Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo
  4. Capítulo 11 - 11 Señor de los cielos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: Señor de los cielos: Parte 10 11: Señor de los cielos: Parte 10 En la granja de mis padres siempre fui una buena jinete.

Eso era lo que me repetía a mí misma cuando algo parecía superarme.

Si podía dominar un caballo salvaje o un pegaso volador, debía poder con esto… Me decía mientras movía mis caderas, arriba y abajo… Trataba de distraerme, pesando en Emanuel como un semental.

Este era ya mi tercer clímax, y aún así sentía que iba perdiendo terreno.

Mi cuerpo temblaba, traicionándome por el agotamiento., y cada beso no hacía más que empujarme un poco más al borde.

‘Esto no debería ser así’, pensé, intentando recuperar el control de mi respiración.

‘Debería bastar.’ Solo tengo que durar un poco más.

Moví mis caderas con más violencia y los besos eran más bruscos por mi parte.

Fue entonces cuando lo entendí de verdad.

Ahora sabía por qué una persona “normal” tenía tan pocas posibilidades de mantener una relación con alguien que manipulaba la energía cósmica.

No era solo una cuestión de poder en combate o estatus.

Era algo más simple… Resistencia.

Vitalidad.

los controladores del cosmos, somos desastres andantes, sobre todo lo que se enfocan en el entrenamiento corporal.

Emanuel era un maestro físico.

Un cuerpo forjado con disciplina, voluntad y algo que rozaba lo inhumano.

Para alguien de su mismo nivel, aquello sería perfecto.

Para mí…un gran desafío, era la primera vez que dudaba en domar a un semental.

me negué a rendirme.

‘No ahora.’ ‘No aquí.’ No quería pedir una pausa.

No quería que pensara que no podía con él.

Moví las caderas con más fuerza, con una determinación que ya no era elegante, empujando a mi cuerpo más allá de lo que pedía.

La suavidad era tentadora, pero sentí que si me entregaba a ella, me rompería.

Lo miré a los ojos.

Ahí, amigo.

‘¿Por qué me importa tanto?’ ‘¿Por qué quiero que me vea capaz?’ Lo besé, sentí sus manos, y esa pregunta se desvaneció.

Porque en ese instante, me hacía sentir especial.

No como guerrera, no como usuaria de poder, sino como mujer.

Intenté contener un cuarto orgasmo.

El simple hecho de pensarlo me arrancó un temblor involuntario.

Estaba al límite, peligrosamente cerca de perder el control.

‘No lo engañes.’ ‘No al primero.’ ‘No cuando también es su primera vez.’ Si algo salía mal, sabía que cargaría con la culpa durante mucho tiempo de ofrecerle una mala experiencia.

Mi orgullo de mujer no lo permitía.

Mientras hacía todo lo posible para llevarlo al clímax, algo me incomodó.

No hubo sonido.

No fue un movimiento claro.

Fue una sensación.

Dos presencias.

Giré apenas la mirada.

Sombras.

‘…¿En serio?’ — ¿Cómo carajo se soltaron?

—pensé, más cansada que enfadada.

Cuando notaron que las había descubierto, huyeron sin vergüenza alguna.

Puse los ojos en blanco.

‘Infantiles.’ Y entonces, surgió una idea.

En una pizca de malicia.

Con las piernas temblorosas, me aparté y propuse cambiar a un lugar más cómodo.

Lo llevé a la habitación, sintiendo cómo cada paso me recordaba lo cerca que estaba de mi límite.

Con una orden, las luces se encendieron.

—¡Flo…!

¿Qué pretende?

—gritó Nicol, cubriendo los ojos.

Wuenti hizo lo mismo… aunque no lo suficiente como para engañar a nadie.

Las miré a ambas.

—Chicas —dije, con una calma que no sentía—, necesito un par de manos amigas.

Cerré la puerta antes de que pueda responder.

Desperté tarde.

Demasiado tarde.

No fue el sol ni el cansancio lo que me sacó del sueño, sino el movimiento constante de la cama.

Era Wuendoli.

que cabalgaba, pese a que le dolía.

Después de todo era la que más chillaba en la noche.

Que tuve que tapar su boca… Fue una noche muy loca, pero pudimos cumplir nuestro objetivo.

Pudimos por fin domar al semental… Me recosté en la cama, disfrutando de las caricias, Sin duda el viaje no va ser para nada aburrido.

Por fin te tenemos, bastardo… Gritaron la veintena de hombres encapuchados que con el tiempo descubrieron que se trataban, la molesta pandilla del Acha.

Paracitos que se ocultan en las sombras de todo el sistema Geminis.

Esta vez si que se lo han jugado, lograron acoralarme.

Bueno, ya me estaba cansando de tanto correr.

Si buscaban pelea, les daré pelea.

Pero será a mi modo.

Metamorfoseando las manos etéreas como recurso, me impulso asta poder llegar asta la cima del acantilado.

Tontos.

Le dije antes de hacer un sello con la mano, y el suelo donde pisaban esos incrédulos tipos comenzaron a iluminarse, y por barios segundos pude ver la explosión.

Nuevamente pude eludir otra trampa.

—eso fue sorprendente— Dijo una voz proveniente de tras de mí.

Antes de que me diera cuenta, sentí una patada en la espalda que me hizo caer del acantilado.

Que, si no fuera por que use las manos etéreas como escudo, esa caída me hubiera matado.

Cuando me puse de pie, vi que algo caía, frente a mí.

Era un hombre regordete con dos hachas en la mano.

Al verlo supe de inmediato de que esta sería una verdadera pelea.

Mirando fríamente a mi oponente.

De tras de mí, cincuenta manos etéreas comenzaron a formarse.

Era hora de ponerse cerio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo