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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - Capítulo 9: ¡Que esta diosa pervertida de rienda suelta a sus deseos!
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Capítulo 9: ¡Que esta diosa pervertida de rienda suelta a sus deseos!

—Hay días en los que simplemente odio este mundo…—murmuré con frustración, al tiempo que hacía extrañas y rebuscadas maniobras con mi tenedor.

Estaba otalmente negado a perder esta batalla.

No voy a mentir. Había cosas de este lugar que me resultaban increíbles. Como el hecho de subir de nivel, o que las personas tuviesen clases (ya sea guerrero, mago, ladrón, o paladín como en mi caso). Así como también usar habilidades especiales o salir de aventura con tus compañeros para (por ejemplo) ir en busca de algún monstruo; y qué, tras derrotarlo, te den una generosa suma de dinero como recompensa.

Una vida propia de un personaje de video juegos. Por más absurdo que esto suene.

¿A quién no le gustaría poder pasar sus días así? Tener aventuras y que te paguen por completar misiones.

¡A la mierda eso de tener que trabajar diez horas al día para un jefe tiránico que lo único que sabe hacer es gritar órdenes todo el día!

Sin embargo, por más que a simple vista no lo parezca (sobre todo cuando estás muy ocupado viviendo el sueño del hikikomori promedio) la vida de aventurero también tenía sus serias desventajas.

Algo que aprendí al poco tiempo de llegar a este mundo.

Ni creas que te me vas a escapar después de lo que pagué por ti…

Para empezar, si bien es cierto que uno podía ganarse la vida solo completando misiones, estas podían costarte la vida si no ibas bien preparado. Dado que para completar misiones de nivel medio u alto (siendo estas últimas por las que mejor pagan) es prácticamente obligatorio contar con buen equipamiento.

Y con esto no solo me refiero a las armas u armaduras sino también al inventario.

A efectos de sobrevivir a las batallas contra monstruos de nivel alto, uno necesitaba llevar consigo un buen número de pociones.

Después estaba el tema de las habilidades especiales.

Sí. Tener estos poderes (por decirlo de alguna manera) y usarlos para aniquilar a tus enemigos dentro del campo de batalla era algo gratificante. Sin embargo, estas habilidades tienen un costo que repercuten directamente en el cuerpo del usuario. Ya que el “combustible” para usarlas no es ni más ni menos que la energía vital de uno. Lo que aquí pasa a conocerse como “puntos de maná” (o MP).

Y si bien es cierto que uno puede restaurar estos puntos mediante pociones especiales, estas no eran precisamente baratas.

A veces solía preguntarme por qué la mayoría de aventureros elige quedarse en una ciudad de principiantes como lo es Axel, en lugar de salir a buscar nuevos retos. Incluso cuando ya alcanzaron un nivel alto.

Y la respuesta a ello es que el costo de vida en este mundo era bastante elevado. Por lo que muchos preferían quedarse aquí y simplemente vivir el día a día.

Como los miembros de mi antiguo grupo.

Ya casi…ya casi…solo un poco más…

Sin olvidarme, por supuesto, de aquel famoso establecimiento administrado por las súcubos. Cuya popularidad había crecido tanto que se decía que ese era el verdadero motivo por el cual la mayoría de los aventureros masculinos se negaban a irse.

Era un mundo extraño, no lo voy a negar. Pero de a poco fui acostumbrándome a sus inclemencias.

O por lo menos a la mayoría de estas.

Puesto que una cosa que aún se me hacía imposible superar era el hecho de que los vegetales en este mundo…estaban vivos.

Sí, sé que suena a algo totalmente desquiciado, pero es la verdad.

Sean zanahorias, tomates, lechugas o repollos. Una vez que la verdura estaba servida en tu mesa tenías que ser rápido a la hora de hincarle el tenedor, o de lo contrario había una muy buena probabilidad de que la comida huyera de tu plato antes de que pudieses probarla.

¡Que era exactamente por lo que estaba pasado yo en esos momentos!

Habían transcurrido más de cuarenta minutos desde que la mesera me trajo la comida a la mesa, y desde entonces que me la he pasado luchando con una papa que simplemente se negaba a ser comida.

—¡Aaarrrgh! ¡Papa estúpida! ¡Ya es hora de que cumplas con tu función de alimento y entres a mi boca de una buena vez!

Sí. Le estaba hablando a una verdura.

Entiendo que bajo circunstancias normales, la mayoría simplemente pensaría que estaba loco. Pero como les dije, en este mundo algunos alimentos estaban vivos. Y la prueba fehaciente de ello estaba justo delante mío. Con aquella papa rebelde que no paraba de rodar hacia los bordes del plato cada vez que intentaba ensartarla con el tenedor.

En ese momento, las puertas del gremio se abrieron de golpe.

Al levantar la mirada para ver qué es lo que había ocasionado tal alboroto, mis ojos se toparon con una familiar cabellera azul. La cual ondeaba de manera elegante a causa del viento que venía del exterior.

Rápidamente, la recién llegada comenzó a inspeccionar los alrededores con urgencia. Moviendo la cabeza de un lado a otro. Como si se tratara de un policía en busca de un prisionero que acababa de fugarse.

Hasta que de pronto sus deslumbrantes ojos azules se encontraron con los mío.

—¡Ah! ¡Con que ahí estás! —exclamó.

Sin entender bien que es lo que estaba pasando, yo simplemente me quedé observando desde mi lugar mientras la mujer avanzaba entre las mesas a grandes zancadas, sin importarle en lo más mínimo si se llevaba a alguien por delante.

Al llegar hasta donde me encontraba sentado, ella apoyó sus manos con fuerza sobre la superficie de la mesa, inclinando el cuerpo hacia adelante. Lo que provocó que sus pechos rebotaran ligeramente debajo de su chaleco azul.

—¿Puedo saber que te ocurre? —le pregunté. Todavía luchando con la insolente papa.

Aqua no me respondió al instante, sino que hizo una pequeña pausa. Tenía la respiración un tanto acelerada, y a juzgar por la manera en la que su pecho subía y bajaba, diría que había venido al gremio corriendo.

—Me he estado sintiendo fatal desde anoche. ¡Y es todo, TODO culpa tuya!

