Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una Estrella Moribunda - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Una Estrella Moribunda
  4. Capítulo 16 - 16 Es solo un momento de paso
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Es solo un momento de paso.

16: Es solo un momento de paso.

Nuestro destino estaba a un día de camino o menos.

Sin embargo, decidimos detenernos para descansar un poco y planear cómo íbamos a entregar a las refugiadas, de manera que pudieran entrar al programa local de rehabilitación y, con el tiempo, ser independientes.

El trayecto fue tranquilo; las carreteras eran más seguras de lo que había imaginado.

—Auren —se acercó Mariana mientras yo pensaba qué preparar de comer.

Todavía tenía carne de conejo, lobo y oso, pero bajé la mirada al recordar que, en la última ciudad, no revisé el mercado para comprar verduras ni reponer especias…

sobre todo la sal.

—¡Maldita sea!

—exclamé con un golpe en la frente—.

¡¿Por qué no se me ocurrió comprar en el mercado?!

Está decidido: lo primero será ir directo a comprar comida.

¿Cuánto dinero queda?

Calyndra se sentó a mi lado y apoyó su cabeza en mi hombro.

No me resistí; de hecho, me ayudaba a calmarme un poco.

—Quedan unas doce monedas de plata pequeña —respondió con un tono suave.

—¿Deberíamos vender más materiales en la próxima ciudad?

—murmuré, pensativo.

Frente a nosotros, Evangelina escuchaba en silencio.

Estaba entre Michael y Mariana, y no pude evitar notar la forma en que miraba a Calyndra con algo de envidia.

De reojo, vi la sonrisa maliciosa de Calyndra, disfrutando de la reacción.

—Bueno, chico, yo pienso que es una buena idea vender materiales —comentó Michael—.

Seguro tienes algunas piedras de monstruos guardadas, ¿no?

Las piedras mágicas pueden alcanzar buen precio, según su tamaño y calidad.

Me quedé pensando.

Aún me quedaban varias…

Claro, sin contar la que había apartado para usar con Calyndra.

Espera…

—Oigan, ¿cuál es la diferencia entre una gema mágica y una piedra mágica?

—pregunté al grupo.

—Básicamente son lo mismo —respondió Lissandro, acomodándose junto a Michael—.

La piedra es la versión en bruto, mientras que la gema es más refinada y de mejor calidad.

—Alzó la mirada al cielo, pensativo—.

Pero incluso una gema en bruto siempre será superior a una gema creada a partir de una piedra.

—Entiendo…

Entonces, Calyndra, ¿me pasas las piedras de los lobos?

—ella no dudó en abrir su almacén y me las entregó.

Las levanté hacia la luz del sol—.

Como supuse…

son piedras mágicas.

—Chico, ¿esas son elementales?

—preguntó Michael con interés—.

Y están encantadas.

—Sí, Calyndra las encantó.

Pero no pude usarlas porque no tenía materiales para forjar una lanza de dos puntas.

—Le pasé la piedra a Michael cuando me la pidió.

—Vaya…

una de trueno y otra de agua.

Jefa, si hubiéramos peleado contra esos…

—Lobos —lo interrumpí.

—Exacto, lobos…

—Michael se quedó callado un instante, luego miró a Evangelina—.

¿Crees que hubiéramos ganado?

Evangelina reflexionó un momento antes de responder: —Sí, podríamos haber vencido…

pero en ese caso habríamos tenido que cancelar la misión de los bandidos.

Estaríamos demasiado heridos, y el equipamiento dañado.

—Espera un momento…

Auren, ¿tú sabes de herrería?

—preguntó Michael de repente.

—No sé de herrería —respondí, encogiéndome de hombros—.

Solo sigo mis instintos, me dicen qué hacer y dónde golpear.

—Chico…

¿acaso eres una especie de genio?

—¿Genio?

No creo que me considere uno.

—Auren es un genio con un talento innato, solo que es un tonto para ciertas cosas —intervino Calyndra con una media sonrisa—.

Él puede escuchar lo que nosotros no podemos y sentir cómo funcionan las cosas.

—Se incorporó un poco, como si quisiera remarcarlo—.

No lo pienses mucho, incluso yo no lo comprendo: simplemente se pone a jugar y, cuando menos lo esperas, ya construyó algo.

No sabe cómo, pero lo hace.

—Ya veo, chica…

entonces será mejor no seguir preguntando —concluyó Michael.

El grupo guardó silencio hasta que un rugido de estómago lo rompió.

Para mi mala suerte, fue el mío.

—Ya, bueno…

vamos a comer entonces.

¿Quién me ayuda?

—pregunté, rascándome la nuca.

Solo Mariana levantó la mano.

—Puedo entenderlo de los chicos, pero…

¿y ustedes, Calyndra, Evangelina?

—Yo te ayudaré con el fuego y el agua, lo que necesites ya lo sabes —contestó Calyndra con naturalidad—.

¿Y tú, Evangelina?

—Yo…

bueno…

—evitó mi mirada, sonrojándose mientras frotaba sus dedos índices uno contra el otro—.

No sé cocinar, pero si quieres puedo ayudarte a cortar.

—¡Nosotras lo hacemos!

—interrumpieron las mujeres que escoltábamos.

Una de ellas, la mayor, dio un paso al frente con una sonrisa—.

Déjenlo en nuestras manos, es lo mínimo que podemos hacer por nuestros salvadores.

De hecho, creo que los jóvenes deberían disfrutar su juventud.

¿Por qué no se dan una vuelta y pasean un poco?

—No podemos dejarlas solas —objetó Michael.

—Entonces ustedes tres, los hombres, se quedan a protegernos.

—La mujer miró a Mariana—.

¿Y tú, pequeña señorita, también nos apoyarás?

—Yo…

—Mariana dudó, pero al vernos a Evangelina, Calyndra y a mí, sonrió—.

Claro, ayudo en lo que necesiten.

—Rió suavemente mientras se levantaba—.

Auren, ¿puedes sacar algo de comida?

—Calyndra, ¿puedes sacar la carne de los lobos?

Con uno basta.

—¿El de agua o el de fuego?

—El de agua.

Será lo mejor.

Calyndra sacó la carne procesada, aún unida a los huesos.

—Gracias, chico.

Se nota que es de buena calidad —dijo la mujer mayor mientras las demás comenzaban a preparar la comida con lo poco que teníamos de especias y verduras.

—Ahora disfruten su día —añadió con una sonrisa—.

Les avisaremos cuando todo esté listo.

La idea de pasear con Calyndra sonaba tentadora…

hasta que una voz inesperada rompió mis pensamientos.

—E-em…

¿puedo ir con ustedes?

—dijo Evangelina, sorprendiendo a todos.

Me quedé mirándola, sin saber qué decir por un instante.

—Si eso quieres…

adelante —respondí al fin.

Nos adentramos un poco en el bosque, sin alejarnos demasiado del grupo, pero terminamos enfrente de lo que era un lago, esto me dio mucho animo.

—Voy a pescar un poco para tener algo de pescado.—Hable en ese momento.

—Claro, de hecho quiero hablar con Evangelina un poco—Contesto Calyndra.

—Bueno, si es lo que quieren adelante, me avisan si hay algo.— me acerque al lago dejando atras aquella dos mujeres.

Punto de vista de Calyndra Había creado una pequeña barrera circular que nos cubría a Evangelina y a mí, justo después de sentarnos bajo un árbol.

—Bien —la miré fijamente—.

Creí haberte dejado claro que no quiero que uses a Auren para tus fines nobles o de poder.

Entonces dime, ¿por qué actúas como una joven enamorada?

Evangelina bajó la mirada, nerviosa.

—No lo sé, Calyndra…

esto también me confunde a mí.

Entiendo lo que dije antes y me disculpo, pero no sé por qué actúo así.

Me siento feliz cuando me meten en su relación…

es algo que nunca he experimentado.

Nunca he sido tratada como una mujer; siempre soy la fuerte, la que toma decisiones, la que nunca baja la mirada.

Pero…

cuando estoy con Auren, siento que puedo dejarle las cosas a él.

—No tienes mucha relación con Auren —repliqué, cruzando los brazos—.

Hablas con él, sí, pero no parece que lo ames…

más bien que respondes a lo que él te da.

Evangelina me miró con cierta tristeza.

—Por eso no quiero meterme más en su relación.

Sé que ustedes son pareja y que son felices.

No quiero ser la intrusa, pero…

me siento feliz cuando me dejan estar cerca de ustedes.

—Eres una idiota —bufé, con un dejo de molestia—.

Eso es lo que me irrita de ti.

Si estás enamorada de Auren, díselo de frente.

Y si no, apártate.

Hubo un silencio tenso.

Evangelina respiró hondo y, por fin, me sostuvo la mirada.

—Calyndra…

¿yo puedo unirme a ustedes?

Sonreí de lado, aunque mi voz fue tajante.

—Si estás enamorada, lo voy a permitir.

