una venganza ineludible - Capítulo 7
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7: Un enemigo de la magia 7: Un enemigo de la magia En la inquietante Valdora, donde el sol recien iluminaba los estándares celestes del reino, una roca de gran tamaño se acercaba al pueblo con una velocidad de bajada tan rápida que los magos no tuvieron tiempo para generar un escudo para proteger al pueblo, pero si para controlar y cambiar la dirección de la amenaza rocosa, aún así destruyó tiendas y casas del pueblo haciendo enojar tanto a Lucius que no le importaba la vida de su hijo, teniendo esa ira junta a sus reinos aliados.
Thorrin – Gobernado por Rey Thorr, un gigante guerrero que vive en las montañas mas altas de su mundo, su reino destaca por su fuerza y resistencia.
Galandor – Bajo el Rey Aldric, el reino más poderoso de los humanos, con un ejército y economía avanzados, conocido por su prosperidad.
Fendral – Dirigido por Reina Morgana, un reino de magia oscura donde las brujas dominan, rodeado por un bosque mágico.
Aetheron – Gobernado por Rey Aric, un reino militarmente fuerte con el mayor ejército y vastos recursos.
Los reyes se reunieron en Galandor, con la propuesta de Lucius de un reencuentro entre poderosos reyes.
Lucius describe su situación con ira y calma.
Todos estaban impresionados por las acciones y hazañas de Dorian y sus amigos entonces por ello el frupo de reyes deciden apodar al equipo “la sombra del alba” simbolizando la dualidad de su viaje.
Son la sombra que se oculta en la noche, perseguidos y considerados una amenaza por los reinos poderosos, pero también representan el alba, el amanecer de un cambio inevitable.
Lucius no reunió a todos por solamente poner nombre a su enemigo sino para capturarlos.
—yo no los traje hasta aquí para apodar a mi ememigo, yo los traje para capturarlos.
Hicieron bastante caos en mi ciudad y deben pagar por ello, vivos o muertos, 80.000 piezas de oro más el anillo de la perdición el que capture a mi hijo vivo, muerto será solo las piezas.
El resto los recompensaré con 25.000 piezas por cada uno.
Tomenlo o dejenlo.
Todos confundidos por la eleccion de poner en riesgo la vida de su hijo, al principio dudan pero la avaricia las gana aceptando la propuesta.
Ahora la sombra del alba es el grupo más buscado.
Mientras el dragón era controlado por Freya sin rumbo alguno vuelan sobre un pueblo de elfos donde era destruido cruelmente el viento helado cortaba sus rostros, y la distancia entre ellos y el ataque era considerable, pero la escena era clara: hombres armados y caballeros arrasando con todo a su paso, destrozando casas y poniendo a los habitantes a merced de su furia.
Freya fue la primera en notar algo extraño.
Entre la multitud de soldados, una figura misteriosa, cubierta con una capa oscura, se erguía en el centro del caos, observando con una tranquilidad inquietante.
Los aldeanos, aparentemente indefensos, fueron obligados a arrodillarse ante él.
— ¿Lo ves?
— murmuró Freya, su mirada fija en la figura.
Dorian asintió lentamente, y un sentimiento de incomodidad recorrió su cuerpo.
Era una escena extraña, sobre todo porque el pueblo que estaba siendo destruido era el de los elfos.
Estos seres mágicos, conocidos por su increíble destreza con la magia, eran una de las razas más poderosas y respetadas en Valdora, custodios de las fuerzas arcanas.
Nadie, ni siquiera los humanos o las criaturas mágicas más temibles, se atreverían a desafiar a los elfos sin consecuencias.
Pero ese hombre lo había hecho sin temor.
Freya no pudo evitar sentirse sorprendida por la valentía de aquel hombre al desafiar a los elfos.
Conocía bien la supremacía de la magia élfica y su habilidad para doblegar incluso las más grandes amenazas.
Pero lo que más la desconcertaba era la facilidad con la que ese hombre había obligado a los elfos a arrodillarse.
Había algo en él que la inquietaba profundamente, una sensación de poder antiguo y desbordante que no podía comprender.
— Los elfos dominan el mundo de la magia.
— Freya continuó, su voz temblando ligeramente.
— Y ese hombre los ha desafiado.
No solo eso, parece que ha logrado someterlos sin esfuerzo.
Dorian frunció el ceño, su mente trabajando a toda velocidad.
— Eso no puede ser casualidad.
— comentó, su tono grave.
— Si tiene la capacidad de enfrentarse a los elfos así, debe ser alguien muy poderoso, mucho más de lo que pensábamos.
Cuando aterrizan en un pueblo de elfos alejado de todo se encuentran a todos apurados como si se preparasen para una guerra, Vesper agarra un elfo y le pregunta —que está pasando aquí?.
Preguntó apurado —él empezó a conquistar, la profecía se está cumpliendo —cual profecía?
Se preguntaron —un hombre, nacido en la paz, crecido en la oscuridad, se alzará con el poder de los objetos perdidos dominando toda la magia de este mundo.
Vesper soltó al elfo con una sonrisa algo desquiciada en su rostro.
Sus ojos brillaban con la emoción de un nuevo desafío.
— Así que la profecía…
Un hombre que nació en la paz y creció en la oscuridad.
Un tipo con el poder de los objetos perdidos, ¿eh?
Esto se pone interesante.
— Dijo, echando un vistazo a sus compañeros.
Freya frunció el ceño, la información no la dejaba tranquila.
— ¿Objetos perdidos?
— Repitió, como si intentara entender las palabras del elfo.
— ¿A qué se refiere exactamente?
El elfo, aún temblando, miró a su alrededor, con temor evidente, antes de responder.
— Los objetos perdidos…
son artefactos mágicos antiguos que han sido olvidados por el tiempo, dispersos por todo el mundo.
Se dice que quien reúna todos los fragmentos será capaz de controlar toda la magia.
Pero…
— hizo una pausa, mirando hacia el horizonte, donde el sol se estaba ocultando — nadie sabe realmente qué pasará cuando se junten.
Los elfos siempre lo hemos temido, porque creemos que ese poder es demasiado grande para ser controlado por un solo ser.
Dorian miró a su alrededor, las palabras del elfo retumbando en su cabeza.
Aquella profecía estaba comenzando a tomar forma y la idea de un hombre que dominara toda la magia del mundo era peligrosa, más aún si él o ella ya se había alzado contra los elfos, los más poderosos guardianes de la magia.
— Este hombre…
¿quién es?
— Preguntó Dorian, apretando los puños.
El elfo suspiró y asintió lentamente, antes de hablar con tono grave.
— No lo sabemos…
pero su llegada significa el fin de lo que conocemos.
Los elfos hemos intentado detenerlo, pero parece que cada vez que creemos estar cerca, desaparece.
Como si fuera parte de un ciclo que no podemos romper.
Freya sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Este ser, quienquiera que fuera, representaba una amenaza mucho mayor de lo que habían imaginado.
Vesper, como siempre, se adelantó, su tono lleno de emoción y adrenalina.
— ¡Esto es exactamente lo que necesitábamos!
Un desafío real, algo para poner a prueba nuestras habilidades.
¡Ya lo verán!
— exclamó, sonriendo con la chispa de la aventura brillando en sus ojos.
Dorian miró a sus compañeros y luego al elfo, sintiendo una mezcla de temor y determinación.
El destino de este mundo parecía estar entrelazado con la profecía, y el equipo de “La Sombra del Alba” no tenía opción más que enfrentarse a lo que viniera.
— Encontraremos a este hombre.
Y lo detendremos antes de que complete su objetivo — dijo Dorian con firmeza, mirando a los demás.
Sabía que este sería el comienzo de un nuevo capítulo en su lucha por la supervivencia.
Y esta vez, el precio podría ser más alto que nunca.
El viento helado volvió a soplar, pero ahora no se sentía como una amenaza.
Era solo el preludio de la tormenta que se avecinaba.
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