—Cálmate un poco, ¿quieres? —le dije en voz baja. Me puse a mirar disimuladamente hacia los costados y vi que varios de los que estaban presentes habían girado sus cabezas hacia nuestra dirección—. No sé qué diablos fue lo que te picó ahora, pero en caso de que no lo hayas notado, estoy tratando de comer.

Haciendo oídos sordos a mis palabras la diosa simplemente tomó la papa que había estado intentando capturar durante los últimos cuarenta minutos y se la llevó a la boca. Devorándola en cuestión de segundos. Luego agarró el jarró de cerveza a medio llenar que había pedido para acompañar la comida y lo vació de un solo trago.

Se limpió la boca con el dorso de la mano y dio suspiró de satisfacción.

—¡Arrghhh! ¡No hay caso! —empezó a decir— ¡Este calor que siento en mi cuerpo no se va con nada! ¿Puedo saber qué fue lo que me hiciste?

—¿Eh? ¿De qué estás hablando?

—¿¡De que otra cosa puedo estar hablando!? —chilló Aqua— ¡Me refiero a todas esas cosas pervertidas que me obligaste a hacer en el baño anoche!

¿Qué yo la obligué?

Cada vez eran más las miradas que sentía a mi alrededor. Incluso la mesera (quien probablemente se había acercado para ver si iba a pedir algo más) al escuchar las palabras de Aqua, se me quedó mirando. Al principio como si hubiese entrado en una especie de trance. Hasta que sus facciones comenzaron a deformarse, para pasar a una expresión de completo horror.

Al darse cuenta de que yo también la estaba mirando a ella, la muchacha rápidamente giró hacia atrás y empezó a actuar como si se hubiese equivocado de mesa.

—Oh por dios, ese tipo es un degenerado— escuché decir a alguien detrás mío.

—Será mejor que nos andemos con cuidado, chicas —dijo otra joven.

Y la verdad es que no podía culparlos. Yo mismo comencé a sentir como las mejillas se me ponían rojas de la vergüenza.

Y lo peor es que la muy idiota ni siquiera parecía darse cuenta del escándalo que estaba armando en el medio del gremio.

—¡Shhhh! ¡Baja la voz o la gente pensará que soy un monstruo! —Volví a mirar hacia los lados de la manera más disimulada que pude y me encontré con el musculoso aventurero de la barba y la cresta roja, con quien nos habíamos topado en el baño la noche anterior.

Al percatarse de mi mirada el hombre me sonrió con astucia y levantó un jarro de cerveza en mi dirección. Como si estuviese saludando a un amigo de toda la vida.

También me pareció ver a una jovencita de aspecto inocente y algo aniñado. A quien yo solo conocía de vista y que, por alguna razón, siempre se sentaba sola. En ese momento tenía las mejillas tan rojas como de seguro las debía tener yo.

Cuando nuestras miradas se cruzaron (algo que habrá durado medio segundo) la muchachita rápidamente apartó la suya hacia un costado. Presa de la vergüenza.

Y lo peor es que por como venía la cosa, era evidente que los “reproches” de Aqua se encontraban lejos de terminar.

—¡Exijo que me digas en este preciso momento que fue lo que me hiciste anoche para terminar en este estado, nini pervertido!

—Aqua, ¿p-por qué mejor no hablamos en privado?

—Yo incluso…—comenzó a decir ella, sin escuchar una sola palabra de lo que le estaba diciendo— ¡Incluso hice eso que me hiciste con los dedos y tampoco funciono!

Oh, tierra, por favor trágame.

***

—A ver si entiendo bien —comencé a decir, ahora con más calma ya que nos encontrábamos solos— ¿ayer por la noche te sentiste tan cachonda que no podías dormir y por eso viniste a buscarme?

Bajo la excusa de que necesitábamos un espacio privado para planificar nuestra siguiente misión, prácticamente arrastré a Aqua hacia una de las habitaciones de la plata de arriba. Lo que sea por hacer que se callara y escapar de aquella situación tan bochornosa.

¿Como se le ocurre entrar gritando todas esas cosas?

Casualmente la habitación que nos dio la empleada del gremio era la misma en donde habíamos tenido nuestro primer encuentro hace unas noches. La habitación número 2.

Quizás mi tono de voz sonó más burlón de lo que me hubiese gustado ya que al hacerle esa pregunta, enseguida las medallas de Aqua se tornaron rojas.

—¿¡Queeé?! En ningún momento esas palabras salieron de mi boca. ¡Deja de estar creyéndotela tanto solo porque anoche me puse a pensar un poco en tu…! —la diosa desvió la mirada, avergonzada.

—¿En mi qué, diosa pervertida?

—¡Ya te he dicho que no me llames así! ¡Además si en estos momentos me estoy sintiendo de esta manera es pura y exclusivamente por tu! ¡Así que más te vale tomar responsabilidad en el asunto!

—¿Qué me haga responsable? ¿Acaso eres tonta o qué? Ayer creo haber sido lo suficientemente claro cuando propuse que pasáramos la noche juntos. Si no fueses tan orgullosa te hubieses quedado y ahora no tendrías que estar pasando por esto. Además, creo recordar que fuiste tú la que dijo que ya no quería saber más nada de las cosas que hemos estado haciendo.

Aqua sabía que yo tenía razón, pero era demasiado terca para admitirlo. Por lo que no me quedó otra que tomar la iniciativa.

—¿Q-qué estás haciendo? —me preguntó. Sus ojos bien grandes al ver que comenzaba a quitarme los pantalones.

—¿Uh? ¿Qué acaso no dijiste que “tomara responsabilidad”? Pues bueno, es justamente lo que voy a hacer.

Me bajé los calzoncillos y le di una ligera sacudida a mi verga. Sorprendiéndome por la rápido que se había endurecido.

Y fue entonces que me percaté de cuanto la deseaba. De las ganas que venía acumulando desde ayer por volver a estar dentro del cuerpo de aquella diosa.

—Eres…un pervertido… —susurró ella, sin apartar la mirada de mi erección— N-ni creas que volveré a hacer esa cosa tan vergonzosa, ¿me oíste?

—¿Hmn? ¿Vergonzosa? ¿De verdad? Creí que las diosas no eran capaces de sentir vergüenza.

—¡Por supuesto que lo hacemos! —protestó ella agitando los brazos— ¿O acaso crees que por que sea una diosa no tengo sentimientos? ¡Ah! ¿Por qué hace tanto calor aquí dentro?

Incapaz de contener sus propios deseos lujuriosos, Aqua se llevó las manos al pecho y comenzó a desabrocharse el chaleco. Dejando sus pechos medio descubiertos. Luego levantó una pierna, se quitó la bota y la arrojó hacia un costado. Esta calló con un ruido sordo sobre el piso de madera.

—Este calor…esto que vengo sintiendo en mi pecho desde anoche…es insoportable —Hizo lo mismo con la otra bota.

—Oh, veo que por fin tomaste una decisión —dije en un tono burlón. Aunque la realidad es que yo mismo estaba hecha una antorcha humana por dentro. Y el hecho de verla quitarse la botas de una manera tan provocadora, dejando apreciar aún más las curvas de sus firmes y elegantes piernas, solo hacía que me calentara más.

—Cállate…solo cállate, ¿quieres? —replicó Aqua. Sus ojos azules seguían pegados a mi verga y ardían con deseo. Incluso pude observar cómo se relamía los labios. Creo que la única vez que la había visto de esa manera fue cuando le compré aquella costosa botella de vino.

Lo siguiente fueron sus medias.

Se llevó la mano hacia uno de sus cremosos y regordetes muslos, tomó el dobladillo y comenzó a deslizar la prenda a lo largo de su delicada piel. Hasta finalmente quitarla por completo y dejarla caer hacia un costado.

Luego procedió a hacer lo mismo con la otra.

—En verdad hace mucho calor…

—¿Tu crees? Si quieres podemos abrir la ventana para que entre un poco de aire fresco —le dije. Luego, sonriendo entre dientes añadí:

— Aunque me encanta como te ves así.

La respiración de Aqua parecía haberse agitado de la nada y cuando volvió a hablar lo hizo entre suaves jadeos.

—Escúchame Kaizer…

—¿Sí?

Me miró directo a los ojos, hizo una breve pausa y cuando habló lo hizo con cierta de altanería.

—Lo haré solo una vez más, ¿está bien? Pero será solo para demostrarte que esto que me sucede no tiene nada que ver contigo, ¿me has oído?

—Si tú lo dices, diosa cachonda.

Ella me lanzó una mirada de enojo y tras dudar unos instantes enderezó la espalda; como si buscara probarse a sí misma lo determinada que estaba. Dio unos pasos al frente. Sus pies descalzos resonaron débilmente en el piso de madera con un “tap tap”, hasta quedar justo en frente mío y ponerse de rosillas.

Estiró sus dedos hasta rosar la punta del glande y luego retiró la mano con rapidez. Como si mi pito fuese alguna especie de animal peligroso.

Luego levantó sutilmente la cabeza. Sus ojos siempre en mi miembro alargado y endurecido.

Tragó.

“Me resulta hasta tierno ver como se esfuerza por ocultar lo caliente que está”, pensé. Y fue entonces cuando noté que mientras estudiaba el largo de mi erección con una mano, la otra se la había llevado hacia la zona de su entrepierna.

Se está tocando.

Volvió a acercar su mano y usando su dedo índice le dio unos ligeros golpecitos a la punta.

—Que grande está…—observó— incluso más que ayer…

—Y es toda para ti.

—¿Se supone que eso me tiene que hacer sentir bien?

—No lo sé. Tu eres la pervertida aquí. Así que tu dime.

Aqua me lanzó una mirada fulminante y luego sentí como sus dedos se cerraban con fuerza alrededor del mástil.

Eventualmente sus labios se abrieron con delicadeza y la introdujo dentro de su boca.

Comenzó a mover la cabeza hacia adelante y hacia atrás en un vaivén rítmico y sensual. Generando un calor húmedo y succionante que no tardó en volverme loco.

—Wow, es increíble lo mucho que mejoraste en una noche…—señalé.

Sus labios se retiraron por un momento, separando un delgado hilo de saliva al hacerlo.

—¡Sukusukusuk! Y eso que apenas estoy empezando —declaró con una sonrisa traviesa— verás de lo que es capaz una diosa cuando utiliza su técnica divina al máximo…

—Oh, ¿de verdad? Pues ahora sí que estoy intrigado.

La lengua de Aqua comenzó a moverse con más urgencia. Recorriendo mi extensión con húmedas caricias y sutiles besos, tanto alrededor del mástil como en la cabeza.

—Vaya, ¿besos también? Eso si que no me lo esperaba, te has vuelto toda una profesional, ¿eh? Quizás deberías probar suerte en el local de las súcubos después de todo.

—Ya te he dicho que no hago esto por placer sino para demostrarte que tu “cosa” no tiene ningún efecto sobre mí. Puedo parar cuando lo desee, ¿sabes? Pero por supuesto, tu no quieres eso, ¿verdad? —mientras me hablaba con aquel tono provocativo, la mano de Aqua continuaba enredada alrededor de mi verga, moviéndose de atrás hacia adelante— Después de todo mis habilidades divinas son irresistibles. Lo digo por todos esos ruidos extraños que no paras de hacer. ¡Jejeje! ¡Me pregunto cuanto más serás capaz de resistir!

Sus labios volvieron a envolver mi erección por completo, asegurándose de llevársela bien hasta el fondo de su garganta. Como si no quisiera dejar nada afuera. Mientras que con sus manos comenzaba a masajearme las bolas. Incrementando aún más la sensación de placer.

Ella tenía toda la razón. De seguir así, no tardaría mucho más en acabar.

Y por supuesto que yo no quería eso. Al menos no ahora.

Por lo que tomé a Aqua de la cabeza y le di un leve tirón hacia atrás para quitar mi verga de su boca.

Ella me miró con asombro.

—¿Eh?

—Lo has hecho muy bien, por lo que creo que ya es hora de darte tu recompensa. Ven, vamos a la cama.

—¡Hey! —protestó Aqua— ¿Puedo saber que estás haciendo? ¡N-no hace falta me jales así, puedo caminar sola! ¡Aaah—!

Con un suave ¡plof! la diosa cayó de espaldas sobre el colchón de la cama. Al hacerlo, los lados del chaleco que ella misma se había desabrochado se abrieron todavía más, revelando así sus firmes y cremosos pechos.

—No recuerdo haberte dado permiso para esto…—continuó. Sus palabras parecían arrastrar una cierta timidez. Acentuadas por la posición un tanto vulnerable en la que se encontraba.

—¿No? Que extraño, ¿acaso no era esto justo lo que querías? —me sujeté la verga con una mano, dándole una suave sacudida.

Las mejillas de la diosa se sonrojaron todavía más y sus labios se tensaron.

—¿No armaste todo ese escándalo ahí abajo por esto? ¿Eh? Porque querías coger. Diosa calentona.

—Y-yo no armé ningún escándalo —replicó ella, sin apartar sus ojos de mi erección.

—¿Cómo qué no? Te pusiste a gritar todas esas barbaridades y ahora todo el gremio debe pensar que soy un pervertido.

—Pues es que lo eres. Eres un nini hikikomori pervertido.

—Y tu una diosa orgullosa que no termina de admitir que está cachonda.

—¡No estoy cachonda! Lo que sea que eso signifique…

—Me refiero a que anoche estabas tan caliente que no podías dormir y por eso hoy viniste corriendo a buscarme.

—Ah, bueno, entonces quizás sí sea eso—¡Eeeeh! ¡No, no, claro que no! ¡Para nada!

Aqua se veía tan tierna que yo simplemente no pude resistirlo más. Así que incliné mi cuerpo hacia ella, dejando una rodilla apoyada justo entre medio de sus piernas. Bajé un poco la vista y comprobé lo mojada que estaba. Incluso los pliegues de su vagina estaban ligeramente corridos hacia los costados. Como si se tratara de una invitación. Como si su coño me estuviera pidiendo lo que esta diosa testaruda no se animaba a pedir por sí misma.

Sin perder un solo segundo más (yo ya estaba que explotaba) me sostuve el miembro y lo introduje dentro de su vagina. Produciendo un ruido húmedo y escurridizo.

—¡Ughh!

El cuerpo de la diosa se tensó por unos breves momentos e inmediatamente después empezó a relajarse. Entrecerrando los ojos y soltando un débil gemido. Como si la hubiesen inyectado con una dosis de puro placer.

—Uff, que apretado está. Me encanta. —Dije con satisfacción— ¿Y? ¿Te sientes mejor ahora?

—Mmmnhh…

—Todo ese calor que sentías en el cuerpo, ahora mismo lo haré desaparecer. No te preocupes.

Comencé a besar sus pechos y a lamer suavemente sus pezones. Tratando de dar siempre con la punta, que era la zona más sensible.

La reacción de Aqua fue casi instantánea. Sus dulces gemidos empezaron a llenar la habitación mientras sentía como sus manos se posaban sobre mi cabeza y se cerraban con fuerza en mi cuero cabelludo. “No te detengas”, parecía decir.

Continué lamiendo sus pezones hasta dejarlos empapados con saliva para luego ponerme a trazar la delicada superficie de su cuello con una línea invisible de intentos besos. Produciendo un chasquido húmedo y placentero cada vez que mis labios entraban en contacto con su piel.

—Mmm….. —Aqua empezaba retorcerse a causa del cosquilleo.

No puedo parar…quiero más…quiero más del cuerpo de esta diosa…

Con la verga aún metida dentro de ella, di una suave embestida hacia adelante. Aqua se mordió el labio inferior y acto seguido pude sentir como sus manos se aferraban con firmeza en mis hombros.

—¿Te gusta? —le susurré, sin apartar la vista de sus ojos azules.

—Eres un idiota —susurró— ¿Por qué habría de gustarme esto? Solo termina de una vez, ¿quieres? Todavía…todavía tenemos que buscar una misión para completar, por lo que no puedo estar todo el día–¡Ah–!

Las palabras de la arcipreste quedaron atoradas en su boca cuando volví a darle otra embestida. Esta vez, con un poco más de fuerza.

—¿Entonces simplemente vas a pretender que no deseas esto? Bien, en ese caso, no pienso moverme más que esto hasta que admitas lo bien que se siente mi pene —se lo saqué y comencé a frotar la cabeza contra su clítoris. Haciendo que la diosa se retorciera de placer.

—¡E-está bien! —comenzó a chillar de manera suplicante— ¡Anoche no pude dormir pensando en lo bien que se sentiría tu verga adentro mío! ¡Listo, lo dijeee! ¿¡Ahora podrías meterlo de una vez!? ¿¡O acaso te da placer humillarme!?

—No. Follarte me da placer. Y a ti también. Solo quería que lo reconozcas.

Sin previo aviso la diosa me lanzó una patada.

Pero como el golpe prácticamente no llevaba nada de impulso, no me costó mucho trabajo atrapar su pie en pleno vuelo.

—Mmm…pero que pie más sexy —dije con una sonrisa, llevándomelo a los labios para finalmente darle unos suaves besos alrededor del arco. Siguiendo con el talón. Hasta que de pronto, algo llamó mi atención. —Sabes, con lo mucho que te gusta el azul, hubiese jurado que tendrías las uñas pintadas de ese color.

—¡Jum! ¿Y que si no me las quiero pintar? Además, ¿puedo saber por qué pensarías en como tengo los pies en primer lugar? —la diosa hizo una pausa y sus labios se curvaron en una sonrisa burlona. Llevándose una mano a la boca. —No me digas que eres uno de esos raritos que fantasea con los pies de las mujeres. ¡Sukusukusuk! Realmente eres un nini patético, ¿lo sabías?

—Bueno digamos que de tanto en tanto puede que fantasee con ellos —admití (después de todo algo de razón de tenía)—Aunque de seguro no tanto como tu anoche pensando en mi pito.

Las mejillas de Aqua se volvieron a sonrojar y con un rápido movimiento logró liberar su pie de mi mano.

—¿Vamos a hacerlo o no? —preguntó irritada— ¡M-Mas te vale decidirte rápido antes de que cambie de parecer! ¿Me oíste?

—Vaya, vaya, parece que la diosa de la perversión tiene prisa hoy, ¿eh? Ok, ok, mejor no hacerla enojar.

Para este punto Aqua estaba tan mojada que cuando volví a meterme dentro suyo, sentí como la verga se deslizaba con mayor facilidad.

—Ughh….aaaah…—la diosa cerró los ojos y soltó un profundo suspiro.

Yo la tomé de los muslos y empecé a golpearla con la verga, moviendo mis caderas de atrás hacia adelante. Su vagina se sentía apretada y húmeda, dejando escapar un sonido acuoso cada vez que la embestía.

—Tu vagina me está apretando tan fuerte que pareciera que me quiere succionar… —dije entre jadeos— Si me hubieses hecho caso y hubieses aceptado mi invitación ayer lo hubiésemos hecho toda la noche.

—¡Ah–❤! ¡Ah–❤! ¡Ah–❤! —Aqua no paraba de gemir y su respiración se iba tornando más entrecortada conforme yo empezaba a moverme más rápido. Aun así se las ingenió para responderme— ¿Vas a cogerme o vas a hablar….? ¡Mmnnh—❤!

—Oh, no te preocupes que recién estoy empezando.

¡PLAP! ¡PLAP! ¡PLAP! ¡PLAP!

Así como estaba, la tomé de las piernas y se las levanté. Lo que me permitió tener un acceso mucho más cómodo a su vagina, pudiendo penetrarla de arriba hacia abajo. Como si me encontrara cavando en un pozo de placer infinito.

Fue entonces cuando los gritos extasiados de Aqua explotaron.

—¡Ah–❤! ¡Ah—❤! ¡Ah–❤! ¡E-Esto—se siente bien—¡ ¡Se siente realmente muy bien! ¡No pares! ¡No pares! ¡AAAAH—-❤!

De pronto, en el medio de aquel flujo desenfrenado de calor y lujuria, siento como las piernas de la diosa se cierran alrededor de mi cintura para luego arrastrarme hacia ella. Una orden silenciosa que parecía decir: “Dame más duro. Dame todo lo que tengas.”

Por lo que simplemente continué moviendo mis caderas tan rápido como me lo permitía el cuerpo. Golpeando su útero con cada una de mis embestidas. Lo que provocó que Aqua se aferrara a mí con mayor firmeza. Abrazándome y apretando sus pies contra mi espalda.

Dios…¡Que rico se siente esto…! ¡Si me sigue empujando de esa manera no voy a tardar mucho más en venirme!

—¡K-Kaizer…! ¡Me estoy sintiendo muy rara…! ¡Todo me da vueltas! Pero….AAAAH❤—¡Que bien se siente…❤! ¡Creo que me estoy volviendo loca—❤!

Me incline hacia adelante, quedando prácticamente acostado encima de ella y empecé darle las últimas embestidas hasta finalmente chocarme con esa sensación tan placentera y extrañamente familiar que siente uno al momento de liberarse.

A lo que por supuesto le siguió el acalorado grito de placer de Aqua, quien había logrado el orgasmo casi al mismo tiempo que yo.

—¡¡¡AaaaaAaAAAAAHH——-❤❤❤!!!

Con un sonido húmedo retiré mi verga de su vagina y un poco de semen comenzó a volcarse. No obstante, este comenzó a purificarse de manera casi instantánea. Convirtiéndose en agua.

Al menos no tendremos que preocuparnos por manchar las sábanas, pensé. Sin poder salir de mi asombro ante las habilidades purificadoras de Aqua.

Y no solo se trataban de mis fluidos, sino también los de ella.

Aqua literalmente acababa agua. De hecho, la transpiración que cubría su blanca y delicada piel, también era agua.

Pero bueno, no es como si eso me importara mucho ahora.

Así como estaba, giré hacia un costado y me recosté junto a ella.

La diosa jadeaba exhaustivamente. Intentando recuperar el aliento.

—Bastante mejor que la primera vez, ¿no te parece? —comenté orgulloso de mi mismo.

—No sé de qué estás hablando —respondió Aqua. Tenía los brazos cruzados sobre la cara por lo que no podía mirarle los ojos— pero…supongo que estuvo…bien…

—¿Bien? ¿Eso es todo lo que obtengo tras el duro trabajo que hice en la cama para satisfacerte, diosa golosa?

—¿Qué es lo que quieres que te diga exactamente? —preguntó ella, haciéndose la importante— ¡Y ya deja de estar poniéndome apodos raros!

—Que te encantó. Eso es exactamente lo que quiero que digas.

—Oh, ya veo—parecía estar considerando la idea— Pues no lo diré.

—¿Eh? ¿Y por qué no?

—Apenas me hiciste acabar una vez. Tampoco te la creas tanto.

—Oh, ¿eso significa que quieres seguir cogiendo? Por mí no hay problema.

Aqua giró hacia un lado, apoyándose sobre el codo y me miró con sus grandes ojos azules.

—Para ser un nini deprimente y patético, tienes mucha confianza—dijo con una sonrisita un tanto despectiva.

Si bien yo le sostuve la mirada por unos instantes, mis ojos no tardaron demasiado en distraerse con el resto de sus atributos.

Recostada a lo largo de la cama, el cuerpo de la diosa del agua era algo digno de admirar. Las facciones refinadas de su rostro angelical, que parecía despedir un aura divina con cada uno de sus gestos (incluso cuando se enfadaba o hacía algún berrinche). La línea suave y delicada de su hombro expuesto, que al verlo de tan de cerca parecía ser una invitación a mis labios.

Las curvas de sus voluptuosas caderas, las cuales se alzaban en un arco perfecto hasta descender a la elegancia de sus piernas. Largas y esbeltas. Entrelazadas de una manera tan casual, que ni la propia Aqua debía ser consciente de lo que su figura era capaz de causar ante los ojos de cualquier mortal. Sea hombre o mujer.

Era como si el tiempo mismo fuera a detenerse en cualquier momento solo para poder contemplarla.

O al menos esto era lo que estaba pasando por mi cabeza en aquel preciso momento.

Antes de que pudiera darme cuenta, mi amigo de abajo ya se encontraba completamente revitalizado y deseoso por volver a zambullirse en esa rica y hermosa vagina.

—Ok, si esas tenemos. Entonces…—estiré mi mano y la apoyé justo arriba de su nalga.

—¡Ey! ¡Que crees que hace—¡Waah!

Con un suave empujoncito hice que Aqua rodara sobre su estómago, quedado boca abajo y con su enorme trasero justo enfrente de mí. La vista era tan tentadora que me resultó imposible no darle un suave golpecito.