Pero si vas a seguir guardándote esos sentimientos, entonces no tienes derecho a meterte entre nosotros.

Evangelina no respondió.

Se limitó a bajar la mirada, apretando los labios, como si buscara dentro de sí misma una respuesta que aún no existía, a un no comprende bien sus sentimientos.

//Termina punto de vista.

—Oigan, ¿pueden quitar la barrera?

—Golpeé un poco la barrera con mi mano luego de terminar de pescar.

Al final no saqué nada y me aburrí.

—¿No pescaste nada?, ¿por qué, Auren?

—preguntó Evangelina.

—Me aburrí, ¿por qué no mejor disfrutamos un poco del ambiente?

—Usé mi Aura en ese momento para romper la barrera.

Ambas chicas me miraron con los ojos abiertos, sorprendidas.

Les tendí mi mano a las dos; Calyndra la tomó sin dudar, pero Evangelina se quedó unos segundos como en trance, hasta que sonrió feliz y también la aceptó para levantarse del suelo.

—Gracias, Auren.

—Ambas chicas soltaron una pequeña risa en ese momento.

—Calyndra, ahora mismo no puedo descifrar mis sentimientos, pero sé que encontraré la verdad.

Y cuando lo haga, haré todo lo posible para que me aceptes.

—Eso espero, idiota.

—Calyndra llevó las manos a su cadera y levantó el pecho con orgullo.

—Oigan, ¿acaso interrumpí un momento romántico?

No obtuve respuesta.

En lugar de eso, ambas me golpearon en el estómago.

No me dolió…

no mucho, pero terminé empujado hasta el lago, cayendo dentro con un gran chapuzón.

—¡Eso dolió!

¡¿Por qué lo hacen?!

—grité desde el agua.

No tuve respuesta, solo la risa de ellas, que ya corrían hacia donde yo estaba.

El mediodía llegó y recibimos una pequeña llamada de Saul, que nos había encontrado.

Estábamos frente al lago; yo estaba recostado mientras Calyndra y Evangelina exploraban un poco los alrededores.

—¡Hey, chicos!

—gritó Saul.

Volteamos a verlo; nos hacía señas de que la comida ya estaba lista.

Sin perder tiempo, partimos de nuevo hacia el campamento que habíamos formado.

—Vaya, huele delicioso —me acerqué a la olla de hierro que había comprado—.

Tienen que darme la receta de este plato.

—Claro que sí, chico —respondió la mujer mayor—, pero primero vamos a comer.

Por cierto —se inclinó hacia mí y susurró—, ¿cómo te fue con esas chicas?

—Pues…

me terminaron golpeando cuando les pregunté si interrumpía un momento romántico entre ellas —susurré.

—Oye, chico…

no eres muy listo con las mujeres —me miró con una expresión de ligera decepción.

—¿De qué habla, señora?

—seguía confundido.

—Nada, chico…

ya lo entenderás.

Ahora, ¡a comer antes de que se enfríe!

—dijo mientras se retiraba, algo enfadada.

Debo admitir que la comida y la cena de ese día fueron un verdadero placer.

Todos reíamos, disfrutando de la vida.

Por un momento bajé la mirada; ¿quién podría imaginar que aquel niño al borde de la muerte, temeroso de experimentar la vida fuera de la ciudad, ahora estaba disfrutando de una comida con tanta alegría?

—Auren…

—Calyndra se sentó a mi lado y apoyó su cabeza en mi hombro.

Era de noche, y yo estaba recostado contra el tronco de un árbol.

Pronto, colocó su cabeza sobre mi pecho mientras me abrazaba con suavidad.

—¿Qué sucede?

—pregunté, rodeándola con los brazos.

Antes de que pudiera decir algo más, vi a Evangelina acercarse, con la mano en el pecho.

No dijo nada; se sentó a mi lado y apoyó su cabeza sobre mi hombro, dejándose caer ligeramente.

—Lo siento…

me gustaría dormir con ustedes —dijo con un tono nervioso.

—Lo permito —respondió Calyndra.

Al parecer, mi opinión no importaba.

Antes de poder reaccionar, terminé cayendo dormido esa noche, con dos hermosas mujeres acurrucadas a mi lado.

A la mañana siguiente salimos nuevamente por nuestro camino, durante el transcurso del camino hacia la ciudad, sin embargo durante el trascurso recibía lo que era burlas por parte del grupo de hombres.

Los ignore mientras veía hacia adelante hasta que pude ver lo que era los muro de la ciudad y las puertas.

Finalmente habiamos llegado a nuestro primer destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo