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Una Nueva Vida En El Mundo Bestia - Capítulo 45

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  3. Capítulo 45 - 45 Adelantar trabajo
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45: Adelantar trabajo 45: Adelantar trabajo Serena no se quedó allí mucho tiempo, pues Theo y Kiro no tardaron en regresar.

Theo cargaba otro ciervo al hombro, mientras que Kiro tenía tierra y algo de sangre encima, y una enorme sonrisa en el rostro.

—¿Sucedió algo?

—preguntó Theo, al ser el primero en ver a Serena.

—Solo hemos tenido visita.

Al parecer, nos han aprobado para unirnos a la aldea… También va a haber una fiesta con hoguera y nos han invitado —respondió Serena, saliendo de su ensimismamiento al negar con la cabeza.

—¡Una fiesta con hoguera!

—exclamó Kiro emocionado—.

¡Quiero ir!

Serena sonrió con desgana y asintió.

—Claro.

Supongo que podemos ir… ¿Theo?

Ya que iban a vivir aquí, la fiesta sería una buena oportunidad para mezclarse con los demás, aunque a ella no le gustara mucho socializar.

Además, así Kiro podría conocer a cachorros de su edad y hacer amigos.

—A mí tampoco me importa —se encogió de hombros Theo, sabiendo que Serena estaba comprobando si a él también le parecía bien ir—.

Estaría bien divertirse un poco.

De repente, Serena recordó la otra razón por la que habían venido Merinda y Becky.

—Ah, sí… Becky también vino a disculparse por lo que pasó.

Así que es posible que la veamos en la fiesta.

—Vale —dijo Kiro, antes de añadir en voz baja—: No tengo por qué ser su amigo…
—No tienes por qué —respondió Serena—.

Simplemente acepta la disculpa si quieres y sé amigo de quien tú quieras.

No iba a ser controladora en ese aspecto.

Si Kiro era feliz y se divertía, eso era todo lo que Serena necesitaba.

Solo habría problemas si alguien le causaba problemas al pequeño cachorro.

—Si eso está zanjado, creo que deberíamos empezar a preparar el almuerzo —dijo Theo—.

Creo que todos tenemos hambre después de tanto trabajo duro.

Mientras hablaba, le lanzó a Serena una mirada cómplice.

Ella le había dicho que iba a descansar un poco y ahora la encontraba limpiando el jardín.

Aquello le hizo negar con la cabeza.

A Serena se le ocurrían las cosas más extrañas.

—Me aburrí —murmuró la aludida mujer bestia, mirándolo de reojo.

Antes de ir tras Kiro, que corría hacia la parte delantera de la cabaña.

Theo la siguió con un suspiro, tomando nota mental de terminar de limpiar ese jardín antes de ganarse la reputación de dejar que Serena hiciera el trabajo pesado.

***
Después de un almuerzo de brochetas de carne y algunas raíces marrones asadas, Theo le enseñó a Serena cómo ahumar la carne antes de que la guardaran con el resto de la que ya estaba ahumada.

Ahora que su solicitud para unirse a la aldea estaba confirmada, Theo quería empezar a prepararse para la temporada fría.

Llegaría en unas dos lunas azules, lo que les daba el tiempo justo para prepararse para la dura estación.

Por supuesto, necesitaría hacer más preparativos de lo que hacía normalmente, pero teniendo en cuenta que Serena estaba ayudando activamente, no le preocupaba demasiado.

Habría sido un problema si él hubiera sido el único en tener que hacer los preparativos.

—Estoy pensando en limpiar ese jardín y usarlo para plantar algo de comida —dijo Serena mientras salía de la cabaña, después de acostar a Kiro para una siesta.

Aunque el cachorro era enérgico, perseguir ciervos con Theo lo había agotado.

Para cuando llegó la hora del almuerzo, apenas podía mantenerse despierto.

Finalmente se quedó dormido cuando terminaron de ahumar el resto de la carne, pues quería quedarse despierto para ayudar.

Serena lo había ido a acostar en el lecho de paja para que descansara como es debido.

—Eso suena bien —reflexionó Theo, sabiendo que los alimentos vegetales podrían complementar sus comidas—.

¿Pero se puede cultivar algo en esta época?

No es que fuera un experto en agricultura, ya que había vivido en una ciudad habitada principalmente por carnívoros, pero teniendo en cuenta que había visitado muchas aldeas de herbívoros mientras viajaba con su tío, sabía que cultivaban alimentos en épocas concretas.

Esa era también la razón por la que solo iban a buscar ciertos alimentos, como el arroz y el trigo, en épocas concretas.

—No estoy segura, pero pienso preguntar a algunos de los aldeanos —dijo Serena, sentándose a su lado—.

Por supuesto, probablemente necesitemos terminar de limpiar el jardín y quizá añadir una valla nueva alrededor.

—Supongo que la valla vieja es toda esa leña, entonces —dijo Theo enarcando una ceja.

—Sí —asintió Serena—.

Aunque todavía queda algo de madera en el jardín que hay que quitar.

—Me aseguraré de hacerlo —afirmó Theo—.

Quizá también podamos pedir algunas recomendaciones sobre qué madera usar para la valla… Kiro debería estar bien aquí mientras salimos un rato.

Serena miró hacia la entrada de la cabaña antes de volverse hacia Theo.

—Supongo que sí… Sin embargo, no deberíamos estar fuera mucho tiempo.

Me preocupa que se despierte.

—Podemos ir un momento al centro de la aldea y pedir consejo —propuso Theo—.

Luego puedes volver y delimitar el perímetro mientras yo consigo la madera.

Y a partir de ahí, ya vemos cómo seguir.

—Me parece bien —declaró Serena.

Guardó silencio un instante antes de añadir—: Ah, y probablemente también deberíamos conseguir algo de madera para hacer una escalera para la parte subterránea.

Uno de los peldaños no tiene buen aspecto y me preocupa que se rompa.

—Entendido —dijo Theo, poniéndose de pie—.

Vámonos entonces, antes de que se haga demasiado tarde.

Serena asintió con la cabeza mientras se levantaba también.

Entró rápidamente para comprobar cómo estaba Kiro una vez más antes de salir y caminar con Theo hacia el centro de la aldea.

Estaba concurrido, como de costumbre, con hombres bestia pasando el rato y charlando, cachorros correteando por todas partes y unas cuantas mujeres bestia reunidas bajo el gigantesco roble del centro, sentadas a la sombra conversando.

Algunos todavía se ponían nerviosos con su presencia; sin embargo, la mayoría parecía haberse acostumbrado a ellos.

Dieron una vuelta, buscando alguna cara conocida con la que charlar, pero no tuvieron éxito.

Estaban a punto de rendirse y volver en otro momento, cuando el Anciano Samuel apareció y les preguntó: —¿Necesitáis ayuda con algo?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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