Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 Señor de los cielos parte 6
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7: Señor de los cielos: parte 6 7: Señor de los cielos: parte 6 Explocion… Explocion..
Los ecos de mis bombas de papel rugieron por todo el cañón.
Los grito y maldiciones vinieron después.
Uno de mis perseguidores había caído en una de mis trampas.
Por el sonido húmedo de sus alaridos, sabía que habían perdido las piernas.
Me sonreí ante este resultado, no esperaba que los disuadiera.
Pero oír sus gritos me llenaba de un placer morboso.
Se lo merecían.
Si esto hubiera ocurrido semanas atrás, talvez me hubiera horrorizado por mi forma de pensar.
Ante el solo pensamiento de mutilar a alguien jamás se me hubiera pasado por la cabeza.
Ha hora no, fueron las mismas circunstancias que cambiaron toda mi personalidad.
Ese patético yo, tuvo que madurar por culpa de esos bastardos encapuchados.
Bien si planean captúrame, are que qui mi captura, sea lo más doloroso posible.
Nadie se mete con Arnol mendes torres, heredero de la corporación torres sim pagar el precio.
Materialicé las manos etéreas, y como patas de arañas comencé a moverme, impulsándome hacia adelante dejaba caer mas papeles bombas.
Enterándolas o ocultándoles en alguna grieta.
Sin darme cuenta me había convertido en un trampero muy decente y pensar que tan solo un par de semanas era solo un tipejo ignorante.
Como, por ejemplo, no unirme a un grupo de exploración creyendo que me iría mejor solo.
No pensaba en lo peligroso que era este mundo, solo pensaba en lo rentable que sería conseguir los recursos sin tener que compartir con otros.
En el primer día mi pensamiento egoísta dio sus frutos.
Fortuitamente mi capsula descendió en un valle cubierto de colina y repleto de plantas medicinales, que no reconocían para que servían, solo las recolecte como un poseído.
Pensaba solo en las ganancias y lo mejor mis deudas podría ser saldadas e incluso tendría ganancias.
Bese con pasión mi brazalete de almacenamiento.
Un artefacto sencillo pero invaluable, que todo maestro del cosmos tiene.
Sirve para guardar elementos a gran cantidad en un espacio expandido por unas runas espaciales.
Creo que así funciona.
¿verdad?
Nunca me moleste en estudiar las runas.
En realidad, nunca me moleste en estudiar muchas cosas importantes.
Si me hubiera tomado enserio mis entrenamientos, si no hubiera perdido el tiempo haciendo tonterías, en este momento el que estaría huyendo no seria yo, sino ello…pensándole bien, todo hubiera sido igual, pero con la diferencia de que no sería tan patético.
Mientras recolectaba como un poseso la medicinas, en una de las colinas me encontré con una cueva subterránea, que emanaba tenues luses amarillas, curioso me adentre dentro de la cueva y los vi.
Mis ojos brillaron con una codicia hambrienta, mi respiración casi se detuvo y mi boca se deformo en una retorcida sonrisa de felicidad insana.
Era, rico, muy rico.
Porque por toda la cueva, estaba repleta de pequeñas piedras solares, eran las cristalizaciones de la energía cósmica, el ingrediente principal para cualquier maestro del cosmos.
En solo un día de exploración en este estaño mundo me había vuelto absurdamente rico.
Mas que mi propio padre.
Gaste todos mis brazaletes recolectado, maldiciéndome por no haber traído más.
Pero cuando quise profundizar mas en la cueva.
Algo dentro de mi me detuvo.
Un miedo.
Un miedo primitivo que hizo que cada célula de mi cuerpo, sudara.
Me estaban advirtiendo de que corriera, de que no siguiera más, de que si seguía un segundo mas iba ser asesinado.
Eliminado, borrado…ma….
Hui.
No se como pero hui de ese siniestro lugar, talvez fue un instinto de supervivencia o algo más, pero comencé a usar alas manos etarias como extremidades para poder uir mas rápido.
Mas lejos.
Adonde sea que no sea aquel lugar.
Mie cuerpo estaba empapado de sudor, por el miedo.
Corrí y corrí sin dejar de usar las manos eterias.
Sali de es campo de colinas.
Me adentre dentro de un cañón, pero no me detuve, estuve un buen rato huyendo asta que Sali al otro lado del cañón.
Encontrándome con un paisaje inesperado, un cementerio.
Un cementerio de gigantes.
Cadáveres colosales se extendían hasta donde alcanzaba la vista.
Cuerpo de criaturas extrañas como la de un perro de tres cabezas que era las mas pequeñas ya que tenia el tamaño aproximado de una casa.
No se por que en mi mente me vino la imagen de esa mujer.
Flor.
Esa ardiente mujer que sin duda daría cualquier cosa por estar aquí.
Ya calmado por aquel susto.
Desactive la técnica y avance con cuidado.
¿quizás pueda encontrar algo útil para ella?
Me pregunte.
Por cierto ¿Qué cosas eran útiles para un nigromante?
Cadáveres, verda… Mire a los colosales cuerpos y neque con la cabeza, por más que quería ayudar no podía en ese momento.
Mientras me perdía en mis pensamientos.
Oí, fuertes aleteos.
Una presión monstruosa descendió del cielo.
Desesperado, me escondí dentro de uno de esos cadáveres y contuve la respiración.
Y lo vi.
Un cuervo gigantesco de plumas rojas descendió lentamente.
Sobre uno de esos cadáveres y comenzó a picotear, vi qu en el cuello de ese enorme cuervo había un rostro de un anciano muy arrugado.
Era grotesco.
Era un cuervo del terror.
Conocidos por abundar en cementerios o campos de batalla.
No era tan gres como una gallina común.
Pero este…este superaba toda las estadísticas establecidas y conocidos.
Por primera vez entendí cuan estúpido había sido, no le di a este misterioso planeta el respeto que se mérese.
Vi como aquel cuervo comía las pieles endurecidas de esos cadáveres longevo durante todo el dia, asta que se detuvo miro hacia una dirección y soltó un fuerte grito que casi me deja sordo y emprendió su vuelo.
Otra nueva presión, igual de opresiva.
Apareció otra monstruosidad se estaba acercando.
Nuevamente se volvió oir el graznido de ese cuervo, luego vino los golpes, explosiones.
Esa cosa estaba peleando con otra cosa de el mismo nivel.
No quise saber nada más.
De manera discreta Sali de aquel cadáver y muy sigiloso volví acorrer activando esas manos etéreas .
Esta vez no detuve y seguí huyendo asta que comencé a sentir la fatiga.
Fue de ese modo que comenzó mi vida en este planeta.
No fue un ser afortunado, simplemente era tan patético que bestias de alto nivel me ignoraban.
Y que a mi bajo nivel que no atraje el interés de muchas criaturas con la que me topé.
Durante me la pase huyendo, aprendiendo de mis propio errores.
Comenzaba a ser mas precavido, me había vuelto muy hábil con el maneto de las manos etéreas.
Me movía siempre a un metro de un suelo, usando las manos para explorar antes de tocar nada.
La técnica de las mil manos se estaba volviendo parte de mi.
Enserio esta técnica era una técnica muy útil.
¿Por qué nadie mas lo aprendía?
Una pregunta que sin duda are, cuando termine la expedición.
Que será en un año.
Estuve en esa rutina cuanto todo cambio.
A lo jejos, bajo la sombre de una piedra oscura, barios hombre encapuchados con túnicas moradas.
Si hubiera sido yo ase semanas antes.
Ese ingenuo de seguro me hubiera acercando a saludarlos, sin notar los muchos rasgos sospechosos.
Como, por ejemplo, porque se cubrirían el rostro.
Me mantuve a distancia, observándolos con cautela.
Poco después, más miembros comenzaban a llegar.
El error ocurrió cuando un miembro de ese grupo llego.
Al parecer tenia alguna habilidad sensorial.
Que detecto mi presencia.
Un mal presentimiento me invadió y hui de inmediato.
¡es el!
Grito el sensor de ese grupo.
¡es al que estamos buscando!
Fue un shock comprender que yo era su objetivo.
¿Quiénes eran?
¿y por qué se atrevían a secuestrar al heredero de la corporación Mandes…?
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