—¡Auch! —se quejó ella al tiempo que se volteaba hacia atrás. Al verme arrodillado frente a ella acomodándome la verga para volver a meterla en su concha mojada, la diosa abrió los ojos en señal de sorpresa— ¡Espera, espera! ¡No estarás pensando en lo que creo estás pensando! ¿Verdad? ¡Eeeey! ¿Me estás escuchando?

—¿Con qué solo te hice acabar una vez, eh? —dije con una sonrisita maliciosa—Bueno, no podemos salir a completar misiones si aún no estás del todo satisfecha. Así que me pondré a trabajar en eso ahora mismo. Ahora, si eres tan amable, quiero este hermoso culo de diosa bien arriba.

Hundí mis dedos en la suave y esponjosa carne de su trasero y sin hacer mucho esfuerzo se lo levanté. Haciendo que el cuerpo de Aqua se vaya aún más hacia abajo, aplastando sus pechos contra el colchón de la cama.

—Vaya, realmente tienes el trasero digno de una diosa. Es como…firme y blandito a la vez —comencé a frotárselo suavemente. Una mano para cada nalga— Me encanta…

—¡Ey! ¡Deja de estar mirándomelo tanto, quieres! ¡Como si ya no te merecieras suficiente castigo divino por tenerme en esta posición tan vergonzosa! Además, ¿¡Quien te dijo que podías tocarlo¡?

—Está bien, está bien. Pasemos a lo importante entonces.

—¡JUM! ¡Pues hasta que por fin dices algo coherente! ¡Ahora, ya deja de estar jugando y métemelo de una v—¡Eeeeh! Quiero decir…¡Estúpido Kaizer!

—Sabes, la forma que tienes para contradecirte cuando intentas ocultar tus impulsos lujuriosos me resulta hasta tierna. Pero, hablando en serio, si quieres coger, solo tienes que pedírmelo.

Ella levantó la cabeza de la almohada y lentamente comenzó a girarse hacia a mí hasta que nuestras miradas se encontraron.

—Kaizer…—dijo en un tono apenas audible.

—¿Sí?

La diosa se mordió el labio inferior

—Quiero que me cojas de nuevo.

¡Aaah! ¡Es demasiado adorable!

—¡Déjamelo a mí! —le respondí.

—Y después cómprame un rico espumoso.

¡Y una manipuladora profesional!

—Bien, aquí vamos de nuevo.

Puede que a Aqua le costara admitir cuanto disfrutaba de mi pene, pero su vagina era otra historia. Ya que incluso antes de meterlo pude comprobar lo mojada que estaba. Mojada con…literalmente agua.

Sin embargo, me llevé una leve sorpresa cuando vi lo que parecía ser restos de semen en los costados de sus labios vaginales.

Aunque se ve mucho más transparente de lo normal…¿sera qué?

Bueno, eso no importa ahora.

—Mmm…

Yo empecé a moverme con urgencia dentro suyo, meneando mis caderas de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás. Acomodándome de tanto en tanto para encontrar una posición que me permitiera gozar lo mayor posible mientras la embriagaba de placer.

—¡Aaah–❤! ¡Aaaaah–❤! ¡Aaaaaah–❤!

Con cada estocada podía sentir como sus interiores se retorcían alrededor de mi verga, la cuál no paraba de entrar y salir, salpicando liquido pre seminal hacia los costados.

—Aaah…Aqua….tengo que decir que esta posición es lo mejor. Puedo llegar bien hasta el fondo mientras disfruto de tu hermoso culo —le doy otro golpecito, haciendo que su piel se sacuda como si fuese gelatina.

—¡Aaah! —si aquello fue un quejido o un gemido, no tenía forma de saberlo. —¡Esto…esto es ridículo! ¡Nunca pensé que el sexo se sentiría tan bien!

Escucharla decir eso solo me dieron ganas de cogérmela todavía más. Por lo que solté sus carnosas nalgas y procedí a rodear su cintura con ambos brazos. Como si le estuviese colocando un cinturón por detrás. Apreté mi cuerpo contra el de ella y comencé a embestirla con más fuerza.

¡PLAP! ¡PLAP! ¡PLAP!

Los gemidos de la diosa, mezclados con el ruido que provocaban nuestros cuerpos al chocar entre sí era todo lo que podía escucharse en el cuarto.

Aqua gritaba tan fuerte que de seguro toda la gente del gremio debió haberse dado cuenta de que estábamos haciéndolo como monos en celo. Mientras ellos pensaban en las misiones que tomarían hoy.

Aunque a esta altura ya NO me preocupaba. No es como si mi reputación ya no se hubiese ido por el retrete gracias a esta diosa borracha adicta al sexo.

—¡AH–❤! ¡AAH–❤! ¡AAAH—-❤!

Inclinando mi cuerpo un poco más hacia adelante, busqué su mirada y en un tono provocativo pregunté:

—¿Y bien? ¿Ahora sí vas a decirme como sientes mi verga adentro tuyo? ¿Eh? Diosa pervertida.

El rostro de Aqua se había ruborizado y llevaba una expresión de puro erotismo. La estaba pasando tan bien que por un momento pensé que ni siquiera me había escuchado.

—¡Me encantaaaa—❤! —fue todo lo que logró soltar entre jadeos.

Aunque con eso me alcanzaba.

Me incliné sobre ella un poco más, hasta que nuestros rostros quedaron pegados el uno frente del otro y comencé a besarla.

Los labios de la diosa se abrieron para recibir mi lengua, la cual empezó a moverse con urgencia dentro de su boca.

Para ser honestos no tenía idea de cuanta experiencia tenía Aqua en este tipo de cosas. Pero al ver como trataba de imitar los movimientos de mi lengua de una forma un tanto, vamos a decir “torpe”, era evidente que no tenía mucha experiencia dando besos.

“Vamos a cambiar un poco eso”, pensé. Al tiempo que seguía penetrándola desde atrás mientras Aqua empujaba mi cabeza hacia ella con una mano y con la otra se agarraba de las sábanas.

Sus labios eran tan deliciosos y adictivos que hasta podría decir que besarla se sentía igual de bien que follarla. Con un poco más de práctica no quería ni pensar en la clase de amante en la que podría convertirse Aqua.

“Me podría matar a puro placer.”

Los interiores de Aqua no paraban de retorcerse con cada embestida que le daba. Era como si su vagina divina se hubiese convertido en un pantano de arenas movedizas que se negaban a soltar mi verga.

—¡Aaaah…creo que…creo que voy a venirme—!

—Sí. Puedo darme cuenta por lo apretada que estás— le confirmé con una sonrisa.

De todas formas, yo también estaba muy cerca de correrme. Por lo que la abracé fuertemente de la cintura y comencé a golpear mis caderas contra su enorme trasero.

—¡Aaaaaaaaaaah—❤!

Si bien Aqua terminó acabando un poco antes de lo previsto, su aullido de placer me dio el suficiente tiempo para acomodarme detrás suyo y pegarme aún más hacia ella. Fue entonces cuando empecé a liberarme por segunda vez. Y no me desprendí de su cintura hasta no estar seguro de haber depositado hasta mi última gota de semen en su viciosa vagina.

Cuando finalmente la saqué, vi que un par de gotitas se deslizaban por el costado de la punta.

Aqua se desplomó sobre el colchón y por unos momentos la habitación quedó en competo silencio. A excepción de sus débiles jadeos, que no paraban de salir de su sensual boca. Llenos de satisfacción.

Definitivamente esa recompensa valía más que cualquier misión de nivel alto que pudiese completar.

***

Lo estuvimos haciendo durante horas.

Yo me encontraba sentado al borde de la cama y cuando vi hacia la ventana pude comprobar que el sol se había puesto hace rato. Lo que me hizo sentir un poco de culpa. Puesto que era la hora en la que la mayoría de los aventureros comenzaban a regresar a la ciudad luego de un arduo día de trabajo, completando todo tipo de misiones. Muchos de ellos incluso arriesgando sus vidas.

Mientras yo, quien supuestamente iba a encargarse de derrotar el Rey Demonio, me pasé todo el día cogiendo y no había salido de la habitación más que para buscar algo de comida y una botella de vino para esta diosa desvergonzada. Quien, dicho sea de paso, yacía acostada junto a mí. Con la mirada perdida en el techo y una expresión totalmente relajada.

—¿En qué piensas? —le pregunté.

—En nada en particular —respondió ella sin apartar sus ojos azules del techo.

—Ahora que lo pienso, nunca te quitas ese adorno redondo que llevas en el cabello, ¿no te molesta?

A decir verdad, la única vez que la había visto sin él fue cuando nos bañamos juntos la otra noche.

Al oír mi pregunta Aqua se giró en mi dirección, mirándome con asombro.

—¿Y por qué habría de molestarme? Forma parte de mi atuendo divino, ¿sabes? Como diosa que soy sería muy poco profesional de mi parte ir dejándolo tirado por ahí.

Escucharla decir aquello casi me hace soltar una carcajada.

Bajé la mirada y vi que toda su ropa se encontraba desparramada por el piso junto a la botella de vino (ahora vacía, por supuesto) que había rodado por ahí.

Una diosa muy profesional. Claro que sí.

—¿Soy yo o tienes los pechos más grandes? —estiré una mano y la cerré sobre estos. Apretándolos entre sí. Estaba algo aburrido así que decidí molestarla un poco.

—¿Mis pechos?

—Son enormes. —señalé

—Hmn. Nunca me he fijado en eso, así que no sabría decirte.

—¿Será que se han puesto así de grandes de tanto chuparlos? —les di un apretoncito. Como siempre sus pechos eran tan suaves y esponjosos que daba la sensación de que se escaparían entre mis dedos.

—¡Eeey! — se quejó la diosa y con un golpecito de su mano apartó las mías de sus hermosas teras. Las cuales se agitaron un poco al momento de caer—Guarda esas manos, ¿quieres?

—Ahora que lo pienso —comencé a decir al tiempo que comenzaba a acariciarle la barriga con mis dedos—hoy cuando viniste a buscarme al gremio dijiste algo que llamó mi atención.

—¿A qué te refieres? —preguntó Aqua con desconfianza.

—Lo de “Eso que hiciste con los dedos”, ¿Significa que nunca te habías masturbado antes?

El cuerpo de Aqua dio un ligero sobresalto y sus mejillas se pusieron coloradas.

—¿Q-Que clase de pregunta es esa?

De a poco mi mano empezó a deslizarse más y más hacia abajo, pasando por su obligo, hasta finalmente llegar a la zona de la entrepierna.

—Solo me pareció raro la forma en la que lo dijiste. Por eso me hizo pensar en que quizás nunca lo habías hecho antes, ¿O acaso estoy equivocado?

—Yo…—Aqua infló las mejillas y desvió la mirada hacia un costado. Como me encantaba cuando hacía eso.

—¿Tu qué?

—No es que no supiese como hacerlo es solo que…n-nunca había tenido tiempo. La vida en el reino celestial solía ser muy ocupada, ¿sabes?

—Ahora que lo mencionas, nunca me has hablado sobre cómo es la vida allí.

—Oh, créeme que es tan agobiante que no quieres ni escucharme.

—Creo que tengo tiempo— le dije.

Debo admitir que la curiosidad comenzaba a apoderarse de mí. Después de todo, lo único que conocía de Aqua antes de venir a este mundo, es su trabajo como guía de los recién fallecidos en aquella habitación blanca y vacía.

—Veras, siendo una diosa mi vida solía estar llena de tareas y responsabilidades —comenzó a explicar Aqua haciéndose la importante—. Para empezar todo el día tenía que estar recibiendo a los ángeles que venían a adorarme. También traían dulces y todo tipo de platos deliciosos que yo tenía la obligación de probar. ¡Era un trabajo realmente agotador!

…

…

Ni me esforcé en ocultar mi decepción.

—¿Qué? ¿Por qué me miras así?

—O sea que básicamente eras una diosa consentida a la que todo el día se la pasaban malcriando. —suspiré—Lo peor es que por alguna razón ya ni siquiera me sorprende.

—¡Ey! ¡Puede que tengas razón, pero no me gusta la forma en la que lo dices! ¡Lo haces parecer como si fuese una holgazana!

Pero es que es exactamente lo queres.

Al frotar la punta de mis dedos contra la superficie húmeda de su vagina, Aqua soltó un débil gemido.

—Ey… ¿Y ahora que que haces?

—Tanta charla me dio ganas de coger… ¿Uh? ¿Esto…es?

—Mmh….¿qué?

Metí los dedos aún más adentro y al retirarlos no solo pude distinguir que los fluidos de Aqua habían pasado a ser algo más espesos, sino que por los costados aún seguía saliendo algo de mi semen.

¿No se suponía que la habilidad de purificar de Aqua le permitía convertir toda sustancia liquida en agua ni bien la tocara?

De hecho, al observar su cuerpo desnudo pude notar una ligera capa de brillo que parecía ser sudor.

Aprovechando que la verga ya se me había puesto dura de nuevo, me posicioné enfrente suyo, corrí un poco sus piernas y empecé a penetrarla una vez más.

Aqua se mordió el labio inferior, logrando reprimir un gemido de placer, al tiempo que los músculos de su cuerpo se tensaban un poco.

—¡Oye…! ¡N-No la metas sin avisar!

—Lo siento —dije mientras comenzaba a moverme dentro suyo— Es que te veías demasiado sexy. Además, creo que tu cuerpo está comenzando a acostumbrarse al sexo, por lo que quiero ver que tanto puede sudar una diosa…

—Aun así…eso no te da derecho a—Mnnnh—❤!

—¿Qué pasa? ¿No te gusta? Puedo sacarla si quieres.

Esta vez la diosa fue incapaz de contenerse, por lo que un gemido dulce y lleno de éxtasis escapó de sus labios.

—¡Aaah…! ¡¡NO!! —chilló de manera casi desesperara— ¡Ni se te ocurra hacer eso! ¿Acaso eres estúpido? —tras decir eso la diosa me abrazó y abrió aún más las piernas. Como si quisiera darme acceso completo a su vagina. La cual ya podía sentir como se apretaba alrededor de mi pene una vez más.

Con todo lo que lo habíamos hecho era difícil pensar que alguno de los dos pudiese tener la suficiente energía para seguir. Pero ahí estábamos. Con nuestros cuerpos transpirados, devorándose el uno al otro en este frenesí de deseo interminable.

—Es como si mis caderas se movieran por si solas, ¿será que nuestros cuerpos son tan compatibles para el sexo y por eso no podemos parar de coger?

—¡Aaah-❤! ¡Ah–❤! ¡Ah–❤! ¡E-Es lo más estúpido que he escuchado—❤!

—En ese caso…quizás deba preguntarle directamente a tu cuerpo, diosa golosa.

Tomé las piernas de Aqua y cuidadosamente las coloqué sobre mis hombros. Lo que me permitió pegarme aún más hacia ella y embestirla con más fuerza. El cuerpo de la diosa se arqueo hacia arriba y sus gemidos se volvieron incontrolables.

—¡Ahhh…AAAH…AAH—–❤!

Ya estaba cerca de acabar. Yo seguí moviendo mi cuerpo hacia atrás y hacia adelante, golpeando su útero con cada embestida mientras miraba de frente el rostro de Aqua. Inyectado de placer y éxtasis. Gotas de sudor le caían por la superficie de sus grandes pechos, que se sacudían de arriba a abajo cada vez que mi verga entraba y salía de su coño.

Anticipándose a su momento de clímax, Aqua buscó presionar su cuerpo aún más con el mío. Cerrando brazos y piernas alrededor de mi espalda. Sin embargo, yo mismo estaba sudando tanto que estas acabaron resbalando por mi espalda.

Por lo que se tuvo que volver a agarrar. Esta vez con más fuerza. Como si fuese una araña asfixiando a su presa.

—¡ME VENGO! ¡ME VENGO DE NUEVO! —anunció la diosa en medio de un vaivén erótico y desenfrenado— ¡Aaaaaaaahhh…..!

Yo continué dando estocadas hasta que eventualmente me vine dentro de ella. Quedando sorprendido por la cantidad que de semen que expulsé.

Al terminar, observé como el pecho de Aqua subía y bajaba al tiempo que suaves jadeos escapaban de su boca, intentando normalizar el ritmo de su respiración.

Tanto sus brazos como sus piernas se hallaban extendidos a los costados de la cama y una ligera capa de sudor parecía envolver todo su cuerpo.

Y yo no me encontraba muy distinto que digamos. Tenía el cuerpo bañado en sudor y la respiración un tanto agitada. De hecho, de no haberme tomado aquella posición de maná, dudo que mi cuerpo hubiese logrado aguantar tanto.

Sí. Sé que quizás debí haberla guardado para una ocasión, vamos a decir…más importante como…ya saben, alguna emergencia que pudiera surgir durante alguna misión. Más aún con lo costosas que son. Pero bueno. Ya mañana será otro día.

—¿Qué te parece si bajamos a cenar algo? Yo invito —le dije a Aqua, quien recién ahora se pudo incorporar en la cama. Tenía la mirada agotada, pero a su vez llena de satisfacción. Y menos mal, porque les juro que aún con lo mucho que me calentaba verla en ese estado, no tenía una sola gota dentro de mí.

Está mujer me había dejado seco como una pasa de uva.

—¿Invitarme a cenar dices? —Aqua sonrió con altanería— ¿Qué sucede? ¿Acaso es la forma que tienes de lavar tus culpas luego de haber usado hasta el cansancio el cuerpo de esta diosa para satisfacer tus impulsos lujuriosos y cochinos? ¡Ksksksksk!

—¿De qué rayos estás hablando ahora? Solo te estoy invitando a comer.

Ella se encogió de hombros.

—Bueno, en ese caso, si tanto insistes, supongo que puedo aceptar tu invitación. S-solo, dame un minuto, ¿sí?

—Bien, en ese caso te esperaré abajo.

“Sí. Puede que este mundo esté lleno de cosas absurdas y ridículas”, comencé a pensar a medida que bajaba las escaleras hacia el hall del gremio. “Como el hecho de que los vegetales tengan vida propia y se muevan luego de haber sido servidos en tu plato. Pero definitivamente también tenía sus cosas buenas”.

Siendo esta diosa quisquillosa y problemática una de ellas.

Y por eso digo “bendito sea este mundo maravilloso.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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