Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo - Capítulo 5

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo
  4. Capítulo 5 - 5 señor de los cielos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

5: señor de los cielos.

parte 4 5: señor de los cielos.

parte 4 El humo era nocivo; emanaba de las innumerables grietas que atravesaban la tierra desolada.

El cielo, cubierto por un gris enfermizo, parecía un velo espeso que ocultaba la luz del sol, como si este mundo se negara a ser iluminado.

Para nuestra mala suerte, nuestra capsula cayó sobre un terreno fangoso.

—No… no… ¡mis zapatos!

—sollozaba Wendoli, observando cómo el barro devoraba sus preciados zapatos de colección, de alguna marca absurda y sobrevalorada.

Nicol no estaba mejor.

Miraba su vestido con expresión devastada, como si hubiese perdido algo irremplazable.

—Genial —bufé—.

Estoy acompañada de incompetentes.

—¡Oye!

—protestaron ambas al unísono.

A diferencia de ellas, el barro no me molestaba.

Crecí en una granja; jugar entre cerdos y lodo era parte de mi infancia.

Esto no era nada nuevo.

Levanté la vista al notar algo extraño.

Un árbol marchito se alzaba frente a nosotras, enorme y retorcido.

Sus ramas se extendían como manos esqueléticas.

Un aullido, Se pudo oír.

—¿Qué fue eso…?

—preguntó Nicol, con la voz temblorosa.

Fruncí el ceño y metí la mano en mi bolsillo.

No esperaba usarlo tan pronto.

Instantes después, aparecieron.

Perros monstruosos, de casi tres metros de largo, con cuerpos delgados y dos cabezas deformes.

Sus fauces goteaban saliva espesa, y el hedor que desprendían era nauseabundo.

Wendoli y Nicol entraron en pánico.

Yo no.

Permanecí inmóvil.

Saqué al encogido zombi y lo lancé hacia los perros Fu fascinante ver como este a medida que iba cayendo sobre lo perro este crecía.

Mientras realizaba los sellos manuales, el zombi comenzó a crecer, huesos crujiendo, carne expandiéndose.

Con un solo golpe aplastó la cabeza de uno de los perros, reduciéndolo a una masa irreconocible.

Wendoli reaccionó de inmediato.

Abrió su libro y una página se iluminó.

Dos serpientes formadas por runas, con formas de renacuajo, se materializaron y se enroscaron alrededor de la pata de otra bestia, inmovilizándola.

Nicol fue aún más directa.

Sacó varias pastillas rojas de un anillo que llevaba en el dedo.

Al arrojarlas, explotaron en el aire, despedazando a los perros cercanos.

El combate terminó tan rápido como empezó.

—¡Eso fue increíble, nena!

—grité, eufórica, antes de ordenar a Franki (fue el nombre que decidí darle a mi criatura) que si guiara atacando.

Pero algo no estaba bien.

No eran solo esos.

Más perros comenzaron a surgir de entre la niebla, uno tras otro.

—Tenemos que irnos —dije.

No hubo quejas.

Corrimos.

Salimos del lodo apenas con vida y nos internamos en un bosque de árboles secos, retorcidos y silenciosos.

—Eso fue… —Peligroso.

—No.

—Casi morimos.

—¡Nooo!

—¡Fue glorioso!

—grité, riendo—.

Corto, pero intenso.

Cuando la adrenalina bajó, hablé con seriedad.

—No bajen la guardia.

Este lugar es peligroso.

Ambas asintieron.

—¿Dónde estamos?

—preguntó Nicol.

Un bosque.

Y eso era malo.

Los maestros habían advertido sobre estas zonas de Alto riesgo.

Criaturas inestables.

Nos preparamos.

—Franki, adelante.

Mi zombi dio un paso al frente, actuando como escudo.

—¡Espera!

—gritó Nicol—.

¿Eso no es un trébol de siete hojas?

Corrió hacia un arbusto y lo desenterró con cuidado.

—¡Y eso es hongo siempre mojado!

—añadió Wendoli, recogiendo una seta verde brillante.

Las observé, aturdida.

Para una nigromante, la mayoría de esos recursos no servían de nada.

Entonces lo vi.

Por el rabillo del ojo.

Una figura alta, delgada, sin rostro.

Medía casi tres metros y nos observaba desde la distancia.

—Chicas… rápido.

Coloqué a Franki frente a nosotras.

La criatura no atacó.

Retrocedió lentamente, perdiéndose en la oscuridad.

—¿Qué carajo fue eso?

—murmuré, tocándome el pecho.

—El Acosador —dijo Nicol—.

Un espíritu observador.

No ataca… solo vigila.

—En otros planetas lo llaman Slenderman.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Horas después, descansamos.

Yo estaba frustrada.

No había conseguido ningún recurso útil.

—No te desanimes —dijo Wendoli—.

Encontraremos una flor de muerto, flor corazón o el hueso de un cadáver milenario.

Suspiré.

—Dudo que esté en este bosque.

Mejor busquemos un cementerio.

Aceptaron.

En el camino esquivamos horrores: masas rodantes de cabezas esqueléticas, manos emergiendo del suelo, y un gigante peludo del tamaño de una montaña que se movía a cuatro patas.

Pero lo peor fue ver a un estudiante de una academia morir.

Mandíbulas surgieron de la tierra y lo devoraron en segundos.

Intenté ayudar, ordené a Franki atacar a la criatura —un sapo monstruoso—, pero fue demasiado tarde.

El pobre tipo ya había sido digerido  Wendoli vomitó.

Nicol lloró.

Yo por otro lado recogí los restos.

Al menos podría entregarlos a su academia, que a su vez le entregaría a sus familiares.

El sapo tenía un núcleo de nivel cobre del quinto círculo.

Un recurso valioso para la necromancia.

No dude en tomar su cadáver que me seri muy útil.

Fue de ese modo que comenzó nuestro primer día en ente mundo desolado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo