Vegetta777 - Saga de Planeta Vegetta - Capítulo 3
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- Capítulo 3 - 3 EL GUARDIÁN
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3: EL GUARDIÁN 3: EL GUARDIÁN PIEDRAS PRECIOSAS: Después de la batalla, Wolf King habla con Vegetta en privado para ponerle al tanto de todo: «Nuestra manada fue creada hace mucho tiempo por nuestro líder… Que la verdad no recuerdo bien su nombre… Nosotros albergamos a personas marginadas por la sociedad y nos dedicamos a robarles para sobrevivir… Aunque no recuerdo bien si sea esa la razón —Y después de una larga pausa, que pareciera intentar recordar, prosiguió—.
Como verás, nosotros vivimos en cuevas y salimos en la noche a cazar, con esto, podemos sacar a relucir el máximo poder de las células del lobo nocturno, con la oscuridad… O así lo recuerdo…».
—Entiendo, usan células del lobo nocturno para hacer esa cosa rara de hace rato, además que te pesa la edad —dijo mientras tapaba una carcajada con su mano.
Wolf King sacaría de su bolsillo una cinta métrica: «¡Hombre, no tenías que decirlo así!
Mira con esto voy a sacar tus medidas para confeccionar un traje especial, luego las células se extenderán a lo largo del traje».
Vegetta se deja sacar sus medidas y luego le pregunta: «Oye, Wolf King, ¿cuánto demorarán en confeccionarme el traje y que las células se extiendan y hagan todas esas movidas?».
Wolf King poniendo una mano en su barbilla pasaría los siguientes 30 segundos parado sin hacer nada para luego decir con una sonrisa en el rostro: «Una semana».
—Hombre, este tío es lento de cojones —pensó Vegetta.
Luego le dijo un poco cansado de oírlo-: Pasaré los próximos 7 días descansando.
Tú intenta mejorar esa memoria.
Finalmente, Vegetta deja la habitación.
—Creo que me olvido de algo… ¡Nah, no creo!
—dijo Wol King PIEDRAS PRECIOSAS: Pasado una semana, Vegetta, junto a Ángel y Cries corren a una cueva para su misión: «Déjenme recapitular: cómo ustedes salen y viven en la noche, los mobs salvajes les molestan.
Donde, al ser muchos, pierden valioso tiempo y compañeros perecen al luchar contra tantos».
Ángel asentaría la cabeza y le responde: «Perdón Vegetta, nuestro líder a veces en muy olvidadizo.
Otra cosa más, nuestro líder, hace un tiempo, halló información importante de unas piedras preciosas capaces de erradicar a todos los mobs del universo; por eso buscamos las piedras, en total son tres —Luego Ángel pondría su mano en su cabeza—.
Aunque por desgracia, no recuerdo de dónde sacó la información Wolf King.
—Entiendo, aunque no me guste la idea de robar, la oportunidad de libertad en las noches para arreglar cosas asimétricas en el exterior me agrada —Ahora dice con un tono más serio— Pero, ¿por qué con ustedes?
Cries deja su silencio para recalcarle que ellos fueron asignados a la misión de las piedras desde un principio, pues el resto de la manada tiene sus propias vidas en el día, como entrenar, buscar más cuevas o simplemente, intentar dejar de ser un marginado.
«Muchos de los miembros poseen familias.
Por el día, intenta ganarse la vida de alguna forma para cuidar de su familia.
Y por las noches, consigue comida y recursos que no pudieron conseguir en el día».
Vegetta agacha la cabeza.
Pero la voz de Ángel diciéndole que llegaron la harían levantarla.
UNA CUEVA INUSUAL: Los tres entrarían dentro de la cueva.
Vegetta se adelantaría a admirar la bella estructura de la cueva, siendo interrumpida por un grito de Cries.
Vegetta corre a ver qué pasó.
Una gran armadura de acero, un gran casco medieval con cuernos, un peto de acero muy ancho, con pequeños pantalones y botas de aceros con un taparrabos que le llegan a las rodillas, sosteniendo un hacha de doble filo enorme.
«Al parecer está muerto… o desactivado, Cries, ¿dónde se metió Ángel?».
En eso escucharían un grito de Ángel llamándoles.
¡Había encontrado la primera piedra!
Su color peculiar, un tono rojizo con algunas partes negras maravillaron a los tres presentes.
Cuando Ángel toma la piedra, causa un gran movimiento sísmico dentro de la cueva.
«¡Sálgamos!
—Gritó Ángel».
Pero era imposible.
La cueva había sido recubierta por una cápsula de acero inusual.
Ángel y Cries intentaban partir ese acero con el traje de lobo, pero sus garras se rompieron en su intento.
—¡Chicos, ya recuerdo este acero, es el mismo material que tiene esa armadura que vi con Cries antes!
—Vegetta voltearía, pero se llevó un gran susto.
Ya no está la armadura en su sitio.
¡Está detrás de él!
— ¡Aaaaaah!
Gracias a la armadura de lobo, él no sufrió daños, pero su espalda quedó completamente desnuda.
Está expuesta a otro ataque.
Cries y Ángel se lanzan a ayudarle.
Pero con sus garras rotas no pueden hacer mucho.
Ángel se percataría de algo; eso lo desconcentró lo suficiente para casi recibir un golpe directo, en el que Vegetta lo empujaría.
Esa gran armadu (el guadían) agarría a Vegetta y lo lanzaría en una pared frente a él.
En eso, parte de su cabeza tocaría la pared de acero.
Y esta lanzaría un ataque potente en la pared.
Por inercia, aterrizó detrás del guardián.
«¡Vegetta, vi algo detrás de eso!».
Vegetta se levantaría con dificultad, ya sin parte de su traje en su espada y cabeza.
Viendo detrás de este una parte, una zona oxidada, además de una espada de diamante incrustada en ella.
Eso le da una idea.
Cries y Ángel siguen batallando con demasiada dificultad.
Perdiendo partes de su traje, Cries parte de su torso, pero seguía conservando sus extremidades; mientras que Ángel perdió la parte superior.
«¡Chicos, hagan que el guardián se agache para atacarlo en la zona oxidada!».
Ellos no sabían cómo hacerlo.
Pero en eso uno de los ataques alcanzó a Ángel en sus piernas, perdiendo lo que le quedaba de armadura.
Eso provocó que se clavara el hacha.
Vegetta aprovecha esto y le ataca.
«Sigan así, aunque necesito ayuda, Cries como posees tus extremidades, esquiva sus ataques y haz que el hacha se clave en el suelo; Ángel ayúdame a atacarlo».
LA CLAVE DE LA ESTRATEGIA: —Vegetta, ¡no tengo armadura ni armas!, ¿cómo le ataco?
—Toma —dijo Vegetta lanzándole una espada de diamante— la conservé de aquella vez.
Los tres empezaron a hacer esta estrategia una y otra vez, Cries aprovechando que aún posee la velocidad del lobo nocturno por medio de sus extremidades, engañaría al guardián para que clave su hacha en el pis de acero.
Mientras que Vegetta y Ángel aprovechan para atacarle en sus partes más débiles.
—Ángel sigue nomás —dijo Vegetta mientras poco a poco sus garras se rompían con cada ataque.
Aunque el guardián intentaba atacar a Vegetta y Ángel para evitar ser agredido ahí.
Cries con su velocidad los empujaba.
Terminando en el guardián clavando de nuevo su arma, y siendo atacado de nuevo: «P-Por q-qué».
—¿Escucharon una voz?
—dijo Ángel de mientras ataca junto con Vegetta.
—Tú solo continua —dijeron ambos.
Luego de unos cuantos ataques más.
Finalmente, cayó.
Antes de caer, el guardián diría: «Po-Porque me has a-abandonado —Mientras cae en el suelo».
La cueva volvería a su forma original.
—Lo logramos —dijo Vegetta— aunque me tendré que disculpar por romper el traje —No te preocupes —dijo Ángel acercándose a Vegetta—, apenas inicias y mira, casi morimos si no es por ti».
—Sabes, pensé que el traje me daría algo más que solo mayor velocidad, fuerza y buenas uñas para rasguñar.
—Vegetta, ese traje duplica tu fuerza y velocidad base, además que posee muchas funciones que aún debes descubrirlas por ti misma, como ese ataque que te ayudó a caer detrás del guardián y encontrar su punto débil.
—¿Tú crees?
—Obvio.
Mírame, por ejemplo.
Mi traje posee una visión increíble.
Puedo ver entre paredes y sentir el calor.
¿Por qué crees que encontré la piedra preciosa y sentí algo raro en el guardián?
Además, es muy difícil mejorar.
Muchos lobos apenas poseen las capacidades iniciales que mencionaste.
—Tiene sentido.
Tendré que mejorar.
—Sabes, Wolf King conocía un montón de ataques hermosos y de distancia como viento cortante o girar a gran velocidad mientras extendía sus garras.
Aunque los olvidó.
—Otra vez con lo mismo de la memoria.
Un buen tramo de vitamina B no le vendría nada mal.
—Bueno, con esta piedra entremos por fin ¡dos piedras preciosas!
En la base de lobos: —La primera piedra que me dan —dijo Wolf King.
—¿Qué?, debe ser un error, o te volviste a olvi… —¡Alto!
—dijo Cries enojado— seguro nos llevamos una ilusión.
—… ¡Tienes razón!
—dijo Ángel mientras veía a Vegetta—, Vegetta cuando los trajes estén listos, vendrás a la primera misión que tuvimos Cries y yo.
Justo antes en donde te encontramos luchar con el oso.
Vegetta no entendía nada, pero igual aceptó.
¿Una ilusión han dicho?, se repetía a cada rato en su cabeza «Entonces la misión será difícil —piensa».
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Sthefano_Ascate Ya era hora Normalmente los capítulos saldrían por los martes y/o jueves
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