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Una Nueva Vida En El Mundo Bestia - Capítulo 43

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  3. Capítulo 43 - 43 Una tarea completada
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43: Una tarea completada 43: Una tarea completada Kiro siguió a Serena al interior de la cabaña, enfurruñado en silencio.

Quería ver cómo se cocinaba la sopa, pero tampoco quería desobedecer a su hermana.

Serena notó su mal humor por el rabillo del ojo, pero no dijo nada.

No quería malcriarlo demasiado y, con cómo se estaba comportando cerca del fuego…, bueno, le preocupaba que se hiciera daño, ya fuera derramándose la sopa encima o quemándose con la llama.

Aprender a hacer las cosas por sí mismo era importante, ya que necesitaría esas habilidades para la vida en el futuro.

Pero tenía que hacerse de forma controlada.

Quería distraer su mente y alejarlo del peligro.

Aunque una parte de ella se preguntaba si estaba haciendo lo correcto.

¿Acaso esto era sobreprotegerlo del peligro?

Criar a un niño no es fácil… Serena suspiró para sus adentros.

¿Cómo demonios saben las madres qué hacer y decir?

¿Será ese instinto maternal el que quizá las guía?

Si era así, entonces ella claramente carecía de él.

Sobre todo después de toda esa sangre que manchó sus manos.

Ensució cualquier bondad que una vez tuvo en su interior.

Incluso ahora, seguía usando a la gente para su propio bienestar.

Con razón Mark nunca podría amar a alguien como tú.

El pensamiento hizo que Serena se detuviera en seco.

Ni siquiera intentó pensar en el significado, reprimiéndolo en lo más profundo de su ser.

En lugar de eso, fue a recoger su cesta con las verduras sobrantes, queriendo centrar toda su atención en la tarea que tenía entre manos.

Mejor no darles vueltas a sus pensamientos.

Acabaría entrando en barrena.

—¿Pasa algo?

—preguntó Kiro de repente, al percatarse del extraño comportamiento de su hermana.

Serena lo miró, dándose cuenta de que debía de haber notado algo.

Odiaba estar perdiendo el control de sus emociones de esa manera.

Nunca antes le había pasado.

Serena siempre había tenido el control y nunca dejaba que las emociones la dominaran.

Entonces, ¿por qué ahora…?

—Estoy bien… —Serena forzó una sonrisa—.

Solo me preguntaba cuánta comida necesitaremos para la temporada fría… No te preocupes por eso.

Kiro frunció el ceño ante sus mentiras, apretando los labios como si quisiera decir algo, pero se mantuvo en silencio.

Siguió a Serena a la parte trasera de la cabaña, donde una piel de animal yacía en el suelo.

Apartó la piel para revelar una puerta de madera que conducía a la parte subterránea de la cabaña.

Serena la había descubierto al quitar toda la chatarra de la cabaña.

Tras abrir la trampilla, Serena dejó la cesta en el suelo antes de bajar con cuidado por la crujiente escalera de madera.

El descenso fue rápido, pero estrecho.

—Lanza la cesta —gritó Serena cuando por fin llegó abajo.

—Vale —le devolvió el grito Kiro.

Agarró la cesta, resoplando un poco por su peso antes de dejarla caer por el agujero.

—¡Ya la he tirado!

—gritó a continuación.

Serena alzó los brazos y la atrapó antes de que se estrellara contra ella.

Se cayeron unas cuantas raíces naranjas, pero Serena las recogió después de dejar la cesta en el suelo.

Luego volvió a centrar su atención en la escalera.

—Asegúrate de bajar despacio, Kiro.

El joven cachorro asintió con la cabeza antes de empezar a bajar lentamente.

Serena vigilaba cada uno de sus movimientos, con los brazos extendidos por si uno de los peldaños cedía.

Tomó nota mental de que había que rehacer la escalera.

Pero, por ahora, tendrían que apañárselas con esta hasta que terminaran otras tareas.

Una vez que ambos estuvieron abajo, los hermanos entraron en la parte principal del hogar subterráneo.

Era una única habitación como la de arriba, pero tenía estanterías en un lado para almacenar cosas.

También había varios agujeros en las paredes que conducían a más habitaciones y rutas de escape.

Era un diseño bastante ingenioso, que dificultaba que cualquier intruso supiera por dónde habían escapado.

Incluso Serena necesitó algo de tiempo para explorarlo todo.

Pero en ese momento, quería colocar las raíces naranjas y las raíces marrones en las estanterías de madera.

De esa forma, podría completar la tarea opcional que le había asignado el sistema.

Serena dejó la cesta delante de las estanterías antes de indicarle a Kiro: —Pásame primero todas las raíces naranjas.

Luego, las raíces marrones.

—Vale —asintió Kiro en señal de comprensión.

Sacó unas cuantas raíces naranjas de la cesta y los hermanos se pusieron manos a la obra.

Serena las colocaba en las estanterías mientras Kiro se las pasaba.

Acabaron rápido, ya que Serena no había cosechado muchas.

Su estancia aún no estaba garantizada, así que, aunque seguía las tareas del sistema, tampoco estaba preparándolo todo por completo por si necesitaban regresar a la Ciudad del Bosque.

Aunque Serena dudaba que eso fuera a ocurrir.

Quizá era porque creía que el sistema sabía que se quedarían aquí.

¿Por qué otro motivo le daría una misión así?

Una nueva notificación del sistema apareció mientras colocaba la última raíz marrón en la estantería.

[Tarea 8 completada: Abastecerse de comida – Opcional]
[Recompensa: 100 Monedas]
No era una gran recompensa, teniendo en cuenta que era una tarea opcional, pero Serena aceptó las Monedas de todos modos.

Necesitaría tantas como fuera posible.

Entonces, apareció una nueva notificación del sistema.

[Alerta de Tarea Final]
[Tarea 10: Limpiar el jardín – Obligatorio]
—Volvamos arriba —murmuró Serena, recogiendo la cesta vacía.

Mientras hablaba, tomó nota mental de la última tarea asignada.

No quería que Kiro se preocupara más por ella, así que los hizo volver arriba mientras ideaba un plan.

El jardín era probablemente la zona de hierba crecida en la parte trasera de la cabaña con todos esos postes de madera.

Podía limpiarlo fácilmente, pero la cuestión era cómo rehacerlo.

Sabía que todas las cabañas tenían jardines para que cada uno cultivara su propia comida y complementara lo que recolectaban en el bosque.

Después de todo, los hombres bestia conejo de aquí no podían coger todo lo que veían.

Necesitaban dejar suficiente para las bestias salvajes que merodeaban por el bosque, así como para que las plantas siguieran creciendo en el futuro.

Una forma de vida bastante sostenible.

Quizá podría buscar ideas para el jardín en ese libro y luego tal vez pedir consejo sobre jardinería a algunos de los hombres bestia de los alrededores.

Serena volvió a la superficie con un plan en mente y los hermanos salieron para almorzar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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