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Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 Señor de los cielos Parte 14
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15: Señor de los cielos: Parte 14 15: Señor de los cielos: Parte 14 Arrepentirme de mis actos fue algo que nunca se me pasó por la cabeza.

¿Por qué?

Porque soy perfecta.

Mi papi siempre me dijo que era su princesita, la niña de sus ojos, su bebé, y que haría todo lo posible para que nunca sufriera alguna pérdida.

Mis amigas de la academia, de los Mil Sellos, lo decían; Los chicos se morían por mi belleza.

Realmente era perfecta.

Cuando mencionó que había un concurso interno en la academia de los Mil Sellos para visitar un planeta desconocido, no pude ser parte de los seleccionados.

Seguro fue culpa de esa muerta de hambre de Ajeline.

Seguro usamos su cuerpo para que la seleccionen.

Así que le dije a papá que hiciera algo, porque quería ir a ese planeta.

Serían unas vacaciones perfectas para mí.

Realmente tendría muchas visitas en la red universal.

Mi padre hizo todo lo posible y logró ganarme un sitio.

Lástima que la que expulsaron no fue esa zorrita, sino a Arlon, un sujeto feo, panzón, que tenía una mirada muy perturbadora, sobre todo cuando miraba a la hermanita menor de Rebeca, mi mejor amiga.

Ya en la nave, llevé todas las cosas necesarias para unas largas vacaciones e incluso traje a mi pequeño Roki.

Un perro del planeta Estone, era un perro de pirita que era muy lindo.

Pero por alguna razón en la nave nadie me hablaba, o directamente me ignoraban… incluso Rebeca, que decía que era mi mejor amiga.

No lo sé, pero parecían disgustados conmigo.

¿Pero por qué?

Si no he hecho nada malo.

Soy perfecto en todos los aspectos.

Cuando fue la hora de ser enviados al planeta, nadie quiso acompañarme.

Se lo pierden, estúpidos.

Aunque debo admitir que ser ignorada tanto tiempo me dolió un poco; casi llamo a papá para decirle que me reconoce.

Pero me daba vergüenza hacerlo.

Nunca me he retractado de mis palabras.

Porque una chica perfecta no se retracta de su palabra.

Mi nave cayó sobre un gran bosque de piedras, chocando contra un monolito negro, lo que hizo que la nave explotara.

Por suerte, mi papá me había dado algunos papeles de defensa que permitieron que yo y Roki sobreviviéramos a la explosión.

Roki se emocionó cuando vio aquellas extrañas piedras negras y no dudó en ir a morderlas.

—¡Roki, no!

Eso es sucio.

Ya encontraremos un hotel para que te den de comer minerales de alta calidad.

Los perros de Estone son conocidos por comer cualquier tipo de minerales, ya mi perro le daba lo mejor cuarzo de lo mejor: diamantes rojos, celeste… O sea, lo mejor.

Pasaron el tiempo y las respectivas autoridades no vinieron a buscarme.

«Tal vez se retrasaron», pensé.

Y así pasó la noche.

Tendí una tienda de campaña esperando que me reconocieran y me llevaran al hotel.

Sin duda daré una queja por el mal servicio.

Un planeta dedicado al turismo… las malas reseñas pueden ser un golpe terrible.

Sobre todo si se trata de una influencer universal como yo.

«Princesa de Papá» era mi nombre de influencer, aunque no sé por qué en algunos casos recibí mensajes de extraños preguntándome si necesitaba un papi.

Se lo preguntó a papá y vi que eso lo enojaba; me dijo que no era nada y que si recibía mensajes así, se lo avisara.

Y revisando mi teléfono, noté algo muy grave, realmente terrible: No había señal.

Ahora, ¿cómo se supone que actualice mi perfil?

Mis fans estarán decepcionados, ya que prometí que estaría actualizando sobre el recorrido en desolado.

Tal vez sea culpa de la empresa de turismo que no se fijó en que su satélite cuántico estuviera fallando.

Así que intenté dormir.

Abraza a Roki.

Aunque tuviera piel de roca, era muy cálida.

A la mañana siguiente tenía hambre y nadie venía.

Lo cual era raro, ya que se sabe que cuando uno arriba a un planeta, los sensores cuánticos y rúnicos informan automáticamente a los gobiernos mundiales.

Pasó otro día.

Tenía hambre.

Comenzaba a pensar que nadie vendría a recogerme.

Lo peor: no tenía comida y necesitaba un baño, ya que sentía que me picaba el cuerpo.

Para entretenerme mientras esperaba el rescate, comencé a practicar los sellos que nos enseñaron: Jabalí, perro, vaca, toro, buey, gallo, loro, pez… ¡Jusu: pequeño poni!

Dije mientras hacía señas con mis manos y de mi boca se formó un pequeño poni que comenzó a correr a mi alrededor.

Roki empezó a seguirlo mientras le ladraba.

Pequeño poni era un jusu que inventé mezclando ocho sellos.

La academia de los Mil Sellos nos enseñaba a moldear la energía cósmica en lo que deseábamos, con los respectivos sellos.

Según cuenta nuestro fundador, Ataque Kakasy, tuvo una iluminación en la que supuestamente vio las palabras verdaderas del Antiguo, el primer ser de la mitología, y empezó a imitarlo a través de señales de las manos que llamaban sellos.

De ahí el nombre: Mil Sellos.

La razón por la que me uní a esa academia y no a otras era para poder hacer maravillas con humo, como mi ídolo Mai Kalifa.

En sus videos ella moldeaba de humo corazones, aves, peces de distintos colores.

Yo aún no podía moldear la energía correctamente para darle color o hacerlo realista, pero este era un avance.

Al hacerse de noche me di cuenta del horror: nadie iba a venir a recogerme.

Y pese a todas las advertencias de supervivencia que vi de vez en cuando, tuve que moverme.

Ya habían pasado tres días sin comer nada ni beber agua.

Así que tomé valor y comenzamos a caminar por este extraño terreno.

Roki estaba en su mundo, disfrutando del paisaje, mordisqueando las piedras aquí y allá… hasta que regresó agitado, ladrando, y corriendo hacia una dirección.

Yo lo seguí algo confundida y de pronto lo vi.

Recostado sobre un gran monolito negro estaba un joven con ropas blancas y una gran gorra de chef —un cocinero mágico—.

Estaba muy herido, su ropa ensangrentada y, lo peor, le faltaba un brazo.

¡Estrellas arriba!

¿Qué le pasó?

Me acerqué a él y, pese a tener aversión a la sangre, toqué su pulso tal como lo decían en las redes: estaba vivo, había latidos.

Así que saqué varias pociones de salud y se las hice beber.

Cuando el joven abrió los ojos…

Lo primero que hizo ese salvaje fue ahorcarme.

—¿Quién eres?

—gritó, alterado.

Yo, asustada y ahogándome, dije: —Soy Noimy, de la academia de los Mil Sellos.

Roki, como buena mascota, mordió el brazo del salvaje haciendo soltar.

Cuando me liberó, Roki dejó de morderlo y se acercó a mí.

—¿Qué está pasando?

—pregunté una vez que sentí el aire llegar a mis pulmones.

—Este maldito… lo voy a denunciar por las redes, a ver cómo manejas una funa por la red galáctica.

Quién sabe, tal vez me haga más viral.

—Estos malditos me emboscaron e intentaron robarme la fruta de corazón de piedra.

¿Emboscada?

¿Robar?

¿corazón de piedra?

No importaba lo que él dijera, pero esas palabras eran horribles para mí.

—Tuvimos que denunciar esto.

Tenemos que informar a la policía de este planeta para que atrapen a esos malhechores —dije animado y asustada, mirando por todos lados.

Vi cómo el chef me miraba extrañado.

Y debido a las pociones se sintió mejor, por lo menos para bromear.

—Bromeas, ¿verdad?

—dijo como si estuviera incrédulo.

—¿Qué?

¿Acaso la policía no va a hacer algo sobre esto?

¡Mírate, estás sin un brazo!

Eso es un intento de homicidio… … Antes de que el joven dijera algo más, se detuvo poniéndose de pie.

Roki se puso en postura de ataque y comenzó a gruñir ante un grupo de jóvenes que estaba apareciendo.

—Con que aquí estaba… —dijo el que parecía ser el líder.

¿Quiénes eran ellos?

Realmente estaba empezando a asustarme.

Así que, sin querer, me puse detrás del joven chef.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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