Una Aventura Erótica con esta Autoproclamada Diosa! - Capítulo 28
- Inicio
- Una Aventura Erótica con esta Autoproclamada Diosa!
- Capítulo 28 - 28 ¡Un duelo absurdo con este maestro espadachín!
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
28: ¡Un duelo absurdo con este maestro espadachín!
(2) 28: ¡Un duelo absurdo con este maestro espadachín!
(2) La situación no podía ser peor.
Mis temores se habían vuelto una realidad.
Al principio, cuando acepté tener un duelo con Mitsurugi, no pensé en las gravísimas consecuencias de esto, todo para no quedar como un cobarde en frente de Aqua.
De alguna manera, el destino se apiadó de mí y el duelo en cuestión resultó ser una competencia por ver quien de los dos mataba más monstruos.
Pero hasta ahí llegó mi suerte.
Dado que, justo cuando pensé que por lo menos iba a sacarle un empate al maestro espadachín, este, tras comprobar las habilidades de Kronos, decidió retarme a un combate para definir la competencia.
—Si te soy sincero, desafiarte a un combate directo fue mi idea desde el principio —admitió Mitsurugi— pero decidí que primero quería ver de lo que eras capaz.
Y vaya que has superado mis expectativas, Kaizer Prester.
—¿Ah, sí?
¿Y a este que le pasa?
¿Acaso se piensa que somos maestro y discípulo?
Aún así, ya había llegado hasta acá, por lo que no podía negarme a su petición.
A pesar de que sabía que mis posibilidades de ganar eran prácticamente nulas.
Pero de nuevo, no quería demostrar debilidad frente a Aqua.
Ya suficiente había tenido con el hecho de que haya sido ella quien le dio el golpe final al demonio Demian.
—¡Eeeey!
¿Es necesario que me quedé para esto?
—se quejó una voz muy familiar—.
Ya suficiente tuve con que me comiera uno de esos sapos.
Quiero volver y darme un baño.
Sí.
Ahí la tienen, señores.
La principal razón por la cual accedí a esta locura, lejos de mostrarse preocupada por mí situación, actuaba como si todo esto no fuera más que un contratiempo para ella.
Cambiando el peso de su cuerpo de una pierna a otra y con los brazos cruzados, la diosa del agua se veía aburrida y fastidiosa.
—Mi señora, le ruego que tenga un poco de paciencia —dijo el héroe de la espada maldita— ya que este duelo es crucial para determinar si este hombre realmente está a la altura de poder protegerla.
—¡Ey, Kaizer!
—me llamó Aqua, haciendo caso omiso a las palabras de Mitsurugi— realmente no me importa si ganas o pierdes, pero termina de una vez, ¿quieres?
Los pies me están matando.
Aaargh, ¿como puede ser que esta mujer sea tan desconsiderada?
¿¿No se supone que es una diosa??
—Ejem…
¿Que te parece si comenzamos de una vez?
—preguntó mi oponente con cierta incomodidad luego ser ignorado por segunda vez en el día.
—Cuando quieras —repliqué.
Esperando que no se notara lo nervioso que estaba.
¡Por favor diosa, Eris!
¡Ten piedad de mí y ayúdame a ganar este duelo ya que la diosa que tengo conmigo es una inútil!
Tal y como lo esperaba, los movimientos de Mitsurugi eran rápidos y precisos.
Al punto de que apenas podía defenderme de sus ataques.
¡CLANG!
¡CLANG!
¡CLANG!
El sonido del acero contra el acero resonaba por la verde llanura.
Siendo capaz de repeler sus ataques con lo justo, todo lo que podía hacer era retroceder, hasta que se presentara alguna oportunidad de contraatacar.
—¡Vamos!
No vas a decirme que eso es todo lo que tienes, ¿o sí?
—¡Ja!
¡Por supuesto que no!
—mentí.
Ambas espadas se habían bloqueado mutuamente y mi rostro quedó pegado al de Mitsurugi.
Una gota de sudor se deslizó por la frente del chico, pero más allá de eso, el héroe de la espada maldita parecía estar en óptimas condiciones.
No obstante, en fuerza física creo que yo contaba con algo más de ventaja.
Por lo que usé eso a mí favor para arrojarle todo el peso de mi cuerpo encima.
Con la intención de hacerlo perder el equilibrio.
Los dos estábamos tan concentrados en los movimientos del otro, que por unos instantes todo lo que se escuchó fue el chirrido metálico provocado por Gram y Kronos al rosar violentamente entre sí.
Entonces sucedió.
—¡Ngh!
Mitsurugi forzó un gemido y se tambaleó hacia atrás.
¡Tengo más fuerza que él!
¡Si consigo encajarle un buen golpe a corta distancia, le voy a poder ganar!
Con esto en mente, retiré mi peso haciendo que Mitsurugi se tambaleara aún más.
Una fracción de segundo que me permitió liberar la espada, alzándola lo más alto que pude.
—¡Gaaaaaaah!
Solté un rugido que hizo sacudir toda la llanura, al tiempo que hacía descender a Kronos con todas mis fuerzas.
“¡Lo tengo!”, grité hacia mis adentros.
Ya estaba saboreando el triunfo.
Pero el mejor aventurero de Axel no iba a caer tan fácilmente.
Con un control espectacular de su cuerpo, Mitsurugi dio una mortal hacia atrás, logrando esquivar mi golpe por un milímetro.
Un trozo de su capa blanca quedó volando en el aire como si fuese una hoja de papel.
Antes de que esta cayera en el césped, mi oponente ya había conseguido aumentar la distancia con un segundo salto.
¿Como puede moverse así con semejante armadura?, me pregunté.
Al tiempo que lo veía aterrizar casi sin despeinarse.
Pero no había tiempo para pensar en eso ahora.
De pronto, el filo de Gram comenzó a brillar con un amarillo muy pero muy intenso.
—Que caraj— —¡LIGHTING SLASH!
La hoja de Mitsurugi se movió con rapidez, dejando rastros de un polvo brilloso.
Y lo siguiente que vi fue un haz de luz viniendo que se dirigía hacia mí a toda velocidad.
Rajando la tierra.
Lo primero que se me vino a la cabeza fue intentar esquivarlo, lanzándome hacia a uno de los lados.
Pero el ataque venía tan rápido que me pareció que no llegaría a tiempo.
Por lo que, para no terminar partido en dos, lo único que atiné a hacer fue alzar a Kronos delante mío, sujetando la empuñadura con las dos manos, como si vida dependiera de ello.
—¡Ggggg…!
Una onda de choque hizo que mi cuerpo temblara violentamente al tiempo que era arrastrado hacia atrás.
Dejando dos surcos de tierra en el suelo.
De haber sido una espada normal, seguramente se habría hecho pedazos.
Por lo que sentí un profundo agradecimiento hacia Aqua y al ítem roto que me había dado.
Aferrado al mango de Kronos, comencé a empujar hacia arriba.
Hasta finalmente soltar un grito eufórico.
Y, haciendo acopio de todas mis fuerzas, mandé el haz de luz hacia arriba.
El cual no tardó en perderse en el cielo despejado, dejando un débil destello hasta desvanecerse.
No obstante el peligro estaba lejos de terminar, ya que Mitsurugi aprovechó que había bajado la guardia por un instante, para acortar la distancia entre nosotros y descargar una serie de ataques frenéticos.
—¡En verdad eres extraordinariamente fuerte, Kaizer!
—dijo el maestro espadachín— ¡Pero aún así, no pienso cederte la victoria!
¡Menos delante de la señora Aqua!
Oh, con que esas tenemos, ¿eh?
Bueno, supongo que no puedo culparlo.
Y fue entonces cuando se me ocurrió.
—Pero…¿que dices?
—pregunté haciéndome el tonto— Si la señora Aqua hace rato que regresó a la ciudad.
—¿Qué?
Sorprendido, el héroe de la espada maldita levantó las cejas y por medio segundo su mirada se desvió hacia un costado.
Buscando a su diosa.
Quien por supuesto seguía parada en el mismo lugar con una expresión de aburrimiento.
Fue todo lo que necesité.
Cerré mi puño, el cuál comenzó a brillar con una luz incandescente.
—¡DIVINE SMITE!
—exclamé.
Y se lo hundí en el medio del estómago.
De hecho había conectado de una manera tan exquisita, que hasta pude sentir como la armadura de Mitsurugi crujía y se hundía contra mi puño cubierto de acero.
Lo que en un video juego llamaría un hermoso Critical Hit.
Un spray de saliva salpicó mi cara y Mitsurugi voló.
Dejando un rastro de luz brillante en el aire.
Como si se tratara de una estrella fugaz.
—¡UAAAAARGH!
—gritó el chico de dolor antes de estrellarse en el pasto con un ruido seco.
Yo por mi parte no podía parar de jadear.
Usar el Fasto Speedo para salvar a Aqua y ahora esta técnica de alto nivel, había consumido más MP de lo que pensé.
Sin contar todo lo que estuve peleando hasta recién en esa estúpida competencia por ver quien eliminaba más monstruos.
Solo espero que Mitsurugi no se ponga de pie porque ya casi no me quedaba energía.
—Ese golpe…estuvo increíble…—dijo mi rival mientras se ponía de pie.
¡La puta madre!
—Si tan satisfecho estás, ¿por qué no me haces el favor de quedarte en el suelo?
El joven se pasó el puño por la boca.
—Me temo que no puedo hacer eso.
Cuando encuentro un adversario así de fuerte…doy todo de mí hasta el final.
Y entonces comenzó a trastabillar.
—¿Te parece?
Yo te veo bastante hecho mierda.
Quiero decir, ¿realmente crees poder continuar?
—Oh.
Eres muy amable, Kaizer.
Pero no te preocupes…desde que perdí mi duelo con Kazuma, decidí no subestimar a mis rivales y…
—Mitsurugi hizo una mueca de dolor y escupió hacia un lado— venir preparado.
Metió la mano en su armadura y al sacarla produjo un pequeño frasco con un líquido azul y brillante.
Lo abrió y se lo tomó de un saque.
El cuerpo de Mitsurugi destelló débilmente y todo el agotamiento que había mostrado hasta recién desapareció por completo.
—Hijo de puta…
¿¿Acaso tenías un Elixir??
—Pareces sorprendido.
—Pues claro que lo estoy.
¡Estás haciendo trampa!
Mitsurugi parecía confundido.
—¿Trampa?
Es raro escucharte decir eso cuando tú también eres un reencarnado.
—Que quieres de— —¡Eeeeey!
¡Kaizeer!
Al voltear me encontré con Aqua, quien no parecía estar sorprendida en lo más mínimo por lo que acababa de hacer mi oponente.
—Él tiene razón —dijo— ¿No dijiste que en tu mundo habías jugado muchos RPG?
Pues ya deberías saberlo.
En las batallas contra jefes el jugador puede usar objetos para recuperar salud.
Bueno, esto vendría a ser algo parecido.
Bueno, visto de esa manera, lo que explicaba Aqua tenía bastante sentido.
Después de todo, este mundo tiene muchas cosas propias de ese tipo de juegos.
Niveles, clases, misiones…
Pero aún así, ¡Eso no quitaba para nada el hecho de lo jodido que estaba!
¡Yo no tengo ningún objeto encima!
¡Las últimas pociones de maná que tenía me las gasté follando con Aqua las noches anteriores!
—Bueno, y ahora que se aclaró el asunto, ¿qué te parece si continuamos?
—Mitsurugi ya tenía a Gram lista para atacar.
¡Aaaaah!
¡¿Por qué el coño de esa diosa de mierda tiene que ser tan adictivo!?
Con un Mitsurugi totalmente revitalizado, intenté resistir sus ataques lo más que pude.
Desviando los golpes de su poderosa espada con Kronos, a la espera de una oportunidad para contraatacar.
Pero como era de esperarse…acabé perdiendo.
—¡Mierda!
—grite con rabia dándole un puñetazo al suelo.
Estuve tan cerca.
—Uff, por poco y casi me vences —dijo Mitsurugi en un tono tranquilo.
Apoyando la espada contra su hombro.
Sus labios esbozaban una sonrisita de satisfacción— admito que en un momento tuve que ir con todo.
Se ve que todavía me falta entrenar más.
Es más, de no haber usado ese Elixir quizás hubiese perdido este duelo.
¿Quizás?
¡Pero si habría barrido el piso contigo de no haber sido por ese estúpido ítem!
—Quien sabe —fue lo que dije en voz alta.
No quería parecer un mal perdedor.
Una derrota es una derrota, sin importar como la veas.
—Más allá de eso, no puedo dejar de admirar el enorme potencial que me has demostrado hoy, Kaizer.
Quizás la señorita Aqua sí esté segura bajo tu cuidado después de todo.
—¡Oh!
¿En serio?
—mis palabras apenas impregnadas con una cuota de sarcasmo.
¿Quien se cree que es el payaso este?
—Sí.
Por lo menos hasta que consiga hacerme más fuerte.
—Oigan, si ya terminaron, ¿nos podemos ir de una vez?
Aqua, a quien parecía importarle un comino que Mitsurugi esté tan empecinado en protegerla, dio un paso hacia a nosotros.
Se veía incluso más fastidiosa.
Y que sucia está.
Ahora que lo pienso bien, que te coma un sapo gigante no debe ser nada lindo.
Por lo que quizás lo mejor sea volver al gremio y, en una de esas, ¡darnos un baño juntos!
Sin decir nada, la tomé de la muñeca y empecé a caminar.
—¡Auch!
—se quejó ella— ¡No hace falta que me jales tan fuerte!
—¿Sabes qué, Aqua?
Tienes toda la razón.
Se nos hizo tardísimo.
¿Que te parece si vamos pegando la vuelta a Axel?
—¿Uh?
S-Sí.
Supongo que eso estaría bien.
—Bueno, Mitsurugi, ¡nos vemos!
—saludé al maestro espadachín y comencé a caminar hacia la ciudad sin voltear hacia atrás.
—¡Más vale que te vuelvas más fuerte, Kaizer!
¡Yo también entrenaré más duro y sobrepasaré mis límites!
¡Cuídese, mi señora Aqua!
¡Estaré velando por su seguridad!
—Ah, seguro, seguro.
Adiós Katsuragi.
—Esteee…es Mitsurugi, mi señora.
¡Oigan!
¡Esperen!
¡Yo también voy para el mismo lado que ustedes!
Empecé a caminar más rápido.
Prácticamente arrastrando a Aqua.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com