Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo
  4. Capítulo 16 - 16 Señor de los cielos parte 15
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Señor de los cielos: parte 15 16: Señor de los cielos: parte 15 — ¿Qué se supone que hacen?

—pregunté con una voz temblorosa.

Los jóvenes eran horribles… al menos para mí.

Tenían pinta de delincuentes: el cabello rapado y varias cicatrices marcándoles el rostro.

Pero, sobre todo, era la mirada que me lanzaban lo que me ponía los pelos de punta.

Tenía miedo.

Mucho miedo.

Uno de ellos se acercó más.

De su pulsera de almacenamiento sacó un cuchillo blanco, grueso, como el de un carnicero.

—Y ahora ¿qué vamos a hacer?

—dijo.

Por más ingenua que pudiera actuar, sabía perfectamente que ese grupo no tenía buenas intenciones.

—Señorita, dime qué sabes hacer —me preguntó el joven chef.

Sus palabras me hicieron tartamudear.

No sabía qué respondió.

No podía decirle que sabía hacer figuras de humo.

Entendía lo que me estaba pidiendo: ayuda para pelear contra ese grupo.

Pero yo no quería luchar.

La razón por la que me había unido a la Academia de los Mil Sellos era para poder hacer cosas como mi influencer favorito, no para pelear.

—Miren lo que tenemos aquí: una tierna mujercita.

Sin duda será una excelente adquisición —dijo uno de ellos.

Estos tipos… Dios, no puedo decir insultos.

No es apropiado para alguien tan perfecto como yo.

El chef frunció el ceño.

—Club de las Ratas.

Una academia oscura dedicada a entrenar futuros ladrones.

Sin duda hacen honor a su reputación como la escoria de las academias del universo.

El que parecía ser el líder soltó una risa malvada que me hizo temer aún más la situación.

Quería correr, quería gritar.

Yo… yo solo quería hacer algo para salir de esta pesadilla.

De pronto, Roki dio un fuerte salto inesperado y mordió la garganta de uno de los atacantes, tomándolos a todos por sorpresa.

Aprovechando la breve distracción, el joven se movió tan rápido que apenas pude seguirlo con la mirada.

Llegó hasta el líder y, sin darle tiempo de gritar o reaccionar, lo decapitó con su cuchillo.

Luego agitó el arma hacia un costado.

Una energía cortante salió disparada y partió en dos a otro de los jóvenes.

El último reaccionó a tiempo para esquivar, pero no salió ileso: tenía un profundo corte en el pecho.

Aún así, logró huir.

Al ver tanta violencia, no pude soportarlo más.

Me arrodillé y vomité.

Cielos…

esto era real.

Realmente había sido testigo de un asesinato.

Y mi mascota también había participado.

La policía iba a arrestarme.

Mi padre estaría decepcionado de mí.

Pero fue defensa propia, ¿verdad?

Eso significaba que estaba en mi derecho… ¿verdad?

Las preguntas me inundaron una tras otra.

Aquellas supuestas vacaciones perfectas estaban completamente arruinadas.

—Vámonos —dijo el joven—.

La sangre atraerá a las bestias.

No podemos quedarnos aquí.

Lo dijo después de terminar de rebuscar entre los cadáveres.

Le tenía miedo.

Mucho miedo.

No pude evitar retroceder cuando Roki se acercó con las mandíbulas ensangrentadas.

—Tienes una buena mascota de batalla —comentó—.

Aunque sea pequeño, un perro de esonte es considerado uno de los mejores guardianes.

Son muy protectores e inteligentes.

Eso explicaba por qué mi padre me dejaba viajar a cualquier lugar sin escolta siempre que llevaría a Roki conmigo.

Saber que mi perro era un homicida me dejó un sabor amargo en la boca.

Pero cuando apoyó su cabecita en mi falda, no pude evitar abrazarlo.

—No puedo irme —dije al fin—.

Me entregaré a la policía y diré que fue obra mía.

… —Bromeas, ¿verdad?

—preguntó el joven por segunda vez, claramente confundido—.

¿Tu academia no te advirtió nada sobre lo que está pasando?

Confundida, le preguntó a qué se refería.

Por lo que entendí, esto no era un simple tour.

Era un viaje por un planeta desconocido llamado Desolado.

No investigué nada porque quería disfrutar la sorpresa.

… — ¿Tienes idea de lo afortunada que eres?

—me dijo mientras guardaba su cuchillo—.

Si yo fuera alguien desalmado, sin duda tendrías un destino oscuro.

Me miró de arriba abajo, avergonzándome.

Mientras caminábamos, comenzó a explicarme la situación.

Con cada palabra, mi cuerpo temblaba más.

Todo era realmente escalofriante.

Entonces todo empezó a encajar: las miradas frías, la desconfianza.

No era solo conmigo, sino entre todos mis compañeros.

La razón por la que nadie se me acercó a proponer una alianza era simple: me consideraron inútil.

Llegar a esa conclusión dolio casi tanto como descubrir que ni siquiera mis maestros se habían molestado en advertirme sobre esta supuesta guerra de pequeñas facciones.

Desde ese día, fuimos compañeros de viaje.

Fue curioso ver cómo el cocinero mágico preparaba una especie de sopa capaz de regenerar su brazo perdido.

En ocasiones era brusco conmigo.

Por ejemplo, rasgó los costados de mi vestido diciendo que así no impediría mis movimientos.

Aunque afirmó que lo hacía con buenas intenciones, no pude evitar pensar que solo quería ver mis piernas largas y blancas.

Jejeje.

Realmente era algo tonto, pero cocinaba como si los dioses le hubieran otorgado ese don.

La última vez que comí algo tan delicioso fue en una fiesta de fin de año organizada por un socio de mi padre, durante una cena de la Corporación Mendes.

Los postres fueron tan increíbles que pasó más tiempo comiendo que conversando con los hijos de otras empresas.

Un chef mágico es una profesión muy bien pagada y respetada, incluso más que la de un alquimista.

Se dice que un buen caldo preparado para alguien de alto nivel puede extender la vida o curar enfermedades.

Es una lástima que tan pocos logren graduarse.

Cada año, menos de cien chefs mágicos lo consiguen en toda la escala universal.

Durante esos días fui testigo de muchos horrores: monstruos extraños y emboscadas constantes de más miembros de las Ratas Sombrías.

Pero el joven era increíblemente fuerte.

Según me contó, era el más poderoso de su generación.

Y le creí, después de verlo decapitar a un cocodrilo alado de un solo corte.

Mientras más viajábamos, más me atraía.

Sin darme cuenta, me estaba enamorando.

Roki, por su parte, comenzó a despertar su sangre salvaje, salvándonos de numerosas emboscadas, tanto de criaturas como de humanos.

Con el tiempo, yo también empecé a moldear algunas técnicas simples, como puños de fuego o de tierra.

Tenía que hacerlo para sobrevivir, y poco a poco me estaba fortaleciendo.

Entonces llegamos a una enorme abertura.

En el centro había un pozo gigantesco que parecía no tener fondo.

Estábamos discutiendo qué hacer cuando sucedió.

Un gran rugido estremeció todo el lugar.

A lo lejos, una criatura colosal se acercaba.

Era una especie de ciempiés.

Enorme.

Cada sección de su cuerpo era del tamaño de una montaña, y su caparazón de siete colores brillaba de forma antinatural.

Pero lo más aterrador era su aura.

Plateada.

Al sentirla, tanto Komatsu —ese era el nombre del joven chef— como yo quedamos paralizados de miedo.

Roki, en cambio, quedó inmóvil, como una piedra más en el camino.

A medida que el monstruo se acercaba, la muerte parecía avanzar directamente hacia nosotros.

No me quedó otra opción que aferrarme con fuerza a la mano de Komatsu y esperar que nuestro final fuera rápido e indoloro.

Cuando el gigantesco ciempiés pasó sobre el pozo, una enorme mano azul, cubierta de extraños patrones negros, emergió desde las profundidades.

Sujetó a la criatura y la arrastró al abismo.

Todo ocurrió tan rápido que nos dejó sin palabras.

Nos miramos a los ojos y, sin decir nada, dimos media vuelta y echamos a correr.

Corrimos sin parar por el extraño bosque de piedra.

Al pasar junto a un gran monolito negro, los vimos.

Un grupo de estudiantes con uniformes blancos.

Eran de la quinta academia más famosa de todo el universo zodiacal.

La Torre Blanca.

Había tres mujeres y un hombre.

Al verlos, grité con todas mis fuerzas: —¡Corran!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo