Una Estrella Moribunda - Capítulo 23
- Inicio
- Todas las novelas
- Una Estrella Moribunda
- Capítulo 23 - 23 Primer preludio del capitulo 3 - Quien esta detrás de la escena
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Primer preludio del capitulo 3 – Quien esta detrás de la escena 23: Primer preludio del capitulo 3 – Quien esta detrás de la escena —El príncipe ha muerto.
—La voz que anunció la noticia cayó como un cuchillo sobre la mesa redonda.— Nuestro títere más valioso fue eliminado por un aventurero llamado Auren.
Él y una elfa también acabaron con nuestra sirviente, la maga de la corte.
La sala era una sombra.
Figuras encapuchadas, sentadas en círculo, intercambiaban miradas que no se atrevían a mostrarse.
Nadie habló durante varios segundos; el silencio olía a estrategia rota.
—Qué pérdida tan grave —murmuró una voz femenina con frialdad—.
Si hubiéramos manejado mejor nuestras cuerdas, incluso siendo príncipe, podría haber sometido a la princesa.
El reino habría sido nuestro.
—Aun así —intervino una voz masculina, baja y medida—, podríamos intentar manipular a la princesa.
El hombre que parecía dirigir la reunión negó con la espalda recta.
—Es inútil.
La princesa no se doblega como su hermano.
No hay nada que la ate.
Él era vulnerable por su debilidad hacia la hija del marqués…
Evangelina.
El silencio volvió, pesado, hasta que alguien, desde la penumbra, lanzó una propuesta con lengua afilada: —¿Y si la controlamos con un artefacto maldito?
Un collar…
algo que ancle su voluntad.
La respuesta fue inmediata.
—Mala idea —replicó el director, cortante—.
Levantaríamos sospechas que no podemos permitirnos.
Las cabezas se inclinaron; la conversación siguió en susurros.
Pero la semilla ya estaba sembrada: si un títere había caído, tendrían que replantear sus métodos.
—Tendremos que ajustar nuestras estrategias si no queremos ver todo el plan derrumbarse —habló finalmente el Director, extendiendo sobre la mesa varios pergaminos—.
Estos son los retratos de los dos aventureros que acabaron con el príncipe.
Las sombras se inclinaron hacia adelante, observando los rostros dibujados de Auren y Calyndra.
—Oh…
así que este chico es Auren —dijo una voz femenina, vibrante, con un entusiasmo casi depredador.
—Por favor, siéntate correctamente —replicó otra voz femenina, cansada, como si ya estuviera acostumbrada a los excesos de su compañera.
—No sean tan aburridos —rió la primera, ladeando su cuerpo sobre la silla en una postura descaradamente provocadora—.
¿Acaso los humanos no se divertían con estos pequeños conflictos?
—Qué mala educación…
los demonios siempre son así cuando encuentran a alguien fuerte —murmuró la segunda, con evidente desdén.
El Director golpeó la mesa con los dedos, imponiendo silencio.
—Les pido que mantengan la compostura.
Y usted, sobre todo usted, gobernante de los demonios…
Lilieth.
La figura soltó una risita melosa, casi musical.
—Vaya…
parece que alguien se está enojando.
Está bien, me calmaré.
Pero es que me divierte ver a alguien que supera nuestras expectativas —contestó arrastrando las palabras con un tono coqueto.
—Las súcubos siempre son así —intervino la otra mujer, hastiada.
—No es nuestra culpa —replicó Lilieth, levantando apenas la capucha para mostrar una sonrisa que nadie olvidaría—.
Cuando hay alguien tan fuerte cerca…
simplemente queremos saltar sobre él.
—Y precisamente por eso llevamos capucha —dijo el Director con voz grave—.
Tu mera presencia puede hacer que cualquiera, sin importar raza o sexo, caiga presa del deseo.
No necesitamos más distracciones.
—Aburrido —murmuró ella, dejándose caer sobre el respaldo de su silla.
Un silencio denso llenó la sala, hasta que otra voz masculina habló desde el fondo.
—Por cierto…
en los reportes se menciona que el príncipe utilizó artefactos creados con tu sangre, Lilieth.
—Sí…
—respondió ella con un suspiro pesado—.
Y debo admitir que fue un fracaso.
Ni siquiera podrían llamarse demonios…
eran simples abominaciones.
Nada me irrita más que un error, salvo una cosa…
—su tono se volvió más oscuro—.
Esa a la que la humanidad y las demás razas llaman “La Reina Demonio”.
Es un insulto para nuestra raza…
y sobre todo, para mí, la única Reina de los Demonios.
—Lo que usted diga —dijo el Director—.
Por ahora, seguiremos mejorando los sellos para obtener transformaciones más estables.
También buscaremos un nuevo títere.
Uno a uno, los seis encapuchados se pusieron de pie y alzaron el puño derecho hacia el centro de la mesa.
—Nuestra sangre y nuestra vida pertenecen al señor de la oscuridad.
Nuestra existencia carece de valor, y la entregaremos por completo para que aquel que gobierna entre las sombras pueda ser liberado de su maldición.
El Director asintió.
—Tomaremos una pausa en la sesión.
Retomaremos más adelante; aún tenemos muchos planes en desarrollo.
Reina demonio Lilieth, confío en que siga perfeccionando los artefactos.
—Lo que usted diga…
pero me debe una noche en mi alcoba —dijo ella con una sonrisa venenosa.
—Si tiene buenos resultados, lo pensaré.
—Perfecto, entonces tenemos un trato.
Si cumplo mi parte…
usted será mi juguete por un día.
El Director no respondió.
La sesión concluyó en un silencio cargado de poder y promesas peligrosas.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com