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Una cabeza piensa mejor… sino tiene cuerpo - Capítulo 8

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8: señor de los cielos: parte 7 8: señor de los cielos: parte 7 En una de las muchas conversaciones que mi padre tenia con un socio comercial, oí a mi padre mencionar un cierto Asiento para pertenecer a la codiciada asociación de comercio de gemenis.

Por primera vez en mi vida comencé a utilizar el cerebro.

Las piezas comenzaron a encajar lentamente.

Mis ojos se abrieron, esos bastardos apuntan a mi padre, si lograban secuestrarme, podían controlar.

Me llene de ira.

No iba a permitirlo.

Prefería morir antes de ser una carga inútil para él.

Fue entonces que me prometí, que se arrepentirían por haberme apuntado.

Aprendí usar tácticas de guerrilla.

Emboscadas, trampas, con muchos papeles bombas que compre a granel antes de venir a esta expedición.

Les hice probar el verdadero poder del dinero.

Había adquiero toneladas de papeles bombas y, con el paso de los días, me volví sorprendente bueno creando trampas… y huyendo.

Cuando me adentraba en el bosque, dejaba sellos explosivos, en los árboles, en el suelo, incluso en las raíces ocultas.

Cuando escuché los gritos de dolor, tuve una revelación, en un bosque, yo con las manos etéreas, y lo sellos bombas, era DIOS.

O eso pensé cuando escuché un horrible rugido.

Tanto movimiento había despertado a algo horrible, algo malvado que no espere a comprobar que era.

Tuve que dejar mi terreno ventajoso.

Fue entonces que recordé aquel balle de colinas y esa cueva.

Tuve una inspiración.

Plane llevarlos en ese lugar y usar el cuchillo de otros para acabar con mis enemigos, que no paraban de llegar.

Cruce el cañón y regrese al valle, pasando deliberadamente por la cueva llena de piedras solares.

Tal como esperaba detectaron la energía cósmica que emanaba de su interior.

—¡Somos rikos!

Pude oir gritos de emoción y codicia.

Minutos después oi gritos.

¡¿Qué coño es eso?!

No me detuve.

Con toda la que pude reunir, Sali de ese valle, y tomando un desvío para no pasar por el Cementerio de gigantes.

Topando con un bosque que a diferencia d ellos otros bosques este tenía sus árboles resecos.

Con cautela me adentre, solo para sentir un escalofrió en la espalda.

Gire la cabeza.

Vi una figura delgada, de tres metros de altura, sin rostro, observándome en silencio.

En el instante en que noto que lo había descubierto, se interno en lo profundo de aquel bosque.

Hice todo lo posible por salir de allí.

Haciendo memoria, realmente era un tonto en los primeros días.

Pero gracias a todo lo que estaba viviendo.

Yo ya no era el mismo.

Me estaba volviendo mas astuto.

Mas frio.

Mas …maduro.

xxxxxxxxxxxxxxxxxx  —suficiente, carajo, ya es suficiente —maldije a ambas.

Wendoli se sobresalto.

Nicol simplemente bajo la cabeza.

Ya había pasado una semana desde aquel suceso, y durante esos días mis amigas no me habían hablado.

Me ignoraban.

No me miraban.

Y si lo hacían, solo veía culpa…y arrepentimiento.

Al principio no dije nada.

También seguía afectada, por el suceso y necesitaba también esos días de silencio para que las cosas se calmaran.

Durante eso días solo nos limitamos ala exploración, comer en silencio y dormir separadas.

Yo en el sofá de la sala, ellas en la cama.

Me estaba cabreando este comportamiento.

Ya no lo soportaba más.

No podía seguir así.

Si no hacia algo nuestra amistad terminaría rota, por ese incidente que no estaba en control de ninguna de nosotras.

¿Qué pasa chicas?

Dije alfin.

Ya saben que no las culpo.

No fueron ustedes…fue esa abominación.

Eso no fue su culpa.

“No…es su culpa” Me dije esto a mí mismo, sin saber a quien mas quería convencer, a ellas o a mí mismo.

Aun recordaba la sensación de impotencia.

El frio tacto de sus labios, el estremecimiento de sus dedos introduciéndose dentro de mis partes íntimas.

El dolor de las mordidas.

Todo eso me producían una incomodidad profunda, casi nauseabunda.

“no fue culpa suya” Nuevamente me dije a mi misma.

No podía quedarme atrapada en el remordimiento o en la lastima.

Lo que paso, paso, solo debería estar agradecida por seguir vivos y con esto es suficiente.

La vida sigue.

¿para qué estancarse?

Si yo podía avanzar, ¿Por qué ellas no?

Chicas… Respire hondo.

Seque vivimos algo traumático y que no estaba bajo nuestro control.

No fue culpa suya.

Porfavor… Mi voz se quebró.

Necesito a mis amigas, más que nada en estos momentos.

Caí de rodillas y rompí a llorar.

Sentí como dos cuerpos se acervan a abrazarme con fuerza.

Lo siento… Lo siento… Lo sentimos.

Es que… dijo una de ella sollozando.

Desde que paso aquello, no emos podido verte de otra manera.

Cada ves que te miramos, tenemos ganas de derribarte, besarte y…y… Me estremecí cuando wuendoli me confesaba ese oscuro deseo.

Y comencé a hacer memoria de todo lo que sabia de las malas intenciones.

I recordé otro detalle acerca del tema.

De que los efectos de las víctimas, suelen durar un tiempo.

Dependiendo del nivel, los efectos quedan en el organismo de la victimas.

Por un par de semanas o mas.

Lo que demuestra que tan peligrosos eran esos Ceres.

Entiendo, esos sentimientos que tienen, son los residuos.

Les dije muy seria.

Por lo que conozco hay dos métodos como uno puede solucionar el primero.

Levantando un dedo.

Dije.

El primero es el más confiable menos recomendable a su vez.

Que es dejar que se disipe por sí solo.

Pero cualquier cosa puede pasar en ese intermedio de disipación.

Ambas se miraron incomodas.

Una ceja alce, y sentí como una incomodidad y un rubor se llenaban en mis mejillas.

No me digan que durante estos últimos días, han estado, tigeri….

No lo digas Dijeron ambas, muy avergonzadas.

“que peligroso” Pensé, fue una buena idea mantener distancia esos días…o sino habría sido víctima… No quería saber mas.

¿y el otro método?

Pregunto nicol, cambiando de tema ala fuerza.

Le sonreí, malvadamente.

Es muy simple.

Les dije, demorándome a apropósito para llamar mas la atención.

Busquemos unas buenas vergas para volver por el camino correcto.

Primero me miraron confundidas, luego sus rostros comenzaban a enrojecer.

Tu.

Tu..

Dijo nicol, sin saber como responder ante mi abrupto comentario.

De acuerdo, pero debemos asegurarnos, que sea una con la cual las tres podamos disfrutar.

Silencio.

Hubo un silencio incomodo, mirábamos sorprendida a wendoli.

Lo admito, no me esperaba que dijera aquello.

Al parecer ella tampoco.

Ya que su rostro se sonrojo.

Tu.

Tu, me contagiaste tu sucia personalidad.

No pude más, y eche a reír a carcajadas.

Realmente extrañaba esto.

Esta armonía.

Esperaba que durara hasta el final de la expedición.

Fue entonces que las tres oímos una tos seca.

Que nos hizo mirar hacia una gran árbol blanco, y en sus ramas había un individuo que miraba con incomodidad a nuestra dirección.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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