Una Nueva Vida En El Mundo Bestia - Capítulo 23
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23: Un baño en el río 23: Un baño en el río Tardaron unos cinco minutos en llegar al río.
El hombre bestia que las guiaba se adelantó para revisar el agua y asegurarse de que no hubiera depredadores ocultos.
—Parece que está bien —les dijo el hombre bestia—.
Quédense en la parte poco profunda porque el centro es profundo y hay un poco de corriente.
Estaré cerca recogiendo algo de comida.
Griten si necesitan algo.
Las tres mujeres bestia asintieron, y el hombre bestia tigre se dirigió hacia unos árboles hasta desaparecer al poco tiempo.
Serena se preguntó qué tipo de comida estaría recogiendo.
Probablemente algunas plantas, lo cual estaría bien.
Porque a pesar de ser carnívora ahora, Serena sentía que comer carne constantemente era demasiado para su estómago.
Quizás era porque estaba acostumbrada a obtener la máxima cantidad de nutrientes de una sola vez.
Probablemente necesitaría que su dieta fuera más equilibrada, y recordó a uno de los miembros de su tripulación hablándole sobre antiguas enfermedades transmitidas por los alimentos.
Sacudiendo la cabeza, Serena se acercó al río y dejó su cesta en el suelo.
Cogió el áspero trozo de jabón que Theo le había dado y sus pieles apestosas.
Como todavía era por la mañana, Serena quería aprovechar el sol al máximo para lavar.
Quizás así podría dormir en paz sin tener que preocuparse por la mugre de las pieles.
Trix y Rebecca parecían tener una idea similar, aunque ellas solo estaban lavando su ropa.
La higiene en este mundo existía, pero no al nivel que a Serena le hubiera gustado.
Todas se pusieron a lavar su ropa en silencio, y Trix y Rebecca incluso se unieron para ayudar a Serena.
Tenía que admitir que, aunque no eran muy cercanas, las otras hembras eran bastante amables, e intentaban incluirla en las conversaciones o ayudarla.
Era bastante agradable, pero Serena no bajaba la guardia.
Temía que esa amabilidad pudiera volverse en su contra algún día.
Por eso, mantenía una distancia prudencial con ellas, pues no quería que derribaran los muros que había levantado.
Esa lección ya la había aprendido.
Cuando terminaron de lavarlo todo, lo colgaron en las ramas de los árboles cercanos para que se secara y se dispusieron a disfrutar del agua fresca.
Para entonces, el sol estaba alto en el cielo y caía a plomo sobre ellas, por lo que estar sentadas en el río resultaba refrescante.
A ninguna le importaba su desnudez ni le preocupaba que hubiera algún mirón.
Su guardián mantendría a los demás alejados, y cualquier hombre bestia con compañera guardaría una distancia respetuosa.
—Estos jabones son muy agradables —reflexionó Trix de repente en voz alta, sosteniendo su trozo de jabón—.
Huelen tan bien…
Ojalá los vendieran en nuestra tribu.
—Sabes que no lo harían —rio Rebecca—.
El jabón es difícil de hacer y las recetas son secretas.
Incluso a las tribus grandes les cuesta conseguir un buen suministro.
¿Cómo iba a conseguirlo una tribu tan pequeña como la nuestra?
—Supongo que es verdad —murmuró Trix mientras volvía a frotarse el cuerpo con el jabón—.
Supongo que es lo único bueno de mudarse a la ciudad.
Allí conseguiremos muchas cosas buenas.
Serena percibió un atisbo de tristeza en su tono por un segundo, lo que la hizo preguntarse si lo había imaginado.
Pero, claro, su traslado a la ciudad era complicado.
No se mudaban a la ciudad por voluntad propia, como Serena, sino porque su tribu las había vendido a cambio de sal.
Serena solo podía imaginar los sentimientos encontrados que debían de tener al respecto.
Después de todo, su tribu prácticamente las estaba abandonando.
—Eso solo si tienes buenos compañeros —suspiró Rebecca, pasándose las manos por el pelo para lavárselo—.
He oído que las hembras de la ciudad suelen quedarse con los buenos, y dejan los machos más débiles para las forasteras.
Y si no tienes un compañero fuerte o hábil, es difícil conseguir cristales.
Cierto, estaba todo ese conflicto entre las hembras de la ciudad y la protagonista de la historia, pensó Serena mientras se enjuagaba el cuerpo.
Al principio, solo había pensado que era porque atacaban a la protagonista.
Pero parecía que se equivocaba.
Era un problema más amplio, lo que la hizo pensar que se trataba de una especie de lucha de clases.
Básicamente, las hembras de la ciudad se consideraban nobles, mientras que todos los demás eran plebeyos.
Eso podría explicar la irritación que algunas de ellas sentían en la historia.
Parecía que lo mejor era que se mantuviera alejada de las hembras de la ciudad a toda costa para evitar dramas innecesarios.
—¿Y tú, Serena?
—preguntó Trix de repente, y Serena se dio cuenta de que se había perdido en sus pensamientos y no había escuchado la pregunta.
Por suerte, Rebecca la salvó de tener que preguntar, y añadió: —¿Vamos, cuéntanos!
¿Te interesa alguno de los hombres bestia?
—Como ese hombre bestia tigre con el que siempre andas —dijo Trix—.
El alto y joven.
Siempre parece que están charlando de algo apartados.
A Serena le tembló un labio mientras pensaba: «Bueno, eso es solo porque Theo y yo estamos planeando todo el asunto del compañero falso.
Planeamos hacerlo oficial después de que yo complete el Voto Bestia».
—Supongo que somos bastante cercanos… —se encogió de hombros Serena, queriendo ser vaga al respecto—.
¿Hay alguno que les guste a ustedes?
—Bueno, como Rebecca le ha echado el ojo a ese hombre bestia halcón, supongo que diré que a mí también me gusta ese hombre bestia lobo —declaró Trix—.
Parece un poco más joven que yo, cosa que normalmente no me gusta, pero admito que ese afán suyo por complacer hace que quiera protegerlo.
Además, he oído que los lobos son muy leales a su pareja.
—Debe de ser por su naturaleza de manada —reflexionó Rebecca—.
Aunque puede ser peligroso si se vuelve posesivo.
Eso crea problemas en la familia.
—Cierto —asintió Trix—.
No me gustan las peleas internas en la familia…
Serena escuchó en silencio a las dos charlar sobre dinámicas familiares, aportando su granito de arena cuando le preguntaban.
Tampoco es que pudiera decir mucho.
Pero charlar con Trix y Rebecca resultó ser útil.
[Conocimiento General aumentado]
[+1 Estadística INT]
La notificación del sistema apareció mientras estaban sentadas en la orilla del río, después de haber salido del agua cuando se enfrió demasiado.
Serena se preguntó cómo le afectaría esa estadística, pero por ahora estaba centrada en el presente.
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