Aqua para ayudarla a saldar su deuda!

—Ni que estuviera loco para hacer eso.

Además, ¿quién la mandó a…?

Pronto las voces de sus compañeros fueron haciéndose más y más débiles conforme Aqua subía los escalones hasta finalmente desaparecer por completo.

Cuando llegó a la habitación, abrió la puerta, se sacó las botas, las hizo a un costado con el pie, y se desplomó en la cama.

Ni se molestó en ponerse el pijama.

Desde entonces había permanecido allí: botella en mano, con las rodillas dobladas hacia delante, sin ningún otro plan más que beber hasta quedarse dormida.

Sin embargo, el sueño parecía estar empecinado en escaparse de ella.

Tras darle otro trago a la botella, un jadeo lleno de satisfacción escapó de su boca.

—¡Que bueno está!

—exclamó con deleite—.

Supongo que ese nini pervertido sí cumplió su promesa después de todo… —Kaizer Prester…—las palabras salieron de sus labios como si se tratara de algo lejano y desconocido.

Y en cierta forma lo era.

Dado que Aqua prácticamente no lo conocía.

El muchacho aseguraba ser un reencarnado enviado por ella misma a este mundo.

Pero como ocuparse de los recién fallecidos era parte de su trabajo (y ni hablar de las excelentes comisiones que se llevaba en el caso de convencerlos para que accedieran a reencarnar en otro mundo en lugar de simplemente partir hacia el más allá) no había forma de que Aqua pudiera recordarlos a todos.

Aunque bueno, también había ciertas excepciones.

Como el caso de Kazuma Sato.

Pero, ¿Qué hay del tal Kaizer?

“¡Rezaré para que de entre todos los reencarnados seas tú quien finalmente consiga poner fin a los maléficos planes del Rey Demonio y logre restaurar la paz del mundo!” Esas habían sido las palabras que ella le había dicho al joven.

Sin embargo, aquello también era parte de su trabajo.

El típico “speech” que por contrato debía decirle a todos los recién fallecidos que se presentaran ante ella.

Daba igual si lo decía con total sinceridad o solo para quedar bien.

Por lo general, siempre era lo segundo (¡Las comisiones Aqua!

¡Piensa en las comisiones!).

Y a pesar de que es casi un desconocido para mí…dejé que me hiciera todas esas cosas.

¿En que estaba pensando?

Nuevamente se llevó la botella a los labios y le dio otro largo trago a su espumoso.

No podía dejar de pensar.

Y fue entonces cuando se dio cuenta de que no era cansancio lo que la agobiaba realmente, sino una extraña inquietud.

De a poco, todas las cosas que había hecho con Kaizer empezaron a surgir desde las cavidades de su mente.

La sensación de sus dedos explorando sus partes más íntimas, el deseo con el que había besado sus labios una y otra vez.

La forma de acariciar sus pechos y como su boca no paraba de jugar con sus pezones.

Todo aquello no paraba de darle vueltas en la cabeza.

—¡Aaaah!

¿¡Por qué no puedo dejar de pensar en ese estúpido nini de mierda!?

—exclamó la diosa.

Frotándose fuertemente la cabeza como si esperara que eso pudiese expulsar al joven aventurero de sus pensamientos.

Pero cuanto más intentaba no pensar en él y todo lo que habían hecho juntos, más lo hacía.

Hasta que de pronto comenzó a sentir como todo el cuerpo se le acaloraba.

De hecho, aquella extraña sensación la había invadido desde que llegó.

Y eso que se había encargado de abrir la ventana.

Pero lejos de ceder, el calor cada vez era más insoportable.

Se sacó las medias y las revoleó hacia un costado.

Luego se abrió los botoncitos del chaleco, haciendo que sus pechos se vuelquen con un ligero balanceo.

Le dio otro trago a la botella.

Cerró los ojos, y lo primero que le vino a la mente fue la enorme verga de aquel joven.

Recordando como sus dedos se habían cerrado alrededor del mástil.

La calidez que emanaba, así como también la manera en la que palpitaba bajo el contacto de sus dedos delgados.

Aqua todavía no se había dado cuenta, pero llevaba un buen rato mordiendo su labio inferior en un ardiente gesto de deseo.

Imaginándose como sería tener aquella cosa entre sus manos una vez más.

O, mejor aún, dentro de ella.

De hecho, aunque se negara a admitirlo, en el fondo hasta sería capaz de cambiar esa botella de espumoso con tal de que Kaizer entrara ahora mismo por esa puerta y se la…

No, no.

Imposible.

¿Qué hacía una diosa como ella pensando en ese tipo de cosas?

¡Que ridiculez!

—Y pensar que tuvo la desfachatez de pedirme que pasara la noche con él… ¡Después de todo lo que me hizo hacer en el baño!

¡No tiene vergüenza!

Volvió a beber de la botella y se pasó la mano por la boca.

Ensuciando un poco las mangas blancas de su traje.

La realidad es que ya bastante dañada había quedado su reputación como diosa luego de haber accedido a acostarse con él.

Por lo que no necesitaba más problemas en su ya complicada situación.

Además, solo lo hizo para poder pagar su deuda.

Pero, si ese era el verdadero motivo, ¿por qué se había inventado todo aquel asunto de que estaba borracha?

¿Era eso a lo que los humanos llamaban mentir?

Su comportamiento cada vez tenía menos sentido.

Y todo por culpa de aquel joven.

Aqua estaba realmente molesta.

Molesta por tener que estar pensando en todo aquello.

¡Lo único que deseaba era irse a dormir!

Quizás…si pruebo con hacer eso…aunque sea una vez… La sola idea de considerarlo le resultaba algo sumamente vergonzoso.

Pero si lo hacía, tal vez lograba que aquel calor insoportable desapareciera.

Junto a aquella extraña sensación de incomodidad que sentía entre las piernas.

Como si se tratara de una leve comezón.

—Solo…será una vez —se oyó decir a sí misma.

Su voz prácticamente un susurro—.

Creo que él usó estos dos dedos.

Aqua se recostó en la cama y comenzó a deslizar su mano hacia abajo.

Rosando sus carnosos muslos hasta finalmente llegar a la entrepierna.

Quedó sorprendida de lo mojada que estaba.

Pero no le importó.

Después de todo, solo tenía que meterse los dedos y luego se sentiría mucho mejor.

Soltó un gemido ni bien la punta de sus dedos hicieron contacto con su clítoris.

—Aaah…

“Se siente bien…Ahora…ahora solo tengo que empujar hacia adentro, ¿verdad?” Aunque era la primera vez que Aqua hacía esto, pronto se topó con que el procedimiento era de hecho bastante intuitivo.

Llevó sus dedos aún más hacia dentro y una ola de placer comenzó a recorrer su cuerpo.

—Aaaah….aaah…que bien se siente—dijo entre jadeos— definitivamente… definitivamente esto es lo que quería….

A medida que sus movimientos se intensificaban, también lo hacían sus gemidos.

Los cuales poco a poco empezaban a llenar la habitación.

La sensación era tan reconfortante, que no paraba de flexionar los dedos de sus pies mientras con la mano que tenía libre se acariciaba el pecho izquierdo.

Ya estaba muy cerca de acabar.

Por un momento, pensó en que quizás debió haber cerrado la puerta con llave.

Con Darkness y Kazuma sabía que no habría problema, pero no sería la primera vez que Megumin entraba a su habitación sin tocar.

Sin embargo, la sensación de sus dedos explorando el interior de su coño humedecido se sentía tan pero tan bien, que aquella diminuta preocupación rápidamente desapareció en un torrente de lujuria y deseo.

—Ah…ah….ah….aaaAAAAAaaaaAAAAAHHH—❤!!!

Al terminar, Aqua se sentó de rodillas sobre la cama y echó una rápida mirada a las sábanas.

Estaban empapadas.

—Lo hice…—dijo entre jadeos— realmente lo hice…pero…no es suficiente.

Todavía quiero más.

Además, por más que le costara admitirlo, sus dedos no estuvieron ni cerca de satisfacerla del mismo modo que lo había hecho la verga de aquel aventurero insolente.

Por lo que, con aquella imagen, la diosa repitió el proceso unas tres o cuatro veces más.

Intentando conseguir aquel nivel de placer.

Hasta que, en algún punto de la noche, se quedó dormida.

A la mañana siguiente (o mejor dicho, para cuando logró despertar, cerca del mediodía) Aqua se llevó una sorpresa al comprobar que aquella sensación de acaloramiento que la había asaltado anoche, no solo había regresado, sino que ahora era mucho peor.

—Pero…¿por qué?

No lo entiendo… —Oh, veo que por fin despertaste —le dijo Kazuma desde el sillón cuando la vio bajar por las escaleras— ¿Qué no se supone que hoy también ibas a salir a completar misiones para ganar algo de dinero extra?

—¡Sí!

—respondió ella, apenas dirigiéndole una mirada a su compañero— De hecho, ya estoy bastante retrasada, ¡así que saldré ahora mismo!

—¡Ey!

¡Dijiste que me acompañarías a lanzar mi magia explosiva!

—protestó Megumin desde la cocina.

—¡Lo siento!

¡Realmente tengo mucha prisa!

¡Pídele a Kazuma que te acompañe en mi lugar!

¡De seguro tiene mucho tiempo libre!

Y de esta manera, sin darse la vuelta para mirar a sus compañeros, quienes la miraban desde living con una expresión de perplejidad en sus rostros, Aqua abrió la puerta de la mansión y echó a correr en dirección al gremio.

Estaba muy apurada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo