Una Vida Sin Límites - Capítulo 4
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
4: Capitulo 4: AL BORDE DE LA MUERTE 4: Capitulo 4: AL BORDE DE LA MUERTE El bosque se volvió más denso.
Los árboles eran más altos, la luz apenas atravesaba las copas y el aire se sentía más pesado.
Cada paso que daba era más lento, más medido.
Pero no se detuvo.
—Si quiero subir… tengo que arriesgar… Nivel 6 ya no era suficiente.
Lo sabía.
Y algo dentro de él… quería más.
Mucho más.
Un ruido seco rompió el silencio.
No era como los anteriores.
No era torpe.
No era débil.
Era… sólido.
El chico se quedó completamente quieto.
—Esto no es un goblin… Entonces lo vio.
Una criatura alta, casi dos metros, piel gris endurecida como piedra, ojos hundidos y brazos desproporcionadamente largos.
[BESTIA DETECTADA] Nombre: Ogro de las Raíces Rango: E Nivel: 9 El aire se tensó.
—Nivel 9… Su corazón empezó a latir con fuerza.
—Esto ya no es un juego… El ogro lo miró.
Y sonrió.
Una sonrisa torcida, monstruosa.
Luego cargó.
—¡VIENE!
El suelo tembló con cada paso.
El chico reaccionó al instante, apartándose por poco cuando el puño del ogro impactó contra el suelo, levantando tierra y raíces.
—¡Es lento… pero si me da estoy muerto!
Se movió alrededor, buscando un punto débil.
Nada.
Pura resistencia.
El ogro volvió a atacar.
Más rápido esta vez.
—¡¿Qué?!
El golpe le rozó el hombro y lo lanzó contra un árbol.
—¡AAAGH!
El dolor fue brutal.
Mucho peor que antes.
Cayó al suelo, aturdido.
—No… puedo… Intentó levantarse.
Su cuerpo no respondía.
El ogro se acercaba.
Paso a paso.
Imparable.
—Voy a morir… Otra vez.
Sus ojos temblaron.
—No… joder… no.
Apretó los dientes con rabia.
—No he llegado hasta aquí para morir ahora… El ogro levantó el brazo.
El golpe final.
Y entonces— [INSTINTO DEL RENACIDO ACTIVADO] El tiempo volvió a ralentizarse.
Pero esta vez… No era suficiente.
—No llego… Lo vio claro.
No podía esquivarlo.
No tenía velocidad.
No tenía fuerza.
Nada.
—Maldita sea… Y en ese instante— Una brisa.
Suave.
Casi inexistente.
Pero suficiente.
El cuerpo del ogro se desvió apenas unos centímetros.
Un detalle mínimo.
Pero decisivo.
—¿…?
El golpe falló.
Por nada.
El chico no dudó.
—¡AHORA!
Se lanzó hacia adelante, ignorando el dolor, y trepó por el brazo del ogro como pudo.
—¡CAEEEE!
Con un grito, clavó con todas sus fuerzas el colmillo del lobo directamente en el ojo de la bestia.
Un chillido ensordecedor.
El ogro se tambaleó.
Golpeó el aire sin control.
Pero ya era tarde.
—¡MUERE!
Repitió el ataque una y otra vez hasta que el cuerpo gigante cayó al suelo con un estruendo.
Silencio.
Total.
El chico cayó de espaldas, jadeando.
—He… ganado… Pero esta vez… Por muy poco.
Demasiado poco.
La pantalla apareció.
[NIVEL AUMENTADO] Nivel 6 → 9 [HABILIDAD MEJORADA] Resistencia al Dolor (Nivel 1 → 2) [HABILIDAD DESBLOQUEADA] Encanto del Renacido (Nivel 1) Aumenta ligeramente el atractivo percibido por individuos del sexo opuesto.
Se quedó mirando la última línea.
—¿Encanto…?
Parpadeó.
—¿Esto qué…?
Una risa débil salió de su boca.
—Supongo que… no está mal… Pero no era lo importante.
No ahora.
Cerró los ojos un momento.
Y entonces lo volvió a sentir.
Esa presencia.
Más clara esta vez.
Más cercana.
Abrió los ojos de golpe y miró hacia los árboles.
—Sal.
Silencio.
—Sé que estás ahí.
Nada.
Pero arriba, entre las ramas… Ella lo observaba.
Cabello oscuro movido por el viento, mirada afilada, completamente tranquila pese a la escena.
—Ha sobrevivido… Sus labios se curvaron ligeramente.
—Incluso contra eso… Recordó el pequeño empujón de viento.
Tan sutil que él ni siquiera lo entendería.
—Interesante… Sus ojos se posaron en él con más atención.
—Y ahora además… Notó algo diferente.
Una ligera aura.
—Encanto… Una leve sonrisa apareció.
—Vaya… esto se pone divertido.
Abajo, el chico se levantó como pudo.
—Sea quien seas… Apretó el puño.
—No me importa.
Miró hacia el bosque, más profundo, más oscuro.
—Voy a seguir subiendo.
Aunque su cuerpo gritara.
Aunque casi muriera.
Aunque no estuviera preparado.
—Porque no voy a ser débil.
El viento sopló de nuevo.
Y por primera vez… Ella no apartó la mirada.