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Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo - Capítulo 6

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6: Señor de los cielos: parte 5 6: Señor de los cielos: parte 5 La noche era más negra que las fauces de una bestia feroz, una que acecha en silencio, conteniendo el hambre mientras espera el momento exacto para devorar a sus víctimas.Los aullidos, rugidos, gruñidos y lamentos infernales hacían que encontrar un lugar para acampar fuera casi imposible.

…pero no para nosotras.

Todo gracias a Nicol, que había traído consigo un artefacto mágico extremadamente útil: una casa portátil de tipo camaleónico, capaz de fundirse con el entorno.Había olvidado un detalle muy importante sobre los maestros de pociones: ellos cagan dinero.

Mucho dinero.

Ya que un artefacto mágico de este indoles cuestan mucho dinero, tanto que ni siquiera vendiéndome lo compraría.

El interior de la casa móvil era sorprendentemente amplio.

Contaba con un baño con ducha caliente, una cocina equipada y, al fondo, una habitación con una cama enorme y un televisor de gran tamaño.Todo pensado para pasar la noche con comodidad.

Había sido una buena decisión traerla.

Wendoli y yo asentimos en silencio.

Después de cenar una comida caliente y darnos una ducha, las tres nos recostamos en la cama.

El cansancio físico era profundo, pero el mental lo era aún más.

Nadie hablaba.

Nadie podía dejar de pensar en lo ocurrido durante el día.

—Este mundo es peligroso… —murmuró Wendoli.

Su voz temblaba.

Todavía tenía grabada la imagen de aquel joven siendo devorado.

Fácilmente podríamos haber sido nosotras.

Wendoli comenzó a sollozar.

Nicol y yo nos miramos antes de acercarnos para calmarla.Antes habíamos subestimado este mundo.

Pero después de presenciar la muerte real de un ser humano, ya no había nada gracioso en ello.

A nadie le pareció gracioso.

Recordé entonces las clases.

Las historias oscuras sobre los usuarios del cosmos y la violencia que inevitablemente los seguía.Aunque en esta nueva era las normas eran estrictas, el abuso de poder seguía existiendo.

Los Devilors eran prueba de ello: individuos crueles, perseguidos en todos los sistemas del Zodiaco.

Apreté el puño.Esto ya no se trataba solo de conseguir recursos.

También se trataba de sobrevivir.

Solté un suspiro y miré a Nicol, intentando aliviar el ambiente.

—¿Vemos algo?

—propuse—.

Una película… lo que sea.

El televisor se encendió.

Gemidos.

La pantalla mostró imágenes explícitas: tres mujeres, demasiados hombres.

—…¿Qué?

—dijimos las tres al mismo tiempo.

Cambien de canal muy apresuradamente.Peor.

Aun que esta vez había más hombres.

Otro cambio.Aún peor.

Y los hombres parecían aumentar.

—¡Cámbialo!

—gritaron Wendoli y Nicol, avergonzadas.

Sentí el calor subir a mi rostro mientras cambiaba canal tras canal.

Cada imagen era más explícita que la anterior, más perturbadora.

—¿Por qué demonios tienes tanto porno en tu televisor?

—le pregunté a Nicol.

—¡No es mío!

¡Te lo juro!

Yo no veo esas cosas —respondió, casi entrando en pánico.

El último canal fue el peor: porno lésbico de tres mujeres.

Apagué el televisor.

—Será mejor dormir temprano —dije—.

Mañana seguimos explorando.

Intentando olvidar ese extraño incidente.

Ambas asintieron.

También intentando olvidar aquello.

Apagamos las luces.

El silencio volvió.

Hasta que sentí manos.

—¿Qué… qué están haciendo?

—pregunté, incómoda, cuando noté cómo acariciaban mis piernas.

—Lo mismo podríamos preguntarte —respondió Nicol.

Me di cuenta entonces de que mis propias manos estaban tocando su cuerpo.

¿Por qué estoy haciendo esto…?

Un beso en el cuello.Un escalofrío.

Intenté levantarme, pero mi cuerpo no respondió.

Estaba rígido, ajeno a mi voluntad.

Las caricias se volvieron más insistentes, más agresivas.

Oí tela desgarrarse.

—¡Deténganse!

—dije, con la voz temblorosa.

—¿De qué te quejas?

—susurró Nicol—.

Siempre me deseaste.

Lo sé.

Me miras cuando leo en ropa interior.

—No… —murmuré—.

No es así… Algo estaba terriblemente mal.

Mis amigas no se estaban controlando.

Yo no podía moverme.esto era anti natural… Era otra cosa.

—¡Luz!

—grité.

La habitación se iluminó.

Y vi las cara de mis compañeras.

Sus ojos eran rosados.

Vacíos.De sus cabezas salían hilos delgados que se extendían hasta el techo, donde flotaba una masa de niebla rosada, palpitante, creciendo con cada exhalación.

Era grotesco, horrible, ya que debes en cuando tenía la forma de un rostro de un hombre obeso.

Entonces lo entendí.

Las malas intenciones.

Recordé las historias del jorobado Men.

Nos hablo acerca de los Miasma, nacidos de emociones humanas condensadas por la muerte.

Hambre, ira, lujuria.

Espíritus deformes que se alimentaban del caos.

Hubo muchos casos documentados: como el planeta de Toledo.

Cundo un miasma del hambre cayo, todos los habitantes de ese mundo se mataron a mordiscos por el hambre, se habían comido vivos.

Fuimos muy descuidas, no pusimos protecciones contra criaturas oscura, o nonos fijamos en que terreno nos habíamos puesto.

Espera un minuto, ha hora que lo pienso, las protagonistas de esos videos, eran las mismas en cada metraje de cada canal diferente, y si hacia más memoria esas mujeres tenían nuestras apariencias y solo que nonos fijamos muy bien.

No, el espectro ya había atacado desde un principio, solo debido a que el espectro era de un nivel menor su influencia había tardado en hacer efecto.

Nosotras habíamos tenido suerte.

Demasiada suerte.

Porque si nos hubiera tocado las malas intenciones del hambre o de la ira, no quería ni imaginármelo.

Esperé.

Aguanté.

Soporté las caricias, los besos, las lamidas, ignore todo lo que me estaban haciendo, no era culpas de las dos, sino la influencia de esa cosa que se acercaba hacia nosotras.

Resiste me dije a mi mismo, resiste.

Solo un poco mas..

Cuando la cosa descendió lo suficiente, abrí la boca y activé el hechizo.

Un hechizo que me prometí nunca usar.

Como un agujero negro, devoré al espectro.

Arte oscuro: Tragador de Almas.

Un hechizo prohibido.

Repugnante.

Que aprendí de mala ganas, a consejo del jorobado Men.

Creyendo que tal vez me sería útil.

Una vez que lo absorbí, comencé a refinarlo, a convertirlo parte de mí y entonces paso.

Sentí cómo algo se rompía dentro de mí.

Mi cuello de botella se había roto, había avanzado al segundo circulo de cobre.

Algo que seria un evento fortuito, pero no había tiempo para celebrar.

A pesar de que el causante de todo había sido despachado, aún tenía que esperar que los efectos pasaran.

Huna hora despues.

Las tres estábamos en silencio, mirándonos.

Nicol con sus ojos rojos, miraba las marcas de dientes que me hizo en algunas partes de mi cuerpo.

Wendoli lloraba, no se atrevió a mirarme a la cara.

No dijimos nada más.

No podía culparlas, yo también hubiese caído en la influencia, si no fuese por mi físico especial, que aduras pena pudo resistirse.

Me estremecí, al pensar que, si también hubiese sido influenciada, hubiéramos muerto, de hambre y agotamiento.

Debido a que estaríamos liándonos hasta la muerte.

Nuevamente pensé que emos sido muy afortunadas esta vez.

Por el momento decidido no hablar.

solo quería que ….

Bueno, no savia que es lo que realmente quería.

Solo quería dormir.

Esa noche dormimos sin cambiarnos, demasiado agotadas para sentir vergüenza.

Por primera vez desde que llegué a este mundo, quise volver a casa.Quise ver a mi madre.Quise que me abrazara.

Tengo miedo…  Y sin darme cuenta comencé a sollozar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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